Hola..comentarios aparte ¿han visto el último trailer de HP y LodF? Probablemente sí, pero si no lo han hecho ¡haganlo! y otra cosa si pasan por youtube vean pliss el video I Won't Say I'm In Love (Harry/Draco) para que se rian un ratito digo yo..y otra cosa como tengo una entretenida tarde que pasar leyendome el quijote no puedo revisar la ortografia y algunos errores que puedan haber de tipeo, asi que...eso no puedo corregirlos
Capítulo 3:
Involucrados: S. Black, R. Lupin, P. Pettigrew,
Fecha: 30-03-1977
Asunto: Desaparición de la gata del Sr. Filch – conserje – con un producto de su invención.
Daños: Ninguno aparente.
Gastos: Indemnización al conserje por traumas a él y a su gata. Reposición de ingredientes escolares. Boleta del auror encargado de encontrar a la gata.
-¡No es justo! – Remus se paseó incómodo por la habitación, luego de maldecir, revolverse el pelo al más puro estilo James Potter, y patear el baúl de Peter, para terminar finalmente abriéndolo en busca de algún resquicio de chocolate.
-Es inútil – dijo Peter algo atemorizado por la reacción tan descontrolada para venir de su pacífico amigo – Ya te había dicho que no guardo chocolates en mi baúl. Sé que los podrías buscar ahí – Remus lo miró con intenciones asesinas, por lo que Peter se apresuró en agregar – Pero ya te dije que no guardo ni una migaja. Se me acabó una semana después de nuestra última visita a Honeydukes. Y eso fue como hace tres meses. Ya sabes que con esto de James y la prefecta...
-¡Ni lo menciones! – Peter retrocedía lentamente hacia la puerta. La actitud de Remus le hacía pensar que probablemente había olvidado la próxima luna llena, y en vez de haberse ido a la casa bajo el sauce boxeador, había preferido quedarse en su habitación - ¡Todo es culpa de eso! James nos ha abandonado ¡ a nosotros, sus más fieles amigos merodeadores! Y ha corrido detrás de Lily sin remordimientos.
-Vaya, Remus – Peter ya podía sentir la manilla de la puerta si estiraba un poco la mano – Nunca me imaginé que eso te hubiera afectado tanto. Eras tú el más conciliador cuando Sirius casi cae en depresión por el "abandono" de James. Me acuerdo perfectamente que cuando Padfoot dijo que se suicidaría porque James había preferido pasar la luna llena con Evans en vez de con nosotros, tú lo cacheteaste y le dijiste que no fuera una niñita. Y ahora...
Remus había parado momentáneamente su ira y miraba a Peter como si nunca antes lo hubiera hecho. Su amigo estaba siendo realmente claro en expresarse e incluso le había semi sacado la foto. Recordaba perfectamente esa ocasión. Hacía varios días que Sirius andaba cortante con James porque este se estaba tomando su relación amorosa con Lily muy enserio. Nunca los había abandonado para una luna llena, desde su quinto año. Él era el que se debería sentir más desplazado en todo caso, porque era él el que se transformaba en un hombre lobo y necesitaba la compañía de los animagos, pero en esos momentos en que Sirius dramáticamente amenazaba con suicidarse (nunca lo pensó de verdad, pero es que a Pad le gustaba un poco el show. Sin agregar que estaba un poquitín pasado de copas) él, muy claro les había dicho a sus amigos que estas cosas pasaban y había retado a Sirius por su inmadurez. Y ahora era él el salido.
-¡ Pero al menos hubiese dejado la capa! – exclamó Remus muy angustiado – Ahora que sale con Lily no nos quiere acompañar a Hogsmade y tampoco nos quiere prestar la capa ¡Cómo rayos quieres que me aprovisione de mi cuota semanal de chocolates!
Peter ya giraba la manilla.
-Remus, te entiendo. Yo también quiero mis paletas de caramelo...
Pero antes de poder girarse para salir huyendo y no tener que enfrentar por más tiempo el ataque de ira de su amigo, alguien abrió con todas sus fuerzas la puerta, y ésta le dio de lleno a la rata en la cara, haciéndolo caer a la dura piedra del suelo. Peter levantó la vista para comprobar que se trataba de Sirius. Luego de hacerlo bajó la cabeza y quedó inconsciente por el resto de la hora.
-Lo siento, Wormtail – dijo Sirius luego de cerrar la puerta. Cuando lo vio allí inconsciente miró de forma interrogativa a Remus - ¿Será mejor que lo llevemos a la enfermería?
-No – contestó este, y agitando su varita lo transportó hasta su cama – Despertará en un momento.
Sirius se quedó mirando a su amigo con las cejas alzadas, y luego de una pausa continuó:
-Rem ¿Qué rayos sucedió aquí?
-¿A qué te refieres con aquí? – la voz de Remus sonaba algo nerviosa. Si Peter se había acercado a la verdad, de seguro Sirius notaría en un segundo lo que realmente estaba molestándolo.
-Sabes a lo que me refiero – dijo Sirius en un tono muy calmado, mientras se sentaba en su cama – Esta habitación está hecha un caos más de lo normal y... ¿qué más? Ah¡TUS GRITOS SE ESCUCHAN HASTA ABAJO! Amigo, algo muy extraño está pasando si tú eres el causante de que Wormtail quiera huir, cuando faltan bastantes días para la luna llena.
-Vamos, Pad. Tú sabes que Peter se asusta muy fácilmente y...
-¿Por qué gritabas?
-Bueno, porque, ya sabes, la falta de chocolate me está perjudicando los nervios...
-Moony, sabes perfectamente que en las cocinas los elfos estarían encantados de proporcionarte chocolate. Sé que no es como el de Honeydukes, pero ahora que estamos carentes de una pieza fundamental para nuestros paseos ilegales por... no nos queda más remedio que resignarnos y... ya sabes que él ya no... – Sirius terminó en un susurro y mostraba su característica carita de perro abandonado. Lo de pasar menos tiempo con James le estaba afectando claramente. Ahora ya no sonreía constantemente, ni decía tantas tonteras por minuto. En la opinión general se decía que Sirius Black estaba madurando, debido a cierto distanciamiento con su mejor amigo, que ahora prefería pasar las horas acompañado de una despampanante pelirroja.
