Primer capitulo del año!

Capítulo 13:

Involucrados: S. Black; R. Lupin; P. Pettigrew; J. Potter
Asunto: Robarse el pergamino a disposición de los profesores, para impedir la confección de más pruebas.
Fecha: 28/01/1977
Gastos: Reposición del material escolar.


La profesora Sprout estiró su brazo hasta el final del cajón, para darse cuenta de que la profesora Mc Gonagall no le había estado mintiendo al decir que ya no quedaban más pergaminos.

-Pero cómo es posible – insistió mientras revisaba más cajones para terminar dándose cuenta de la cruda realidad.

-Ya te lo dije – afirmó Mc Gonagall – Filius me pidió ayuda para buscar en los estantes más altos, pero es inútil. El pergamino se ha terminado.

-Esto nunca había pasado antes – dijo Flitwick – Este tipo de cosas simplemente no ocurren ¡Es imposible!.¿Cómo pueden acabarse dos toneladas de pergamino? No creo que Dumbledore esté muy dispuesto a reponerlo.

-Es una obligación que lo haga – comentó Slughorn – Después de todo no podríamos confeccionar más guías ni pruebas sin la ayuda de los pergaminos. Es ridículo mantener a un colegio sin pergaminos.

-Tendrá que hacerlo, eso es una realidad – admitió Flitcwick – El asunto es que no le hará ninguna gracia. La otra vez descubrimos al tipo nuevo de Cuidado de Criaturas Mágicas utilizando el papel para mantener en calor a unos gryndi no sé cuántos. No es bueno que usemos el pergamino en esas cosas, cuando su fin es otro.

-Yo no creo que se haya acabado simplemente – dijo Mc Gonagall oliendo algo extraño – Es imposible que semejante cantidad de pergamino se acabe de un día para otro. Sospecho de los alumnos.

-Déjame adivinar – dijo Sprout con aburrimiento – El cuarteto que da dolor de cabeza. No creo que hayan sido ellos. Es decir¿no se les habría ocurrido antes?

-Pues ahora el Sr. Lupin tiene acceso a ciertos lugares por ser prefecto – dijo Mc Gonagall – La llave de los camarines de prefectos y del salón de profesores es la misma. Es evidente que fueron ellos.

-No sé – dijo Slughorn como siempre a favor de defender a los alumnos de su club, como lo era Sirius – Yo creo que es un plan con demasiada falta de originalidad para su estilo. Ellos habrían desmemorizado a un profesor, o quemado el salón completo. Lo de robar pergamino es demasiado sencillo.

-¿Pues si no fueron ellos quién más? – Mc Gonagall estaba molesta - ¿Acaso fue uno de ustedes? – todos miraron en direcciones opuestas – Muy bien, desechando esa posibilidad, debemos encontrar al responsable. Si no lo hacemos, Dumbledore se molestará con nosotros. Los profesores debemos unirnos en una causa común y defendernos. En el caso contrario estaremos cubriéndoles las espaldas. Y nosotros no somos favoritistas ¿no es así Horace?

-¿Favoritista yo? – Slughorn soltó una carcajada poco convincente.

-¿Y cómo piensas echarles la culpa? – preguntó Sprout.

-De la única forma que podemos hacerlo: sorprendiéndolos con las manos en la masa.

-¿Propones espiarlos? – a Flitwick le parecía poco serio.

-Yo no le pondría ese nombre. Más bien es "asegurarse de la ubicación del pergamino" Ahora, si debemos hacernos invisibles para eso y por casualidad descubrimos cosas como que ellos lo robaron… sería mejor para nosotros – concluyó la profesora Mc Gonagall dispuesta a seguir su plan aunque Flitwick no quisiera.

Media hora después

-Espero que estés contenta – dijo Flitwick sobre los hombros del rechoncho Slughorn mientras todos caminaban bajo una gran capa de invisibilidad adquirida por Mc Gonagall en Hogsmade. El vendedor no pudo más que asegurarles unas horas de invisibilidad, pero Mc Gonagall estaba decidida a que sería tiempo de sobra para atrapar a los merodeadores con las manos en la masa, o más bien los pergaminosen las manos.

-Estoy rebosante de felicidad, Filius – dijo la mujer en tono agrio – Ahora cierren la boca, o no queremos que nos descubran.

