Capitulo 10.
Sam habia aprendido muchas cosas esa noche. Primero… no montarse en coches extraños, porque te puedes llevar una desagradable sorpresa y encontrarte con que los que te recojen estan como unas putas cabras y creerse que son vampiros. Segundo… mas vale dos sicopatas asesinos en serie y satinistas conocidos, que chalados vampiricos extraños. A fin de cuentas, estos ultimos tambien querian matarlo. Genial. Tercero… si vas a usar una pistola, asegurate de que sabes como se dispara, de que esta cargada y de que no tiene el seguro puesto. Normalmente, siguiendo esas simples reglas, dispara. Sino no lo hacen.
En todo eso pensaba Sam mientras amanecia, amarrado fuertemente a una silla , en una granja que tenia pinta de haber vivido tiempos mejores y con sus secuestradores durmiendo la mona desperdigados por ahí. A ver como demonios salia de esa…
- No se puede ser mas capullo, en serio. ¿Cómo demonios ha hecho para que le capturen una banda de vampiros? Cuando le saque de ahí, voy a matarlo.
- Calmate, Dean. – gruño Bobby, harto de escuchar las quejas del Winchester. Llevaba refunfuñando desde que se dio cuenta que Sam se habia ido. – Primero vamos a centrarnos en los vampiros. Son siete, demasiados para atacarles de frente.
- Ya. ¡Asco de niño, en serio! Voy a darle una tunda en cuanto le pille. ¿Por qué cojones se ha ido? Es que no lo entiendo…
- ¡Dean, centrate! Sera mejor que los hagamos salir poco a poco.
- Lo destrozare cuando me explique porque ha huido…
- ¡Dean! – casi grito Bobby, histerico. - ¿Ya vale, no? Luego mataras a Sam. Ahora, vampiros, por favor.
- Si, lo que sea. – volvio a gruñir el chico.
- Ay, dios…
Sam miraba preocupado la escasa luz que entraba por un agujero en la pared frente a el. Casi anochecia y, si lo que decian esos chiflados que le habian atrapado era verdad, cuando fuera totalmente de noche, se lo comerian. Asi lo habian dicho. Comer. No es que el se pensara que realmente se lo iban a comer, o sea, seria una metafora para decir matar o algo por el estilo, pero como que tampoco sonaba muy bien, todo hay que decirlo. Asi que, cuando la que parecia la cabecilla del grupo entro con esa sonrisa escalofriante, se echo a temblar.
- Vas a ser un bocado realmente delicioso. – se susurro en el oido. Sam se estremecio de miedo. – Pocas veces tenemos la oportunidad de cenarnos a un cazador…
- Er… no entiendo… - ¿cazador? ¿De que leches hablaba la pirada esa?
- No te hagas el tonto conmigo, Winchester. Hay pocos que no os conozcan y los que seguimos con vida, soñamos con ser los que acaben con vosotros. – Ah, genial… asi que era conocido y no por nada bueno, por lo visto. Pues ya sabia la chiflada mas de el que el mismo.
- Pues sigo sin entender, no te ofendas. – la chica iba a decirle algo mas pero uno de los otros tipos entro, interrumpiendola. Ella se volvio, casi rugiendole por molestarla.
- ¿Quién esta de guardia? – pregunto la chica de malos modos.
- Estan Matt y Sophie.
- Que vayan dos mas a ayudar. Estos son muy buenos. Y estoy segura de que el otro vendra a buscarle. Su olor esta por todo su cuerpo. – el pequeño parpadeo extrañado. ¿De que hablaba esa pirada?
- ¿Olor? ¿Cómo que su olor? ¿De que hablas? – la chica rio, mostrando sus dientes de vampiro. A Sam se le subio el corazon a la garganta. ¡Joder! ¿Qué era eso?
- Si, su olor. – la noto olisquearle el cuello y la ropa como si fuera un perro. – Por el olor hasta te puedo decir que no lo habeis hecho aun, pero… - Sam enrojecio hasta las orejas. ¿Cómo sabia eso? - … pero, esta deseandolo. Y vendra por ti. Entonces lo mataremos. Mataremos al asesino de nuestra raza.
Sam se dividia entre la euforia porque Dean venia a rescatarle (¿de que le sonaba eso?) y el panico de volver a encontrarselo. ¿No era una contradiccion enorme? Por una parte deseaba volver a verlo pero por otra… por otra queria poner tierra de por medio y huir. Dean seguia siendo un asesino.
Un ruido de cristales rotos le saco de sus pensamientos. Frente a ellos, armados con unos machetes enormes y ballestas, aparecieron los dos cazadores. Sam sonrio feliz sin poder evitarlo y se pateo mentalmente por hacerlo y ser tan voluble. En serio que no entendia que le hacia ese tio para descolocarlo tanto. ¿No se suponia que queria huir de esos asesinos?
- Oh… el otro cazador. – Dean avanzo hacia ellos, pero la vampira sujeto a Sam del cuello, apretando. – Quieto ahí. Da un paso mas y le partire el cuello antes de que parpadees. – Dean gruño pero alzo las manos en son de paz.
- Ok, ok… - se agacho despacio, dejando a la vista el machete. – Vale. Voy a soltar el cuchillo, ¿de acuerdo? – la vampira centro toda su atencion en el y en su cuchillo. Tanta que se olvido por completo de que Bobby estaba ahí y cuando Dean rodo de repente hacia un lado, la vampira no pudo evitar que le disparara una flecha al corazon.
- ¿Qué… que habeis hecho? – pregunto cayendo de rodillas en el suelo. Dean se le acerco amenazante, con el machete en alto.
- Sangre de muerto, hija de puta. – le gruño. Mientras, Bobby desataba a Sam. - ¡Bobby! ¡Llevate a Sam al coche!
- Lo puedo hacer yo, si quieres… - Dean volvio a gruñir.
- No. Lo hare yo. Esta es mia.
- ¿Qué vas a hacer? – pregunto el pequeño, espantado.
- Acabar con el trabajo. – Bobby practicamente arrastro a Sam fuera del edificio. A los poco minutos Dean aparecio junto a ellos con manchas de sangre en la ropa. Cogio a su hermano del cuello de la camisa y lo estampo contra la puerta del Impala. – Luego, tu y yo vamos a hablar. Largo y tendido. ¿Queda claro? – sin esperar respuesta se dirigio al otro lado del vehiculo y se sento detrás del volante, enfurruñado.
Continuara...
