Involucrados: R. Lupin, J. Potter
Fecha:12/10/1972
Asunto:embrujar unas pelotas de Quidditch, causando disturbios en el castillo.
Daños: Inmobiliario escolar, contusiones en alumnos
Gastos: Reparación de retratos, armaduras, etc
-¡Deja de quejarte! Me estás poniendo nervioso
-¿Estás nervioso?
-No, no – dijo James mirando con fastidio a Sirius por tocarle su punto débil: alguna debilidad – Ya sabes que yo nunca estoy nervioso.
-Peter¿dijo James, cito sus palabras textuales: "Me estás poniendo nervioso"?
-Eh... Ambos – dijo Peter mirando a sus dos amigos muy asustado. No podía decidirse por uno. Digamos que los dos le daban igual de miedo
-¿Ves? – dijo Sirius tomando la indeterminación de Peter como un "Tú siempre tienes la razón, Sirius" – Estás nervioso porque sabes que si yo, un Black hábil y encantador en todo, no pude superar la prueba para entrar al equipo de Quidditch, tú no tendrás mucha más suerte
-No me has visto volar – dijo James con arrogancia
-No hace falta – Sirius hizo un gesto para restarle importancia a los argumentos de James – Yo no entré, tu tampoco lo harás – hizo una pausa - ¿por qué rayos no entré¿Tengo algo malo? Vuelo bien, puedo golpear perfectamente cualquier bludger que me lancen o le lancen a algún compañero de equipo. Soy inteligente, bien aseado...
-En eso no estoy tan de acuerdo – dijo Remus llegando al campo de Quidditch, donde estaban el resto de sus amigos, sentados en las graderías – Al otro día dejaste tapado el lavamanos con no sé qué cosa.
-¿Nunca olvidaras eso, cierto? – dijo Sirius de mala manera – No ves, Lupin que en estos momentos estoy cayendo en una depresión porque no me han admitido en el equipo ¡A mí!...
-Sirius Black – dijo Remus moviendo su mano semejando algo que habla – el más encantador, bla ,bla. Lo único que te pido Sirius, es que no "caigas en depresión" por vigésima en el año, que te pones insoportable. Además este es el primer año en que puedes entrar, puedes intentarlo el próximo. Ya sabes que no es muy común que dejen entrar a niños de 2do
-No pienso darla el próximo año. Si me rechazaron, no me verán volver arrastrándome por un lugarsucho en su equipo.
-¿Y tú James, ya diste la prueba? – preguntó Remus ignorando a su amigo "depresivo"
-¡Está nervioso! – dijo Sirius burlándose. James le lanzó su mochila
-¡Cierra la boca! – luego dirigiéndose a Remus – No aún no la he dado. Pero tienes razón en eso que no dejan entrar a niños de 2do. De hecho Sirius se ve más grande que yo y aún así no fue capaz de superar la prueba.
-Ya, ya. Dejando de lado todos mis atributos – dijo Sirius parando la broma – Recuerda el talento, amigo. Quizás tú lo tienes de sobra y puedas superar fácilmente la prueba. La verdad es que no me había subido a una escoba hace bastante tiempo.
-Además mira a los imbéciles que compiten por el puesto – agregó Remus haciendo que notaran ese detalle. Ninguno de los aspirantes a cazadores era la sensatez personificada. La mayoría era de la especie Crabbe/Goyle con ninguna chispa de inteligencia.
-¡PRUEBA PARA CAZADORES! – gritó el capitán del equipo de Gryffindor.
-Talento – repitió Sirius mientras con una mano levantaba el dedo pulgar y con la otra hacía una pistola.
-Suerte – le gritaron Peter y Remus – Seguro ya estás dentro – lo animó Remus.
-¿En serio crees eso? – preguntó Peter cuando James estuvo lo bastante lejos.
-¡Claro que no! – Sirius reprendió a Peter y lo miró con cara de "qué ingenuo es este" – Si yo no pude superar esto ni con ayuda...
James caminó hacia el resto del equipo con los otros aspirantes. Estaba tan nervioso que cuando el capitán le preguntó su nombre contestó Jimmy Potty.
-¿Tu apellido es Potty? – el capitán enarcó una ceja, mientras anotaba en un pergamino.
-No, no. Es decir, me llamo Jane Potter
El capitán paró de hacer lo que hacía y miró a James de arriba a abajo – Oye Jimmy, sácame de una duda¿Jane es nombre de mujer o de hombre?
-Dije JAMES – pronunció finalmente el moreno.
-Como sea. Tú partes – dijo tomando en sus manos la quaffle – Ve hacia el aro, e intenta introducir esta pelota, mientras mis golpeadores recién estrenados – mostró a unos gorilas con una sonrisa – intentarán evitarlo a toda costa. Luego me harás unos pases hasta que lleguemos al aro donde el guardián te impedirá el paso ¿entendido?
-Sé lo que es el Quidditch, amigo – dijo James recuperando su habitual confianza y tomando la quaffle en sus manos.
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-¡Cómo no logré superar la prueba! – dijo James, ya en su habitación, tirado boca abajo sobre su cama.
-No lo sé, tus jugadas eran realmente buenas – dijo Remus mientras les guiñaba un ojo a los demás para que le siguieran la corriente y animaran al moreno, ya que James no podía verlos.
-Lo mismo pienso yo – dijo Sirius en un tono convencidísimo – Creo que el problema fue que como usas lentes, James, el reflejo del sol te impidió diferenciar el aro a la... ventana del despacho de Binns
-¡De qué hablan! – pero Peter continuó a pesar de los gestos de sus amigos para que se callara – Fue todo un total desastre. Se metió entre los bats de los golpeadores, luego tomó una bludger que quería golpearlo y soltó la quaffle, le lanzó la bludger al guardián y el capitán tuvo que parar la prueba por la nariz rota del guardián ¿cuál fue la buena jugada?