-¿Adónde piensas llevarnos? – preguntó Slughorn que a cada momento intentaba acomodar al pequeño profesor que se resbalaba por su espalda.

-Los vi junto al lago antes de ir a Hogsmade. Si la señorita Evans está ahí, doy por sentado que ellos no deben andar muy lejos – razonó la profesora y todos caminaron en el mayor silencio posible hacia los terrenos del colegio.

En efecto los merodeadores no se habían movido del lugar. Los encontraron junto al haya del lago. Parecían relajarse como cualquier inocente grupo de alumnos, a excepción de James que tenía un pergamino en sus manos y animaba a sus amigos a dibujar. Peter parecía haber terminado con la tarea encomendada por James pero ninguno se veía muy convencido con el resultado.

-Peter ¡Es que no puedes hacer nada bien! – rezongó el de lentes mientras le quitaba la pluma de las manos.

-Te dije que el dibujo no era mi fuerte. Además ¿para qué quieres que dibuje un calamar? – el acongojado Peter pasó a estar alarmado - ¿Nos pondrán clases de dibujo?

-No que yo sepa.

-¡Gracias a Merlín! No quería tener otra asignatura más para reprobar.

-Moony ¿quieres intentarlo tú? – rogó James.

-Nah, el dibujo tampoco es mi fuerte – dijo Remus que estaba cómodamente reclinado sobre un arbol y se distraía en mirar a sus amigos.

-¿Lo ven? – murmuró Mc Gonagall al resto de los profesores que miraban la escena con indiferencia – Potter tiene un pergamino ¿para qué andará pidiendo que dibujen? Evidentemente es porque no tiene en qué gastar tanta tonelada de papel gratis.

-La verdad Minerva – dijo Sprout – A mí me parece algo natural. Están descansando y no está prohibido que los alumnos dibujen… no que yo sepa.

-Oh, sí que está prohibido que lo hagan con pergamino robado.

-¿Sirius? – pidió James como última esperanza.

El moreno tomó un trozo de pergamino y en dos minutos se lo devolvió al de lentes. Pero en vez de haber dibujado un calamar como James pedía, dibujó una caricatura de enorme cabeza con unos lentes y la lengua salida que botaban espuma. Tenía un globo donde decía "Si no fuera por Evans, me caso con el calamar"

Los profesores soltaron una discreta risa. Remus y Peter se acercaron para observar el dibujo y todos esperaron la vuelta de mano que le daría James a Sirius. Pero nada de eso sucedió. James en cambio sonrió con indulgencia.

-Tenemos un ganador – dijo.

-¿Te decidiste por el calamar? – preguntó Sirius incrédulo.

-¡No, cabeza de coco! Me refiero a que ya sé quién me ayudará para confeccionar el dichoso mapa.

-¿Vamos a hacerlo? – preguntaron ansiosamente Peter y Remus.

-Claro – dijo James – Ya tenemos los recorridos aquí – dijo apuntándose la cabeza – Y gracias al hechizo localizador que descubrió Moony y nuestro talento para dibujar, podremos terminarlo… muy pronto.

-¿Y qué es lo que debemos hacer? – preguntó Sirius interesándose en el tema.

-Lo primero es recorrer el castillo e irlo graficando en un pergamino encantado.

-Ajá – dijo Mc Gonagall haciendo que los profesores se sobresaltaran y Flitwick cayera definitivamente de los hombros de Slughorn.

-Tenemos un problema con eso – dijo Remus – Descubrí que el hechizo se puede aplicar sólo en pergaminos en blanco. En el caso de que nos equivoquemos al dibujar, no podremos borrarlo, tendremos que botarlo y comenzar con uno nuevo.

-Yo no le veo el problema a eso – dijo James con sonrisa pícara.

-Dejen de moverse – les ordenó Mc Gonagall a los profesores que se hacían un lío intentando reordenarse dentro de la capa, para no ser vistos.

-¿Qué fue lo que hiciste? – preguntó Sirius sin poder creer que James hubiese hecho una de las suyas, sin consultarlo a él primero.

