Capitulo 5.
Sam bajo al primer piso, feliz. La noche anterior habia dormido como un tronco y se levanto esa mañana descansado y feliz. Se acosto antes que Dean, poco despues de llegar Bobby y se quedo dormido nada mas poner la cabeza en la almohada, asi que no oyo entrar a Dean ni tampoco le oyo salir esa mañana y cuando se desperto, Dean ya no estaba en su cama. Asi que, con toda la intencion de buscarlo, se ducho y se vistio a toda prisa y bajo las escaleras de dos en dos. Y todo era por el beso. Puede que sonara ridiculo, pero se sentia como un quinceañero que acabara de besar a la jefa de animadoras. Se le escapo una carcajada mientras pasaba por una especie de despacho/biblioteca. Dean no parecia una chica, precisamente. Aunque tuviera esos labios mas propios de mujer que de hombre y esas largas pestañas y esas adorables pecas… vale… puede que si pudiera parecer un poquitin a una chica. Pero eso mejor se lo guardaba. No parecia la clase de tio que acepta esos comentarios sin partirte la cara despues.
Paro junto a un escritorio plagado de libros y cogio uno sin mirarlo, pensando en el beso. Habia sido… buff… genial… Tan genial que se olvido por completo del maletero repleto de armas y… ¡Mierda! ¡El maletero! ¿Cómo podia haberse olvidado de que estaba con unos sicopatas asesinos en serie? Bajo la vista al libro. Joder, que fallo. Estaba tan atontado por el beso con Dean que…
- ¿Exorcismos cristianos del siglo XIV? – leyo en voz alta el titulo del libro sin poder creerselo. ¿Qué clase de persona tiene esos libros en casa? Cogio otro mas del escritorio y lo leyo tambien. - ¿Trampas y sellos para demonios? – cogio otro mas. - ¿Invocaciones y ritos oscuros? – con el corazon latiendole a mil por hora dejo los libros sobre el escritorio y echo un vistazo a la habitacion. Solo entonces se dio cuenta de que esta estaba forrada de libros, desde el suelo hasta el techo y todos tenian pinta de ser del mismo tema.
Genial… No solo estaba en la casa de unos sicopatas asesinos en serie, no. Estaba en la casa de unos sicopatas asesinos en serie y satanistas. Hay que joderse. Tenia que salir de ahí… a tomar el aire o lo que fuera, pero ya.
Dean reviso el motor del Impala por decimo quinta vez esa mañana. No es que fuera necesario. Vamos… no tantas veces al menos, pero es que necesitaba urgentemente ocupar la cabeza en otra cosa que no fuera el maldito beso. ¿En que demonios estaba pensando? En nada, claro. Porque si hubiera pensado no habria besado a su propio hermano en la boca. Joder… se froto la cara cansado. Casi no durmio la noche anterior. Pero es que en ese momento le parecio que era lo que tenia que hacer. Se lo pedia el cuerpo a gritos… y los labios de Sam tambien. Hasta que llego Bobby y casi le da un ataque. Asi que se acosto tarde a proposito y se levanto mas temprano para no cruzarse con Sam hasta que se quitara de la cabeza lo dulce que le supo su boca. Y casi lo habia logrado, en serio… casi… hasta que Sam aparecio en la puerta de la casa, a tres pasos de donde estaba el. Genial. Lo miro con el rabillo del ojo. ¿Eran ideas suyas o su hermano tenia una expresion de panico en la cara? Preocupado, se enderezo para ir a averiguarlo, pero estaba tan distraido pensando que le podia pasar que se olvido del capo del coche y se dio un sonoro coscorron con el. Se froto la cabeza dolorido y volvio a mirar a su hermano. La expresion de miedo se habia esfumado por completo, dejandole solo una sonrisa divertida. Bueno… entonces el coscorron habia valido la pena.
Sam salio al porche buscando aire fresco. Necesitaba aire despues de lo que habia descubierto en esa habitacion. Joder, parecia que hubiera acabado en el Pasaje del Terror, mandaba narices. Estaba a punto de hiperventilar y todo cuando escucho un golpe seco contra algo metalico y una maldicion y vio a Dean frotandose la cabeza con la expresion de dolor mas graciosa que hubiera visto. Los labios haciendo un puchero, un ojo cerrado y el ceño fruncido. No pudo evitarlo. Sonrio como un bobo y se le volvio a olvidar lo del maletero, las armas, los libros… todo. Ahora mismo solo veia a Dean.
Dean se acerco a su hermano aun tocandose la coronilla. Joder, que golpetazo mas tonto. Sam era todo sonrisas y el mayor no pudo ni enfadarse por reirse de el.
- ¡Ey!
- ¡Ey! ¿Estas bien?
- Si, si. Ha sido solo un golpecito de nada. – Sam solto una risita y se metio las manos en los bolsillos.
- Menos mal. Porque creo que con un amnesico ya tenemos bastante, ¿no crees? – el mayor se mordio el labio para no reir y se rasco la nuca.
- Si. Pobre Bobby si tuviera que volver a cuidarnos a los dos como cuando eramos crios. Con la guerra que le dabamos.
- ¿Nos tenia que cuidar a menudo?
- Algunas veces, cuando papa no podia por su trabajo. A ti te encantaba jugar al escondite entre los coches y siempre me tocaba buscarte. Menos mal que te encontraba.
- ¿Ah, si? – sonrisita traviesa de Sam.
