Bueno, tal como prometí el otro día, aquí viene el décimo capítulo.
Así que, sin más dilación, acomódense en sus asientos y ¡A LEER!
'EL CASTIGO'
JAMES:
4-11-76. Jueves.
(Escuela de Magia y hechicería Howarts, Torre de Griffindor, cuarto de baño de los chicos)
Voy a internarme voluntariamente en San Mungo. Sí, está decidido, de ahora en adelante escribiré desde de la planta de enfermedades mentales incurables. Porque definitivamente lo mío no tiene arreglo.
¡Es que todo el mundo ha decidido ponerse en mi contra!
No tienes ni idea lo que ha pasado hoy a la noche.
¡De verdad que nunca pensé que alguien pudiera ser tan guarra! No entiendo como pude siquiera hablar con ella.
¡Hasta mis amigos se lo han creído! De verdad que esto no se va a quedar así.
¡Nadie hace enfadar a un merodeador!
Lo cierto es que en un principio la noche de hoy no ha sido nada de otro mundo. Remus hablaba con Petter de la clase de pociones (entiéndase que Remus hablaba y Peter fingía escuchar), Sirius me contaba su última conquista, y Lily pasaba de mí olímpicamente.
Como ves, nada fuera de lo normal.
Y supongo que el resto del colegio pensaba lo mismo, por lo menos, antes de que eso pasase.
De repente, ha empezado a sonar una voz por todo el salón.
Y porque tenía la boca cerrada, porque si no, hubiese pensado que era yo mismo el que hablaba:
- El otro día, todos oísteis como la prefecta-perfecta, Lily Evans, me rechazaba en medio del pasillo. Pues solo quiero dejar claro, y siguiendo mis valores éticos, que es mi deber destapar semejante mentira...
Como comprenderás, decir que era algo raro es un eufemismo.
¡¿Por qué coño estaba mi voz hablando sola?! ¡Joder, creo en la magia pero no tanto!
Pero la cosa ha seguido:
- Así que para aclarar la verdad, aquí tenéis la prueba de que Lily Evans no es tan perfecta como aparenta.
Y de repente se han empezado a oír otras voces. Dos, para ser más exactos:
- Lily, vamos, canta ya.
- No pienso hacerlo.
- Me lo prometiste, no seas cabezona. Además, solo te oiré yo.
- Pero... es que nunca he cantado delante de nadie, y... no se que cantar.
- Yo que se. Sabes que eso es lo de menos.
- Pero...
- Vamos... ¿No hay nada que hayas compuesto últimamente? Preferiría oír una de tus canciones.
- ¡Oh, está bien! Kim de verdad que a veces eres insufrible.
- Lo se, es parte de mi encanto.
- Todavía no la he acabado pero bueno:
--
Y otra vez esa canción, la que oí hace unos días.
Y esa voz tan dulce que tiene ella...
Tan electrizante, que no me dí cuenta que se había acabado hasta que volvieron a hablar.
--
- Es preciosa Lils.
- Eh... si, gracias, pero está sin acabar, ya te lo he dicho.
- No, es perfecta. Pero... ¿Tanto te afecta?
- ¿Qué?
- Sabes a lo que me refiero.
- N-no se de que hablas...
- Vamos Lily, ¿de verdad te importa tanto?
- Yo no...
- ¡Por favor, si llevas toda la semana con un humor más cambiante que el techo del gran comedor! Después de haber estudiado con él, estabas pensativa y callada, manda a la mierda a Miller y de repente no podrías ser más feliz, luego hablas con ella y decides enfadarte con el mundo y ...
- Si vale, lo he pillado. Pero tampoco es para tanto.
- Ya, pues entonces deberías alegrar un poco esa cara y no andar por ahí como si se te hubiese muerto el gato.
- ¡Yo no pongo ninguna cara!
- ¿A no?
- ¡Cállate!
- Solo si me prometes que lo olvidarás.
- Ya te lo he dicho, es solo que me pareció que había cambiado, que era diferente...
- Las personas como él no cambian Lily... es un merodeador y siempre lo será.
