Capitulo 11.
El viaje de regreso al desguace se hizo en un tenso silencio, roto solo por los gruñidos de advertencia que soltaba Dean cuando veia a Sam removiendose nervioso en su asiento, como buscando una manera de salir del coche. Al llegar, el pequeño ya habia desistido de intentarlo siquiera, al menos por ese dia e iba a entrar en la casa, siguiendo a Bobby cuando la voz del mayor le detuvo.
- No, Sam. Tu te quedas aquí. Tenemos que hablar. – el pequeño miro asustado como Bobby desaparecia dentro de la casa dejandole solo en el patio con un Dean Winchester muy cabreado. Asi que no deberia haberse sorprendido. Vamos, estaba cantado. Tendria que haberlo visto venir. Pero la cuestion era que, cuando Sam recibio el primer puñetazo, no se lo esperaba. Mal hecho.
- ¡Dean! ¿Qué haces? – pregunto dolorido tocandose la barbilla. Le iba a salir un moraton de esos que hacen historia, fijo. El mayor no respondio, solo se limito a cogerle del cuello de la camisa y a volver a estamparle el puño en la cara.
- ¿Se puede saber en que cojones pensabas? – le espeto Dean, volviendo a agarrarle de mal modo de la camisa y zarandeandolo un poco. - ¡Te habrian matado si no aparecemos! – Sam se revolvio hasta conseguir soltarse y poder alejarse asi un pocos pasos. Mejor poner algo de distancia. Ahora mismo Dean parecia muy capaz de matar a alguien.
- ¿Qué te creias? – contraataco. - ¿Qué me quedaria a esperarte? ¡Claro que me largue! – los ojos del mayor brillaron dolidos. Por un segundo, su mente volvio al momento en que un muy cabreado Sam se largo para irse a la universidad y no volver. - ¡No pienso quedarme aquí con un asesino! – el pequeño empezo a alejarse de el, aprovechando que Dean aun seguia sumido en sus recuerdos. Pero el mayor se recompuso. En esta ocasion no iba a dejar que se marchara de rositas, como la vez anterior. Alcanzo a su hermano y le hizo caer al suelo de un empujon.
- ¿Alguna vez piensas en alguien que no seas tu? ¡Eres un cerdo egoista! ¿Tienes idea del miedo que he pasado por tu culpa? – le grito con ese brillo dolido en los ojos que Sam empezaba a odiar. Lo odiaba porque podia ver el dolor de Dean y eso le estaba destrozando el alma. - ¡Levanta! – gruño Dean, dandole una patada en la bota. El pequeño obedecio con reticencia. Decidio volver a contraatacar y que saliera el sol por Antequera.
- ¿Cómo que has pasado miedo? ¿De que? ¿De no poder matarme tu? – Dean volvio a mirarle con esos ojos y al pequeño se le revolvio el estomago. Joder, si es que le daban ganas de liarse la manta a la cabeza y abrazarle aunque se ganara otro puñetazo por intentarlo.
- ¿Por eso te fuiste? ¿Por qué pensabas que te queria matar? – el silencio que siguio fue respuesta suficiente para Dean. De repente se sintio muy cansado. Se le quitaron las ganas de seguir peleando o regañando a su hermano. Si queria irse, que se fuera. – Yo nunca podria hacerte eso, Sammy. Jamas podria matarte. – susurro antes de darse la vuelta y entrar a la casa con paso abatido.
Dean subio a su habitacion ignorando la mirada interrogante de Bobby y a punto estuvo de cerrar la puerta de un portazo. Al final se contuvo. Estaba furioso, dolido y triste. No sabia si Sam se habia ido o no, pero no tenia fuerzas para averiguarlo. Se sento en la cama para quitarse las botas. Se daria una laaaarga ducha y luego iria a emborracharse al bar mas cercano. Era para lo unico que tenia fuerzas en ese momento.
Se quito la camisa llena de sangre de vampiro. No le extrañaba que Sam pensara que era un asesino, si le habia visto con esas pintas. Y hablando del demonio… Sam entro en tromba en la habitacion, haciendo que la puerta diera un sonoro golpe contra la pared. Dean ni le miro. Siguio a lo suyo con sus botas.
- ¿Cómo piensas que puedo creerte si acabas de matar a un chica inocente? – ahora si le miro, fulminandole con esos ojos verdes que parecian querer atravesarle.
