Capitulo 12.

La habitacion de un motel, muy rara… habia un vestido blanco colgado en la pared, horrendo. Daba muy mal rollo y Sam estaba borracho, muy borracho. Se habia tomado todo lo del minibar, mezclando whisky con vodka y ron con tequila. Todo. Le falto beberse el enjuague bucal y no lo hizo porque es de menta y no le gustaba la menta. Que si no… Habia oido lo de la ultima victima, la que no pudo salvar. Otro mas a su lista particular de muertes. No fue su culpa y lo sabia, pero le daba igual. Despues de lo de Ava… no, despues de lo de Croatoan y la confesion de Dean. ¿Qué era lo que sabia su padre para decirle eso? ¿Qué planes tenia el de ojos amarillos para el, que habia asustado tanto a su padre? ¿Cómo pudo ocultarselo?
¡Maldito John y sus malditos secretos! Hacerle eso a sus hijos… Pero Dean tenia que cumplir. Si el se volvia malvado… ¿y si le hacia daño a Dean? Eso no podria soportarlo. Tenia que conseguir que le prometiera hacerlo. A John puede que le ignorara porque estaba muerto, pero a el… a el no le podria ignorar. Tenia que hacerselo prometer.

Le vio entrar a la habitacion y quitarse la cazadora. Era ahora o nunca. Antes de que se le pasara la borrachera y con ella se fuera tambien el valor de pedirle que lo matara. Porque sobrio no podria enfrentarse al dolor que reflejarian esos ojos verdes. Tenia que ser ahora.

Discutieron y Dean se rio de el por estar borracho. Le arrastro hasta la cama mientras le regañaba. ¡Que tenian un trabajo que hacer en ese motel, maldita sea! Pelearon, porque Dean se resistia a obedecer a su padre y no hacia mas que decirle que estaba borracho, que mañana lo veria todo distinto, pero Sam insistio.

- ¡Por favor! ¡Dean, eres el unico que puede hacerlo! ¡Prometemelo!

- No me pidas eso… - y si no fuera por la borrachera, Sam no hubiera seguido insistiendo porque ya estaba viendo el dolor reflejarse en esos ojos verdes que tanto adoraba.

- ¡Dean, por favor! ¡Tienes que prometermelo! – forcejearon. Dean queria acostarlo y Sam no se dejaba. Tenia que conseguir que se lo prometiera. Noto cuando el mayor se rindio.

- Te lo prometo.

Sam se desperto sobresaltado, recordandolo todo. Su pasado, su vida, la ultima caceria, el golem, el golpe en la cabeza… y lo que habian hecho la noche anterior. Gimio bajito y trato de darse la vuelta para quedar boca arriba, pero Dean le tenia fuertemente abrazado, dormido a su lado. Sam se llevo una mano a la cara y se froto los ojos, agobiado. Joder. ¿Cómo habia pasado eso? Vale que el siempre habia querido a su hermano de una manera poco fraternal, sobre todo desde que entro en la adolescencia y las hormonas empezaron a hacer de las suyas. Y como no iba a quererle asi, si era el unico que siempre cuido de el, pero… joder, siempre habia conseguido reprimir todos esos sentimientos y ocultarlos bajo toneladas de frustracion para que nadie, ni siquiera el, pudiera notarlo. Hasta el golpe.

Respiro hondo un par de veces, tratando de calmarse. A ver… recapitulemos… Con el golpe olvido todo, incluso que Dean era su hermano y si su cerebro se negaba a admitir que eran familia pues acabo dandole rienda suelta a esa parte de el que deseaba a Dean. Vale… ahora… ¿con que cara le decia a su hermano que ya lo recordaba todo y que siempre le quiso de esa manera? Porque, joder, era complicado hasta para el, que llevaba años lidiando con eso. Necesitaba tiempo… tiempo para pensar como decirselo… Asi que mejor le ocultaba por ahora que habia recuperado la memoria. Si. Y ademas… tenia que vengarse por lo de la ropa…

A Dean le desperto el ruido de la ducha y algo indefinido y horrible que sonaba como si estuvieran matando a un gato… ¡Ah, no! Que era Sam cantando. Siempre canturreaba mientras se duchaba, lo cual seria adorable si no lo hiciera tan espantosamente mal. Y mientras Sam destrozaba a grito pelado "Crazy love" (en serio, tenia que hablar seriamente con el crio este. Que cursi podia llegar a ser…) Dean se levanto y busco su ropa por la habitacion, pensando si esperar su turno para la ducha o colarse en el baño y matar dos pajaros de un tiro : ducharse y comerse a besos a Sam, ya que estaba tan a mano. Pero su hermano resolvio su dilema saliendo del baño con una toalla rodeando su cintura y secandose el pelo con otra.
Joder, no se podia tener mas mala leche, en serio. ¿Cómo se le ocurre salir con esas pintas, todo mojado y encima con esa cara de no haber roto jamas un plato? Eso era una tortura y no lo que hacian los chinos… Genial… y encima aun no se habia puesto los calzoncillos que le taparan lo que se le estaba empezando a levantar.

- ¡Ah! ¡Buenos dias! – ale, encima sonrisita kilometrica de niño bueno, que no hacia mas que recordarle como gemia debajo suya unas horas antes. - ¿Ya te has levantado? – "Pues si, no te jode? Y mi amiguito tambien y no veas como… " penso Dean, aguantandose las ganas de levantarse, empotrarlo contra la pared y meterle mano. – Pense que ibas a dormir todo el dia. – "Gilipollas seria si por dormir me perdia este espectaculo. ¡Que le den a dormir! Ya dormire cuando la palme" volvio a pensar el mayor. Sam le miro extrañado por su silencio. - ¿Dean? ¿Estas bien, tio?

- Genial. Ponte algo encima, anda. – gruño antes de meterse a toda prisa en el baño. Tan deprisa que no noto la risa divertida de Sam. Iba a ser una venganza muy divertida.
Dean se tuvo que duchar con agua fria. Vamos, con agua fria/helada/congelada y aun asi tardo sus buenos veinte minutos en conseguir que eso se bajara de una maldita vez. Sino fuera porque le habia prometido a Bobby que irian a por ese espiritu, Sam no se le escapaba vivo. Joder, no era justo. El queria quedarse en la cama y jugar a "Vamos a desnudar y a comernos vivos a Sammy", no irse a trabajar. Puto trabajo de mierda…

- Oye, Dean… ¿tu estas seguro de que yo tenia unos pantalones como estos? – y el cerebro de Dean se cortocircuito y se puso fuera de cobertura al ver a Sam enfundado en los pantalones de cuero que le obligo a comprarse. Pantalones que le marcaban todo lo que se tenia que marcar y mas. La sangre se le fue toda a la entrepierna haciendole tener una enorme ereccion.

- ¡Mierda!

- ¿Dean? – pero el mayor ya se habia vuelto a encerrar en el baño. Maldiciendo la maldita hora en que se le ocurrio comprar esos pantalones para Sam. Puto trabajo, putos pantalones, puto Sam.

Continuara...