-Bueno, digamos que… - Pero Mc Gonagall no pudo escuchar nada de eso, pues tuvo que sacar su varita para hacer callar a los profesores e inmovilizarlos en su lugar. Una vez quietos, colocó a Flitwick nuevamente sobre los hombros de Slughorn e intentó peinar el cabello de Sprout que se asomaba por sobre la capa. Una vez listos, les quitó el encantamiento y con un gesto les ordenó callarse – Así que no tendremos que preocuparnos en el caso de que nos equivoquemos.

-¡Hagámoslo ahora mismo! – dijo Sirius poniéndose de pie – Ya me estaba empezando a aburrir.

-Típico – dijeron los otros tres.

Los cuatros chicos caminaron con agilidad, casi corriendo, al castillo para empezar la confección del mapa. Los profesores sin entender muy bien sus intenciones, intentaron seguirles los pasos con mucha dificultad.

-No puede escuchar lo que decían por su culpa – rezongó Mc Gonagall.

-Quizás quisieras intentar llevar a Filius en tus hombros, Minerva – dijo Slughorn de mala leche.

Los merodeadores se pasaron la tarde recorriendo pasillos del castillo a gran velocidad mientras Sirius y James dibujaban sobre distintos pergaminos que luego comparaban y terminaban botando. En muchas oportunidades los profesores los perdían de vista.

-No pueden estar muy lejos – meditaba Mc Gonagall mientras buscaba a los merodeadores con la mirada.

-Minerva¿quieres dejar esta estupidez? Todos estamos cansados cuando deberíamos relajarnos por ser fin de semana o al menos aprovechar el tiempo para algo productivo – se quejó Sprout.

-Yo estoy de acuerdo – dijo Flitwick aún sobre los hombros del cansado Slughorn.

-Son todos unos regañones – dijo Mc Gonagall - ¿Acaso no se dan cuenta que estos alumnos sacan tanto pergamino como si nada? Díganme ¿de dónde creen que lo sacaron? Es evidente que lo robaron. Robaron nuestros pergaminos y ahora lo desperdician en niñadas.

-Por mí está bien – dijo Slughorn harto de toda la situación de tener que estar apretujado bajo una capa de invisibilidad con todos esos profesores (de los cuáles ninguno le caía bien) y aceptando las órdenes de una mujer senil. Sin agregar que llevaba a uno de los profesores sobre sus hombros.

Todos murmuraron argumentos de aprobación a sus palabras, pero entonces volvieron a ver pasar a los merodeadores y Mc Gonagall los obligó a caminar.

-Me pregunto qué rayos será todo eso que dibujan en los pergaminos – preguntó Flitwick justo antes de que uno de los borradores de Sirius fuera a dar directo a su cara, luego de desecharlo – ¡monstruoso Black! – chilló el profesor.

Sirius se detuvo en seco de su paseo, haciendo que sus amigos se detuvieran también.

-¿Escucharon eso? – preguntó.

-¿Qué cosa? – dijo Remus.

-Alguien dijo "monstruoso Black" Me apuesto mi cola.

-¿Cuál cola? – preguntó burlonamente James.

-Cualquiera. Lo he escuchado – dijo Sirius súbitamente serio y mirando en todas direcciones.

-Estás alucinando – dijo Peter - ¿Cuántos te fumaste hoy?

-¿Cómo que cuántos se fumó?– murmuró Slughorn muy sorprendido mientras era reprendido por los demás profesores que casi aguantaban la respiración para que no los descubrieran.

-Esperen, yo también escuché algo – dijo Remus antes de que Sirius pudiera responder a la pregunta.

-Pues yo no escuché nada ¿Podemos seguir con los dibujos? – pidió James.

-Lo que pasa es que los cánidos tenemos mejor oído – dijo Sirius con orgullo.

-¿De qué rayos están hablando? – preguntó casi con un hilo de voz Sprout, obteniendo nuevos gestos de los demás profesores de que cerrara la boca.

-Es oficial. Alguien ha hablado y por aquí no anda nadie – dijo Remus obteniendo la aprobación de Sirius y las miradas recelosas de James y Peter.

-Supongo que si nosotros lo hacemos, alguien más puede tener el mismo método – dijo James con una mirada sugerente haciendo que todos sus amigos pensaran inmediatamente en la capa de invisibilidad y de que alguien los espiaba.

Sin palabras todos entendieron lo mismo.

Se echaron a correr en direcciones opuestas, haciendo que los profesores se confundieran más.

