Holi. Sé que me he demorado mucho en actualizar, pero son cosas del fubol, así que lo siento. Tengo un millon de excusas pero eso no le entretiene a nadie asi que...
Capítulo 8: (me seba el 8)
Involucrados: L. Fredericksen; J. Potter
Asunto: Armar una pelea en la Sala Común de Gryffindor
Fecha: 25/05/1975
Daños: Hematomas en ambos alumnos
-Moony, me duele mi manito – dijo James con un puchero y mostrándole a su amigo su mano derecha hinchada.
-Y qué quieres que haga – preguntó el castaño de mal humor mientras estaba boca arriba, con los libros y pergaminos desparramados cerca de su cama. No tenía las energías suficientes como para ponerse a hacer una tarea especialmente larga en transformaciones y eso lo tenía de malas – ¿Quieres acaso que te sobe la mano?
-Uy, no es mi culpa que tengas tareas atrasadas – dijo James mientras se dirigía al baño a poner su mano bajo agua helada
-Y tampoco es mi culpa que golpees tu mano contra la pared como un idiota – contestó Remus.
-Podrías haberlo impedido
-Podrías haberme recordado que tenía tareas atrasadas – Remus fue también hacia el baño, a ver si al mojarse la cara podría recobrar las ganas de trabajar en su proyecto – En todo caso ¿por qué hiciste eso con tu mano?
James alzó las cejas
-Tú lo sabes. No me hagas dar explicaciones – dijo mientras se daba la vuelta para salir del baño. Se avergonzaba levemente de su reacción desmesurada y no quería entrar a explicar a Remus cosas que él probablemente entendía de sobra.
-No, no lo sé – dijo éste antes de meter la cabeza bajo el agua, que le hizo sentirse mucho más despejado pero no necesariamente con ganas de trabajar – y por si acaso, no me gusta nada que hagas eso. Primero por tu salud, segundo porque en esas condiciones harás que perdamos la copa de Quidditch, y tercero porque vas a romper la pared. Todo el tabique que pasa por esa pared está destrozado. Agradece que Hogwarts es de piedra, que si no ya tendrían que venir a rescatarnos de las ruinas de esta habitación.
-Es por Evans – dijo James ocultando la cara tras la toalla que estaba utilizando para secarse las manos.
-Ya. Igual no entiendo – Remus ya se había interesado en el tema y pensó que quizás le sería imposible hacer la tarea.
-Evans me saca de quicio.
-Sigo igual
-Estoy enfurecido a causa de Evans
-Nah, no sé si seré retrasado
-Pues me lo está pareciendo, Remus – dijo James quitándose la toalla, mirando al castaño con rabia y al ver que este sonreía pero sin parecer comprender, se ocultó de nuevo bajo la toalla – Lo que pasa es que... a ver Moony ¿qué haces tú cuando estás enojado? No, no enojado, alterado, fuera de ti.
-Mm, eso no es muy común – dijo Remus parándose a pensarlo – puede que ande mala leche
-¿Y con eso te basta? – preguntó James sorprendido
-Sí. A ver Prongs ¿qué tiene que ver esto con Lily?
-Todo. Pero ahora me preocupas tú ¿Dónde está tu demostración de ira? No me vas a decir que cuando tienes rabia te pones a llorar como las mujeres ¿cierto?
-No – James pensó que en realidad había visto llorar muy pocas veces a sus amigos. Claro, exceptuando a Peter que lloraba como una magdalena cada vez que obtenía un cero en cualquier asignatura o cada vez que algo lo asustaba.
Sirius entró en esos momentos acompañado por Peter que venía bajo la capa de invisibilidad. Al entrar se la sacó. Traía bajo ella un montón de botellas.
-¿Qué traen? – preguntó James
-¿Qué traen? – dijo Sirius imitando a su amigo con una cara tontamente ingenua - ¿Qué crees, ciervito? Whisky de fuego ¿Acaso querías cerveza de mantequilla? No es por nada, pero pienso que ya estamos algo mayorcitos como para tomar bebidas con caramelo. Deberían tomar los tragos muggles, son buenísimos
-No preguntaré ni dónde probaste tragos muggles ni cómo consiguieron el whisky de fuego – dijo Remus alzándose alegremente para tomar una botella. Realmente necesitaba relajarse para poder hacer sus tareas ¿qué mejor que bebiendo algo de alcohol?
-¡Ese es el estilo, Moony! – dijo Sirius dándole una palmada en la espalda.
Los merodeadores se tumbaron en el suelo con cojines y se dedicaron a conversar mientras apuraban las botellas. No bastaron más que unas horas para que su vista se distorsionara y se sintieran ligeramente contentos.
-Saben chicos, yo tenía una pregunta para ustedes dos – dijo James dirigiéndose a Peter y Sirius – ¿qué hacen ustedes cuando están enojados, así muy enojados? Porque resulta que Moony dice que sólo se pone mala leche.