- Ya lo se. Pero, tranquila, solo tengo que recordarme a mí misma porque lo odiaba tanto.
- O si no puedes lanzarte a sus brazos y acabar siendo la señora Potter. ¿Te imaginas? Lillian Potter.
- ¡Oh cierra la boca!
- Jajaja... ya me estoy imaginando a los niños...
- ¿Quieres callarte de una vez?
- Jajaj... ¿Cómo dijiste que te gustaría que se llamara tu hijo? A sí... Harry, como tu abuelo. Jajaj... Imagínatelo, Harry Potter: moreno de pelo indomable como el padre, pero con tus ojos ...Jajaj...
- ¡¡KIMBERLY SUMMERS, CÁLLATE YA!!
--
Como comprenderás, cuando todo ha acabado, el comedor entero se ha sumido en un absoluto silencio.
Cada uno tenía sus dudas en la cabeza, pero aunque parezca mentira, yo solo podía pensar en una cosa ¿Era cierto que Lily sentía algo por mí? (¿Y de verdad quería llamar a su hijo Harry? Harry Potter Evans... eh... no, eso no. ¡Bórralo ahora mismo!)
Aunque antes de poder pararme a pensar fríamente lo que había pasado, una pelirroja furiosa se ha levantado de la mesa y ha venido hacia donde estábamos nosotros.
- ¡Ni de ti me imaginaba esto Potter! Pero gracias, me has ayudado mucho a recordar porque eres la peor persona que he conocido nunca.
- ¡Espera Lily!
Pero se ha dado la vuelta y ha empezado a andar hacia la salida. Y mierda, justo cuando la iba a seguir me han empezado a acribillar los demás:
- Te has pasado Prongs, eso es caer bajo...
- Me has decepcionado James, ella no se merecía eso.
¡Ni mis amigos me creían!
- ¡Joder, es que yo no he hecho nada!
- Señor Potter, venga a mi despacho inmediatamente.
- ¡Pero que yo no he sido!
- ¡A mi despacho!
- Lo siento profesora, pero tengo que hablar con alguien primero.
- Señor Potter he dicho que...
Pero me ha dado igual. No podía malgastar mi tiempo explicándole las cosas a la persona equivocada. Antes tenía que hablar con ella.
Así que sin importarme lo que dijera nadie en ese momento, he salido corriendo a buscar a Lily.
Aunque se ve que esta noche la suerte no había tenido suficiente todavía, porque cuando me la he encontrado me ha lanzado un hechizo y casi me tira por las escaleras, y para empeorar las cosas, la única testigo de todo ha sido la profesora McGonagall, que me había seguido hasta allí.
Por lo tanto, en vez de conseguir que Lily me perdonara, solo he obtenido un gran chichón, y un castigo. Peor, un castigo para ambos.
¡Como si no lo tuviese ya suficiente difícil como para que además la castiguen por mi culpa!
En fin, que cuando he vuelto a la sala común lo único que he podido hacer es explicar a mis amigos lo que pasaba.
Y ahí ha llegado el gran dilema:
- ¿Quién coño te ha hecho esa putada?
- ¿Te crees que si lo supiera estaría aquí hablando contigo?
- Vale, no. Pero, ¿quién a podido ser?
- Yo que se Pad. Cualquier Slytherin supongo.
- No se. Piénsalo, tenía que saber donde iba a estar Lily en ese momento, por que el hechizo de repetición solo sirve en la habitación en la que lo hechas. Así que sabía que ella iba a estar ahí.
- ¿Entonces Remus?
- Creo que ha sido alguien más cercano.
- Seguro que la loca de Summers, si ya decía yo que no es normal...
- ¡Pad! Sabes que es amiga de Lil- digo de Evans.
- ¿No sabes de nadie que la odie mucho?
- ¿Aparte de todos los Slytherins por que es una hija de muggles?
- ¿O de los Ravenclaw porque es más lista que ellos?
- Wortmail, los Raves no la odian por-... espera... ¡Joder claro! ¡Miller!
- ¿Qué? ¿Sarah?
- ¡Sí! El otro día se enfado porque creía que había roto con ella por Evans...
- ¡Que tontería! ¿Cómo iba a gustarte Evans?
