El beso de Iscariote

Capítulo Seis - Tiempo.

- [...] Eres un egoísta. ¿No querías pasar la enfermedad solo? ¡Pues lo has logrado! ¡No te voy a volver a venir a ver nunca más!

Mientras Axel miraba con fijación las sábanas, Roxas cruzó la habitación con paso decidido y salió pegando un portazo

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Demyx caminaba felizmente por los pasillos del castillo camino al lugar dónde Axel estaba en cama. La verdad es que hacía casi una semana que habían descubierto que Axel estaba enfermo, y en ese lapso de tiempo no había podido ir a ver al pelirrojo. Pero por fin había podido escaquearse de la misión e ir a hacer una visita a su amigo. Que ya esperaba que le tirara los trastos a la cabeza. Bueno quizás no, era Axel... O sí. Entró en la habitación y vio que Axel le dirigía una mirada, se quedó helado esperando para esquivar cualquier cosa que pudiera tirarle.

- ¿Qué haces? -preguntó a media voz Axel.

- ¿No me tiras nada? -preguntó Demyx con miedo.

- ¿Eh? -preguntó Axel mientras la confusión aparecía en su rostro.

- ¡Lo sientooooo Axel! -dijo Demyx acercándose finalmente al lado de la cama- No he podido venir antes. Xemnas sigue en modo negrero y no hace más que darme misiones. Y todas las que me da no son de mi tipo. Algún día me matará.

- Como no dejes de chillar me matarás a mí -dijo Axel llevándose una mano a la cabeza.

- Ui perdona -dijo Demyx bajando el tono de voz- El caso es que pensé que me tirarías los trastos a la cabeza. Bueno no. Bueno sí. Bueno no sé.

- ¿Qué quieres que te tire? Si no tengo ganas de nada -dijo Axel y seguidamente se puso a toser.

- Axel, das miedo tan callado y apacible -dijo Demyx después de un breve silencio

- Vete a la porra -dijo Axel con los ojos entrecerrados.

- ¿Y Roxas? -preguntó Demyx con ánimos renovados.

- No está -sentenció Axel.

- ¿Ha salido a por algo? -preguntó Demyx de nuevo.

- No está -repitió Axel.

- ¿Misión quizás? -preguntó Demyx

- Cuando te digo que no está me refiero a que no está, no ha venido -dijo Axel.

- Cómo te repites, Axel -dijo Demyx y Axel le dirigió una leve mirada de reproche, pensando que era él el que no paraba de preguntar- Bueno no habrá tenido tiempo a venir hoy, pero por compañía no...

- A ver Demyx, no ha venido. Ni hoy, ni ayer, ni anteayer, ni nunca desde el otro día -dijo Axel perdiendo la paciencia. Tenía fiebre y encima Demyx venía a tocarle la moral.

- ¿QUÉ ROXAS NO HA VENIDO DESDE HACE UNA SEMANA? -exclamó Demyx, Axel se llevó las manos a los oídos y cuando vio que había terminado lo miró fulminantemente- Ui, perdona. ¿Y por qué no ha venido?

- ¿Y a mí que me cuentas? -dijo Axel- ¿Tengo cara de ser su secretaria personal para saber por qué no ha venido? -vio como Demyx se lo quedaba mirando- Ni se te pase por la cabeza plantearte la respuesta.

- Perdona, perdona. -dijo Demyx- Jo, pero es que sois muy amigos. Y parece que te llevas bien con él. Más que conmigo y eso que hace más tiempo que te conozco.

- Somos incorpóreos, ¿de veras crees en todas esas chorradas? -dijo Axel de mala gana.

- ¿Te encuentras muy mal Axel? -preguntó Demyx después de un silencio.

- Bastante -dijo Axel ausentemente.

Era una imagen extraña. Ver a Axel en aquel estado en el que hacía más el papel de mueble que el de ejecutor de la organización. Axel le dejaba pasar muchas tonterías que los demás miembros no le pasaban, lo aguantaba, así que en cierto modo le tenía apego (o el recuerdo del apego) Decidió que lo mejor era despedirse por el momento y dejarlo descansar. La fiebre lo tenía bastante machacado y sabía que aquello iría a peor. Cuando salió cerrando la puerta, se encontró de frente con Zexion y lo miró durante un momento en silencio.

