La venganza

Es un plazo

Que se sirve

Frío

EDWARD:

Como de costumbre me levante a las 6:00 AM.

Mis padres… por un accidente, se encontraban en el hospital, eso me tenía por los suelos. Me encontraba en el hospital, llevaba 3 días sin salir de el ya que me preocupaba que ahora el doctor Carlisle Cullen no los atendiera como antes, ya que había desaparecido ya hace 4 días.

— Edward, te llama tu madre— Dijo una enfermera que yo ya conocía, era alta y pelirroja, ella decía que se sentía mal por mi, ya que ella me contó que así le paso una vez con su madre… esta tuvo un accidente, pero ella… murió.

— Gracias— Dije levantándome de mi asiento.

Mi madre se estaba muriendo cada día mas rápido, el accidente la dejo muy mal, apenas y podía reaccionar.

— Madre ¿Cómo te encuentras hoy? — dije al entrar a la habitación

— Bien hijo… no llores… por favor— me decía con su suave voz. Yo no me había dado cuenta… pero tenía empapados los ojos.

— No te preocupes— dije tallándome los ojos rápidamente

— Hijo… se que no me queda mucho tiempo… quiero, por favor… que cuando llegue el… final… no sufras y sigas tu vida normalmente

— Nunca digas eso nunca mas ¡Te salvaras!

— Hijo… muy bien sabes que… apenas y puedo hablar, y respirar, al mismo tiempo

— No hables mamá… eso no te hace bien

— Hijo… busca a… Carlisle— Dijo mi madre tocándose el pecho y cerrando los ojos

Salí corriendo y fui por algún doctor, ya que sabía que a Carlisle nunca lo encontraría en esa habitación.

Cuando le dije al doctor lo que pasaba, salio corriendo para la habitación mientras yo solo me quede fuera con unas punzadas muy fuertes al corazón.

— ¿Cómo rayos no lo vio? ¡Ah regresado! — dijo el doctor que llame saliendo de la habitación de mi madre.

— ¡Hey… ¿Qué paso con mi madre?! — dije poniéndome furioso.

— Esta en muy buenas manos

— ¿puedo pasar a ver? — dije desconfiando del doctor ya que nunca vi entrar a nadie mas que a el.

— Ahora no— dijo el medico y se fue muy rápido.

Me quede afuera esperando y nada, nadie salía de la habitación. Estaba desesperado, casi apunto de explotar de tantos nervios, coraje y tristeza, no sabia que hacer. Mi padre estaba mucho peor que mi madre, el no hablaba, estaba en coma… de el no me dieron muchas esperanzas de vida, eso me ponía terrible.

Una Hora

Dos Horas

Tres Horas

Llevaba ya tres horas y nada, por mas que intentaba, no me dejaban pasar hasta que vi que abrieron la puerta y… ¡salio Carlisle de ella!

Corrí hacia el, pero se fue muy rápido, así que solo me enfoque a ir a ver a mi mamá.

Vi a mi mamá peor que antes, ¿Qué rayos había ocurrido? , ¿Por qué Carlisle salio tan rápido?

— ¿Qué paso mamá?

— Hijo, te quiero muchísimo, espero que nunca cambies tu forma de ser, y sigas siendo así de alegre— mi madre dejo de hablar un momento para tomarme la mano y verme a los ojos — Hazle caso en todo a Carlisle… tu padre pronto estará conmigo… por favor, no dejes tu alegría por esto

— Madre… ¿Qué es… bueno… a que te… refieres?

— Lo siento por no ser fuerte— estrecho mi mano muy fuerte y cerro los ojos, a los 5 segundos la fuerza de su mano se aflojo y un sonido horrendo empezó a resonarme en los tímpanos… ¡mi madre estaba muerta!

La vista se me hizo borrosa… apenas pude ver lo que sucedía… llegaron doctores y enfermeras y vieron el modo de revisar a mi madre. Me empujaron con fuerza las enfermeras fuera de la habitación. Al salir, corrí hacia el cuarto de mi padre… sabia que también algo estaba mal con el. Lo presentía.

Cuando llegue con mi papá, la habitación estaba cerrada por dentro y no habría, por más que empujaba y tocaba nadie hablaba.

Después de gritar desesperadamente y darle una paliza a la puerta, por fin abrió, pero nadie más que mi padre estaba adentro… lo raro era que la ventana estaba abierta.

Me acerqué a mi padre con cautela y lo mire con tristeza, ya que sus ojos seguían cerrados y aun no respondía.

— Mamá ah muerto…— dije a mi padre mientras una lagrima corría por mi mejilla izquierda

Mi padre abrió los ojos, yo me quede paralizado observándolo… ¡Eso nunca había pasado!

Mi papá me miro y me sonrío.

— Hijo… se feliz— dijo mi padre en un susurro apenas audible

— Te quiero papá — me imaginaba lo que seguía después… cerro los ojos e igual que mi madre… me abandono. Murió al instante.

Salí de la habitación llorando, con el puño cerrado golpee una pared del hospital. El puño me comenzó a doler, pero lo ignore. Al voltear de nuevo a la habitación de mi padre, logre ver como enfermeras entraban.

Salí del hospital… eran ya como las 10 de la mañana, el cielo estaba completamente nublado en Forks.

Yo conocía todo Forks como la palma de mi mano, así que en un abrir y cerrar de ojos… cuando menos me lo esperaba… me encontraba enfrente de un acantilado.

Sabía que no debía estar ahí, pero las imágenes de mis padres ya muertos me atormentaban y sabia que quería saltar para quitarme la vida la vida humana que tenia… para poder estar con ellos en otra vida.

Me pare en la punta del acantilado mas alto que encontré, mire abajo y suspire… sabia que no debía hacerlo pero aun así… salté.

Mi vida había terminado a los 17 años… nunca tuve una novia, y nunca la necesite —mis padre habían sido mi todo— amigos, hermanos, compañeros y claro… padres. No tenia mas familia que ellos.

Al llegar al suelo, escuche la voz de alguien gritando con enfado.

¡No Edward!

Luego de eso… no recuerdo que nada mas haya pasado… todo había terminado al fin… aunque, un ardor horrible me quemaba el cuello… me estaba muriendo como yo quería.