-Yo caigo en depresión – dijo Sirius con una risita – no espera, eso es cuando quiero joderlos a ustedes un rato. Cuando estoy muy enojado o golpeo a Snape o golpeo a Regulus.
-Ya ¿y tú Wormtail?
-Yo... hip... yo si estoy enojado pateo, pateo a mi osito de peluche – dijo Peter con toda sinceridad.
Los tres chicos prorrumpieron en carcajadas histéricas.
- Muy buena, Pet
-Bueno adonde yo quería llegar era que Remus no descarga su ira como lo hacemos todos los hombres, si no que solamente se pone pesado.
-Eso es obvio – dijo Sirius mientras alzaba el codo – lo que pasa es que Moony es un hombre lobo – Sirius hizo una pausa para organizar sus ideas que le bailaban un poco en la cabeza, sin poder salir – entonces yo creo que en cada transformación descarga cualquier tipo de sentimiento reprimido que pueda albergar. De ese modo, jajaja, de ese modo nuestro Remsie es todo un encanto cuando está en sus plenas facultades.
-No entendí nada – dijo James poniéndose de pie, tambaleándose mucho, para luego volver a sentarse, pues no podía caminar muy bien.
-¿Adónde ibas?
-Quería ir al baño. Pero no importa ya me aguanto las ganas de hacer pipí.
-Oye James, volviendo al tema – dijo Remus que tenía un semblante muy risueño y colorado - ¿Qué fue lo que hizo Evans?
-Jajaja ¿de nuevo con Evans? – preguntó Sirius aguantándose la risa.
-Sí – dijo James esta vez dispuesto a contar la historia sin una pizca de vergüenza – Lo que pasa es que Evans me tiene mal. Miren mi mano – dijo enseñándosela a Sirius y Peter – Ayer la escuché hablando con sus amigas sobre hombres.
-¿La espiabas? – logró decir Peter entre hipidos
-No. Sólo la escuchaba mientras ella ignoraba que yo estaba detrás suyo.
-Jajajajaja ¡eso es lo mismo, Prongs!
-Bueno – James no se iba a poner a explicar las diferencias entre una cosa y la otra. Menos cuando Sirius lo único que hacía era reirse, mientras Peter hipaba – El punto es que dijo que entre nosotros el único que valía la pena era Remus. En especial me criticó a mí. Dijo que era un engreído e inmaduro. Que no se podía sostener una conversación conmigo pues lo único que sabía hacer bien era jugar al quidditch. Pero que en todo caso no le había ganado a nadie como para creerme tan superior y que las únicas que querían andar conmigo, eran las enanas guarras de tercero ¡Dijo que era un cuatro ojos ególatra!
-Uy, eso duele ¿qué dijo de mí? – preguntó Sirius con curiosidad.
-Eh... algo de que tu físico infartante no era suficiente para aguantarte por dos minutos ¡Me dijo cuatro ojos ególatra! Nunca nadie me había llamado así
Sirius sonrió de oreja a oreja
-Evans cree que estoy buenísimo – canturreó sin dejar de reír cada cinco segundos – Vieron que a pesar de no tolerarme no puede negar que tengo un físico "infartante"
-¿Qué decían (hip) las chicas de mí?
-... nadie se había atrevido a decirme un insulto tal ¿De ti? Dijeron que calladito te veías mejor.
-Yo creo que es mejor que vayas a confesarle tu amor a Lily – dijo Remus con resolución mientras terminaba su tercera botella
-¿Qué?! -soltaron todos a la vez
-Moony, no escuchaste que Evans me odia ¡me dijo cuatro ojos!
-Sí, pero lo que tienes que hacer es demostrarle que tu no eres un ególatra presumido.
-Pero sigue siendo un cuatro ojos – comentó Peter muy seguro de que ese era el motivo por el cual Evans no simpatizaba con su amigo.
-¡Salud! – gritó Sirius – Es decir¡Remus tiene razón! Ve por la pelirroja ahora mismo.
-Ejeje, pero eso no tiene sentido – rió James, que a pesar de estar bien bebido, no encontraba un motivo para seguir las ideas de sus camaradas – Además no he terminado mi historia. Estaba tan enojado porque Evans me tiene en tan mala consideración que llegué a la habitación...
-Ya, ya sabemos la historia. Creo que yo también he roto alguna pared del castillo cuando estoy alterado – dijo Sirius – es muy normal. Ahora ve donde la rojita y le dices que quieres un besito.
-Sí ¡Es una excelente idea¿Cómo no se me habrá ocurrido a mí? – James volvió a su intento de ponerse en pie, pero esta vez tuvo éxito.
