Capitulo 14.

Sam entro a la habitacion pensando en la mejor manera de confesarle a su hermano que si lo recordaba todo y que este no lo matara por no decirlo antes. Entro tan distraido que no lo vio venir. Vamos, que Dean era un cazador y sabia muy bien como poner una emboscada, pero si Sam no hubiera estado tan distraido inventando una excusa creible, podria haber hecho algo mas que gritar asustado cuando noto que alguien le atacaba por la espalda y le hacia caer en la cama como si fuera un saco de patatas.

- ¡Joder! ¡Dean! ¿Pretendes matarme de un infarto o que? – protesto aun con el susto en el cuerpo. Nota mental de Sam : No volver a bajar la guardia con Dean rondando cerca.

- Llevas todo el puto dia provocandome con esos malditos pantalones, niñato. Te los voy a arrancar a mordiscos. – le gruño el otro amenazante, desabrochandole los pantalones.

- Dean… espera… te tengo que… ¡oh, dios! – gimio cuando Dean le bajo la cremallera de los pantalones con los dientes. - ¡Joder, Dean! – el mayor solto una risita, divertido y, tras quitarle los pantalones, le bajo los calzoncillos tirando de ellos con los dientes. A Sam ya le iba a dar un infarto, porque no era normal a la velocidad que iba su corazon. Sintio el aliento del mayor sobre su miembro y casi se derritio alli mismo.

- Veamos, Sammy… - murmuro Dean, su tono pura maldad, con esos labios pornograficos a escasos milimetros del miembro de Sam. - ¿Qué era lo que me tenias que decir? – pregunto antes de recorrer con la punta de la lengua toda la extension de su hermano. Sam gimio tan fuerte que el mayor penso que debia haberse oido hasta en Nebraska. – Tio… cortate un poco, que Bobby te va a oir.

- ¡Joder! ¿Cómo quieres que haga eso contigo "ahí"? – el mayor rio.

- Pues tapate la boca y no la abras como no sea para contestarme. Y ya que estamos… contesta a lo que te he preguntado, niñato. – otro lameton y el pequeño se arqueo buscando mas contacto, pero Dean le sujeto contra la cama.

- ¡No seas cabron, Dean! – protesto Sam. - ¡Joder! – a partir de ahí, Sam ya no dijo nada que tuviera algo de sentido, porque en ese momento Dean se introdujo todo su miembro en la boca y empezo a lamer, morder y besar hasta casi hacer enloquecer al pequeño. Y cuando empezo a dilatarle con los dedos, ahí ya perdio del todo la cordura, si es que le quedaba algo, claro.

- Sammy… - medio canturreo el otro subiendo el rostro hasta dejarlo sobre el de su hermano e introduciendose lentamente en el. - ¿Qué era lo que me ibas a contar? – le volvio a preguntar. Sam gruño algo intelegible cuando le noto entero dentro pero sin moverse. - ¿El que? No te he oido…

- ¡Vale, vale! ¡Ya me ha vuelto la memoria! ¿Contento? ¡Esta mañana lo recorde todo! ¡Y lo de la caceria ha sido una broma! Pero, por nuestro padre, Dean… ¡Muevete ya! – Dean solto una carcajada y empezo a embestirle. Ambos soltaron un gemido casi a la vez.

Dean gruño el nombre de su hermano antes de besarle de nuevo, mientras le masturbaba. Sam le clavo las uñas en la espalda tratando de acercar el cuerpo del mayor aun mas al suyo. El orgasmo le pillo al pequeño por sorpresa y con la guardia baja, dejandole el cuerpo sin fuerzas. Dean le siguio poco depues pero, esta vez no se dejo caer sobre el, sino que se le quedo mirando desde arriba, apoyado en la cama, con los ojos brillandole intensamente y la expresion mortalmente seria.

- Me has mentido, Samuel. – el pequeño trago en seco. Dean jamas usaba su nombre completo. Solo lo hizo una vez y Sam recuerda haber pasado la noche entera llorando por la regañina que se gano de Dean.

- Era una broma… - trato de excusarse. Dean se incorporo hasta quedar sentado.

- Me da igual. Estoy muy decepcionado contigo.

- Pe… pero… - para sorpresa y espanto del pequeño, Dean salio de la cama y se dirigio al baño, sin mirarle.

- No, Sam. Que te quede clara una cosa. No voy a tocarte ni un pelo hasta que se me pase el enfado. – o sea… Sam estaba seguro de que habia entrado en alguna especie de universo alterno… ¿le acababa de decir que no iba a tocarlo? Joder…


- Venga, Dean… no puedes seguir enfadado conmigo… - el aludido saco la cabeza del motor del Impala y fulmino a Sam con los ojos. Pues si, si podia seguir enfadado. Sam bufo. Dos dias. Habian pasado dos dias desde que le dijera a su hermano la verdad y dos dias desde que Dean le informara muy amablemente que estaba cabreado con el y que no iba a tocarle. Genial. La abstinencia le estaba sentando como una patada ahí mismo, muchas gracias por preguntar. Y en esos dos dias no hubo forma humana de ablandar al mayor. Sam sabia que solo se estaba haciendo el ofendido y tenia razones para hacerlo pero… joder… no se le dice a alguien que nada de sexo despues del polvo mas impresionante de tu vida. Eso es totalmente cruel. – Venga ya… no seas cabezota…

- ¡Sigo enfadado contigo, so embustero! – le gruño el mayor desde el capo.

- Tio… que solo fue una bromita… ¡mira tu lo que me hiciste con la ropa! ¡Eso fue peor! – una risita le llego desde el interior del motor.

- Lo de la ropa fue mas bien un favor. Mira como ahora tienes culo. – Sam bufo, aguantando la risa.

- Seria para hacerte un favor a ti, entonces.

- No, no. A ti, niñato. Fue entonces que me fije que estabas muy follable, hermanito. – el pequeño solto una carcajada. Dean salio al fin del motor, con la cara llena de grasa y sonriendo. Vale, parecia que por fin se le habia quitado algo el cabreo. Sin querer aguantarse las ganas y aunque seguian en el desguace de Bobby y este les podria pillar de marron, Sam se acerco a su hermano y le acaricio la mejilla con la mano. Dean se mordio el labio para evitar cerrar los ojos ante esa caricia. El pequeño le beso levemente en los labios.

- No puedes seguir enfadado conmigo… - le susurro poniendo su carita de cachorro abandonado y apaleado. Dean bufo, derrotado.

- Odio que me hagas chantaje con esa cara, Sammy.

- Vale… - otro beso. – Te propongo una cosa.

- ¿El que? – la sonrisita traviesa del pequeño casi hace reir a Dean.

- ¿Jugamos al escondite? – Dean compuso una sonrisa lobuna y Sam sintio un escalofrio de exitacion recorriendole entero.

- Cuento hasta cincuenta y tu te escondes. Te voy a pillar, Sammy.

Fin