- ¿Chica inocente? Para tu informacion, hermanito, eso era un vampiro. Todos los que estaban en esa casa lo eran y tu ibas a ser su cena. – la mueca incredula que puso Sam hizo bufar al mayor.
- ¡Estas loco! – Dean acabo con las botas y empezo a quitarse los pantalones. Le daba igual si Sam seguia ahí o no, el iba a darse su ducha. Vamos, por pelotas.
- Di lo que te de la gana, Sam. Pero eso tenia toda la intencion de comerte. Y luego a nosotros. Eso es lo que fuimos a hacer anoche, antes de que te diera por fugarte. Estabamos cazandoles. A eso nos dedicamos, Sam y tu tambien. – Sam solto una risita incredula. - ¿No me crees? Entonces, ¿Qué haces aquí aun? ¿Por qué no te has ido? – ahí el pequeño no supo que contestar. Ni siquiera sabia que le habia impulsado a entrar en la casa y seguirle hasta la habitacion.
- No lo se. – murmuro tan bajito que Dean casi no le oyo. El mayor volvio a soltar un bufido, acercandose.
- ¿Quieres un prueba? Vale. Termina esta frase por mi. Exorcisamus te, omnis inmundus espiritus… - se callo mirando a su hermano con las cejas arqueadas. Sam parpadeo, como si hubiera recordado algo.
- Omnis satanica potestas… - completo la frase por costumbre - ¿Qué coño es eso? – pregunto asustado al darse cuenta de lo que habia dicho. No sabia de donde le salio, solo que eran las palabras que seguian.
- Eso era un exorcismo que tu te sabes de memoria. Yo nunca pase de la primera frase. Y ahora, si no te importa, me voy a duchar. – contesto dandole la espalda y entrando en el baño, dejando solo al pequeño.
- ¿Exorcismo? ¿Y por que se me un puto exorcismo de memoria? ¡Dean! – Sam entro en el baño siguiendole, llegando justo a tiempo para ver al mayor quitarse los calzoncillos y entrar en la ducha. El pequeño trago en seco al ver ese culo tan perfecto, tan apetecible, tan… joder, se habia empalmado con solo verlo. ¿Cómo se pondria si pudiera tocarlo? Uhm… habria que averiguarlo. Total, la noche no podia terminar mas rara de lo que empezo. Luego se preocuparia en averiguar si Dean era o no un asesino de verdad.
Con gran rapidez se deshizo de su ropa y se colo dentro de la ducha, abrazando a Dean por la espalda, dandole un susto de muerte.
- ¡Sam! ¿Qué coño haces? – el mayor trato de soltarse pero tenia los brazos atrapados en el abrazo de oso de su hermano.
- No me gusta que me dejen con la palabra en la boca.
- Te jodes. Te hablare cuando dejes de comportarte como un gilipollas normal y te comportes como el gilipollas friki que siempre has sido. – replico, volviendo a intentar soltarse. Sam le sujeto mas fuerte. Bajo el rostro hasta el cuello de Dean y le dio un mordisquito en la nuca que le puso la piel de gallina.
- Igualmente me tenia que duchar.
- Pues espera tu turno.
- Tienes respuestas para todo, ¿verdad? – Dean se estremecio cuando Sam le volvio a morder en el cuello.
- Es un don. – otro mordisco mas y la mano de Sam bajando despacio hacia la entrepierna del otro.
- Sam, para.
- No me da la gana. – Dean se mordio el labio para no gemir cuando Sam le empezo a masturbar lentamente.
- Tipico de ti, niño malcriado. No me voy a repetir.
- Que miedo me das, Dean.
- Vale… tu lo has querido. – el mayor le dio un buen pisoton que hizo retroceder dolorido a Sam que lo solto. Dean dio gracias por estar descalzos los dos, al menos asi no le haria demasiado daño. Con una llave bien hecha atrapo a Sam contra la pared, sujetandole las muñecas en la espalda.
- ¡Auch!
- Te lo adverti, Sammy. – ahora… ¿qué hacia con el? Bien… podia dejarlo KO y terminar de ducharse tranquilo para luego irse de borrachera. Pero el niñato le habia puesto muy caliente y se tendria que vengar, ¿verdad? ¿Qué clase de Winchester seria si no vengara una afrenta asi? Haciendo un poco de malabarismos, cerro el agua y arrastro a Sam fuera del baño aun sujetandolo por las muñecas hasta tirarlo en la cama. El pequeño se dio la vuelta en el colchon a tiempo de ver como Dean echaba el pestillo a la puerta. Vale, ya era oficial. Sam Winchester estaba acojonado. Entre la cara de cabreo de Dean, sus ojos oscurecidos y la sonrisa de sicopata peligroso que le estaba dedicando, como para no estarlo. Dean se subio a la cama y gateo hasta colocarse sobre el pequeño.