-Padfoot, la idea no era que te pusieras triste – Remus en cierto sentido estaba agradecido de que la conversación no versara más en su actitud irascible – Si quieres podemos ir ahora mismo a buscar chocolate adonde los elfos.
-No, no, déjalo. Sólo hay una cosa que me haría feliz en este minuto de infinita infelicidad, y tú podrías ayudarme – dijo de la forma más dramática que pudo
-¿Cómo? – dijo Remus que ya se estaba empezando a imaginar lo peor.
-¡CUENTAME POR QUÉ GRITABAS! – Sirius se tiró al suelo y le rogaba de rodillas.
-¡Ay! Sirius tú siempre seguirás siendo un copuchento.
-¡No soy copuchento! Lo único que quiero que admitas es que a ti también te afecta el abandono de James, y no lo quieres reconocer por puro que te gusta ser el más maduro del grupo.
-No, no. En serio creo que está muy bien que James haya estabilizado una relación al fin...
-¿Entonces por qué gritabas? Yo escuché algo sobre "nos abandonó a sus fieles amigos merodeadores" ¿o será que me estoy quedando sordo? – Sirius se metió el dedo al oído y se lo frotó – No puede ser porque me bañé hace unos días. Dime Moony si no te referías a James ¿quién más pudo abandonar a los merodeadores?
-¡Está bien¡Está bien! – dijo Remus exasperado de la terquedad de Sirius – Me estaba quejando porque ni siquiera es capaz de dejarnos la capa para poder ir a Hogsmade. Si quiere entretenerse sólo con su nueva amiguita, que lo haga, pero que al menos nos dé la posibilidad a nosotros de salir y divertirnos.
-Remus a ti nunca te ha gustado tanto la juerga – dijo Sirius suspicaz – Además qué es eso de "su nueva amiguita". Tú fuiste siempre el más amigo de Evans, y ni yo la he culpado por habernos robado a nuestro Prongsie.
-Para nada – dijo el licántropo mostrando las manos –Evans me da igual. Sólo estoy molesto por el tema de la capa y los chocolates.
-¿Evans¿Antes no era Lily? – Remus no contestó – Sabes Rem, noto un cierto tono de celosidad en tu voz al decir tan despreocupadamente "Evans". Ustedes siempre fueron muy amigos, desde que tomaron ese famoso ramo de Runas, juntos ¿no? – Remus no dijo nada pero asintió – Siempre hablando de lo buena que era la prefecta y de lo geniales que eran sus apuntes, que ella se encargaba de hacerte llegar cuando faltabas luego de alguna luna llena. Y ella siempre haciéndonos notar a mí y a James de lo maduro que eras, y que por favor aprendiéramos de tu buen ejemplo.
-Sirius, qué insinúas.
-Yo no estoy insinuando nada – dijo de forma despreocupada – Sólo estoy diciendo en voz alta lo que pienso sobre... ¡Tus celos hacia James por estar saliendo con Evans!
-JA. No inventes – trató de decir sin darle importancia – Que a ti te haya afectado tanto lo de James y ella, no significa que todos tengamos que hacerlo.
-Yo no te pido que hagas nada. Sólo te pido que te bañes porque apestas... ¡a celos!
-Ya, está bien. Simplemente voy a ignorarte – y Remus se levantó para empezar a ordenar el desastre que había dejado en la habitación por estar buscando chocolates.
-Bien, puedes ignorarme, pero no puedes ignorar los celos que sientes hacia James. Remus yo puedo ayudarte, pero primero tienes que empezar por admitir lo de tu complejo de Otelo.
-¿Al fin te enteraste de quién es Shakespeare?!!
-Claro. Cómo crees que si no hubiera conquistado a mis admiradoras muggles – Sirius se encogió de hombros – Pero no cambies de tema ¿Te gusta o ha gustado en algún momento Lily Evans?
-Y si así fuera, qué más da – Remus desvió la mirada y siguió con la tarea de ordenar.
-¿Cómo que qué más da? Esto es serio, Moony – Sirius se levantó y tomó a su amigo por los hombros para que lo mirara - ¿Te gusta ahora mismo, y sientes celos de que James pueda estar con ella en estos momentos, haciendo quizás qué cosa?
-¡No lo sé! – Remus reprimió una cara de asco al imaginarse de lo que hablaba Sirius – Pero no importa. No hay nada que pueda hacer ¿sí? Ahora déjame tranquilo.
-¿No te das cuenta, Moony? – Sirius puso una cara por la que los demás podrían considerarlo un Black – Podríamos hacer algo para que James y Evans ya no estuvieran tan juntitos ¿me entiendes? Tú podrías obtener a la prefecta y James volvería a ser un merodeador como en los viejos tiempos.
-NO – el tono de Remus fue tan rotundo que ni el cargante de Sirius pudo insistir.
-Bueno, había que intentarlo – dijo éste resignado.
-¿Sabes, Sirius? A veces pienso que eres igual de malvado que Bellatrix.
-Remus... si sigues por ese camino, le cuento a Prongs de lo que estuvimos hablando ¿eh?
Remus gruñó. Se paró a mirar a Sirius, y se odió por haber admitido... eso. Ahora sería muy difícil que el animago se quedara callado.
-Sirius, me prometes que esto no sale de aquí ¿cierto?
-Remus ¿Por quién me tomas? – Remus respiró algo más aliviado – ¿No esperarás que mi silencio sea gratis?
-¿Qué?! Pero Sirius...
