Capitulo 7.
Sam estaba mas que dispuesto a largarse de alli. Vamos, no tenia casi ninguna duda. Y ahora que estaba solo, era el momento ideal para hacerlo.
Si, estaba solo. Lo habian dejado solo. Cuando desperto esa mañana, despues de que de madrugada Dean le arrastrara medio dormido al dormitorio, se encontro solo. Ni Bobby ni Dean estaban en la casa y solo encontro un escueta nota junto a su cama diciendo que salian y que volverian a la hora de almorzar.
Y al quedarse solo, volvio su paranoia. Volvio y con fuerza. Lejos de la sonrisa de Dean y de su presencia, Sam volvia a pensar que estaba en casa de un par de sicopatas asesinos satanistas. Y volvio a fraguar su plan de fuga.
Lo primero era lo primero. Se ducho, se vistio, desayuno e investigo con su portatil como salir de alli, donde quiera que fuera alli.
Y necesitaba recursos. Rebusco en la que Dean le dijo que era su mochila y encontro su cartera. Vale… ahí tenia pasta suficiente como para poder comprar un billete de autobus o cualquier otra cosa. Cogio tambien la mochila y echo dentro la ropa que comprara con Dean. Iba a necesitarla.
¿Qué mas? ¿Qué mas? ¿Y si alguno de los dos intentaba seguirlo? Necesitaba algo para protegerse… vio el Impala aparcado aun en la entrada de la casa. Por lo visto, esos dos se habian ido en otro coche. El Impala… el maletero… las armas del maletero… si cogia una y la escondia, no se notaria, ¿verdad? Habia un monton de ellas. Dean no notaria la falta de una.
Con paso decidido se dirigio hacia el coche y abrio el maletero. Miro la artilleria ahí guardada, pensativo. ¿Qué podia coger? ¿Una escopeta? Nah… demasiado grande… ¿Habia estacas? Que fuerte… pero inutiles. ¿Una pistola? No es que supiera usarlas, a fin de cuentas, pero era pequeña y se podria esconder con facilidad en la mochila para cuando se largara de alli. Y el tiempo se le acababa, casi era la una de la tarde ya. Una pistola negra y reluciente brillo como saludandole. Sam la cogio casi sin pensarselo y noto el familiar peso del arma en su mano. Una Beretta. Le resultaba terriblemente familiar… ¿Por qué? El no usaba armas… al menos que el supiera. Con un encogimiento de hombros se la guardo en la mochila y cerro el maletero justo a tiempo, ya que oyo un coche acercandose al desguace. Se apresuro a entrar a la casa y a esconder la mochila bajo su cama. Cuando tuviera una oportunidad, saldria de alli.
- ¿Sammy? – ahogo un suspiro. Lo haria… aunque tuviera que dejar a Dean y lo que estaban compartiendo atras. - ¿Sam? – dios… eso iba costarle…
- ¡Estoy arriba! – y mucho.
Continuara...