-¿A cuál debemos seguir? – preguntó Slughorn

-A cualquiera – dijo Mc Gonagall – Todos tendrán que juntarse en el mismo sitio. Lo sabía, andan en malos pasos.

Pero todos los profesores cortaron para lados contrarios y se hicieron más lío dentro de la capa.

-¡Esperen! – ordenó Mc Gonagall – Sigamos al que ande más lento – y al final se decidieron por Remus, que sin embargo iba mucho más rápido de lo que podían conseguir un cuarteto de profesores más mayores metidos dentro de una capa de invisibilidad.

De vez en cuando Remus echaba una mirada hacia sus espaldas y la última vez que lo hizo, cuando ya estaba por llegar al retrato de la dama gorda en donde sus amigos lo esperaban, se topó con la imagen de los cuatro profesores. Gracias a su autocontrol no dio un grito de espanto, pero comprendió más o menos lo que pasaba y apuró el paso para avisarle a sus compañeros la situación.

-Son los profesores jefes – dijo en un murmullo al llegar al retrato. En efecto los demás merodeadores aguzaron la vista y pudieron comprobar que los cuatro profesores avanzaban hacia ellos con una capa sobre sus hombros. El asunto era que la tela de la capa era transparente y los dejaba a la vista.

-¿Por qué usan eso? – preguntó Peter sin comprender

-Porque así se ven muy cool ¿Tú qué crees? – lo reprendió Sirius – Es una capa de invisibilidad a la cual se le ha agotado el efecto. Son como esas que una vez compramos en Hogsmade.

-O sí – dijo Peter recordando – Tu capa es espléndida, James, nunca se le acaba el efecto.

-Sí. Mi padre hace buenos regalos – admitió James – Ahora ¿qué haremos con esa tropa de profesores enfurecidos?

-Primero hay que averiguar por qué se habrán enfurecido hasta llegar al punto de querer espiarnos – dijo Sirius.

-Debe ser por el pergamino ¿cuánto sacaste, James? – preguntó Remus.

El moreno de lentes desvió la mirada y se puso a silbar una tonada cualquiera de los Beatles.

-¡James robaste todo el pergamino!

-Ey, todo es su culpa – se defendió – Si dibujaran bien, nada de esto hubiera pasado.

-¿Pero qué les vamos a decir? Tenemos que tener una excusa para robar semejante cantidad de pergamino – dijo Remus.

-¿Para qué íbamos a querer tanto pergamino? Yo sólo lo robaría para mojarlo y lanzarle bolas de papel a Snape – dijo Sirius – Aunque para eso no se necesita TANTO.

-Yo lo robaría para que los profesores no tuvieran la excusa de hacer pruebas sorpresas. Ya saben, sin pergamino no hay pruebas – dijo Peter y por segunda vez desde que lo conocían pensaron que de repente Peter podía llegar a ser un genio.

A esas alturas los profesores ya estaban junto a ellos y los miraban con el ceño fruncido y tratando de recobrar el aliento después de la carrera.

-¿Saben qué creo, chicos? – preguntó Sirius de pronto – Que Sprout es lejos la profesora más sexy

-¿Sí? – dijo James – Pues yo creo que es Mc Gonagall.

Ambas profesores bajo la capa se sonrojaron y rieron discretamente. Los profesores hombres se incomodaron y gruñeron molestos.

-¿Se han dado cuenta de que Slughorn es el que tiene más fama entre nuestras compañeras? Además claro, de ser un gran profesor, debe ser por su atractivo – dijo Remus que no se veía para nada convencido de lo que decía.

-Flitwick es el mejor profesor – lo contradijo Peter – Y como sabrán es el más atractivo, pero entre las profesoras.

Los merodeadores soltaron ruidos de aprobación.

Slughorn ante el comentario se paró más derecho y se arregló la corbata, haciendo que Flitwick cayera de sus hombros y fuera a rodar lejos del alcance de la capa. Todos los profesores se movieron para impedirlo y sin darse cuenta terminaron todos fuera de la capa.

Los Gryffindor los miraban con los brazos cruzados y una sonrisa en el rostro.

-Sí, son todos grandes profesores, pero hay que admitir que a veces las ganas de husmear los superan – comentó James.