-La que le voy a hacer ahora mismo a tu osito de peluche con el que duermes – murmuró Sirius. Peter lanzó un gritito y James se levantó de la cama para detener la situación.
-Bien, bien. Ya sé por qué no superé la prueba. No tienen que inventar nada. Soy un asco jugando al Quidditch.
-Por favor, James, no intentes dar lástima – dijo Sirius palmándole el hombro – Pudimos comprobar que vuelas muy bien. Lo que pasa – se paseó nervioso – es que... bueno, quizás no sabías que la pelota que tenías que tirar al aro era la más grande, y que en el fondo la misión del cazador es hacer puntos y no golpear al guardián de su mismo equipo, pero a pesar de eso¡ vuelas mucho mejor que yo!
-Puedes volver a intentarlo mañana cuando se reanuden las pruebas de selección y el guardián vuelva de la enfermería – lo animó Remus.
-No. El capitán casi me echa una maldición luego de lo que le hice a su guardián. No me dejará intentarlo nuevamente – dijo James con pesar.
-Ajá – dijo abriendo sorpresivamente la puerta, Filch, el conserje del colegio. Un hombre amargado, que tenía como a enemigos número uno a los merodeadores – Estaban tramando algo contra mí ¡Niéguenlo ahora que los atrapé con las manos en la masa!
-Por favor, Arguis – dijo Sirius recogiendo sus cosas – El delirio de persecución que padeces, tiene que ser tratado lo antes posible. Estábamos planeando cómo preparar repostería muggle ¿tú debes saber de eso, no?
-¿Qué es lo que está haciendo aquí? – preguntó temeroso Peter.
-Viene a buscarnos – murmuró tétricamente Sirius para asustarlo – Ahora somos tan famosos haciendo bromas que necesitamos una escolta hacia nuestro castigo.
-Ya quisieras, Black – definitivamente de esos cuatro, Sirius era el alumno más odiado por Filch.
-¿Y entonces a qué viene? – preguntó Remus.
-A buscarlos – dijo con profundo odio, Filch - ¡Se han retrasado media hora en su castigo con la profesora Mc Gonagall! Pettigrew, Black, andando.
-¿Qué fue lo que hicieron? – les preguntó James cuando ya iban saliendo.
-De ahí te contamos – dijo Sirius con fastidio, como si el motivo de su castigo fuera totalmente insignificante.
Luego de unos minutos de silencio, Remus habló:
-Y James ¿quieres superar la prueba?
-No te había dicho que el capitán casi me lanza un avada...
-Se me ocurre una idea – Remus sonreía maliciosamente.
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Remus y James se encontraban en la parte posterior del campo de Quidditch junto a los vestidores.
-No sé, Rem – James miraba inseguro lo que tenía en las manos – Me da vergüenza presentarme de nuevo mañana.
-Por favor.
-¿No podemos intentarlo en la noche, cuando nadie nos vea? – insistió James
-Esto no es contra las reglas.
-El problema no es ese
-¿Te da vergüenza que te vean jugar? – preguntó Remus escéptico
-No – James miró nervioso en todas direcciones – Bueno, tal vez.
-Vamos, esto será muy fácil. Además – dijo Remus buscando un punto débil de James para animarlo a jugar – Nunca hubiera pensado que tú fueras tan inseguro para esto.
-¿Inseguro¿Dijiste inseguro¡ Yo no soy inseguro! Ya te voy a mostrar yo lo que soy capaz de hacer gracias a mi seguridad.
-Así se habla – Remus sacó de la caja que tenía James entre las manos, la quaffle que necesitarían – ¡Mobiliesferis! – dijo apuntando con su varita la quaffle que ahora se movía por sí sola – La idea es que con esto puedas cazarla e introducirla en el aro.
-Si, pero y ¿quién hará de guardián?
-No pensarás que me subiré a una escoba ¿cierto?
-Claro que lo harás – dijo James buscando una escoba de las que tenían en el colegio – Sé que no son muy buenas, pero podrás sostenerte en ella.
-¿Sostenerme? – ahora era Lupin el inseguro - ¿O sea que cabe la posibilidad que NO me sostenga?
-Te sostendrá – dijo James sin esperar objeción, pasándole la escoba a Remus – No es nada difícil. Acuérdate que incluso tomaste clases con Madame Hooch el año anterior.
-Sí, pero era porque no podía ni sentarme al derecho en una escoba. Y estoy seguro que no aprendí nada con las clases extra.
-Lo harás bien. Ahora súbete.
Remus pensó que en realidad no habría nada que se le diera más mal que las pociones, por lo que una clase de vuelo no podría ser tan terrible. El año anterior había llenado de excusas a la profesora para no ir más de una vez a las clases de iniciación al vuelo, y esa vez había sido casi fatal. Pero ahora era más grande y en algún momento tendría que aprender a volar en escobas. Siempre cabía la posibilidad de que no pudiera sacar su permiso para aparecerse y entonces tendría que usar la escoba.
Tomó entonces la escoba entre sus manos y pasó una pierna por sobre el palo.
-Y ahora qué hago – le preguntó a James
-Vaya esto será más difícil de lo que parece – comentó el moreno en voz baja – Bueno, Rem. Tienes que golpear el suelo con tu pie.
-¿Cuál pie?
-El que prefieras. Con el que tengas más fuerza
-¿Cómo sé con cuál pie tengo más fuerza?
-Golpea con el pie derecho ¿sí?
-¿Así? – dijo rozando el pasto con su pie derecho.
-¿Acaso te ves volando por los aires? – dijo James con sarcasmo. Remus lo miró con fastidio – Bien, bien. Tienes que dar una patada en el suelo, no hacerle cosquillas al pasto.