- ¿Dean? ¿Qué haces? – pregunto en un susurro asustado. Su hermano bajo el rostro, quedando sus labios separados por escasos centimetros.
- ¿A ti que te parece? – le pregunto a su vez, salvando la distancia que les separaba para besarle, al principio con rudeza, ambos luchando por el control del beso. Cuando el pequeño claudico, el beso se volvio mas suave, mas dulce pero igual de intenso. – Te voy a enseñar a no provocarme, Sammy. – Dean bajo la mano, recorriendo todo el costado de Sam, llegando a su entrepierna y centrandose en masturbarle. Sam no se estuvo quieto tampoco, pasando las manos por la espalda de su hermano hasta encontrar lo que queria. Recibio con gusto el gruñido excitado de Dean cuando le empezo a acariciar su miembro tambien.
La mano de Dean se retiro demasiado inoportunamente para el gusto del pequeño, que gruño en desacuerdo.
- ¿Por qué coño te has parado? – protesto. Se estremecio al ver el gesto adusto del mayor.
- ¡Bocabajo, ya! – Sam parpadeo sorprendido, tanto por el tono autoritario como por lo rudo de la orden.
- Pe… pero… - tartamudeo. El mayor le fulmino con la mirada.
- ¡Obedece! – ladro Dean. Sam obedecio asustado. Echo un rapido vistazo a la puerta atrancada, considerando la idea de quitarse a Dean de encima y salir por piernas de alli. Idea que desaparecio magicamente de su cerebro cuando Dean volvio a acariciarle – Ni lo pienses, niñato. Esta vez no vas a huir. – le gruño con los labios pegados a su nuca. – Esta vez no te voy a dejar escapar. – Sam se removio excitado bajo su hermano. ¿Cómo podia excitarle y a la vez asustarle con esa voz de sargento?
Dean jugueteo con un dedo en la entrada del pequeño para luego introducirlo y moverlo en circulos, dilatandolo. Sam siseo al sentir la invasion, pero Dean le distrajo besandole. Un segundo dedo se unio al primero y al pequeño se le acelero tanto la respiracion que ya jadeaba. Al tercero, Dean tuvo que besarle nuevamente para ahogar los gemidos que soltaba, intentando evitar que Bobby les escuchara desde abajo.
Sam gruño frustrado cuando su hermano retiro los dedos y volvio a gruñir, esta vez dolorido al sentirle introducirse, lento pero implacable.
Dean rugio una maldicion cuando entro entero y se quedo quieto, muy quieto, casi sin respirar. Quieto para dar tiempo a su hermano a que se acostumbrara a el, quieto para no correrse como un quinceañero en su primer polvo porque Sam estaba muy estrecho y muy caliente y casi era demasiado para el, quieto para calmar los latidos de su corazon que iba desbocado. Para distraerse ambos, le volvio a besar. Un beso largo y profundo, hambriento que les hizo gemir a ambos.
Los gemidos aumentaron cuando empezo a moverse en su interior, embistiendo y besandole hasta que ya no lo pudieron soportar mas. Sam clavo las uñas en el colchon cuando le golpeo el orgasmo, haciendole ver estrellitas. Dean se desplomo encima suya, jadeando. Se le escapo una risita que no tardo en convertirse en una carcajada alegre a la que se unio el pequeño. Sam le dio un empujoncito en el hombro, sin dejar de reir y Dean rodo quedando tendido a su lado.
- Ya te vale, tio. No vuelvas a poner esa voz de sargento nunca mas. Me has dado un susto de muerte. Pensaba que me ibas a matar o algo. – Dean volvio a soltar una carcajada.
- No vuelvas tu a asustarme con lo de escaparte. – ambos se acurrucaron en la cama, bostezando. – Como se te ocurra volver a hacer esa estupidez, te mato, enano.
- Solo dime que no eres un asesino.
- No soy un asesino, ¿contento? – Sam rio.
- Me conformare con eso. Pero me vas a tener que contar lo que me has estado ocultando. – el mayor le abrazo, escondiendo el rostro en el cuello de su hermano.
- Luego, luego…
Continuara...