Involucrados: S. Black; J. Potter
Asunto: Utilizar un hechizo ilegal contra Bertram Autrey
Fecha: 23/09/1975

-Ni siquiera lo hicimos con intención – se defendió Sirius ante la mirada de incredulidad de la profesora Mc Gonagall, que de ser otra persona que no lo conociera lo suficiente, lo habría disculpado, pero la profesora ya no recordaba cuántas veces había escuchado esa misma frase, mientras comprobaba con sus propios ojos el desastre causado por esos dos, con las varitas en las manos.

-Claro, usted nunca tiene intenciones, Sr, Black ¡Es por eso que es un desalmado! Ahora quiero que los dos cambien de lugar todas las hierbas de la profesora Sprout y las coloquen según las etiquetas en los frascos – dijo la profesora antes de dejar el lugar.

-Odio a Snape, siempre acusándonos - comentó James mientras comenzaba la tarea colocándose unos guantes – Lo único que le faltaría para ser más odioso es convertirse en Ministro y ordenar la abolición de los mundiales de quiddicth.

-Si Snape llega a Ministro, me cambio de país – estuvo de acuerdo Sirius – En todo caso ¿quién votaría por él? Tiene cero popularidad y apuesto a que sería conservador

James no contestó de inmediato.

-Y… ¿qué tendría de malo que fuera conservador?

Sirius soltó una carcajada.

-¿Cómo que qué tendría de malo? Prongs, supongo que es una broma.

-No, no es una broma – dijo James poniéndose serio.

-¿Entonces qué es? Primero sería malo porque es Snape y segundo porque es conservador ¿cómo no entiendes el chiste?

-Es que no hay chiste – James se cruzó de brazos – Yo estoy a favor de los conservadores

Sirius abrió la boca sin poder creérselo.

-No puede ser, no puedes estar a favor de los conservadores.

-¿Por qué no?

-Simplemente porque no. No hay nada bueno en ellos. Son conservadores ¿no estás usando la cabeza, James? Nosotros rompemos reglas todo el tiempo porque encontramos que el sistema es demasiado restringido y vienes tú y dices que estás a favor de personas que inventan más y más reglas todo el tiempo.

-Eso no es verdad. Los republicanos son personas honestas. Los demócratas son el problema. Son personas que surgieron del robo ¿Qué acaso no conoces la historia? Se dedicaban a robar hipogrifos. Los conservadores no hicieron más que quitarles el poder para poner algo de orden.

-¡Pero nosotros siempre hemos estado a favor del caos, no del orden!

-Eso es dentro del colegio ¿Pero qué sería de un país desorganizado?

-Los liberales no son desorganizados… sólo son un poco más relajados.

-Si estás gobernando un país, no puedes relajarte – razonó James sabiendo que tenía la razón y tratando de zanjar el tema – Además ¿tu familia no ha sido siempre conservadora?

Sirius alzó las cejas como diciendo "por eso mismo soy liberal"

-Quizás deberíamos intercambiar de familia. A mi padre le encantaría hablar de política contigo.

-Mis padres también son conservadores ¿por qué crees que estoy a favor de ellos? – dijo James mientras comenzaba la tarea de replantar algunas hierbas curativas.

-¿Qué? O sea que no sólo tú, mi mejor amigo se ha vendido a la mayoría, si no que los amables Srs. Potter, también – Sirius ya se daba de cabeza contra las paredes – Espera a que Remus se entere de esto.

-¿Remus es liberal?

-Cualquier persona con dos centímetros de frente, lo es.

-Peter es conservador.

-¿Qué? En verdad siempre lo sospeché. A Peter le gustan los abuelitos.

-¿Qué abuelitos?

-A los conservadores le gustan los abuelitos. Fíjate, en ese partido está lleno de personas de mil años con ideas anticuadas.

-¿Ah, sí? Pues en los liberales hay demasiados homosexuales con ideas frívolas.

-Oh, oh, cuidado con lo que dices – dijo Sirius subiendo el volumen de su voz – Los conservadores son igual de homosexuales, el asunto es que están dentro del clóset.

-Mejor que estén adentro que afuera si sus ideas son más inteligentes.

-¡Los conservadores están en contra de legalizar la marihuana!

-¡Los liberales están a favor del aborto!