- Ese no es el caso, la cosa es que estaba furiosa y juró vengarse.
- Claro, ¿y que mejor forma que esta? Un ataque directo contra su orgullo, y tú quedas como un cabronazo.
- ¡Será puta!
- Pero no sabe con quien se ha metido... ¬¬ Va ha saber lo que es ganarse el puesto de puteada principal en el mundo de un merodeador... -(si no te acuerdas vete al segundo capítulo, segundo punto de la reunión. )- y entonces se le quitarán todas las ganas de tocarnos los cojones...
Porque sí. Esta me las pagará.
Sarah Miller va a ver con quien se ha metido, o dejo de llamarme James Potter.
LILY:
7-11-76. Domingo.
(Escuela de Magia y hechicería Howarts, Torre de Griffindor, habitación de las chicas de sexto)
¡Merlín! Y yo que pensaba que estas cosas solo pasaban en las películas. ¡He tenido más cambios de humor que una mujer con la menopausia!
Pero es que no me dejaban en paz.
Que si le gusto a Potter
Que si lo he rechazado
Que si he mandado a la mierda a Miller
Que si me gusta Potter
...
¡Dios, la gente no tiene vida personal! ¡Ni que estuviésemos en salsa rosa o algo!
¿No tienen otra cosa de la que hablar? La economía, el tiempo, el periodo de reproducción de los osos pardos...
¡No, hay que tocarle los cojones a Evans que es más divertido!
Entre ellos y el destino (¬¬ que definitivamente ha decidido joderme la vida) van a volverme loca.
Y luego está él. Por favor, el sí que está menopáusico perdido. Ahora sí, ahora no, ahora lo siento, luego te jodes...
El domingo estaba bien, el lunes me odiaba, el martes pasa de mí, el jueves se arrepiente de todo, el viernes le intereso ¿mañana que?
¿Y las mujeres somos las raras?
¡No me extraña que Dios fuera hombre, porque si hubiese sido mujer, sé de una especie que nunca hubiera sido creada! ¡Y la de problemas que nos hubiésemos ahorrado!
Bien, ya estoy desvariando, para variar, pero antes de seguir voy a contarte todo lo que he vivido esta semana, para que lo comprendas todo y podamos despotricar juntos:
Como ya sabes, hace unos días Potter vino a mi casa para terminar un trabajo de transformaciones. Estuvimos estudiando, hablando, le toqué alguna canción con la guitarra, le enseñé lo que era un enchufe, casi nos besamos... lo normal.
Y eso, que me entro la tontería y llegué a pensar que había cambiado. Lo que en términos científicos se denomina como "encaprichamiento estúpido".
En fin, que después de la charla que tuve con Miller el lunes (véase la página anterior), y lo que pasó el Jueves, me había curado por completo.
Espera, ¿No sabes lo que paso el jueves? Pues prepárate porque es de lo más gracioso (¿no me ves, que no paro de reír todavía?)
En fin, esa tarde Kim me convenció finalmente para que le cantara algo.
Hace algún tiempo me enteré que había un piano en la clase de estudios muggles, yo no doy esa asignatura, (no es que la necesite mucho, la verdad) pero bueno, cuando mi amiga se enteró que solía ir algunas veces a cantar, me obligó a llevarla conmigo.
Y como la vez anterior no habíamos tenido mucha suerte, con esto me refiero a que nos encontramos con Miller y Potter, el jueves fuimos a intentarlo otra vez:
- Lily, vamos, canta ya.
- No pienso hacerlo.
- Me lo prometiste, no seas cabezona. Además, solo te oiré yo.
- Pero... es que nunca he cantado delante de nadie, y... no se que cantar.
- Yo que se. Sabes que eso es lo de menos.
- Pero...
- Vamos... ¿No hay nada que hayas compuesto últimamente? Preferiría oír una de tus canciones.
Sí había algo, pero no me apetecía mucho cantar precisamente eso, aunque claro, ve y dile que no:
- ¡Oh, está bien! Kim de verdad que a veces eres insufrible.
- Lo se, es parte de mi encanto.