Remus pateó el suelo y se elevó unos metros por los aires.
-Muy bien – lo animó James mientras ascendía él también con su escoba para estar a la altura de su amigo – Aunque ahora tienes que abrir los ojos o no podrás ver si voy hacia el aro.
-Pero y ¿me vas a enseñar cómo doblar?
-Ah, eso es muy fácil. Sólo debes mover el mango de la escoba hacia la dirección que quieras tomar.
Luego de ensayar unas vueltas en el aire con mayor velocidad, ascensión y descenso, James consiguió que Remus abriera los ojos y que se manejara bastante bien en la escoba.
-Vaya, eres mejor profesor que la Hooch – comentó el castaño desplazándose en círculos por la zona de los aros. Entonces empezaron a ensayar con la quaffle embrujada. James la cogía con gran destreza y luego se dirigía hacia los aros donde en alguna que otra ocasión, Remus lograba bloquearle la pasada. Pero después de tanto ensayo, James no le veía más dificultad al asunto y se le ocurrió una idea para aumentar la complejidad.
-¿ Y si soltamos las bludgers?
-¡Estás loco! Yo recién estoy aprendiendo a volar y ya quieres soltar a esas asesinas andantes. Además podrías confundirlas con la quaffle y me la podrías lanzar como hace poco lo hiciste con el guardián del equipo.
-Ja, ja – dijo James con ironía – No soy tan torpe. No pasará de nuevo.
-¿Y si lanzas una contra el despacho de Binns?
-Dije que no pasará de nuevo – dijo en tono cortante James, y sin esperar más razones de su amigo, se dirigió hacia la caja en donde se guardaban las bludgers. Fue una suerte para él que luego de que se suspendiera la selección de Quidditch hubieran dejado la caja abierta, porque generalmente ésta estaba cerrada y guardada en el casillero del capitán.
-¿Y si se salen de control?
-Correremos el riesgo ¿Además, por qué iba a pasar eso? – Efectivamente como pensó Remus, las bludgers luego de dar algunas vueltas, tratando de golpearlos, se dirigieron cada una por su lado, escapando incluso al espacio delimitado de la cancha – Está bien, quizás tenías razón – asumió James - ¿qué hacemos ahora?!
-¿Avisar a un profesor?
-¡Ni hablar! Los castigos me salen hasta por los codos – James miraba aterrado la dirección que estaban tomando las bludgers. En vez de dar vueltas por los alrededores, una en específico se había dirigido hacia el interior del castillo.
-¿Crees que yo no tengo ningún castigo?! Por culpa tuya y de Sirius, no he tenido tiempo ni para estudiar mi reforzamiento de pociones, estoy sacando puros ceros y...
-¡REMUS! – la cara de James denotaba terror - ¡La Bludger entró al castillo!
-¡Ay, madre santa¿Qué rayos vamos a hacer ahora? – Remus miraba hacia todos lados y no parecía encontrar una solución – Te dije que todo esto saldría mal.
-¡Pero si fue tu idea!
-Yo no dije "soltemos las bludgers"
-Bueno, bueno. Vamos a buscarlas ¿sí?
-¿Buscarlas?
-Sí, en todo el rato que haz estado hablando han entrado las restantes en el castillo – Y sin más se dirigieron los dos amigos volando a rápida velocidad a la entrada del castillo.
Cuando entraron volando en las escobas se toparon con un grupo de alumnos que los miraban sorprendidos, y más aún cuando empezaron a sentir gritos e insultos de estudiantes más adelante que eran atacados por bludgers descontroladas.
-¿Sabes algún hechizo para detenerlas? – preguntó James a su amigo. Pero Remus negó con la cabeza – Muy bien, entonces tendremos que hacerlo a lo muggle. Sígueme.
James salió disparado a una gran velocidad, pero en vez de dirigirse hacia donde iban las bludgers, tomó una dirección paralela por un pasillo.
-¿Adónde vas¡No ves que las pelotas van hacia el otro lado! Creo que tienes que hacerle una revisión a tus lentes.
-Remus ¡cállate! Vamos hacia el salón de defensa contra las artes oscuras ¿Te acuerdas que estábamos viendo las acromántulas?
Remus abrió la boca, pero en vez de replicar como James pensó que lo haría, pareció comprender las intenciones de su amigo y le sonrió, aumentando la velocidad de su escoba.
Llegaron a la sala en pocos segundos y Remus metió la mano muy confiado en un acuario gigantesco y cuadrado en el cual paseaban algunas arañas de tamaño desproporcionado.
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-¿Por qué no se me ocurrió a mí? – preguntó Remus mientras volaban hacia la dirección que habían tomado las bludgers. Supieron de inmediato el punto exacto por la cancioncita odiosa que entonaba Peeves, mientras revoloteaba por el techo – La telaraña de acromántulas es la más resistente tela que se haya inventado.
-Red. Nos servirá como red – lo corrigió James. Y así fue como en medio de un alborotado público que reclamaba por los daños causados (evidentemente por esos dos, que ahora venían a arreglar la situación), desplegaron la red que habían armado con magia y tela de acromántula, rodearon las bludgers, que en esos momentos daban golpes a las paredes y las atraparon, no sin antes dar algunas vueltas increíbles en escoba, que Remus nunca habría creído que podría hacer.
-Increíble – murmuró el capitán del equipo de Gryffindor que ahora miraba con ojos muy distintos al antiguo agresor de su guardián.
-¿Increíble¡Increíble es el castigo que les voy a dar a ustedes dos por el escándalo que arman, cada vez me doy la vuelta! – dijo la profesora Mc Gonagall, llegando junto a Sirius y Peter, arrastrado a cada uno de un brazo.