-Jajajaajajjaa, por supuesto que me voy a quedar callado. Moony eres un amigo muy leal. Más que ese que nos abandona por una mina, y por supuesto más que Peter que se queda dormido cada vez que le cuento alguna de mis interesantes historias – Remus levantó una ceja - ¿qué? Son interesantes. Pero en todo caso ¿a quién le contaría la historia? Crees que soy tan mal amigo que le contaría eso a James. Se terminaría peleando contigo si sabe que le andas mirando más de lo normal a su noviecita..
-Pad, no creas que... No me malinterpretes – el castaño estaba muy nervioso – Yo no busco quitarle la novia a James. Fue algo que sucedió...
-Ya, ya. No te alarmes. Supongo que es normal que ese tipo de cosas suceda. Pero ¡cuéntame cómo pasó¿Desde cuándo?
-No, Sirius. Ya me siento bastante mal, sin hablar del tema, para que tú además lo saques a paseo – Remus se acostó en la cama, boca abajo y permaneció así por unos minutos.
Sirius pensó que quizás se pondría a llorar. En sus mejores tiempos lo hubiera molestado hasta sacarle alguna sonrisita, pero sin James ya no tenía tantas ganas de fastidiar a los demás y con el tiempo sentía que ya no podía hacerlo aunque quisiera. Lo peor de todo es que le gustaba echarle la culpa a James de la situación cuando sabía que no era suya. El tedio de la edad se estaba metiendo irremediablemente en sus vidas. Ya ni siquiera tirar a Filch y a Snape al lago les daba tanta gracia...
-¡Remus! – se levantó y fue a sacudirlo
-mmmm – se limitó a contestar su amigo sin cambiar de posición
-¡Tengo una idea genial! Hará que olvidemos los problemas y salgamos un rato a divertirnos – como el aludido no contestó, prosiguió – Nuestro problema, es que no tenemos el implemento necesario para poder ir a Hogsmade sin que nadie nos vea ¿cierto? No tenemos la capa, pero nuestro intelecto nos basta, y los materiales que hay en el armario de Slughorn seguro son suficientes...
-Sirius – Remus se levantó finalmente de la cama – No quiero desilusionarte pero: 1- no tenemos idea de cómo se hace una capa de invisibilidad ni qué ingredientes necesitamos para eso y 2- si vamos al armario de Slughorn, seguro alguien nos ve.
-Definitivamente nos estamos haciendo viejos ¿eh¡QUÉ PASA CON LOS MERODEADORES! Antes no nos importaba meternos en problema por alcanzar un fin y este fin es muy justificado. Y te voy a decir que: 1- Tenemos el mapa 2- Sabemos algo sobre las desilusiones, podremos aplicar algo de eso en una poción. Acuérdate que fuimos capaces de hacernos animagos, esto será pan comido y 3- NO TENEMOS NADA QUE PERDER Es nuestro último año, ya no está el peligro de que nos expulsen y tenemos tanto tiempo libre que un castigo nos vendría hasta bien. Ya casi se me ha olvidado el placer de limpiar los waters del segundo piso.
Remus pareció sonreír
-Tú tendrás tiempo libre. Lo que es yo estoy hasta acá – indicó un punto arriba de su cabeza – de estudiar para los EXTASIS
-Mejor aún – Sirius comenzó a buscar el mapa – Un rato de diversión nos vendrá bien. En Hogsmade podremos comprar chocolates e ir a visitar a Madame Rosmerta – alzó las cejas de forma sugerente.
-Bien, bien – dijo finalmente. La combinación de chocolates y la curvilínea mesera de las Tres Escobas era buenísima.
-¿Dijiste Madame Rosmerta? – Peter pareció despertar de su inconsciencia temporal.
-Así es – dijo Sirius mientras guiñaba un ojo.
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El armario de Slughorn era una habitación pequeñita rodeada de estantes desde el suelo hasta el techo, que contenía en cada nivel una montonera de frascos con ingredientes para preparar pociones de todo tipo. Tanto era así, que Hogwarts podía vanagloriarse de ser el único establecimiento estudiantil con una implementación de esa envergadura. El profesor Slughorn conocía a tantos personajes del mundo mágico, que podía conseguirse ingredientes de los más extraños, esforzándose la mitad, y en algunas ocasiones San Mungo recurrió a Dumbledore cuando necesitaban alguno en especial para pociones curativas. Por lo que si Sirius tenía razón en algo, era en que lo de encontrar los ingredientes para hacer una capa invisible, era pan comido.
-Muy bien Pad, saca el libro – Sirius buscó en su mochila y le entregó a Remus el libro de pociones avanzadas que nadie sabía por qué, Peter había pedido en la biblioteca y ahora tenían en su poder.
-Es la página 89. Estoy seguro – Peter quería terminar esto lo más luego posible para poder disfrutar de una tranquila velada en Hogsmade.
-Bien. Aquí está. Poción de invisibilidad permanente. Con esto no necesitaremos la ayuda de James en bastante tiempo – Sirius miró a Remus con fastidio – Digo en este sentido. No es que no necesitemos a Prongs en otras cosas...
-Ya – Black sonrió - ¿Cuáles son los ingredientes?
-Busquen: hígado de dragón, media judía soporífera, 13 espinas y un corazón de pescado, 2 púas de erizo pulverizadas, 2 pelos de unicornio y 2 puñados de polvo de piel de serpiente arbórea africana.
-Espera ¿púas de erizo? – Remus asintió – y ¿para qué las judías?
-No lo sé. Este no es un texto escolar. No explica para qué las cosas, sólo las nombra. Lo bueno es que es una poción instantánea. Peter ¿trajiste tu caldero portátil?
-Sí.
-Y el agitapociones
-¿Qué rayos es eso? – preguntó Sirius, pero nadie lo escuchó
-Eh... no ¿era el de madera? – la rata tembló al hablar
-¡Por Merlín, Peter! – Sirius tuvo que hacer callar a Remus – Era muy necesario para que la poción fuera instantánea, si no tendremos que esperar 12 horas y no disponemos de todo ese tiempo.