Caminó hacia la salida de la habitación mientras los demás chicos se partían de risa. Sin embargo ninguno se esperaba que James desapareciera rápidamente de sus vistas luego de cerrar la puerta.
-¿Y este se lo habrá tomado en serio? – preguntó Remus atónito
-Jajjajaa, así parece – Sirius miró a Peter y se lo encontró cerrando los ojos - ¡Peter despierta! – pero Peter sólo pudo despertar a la mañana siguiente – Ejeje, este siempre se queda dormido, ajajjaaja. ¿Moony, qué tal si hacemos una guerra de agua?
Para suerte de James, Lily estaba a esas horas en la sala común junto con un chico de 6to, en el cual el moreno de lentes no reparó. Fue directamente hacia ella y con cierta dificultad logró llegar a la butaca. Se arrodilló frente a ella y dijo:
-Lily Evans, estoy loco por ti ¿querrías casarte conmigo?
Lily sólo atinó a mirarlo perpleja. El chico que estaba junto a ella se largó a reír de la forma más descarada. Algunos alumnos en la sala común se dieron vuelta a mirar otra de las escenas representadas por un merodeador.
-James ¿Estás borracho? – fue más una afirmación que una pregunta
-Me encanta como suena mi nombre pronunciado por tu boquita – dijo James aún en el suelo. Luego de decir eso, tuvo problemas de equilibrio y prefirió sentarse en vez de seguir arrodillado – Y bueno ¿te casas conmigo o no?
-Me parece increíble que sean capaces de meter alcohol en el colegio – dijo Lily en su vena más prefecta.
-Sé que piensas que soy un presumido. Pero dime ¿Se arrodilla un presumido pidiendo perdón por su comportamiento? Además te apuesto a que es la primera vez que te piden matrimonio.
-Disculpa amigo, pero yo no te veo del todo arrodillado – se burló el chico que estaba al lado de Lily. James se lo quedó mirando por primera vez, pero continuó con su discurso
-Perdón Evans si es que alguna vez te he molestado y no he dejado que escuches al profesor o si he ofendido a algún amigo tuyo con alguna broma junto a mis amigos.
-Pues sí, Potter. Lo haces constantemente
-Ya vuelves de nuevo con el Potter...
-Sí. Lo hago ¿y sabes qué más? Voy a acusarte a Mc Gonagall porque es el colmo que quebrantes así las reglas. Les das un mal ejemplo a todos los que te están mirando. Ahora muchos creerán que emborracharse es lo más bonito y cool que hay. Pero no lo es. Me pregunto cómo es que Remus te permitió...
-¡Ay Remus¡Al diablo Remus! – dijo James parándose más rápido de lo que sus reflejos le permitían – Por si te interesa, Remus está en nuestra habitación, botado de ebrio.
-No te creo.
-Pues sí. Vamos a verlo – James tomó el brazo de Lily y tiraba de él para llevar a la pelirroja hasta su habitación. Pero ésta se negaba
-No Potter, no me interesa. Ya es suficiente con verte a ti.
James la dejó. Luego se fue a sentar junto a ella.
-Lily, estoy enamorado de ti.
-Ya para James – dijo Lily muy avergonzada.
-¿No te gusto?
-¡Te dije que la pararas!
-Bueno, pero tú me gustas mucho ¿eh? – James recostó su cabeza en el hombro de Lily, y gracias a la borrachera ya estaba por quedarse dormido cuando el chico junto a Lily, lo sacudió.
-Oye Potter. La chica no quiere nada contigo ¿por qué no vas a ver si está lloviendo en otra sala común?
-Evans ¿Quién rayos es este payaso? – preguntó James sin mirar al supuesto payaso.
-Me llamo Louis Fredericksen y no soy ningún payaso – dijo el chico comenzando a molestarse
-Louis, jajajjaa.
-¿Te estás burlando de mi nombre?
-Tienes nombre de niña.
-James ¿por qué no vas a acostarte?
-¿Me puedo acostar contigo?
Lily se sonrojó más aún, si es que esto era posible.
-¿O acaso prefieres al payaso con nombre de niña?
Eso fue suficiente para Fredericksen que se levantó y tomó a James de la túnica.
-Escucha hermanito. Si no quieres que te parta la cara, te recomiendo que le hagas caso a esta señorita y te largues a tu habitación ¿entendiste o es que hay que hacértelo entender de otro modo? – dijo señalando su puño.
James que no podía mover los brazos, se contentó con escupirle a Louis en la cara. Toda la sala común se paralizó y muchos soltaron un "Ooh"
-Louis, suéltalo ¿sí? No sabe lo que dice, está completamente borracho – Lily se había levantado en el acto, trataba de persuadir a Fredericksen. Este, a pesar de sentirse ofendido, encontró que la chica tenía razón y dejó a James en el suelo – Así está bien. Ahora es mejor que vaya cada uno a su habitación.