- ¿Qué? -dijo de mala gana Zexion. Lo estaba poniendo nervioso.

- ¿Qué? -preguntó confundido Demyx ante el repentino tono seco.

- Eres tú el que no dejas de mirarme como si tuvieras algo que decirme -dijo Zexion cruzándose de brazos y pegando un suspiro exasperado.

- ¿Cómo está Axel? -dijo Demyx.

- Mal. Tiene mucha fiebre… 41ºC -dijo Zexion

- ¡Pero eso es mucho! -dijo alarmado Demyx.

- Axel utiliza el fuego y es su elemento, por eso lo que para ti sería una fiebre bestial, para él es una fiebre medio normal. Le subirá más. Además, lo peor está aún por llegar. Encima el mentecato este, que a veces parece que tiene serrín en vez de cerebro, dice que no tiene hambre y come la mitad de lo que debería -dijo Zexion.

- ¡Pues oblígale! -dijo Demyx con aire preocupado.

- ¿Lo haces tú? Porque no creo que a ti te vaya a hacer más caso que a mí. -dijo Zexion con los ojos entrecerrados.

- Quizás haría caso a Roxas -dijo Demyx bajando la vista

- Roxas discutió con Axel. Porque no se lo había contado y le dijo que no vendría. Al parecer el número trece está cumpliendo con su amenaza -dijo Zexion.

- Es una tontería… -dijo Demyx confundido.

- Sí, es una tontería para los que no pueden sentir -sentenció Zexion.

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Pasó otra semana desde la última vez que había ido a ver a Axel. Estaba un poco harto de que Xemnas lo mandara a misiones que definitivamente no eran para él. Pero a ver quien era el guapo que se quejaba al mister. Porque con solamente mirarlo se le atascaban las palabras y sentía la urgencia de correr lejos del número uno de la organización. Encima le había tocado ir con Luxord, que parecía mosqueado con todo el mundo las veinticuatro horas del día, y más con él. Para rematarlo, en la última semana, Xaldin había caído enfermo también. Sin contar al par que estaban fuera del castillo, el número de afectados subía a cinco.

Cuando entró en la habitación, la cama de Axel estaba vacía y Zexion estaba mirando unos papeles y apuntando algunas cosas. Se quedó un momento parado y entonces se decidió y se acercó hasta Zexion.

- ¿Dónde está Axel? -preguntó Demyx. Zexion levantó la vista de los papeles.

- En la ducha -dijo tranquilamente.

- Vaya… -dijo Demyx y sonrió levemente aliviado- ¿Eso quiere decir que ya se encuentra mejor como para ducharse?

- No he dicho que se esté duchando, he dicho que estaba en la ducha -dijo Zexion- Bajo el chorro de agua fría a ver si le baja la fiebre antes de que se le fundan las neuronas.

- Como siga más rato debajo de ese grifo me va a dar hipotermia -dijo entre toses Axel entrando en la habitación, con una toalla en la cabeza.

- ¡Axel! ¿Cómo estás? ¿Te ha bajado la fiebre? ¿Estás ya mejor? -preguntó preocupadamente Demyx.

- No lo sé. Me siento igual de mal. Me cuesta hasta andar y encima… -empezó Axel, pero se calló repentinamente, llevándose una mano al pecho y la cara conteniendo dolor.

- ¿Axel? -preguntó Demyx sin saber qué le ocurría al pelirrojo.

- Aparta un momento -dijo Zexion levantándose de la silla y acercándose hasta Axel- Vamos, continúa andando.

Ayudó a Axel a sentarse en la cama y a los pocos segundos el pelirrojo respiró tranquilamente y su expresión facial se relajó. Zexion creía saber lo que había ocurrido. Axel había empezado a entrar en la siguiente fase, la última.