- Todavía no la he acabado pero bueno:
Empecé a cantar, y los recuerdos de toda la semana vinieron a mi cabeza de nuevo.
...
Why is everything so confusing
maybe I'm just out of my mind
¿Por qué todo es tan confuso?
Quizás esté simplemente loca.
It's a damn cold night
Trying to figure out this life
Won't you take me by the hand?
Take me somewhere new
I don't know who you are
But I... I'm with you
I'm with you
I'm with you
Take me by the hand?
Take me somewhere new
I don't know who you are
But I... I'm with you
I'm with you
I'm with you...
Es una maldita
noche fría.
Estoy tratando de
entender esta vida.
¿No me tomarías de la mano?
Llévame a un lugar nuevo.
No sé quién eres
pero estoy contigo.
Yo estoy contigo.
- Es preciosa Lils.
- Eh...si, gracias, pero está sin acabar, ya te lo he dicho.
- No, es perfecta. Pero... ¿Tanto te afecta?
- ¿Qué?
- Sabes a lo que me refiero.
- N-no se de que hablas...
- Vamos Lily, ¿de verdad te importa tanto?
- Yo no...
Vale, sí sabía de lo que hablaba, pero no es tan fácil admitirlo.
- ¡Por favor, si llevas toda la semana con un humor más cambiante que el techo del gran comedor! Después de haber estudiado con él, estabas pensativa y callada, manda a la mierda a Miller y de repente no podrías ser más feliz, luego hablas con ella y decides enfadarte con el mundo y ...
- Si vale, lo he pillado. Pero tampoco es para tanto.
- Ya, pues entonces deberías alegrar un poco esa cara y no andar por ahí como si se te hubiese muerto el gato.
- ¡Yo no pongo ninguna cara!
- ¿A no?
- ¡Cállate!
- Solo si me prometes que lo olvidarás.
- Ya te lo he dicho, es solo que me pareció que había cambiado, que era diferente...
- Las personas como él no cambian Lily... es un merodeador y siempre lo será.
- Ya lo se. Pero, tranquila, solo tengo que recordarme a mí misma porque lo odiaba tanto.
- O si no puedes lanzarte a sus brazos y acabar siendo la señora Potter. ¿Te imaginas? Lillian Potter.
- ¡Oh cierra la boca!
- Jajaja... ya me estoy imaginando a los niños...
Bien, ahora se estaba pasando, ¿Yo le cuento mis problemas y ella se ríe? ¡Que tipo de amiga es esa!
- ¿Quieres callarte de una vez?
- Jajaj... ¿Cómo dijiste que te gustaría que se llamara tu hijo? A sí... Harry, como tu abuelo. Jajaj... Imagínatelo, Harry Potter: moreno de pelo indomable como el padre, pero con tus ojos ...Jajaj...
- ¡¡KIMBERLY SUMMERS, CÁLLATE YA!!
--
Y puedes pensar que tampoco es para tanto, total, es solo una charla entre amigas sobre Potter y nuestro hijo ( que por cierto solo espero que no herede su carácter egocéntrico porque... que digo ¡Yo no pienso tener ningún hijo con Potter! ) ¡Dios olvida lo anterior!
En fin ,que de por sí, tampoco es gran cosa, pero si en medio del gran comedor empieza a sonar la voz de Potter (y repito lo de la voz, porque él estaba callado), diciendo no se que gilipollez sobre que soy una hipócrita y que en el fondo lo quiero, y luego suena de fondo mi conversación, entenderás que las cosas cambian.
Y si no fuera suficiente con eso, cuando vino a pedirme perdón y lo mandé a la mierda (literalmente), McGonagall nos pilló y nos castigo a ambos. Juntos.
Comprenderás que todo esto no ayuda a mi cordura.
Pero créeme que nada de esto tiene importancia comparado con lo que pasó al día siguiente.
Nuestra jefa de casa no había concretado el castigo porque veía oportuno consultarlo primero con Dumbledore. En otras palabras, ¡ALERTA ROJA!
Y le tengo mucho respeto al director, pero después de tantos años ya no rige, las cosas como son, porque mandarnos a buscar no se que flor silvestre de los cojones al bosque prohibido no es lo más normal.