Fredericksen asintió y se encaminó hacia las escaleras aún bajo la mirada de muchos, cuando sintió que James gritó:
-¡Mamón! – Louis se volvió y fue directo hacia James que lo esperaba de pie, y no contó con que el merodeador estuviera tan firme como para ser el primero en golpear. Le plantó el puño en mitad de la mejilla derecha, haciendo que Louis soltara un poco de sangre.
Lily estaba histérica tratando de calmar los ánimos entre los chicos, y pidiendo la ayuda de los demás alumnos que estaban pegados como con colafría en sus lugares. James, luego de golpear a Fredericksen se había echado en el suelo de dolor por su mano. Louis aprovechó ese momento para propinarle una patada en el estómago a James, que casi lo deja sin respiración. Lily en un momento de lucidez atinó a sacar su varita y separar a ambos chicos que ya iban por la segunda ronda.
-¡Son todos los hombres unos idiotas! – exclamó antes de encaminarse a las piezas de las mujeres, decidida a contar todo el suceso a Mc Gonagall en la mañana.
A la mañana siguiente
-James, insisto en que deberías buscar otra manera de soltar tu ira – dijo Remus mientras observaba a su amigo limpiar "a lo muggle" los ventanales de la sala común, junto a Louis que lucía un moretón en la mejilla derecha.
-¡Cállate! Todo esto es culpa tuya, y de Sirius y Peter por traer el whisky.
-¿Yo que tengo que ver? – preguntó Remus a la defensiva.
-Remus, no hables en ese tono tan alto que me duele la cabeza – pidió Peter que estaba recostado en una butaca con la cara verde.
-Cállense todos y agradezcan a que Evans no se le escapó ante Mc Gonagall que estabas ebrio. Si no, ya no estaríamos en Hogwarts – dijo Sirius que tenía puesto unos lentes oscuros.
-Y tú ¿por qué llevas puesto esos lentes? – preguntó James
-La resaca, compañero. La luz me hace doler la cabeza como mil demonios.
-Por cierto – dijo James en voz más baja dirigiéndose a Fredericksen – Siento haberte golpeado. Supongo que estaba un poco celoso ¿No tienes nada con Evans, cierto?
-No
-No es que me importe – trató de excusarse al ver la sonrisa del chico
-No. Supongo que la petición de matrimonio era sólo parte del juego ¿cierto? – dijo Fredericksen de forma sarcástica
-¿Le pediste matrimonio a Lily?
-¡Moony, no hables tan agudo! – pidieron Sirius, James y Peter
Involucrados: S. Black; R. Lupin; J. Potter
Asunto: Pasearse por zonas no permitidas (Casa común Slytherin) para atormentar al alumno S. Snape.
Fecha: 27/03/1972
Daños: Asistencia al alumno Slytherin
-¡AAHH¿Pero qué se...? – las quejas de James fueron silenciadas por las mantas de su cama que ahora estaban en gran parte dentro de su boca impidiéndole soltar una palabra coherente. Había despertado al sentir como si un elefante lo aplastara en su cama y ahora trataba de salir del lío que se había hecho, sin entender ni una pizca de lo que pasaba. Finalmente oyó unas risitas ahogadas y descansó del peso que lo oprimía para levantar su manta y descubrir a sus tres amigos mirándolo con caras de idiotas - ¿Qué modo de tratarme es ese, animales?! Casi muero con ustedes ahí encima y...
-¡FELIZ CUMPLEAÑOS! – soltaron todos y Sirius fue de nuevo a tirarse sobre él, despeinándolo sin necesidad alguna, pues si James estaba siempre algo falto de cepillos de pelo, imagínenlo al estar recién levantado.
-Así con que era eso ¿eh? – dijo James intentando safarse de Sirius que aún le daba coscorrones en la cabeza - ¿Me han traído regalos?
-Pues claro, quién te crees que somos – dijo Peter entregándole orgulloso un bulto de aspecto sospechoso que parecía envuelto por el hombre manos de tijeras.
James lo miró con suspicacia y lo tomó para descubrir que era un queque de aspecto siniestro.
-¿Lo hiciste tú? – preguntó tratando de sonar agradecido.
-No. Se lo pedí a Hagrid. Creo que es un gran cocinero – Peter no podía estar más feliz de su regalo, pero James en cambio decidió guardarlo y tirárselo más tarde al calamar.
-Bueno, bueno. Mira mi regalo – dijo Sirius empujando a Peter y entregándole un paquete de mejor aspecto que el anterior. Pero antes de que James pudiera abrirlo, Sirius ya había arruinado la sorpresa – Es un libro filete. Lo mandé a comprar por lechuza a Borgin & Burkes. Se trata sobre todo tipo de vehículos de transporte mágico e incluso algunos muggle que han sido modificados. Hay escobas de todos lo modelos, alfombras y hasta motos. Te van a encantar esos modelos de motos.