-Está bien. Yo iré a buscarlo – se ofreció Sirius tratando de calmar los ánimos. Sólo esperaba que Remus con su mal genio no fuera a terminar ahogando a Peter en el caldero durante su ausencia. Le explicaron dónde estaba. Tomó el mapa y salió rápidamente por la puerta.
Remus miró con fastidio a Peter, pero no le dijo nada más sobre eso.
-Empecemos a prepararlo mientras Sirius llega con el agitapociones.
Tomaron los ingredientes y comenzaron a pulverizar, cortar y medir según todas las indicaciones. Era una poción muy sencilla y esto aumentó el recelo que Remus tenía sobre la preparación. Lo único más difícil de conseguir eran los materiales. La capa que iban a utilizar tenía que ser de una medida especial según la cantidad de piel de serpiente. Por suerte Sirius tenía una capa de esas características que le había regalado su madre, pero era verde y un gryffindor jamás usaría eso en presencia de otros, por lo que además cumplía la exigencia de "haber estado guardada y sin uso"
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Sirius iba caminando tranquilamente por el pasillo en la oscuridad y traía en su mochila lo que le habían encomendado. Le encantaba caminar por los pasillos de noche porque no había nadie que pudiera molestarle... excepto una figura que se divisaba al final del pasillo. Los latidos se le aceleraron al darse cuenta que se trataba del conserje, pero no estaba seguro si le había visto. Trató de ocultarse rápidamente detrás de una fea estatua que había pegada a la pared. Esta nueva situación de estar a la vista, era nueva y aterradora. Ya no podía contar con que los demás pasaran de él, como había pasado siempre que llevaba la capa de James encima. Pero pensar nuevamente en el Innombrable ex-amigo/hermano, le ponía mal. Incluso cuando debería estarse preocupando de Filch no lo encontrara deambulando por el castillo. Se asomó por el borde de la estatua y comprobó que Filch había tomado al parecer, otra dirección. Corrió entonces hacia el armario de Slughorn, donde encontró a sus amigos conversando con la poción ya lista.
-Menos mal que ya llegaste – dijo Peter revisando con aprehensión la mochila – La poción no puede esperar tanto tiempo. Ya estoy temiendo que no funcione.
-¡Claro que funcionará! – dijo Sirius subiendo la voz más de lo debido – Acuérdense de que somos los merodeadores y...
-Ya, ya Sirius – dijo Remus haciéndolo callar – Tu típico discurso ya no da efecto.
Sirius resopló disgustado. No le gustaba para nada que Remus estuviera deprimido. El era el encargado de retarlo por sus pelotudeces, y no al que debían subirle el ánimo durante el tiempo que no era luna llena. Ojalá esto funcionara o si no Peter tendría que convertirse en el payaso del grupo. Empezaba a pensar que quizás cierta pelirroja tenía algo de responsabilidad en el asunto.
-¿Sabes qué, Lupin? – dijo levantándose con ganas de echarle la bronca a alguien - ¿Por qué no te dejas de rodeos y vas por la pelirroja sin remordimientos, si con eso nos dejas tranquilos y no nos andas tirando tu mala leche todo el día?
-¿Ah? – Peter miraba a los dos con la boca abierta.
-Sirius – dijo Remus en tono de censura.
-Sabes que tengo razón. No tenemos ni yo ni Peter la culpa de tu problemita. Hasta sería más correcto que desquitaras tu mala onda con James porque tiene HARTO más que ver que nosotros con el asunto
-¿Sí? – continuó Remus en el mismo tono - ¿Y por qué no vas tú mejor a decirle que no puedes vivir sin él, y que eres tan infantil que no puedes resistir que te desplacen por una mujer?
-Ja ¿Yo el infantil? Al menos no me ando fijando en la novia de mi amigo.
-¿Qué rayos...? – Peter trataba de entender pero no se decidía a verbalizar lo que estaba pensando.
-Yo al menos no ando tramando planes para separarlos.
-¡Era sólo una sugerencia para ayudarte! Estaba tratando de ayudarte y subirte el ánimo. Sabía que te negarías y me reprenderías por haber dicho eso. Sé que eso te gusta. Yo no sería capaz de traicionar a James
-Yo tampoco.
-Lo sé – Sirius bajó la cabeza como avergonzado.
-Siento estar de tan mal humor. Supongo que...
-No digas más. Yo también lo siento. Es sólo que...
-Saldremos de Hogwarts y las cosas ya no será iguales. Ustedes son mis únicos amigos y han hecho todo por apoyarme a pesar de mi "problema". No sé qué habría hecho sin ustedes, y sin James.
-¿No te vas a poner a llorar, cierto? – Remus sonrió con real alegría por primera vez, y le lanzó a Sirius la capa auspiciada por su madre – Porque si te pones a llorar ensuciarías nuestra reputación de machotes, y eso no les gustaría nada a nuestras admiradoras.
-Chicos, alguien me explica... – intervino Peter
-Ejem, terminemos esto ya – Remus empezó a cubrir la capa con la poción, que al parecer estaba dando un muy buen efecto
Estaban tan concentrados mientras trabajaban y disfrutaban recordando todas sus anécdotas escolares, que no notaron cuando sigilosamente entró un cuarto personaje en la habitación. Entró y oliscó el ambiente. Cuando reconoció un olor particularmente de su agrado, se dirigió hacia el caldero de Peter, con tan mala suerte que se resbaló y cayó dentro. Los merodeadores sintieron el ruido que esto produjo, pero al mirar dentro del caldero no pudieron reconocer lo que había caído porque ahora era invisible.
-¿Qué será lo que habrá caído? – preguntó Peter tratando de volcar los últimos restos de la poción en el suelo para que saliera lo que había caído dentro.
-Wormtail, si lo supiéramos, seríamos además de animagos, ilusionistas y por desgracia no es así.
-¡Lo sabía! – entró tan deprisa el conserje en el lugar, que los chicos no tuvieron tiempo de ocultarse tras su nuevo invento – Había escuchado mucho ruido por este piso, y estaba seguro de haber visto a alguien por el pasillo.