-Profesora... – trató de disculparse James
-¡Profesora nada, Potter¡Eh, Lupin no huya de su castigo! – gritó la profesora a Remus que en esos momentos corría hacia el baño más cercano - ¿Qué rayos le ha pasado a este?
-Creo que el viaje en escoba no le hace nada bien a su estómago – dijo James encogiéndose de hombros.
-Me importa un bledo. Escúcheme – dijo Mc Gonagall dirigiéndose al capitán de quidditch de su casa– Quiero que vaya directamente a buscar a ese alumno y lo lleve a mi despacho. – El capitán asintió y fue en la misma dirección que había tomado el castaño.
-Síganme – dijo al resto de los merodeadores. Luego le habló a los demás estudiantes que miraban con curiosidad – Y ustedes ¡vayan a hacer algo productivo!
-Está de buen humor ¿eh? – comentó James en voz baja a Sirius.
-Ni te imaginas – dijo éste. Cuando llegaron al despacho, Mc Gongall se volvió hacia ellos, pero esta vez con una gran sonrisa.
-Potter, debo decir que me desagrada profundamente que siempre rompa las reglas, pero gracias a Merlín he encontrado una solución para que su indisciplina no nos haga perder más puntos este año. Y es que usted los recuperará uno por uno.
-¿Cómo? No creo que limpiando baños se pueda ganar la copa de las casas.
Mc Gonagall sonrió cínicamente. En ese momento el capitán tocó la puerta e hizo entrar a Remus, que estaba de un color verde, y escuchaba sin entender los halagos que hacía el capitán sobre su actuación para atrapar las bludgers.
-Verán señores Potter y Lupin. Sus amigos acá presentes, robaron ingredientes del material escolar e hicieron trampa echándole "algo" que aún no descubro y que ellos probablemente desconocen, a la escoba del señor Black y a algunas pelotas de Quidditch, lo que probablemente les causó a ustedes esta desagradable aventura con las bludgers.
James miró a Sirius y Peter con cara de "que malos amigos son"-Pero en todo caso – continuó la profesora - ¡Ustedes no debían practicar con ellas sin autorización! Así que recibirán un castigo de todas formas, aunque hayan salvado el día.
Remus puso una cara más terrible aún y trató de protestar.
-Espere, Sr. Lupin, aún no he terminado. Como le decía a Potter, he encontrado la solución para que recuperen todos los puntos que nos hacen perder cada vez que sus mentes perversas buscan alguna forma de romper las reglas – momento de suspenso - ¡Los incluiré en el equipo de Quidditch!
Remus se dejó caer en una silla, más verde todavía.
-¿Qué?!! – gritaron James y Sirius
-No es justo – protestó Sirius – Si usted no nos hubiera castigado, yo también podría haber salvado el día.
-¿No es fantástico? – continuó Mc Gonagall sin hacer caso de las quejas de Sirius – Su presentación de hoy día no dejó dudas al respecto. Fueron increíble las piruetas que hacían para controlar esas bludgers ¡Y la velocidad! Realmente Sr. Lupin no sé cómo lo consiguió con esa escoba tan vieja que tenemos en el colegio. Pero no se preocupe que si usted puede sacarle el jugo de esa manera a ese vejestorio, no me puedo llegar a imaginar lo que consigue con un nuevo modelo que podemos adquirir por cuenta de Gryffindor. Y usted Sr. Potter no se queda atrás, esos rápidos movimientos con esa red, para atrapar las pelotas. También esquivó excelentemente la bludger que intentaba golpearlo. Definitivamente usted tendrá que ser cazador...
-¡Jaja, chúpate esa...!
Mc Gonagall lo miró con cara de censura.
-Profesora – dijo Remus levantando tímidamente la voz – Yo no me volveré a subir a una escoba en mi vida. He vomitado todo lo que comí desde mi cumpleaños pasado.
-Pero, Sr. Lupin, esas cosas se superan – dijo mientras buscaba una taza de su despensa y preparaba una especie de té – Tome, bébaselo y después hablaremos de su posición en el equipo.
Remus de forma obediente se lo tomó.
-Ahora me gustaría hablar sobre su castigo...
-Pero no que ellos habían salvado el día – preguntó Peter – Además nosotros ayudamos a que todos se dieran cuenta de lo buenos que son para el quidditch mis amigos.
-¡Silencio, Pettigrew! Puede que tenga algo de razón, en todo caso – empezó a dudar la profesora, pero justo en ese momento Remus se apretó el estómago y sin querer vomitó el té de Mc Gonagall en la alfombra de su despacho - ¡Lupin!
-Quizás no sea buena idea que lo incluya en el equipo – opinó Sirius, mientras todos trataban de ayudar a Lupin y de evitar que manchara otra parte del despacho - ¿Qué tal yo?.
Involucrados: S. Black, S. Edgecombe, R. Finster, R. Lupin, P. Pettigrew, J. Potter
Asunto: Hacer desaparecer el ventanal de la pieza de niñas 6to, Gryffindor; saltarse un castigo (B,L,P,P) y usar piezas ajenas, rompiendo el reglamento escolar.
Fecha:13/01/1976
Gastos: Reparación del ventanal.
-NOOOO, esto es terrible – dijo James tomándose la cara con las manos de la forma más dramática posible, luego de que Filch los encerrara con llave en su despacho por haberle hecho un hechizo de color de pelo fucsia permanente.
-No, no es tan terrible – dijo Remus sonriendo de oreja a oreja, mientras les mostraba de forma significativa su mochila.
-No te he dicho, Moony que aprecio mucho que tú seas nuestro amigo – comentó Sirius, mientras le arrebataba la mochila a Remus – Dime, qué es lo que has traído.
-Me aprovisioné de cosas de Hogsmade mientras ustedes le pintaban el pelo a Filch. Sé que ahora no podremos ir a visitar a Madame Rosmerta, ni a nuestras amigas de la calle 12 – dijo con una cara apenada – pero al menos nos queda la comida.