En efecto era un libro bastante bonito y luego de echarle una mirada, James sonrió agradecido de que no todos los regalos fueran como el de Peter. A continuación Remus le extendió su regalo tímidamente y luego de sonrojarse murmuró un:
-No es mucho, pero espero que te guste – A James le gustaba ese chico. A pesar de conocerlo sólo hace seis meses, le parecía muy correcto y responsable. Y sí bastante recatado, cualidad que envidiaba pues tanto él como Sirius carecían completamente de eso.
James abrió el paquetito para descubrir una especie de trompo que había visto alguna vez en el despacho de algún profesor. Lo tomó en sus manos y miró a Remus de forma interrogativa.
-Es un chivatoscopio. Sirve para detectar la presencia de algún enemigo. Cuando alguien con malas intenciones se acerque a ti, el chivatoscopio comenzará a girar.
-Cómo se nota que te gusta Defensa – comentó Sirius divertido.
-Gracias por los regalos, chicos – dijo James poniéndose de pie y yendo hacia su baúl donde estaban los regalos de sus padres. Sin embargo apenas haberse acercado notó que estos ya estaban abiertos – Sirius – murmuró.
-Lo siento, no pude evitarlo – dijo el moreno con voz rezongona – Pero es que la verdad, no entiendo a tus viejos. El regalo de tu madre es algo convencional, pero el de tu papá... parece un montón de jalea. Quise revisar la nota, pero Lupin dijo que no sería correcto.
James le dedicó una sonrisa a Remus. En efecto no se había equivocado sobre la evaluación de sus amigos. Se dirigió inmediatamente hasta la nota que llevaba la letra de su padre inscrita. La leyó en silencio y luego exclamó:
-¡Es una capa de invisibilidad! – y sin más tomó la jalea gigante y se la puso encima, dejando a sus amigos atónitos.
-¡James ha desaparecido! – gritaba Peter a punto de romper a llorar - ¿Por qué tu chivatoscopio no nos advirtió de esto, Remus?
-Porque no es nada peligroso, niño – dijo James sacándose la capa de encima y volviendo a ser visible para los demás – Es una capa que al ponértela te hace desaparecer a los ojos de los demás, pero créeme que no he salido de esta habitación.
-Es genial, es genial – decía Sirius sin para de sonreír - ¿Se dan cuenta lo que ahora podremos hacer con ella?
-Mm ¿Vestuario de chicas?
-¿Archivo de profesores?
-¿Robarnos la comida de otras mesas?
-Todo eso y más. Pero primero debemos...
-Snape – respondieron los otros tres con mirada maliciosa.
La noche anterior se la pasaron limpiando trofeos y premios anuales, porque Snape los había acusado a Slughorn por tratar de robar poción de la felicidad, cuando era totalmente prohibido si quiera mirarla a los alumnos de primero. Hasta Remus exigía venganza.
" No tengo ningún problema con Snape aparte de que los odia a ustedes dos – había dicho refiriéndose a Sirius y James -, pero que sea un acusete insufrible que nos delate hoy sí y mañana también, es totalmente detestable. Hay que hacerlo arrepentirse"
Sus amigos no podían estar más de acuerdo, pero hasta el momento no se les había ocurrido nada especialmente tenebroso para hacerle a Snape.
-¿Qué tal meterle un escregruto en la cama? – sugirió James.
-¿Qué tal dos? – James soltó una carcajada y ahora palmaba el hombro de Sirius por su ocurrencia.
-¿Dónde está Peter? – dijo Remus de pronto y luego de una corta búsqueda lo encontraron bajo la cama de James comiéndose el queque que él mismo le había regalado. James no se mostró ofendido por la pérdida de su regalo, pero sí porque Peter ahora estuviera sobre su cama con la cara verde y murmurando un: "ay"
-¿Qué te pasa? – le preguntó con brusquedad.
-Creo que el queque de Hagrid no me ha sentado muy bien.
-Ya decía yo que tenía un aspecto siniestro. Cuando lo pusiste ayer cerca del chivatoscopio, éste se había sacudido un poco – comentó Remus con preocupación – Será mejor que vayas a la enfermería.
Peter no estaba muy convencido, pero luego de haber vomitado sobre la cama de James y principalmente a los gritos que había dado éste por la situación de sus sábanas, no le quedó nada más que asumir que necesitaba un calmante para su estómago cortesía de Pomfrey.
-Volviendo al tema – dijo Sirius evitando mirar el vómito – Para poder meter algo en la pieza de Snape, primero necesitamos saber cómo llegar hasta la sala común de Slytherin. Y para eso tengo la respuesta.