-Sí era yo – dijo Sirius levantando la mano – Pensé en hacerte una visita, Arguis, pero como no estabas en tu despacho tuve que conformarme con venir a hacer una bromita por acá. Dime ¿Estabas en el despacho de Mc Gonagall¡O no! Apuesto que le hacías una visita a Madame Pince
Los tres chicos no ocultaron las carcajadas
-¿Qué? – Filch se puso colorado – Irma es una dama muy distinguida. Yo jamás le tocaría un pelo ni me propasaría... Bah, no tengo que darte explicaciones a ti ¡muchacho irrespetuoso! Me encargaré de que los tres tengan el castigo que se merecen por andar robando material del colegio. Hablaré con el director y los torturaré hasta la locura ¿Me oyen¿Dónde está la Sra. Narris? – dijo observando su entorno – Le dije que viniera a vigilar por acá ¡Ustedes la tienen!
-Mi querido Filch, déjame decirte que nosotros no tenemos la necesidad de tener como esposas a gatas ¿Para qué te la querríamos quitar?
-¡No te pases de listo, Black! Ustedes deben haberle hecho algo. Por algo preparaban pociones en ese caldero ¡Sra. Narris! – gritó buscándola - ¡Sra. Narris!
Y para sorpresa de todos se escuchó muy cerca el maullido de un gato. Pero nadie pudo ver quién lo emitía. Filch desesperado gritaba y extendía los brazos para encontrar a su gata Peter llamó la atención de sus amigos mostrando el caldero. Remus y Sirius entendieron al acto.
-Sr. Filch ¿Con qué alimenta a su gata? – preguntó Remus para asegurarse.
-¡Con qué va a ser! Con comida para gatos: atún, pescado en general
-¿Corazón de pescado? – Peter ya estaba preparando sus cosas para huir. El conserje siempre le había dado mucho miedo. Filch asintió mientras seguía buscando por detrás de los estantes a su gata. Remus y Peter miraron a Sirius dejándole a él la responsabilidad de decirle la verdad.
-Está bien – dijo éste – Filch creo que tu gata está en esta habitación.
-¡No me digas! – contestó con todo el sarcasmo que era capaz.
-¡Ey! No me presiones, Arguis. Yo sólo intento ayudarte. Creo que tu gata es ahora invisible.
-¿De qué estás hablando, Black? – Filch apuntó son su dedo inmundo a Sirius. Este retrocedió y sin darse cuenta pisó la cola de la gata invisible, quién aulló y se lanzó al rostro de su amo, clavándole las garras. Filch gritó e intentó por todos los medios de quitarse a su mascota de la cara. En ese momento los merodeadores echaron a correr, sin mirar en ningún momento hacia atrás.
-¿Qué pasa si cumple su promesa y nos tortura? – Peter hablaba entrecortadamente mientras corría a toda velocidad.
Remus y Sirius sonrieron. Quizás su idea no había salido tan bien como lo habían planeado, pero al menos se divirtieron y se sentían más amigos que nunca.
Cuando llegaron a la sala común, encontraron a James en pijama que los miraba con cara de reproche.
-¿Cómo es posible que no me hayan invitado a merodear con ustedes? Sé que me van a decir que tenía cosas más interesantes que resolver – dijo ruborizándose levemente – Pero saben qué, a veces Lily me aburre mucho con sus discursos sobre las reglas y olvido que soy un merodeador y que no puedo permitirme no hacer una broma de vez en cuando.
-Claro. Aunque en realidad nos has tenido un poco botados, James... ¿Cómo era tu apodo? – Sirius puso una cara como tratando de recordar
-¡Prongs! – dijo James algo molesto – Lo siento, chicos. Lo que pasa es que lo que siento por Lily es... tan especial que a veces olvido que ustedes son una de las cosas más importantes. Prometo que no faltaré nunca más a una luna llena, Remus. Todo esto empezó por ti, y en el fondo te lo agradezco mucho – dijo mirando a su amigo con cariño.
-Lo sé. Te echamos de menos la última vez – dijo Remus revolviéndole el pelo alborotado.
-Pucha amigos – dijo James muy afligido – Nunca más, lo prometo. Palabra de merodeador – y los cuatro se dieron uno de esos abrazos memorables – Por cierto, saben que cuando estaba con Lily nos encontramos cerca de la biblioteca con Filch que salía muy silencioso del despacho de Madame Pince ¿No lo encuentran curioso?
Peter, Sirius y Remus se miraron divertidos y dijeron – ¡Mucho!
-¿No les decía yo que tengo mucha habilidad en Adivinación? – dijo finalmente Sirius mientras subían todos juntos a su habitación – Quizás deberíamos decirle a Dumbledore que podrían impartir esa asignatura. Así tendría otro diez más en mi lista de notas...
Involucrados: S. Black, R. Lupin, P. Pettigrew, J. Potter
Fecha: 24-10-1970
Asunto: Provocación de la epidemia de piojos más grande desde 1843
Daños: Contagio de 3/5 de la población estudiantil y del guardabosque
Gastos: Pago a un grupo de sanadores especializados en la desparasitación
-Remus, entonces está bien tu madre – preguntó James Potter a su compañero, que por la cara que traía parecía ser él el enfermo y no su madre cómo les había contado hace dos días, cuando se había retirado sorpresivamente del colegio para ir a visitarla.
-¿Mi madre? Está bien... aunque pensándolo bien, quién sabe si el próximo mes vuelva a recaer y entonces deba visitarla de nuevo – Remus mostraba una sonrisa poco convincente.