-¿Nos alcanzará? – dijo Peter uniéndose a la intrusión de Sirius por la mochila – Ya saben que a Filch de repente se le pasa la mano ¿Se acuerdan cuando nos dejó encerrados toda una noche?
-Moony, realmente aprecio que seas nuestro amigo – volvió a repetir Sirius cuando logró sacar de la mochila que estaba encantada para poder contener muchas más cosas de las que aparentaba, sus cuatro camas – Piensas en todo ¿eh?
-Ey, la vez pasada tuve que dormir en la cama de Filch porque ustedes tres ya se habían avivado con el suelo ¿Les conté que me había atacado una garrapata? – Sirius y Peter rieron – No es nada chistoso. Me deben una por haberme acordado de traer las camas.
-Sí es verdad – admitió Sirius – Pero es que no pensábamos dormir en esa cama. Prefiero cien veces dormir hasta en el fondo del lago con el calamar ¿Y tú Prongs¿No estás agradecido?
-No – dijo este de muy mala manera – Ya les dije que esto es terrible.
-Vamos, anímate. Además no esperabas que Filch no se diera cuenta ¿cierto? Era evidente que nos terminaría castigando – Sirius ya se había metido a la boca una barra de chocolate y hablaba con la boca llena – En todo caso sus castigos son mejores que los de Mc Gonagall.
Todos reprimieron un escalofrío.
-A mí me gustan los de Dumbledore – dijo Peter con la cara llena de caramelo.
-Claro, del estilo: "Quemen todo el castillo, y así comprobarán que no es nada productivo" o "Hablemos de las reglas que les molestan, y tal vez podamos cambiarlas" – dijo Sirius imitando muy bien la voz del director – Me cae excelente, Dumbly. Yo lo nombraría Ministro ¿No creen que lo haría bien? – Sirius hizo una pausa - ¿Prongs, qué rayos haces?
Todos dirigieron su mirada a James que golpeaba la puerta en un punto bajo el cerrojo.
-Intento salir de aquí – contestó sin darse la vuelta con el tono del que hace algo muy natural.
-No lograrás hacerlo. Filch nos quitó las varitas y la puerta está cerrada con magia.
-Lo que pasa, Sirius, es que Filch cree que somos unos inútiles sin varita. Romper el cerrojo de una puerta no puede ser tan difícil. Los muggles lo hacen en sus películas todo el tiempo.
-¿Pelí... qué?
-Películas. Olvídalo – dijo James con fastidio al ver la cara de incomprensión de su amigo.
-Algo extraño está pasando – dijo Remus en tono seguro – Primero, siempre te habías conformado con pasar la tarde castigado con nosotros. Tenemos comida y de la buena. Sé que no es lo mejor, pero es lo que hay. Y segundo¿estás viendo películas? Es decir ¿sabes lo que es una? Pensé que el ramo de estudios Muggles nunca te había interesado.
Sirius miró a Remus con cara divertida, y luego miró a James-Prongs, estás viendo cosas muggles porque te interesan los muggles o porque te interesa una en especial – preguntó como quien no quiere la cosa.
James se hizo el desentendido y continuó con su tarea de romper la manilla.
-Espera, espera. No es cualquier muggle, es una que tiene como inicial L...
-¡Ya! – James se dio la vuelta y miraba a su amigo con intenciones homicidas. Sirius siempre era capaz de sacarlo de quicio y aumentar su tic en el ojo – Está bien ¿quieren saber lo que es terrible? Yo se los diré. Después de TODO un año de insistencia, logré que Evans accediera a ir conmigo a Hogsmade.
-¿Hoy?
-Sí, Peter, hoy íbamos a ir a Hosgmade
-¿Y entonces por qué rayos quisiste hacer la broma con nosotros? – Ahora era Remus el que tenía intenciones homicidas – Has estado hinchándonos dos años seguidos con el asunto Evans y cuando finalmente logras la cita con ella ¡Lo embarras todo por una estúpida broma!
-Bueno, no pensé que Filch nos fuera a descubrir.
-Prongs, tatuaste en su cara "Esto es obra de los merodeadores" Filch no es tan estúpido.
-El punto es que ahora Evans me va a querer matar. Con todo lo que he insistido y resulta que ahora le voy a dar el plantón. Nunca me lo va a perdonar. Ya me he retrasado como una hora...
-¿Qué?! Evans no sólo te va a querer matar a ti, si no a nosotros – dijo Sirius levantándose con decisión – James, vas a salir de aquí como sea lo último que haga.
-Gracias por prestarme atención luego de una hora ¿Tienen alguna idea?
-Quizás Peter pueda transformarse en rata y salir por la ventana, ir a buscar nuestras varitas...
-Si Filch anda dando vueltas por el castillo con el pelo fucsia, no cuenten conmigo – dijo Peter
-Filch debe estar vigilando a los alumnos que van a Hogsmade – pensó James en voz alta – A estas alturas Evans ya debe saber que estamos castigados si vio a Filch.
-Prongs, pasó una hora ¡Claro que se dio cuenta que estabas castigado o que no llegarías!
-Pero es que no es lo mismo – insistió James – Si se da cuenta que estoy castigado quizás me perdone
-Jamsie, no has aprendido nada de mujeres después de tener al as en el tema como tu mejor amigo ¡Las mujeres nunca olvidan! Y menos si le das su primer plantón. Tienes que salir de aquí... ¿No eres tú un animago con complejo de ciervo¡Transfórmate y qué sé yo, dale un golpe a la puerta!
James le sonrió a su amigo y se transformó en un hermoso ciervo de gran tamaño. Se puso de espaldas a la puerta, y con sus patas traseras le dio un golpe a la puerta haciendo que esta se saliera de sus goznes.