-Los conservadores están en contra de todo lo que es divertido ¿cómo puedes apoyarlos?

-Porque no todo lo divertido es bueno. No tienes idea de política, Padfoot, ése es el punto. A veces hay que poner límites y los liberales no los tienen.

-Sí tienen límites, el problema es que los conservadores no tienen imaginación.

-Sí, la tienen.

-No, dije que no.

-Sí, tienen mucha.

-¡No!

-¡Sí!

-¡No!

-¡Sí!.¿Sabes qué? Esto es inútil, nunca llegaremos a un acuerdo.

-Eso lo dices porque no tienes imaginación.

-Creo que gritar como idiota "no" no es tener necesariamente imaginación – dijo James alzando una ceja.

-Tengo una idea. Voy a convencerte de que no puedes estar a favor de esos ancianos anticuados.

-No vas a convencerme de nada, Sirius. Yo voy a hacerte ver que a los liberales se les zafó un tornillo.

-Bien

-Bien.

-Tú primero

-No tú mejor.

-Eh… aún no se me ocurre nada.

-Bueno, a mi tampoco.

-Está bien, se me ha ocurrido algo – dijo Sirius parándose en una banca - ¿Te acuerdas de ese hechizo crece cabezas que siempre has querido hacer, pero no podrás probar nunca, simplemente porque es ilegal?

-Sí, es una lástima – admitió James.

-Pues bien ¿quién crees que lo prohibió? Nada menos que los conservadores.

-Aunque tal vez un día pueda hacerle crecer otra cabeza a mi perro, sólo necesito un permiso.

-¿Ves? Si los liberales estuvieran al mando, no necesitarías permiso para hacer lo que se te diera la gana.

-Muy bonito, pero sabes que no es verdad. Nosotros mismos somos animagos, cuando en realidad se necesita de un permiso para poder serlo.

-¿No sería mejor que fuéramos legales?

-No le veo la diferencia.

-Podemos caer en Azkaban, cabeza de ñoqui.

-Estoy seguro que tú caerás ahí de todas formas. La mayoría de los presos son liberales.

-¡Eso no es verdad! – Sirius murmuró algo inentendible del puro disgusto – A veces no te aguanto, Potter. Ahora dime ¿qué tendría de bueno ser conservador?

-Veamos – James se paseó por un momento hasta que su rostro pareció iluminarse - ¿Te acuerdas de cuando Peter se metió en los poemas que escribes?

-¡No son poemas! – James lo miró alzando una ceja – Maldita rata ¿Crees que yo escribiría lírica? Tan sólo son mis "pensamientos"

-Como sea. En un mundo de liberales, la propiedad privada no existe. Todo es de todos. Y eso, compañero, no puede ser. Si la vida fuera así yo podría inmiscuirme en tus "pensamientos" y hacer con ellos lo que se me diera la gana, como acabas de decir.

-Bueno, puede que en eso tengas razón – cedió Sirius – Pero el mundo de los liberales es más divertido y punto.

-El mundo ya es divertido.

-No lo suficiente. Todavía no tienes el valor de hacerle crecer a alguien dos cabezas sólo porque tus amigos conservadores lo prohíben – dijo Sirius como quien no quiere la cosa – Eso te traerá serios problemas de sueños insatisfechos y terminarás convirtiéndote en Snape.

-Yo soy lo opuesto a Snape por si no te habías dado cuenta.

-¿No habíamos quedado en que si Snape salía Ministro iría apoyado por los conservadores?

-No, eso fue lo que tú dijiste – dijo James poniéndose más furioso por minutos.

-Bueno. El punto es que debes resolverlo, Jimmy.

-¿Qué cosa?

-Tu sueño insatisfecho. De otro modo tendrás que admitir que los liberales somos más divertidos.

-¡No son más divertidos! Simplemente son más bravucones

-¿Estás diciendo que soy un bravucón?

-Puede ser.

-Al menos no tengo sueños insatisfechos. A lo que puedo agregar a tu lista un "Evans". Ahora entiendo por qué no has conseguido seducirla ¡Tenías que ser un conservador retrógrada que no se atreve a llegar a segunda base!

-Oh, oh ¿pues sabes qué? Ahora entiendo por qué la moto y las túnicas rasgadas y todo tu bla, bla de "soy un alma libre" ¡Es porque eres un liberal incapaz de comprometerte! Ninguna chica querría casarse contigo.