- Es imprescindible en el colegio chicos, porque en un sitio con tanto adolescente, es necesario tener algún remedio en contra del acne.
¿Y para que cojones sirven todas esas putas cremas que anuncian en la televisión?
Nada, yo tengo que irme al medio de un bosque lleno de criaturas que pretenden comerme, con el estúpido de Potter a buscar una mierda de flor, para que los alumnos de sangre limpia como Bellatrix Black tengan la piel sana. ¡Joder, comprar un puto frasco de Clean and Clear y dejarme en paz!
Pero bueno, que no tenía remedio, así que voy a dejar de desvariar (otra vez).
En fin, que después de las clases del viernes, a eso de las cinco, me dispuse a ir a los terrenos para comenzar (y terminar) cuanto antes con todo eso.
- Muy bien señorita Evans, señor Potter, ya saben lo que deben hacer. Esta es la flor que tienen que encontrar (nos enseño un dibujo de una flor blanca de tallo largo y hojas medio moradas), se encuentra en los claros que hay al noroeste del bosque, porque necesita de luz y humedad que no puede conseguir en otro lugar. Saben el hechizo brújula, y llevan sus relojes, así que a las ocho los quiero aquí.
La profesora se marchó y nos dejó solos, y auque parecía que Potter quería decirme algo, lo que menos quería yo era hablar con él.
- Vamos. Si lo encontramos pronto no tendré que soportarte durante tres horas.
Me dirigí hacia el bosque.
Pero supongo que no le convenció mi discurso, porque en nada me siguió:
- Lily, tenemos que hablar.
- Primero, no te consiento que me llames Lily, y segundo, la única opción de que me interese lo que vayas a decir, es que sepas como coño se va a esos estúpidos claros del bosque. Si no, por mi como si te coses la boca.
- ¡Joder Evans! Pues sí, sé como se va a esos claros, y no, no pienso coserme la boca, aunque no por ello voy a dejar de decirte lo que te tengo que decir. Yo no tuve nada que ver en lo que pasó ayer, no hice nada y...
- ¿En serio pretendes que me lo crea?
- Es la verdad Lily tienes que...
- No. Calla por favor. No quiero oír disculpas bacías, no me sirven Potter. Sigamos adelante, que a este paso se nos va a hacer de noche antes de llegar.
Y aunque parezca mentira, me hizo caso y no lo intentó más.
Así que seguimos caminando durante una hora aproximadamente, y al final llegamos a un claro.
Tal como había descrito McGonagall, la luz del sol pasaba entre las copas de los árboles, y el estanque que había a un lado proporcionaba una humedad y una cualidades óptimas para muchas plantas. Entre ellas, la que nosotros debíamos recoger, que se encontraba a pocos metros del agua.
Nos acercamos y empezamos a arrancar únicamente las flores, las guardamos en mi bolsa, y nos dispusimos a dar la vuelta. Bueno, me dispuse a dar la vuelta, porque mi moreno compañero no tenía mucha intención de hacerlo:
- ¿A que esperas?
- Lily, tenemos una conversación pendiente.
- Ya te he dicho que no hay nada de que hablar.
- Pues yo creo que sí, y no me pienso mover de aquí hasta que aclaremos las cosas.
- Muy bien, pues quédate. No tengo ningún problema...
Pero cuando me iba a dar la vuelta me agarró del brazo para impedirme seguir con la escapada:
- Suéltame Potter.
- Cuando terminemos de hablar.
- ¡Te estoy diciendo que me sueltes!
- ¡No hasta que no me escuches!
- ¡SUÉLTAME!
- ¡LILY JODER ESPERA!
- ¡EXPELLIARMUS!
Y salió disparado hacia atrás, choco contra un árbol y una de las enormes ramas le cayó encima.
Te juro que nunca he estado más asustada en mi vida:
- ¡JAMES! ¡Dios por favor dime que estás bien! ¡James, háblame!
- Lily, estoy...¡AH! Bien... solo es... la pierna.
- Espera, ahora te ayudo.