-¡Bien! – dijo Sirius saliendo por la puerta – Ahora nos vamos a Hogsmade
-Ni lo sueñes – dijo James ya de nuevo transformado – Si Filch vuelve y no los encuentra, estaremos castigados de por vida.
-¿Y si no te ve a ti?
-No se dará cuenta. Para empezar es medio ciego y además tengo algo muy importante que hacer.
-¿Sí? – preguntó Sirius alzando las cejas
-Voy a salvar nuestras vidas de la ira de Evans.
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-Lily, por favor abre la puerta – dijo en un tono suave Rachel.
-Ya te dije que no te iba a abrir la puerta ¿Crees que trato de engañarte? – se quejó Susan – Lleva ahí como media hora.
-Quizás haya que enojarse y patear la puerta – Susan negó con la cabeza - ¿chantaje?
-¿Crees que no lo intenté? No tengo la más mínima idea de lo que puede haber pasado. Pero dependiendo de la gravedad del asunto tendremos que irnos buscando un lugar para dormir.
-¡ESO! Apelemos al último recurso: los sentimientos – dijo Rachel como esperanzada.
-Jajajaja ¿De qué estás hablando?
Rachel le indicó con un gesto a su amiga de que se callara y comenzó a hablar en un tono de voz alto y lastimero:
-Oh, Susan, el entrenamiento de Quidditch me tiene molida. No he tenido un segundo de descanso y más encima mañana tengo un castigo con Binns por no haber entregado mi trabajo a tiempo. Además tengo un examen dificilísimo en mi electivo de Runas y esta noche no podré ir ni a Hogsmade ni dormir tranquila porque mi "amiga" Lily ha decidido encerrarse en la pieza sin siquiera pensar en nuestro descanso.
Sintieron unos pasos que se acercaban desde el otro lado de la puerta y se sonrieron pensando que Lily abriría la puerta, pero en vez de eso oyeron:
-¿Qué estás haciendo aquí? Te aviso que deberías haber aparecido hace una hora, ya es muy tarde y no me sirves. Te di una oportunidad y tú la rechazaste cuando irónicamente eras tú el que la pedías. Pero no pierdas tu tiempo, que no volveré a ofrecerte otra.
-¡Por Merlín! – dijo Rachel en un susurro – Lily está con un hombre en esa habitación y por eso no nos ha dejado entrar.
-¿Qué?! – dijo una voz a sus espaldas.
Susan y Rachel se dieron la vuelta y encontraron a James Potter que parecía haber acabado de correr la carrera más grande de su vida y que además tenía una expresión de: "¿Escuché bien lo que acabas de decir?"
-¿Cómo que qué? – dijo Rachel – No me gusta que nos espíes y menos que subas a las piezas de nosotras ¿No sabías que eso...
-... no está permitido? Lo sé muy bien, lo siento, me arrepiento y mañana mismo me entrego a la justicia si eso es lo que quieres, pero ¿podrías repetir lo que acabas de decir y que está relacionado con Evans?
-Acabamos de escuchar a Lily retar a un chico porque al parecer la dejó plantada – dijo Susan sin poderse contener y ganándose un codazo de su amiga y otro "¿qué?!" de James
-¿Con quién pudo haber tenido la cita? – preguntó Susan – Yo pensé que Lily nos contaba todos sus romances.
-¿Evans ha tenido muchos romances? – a James ya le volvía el tic en el ojo.
-Pues cla... – Susan dejó de hablar luego de la cara que le puso Rachel.
-¡Cállate! Además yo quisiera saber ¿qué haces todavía aquí, Potter?
-Tienes razón – contestó éste y se fue resuelto a golpear la puerta de la habitación de sus compañeras - ¡Evans abre la puerta¡Tienes una cita conmigo y no con otro¿Quién te crees para tener dos citas a la vez? Ni Sirius hace eso, es deshonesto e impropio de una Gryffindor.
La puerta se abrió de golpe acompañada de un rayo verde que iba directo hacia James. Este alcanzó a agacharse y a empujar a Susan y Rachel. Luego de eso, la puerta se cerró.
-¿Por qué no me advirtieron que su amiga es una asesina en potencia? – logró decir James luego del impacto – Eso parecía un avada ¿eh?
-¿Qué rayos le hiciste para que fuera actuar así?
-¿Qué le hice yo? – dijo James – Las mujeres son muy egoístas. Yo sólo me retrase un poco para nuestra cita. No como ella que tiene dos a la vez.
-Ibas a salir con Lily – soltaron las dos chicas fuera de sí. James asintió con orgullo.
-Entonces es obvio que no salió con dos minos – defendió Rachel a su amiga – Lo que pasa es que estaba ensayando para tu sermón por haberla dejada plantada.
-Cierto – dijo Susan no tan convencida – Mira que eres pavo que vas a creer que Lily es capaz de salir con dos a la vez ¡Jamás!
-Bueno, bueno – dijo James que ya se comenzaba a pasear - ¿Me dicen que hacer para arreglar la situación?
-Ni idea – dijo Susan cruzándose de brazos – Pero tú tendrás que arreglar nuestra situación. Ahora no tenemos dónde dormir y es tu culpa.
-Sí, sin contar que con los entrenamientos excesivos que nos haces de Quidditch estoy muerta – agregó Rachel – Lo único que nos quedaría es trepar por el balcón, pero créeme que no estoy para eso.
-No, no. Ustedes no se preocupen – dijo James con la cara de a quién se le ha encendido la ampolletita – Esta noche mis amigos estarán castigados, así que ustedes pueden irse a dormir a nuestra habitación.
-JA ¿Quién te crees que somos? – atacó Rachel – Quizás qué le haces a nuestra amiga cuando nosotros no estemos.