-Estás mal de la cabeza ¡Cualquier chica querría casarse conmigo!

-¡No! Cualquiera querría un revolcón contigo¿pero casarse con un liberal que escribe poemas no da mucha estabilidad que digamos, o sí?

-¡No eran poemas!

Los dos amigos tenían las varitas alzadas, sacadas de vaya a saber Merlín dónde, como si estuvieran preparados para hacerle ver al otro que ellos tenían la razón, aunque tuvieran que demostrárselo a la fuerza.

Fue entonces cuando apareció en el sector de los invernaderos un chico un año menor que tuvo la mala suerte de ir en busca de unas plantas carnívoras, por orden del profesor Slughorn que las necesitaba para su clase de pociones. Cuando se encontró con los dos merodeadores mirándose ferozmente y con las varitas fuera de sus bolsillos, sospechó que algo andaba mal, pero no se atrevió a volver al salón de clases sin lo que el profesor le había encomendado.

-Disulpen ¡Hum! Chicos – murmuró, pero ninguno de los merodeadores estaba dispuesto a distraerse en otra cosa que no fuera la pelea de miradas – Necesito saber dónde están las plantas car…

-¿Así que sólo los conservadores pueden ser buenos padres de familia? No me interesan esas pelotudeces, Jamie.

-Ya veo, es por eso que te cobijas en el alero de ser un liberal-escribe poemas.

-Apuesto a que mis poemas son más imaginativos.

-Apuesto que ni siquiera sabes escribir uno decente.

-Acepto la apuesta.

Ambos se arrodillaron en el suelo y escribieron con sus varitas sobre unos pergaminos desgastados que había sobre el mesón de Sprout.

Bertram Autrey, que así se llamaba el niño que buscaba las plantas carnívoras, decidió buscar en silencio su mandado, y no interponerse en la pelea que estaban teniendo esos dos, porque todo el mundo sabía de sobra que con la dupla Potter Black, era mejor estarse alejado.

-"Me dijeron una vez
que los burros eran estúpidos
yo pienso que se equivocan de animal
Y lo que buscan es a un liberal"

-Eso ni siquiera rima. Escucha esto
"Las castañas son cafés y el polvo de hada es morado
Mi amigo es un fascista que se cree enamorado
Pero sé de sobra que lo único que busca con la pelirroja…

-¡Ya es suficiente, Black!

-¿Ah, sí?.¿Qué vas a hacer?.¿Prohibirme el hablar?.¿Llamarme burro?

-No, algo mejor. Voy a cumplir mi sueño insatisfecho ¡Contigo! – sin pensarlo dos veces James levantó su varita y dirigió a su amigo un hechizo crece-cabezas, pero no contaba con que los reflejos del moreno habían mejorado con los años, gracias a tantas escapadas de Filch y tantas noches paseando por el bosque prohibido, así que apenas mencionado el "contigo", Sirius se había lanzado al piso y el rayo había ido a parar al fondo del invernadero.

Una vez pasado el destello, James ayudó a Sirius a ponerse de pie.

-Vaya Potter, sí que tienes agallas – admitió Sirius – Nunca pensé que un conservador lanzara un hechizo ilegal frente a un bravucón liberal.

James no pudo evitar sonreír.

-Supongo que lo debo a la insistencia del liberal, de no ser así, un cobarde conservador nunca lo hubiera hecho.

-¡No eres cobarde! Y no vuelvas a decir eso, eres un Gryffindor.

-Sí, antes que todo, somos Gryffindor.

-Jamie, me prometes una cosa.

-Claro, Pad.

-No volvamos a hablar de política nunca más ¿sí? Y menos incluyamos en nuestras peleas a Remus o Peter.

-Está bien. Sólo si tú dejas el tema de Evans.

-Me costará – admitió Sirius escapándose por poco de un manotón de James – Y mejor tampoco hablemos de Quidditch.

-O de mitología. Siempre terminaremos en que Merlín no existió.

-¡Sí existió!

-¿Ves? – hubo un momento de silencio en que los dos amigos se dedicaron a su castigo de reordenar hierbas y transplantarlas a los frascos, hasta que a James lo asaltó una duda - ¿Padfoot?