Intenté juntar dos ideas para poder recordad el hechizo (cosa que no fue fácil), y cuando le quité el tronco de encima y lo vi, no pude evitar correr hacia él:
- ¡Joder, lo siento! ¡Perdóname! Mira lo que te he hecho, estás sangrando muchísimo y...
- -Eh... sshhh... no pasa... nada. Soy un merodeador... ¿recuerdas? para mí esto es... solo un rasguño sin importancia.
Aún y todo me sentía culpable, y no pude evitar bajar la cabeza para ocultar las lágrimas que escapaban de mis ojos. Pero el me cogió del mentón y me subió la cabeza:
- Lily, escúchame. Esto no ha sido... culpa tuya ¿vale?...estoy bien. Lo único... creo que me costará un poco... andar.
- ¿Qué? Ni pienses que vas a moverte de aquí, James Potter. Lanzaré rayos rojos y ya verás, enseguida vendrán a buscarnos.
Y eso hice. Lanzé los rayos con la esperanza de que lo que había dicho fuera cierto. Y Luego, aunque mi instinto me aconsejara que no lo hiciera, regresé con él.
Estuvimos sentados un buen rato, y de vez en cuando él emitía algún gemido de dolor.
Pero aún desangrándose, volvió a intentarlo:
- No fui yo, Lily...te lo juro.
- No hace falta que me des explicaciones de nada porque...
- Lily... por favor. Sabes que yo... nunca te haría ... eso. Es caer... demasiado bajo.
- No se yo si...
- Por lo menos piensa que... no es típico... de un merodeador... delatarte así.
- Pudiste haberlo hecho para despistar.
- Se que no tienes muy buena... opinión de mí, que crees que soy... un inmaduro y que siempre estoy... haciendo el tonto pero... ¡ah!
- Estás muy débil, es mejor que-
- No, espera... quiero que entiendas... que yo nunca te... haría daño. Nunca, Lily... porque tú...tú me importas de verdad.
Quería huir, correr y escaparme antes de cometer alguna locura. Pero mi mente parecía haber perdido el control de mi cuerpo.
- James... eh... estás sangrando demasiado, deberías...
- Sshhh...no importa...
- Pero...
No pude continuar, porque antes de poder pronunciar otra palabra sentí como sus labios apresaban los míos, e inmediatamente mi conciencia me abandonó, para dar paso a una increíble sensación de calidez.
Porque este no era un beso como el del bar, este era un beso tierno y dulce, que me demostraba sin palabras lo que él me acababa de decir.
Y cuando su lengua intentó invadir mi boca, no se lo impedí, ni cuando me rodeo la espalda con sus brazos tampoco. Ni siquiera cuando empezó a acariciarme el pelo entre sus dedos.
Porque se sentía bien estar así. En ese claro, con la escasa luz que se colaba entre las hojas, ahí sentados al pie de un árbol.
Era exactamente lo que tenía que ser, en el lugar indicado, en el momento indicado.
El beso indicado.
Simplemente perfecto.
...
Pero como todo, finalmente acabó.
Unas voces comenzaron a sonar rompiendo la magia del momento, y algo confusos, nos fuimos separando:
- ¡Señorita Evans! ¡Señor Potter! ¿Están aquí?
- ¿Nos oyen?
Decidí contestar, para que James no hiciera esfuerzos:
- ¡E-estamos aquí!
- ¡Señorita Evans están bie- ¡Dios mío! ¿Qué ha pasado?
- Se me cayó... esa rama encima.
- Vamos, señor Potter, debemos llevarlo a la enfermería inmediatamente.
- Espere, Lily, yo...
- ¡No hay tiempo de charlas!
--
Así es como acabó nuestro castigo, y aunque te pueda parecer mentira, todavía no he vuelto a hablar con Potter.
Y puedes pensar, ¡Dios! Ya se ha arrepentido de todo y no quiere verlo por vergüenza.
Pues no. Analicé todo seriamente, y llegué a la conclusión de que él nunca me hubiera hecho eso, por lo menos no hubiese dejado una prueba tan descarada de quien lo hizo. Así que ahora solo me quedan dos preguntas por resolver:
¿Quién coño fue el cabrón al que se le ocurrió la bromita?