-¡Rachel! Acuérdate de quien acaba de lanzar un maleficio. Creo que Potter lleva las de perder en cuanto a seguridad y además nosotras podremos descansar tranquilamente en la habitación de los merodeadores – dijo Susan marcando la última palabra.
-Pero ¿Y seguro que tus amigos no llegan? – empezó a dudar Rachel.
-No, tú tranquila – dijo James empujándolas suavemente hacia la sala común – Y yo tampoco llegaré. Si no logro resolver la situación con Evans, dormiré en las butacas. Después de todo es lo menos que puedo hacer luego de haberlas dejado sin pieza.
Las chicas casi salieron corriendo hacia la pieza de los merodeadores luego de las explicaciones de James. Y es que no cualquiera entraba ahí, y todas las mujeres del colegio se morían de ganas por conocerla y poder intrusear un poco en ella.
Como las chicas se sabían el camino de memoria, no tuvieron problema en encontrar la habitación. Pero lo que encontraron dentro no lo imaginaban y las disgustó bastante:
-¡Genial! Acaso Potter espera que durmamos en el suelo – preguntó Susan a su amiga al ver la habitación de los chicos llena de ropa tirada por todas partes, pero sin sus respectivas camas, pues estos se las habían llevado para dormir en el despacho de Filch
-Cálmate. Sé que es desalentador no poder ver el lugar exacto donde duermen estos, ni lo que usan para dormir – dijo Rachel con una sonrisita – Pero al menos podemos aparecer camas para poder pasar la noche. Además todavía nos queda por revisar el baño.
-¿Segura que quieres revisar ahí? – las dos amigas se miraron por un par de segundos y corrieron hacia el baño de los chicos para revisar desodorantes y champúes.
Mientras tanto afuera- James es un mal agradecido – dijo Sirius volviendo del despacho de Filch junto con sus demás amigos a la torre Gryffindor – Pero no podía esperar que nos quedáramos toda la noche allí
-Ya. Cuando Filch empezó a silbar canciones escocesas cerca de la entrada supe que era hora de irnos. Ese maniático nos quería torturar de una forma muy sádica - dijo Remus que llevaba la mochila en su hombro.
-Gracias a Merlín no se dio cuenta que pasábamos por el lado - dijo Peter - La última vez estoy seguro que nos vio los pies. Todo es culpa tuya, Sirius, estás muy alto y ya no cabemos todo bien dentro de la capa de James.
-¡Ey! No es culpa mía. Además tu ocupas mucho espacio para el lado.
-¿Para el lado? - preguntó Peter confuso.
-Sí, sí. Ahora silencio que vamos a entrar a la sala común. Me gustaría saber cómo le habrá ido a Prongs - dijo Remus luego de haberle dado la contraseña al retrato
-Probablemente debe estar llorando en nuestra pieza. La que le debe haber armado la pelirroja - se burló Sirius. Cuando llegaron a su habitación Sirius abrió la puerta y se asomó él primero, pero cuando se dio cuenta de lo que había adentro, se dio rápidamente la vuelta cerrando la puerta e impidiéndole la pasada a sus amigos – No podemos entrar – dijo con una expresión alarmada.
-¿Por qué? – preguntaron los otros dos.
-Parece que a Prongs le fue bastante mejor de lo que pensábamos.
-¿Qué¿Está allí adentro con Lily?
-Nop, pero sus amigas están aquí, por lo que se puede deducir que él estará con ella en la habitación de las chicas y ha mandado de paseo a sus amigas. Ahora la pregunta es ¿por qué las han mandado a nuestra pieza?
-Bueno y no vamos a entrar – preguntó Peter – Necesito ir al baño.
-¿Y qué vamos a hacer¿Echarlas?
-Oye Moony, esta es nuestra habitación y podemos hacer lo que queramos dentro de ella ¿no? – dijo Sirius con cara traviesa.
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James había perdido su varita cuando Filch se la había quitado, pero todavía tenía su escoba que acababa de sacar del cuarto de las escobas e inocentemente pensaba que si hacía algo espectacular como tocar a la ventana de Lily, ella no podría negarse a abrirla, como lo había hecho por la puerta.
Tocó entonces en el gran ventanal que era la pieza de las chicas y daba junto con un pequeño balcón hacia las cercanías del lago. En ese lado hacía mucho frío y luego de pasar unos minutos temió porque alguien lo fuera a ver, pues no llevaba la capa de invisibilidad
Volvió a tocar la ventana y a murmurar un desesperado: "¡Evans!", pero lo único que consiguió fue que ella se asomara entre las cortinas y le hiciera un gesto grosero con la mano.
-Por favor, Lily – dijo James más animado cuando estuvo seguro de que la pelirroja sabía que él estaba allí y lo escuchaba – Sé que me pasé con la hora, pero no fue mi intención. El problema fue que Filch nos castigó y entonces no pude llegar. Pero si me hubieras abierto podríamos haber ido a algún lugar. De hecho todavía podemos...
-Ni lo sueñes, Potter – dijo Lily finalmente asomándose apenas por la ventana del balcón y hablándole a James que flotaba con su escoba a unos metros de distancia – Y por si acaso yo sigo siendo Evans para ti. Ahora lárgate.
-Bueno, si no quieres salir está bien. Pero no me voy de aquí hasta que me perdones. En serio no fue mi intención.
-Sí, ya entendí. La historia esa de Filch. Pero no me interesa. Teníamos una cita y deberías haber llegado puntualmente o por lo menos unos 15 minutos atrasado¡pero no una hora! Si tenías tantas ganas de hacerle una broma a Filch te podrías haber aguantado ¿no? Pensé que después de tanto haberme insistido con una cita, estarías más pendiente de hacer las cosas bien. Pero eres igual de inmaduro que siempre. En todo este tiempo no has cambiado nada al primer día que te conocí.
