Capitulo 3.

Mano… Dean… Mano… Dean… Mano… Dean…
Sam llevaba al menos diez minutos mirando de su mano a Dean, de Dean a su mano. No lo entendia. No entendia porque lo habia sentido tan importante. Y tan raro. Y tan… tan… tan no sabia que. Miro a Dean una vez mas. Este estaba con Bobby, haciendo la comida y hablando en susurros para que Sam no pudiera escuchar algo sobre su "trabajo". El pequeño no entendia tanto secretismo, pero por ahora su atencion estaba centrada en lo que habia sentido al tocar a su hermano. Habia sido raro. Decidio dejar de pensar en eso por el momento y salio al salon. Se aburria de mirarles cocinar.

En el pasillo vio sus mochilas. Las habian dejado ahí la noche anterior y aun no las habian subido a su habitacion. La bolsa con el portatil tambien estaba ahí. Bueno… echaria un ojo a ver que tenia ese ordenador, asi estaria entretenido un rato.

Al sacarlo de la bolsa y verlo, no sabia porque, pero sintio que era suyo. Aquel cacharro era suyo. Lo notaba. Le pertenecia, estaba seguro. El habia escogido y colocado esas pegatinas en el portatil. Echo un ojo hacia la cocina y, cuando estuvo seguro de que no vendria nadie, lo encendio. Habia varias ventanas del navegador abiertas, asi que las subio y las hojeo. Nada. Solo una busqueda y sus resultados.

- ¿Golem de piedra? ¿Para que buscaria esto? – se pregunto extrañado.

- ¿Sam? ¿Qué haces ahí? – la voz de Dean le sobresalto tanto que casi deja caer el portatil al suelo.

- Nada. – puso cara de inocencia y Dean sonrio divertido.

- Ya… ¿no estabas curioseando? – Sam volvio a hacer un puchero y el mayor no pudo evitar reirse. – Esta bien, Sam. De todas maneras es tuyo.

- No se como, pero lo sabia. – Dean volvio a sonreir.

- Bien. Eso significa que estas mejorando, pero no te esfuerces, ¿vale? – Sam asintio en silencio. – Oye… ¿Qué te parece si vamos esta tarde a comprar ropa? Me temo que deje la mitad de nuestras cosas en el bosque, cuando el accidente. – Bobby, que habia salido a buscarles porque tardaban en ir a comer, arqueo una ceja interrogante a Dean, pero este ignoro el gesto.

- Bueno… supongo que estaria bien…

En la tienda de ropa masculina mas cercana, Dean estaba pasandoselo en grande. Le daba igual que Bobby le regañara cuando volvieran y descubriera la que habia formado. Merecia la pena y despues del susto que Sam le habia dado, se la debia. ¿Qué que estaba haciendo? Mintiendo como un bellaco a su hermano y haciendole comprarse ropa que nada tenia que ver con el estilo de Sam. Absolutamente nada que ver.

Lo gracioso es que empezo como una broma. Empezo con un… "No, en serio. Esta es la clase de camisetas que te gustaban." …señalando una blanca y sin mangas. Pero luego se descubrio eligiendo todo el nuevo vestuario de Sam y escogiendo la ropa con la que le gustaria verle. Botas en vez de tennis, camisas oscuras y sin estampados, pantalones mas ajustados y no mil tallas mas grandes, cazadora de cuero en vez de pana…

Cuando Sam recuperara la memoria iba a matarle. Pero por ahora se limitaba a mirarle extrañado, como si algo no le cuadrara del todo.
Pero daba igual. Seguia mereciendo la pena ver a Sam con esos vaqueros rotos y ajustados que le sentaban genial (¡Anda! ¡Descubrimiento! ¡Tiene culo!) y con esa camiseta blanca y sin mangas y la camisa azul oscuro encima y con las mangas recogidas. Yeah… valia la pena…

- ¿Te has divertido? – le pregunto Bobby con sarcasmo cuando volvieron a casa. Dean solto una risita.

- Mucho. – el viejo cazador bufo.

- Eres un crio, Dean. Te va a matar por eso. ¿Y esa chorrada de que perdisteis su ropa en el bosque? ¿Qué has hecho de verdad con la ropa de Sam?

- Quemarla. Le sentaba fatal. – Bobby volvio a bufar.

- Eres un puto crio.

- Lo se.

Mientras, Sam merodeaba aburrido por el desguace. Se fijo en que el coche de su hermano tenia mal cerrado el maletero. Se acerco con la intencion de cerrarlo bien, pero le pico la curiosidad y lo abrio. A simple vista no habia nada del otro mundo, solo papeles sueltos y revistas, pero tambien habia una especie de cordon… tiro de el y levanto el fondo falso del maletero. Aunque eso no fue lo que le sorprendio. Lo que le dejo casi sin habla fue la artilleria que habia ahí escondida.

- Joder… ¿Quién coño son estos tios?

Continuara...