-¿Sí?

-Si el hechizo crece-cabezas no te dio a ti ¿A qué crees que le haya alcanzado?

Sirius abrió mucho los ojos.

-¿A una planta carnívora?

Los dos chicos corrieron hacia el fondo del invernadero donde se encontraban las famosas plantas, para comprobar que el hechizo no había alcanzado a algo si no a alguien.

-¡Merlín!.¿Qué vamos a hacer ahora? – preguntó James temiéndose lo peor.

-Rogar porque Mc Gonagall no sea ecologista – le dijo Sirius mientras ayudaba al alumno a sentarse, cuidándose que su doble cabeza no se golpeara con nada.


La poesía no es lo mío xD
Tampoco es lo de ellos. Aclaro que no tengo ninguna intencion de crear polemica politica, es solo un motivo para crear una pelea entre esos dos.
Y además la broma es como el "canon" porque de esa broma es de donde saque la idea del FF. Así aparecia en el 6to libro.

Antes de los rr, me gustaría decir que como queda muy poco para que se termine esta historia, pues quisiera que mandaran RR eligiendo el top five con las mejores "bromas o castigos" Les hago un resumen.

1.-La intoxicacion del calamar gigante por los cuatro
2.-Daños al alumno S. Snape por James y Sirius
3.-Explosion del cuarto de niñas por Sirius y Remus
4.-Hacer levitar un pastel gigante por James y Peter
5.-Salida fuera de horario por el bosque prohibido por Sirius, James y Snape
6.-Desaparición de la gata de Filch por Sirius, Remus y Peter
7.-Epidemia de piojos por los cuatro
8.-Embrujar unas pelotas de Quidditch por Remus y James
9.-Hacer desaparecer un ventanal, saltarse un castigo y usar piezas ajenas por los cuatro y las compañeras de Lily
10.- Agrandarle la nariz a Regulus por Sirius y James
11.-Guerra de comida por los cuatro
12.- Sacar libros de la biblioteca sin autorizaron por los cuatro
13.- Soltar un lagarto en la sala de profesores por Lupin y Peter
14.- Armar una pelea en la sala comun por James y Frederickson (el chico que coqueteaba con Lily)
15.-Pasearse por la sala comun de Slytherin para atormentar a Snape por el trio maravilla
16.- Robar ingredientes del armario de pociones por los cuatro ft Snape
17.- Hacerle crecer el trasero a Madame Pince por Sirius y Peter
18.- Hacer un duelo no autorizado entre ellos por Sirius y James
19.-Finjir un accidente mortal por los cuatro
20.-Inundar el baño por los cuatro
21.-Incendiar los manteles de la fiesta de Halloween por el parcito
22.- Propasarse con la jefa de casa por Remus y Sirius
23.- Hacer escandalos en la enfermeria por los cuatro
Y bueno a eso se agrega las bromas del dia de hoy. Que hartas son!!

RR!

La Innombrable------Tanto tiempo desde que escribi la ultima broma que casi no me acuerdo, pero todo era por tu cumpleaños. Ahora revisando las bromas anteriores me doy cuenta que han pasado tantas cosas este cuarteto y que los quiero tanto que no entiendo como pude matar a Sirius (buaa) pero dejando ese tema de lado estoy de acuerdo con todos los comentarios sobre las bromas pasadas. En fin, tienes que dejarme un rr con los top five o si quieres puede ser top ten, tu decides. Sobre lo de las paginas te informo que llevo 185 o algo por el estilo, ya ves que mucho no queda. Adios.

Saiyury11----------Hola chica ¿Que capitulo? Ojala pienses lo mismo de este porque me costo bastante. Claramente lo voy a continuar, no te preocupes y please deja los top five, sería de gran...no es ayuda la palabra xD es como que me haria sentir bien. Adios

Koumal Lupin-Nott ----------Hola. Para que sepas el capitulo pasado fue uno de los mas largos, mas que todos los anteriores, pero si se te hizo corto, mejor. Claramente Oliver Wood fue el inspirador del capitan de quidditch xD De nada por los capitulos y deja por favor un rr con los top five. Adios

Saludos a todos que como saben este FF esta por terminar, asi que dejen finalemente sus comentarios y voten!!
Chau chau