Emily Delacur-Muchas gracias por comentar
Capítulo 3¿Un accidente?
Tres semanas después
La luna de miel acabó y tanto Harry como Draco volvieron a Londres, instalándose en la mansión Potter en el valle de Godric.
Apenas dos días de que llegaran, Draco estaba sentado en la mesa aún desayunando, mientras Harry se ponía su capa para irse a trabajar e inclinándose sobre Draco, besaba sus labios. Draco correspondió al beso de Harry. Una cosa era que no le gustara Potter y otra que fuera un hipócrita y negara que le gustaban sus besos.
- No olvides sacar cita con el sanador - Le recordó al rubio - Tenemos que ver si me empleé lo suficiente en luna nueva, o la próxima tengo que emplearme más a fondo. - Dijo malicioso el moreno.
"No me voy a sonrojar" Se juró Draco a sí mismo, pero fue inevitable y se negó a mirar a Harry mientras este se iba riéndose.
- Maldito estúpido.
Masculló cuando su marido se fue.
Pero, en vez de sacar la cita con el médico, subió a la habitación que compartía con Harry y se tiró en la cama.
Se cubrió con un brazo la cara. No sabía qué demonios le pasaba con Potter. Lo odiaba, pero cada noche enloquecía en sus brazos y con sus caricias. Maldita fuera, pero Potter tenía muy bien ganado el creerse un buen amante, porque lo era. Y eso molestaba a Draco, molestaba pensar en las demás personas que debieron de haber estado antes de él y debieron de haber "enseñado" a su marido. Y eso lo molestaba, darse cuenta de que estaba... ¿Que estaba qué¿Celoso? Era ilógico, no podía estar celoso porque él no amaba a Potter. Él no amaba a esa serpiente en cuerpo de león.
- ¿Qué te pasa, Draco? - Se reprendió a sí mismo - Te estás comportando como un patético Gryffindor. Cualquiera diría que el Slytherin fue él y el Gryffindor tú.
Se levantó de la cama y escribió una carta al sanador para pedirle una cita. Y la envió con una de las lechuzas de la mansión.
Pensó que la respuesta llegaría al día siguiente, por lo que se asombró cuando la lechuza volvió con una contestación del sanador, quien le decía que tenía espacio para atenderlo a las tres de la tarde.
Hacia medio día, Draco se bañó y se vistió. Se arregló y dejó aviso a Harry con uno de los elfos domésticos por si volvía temprano, y fue al consultorio del sanador experto en embarazos masculinos. Este sanador había atendido a Oliver Wood, el antiguo capitán del equipo de Quidditch de Gryffindor y el esposo de Marcus Flint, su antiguo capitán en el equipo de Quidditch de Slytherin, a quienes de casualidad se habían encontrado, pues vivían en la casa de enfrente cuando llegaron.
Llegó a la consulta del médico puntual, y se asombró al ver quién era el sanador de la consulta.
- ¡Blaise!
Exclamó al ver a su mejor amigo, Blaise Zabini, y se abrazó a él emocionado. Blaise también lo abrazó.
- Draco, no te veía desde el séptimo año.
- ¿Qué haces aquí, Blaise¿No que estabas en América?
- Llegué hace dos semanas y me establecí en este consultorio, donde antiguamente trabajaba un tío mío. Se jubiló y me dejó el trabajo. ¿Pero tú qué haces aquí?
- ¿A qué vienen los magos varones a tu consulta, Blaise?
Preguntó Draco arqueando una ceja burlón. Blaise abrió la boca y los ojos impresionados, y miró el esbelto cuerpo de su rubio amigo de arriba a abajo.
- ¿Estás embarazado?
- No lo sé, el experto eres tú, yo sólo vengo a averiguar.
Le sonrió Draco divertido a Blaise.
- Ven, ven, pasa adentro para atenderte, y de paso me cuentas quién es el afortunado con el que te casaste. - Dijo mirando la sortija de matrimonio de Draco.
- Me casé con Harry Potter.
Dijo Draco y rompió en carcajadas al ver como la impresión hacía a Blaise voltearse y chocarse con la pared.
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Cuando Draco llegó a la mansión, lo primero que se encontró fue a Harry acompañado de la castaña sangre sucia sabelotodo.
- Yo pensaba ir contigo al consultorio, Draco - Lo saludó con un beso al verlo llegar - Pero no pensé que fueras a ir tan pronto.
Era parte del trato fingir que su matrimonio era normal, por lo que Draco le devolvió el saludo a Harry pero ignoró olímpicamente a Granger. Y Harry, más interesado en saber lo que había dicho el sanador, no se percató de este hecho.
- ¿Qué te dijo el sanador?
- Que seremos padres.
Fue la respuesta de Draco y Harry lo abrazó tomándolo de la esbelta cintura y dándole una vuelta en el aire.
- Oíste Hermione, voy a ser padre.
Dijo Harry virándose hacia su amiga, que parecía que había tragado un limón agrio por la expresión de su rostro.
- Felicidades.
Escupió al fin con disgusto. Harry no se percató pero Draco la fulminó con la mirada, antes de voltearse hacia Harry.
- Voy a cambiarme.
Dijo cortésmente y sin esperar réplica subió las escaleras. Cuando bajó cambiado Harry estaba solo.
- Draco, fuiste muy descortés con Hermione.
- Yo diría que fui muy cortés - Dijo molesto - Debí de haberla botado, pero no lo hice, así que agradece eso y abstente de traer a la sangre sucia mientras yo esté aquí o no respondo.
Harry lo tomó del brazo molesto.
- El trato...
- El trato no dice que la tengo que aguantar a ella. Esa maldita perra se atrevió a despreciar a mi hijo, que también es el tuyo. Así que, en esta casa al menos por mí, no es bienvenida.
Dijo soltándose del agarre de Harry y tomando las llaves del auto de este.
- ¿A dónde vas?
Le preguntó Harry tratándose de serenar.
- A darle la noticia a mi padre.
Dijo.
- Te acompaño.
Pero en ese momento le llegó una carta urgente del trabajo.
- Volveré pronto.
Dijo Draco y sin darle tiempo a replicar, salió de la casa.
Su padre se alegró mucho con la noticia de que sería abuelo y se mostró muy contento. Comieron juntos y charlaron un rato. Pero al mirar la hora y que faltaba poco para anochecer, Draco se despidió para volver a su casa. Pero cuando cruzaba la calle, para montarse en el auto de Harry, las luces de un coche lo deslumbraron. Instintivamente saltó hacia un lado y el coche apenas lo rozó, pero su cabeza golpeó con el arcén. Lucius, que lo había visto, salió apresuradamente hacia su hijo, mientras un aturdido Draco veía el auto color vino alejarse a toda velocidad mientras perdía el sentido.
Continuará...