Y más importante.
¿Por qué James pasa olímpicamente de mí después de besarme y admitir que le importo?
¿Ves? Al final tenía yo razón.
¡Está menopáusico perdido!
Hoy sí, mañana no, ahora cálido, luego frío...
Pero sabes que te digo, que no voy a ser la tonta que se quede a comerse la cabeza llorando en su habitación. Así que más le vale tener una buena excusa para todo esto porque mañana lo encaro como que me llamo Lily Evans.
JAMES:
8-11-76. Lunes.
(Escuela de Magia y hechicería Howarts, Torre de Griffindor, cuarto de baño de los chicos)
¡Merlín, no se lo que me pasa!
Desde esta mañana me siento horrible y no se porque.
Bueno, sí que lo se, y eso es lo que más me jode.
Es por ella, para variar.
Pero se supone que debería estar feliz, he hecho lo que tenía que hacer y he cumplido la promesa ¿entonces porque me siento como una mierda?
Mientras estaba en la enfermería no paraba de pensar en lo que ocurrió en el bosque, y lo mire por donde lo mire se que fue culpa mía, y si ya decidí lo que tenía que hacer, ¿por qué ahora me siento tan mal?
Cuando el viernes me dirigí al bosque, tenía muy claro que no iba a marcharme sin conseguir que ella me perdonara, e incluso cuando en un principio me pidió que no siguiera, sabía que tarde o temprano tedríamos que hablar.
Y el momento preciso llegó una vez que habíamos terminado el trabajo.
- ¿A que esperas?
- Lily, tenemos una conversación pendiente.
- Ya te he dicho que no hay nada de que hablar.
- Pues yo creo que sí, y no me pienso mover de aquí hasta que aclaremos las cosas.
- Muy bien, pues quédate. No tengo ningún problema...
No podía dejar que se fuera sin haber solucionado todo, porque en la escuela sería muchísimo más difícil hablar con ella. Así que la agarre para impedir que siguiera adelante:
- Suéltame Potter.
- Cuando terminemos de hablar.
La situación se me estaba yendo de las manos, yo no quería que se enfadara, pero tenía que entender lo que pasó:
- ¡Te estoy diciendo que me sueltes!
- ¡No hasta que no me escuches!
- ¡SUÉLTAME!
- ¡LILY JODER ESPERA!
- ¡EXPELLIARMUS!
Sentí como salía disparado y me chocaba contra algo, y luego, un gran dolor que me recorrió toda la pierna.
- ¡JAMES! ¡Dios por favor dime que estás bien! ¡James, háblame!
- Lily, estoy...¡AH! Bien... solo es... la pierna.
- Espera, ahora te ayudo.
Pasó un momento y noté como parte del dolor desaparecía:
- ¡Joder, lo siento! ¡Perdóname! Mira lo que te he hecho, estás sangrando muchísimo y...
Estaba preocupada, lo se, se le notaba en la voz, y no se porque pero sentí que eso podía ayudarme más que cualquier medicina:
- Eh... sshhh... no pasa... nada. Soy un merodeador... ¿recuerdas? para mí esto es... solo un rasguño sin importancia.
Pero sabía que no la había convencido, y cuando una lágrima descendió por su mejilla, no pude evitar alzarle la cabeza y secársela con el dedo:
- Lily, escúchame. Esto no ha sido... culpa tuya ¿vale?...estoy bien. Lo único... creo que me costará un poco... andar.
- ¿Qué? Ni pienses que vas a moverte de aquí, James Potter. Lanzaré rayos rojos y ya verás, enseguida vendrán a buscarnos.
Eso hizo, y después regresó a mi lado.
Estuvimos así un rato, y entonces recordé que todavía teníamos una charla pendiente:
- No fui yo, Lily...te lo juro.
- No hace falta que me des explicaciones de nada porque...
- Lily... por favor. Sabes que yo... nunca te haría ... eso. Es caer... demasiado bajo.
- No se yo si...
- Por lo menos piensa que... no es típico... de un merodeador... delatarte así.
- Pudiste haberlo hecho para despistar.