-¡Vamos! Sabes que eso es mentira. Ahora soy todo un machote...
-Ándate ¿sí? – Lily hizo un ademán de cerrar la ventana.
-¡No espera! Tienes razón. Sabes que tienes razón. No me castigues más – James puso carita de ciervo abandonado – Ya sé que las cagué, te pido disculpas ¿me puedes perdonar? O al menos dejarme entrar que me muero de frío
-JA, nunca te dejaría entrar. No me importa que te hayas hecho amigo de mis amigas y que ellas te hayan dicho lo del balcón, tu no me caes bien a mí así que no te voy a dejar entrar
-¿Y perdonarme? – James ya estaba azul de frío
-Tampoco. No es tan fácil como aceptar tus disculpas y problema solucionado
-¿Por qué no? Yo te perdoné por haberme lanzado el plato de papas en el banquete de primer año.
-Eso es añejo. Además te merecías las papas. No es lo mismo a que te dejen plantado.
-A mi me han dejado plantado antes, y créeme que he perdonado.
-¡Yo no soy tú! Gracias al cielo
-¡Por favor, Lily!
-¡Para ti soy Evans!
-¡Por favor, Evans!
-NO
-Pues entonces déjame invitarte a algún lugar bonito y ahí me puedes perdonar.
-¿Tu no entiendes, ah?
-Tu tampoco, qué te cuesta decir un: "bueno ya, te perdono Potter" – Lily cerró la ventana y las cortinas – Rayos, si esa estúpida ventana desapareciera podría hacer entrar en razón a Lily.
Dicho y hecho a James le ocurrió algo parecido a Harry en el zoológico cuando hizo desvanecerse un vidrio para liberar a una serpiente, sin varita logró que el gran ventanal desapareciera y entró volando a la habitación de Lily.
-Potter ¿Qué has hecho? – dijo Lily molesta al ver a James entrando - ¿De dónde sacaré otro vidrio? Hace mucho frío. Me has arruinado dos veces el día.
-Y te lo seguiré arruinando si no aceptas mis disculpas.
-¡AH! Eres desesperantemente porfiado – dijo Lily dándose la vuelta con el plan de echar a James de su habitación.
-Espera – James tomó el brazo de ella – Te juro que nunca había sido tan porfiado con ninguna otra cosa.
-¿Ah, no? Siempre estás acostumbrado a que te den todo o a conseguirlo todo, pero conmigo no será igual. Ya te di una oportunidad y la desaprovechaste
-Lily te quiero mucho. Esto va a sonar muy cursi, pero no puedo soportar que me ignores cuando tú lo significas todo para mí.
Lily se quedó mirando a James por unos segundos. A pesar de que la mayoría del tiempo detestara a ese chico, nunca nadie le había dicho algo tan lindo. Probablemente no había sido su intención llegar tarde. Quizás debería perdonarlo y darle una segunda oportunidad, después de todo un error lo cometía cualquiera.
-¿Así que aquí estaba, Sr. Potter? – dijo entrando impetuosamente Mc Gonagall en la habitación y trayendo tras suyo a sus amigos y a las amigas de Lily – Ustedes hacen alboroto en Hogwarts incluso cuando tienen el permiso para hacerlo en Hogsmade. Tendré que hacerle aprender el reglamento por quinta vez en el año: NO SE PUEDE ENTRAR EN LAS HABITACIONES DE LAS DAMAS.
-Pero entonces nosotras no estábamos fuera del reglamento – dijo Rachel tratando de zafarse de ese castigo.
-Aunque encuentro que ese reglamento es bastante sexista, tiene razón señorita Finster. Pero, lo que no está permitido es pasearse en pijamas por la sala común gritando como una poseída.
-Pero es que éste trataba de meternos mano – dijo Susan indicando a Sirius.
-Ja , a que te gustaría – dijo Sirius cruzándose de brazos – Además – dijo mirando a sus amigos – yo no era el único.
-¿Qué?! – dijo Remus levantando la voz más de lo habitual en él – Eso fue idea tuya.
-Bueno, pero el punto es que ellas no deberían haber ido a nuestra habitación ¿quién les dio permiso? – dijo Sirius
-Potter – contestaron las dos chicas.
-PERO ¿QUÉ PASÓ CON LA VENTANA DE ESTA PIEZA? – preguntó Mc Gonagall.
-Sabe qué, profesora ¿por qué no le pregunta a Potter? –dijo Lily bastante cabreada. Aunque el más cabreado era James. Mc Gonagall había arruinado su momento estelar y el posible perdón de Lily
Se fini! creanme que han leido como 20 y tantas paginas del word asi que no se quejen por la demora porque estuvo bastante larguito...ademas no puedo creer que despues de un mes sin actualizar me haya llegado solo un rr! (gracias Carol)...asi que si desean actualizaciones mas seguidas ya saben ¬¬ En todo caso espero no demorarme tanto porque a pesar de no tener nada avanzado el siguiente capitulo, al menos ya termine la maqueta (si una maqueta de 2mts de chilito, que creo que no hay otro pais mas maldito para hacer una maqueta) y se vienen mis vacaciones de invierno!!
otras aclaraciones es que este capitulo quedo un poco raro por el hecho de que: Filch hiciera magia para cerrar su puerta, pero a eso le podemos dejar una explicacion simple como que Dumbledore lo había hecho cada vez que Filch quisiera o qué sé yo. También queda el detalle de que a veces Peter piensa como una persona bastante inteligente...pero trate de arreglar algo eso (en todo caso no puede ser tan tonto como todos piensan, tenganle un poco de fe a los demas merodeadores que no habrían tenido a un amigo tan ñoño)
Y sin mas me despido y los invito a leer mi otro ff que se viene con algo inesperado...
chau