- ¿Es ese el dolor que voy a sentir a partir de ahora? -preguntó Axel repentinamente, mirando a Zexion con seriedad.

- ¿De qué te serviría saberlo? Descansa -dijo Zexion. Vio como Axel lo miraba firmemente. Este no era un enfermo que quería ser tratado con sopa de caldo y mimitos. Por muy cruda que fuera la realidad, no quería que se la ocultaran- Sí, aunque esto sólo es el principio. Irán a más y serán peores. Tanto que dejarás de poder controlar los gritos de dolor.

- ¡Zexion! -dijo Demyx mirándolo con reproche. No tenía que habérselo dicho de aquella manera.

Pero Axel dio la impresión de quedar "satisfecho" de algún modo con la respuesta. Se reclinó en la cama, apoyó su brazo en la frente, tapando los ojos y no hizo ningún comentario más. Demyx se fijó en el plato intacto que había al lado de la cama… ¿Seguía Axel sin comer lo que debía un enfermo?

- Axel, deberías comerte lo que tienes en la mesa -dijo Demyx- Sino se enfriará.

- Si lo quieres cómetelo tú. No tengo hambre -dijo Axel cansadamente.

- Eres tú el que está enfermo. Deberías comértelo tú -insistió Demyx.

- ¿Entiendes lo que es tener una fiebre que no te deja respirar? ¿Entiendes qué es escuchar un pitido en los oídos que no deja un respiro a tu mente? ¿Entiendes lo que es tener la tos que te desgarra la garganta? ¿No, verdad? -dijo Axel severamente, levantando el brazo y mirando acusadoramente a Demyx.- Entonces no intentes decidir qué debería comer o no.

Volvió a bajar el brazo y cerrar los ojos. Demyx se quedó en silencio mirando a Axel, sin ninguna expresión en el rostro. En cierto modo recordaba la pena, porque no podía ayudar a Axel. El pelirrojo no parecía confiar en nadie desde el momento en qué lo conoció, pero de algún modo el número trece se ganó esa confianza. Y Axel parecía más sociable cuando estaba con él. A él también le gustaría poder ser confiable, pero era un poco bocazas. En cierto modo no le gustaba que Roxas hubiera dejado tirado a Axel de aquel modo… o más bien en este momento en el que Axel estaba enfermo y caminando hacia un pozo de dolor y malestar. En su mirada se reflejó la decisión, se levantó y se marchó sin decir nada.

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Roxas caminaba por el castillo para prepararse para su próxima misión que empezaba dentro de poco. También era cierto que había vuelto hacía poco tiempo, pero no había momento para descanso. Eso era lo que se había propuesto. En cierto modo se sentía (o recordaba sentirse) culpable. Después de todo, estando como estaba, le gritó y espetó por algo en lo que en realidad no tenía culpa. Axel era de aquella forma, y Roxas lo tenía muy claro… Pero pensó que estaba empezando a conocer al pelirrojo. El único que, en vez de mirarlo desconfiadamente cuando vino, le dijo que eran compañeros y que le podía pedir ayuda cuando quisiera.

Y aunque Axel le había ofrecido algo así como una amistad postiza, el pelirrojo no podía aplicarse el cuento. No confiaba en nadie y no quería meter a nadie en sus asuntos. Lo sabía, pero aún así creía empezar a conocerlo y tenía la confianza en que no haría falta que se lo contara Axel. Lo pillaría y le diría que sabía que le pasaba algo. Pero no fue así. Axel había estado enfermo y no lo había notado. Lo había estado engañando, había estado enfermando delante de sus narices y no se había dado cuenta. Y en realidad, con quien estaba enfadado no era con Axel, sino consigo mismo. Porque no se había dado cuenta y aquello de lo que se vanagloriaba internamente se le había desmoronado.

Se odió por no darse cuenta y por haber dejado que siguiera guardándoselo todo para si mismo. Arrastrándolo todo solo. Porque quería demostrarle a Axel, que el hecho de ser incorpóreos, de no tener sentimientos (en teoría) y todas esas cosas, no significaba que tuviera que mantener aquella existencia solos y cargando con todo ese peso sobre sus espaldas.