-Ya. Y ese rasguño que tienes en la cara ¿cómo te lo hiciste? – por si no lo habían notado, James era un niño muy preguntón que no se contentaba con cualquier respuesta evasiva. La actitud tan nerviosa de Remus y el hecho de que éste se hubiera ausentado por segunda vez con la misma excusa en dos meses, lo hacía dudar sobre la veracidad de su historia
-Bueno, ya sabes, como se hacen todos los rasguños... por cierto ¿no veníamos con Sirius? – Sólo esa pregunta pudo sacar a James de sus deducciones. En el primer mes en Hogwarts Sirius y James se habían hecho los mejores amigos y rara vez se veía a uno sin el otro. El chico Potter buscó con la vista a su amigo y lo encontró tras una armadura, mirando disimuladamente hacia un lado.
-Allá está – dijo James y se dirigieron hacia Black - ¿Sirius, qué rayos haces aquí escondido? – el moreno no pareció escucharlo - ¿Sirius? – insistió - ¡SIRIUS!
Este dio un respingo y se volvió hacia sus amigos - ¡Shu¿Es que me quieren matar del susto? No estoy sordo ¿saben?
-No, para nada – dijo Remus divertido - ¿qué estás haciendo aquí?
-¿Yo? Eh, nada – Sirius se rascó la cabeza, incómodo
-Sí tú – Remus lo miró con preocupación – Ya te dije Sirius, que deberías lavarte la cabeza. No me gustaría que me pegaras esos piojos que quieres acumular.
-¿Piojos? – James lo miró con asco, pero insistió con el tema de antes – Ya pues ¿qué estabas haciendo, mientras nosotros nos alejábamos?
-¿Qué podría estar haciendo? Estoy... estoy mirando mi hermoso reflejo en esta armadura.
-No seas payaso – dijo James y de un manotón lo corrió de allí, para ocupar él su lugar y poder descubrir qué era lo que miraba su amigo. Justo al frente estaban Mc Gonagall y el profesor de CCM, hablando muy amistosamente – Por favor dime que no espiabas a Mc Gonagall y su intento de novio – pero mientras hablaba descubrió hacia la izquierda un grupo de niñas de Hufflepuf que conversaban – ¡Ajá! Así que espiabas a las chicas ¿eh?
Si Black hubiera sido menos moreno, hubieran tenido que llevarlo a la enfermería por creer que había comido un ají especialmente picante, por el color que adquirió. Por suerte para él, pudo disimularlo rápidamente. Pero ni Remus ni James lo miraban, ambos estaban tras la armadura, opinando:
-A mi me gusta la rubia del centro – dijo Remus
-A mi también – apoyó James – Aunque la pelirroja no está nada mal.
-James, la pelirroja es Lily Evans y no es de las de Hufflepuf, es nuestra compañera.
-Ah, cierto – James se ruborizó ligeramente – Pero igual está buena ¿Y tú Sirius, a quién espiabas? – el moreno no contestó. Se había sentado en el suelo, apoyando su espalda en la pared - ¿Sirius, qué te pasa?
Sirius tomó aire antes de contestas – Ya. Pasa algo y se los voy a contar, pero por favor no se rían.
-Si es otro chiste sobre la ropa interior de tu madre, no puedo prometerte nada – Remus miró a James con cara de "que poco tacto tienes" – Está bien. Es sólo que no estoy acostumbrado a que hables en serio.
-No nos reiremos. Nos puedes contar – dijo Remus con cortesía.
-Bien – Sirius hizo una pausa demasiado larga. "¡Qué!", lo apuró James – Creo que estoy enamorado de Amelia Bones.
Remus y James se miraron atónitos. Luego soltaron LAS carcajadas de sus vidas.
-¡Ey! Dijeron que no se reirían
-Lo siento, Sirius, pero ¿qué rayos es eso?! – dijo James entre hipos y risas - ¿Cómo vas a estar "enamorado" de una niña que no conoces cuando llevamos como un mes de clases y tienes recién once años?
-Pero...
-¡Jajaja! Por favor – Remus le dio un codazo en las costillas a James para que parara.
-Parece que va en serio – murmuró. James se secó las lágrimas.
-Muy bien ¿por qué crees que estás enamorado?
-Bueno, es raro nunca me había pasado. Me duele la guata y siento muchos nervios cuando ella está cerca.
-Amigo – dijo James poniéndole una mano en el hombro – Yo sentí lo mismo cuando subí por primera vez a mi Cometa 700
-No, no. Es distinto – Sirius comenzó a pasearse - ¿Se han dado cuenta que yo no siento vergüenza por casi nada?
-Si te refieres a cuando te bajaste los pantalones en medio de la sala común y publicaste la foto de tu parte trasera en el tablero de los anuncios, mmm sí, me he dado cuenta que tienes menos sentido del ridículo que un puerco – comentó Remus.
-¡Ya, se dieron cuenta! La cosa es que cuando veo a esta niña, ni siquiera puedo acercarme a saludarla.
-Esto es grave – concluyeron James y Lupin a la vez.
-¿Ven?, Eso debe ser enamoramiento – insistió Sirius.
-O Snape te envenenó con una poción maligna que haría que enloquecieras por la primera mina que vieras pasar y coincidió ser Bones.
-Me inclino más por la teoría de Sirius – opinó Remus.
-Ya – dijo James con fastidio - ¿Y qué vas a hacer, Siri-heart?
-Primero, pegarte en una zona dolorosa por haberme dicho así
-¿Como¿Siri-heart? – lo picó James. Sirius hizo un amago de perseguirlo y como James salió corriendo, Black fue detrás. Pero había olvidado el detalle de que Amelia y sus amigas estaban ahí. Cuando James salió disparado, todos lo quedaron mirando y fijaron por ende su atención también en Sirius. Este al notar que Amelia Bones lo miraba, se puso tan nervioso que tropezó con su propia túnica y terminó en el suelo a los pies de ella. Estaba tan avergonzado que no se atrevía a levantar la vista.
-¿Estás bien? – preguntó la voz de ella, ligeramente divertida ¿Por qué justo ella tenía que preguntar?
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-¿Qué?! – exclamó Peter impresionado – Me puedes explicar cómo después de eso pudiste conseguir una cita con Bones.