- Si. Soy muy buen cazador. – arqueo de cejas de Dean. ¿Eran imaginaciones suyas o habia bajado una octava la voz? Sam se paso la mano por el pelo, despeinandoselo aun mas. Dean deseo poder tocarle el pelo tambien.
- No creo que seas tan bueno. Seguro que ahora no serias capaz de encontrarme. – le pico. Dean se volvio a morder el labio, pero esta vez no era su tipico tic nervioso. Mas bien era otra cosa.
- ¿Quieres que te lo demuestre, Sammy? – vale… el apocalipsis ha llegado. ¿Estaba flirteando con Sam? ¡Estaba flirteando con Sam! ¿Y por que eso no le espantaba? ¿Por qué no paraba de hacerlo?
- Eso seria… divertido. Entonces… ¿jugamos? - ¡Y Sam tambien estaba flirteando con el, y descaradamente! Dean supuso que deberia cortar con eso y ya y salir de ese patio a toda leche, pero estaba en el modo flirteo on y cuando estaba asi, era imparable. Ademas… era divertido coquetear con Sam.
- Vale. Cuento hasta cincuenta y tu te escondes. Te voy a pillar.
Esto era probablemente lo mas ridiculo que habia hecho jamas. Lo mas ridiculo y lo mas excitante. ¿Quién iba a decirle que un inocente juego infantil podia ser excitante en el mas erotico sentido de la palabra? Despues de la conversacion/coqueteo/flirteo que tuvo con Dean y de que este dijera dandole la espalda "¡Empiezo a contar, Sammy!", al pequeño se le escapo una carcajada divertida y salio corriendo hacia el otro extremo del desguace buscando un escondrijo. Lo cual seria sencillo si no midiera casi dos metros, pero por lo visto lo de los deportes de riesgo debia ser cierto porque se sorprendio al descubrir que era mas rapido y agil de lo que su tamaño y su peso podrian indicar. Asi que, tras un rato buscando, se escondio en lo mas profundo del desguace detrás de una camioneta.
Cuando su padre le empezo a enseñar a cazar siempre le decia "Tienes que pensar como tu presa. Conviertete en ella y sabras como cazarla". Para el era facil saber como pensaba Sam. Cuando termino de contar, se giro hacia donde habia oido que se dirigian los pasos de su hermano y empezo a correr. Cuando el posible camino que podria haber usado Sam se dividia en varios, comenzo a rastrearle. Mas facil aun. Con el tamaño de pie que tenia su hermanito no habia problema en encontrar sus huellas y seguirlas. Solto una risita excitada mientras seguia el rastro. Sam podia correr, esconderse, huir… pero le iba a cazar igualmente.
Sam escudriño el lugar, buscando algo que le dijera que Dean se acercaba. Agudizo el oido a por si le oia venir. Nada. Llevaba al menos cinco minutos escondido y aun no le encontraba. Trato de ahogar una risa. Al final iba a tener razon y podria decirle a Dean que era un fanfarron. No era tan buen cazador. Alguien le agarro por detrás, sujetandole del cuello incluso apretando un poco, haciendole dificil respirar. Se le escapo un jadeo por la sorpresa, pero no sintio miedo por el ataque. No porque le habia llegado el olor de Dean a su nariz.
- Te cace, Sammy. – le susurro ronca la voz del mayor. Sam solto un pequeño gruñido excitado y trato de zafarse de la presa. Pero lo unico que consiguio fue acabar en el suelo con Dean encima de el, sujetandole. – No, no, Sammy… las presas cazadas no se revuelven. – otra vez esa voz sugerente y ronca. Sam se estremecio al oirle.
- ¿Ah, no? ¿Y que pasa entonces cuando acaba la caza? – le pregunto mojandose los labios. Los ojos de Dean se oscurecieron aun mas mientras bajaba el rostro.
- Que se cobra el premio. – susurro antes de besarle. Sam gimio. Joder… ¿Qué le hacia este tio que conseguia que gimiera? Estaba seguro de que el no era de los que gemia… al menos no por un simple beso. Bueno… aunque esto no podia considerarse un simple beso precisamente. Porque eso no era un beso cualquiera, no señor. No cuando te besaban de esa forma lenta y sensual que haria a cualquiera derretirse ni cuando esa lengua le acariciaba con tanta pasion y dulzura que lo estaba poniendo a mil. Y cuando las manos del mayor dejaron de sujetarle para recorrerle entero… ahí la mente de Sam se cortocircuito y se fue de paseo a tomarse un capuccino. – Joder, Sammy… - gruño Dean al tocar el estomago del pequeño levantandole la camiseta. Joder, que suave tenia la piel, joder que caliente estaba y joder que caliente se estaba poniendo el. Los vaqueros empezaron a molestarle bastante.
- ¡¡Chicos!! ¡¡La comida esta lista!! ¿Dónde estais? – Dean gruño una maldicion al oir la voz de Bobby llamandoles. Sabia que el viejo cazador les buscaria como no contestaran o salieran de su escondite y, con la experiencia que tenia, les encontaria en cinco minutos. Ahogando un gemido de frustracion, le dio un mordisquito en el cuello a su hermano y se separo de el.
- ¿Ha sido suficiente premio? – le miro desde arriba. Los labios rojos e hinchados por el beso, las mejillas sonrojadas. Y a Dean se le seco la boca.
- Tendra que serlo… por ahora.
Continuara...