Minutos después de haber pegado el portazo, se arrepintió profundamente de lo que había hecho. Sobretodo después de darse cuenta que había canalizado la ira hacia quien no tocaba. Pero también lo pensó, que aquello serviría como un punto de partida. Ahora le tocaba esforzarse en las misiones para así encontrar una cura para la enfermedad. Así Axel no tendría que llegar a los extremos de los demás. Porque dentro de su ira había vagado por el castillo y había llegado a una zona donde unos gritos llamaron su atención. Vio a los enfermos revolverse con dolor, en una agonía que no podía ni llegar a imaginarse. No quería que Axel llegara a ese extremo, no quería que sufriera eso. Así que lo dejaría de ver por un tiempo y volvería a pedirle perdón con una cura en las manos.

- ¡Roxas! -lo llamó una voz conocida- ¡Por fin te encuentro! Te llevo buscando desde ayer.

- Estaba de misión, lo siento -dijo Roxas mirando algo extrañado a Demyx. ¿Por qué estaba tan serio?

- Me he enterado que no has ido a ver a Axel en estas dos semanas -dijo Demyx tranquilamente- También me han dicho que os peleasteis.

- Fue una tontería, tengo que pedirle perdón… Pero antes que eso tengo que acudir a las misiones. Así quizás encuentre una cura y así Axel no tendrá que sufrir esos dolores que sufren los demás y… -dijo Roxas, pero fue cortado cuando una risa irónica se escapó de los labios de Demyx, desconcertándolo aún más.

- Pues que sepas que nada va como debería. Ni Axel come bien, ni se mejora, ni nada. Quieres que no empeore pero lo hace igualmente por mucho que quieras correr -dijo Demyx seriamente- ¿Y si no encuentras una cura?

- E-entonces… El tiempo antes que los dolores… -empezó Roxas bajando la vista.

- Lo mejor sería que te dejaras de suposiciones Roxas. El tiempo no va al ritmo que nos gustaría. ¿Por qué no vas a verlo tú mismo? -dijo Demyx girando la vista.

A Roxas no le dio tiempo a preguntar mucho más, Demyx se giró y se marchó por el pasillo dejándolo hecho un mar de dudas. Un recuerdo del nerviosismo se instaló en su vacío pecho y a pesar de todo le daba la sensación que lo ahogaba. Corrió hacia la habitación dónde estaba Axel, vio la luz en el pasillo, que se filtraba por la puerta entreabierta. Miró por la rendija y se sorprendió al ver como Axel se encontraba sumido en una fiebre que lo ahogaba. Intentaba respirar como podía y se removía ligeramente. ¿Cómo había llegado a esa situación en tan sólo dos semanas? Repentinamente un grito salió de los labios del pelirrojo mientras se llevaba la mano al pecho en un gesto desesperado. Roxas trastabilló hacia atrás, abriendo media puerta sin querer por el susto. Zexion miró y comprobó como el rubio miraba con shock la situación.

Mientras Roxas seguía helado, escuchando los gritos de su compañero, viendo como por mucho que había justificado su ausencia para evitar aquello, el dolor no había esperado al regreso de Roxas. ¿Cuánto hacía que Axel sufría el dolor que le quería evitar? ¿Y esas fiebres? De repente se daba cuenta que la lejanía había provocado también una total desinformación. Volvió de su ensoñación cuando escuchó que alguien lo llamaba.

- ¡Roxas ayúdame a aguantarlo! -ordenó Zexion al rubio, ya que Axel se estaba moviendo bastante y era difícil acertar la vena.

Roxas titubeó pero finalmente entró en la habitación y ayudó a Zexion. Después de la inyección, al poco Axel dejó de gritar y simplemente regresó a su estado febril. Zexion volvió a sus cosas y Roxas seguía plantado mirando a Axel con una expresión indefinible. Sentía los ojos de color esmeralda clavados en él y la culpa se hacía latente.

- Pensaba que no ibas a volver… -dijo en un susurro Axel, al que apenas le quedaban fuerzas para hablar.