-¡Sh! No grites. Para empezar no es una cita.
-¿No¿Y qué es eso de "nos vemos junto al lago después de clases"?
-Peter tiene razón. Eso es definitivamente una cita – dijo James – Y lo mejor de todo es que no tuviste que hacer nada.
-Imagínate Peter – continuó Remus – que después de la caída, Bones lo ayudó a pararse (n/a: que mal suena eso) y le preguntó cómo estaba.
-Lo siguiente fue más divertido – James hacía grandes esfuerzos por no reírse – Creo que Sirius estuvo tartamudeando cerca de media hora.
-Un Black no tartamudea – dijo Sirius con orgullo – Lo que pasa es que el golpe en el suelo debió afectarme la capacidad del habla.
-Mas bien te fundió el cerebro.
-El punto es que cuando todos nos preguntábamos si Sirius recobraría su capacidad del habla – siguió relatando Remus – va ella y le dice: "Eres muy divertido ¿podríamos vernos después de clases junto al lago?" y gracias a Merlín Sirius pudo balbucear un "claro"
Ahora Peter se había sumado a las carcajadas de Remus y James.
-¡Ey, ey! No es nada gracioso – dijo Sirius rascándose la cabeza con fastidio – Alguien me podría explicar ahora qué es lo que debo hacer.
Los tres amigos se miraron perplejos.
-Pues ir y hablar con ella ¿qué más? – contestó Peter como si fuera lo más obvio del mundo.
-No, no, paren. Sirius tiene razón – dijo Remus – Tiene que haber un procedimiento con las mujeres. Acuérdense que ellas son muy raras. Me acuerdo, por ejemplo una vez que mi papá le regaló a mi mamá una escoba de carreras y ella se puso a llorar y dijo que nadie la comprendía y que ni siquiera le gustaba volar.
-¡A todo el mundo le gusta volar! – James no comprendía cómo alguien podía rechazar una escoba de carreras.
-A ella no – aseguró Remus.
-Bueno, entonces no tengo que llevarle ningún regalo – meditó Sirius.
-Pero a mi mamá le encanta que mi papá le lleve regalos – dijo Peter – Cada vez que él le lleva un chocolate o alguna joya, mi mamá lo lleva a su habitación y no salen de ahí en mucho rato.
-¡Aahh! – exclamaron todos con caras de asco
-Bueno, si quieres conseguir algo parecido, ya sabes lo que debes hacer – le dijo James a su amigo. De pronto se le iluminó el rostro como si tuviera una idea - ¡Sirius! Después de tu cita nos tienes que dar consejos sobre cómo dar besos.
-¿Dar besos? – Sirius palideció.
-Claro. No hay cita sin besos. Tienes que conseguir que ella te deje meter lengua – dijo Peter
-No quiero hablar de eso – Sirius estaba claramente choqueado.
-Vamos no seas egoísta – dijo James – Si haz tenido la suerte de ser el primero, lo mínimo es que solidarices con la causa masculina.
Súbitamente llegó hasta ellos Susan Finster, su compañera de Gryffindor que miraba a Sirius con gran interés – Disculpen – dijo – no pude evitar escuchar la conversación. Supe – dijo mirando a Sirius – que tienes una cita con Amelia Bones. Supongo que necesitas ayuda para eso.
Los merodeadores rodearon rápidamente a la chica y la miraron con atención.
-Puede ser – dijo Sirius, que cada vez se rascaba la cabeza más compulsivamente.
-Muy bien – dijo ella con una gran sonrisa – Yo te asesoraré sobre todo lo que debes hacer.
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Los merodeadores y Susan estaban ocultos detrás de un árbol cerca del lago, donde Amelia esperaba impacientemente, mirando hacia todos lados.
-¿Estás segura de que hacerla esperar una hora, le dará una buena impresión de mí? – le preguntó Sirius a Susan.
-¡Claro! – respondió ella muy segura – A las mujeres nos fascina que nos hagan esperar. Puede ser que al principio se enoje un poco, pero en el fondo le encanta la espera. En todo caso ya es hora de que vayas.
Sirius tragó saliva y se dirigió hacia el lago.
-¡Suerte, campeón¡Dale máquina! – lo animaron sus amigos.
Sirius caminó galantemente hacia ella y cuando estuvo a escasos metros, le guiñó un ojo y dijo:
-¿Qué tal, guapa?
Amelia enrojeció notablemente, no se sabe si por vergüenza o furia - ¡Sirius Black! Te he estado esperando casi una hora – al parecer por furia - ¿Por qué vienes llegando a esta hora?
-Porque... me gusta hacerme esperar – Sirius no estaba nada convencido de los consejos de Susan, pero no se le ocurría nada más. Sin embargo lo de escupirla y tirarle agua en la cara no lo terminaba por convencer así que mejor le preguntó - ¿Y bien¿Para qué me citaste aquí?
Amelia se puso súbitamente nerviosa – Bueno, ya sabes. Yo pensaba que tú y yo podríamos llegar... a ser buenos amigos.
-¿Amigos? – Sirius no entendía nada ¿por qué las mujeres hablaban tan complicado?
-Bueno, no quiero que te hagas una mala impresión de mí. Cuando dije amigos, no me refería a amigos amigos, si no que en un futuro podríamos llegar a serlo ¿encuentras que estoy yendo demasiado rápido, cierto?
-¿Quieres decir amigos con ciertas ventajas? – trató de entender Sirius, aunque en realidad no comprendía nada ¿para qué Amelia quería una cita no para ser novios, si no amigos¿Esas cosas no se daban solas?
-¿Ventajas, qué ventajas? – Ahora era Amelia la que no comprendía.
Sirius como buen representante del género masculino, en vez de hablar y explicarle, actuó. Se acercó rápidamente a ella y con toda la brusquedad propia de su inexperiencia, le dio el primer beso que había dado en su vida. Amelia se quedó de piedra, pero no se alejó. Al parecer todo estaba yendo bien, y los merodeadores celebraban desde atrás del árbol.