Se que no tienes muy buena... opinión de mí, que crees que soy... un inmaduro y que siempre estoy... haciendo el tonto pero... ¡ah!
¡Dios, creí que no podría seguir! Pero tenía que hacerlo, ella debía entender:
- Estás muy débil, es mejor que-
- No, espera... quiero que entiendas... que yo nunca te... haría daño. Nunca, Lily... porque tú...tú me importas de verdad.
No se de donde salió eso, ni siquiera porque se lo dije, pero sabía que era cierto. Y en ese momento me daba igual que me amputaran la pierna con tal de que ella me creyera:
- James... eh... estás sangrando demasiado, deberías...
- Sshhh...no importa...
- Pero...
--
Y creo que está claro lo que pasó.
La bese, como nunca había besado a nadie.
Por que no fue un beso cualquiera, y el hecho de que ella no se opusiera me hizo sentir mejor que en mucho tiempo.
Por eso, cuando el sábado me levante en la enfermería, me sentía más confundido que nunca.
No sabía que era esa extraña sensación que me encogía la tripa, y me daba mucho miedo averiguarlo.
Ella era Evans. Que es sinónimo de empollona, aguafiestas, histérica, pedante...
Y lo más importante: tabú.
No te puedes relacionar con una chica así, porque nunca funcionaría.
Es por eso que decidí que lo mejor era usar la cabeza, y cuando ha venido a buscarme esta mañana, he hecho lo que tenía que hacer:
- Eh... James, ¿puedo hablar contigo?
- ¿Ahora?
- Sí, es importante.
- Muy bien.
Hemos entrado en un aula vacía, y te juro que podía sentir como me palpitaba el corazón.
- Eh, James... lo que pasó el otro día fue...
- Un error, lo sé.
- ... ¿Un error?
- Claro. Es lo que ibas a decir, ¿no?
- ... Por supuesto, yo... me tengo que ir.- ha caminado hacía la salida, pero antes de irse, se ha dado la vuelta.- Adiós Potter.
--
Y por mucho que me lo haya negado a mí mismo, se que ese adiós ha sido una despedida definitiva.
Joder, y sí eso era lo que tenía que hacer, ¿porque no puedo quitarme de la cabeza la sensación de que he cometido la mayor estupidez de mi vida?
¿Acaso debería haber mandado todo a la mierda y pensar solamente en lo que siento?
No es tan fácil.
Ella para mí es... simplemente Lily.
Sí, es una empollona, y una aguafiestas, una pedante y... ¿y que?
También es inteligente, alegre, divertida, y la mejor persona que conozco.
Es amable, dulce, compasiva...
Hermosa.
¡Por favor, si hasta cuando está enfadada se ve preciosa!
Con ese carácter tan explosivo e imprevisible...
La quiero aunque me mande a la mierda o me rompa un jarrón en-
...
¡Dios mío, la quiero!
La quiero...
¡Quiero a Lily!
...
¿Qué he hecho?
¿Que os ha parecido?
Malo, bueno, regular... ¡Pues dejar de pensarlo y escribir que es más productivo!
No ahora en serio, que quería que vieseis que voy a intentar actualizar más seguido. Y además no os podéis quejar que este capítulo es de los más largos de todo el fic (vamos, un intento de soborno en toda regla) Jeje!
Espero que funcione por lo menos...
Y eso, que el próximo capítulo llegará pronto, y como habéis podido comprobar, es ahora cuando empieza la verdadera historia Lily-James.
Pero, ¿como? Para eso tendréis que leer el próximo capítulo que probablemente se llamará "arrepentidos". (Un arrepentido ya sabéis quien es, pero el otro es una sorpresa).
Un beso:
GWP
P:D: me he fijado que en el capítulo ocho no lo puse. La canción se llama "I'm with you" y obviamente no es mía. Es de Avril Lavigne, y aunque esa cantante no me gusta mucho (no digo que sea mala, únicamente que no es de mi estilo) , la canción es bastante bonita, y me apeteció meterla en el fic.
P:D:2: gracias por seguir leyendo y aguantar todas mis tonterías.
Un besazo.
