Capitulo 2.

Dean recordaba que cuando su hermano era pequeño era muy curioso. Demasiado curioso… siempre queria saberlo todo y preguntaba hasta el cansancio para poder averiguar lo que queria. Y cabezota… siempre habia sido un cabezota. Desde muy pequeño. Debia ser una herencia genetica, porque todos los Winchester habian sido curiosos y cabezotas a mas no poder. Y Sam para eso era como un pitbull. Cuando le daba por querer saber algo, no soltaba su presa hasta conseguirlo.
Y ahora que no tenia memoria… era como volver a tener al Sam de cinco años sentado en el asiento del copiloto. Y Dean no sabia que responder a todas sus preguntas. La noche que

Sam paso en el hospital, Bobby y el estuvieron discutiendo que seria seguro decirle sobre su pasado. Decidieron que el asunto de la caza quedaria relegado hasta que pasara al menos los dias de reposo obligatorio. Y con eso, todo lo referente a monstruos y demonios. Dean paso la noche velando a Sam e inventando una historia creible para contarle a su hermano cuando empezaran las preguntas.

Por suerte para el, las preguntas no empezaron en ese mismo dia. Sam paso casi todo el camino hasta el desguace de Bobby dormido. La medicacion para el dolor de cabeza le dejaba medio atontado, asi que en el camino no hubo preguntas. Al llegar, Bobby les habia preparado su habitacion de siempre y Sam se fue a dormir nada mas llegar, porque aun le hacia efecto la medicacion.

Se desperto a la mañana siguiente y se vio en una habitacion extraña, aunque para su sorpresa no se sintio confundido ni raro. Era como si siempre hubiera despertado en habitaciones desconocidas, como si no tuviera la suya propia. Bajo al comedor riendo entre dientes. Eso no era posible… ¿verdad?

Al llegar vio a Dean sentado en la mesa, con un café en una mano y el periodico en la otra, concentrado leyendo. Bobby estaba junto al fregadero, tomandose su café tambien y mirando la television. El ver a su hermano asi, con el café y el periodico le resulto de lo mas familiar. Cuando Dean levanto la vista y le sonrio, la sensacion se acentuo.

- Buenos dias, princesita.

- Buenos dias… ¡ey! ¿Por qué me llamas princesita? – Bobby solto una risita mientras le ponia un café delante.

- Porque puedo, porque te molesta y porque me encanta molestarte. – respondio el mayor arqueando las cejas. Sam bufo divertido. Su hermano estaba resultando ser todo un personaje. - ¿Qué vas a hacer hoy? – el pequeño se encogio de hombros.

- Ni idea. ¿Y tu? – Dean apuro su café.

- Voy a cambiar el carburador al Impala.

- ¿Te importa si te acompaño? – tanto Bobby como Dean le miraron sorprendidos.

- ¿Tu? ¡Si no te gusta nada que tenga que ver con la mecanica!

- Bueno… es que pensaba aprovechar y hacerte algunas preguntas… - Dean arqueo las cejas.

- Ok… a lo mejor asi aprendes algo de mecanica de una vez…


- Pasame esa llave de ahí. – Sam cogio una de las llaves inglesas de la caja de herramientas y se la puso en la mano a Dean, que estaba con medio cuerpo metido dentro del motor del coche. El mayor estaba con una camiseta y manchado de grasa hasta la cara.

- ¿Dean?

- ¿Uhm?

- ¿Qué estabamos haciendo cuando me di el golpe? – desde el motor se escucho un bufido.

- Escalada. – Sam parpadeo.

- Ah… ¿solemos hacer deportes de riesgo? – Dean rio, o eso le parecio escuchar al pequeño.

- A menudo. Dame un segundo el martillo, por favor. – le puso el martillo en la mano y le vio trabajar en silencio… durante un minuto.

- ¿Yo trabajo?

- No. Estudiabas… en Stanford… Derecho. De lo mejorcito que ha tenido ese sitio. – se notaba el orgullo en su voz. – Pero te tomaste un año sabatico, por asi decirlo… y te viniste conmigo de viaje… - ahora… ¿tristeza? ¿Habia notado tristeza en su voz? – Pasame la llave de tubo.

- ¿Por qué me tome esas… vacaciones?

- No se. Tus razones tendrias. – otro minuto de silencio mientras Dean seguia desarmando el carburador. Sam miro al cielo. Se estaba nublando… posiblemente lloveria esa tarde… y el seguia sin saber la gran cosa sobre si mismo. Pero ahora le interesaba mas saber sobre su hermano.

- ¿Tu trabajas? – otra risita, bastante sarcastica de hecho.

- Yeah. En el negocio familiar. (The family business!!!)

- ¿En lo mismo que papa? ¿En que trabajaba el?

- Hacia trabajos por encargo.

- ¿De que?

- De lo que saliera. Dame los alicates finos. – le paso la herramienta y le miro trabajar. Se notaba que le gustaba lo que hacia.

- El coche es tuyo, ¿verdad? – Dean paro de trabajar y le miro por encima del hombro, arqueando las cejas. – Quiero decir… es tuyo. No de papa ni de Bobby…

- De hecho, era de papa. Pero me lo dejo a mi. Siempre me encanto este coche. Pero podria decirse que es de los dos. – el pequeño le miro con una sonrisa dulce.

- ¿Cómo es que no te molesta que te haga tantas preguntas? Que aguante tienes, tio… - Dean solto una risita.

- Nah… estoy acostumbrado a tus preguntas sin fin. Siempre has sido un cotilla redomado.

- ¿Ah, si?

- Yeah. Pasame el destornillador naranja. Esto casi esta. – a los pocos minutos Dean sacaba el carburador viejo y empezaba a colocar el nuevo.

- ¿Seguro que somos hermanos? Digo… no es que nos parezcamos mucho…

- Si… siempre le dije a papa que nos dieron el cambiazo en el hospital… pero nunca me creyo…

- Muy gracioso… - gruño Sam haciendo un puchero. El mayor solto una carcajada.

- No te mosquees. Es que tu saliste mas a papa y yo a mama. ¿Te vale eso? Y ahora, dame la llave del cinco. A ver si consigo apretar esto bien, no se nos vaya a caer por el camino…

- Perdona si te estoy agobiando… es que… no saber nada… es frustrante. Y no se… es raro, pero… tu eres lo unico que siento como familiar… - Dean dejo un momento el coche y sepaso una mano por la cara, manchandosela de grasa. Sam se quedo mirando esa mejilla manchada de grasa.

- Sammy, el medico dijo que te lo tomaras con calma. Solo ha pasado un dia, ten paciencia. No tienes que hacerme el interrogatorio completo hoy. Deja algo para mañana, anda. – Sam no pudo evitar sonreir. – No te preocupes, ¿vale? Yo cuidare de ti. – algo en el interior del pequeño se revolvio al oir esas palabras. Alzo la mano y la puso en la mejilla de Dean, quitandole la mancha que tenia. Al mayor le pillo tan de sorpresa el gesto, que se dejo hacer sin protestar, sorprendiendose al notar que le gustaba sentir el calor y la suavidad de esa mano.

- Me da que eso me lo has dicho muchas veces, ¿verdad? Lo de cuidarme. – Dean reprimio como pudo las irrazonables ganas que le entraron de seguir sintiendo esa mano ahí, en su cara, dandole calor. Cogio a Sam de la muñeca y aparto a desgana la mano de su cara.

- Es lo que llevo haciendo toda mi vida, Sammy.

Continuara...