-Esto está resultando demasiado rápido – dijo Susan claramente enojada.
-Eso es buenísimo – dijo en cambio James. Sin embargo en un segundo, todo cambió. Amelia se levantó del suelo y le dio a Sirius la primera cachetada de su vida.
-¡Eres un cerdo, Black! Agradece que no te pego en otra parte – y caminando con la cabeza en alto se largó de allí, acaparando la atención de algunos estudiantes.
Los merodeadores se dirigieron rápidamente hasta donde se encontraba su amigo botado en el suelo, sobándose la cara.
-¿Qué fue lo que pasó? – preguntó Remus – Estaba resultando todo muy bien.
-Nada. Las mujeres son rarísimas. Le estaba dando un beso y de repente se levantó y ya la vieron cómo se fue.
-¿Le metiste lengua? – preguntó Susan en una pose bastante picada. Sirius no respondió - ¿Le metiste legua?!!
-Bueno, sí – dijo encogiéndose se hombros.
-Eres un animal – Y dicho esto Susan también se fue muy enojada murmurando cosas con voz quebrada.
-¿Y a esta que le pasa? – preguntó Sirius cada vez más confuso.
-Celos – contestó Remus.
-Como sea – dijo Sirius poniéndose de pie – Lo único que me queda por decir es que juro que no volveré a enamorarme y esto recuérdenmelo por si llego a olvidarlo: NUNCA ME VOY A CASAR.
-O sea que Bones ya no te gusta – preguntó Peter
-No sólo eso, Pet – dijo Sirius con cara maliciosa – Me vengaré por la cachetada que me dio.
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Los merodeadores reían a carcajadas de la situación que habían provocado, contagiando a varios estudiantes de Hufflepuf con piojos mágicos que habían duplicado de los que lograron sacarle a Sirius.
-Ya te había dicho yo, Remus, que los piojos mágicos sirven para infinidad de cosas.
-¡Sirius Black! – Amelia Bones venía corriendo hacia ellos – cuando seas un marginado buscado por la ley, no vengas a pedirme ayuda a mí, porque sería capaz de meterte yo misma en Azkaban.
-¿Sí? – contestó este divertido – Sabes Amelia, tendrías más credibilidad si no tuvieras un centenar de piojos dando vueltas por tu cabeza.
-¡Ay! – Amelia se fue tirándose mechones de pelo, a ver si con eso podía para la picazón que sentía.
-¡Potter¡Black¡Lupin¡Pettigrew! – los llamó la profesora Mc Gonagall que ya había encontrado a los responsables de tamaña barbaridad. – Sé que fueron ustedes los culpables de esto. Déjenme decirles que en todos mis años en Hogwarts jamás había visto a unos revoltosos como ustedes. Recibirán un gran castigo y Sr. Black, usted se cortará el pelo ¡ahora mismo!
-Pero, mi pelo...
-¡Nada de mi pelo! – gritó Mc gonagall que hacía rato había perdido la paciencia cuando Hagrid ocupaba un puesto en la enfermería por la plaga de piojos y ella no pudo conversar con Madame Pomfrey sobre una poción curativa que necesitaba – Cuando salga de Hogwarts puede dejarse crecer el pelo. Mientras esté aquí, acatará las normas.
-¿Pero y James?
-El Sr. Potter, al menos tiene el pelo corto – Aunque la profesora de todas formas miraba con gesto desaprobatorio el pelo revuelto de su alumno. James le sacó la lengua a su amigo.
Ya fin del capitulo cursilon dedicado a temas amorosos..el ultimo se me ocurrio en verdad cuando buscaba en el 5to libro para hacer el capitulo pasado...pero encontre en cambio la parte en que Harry debe irse a la audiencia y todos en Grimmauld Place le dan suerte, y Sirius le dice que si no lo dejan volver a Hogwarts ya se las vera Amelia Bones..entonces mi mente retorcida empezó a maquinar un "ah, estos se conocen de antes" y de ahi salio eso...desde ese tiempo entonces Sirius tuvo claro que no se iba a casar y que usaría el pelo corto hasta que casualmente cayera en Azkaban
Bueno..mucho Sirius ya me mandan rr diciendome que personajes prefieren porque creo que de él estan chatos no?
RR
Ceci87
Como no conteste expresamente tu rr pasado lo hago ahora. Yo creo que Slughorn odia a James principalmente porque le tiro un pastel en la cara xD..no en verdad he cachado que en el 6to libro, slughorn le habla muchas veces a Harry sobre su mama o incluso sobre Sirius pero nunca le dice nada sobre su papa, entonces creo que quizas no le tenia mala, pero al parecer no lo habria incluido en su club.
LatexoHPo
Hello! lectora nueva 8-) bueno me di un paseito por tu profile y descubri que eres una critica inflexible, asi que si llegaste a dejar un rr comentando que te habia gustado a pesar de ser anti-merodeadora (eso no me esta gustando mucho eh?, ya veremos si te puedo hacer cambiar de opinion) , puedo respirar aliviada (uff). Gracias por tu rr
Distraida
Compatriota! que bonito, pero te aconsejo que uses mas los modismos ¡que tanta custion!si pa algo que sirva que noten de donde somos no?Ahora, sobre como termina este ff 8I ...¡no lo se! nunca me había puesto a pensarlo detenidamente, pense que sería algo asi como eterno y que quizas en algun momento podria llegar a poner un complete...quizas pare y empiece a hacer otro ff y este quede standby y luego lo retome, pero eso de un final me esta haciendo peinar la muñeca brigido xD.(esta bien, si no te gusta no los uso mas). Puede ser que un buen dia diga "voy a terminar esto" y ponga como Snape le dije a Harry que se fuera y concluya con un FIN...aunque nunca se sabe si podria ser la última broma algo MUY especial...o la muerte de los Potter¿? la verdad es que no tengo idea..notaste como me pusiste en un dilema?? gracias por tu rr