-Eso es lo más fácil. Seguimos a algún Slytherin hasta la Sala Común y escuchamos la contraseña para poder usarla después. Con la capa de James nadie nos verá – dijo Remus que en aquel momento se probaba la capa – Hay bastante espacio aquí para los tres.
Sirius miró a Remus con fastidio. James se rió e hizo un ademán para que Sirius explicara lo que tenía en mente.
-Quería sonsacarle la información a mi primita – dijo – Me debe una.
-Uhh, cuenta – dijo James sentándose para poner atención a las palabras de su amigo.
-¿Cuál prima¿Tienes una prima en Hogwarts y no nos habías contado? – preguntó Remus sintiéndose poco informado.
-Sí, sí – dijo Sirius como si eso fuera lo menos importante – Está en sexto y no lo ando promulgando porque es una Slytherin y porque si quieres que sea sincero no le tengo mucha estima a mi familia. Es Narcissa, la chica que está de novia con Malfoy, el prefecto de Slytherin.
-¿Y qué fue lo que la pillaste haciendo?- James se moría de ganas por saber. Siempre le habían entretenido las historias de Sirius sobre su familia.
Sirius puso una cara cargada de picardía antes de contestar – La encontré con la lengua en la boca de Lestrange. Al notar que yo los había visto, trató de llenarme de excusas, pero yo no soy muy fácil de convencer ¿eh? Y menos si la pille con las manos en la masa
-¿Narcissa es la chica rubia? – Remus seguía intentando reconocerla
-Sí. Una con cara de asco – respondió Sirius.
-¡Ja, esto sí que le va a hacer gracia a Malfoy! Digo, como siempre se anda pavoneando por tener una novia de sangre pura y todo eso – comentó James con ganas de hacer alguna bromita.
-Espera – dijo Sirius con calma – Ustedes saben que no le tengo estima a Narcissa, pero no soy un primo tan malo como para eso que estás pensando, James. Quizás sería entretenido asustar un poco a mi primita. Pero de ahí a meter a Malfoy en esto
-¡Pero si eso es lo más divertido! Podríamos inventar que tu prima se mete con Snivellus. Eso sí que le haría gracia a Malfoy. Que su propio perrito faldero se metiera con su novia.
-Eso no tendría sentido. Tienen mucha diferencia de edad – Remus puso cara de asco de sólo pensarlo
-No importa ¿no has visto cómo se miran esos dos? – James recibió almohadazos por el comentario.
-Hey, no mezcles nunca a un Black con Snivellus ¿ok? – Sirius fue el primero en ofenderse.
-Pero es que no ves que podríamos encargarnos de que Snivellus recibiera su merecido por medio del propio Malfoy. Ni si quiera podrían involucrarnos a nosotros.
-James, Sirius dijo que había visto a su prima con Rabastan Lestrange, no con Snape
-Lestrange, Snape ¡Lo mismo! Y en todo caso, mejor que Malfoy se los cargue a los dos. Lestrange también es raro
-¿Raro? – preguntaron Sirius y Remus a la vez
-Sí "Soy un maestro en el arte de la oscuridad, me visto de negro y como duendes" ya saben, es del grupito de los de Malfoy junto con Snape – dijo James imitando las típicas costumbres de ciertos alumnos.
-Es tentador echarle la culpa a Malfoy ¿qué tal si sólo vamos a echar un vistazo por la sala de Slytherin? – todos asintieron ansiosos de probar las aptitudes de la capa de James. Salieron en silencio por el retrato de la dama gorda, en dirección al gran comedor donde esperaban toparse con algún Slytherin que quisiera volver a su sala común. Fue mucha la coincidencia de encontrarse saliendo del gran comedor a la pareja Malfoy-Black. Los dos se veían con su habitual aspecto de desdén, mirando a todo aquel que anduviera a su alrededor con desprecio y altiveza. Hacían una pareja muy llamativa, los dos rubios platinados, altos y vestidos a la usanza Slytherin. Los merodeadores no dudaron en seguirlos y James se mordía la lengua por hacer algún comentario lo suficientemente audible del estilo "Malfoy, eres un cornudo" Remus y Sirius lo miraron hartas veces por tener la impresión que el de lentes iba a hablar.
La sala común de Slytherin se encontraba como todos sospechaban, en las mazmorras. Era un sitio bastante siniestro para los Gryffindors que estaban acostumbrados a la luz y la altura. Las mazmorras se encontraban bajo el lago y despedían un olor a encierro y humedad. Al llegar al retrato que tenía la sala como entrada, la pareja murmuró la contraseña y gracias a la agilidad de James que casi empuja a sus amigos para poder entrar sin levantar sospechas, pudieron introducirse junto con Lucius y Narcissa. La decoración del lugar era en tonos verdes y plateados, única diferencia notable con la sala de Gryffindor. Era la primera vez que los chicos entraban en una sala distinta de la suya, y aprovecharon la oportunidad para recorrerla. O al menos así fue para Remus y Sirius. No para James que buscaba incesantemente a Snape. No lo habían visto en el Comedor, por lo que había altas posibilidades de que anduviera por allí.
