Capitulo 6: Recuperación y justicia.
~Dos días después~
-¿Qué tal te sientes, Zabini? - preguntó con amabilidad Ron a su paciente, mientras revisaba sus signos vitales.
-Mucho mejor -aseguró el experto en embarazos masculinos-. Espero poder irme pronto, tengo mucho trabajo -agregó el moreno Slytherin.
-No te irás hasta que estés completamente recuperado, Zabini, o Draco me matará. Ese, desde que está embarazado, tiene un carácter horrible. Prefiero enfrentarme a un trol gigante que a él -comentó el pelirrojo-. Además, debes relajarte y disfrutar de no estar haciendo nada, que en personas de nuestra profesión no es algo muy común -recomendó con una sonrisa amable, anotando unas cuantas cosas antes de poner una mano en el hombro de Zabini, para darle ánimos.
-Gracias, Weasley -dijo el moreno.
Ron lo miró ligeramente extrañado.
-¿Por qué las gracias? -preguntó.
-Por haberme salvado la vida. Yo también soy médico y sé que Granger casi me mató, esa puñalada en el corazón, sobre todo con la hoja envenenada, era prácticamente letal, pero estoy vivo y es gracias a ti y tus habilidades como médico.
-Solo hacía mi trabajo, Zabini.
-Aun así, gracias.
-No hay de qué -masculló algo incómodo.
-Y por favor, llámame Blaise; es estúpido que me sigas llamando Zabini cuando no solo somos colegas sino que además te debo la vida -añadió.
-En ese caso, espero y tú me llames Ron.
El pelirrojo sonrió y Blaise le correspondió a la sonrisa, asintiendo.
-Bueno, déjame ver cómo van esas heridas, Blaise -pidió Ron.
Blaise no pudo evitar sonrojarse ligeramente, mientras dejaba que Weasley le ayudara a quitarse la bata del hospital, quedando solo en calzoncillos y las vendas que le cubrían muy poco. El otro empezó a quitar las vendas, ajeno a la incomodidad de su paciente. Primero revisó la herida del hombro y la que estaba cerca del corazón. Tomó algunos instrumentos limpios y volvió a vendar las heridas con vendas nuevas. Siguió con la herida en el estomago y en las costillas, haciendo el mismo procedimiento que con las anteriores.
-Tienen buena pinta, ya verás que dentro de poco no tendrás ni rastro de ellas -aseguró para animarlo.
Al final siguió con los muslos, pero esta vez notó algo que lo hizo sonrojar mientras limpiaba la herida... la atrevida erección de Zabini, dentro de los calzoncillos. Blaise, por otro lado, deseaba que se lo tragara la tierra. El médico se dio prisa en terminar de revisar y vendar el área, pero al levantarse y notar a su pobre paciente aun mas rojo que él, sintió lástima y trató de solucionarlo.
-Pasa bastante seguido, es algo normal en un cuerpo herido -susurró avergonzado. Aunque lo que decía era cierto y ya lo había visto otras veces, verlo en el moreno le provocaba una extraña pena.
Zabini asintió, apenado y feliz de tener algo como escusa, aunque él sabía bien que en esto nada tenía que ver su cuerpo herido sino más bien su imaginación calenturienta y las suaves manos del pelirrojo tan cerca de su entrepierna.
Trato de verle el lado positivo al haberse excitado, puesto que ello era señal de que al menos se estaba recuperado.
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Draco se acercó a Harry con una taza de chocolate caliente entre sus manos y lo puso entre las manos del otro. El moreno, quien había estado bastante distraído, sentado en el sofá, se sobresaltó.
-Ah, Draco -sonrió débilmente al notar que era él-. ¿Cómo te sientes? -preguntó solicito.
-Mejor que tú -respondió el rubio, viendo la cara de su esposo-. ¿Te dolió mucho, verdad? -preguntó comprensivo.
Harry suspiró y asintió.
-Era mi amiga, nunca la creí capaz de atentar contra mi felicidad y mi familia -susurró abatido.
Draco debería sentir celos, pero en ese momento ese sentimiento no estaba dentro de él, lo que sentía era lástima por su esposo, ya que él sabía cuánto dolía la traición.
-Ella estaba enamorada de ti, así que el bebé y yo éramos un estorbo -Pese a todo, trato de explicarle la conducta de Granger.
-Eso no es cierto, Draco. Ella sabía que tú y este bebé son mi felicidad, si me amara como dices, nunca hubiese intentado tocarles un pelo -dijo Harry con firmeza. Draco suspiró, dejando un ligero beso en los labios de su esposo.
-Toma, anda bébelo -indicó el chocolate caliente-. Te sentirás mejor si lo haces, el chocolate lo cura todo -animó-. Además, la justicia se hará cargo de ella. Y lo mejor es que no hay nada que lamentar, el bebé y yo estamos bien; y Blaise se está recuperando satisfactoriamente -recordó Draco.
Harry bebió un par de sorbos del chocolate que le había hecho su esposo, antes de dejarlo en la mesita y atraer a Draco a sus brazos.
-Si te hubiese pasado algo....
Pero Draco lo silenció, poniendo un dedo en sus labios.
-Pero no me pasó nada, Harry. Estoy bien -dijo el rubio-. No te atormentes más, tú no tuviste la culpa de nada -afirmó.
-Gracias -Harry sonrió un poco más tranquilo, dejando un beso en el pálido cuello de su consorte.
Draco también sonrió.
-De nada -devolvió, dejando un beso sobre la cicatriz que adornaba la frente de su esposo.
Continuará...