- … Yo estaba enfadado conmigo mismo Axel, si no volví es porque quería encontrar la cura para que no llegaras a esto. Pero has llegado y no te he venido a ver ni una vez, te he dejado abandonado. Es como si hubiera cumplido de verdad mi amenaza. Lo siento… Lo siento de verdad…

Levantó la mano con mucho esfuerzo. El sedante que le había dado Zexion lo tenía bastante chafado, pero gracias a eso no sentía ese horrible dolor. Le revolvió el pelo levemente a Roxas.

- Sh… Está bien… No me importa. De verdad. -dijo Axel a media voz, después dejó caer el brazo hasta la cama, mientras seguía luchando contra la maldita fiebre.

- ¿Te importa si me quedo un rato hasta que se te pase la fiebre? -dijo Roxas a media voz.

Cuando vio como Axel, con los ojos cerrados, afirmaba quedamente, no pudo más que dibujar media sonrisa. Porque a pesar de todo, lo había perdonado.


Seh... Sé que no ha pasado ni una semana. Pero también que he pegado un acelerón esta semana increíble y que ya voy escribiendo el capítulo 8 del fanfic. Además me ha hecho inmensamente feliz ver la buena acogida que tiene el fanfic n.n Bueno, bueno... En este capítulo vemos como Demyx también puede ponerse serio cuando toca. Claro que sí! ò.ó!! Y porqué Roxas en realidad se enfadó (vamos, que no era tan malo... xD)

Espero que os guste el capítulo y ya os digo que el siguiente capítulo empezará a moverse otra vez un poco todo =)

Comento los reviews

Sandrichan87, a mi me encanta escribir con Demyx, me lo paso muuuy bien. Y creo que parte de eso se nota en este capítulo también xDDD. Jajaja la imaginación mata en estos momentos de babeo xD

Crazysnakelover, about Roxas or Demyx getting sick... That's a secret :P I'm really thinking about the possibilty of translating it into english. Maybe somethings would change (cuz my english is sure a pretty poor sometimes haha) And thank you for saying you're a fan of my fanfic, that really makes me happy T.T

Miru Fuyu, El akuroku aunque no salga escrito como tal ya se entrevé demasiado no? Jajajajaja Que estamos a pocos pasos de poderlo llamar yaoi y ya haré otro que ese sí será yaoi xD Cuando pueda lo miraré el fanfic n.n Pues ala, sí que lo he puesto pronto sí... Aish, si os acostumbro mal lol xDD como me dé un bajón de inspiración y tarde me mataréis entonces... y la culpa la tendré yo por malacostumbraros XDDDD

Izulina pew pew xD, ya te dije que me mataste con la escena de telenovela y esos nombres jajajajajajajaja XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD (le vuelve a dar un ataque) Tú sigue haciendo teorías, que sabes que me gusta xD

MysticDark1, Jajajaja con las contradicciones xDDDDD Es que todos o la mayoría, nos gusta ver como el personaje que nos gusta lo pasa un poquito mal y lo supera o algo así xD Hombre sobretodo teniendo en cuenta que ya me dirías como disimula los dolores xD Axel intentaría irse si pudiera irse sin que todo el mundo diera vueltas a su alrededor (vamos, la fiebre lo tiene MUY machacado xD) n.n gracias por los halagos al fic, me dejan muy feliz n.n

MissBelovedLilith, si me favoriteas me haces feliz igualmente, eh? =D xD Bueno se enfadó, se enfadó ù.ú Ya sabes si has leído el capi lo que le pasó (y digo esto porque hay gente que primero mira esto XDDD y soy capaz de spoilear xDD). Jajaja pobre que ahora también está loco xDDDD xoxoxo =D

Ankin, graciaaaas!! Pues ala, decidí actualizar pronto esta vez xD Seh la idea de la partida de cartas no estaba mal xD ahora la veo algo difícil, pero bueno ù.ú Gracias mil por tu review n.n

Y esto es todo por esta vez.

Nos vemos!!

Miruru.