Efectivamente al empezar a buscarlo, lo encontró en una butaca cercana a las escaleras que iban hacia los dormitorios. Leía concentradamente un libro grandote, y no ponía ninguna atención a lo que ocurría a su alrededor: algunos Slytherin hablaban en voz alta y se pavoneaban de no sé qué. James les hizo un gesto a sus amigos para que se acercaran a Snape.
"¿Para qué? – murmuró Sirius en un tono casi inaudible – Mejor vamos a su pieza y echamos su cepillo de dientes a la taza del baño"
"Quiero ver qué lee – insistió James"
"Te aseguro que no es ni la biblia, ni revistas playboy"
"Chicos, están hablando muy fuerte"
"Remus, nadie nos pone atención ¿No te acuerdas que somos invisibles?"
"Sí, pero no inaudibles"
James finalmente los arrastró hasta Snape. Efectivamente este no estaba leyendo nada considerado "sano". Era un texto sobre magia negra. Algo elemental, pero magia negra al fin y al cabo. Desde donde se habían colocado (justo a espaldas de Snape) podían observar su libro perfectamente. Hablaba sobre cómo disecar animales vivos y tenía ilustraciones muy especificas.
"Encantador – dijo Remus sin tomar precauciones con su volumen de voz"
Recibió codazos de sus dos amigos, pero nada pudo detener las ondas sonoras que llegaron hasta los oídos de Snape, que se volteó rápidamente desconfiado. Miró con recelo hacia la pared, pero no pudo ver nada. Sin embargo tenía la seguridad de haber escuchado a alguien hablar. Tanto así que había entendido las palabras "encantador" Antes de que pudiera pararse a inspeccionar llegó Malfoy hasta su lado.
-Severus, quería hacerte una pregunta – Malfoy guardó silencio como indeciso sobre si seguir hablando.
-¿Sí? – preguntó Snape que seguía mirando hacia la dirección en que se encontraban los merodeadores.
-Es que... verás. Narcissa no estuvo ayer en nuestra reunión y Rabastan llegó algo tarde, pero él me dijo que tenía un castigo con Flitwick. Sin embargo Narcissa me dijo que había estado conversando contigo sobre algo muy importante que no podía revelarme ¿Es... era algo importante?
Sirius reprimió una risita que sonó como algo parecido a un maullido. Snape que al parecer tenía un oído agudo, no despegaba la mirada de la pared.
-Eh ¿Narcissa? No recuerdo haber hablado con ella ayer – Si Snape hubiera estado más concentrado en la pregunta de Malfoy, quizás hubiese sido más cauteloso a la hora de qué responder. Pero su atención seguía fija en la pared. Malfoy era hasta una molestia y no entendía a qué quería llegar con sus preguntas – Pero Lestrange estuvo ayer preguntándome también unas cosas.
-Es decir que no tenía castigo con Flitwick – afirmó más que preguntó Lucius.
-No... no lo sé – ahora Snape miraba cerca de la chimenea donde había percibido un movimiento extraño
-¡Oye me puedes poner atención! – dijo de pronto Malfoy agarrando a Snape de su túnica. Sentía que el chico se estaba medio burlando
-Sí – dijo finalmente Snape algo intimidado volviendo a sentarse en su butaca.
-Mira, no sé por qué te cuento esto a ti, pero creo que Narcissa anda haciendo cosas a mis espaldas ¿No sabes nada de eso? Sé que ustedes tienen una relación algo cercana y... ya sabes
-¿Y qué tiene que ver Lestrange?
-Bueno. Lestrange se está amigando mucho con Narcissa y eso no me gusta nada.
-Pero eso es normal. Ellos van a ser familia. Su hermana mayor se va a casar con el hermano mayor de Lestrange
-Sí, si sé – Malfoy parecía desconcertado. Estaba seguro de que Snape sabría algo - ¿Tú no crees que ellos puedan...? Quiero decir que... ¿Tú que piensas de Narcisa? – soltó de pronto el rubio
-¿Yo? – A Snape le aburría de frentón Malfoy y sus continuas sospechas de su novia.
-Creo que está buenísima – dijo una voz desde atrás de Snape. Este se volteó rápidamente y se desconcertó mucho al no ver a nadie.
-¿Qué dijiste?! – preguntó Malfoy dudando aún de lo que había oído.
-Yo no he dicho nada – replicó Snape con temor – Creo que hay alguien ahí detrás – dijo señalando la pared. Malfoy observó el lugar donde indicaba el chico, pero al comprobar que allí no había nadie, pensó que Snape se burlaba de él.
-Escúchame Snape. Te confío esto porque considero que eres de valer, pero no voy a tolerar que te burles de mí ¿escuchaste bien? – dijo el rubio en el tono más amenazador del que era capaz, que para Snape fue suficientemente aterrador.
Asintió con vehemencia y Malfoy se largó. Snape luego de un segundo de duda, bajó de la butaca y fue a comprobar que no hubiera nada bajo ella o cerca. Los merodeadores se movieron cautelosamente para no ser descubiertos, pero les era imposible aguantarse la risa, especialmente Sirius después del comentario que había hecho James.
"El gruñido de la voz de Snape te salió igual – musitó"
"Lo sé. Ahora iré a disecar mariposas – siguió James con la imitación"
"Sh ¿No ven que Snape nos está mirando? Ejejeje ¡mariposas!"
De pronto Snape se quedó mirando fijo hacia el punto en donde estaban los merodeadores.
-Sé que son ustedes – murmuró para que ningún otro Slytherin lo escuchara.
Los chicos bajo la capa guardaron total silencio. Snape en efecto no podía verlos, pues no fijaba su mirada en el punto exacto en donde estaban, pero se acercaba peligrosamente al lugar. Lamentablemente para los Gryffindor, ellos se encontraban entre la butaca de Snape y la pared, así que si este se decidía a moverse, toparía irremediablemente con ellos.
-No, Severus, soy tu conciencia – dijo James en un tono místico
-Sé que eres un maldito gryffindor – continuó Snape hablando en voz baja – Apenas sepa quién eres, iré a acusarte.
-El ser un delator no es nada bueno, Severus – continuó James sabiéndose descubierto. Si habían llegado hasta aquí, lo mínimo era divertirse. Y los otros dos chicos lo estaban pasando en grande – He venido para aconsejarte. No es bueno que le mientas a tu amigo Lucius, cuando sabes que su novia le pone los cuernos con Lestrange.
-¿Sabes hacer hechizos desilusionadores¿Es eso, cierto?
-No, Severus. Te estoy diciendo que soy tu conciencia. Sé que a veces eres un poco retardado y te cuesta entender los designios de tu propia mente...
-¿Eres Potter?! – los ojos de Snape refulgían de rabia.
-¿Potter¿Es ese chico muy guapo que está en tu curso en Gryffindor? Creo que deberías hacerle caso en todo, Severus. Es una gran influencia
-¡Espera a que te encuentre, Potter! – gritó Snape fuera de sí. Las personas que estaban en la sala común lo quedaron mirando con extrañeza. Aunque al niño Snape siempre lo habían considerado como alguien raro.
-¿Severus te encuentras bien? – preguntó Narcissa llegando junto a él. Los merodeadores aprovecharon la oportunidad para largarse de ahí. Llegaron hasta el retrato, lo atravesaron y una vez fuera de la sala común, se sacaron la capa y celebraron su hazaña.
-Jaja ¿Vieron la cara de Snivellus?
-¿Gryffindors por aquí? – dijo la voz de Albus Dumbledore desde el final del pasillo. Caminó hacia ellos y al llegar hasta el retrato les dijo con amabilidad – No pueden andar por estos terrenos si no son Slytherins. Recuerdo que en mi juventud traté de aventurarme muchas veces por este sitio. Sin embargo no se los recomiendo. Siempre es mejor el aire fresco que se respira en la Torre de Gryffindor.
Los merodeadores se miraron entre sí con curiosidad como si hubieran entendido que Dumbledore les hablaba de lo mismo. Ese fue el momento que Snape aprovechó para atravesar el retrato.
-¡Lo sabía! Eran ustedes. Son unos...
-Modere sus palabras, Sr. Snape – dijo Dumbledore con una sonrisa.
-Usted no entiende. Ellos saben hacer hechizos desilusionadores. Se infiltraron en nuestra sala común – Si Dubledore no conociera a Snape se hubiera imaginado que padecía de delirio de persecución – lo hacen sólo para molestarme. Me espían continuamente y quieren descubrir si ando en malos pasos, pero son ellos los rompe reglas.
-¿Es verdad eso muchachos?
-Al menos no botamos espuma por la boca, Sr – dijo James sonriendo con pinta de "yo no mato una mosca"
Fini! Les hago un adelanto sobre el proximo capitulo. Los merodeadores se uniran con Snape por un beneficio en común..asi que empiecen a imaginar desde ya. No tengo nada escrito, pero es la intencion lo que vale ¿cierto?
Agradezco mil los rr de Carol, Selu-Potter y Koumal Lupin-Nott, espero que este fic las siga haciendo reir y que no puedan encontrar aun cuál es la mejor broma porque en realidad no la hay. Los merodeadores tienen la capacidad de reinventarse con sus bromas.
Chau
PD: no que la espera hace mejor?
