El Beso de Iscariote

Capítulo siete - Tensión

- ¿Te importa si me quedo un rato hasta que se te pase la fiebre? -dijo Roxas a media voz.

Cuando vio como Axel, con los ojos cerrados, afirmaba quedamente, no pudo más que dibujar media sonrisa. Porque a pesar de todo, lo había perdonado.

OoOoOoOoOoOoOoOo

Desde que Axel lo perdonara, Roxas había ido a verlo siempre que podía, aunque fuera un rato. Le reprendió el hecho de que no comía suficiente y, a regañadientes, Axel había empezado a comer algo más. Aunque no era lo que debiera. Las fiebres altas seguían y los ataques de dolor se producían cuando menos lo esperaban. Y en todos aquellos que presenciaba, se quedaba con la misma impresión. Con una frustración y una impotencia delante del hecho que no podía hacer nada por evitar aquello.

Y en aquel momento, ese era el caso. Axel se encontraba sumergido en una intensa fiebre, y lo único que Zexion le dijo que podía hacer al respecto era humedecer el paño que tenía en la frente el pelirrojo. Se giró con el trapo en las manos, dispuesto a humedecerlo de nuevo cuando de repente Axel lo llamó y lo agarró por la manga de la túnica.

- ¿Qué ocurre? -preguntó Roxas algo preocupado.

Axel intentaba, torpemente, subir el volumen de su voz y vocalizar correctamente. Pero los escalofríos y el temblor que le provocaba la fiebre no le dejaba. Además no tenía fuerzas para levantar el tono de voz lo suficiente. Roxas vio como Axel articulaba palabras, pero como no podía escuchar más que un leve susurro. Se acercó hasta que el susurro se hizo audible y le volvió a preguntar que ocurría.

- Oigo una voz...

OoOoOoOoOoOoOoOo

- ¿¡Qué se supone que estás insinuando?! -gritó Luxord pegando una patada a una silla.

- No estoy insinuando nada -dijo tranquilamente Xemnas.

- ¡Ya lo creo que sí! ¡Estás insinuando que soy un traidor! -dijo Luxord sin disminuir la ira en su tono.

- Estoy diciendo que me parece muy raro que ese hombre desaparezca siempre que vamos a buscarlo -dijo Xemnas- Sólo te he preguntado si sabes algo al respecto.

- ¡Es lo mismo! -gritó Luxord, gesticulando una mano- ¡¿Te crees que aquí eres el único que teme caer enfermo?!

- Luxord... -empezó en voz baja Demyx, intentando que se calmara. Entendía su posición, pero también sabía como era Xemnas.

- ¡Oh, vaya! ¡Habló el líder... Ah, no, que no lo eres! -dijo Xemnas subiendo el tono de voz, perdiendo finalmente la paciencia- Esto no se trata solamente de la enfermedad, sino de que ese tipo se nos ha escapado demasiadas veces. Es mi deber investigar si alguien nos está intentando traicionar. Y ahora que el número ocho está fuera de combate, empiezo a pensar que la teoría está más reforzada.

- Te estás volviendo un paranoico -dijo Luxord a desgana, girándose y marchándose del lugar.

Perfecto... Ahora sentía la mirada asesina de Xemnas encima de él, y Demyx no tenía culpa de nada. Después de decir que se retiraba (lo más educadamente posible), Demyx salió lentamente de la sala para después correr unos metros y respirar aliviado cuando había puesto suficientemente distancia entre el salón y él. En cierta manera entendía a Luxord, puesto que a él tampoco le había hecho mucha gracia la pregunta. Pero normalmente Xemnas actuaba así, te decía las cosas de manera que siempre se cubría las espaldas. El asunto de ese hombre era otro punto más que tenía a Xemnas como si tuviera la rabia.

OoOoOoOoOoOoOoOo

Había hablado con Zexion del asunto. El peliazul le dijo que no se preocupara, que era lógico. Las fiebres de Axel eran muy altas y era normal que provocasen delirios. Lo había visto con otros enfermos, así que le dijo que le restara importancia. Si volvía a ocurrir sólo tenía que hacer que se tranquilizara y que descansara de nuevo. En cuanto le bajara la fiebre, dejaría de decir aquel tipo de cosas.

Iba sumergido en sus pensamientos, cuando de repente vio como delante de él había alguien parado, levantó la vista y observó a Saïx.

- ¿Puedes acompañarme? A Xemnas le gustaría hablar contigo -dijo Saïx.

Roxas afirmó levemente con la cabeza y empezó a seguir a Saïx. Aquello le daba mala espina, y no sabía porqué. La idea de que Xemnas los solicitase, nunca había sido motivo de júbilo para ninguno de los miembros de la organización. Casi siempre era para hablar sobre algo que se había hecho mal, sobre algo que había que mejorar o para recalcar la inutilidad del que había hecho algo mal. No era el tipo de hombre que también felicitaba cuando las cosas se hacían bien. Era algo que ya daba por sentado que tenía que ocurrir.

Llegaron al Salón donde se concentraban los sillones de los miembros de la Organización y dirigió la vista hacia el asiento dónde se encontraba sentado el número I. Saïx se quedó a un lado de Roxas, mirando tranquilamente a su superior.

- ¿Que querías? -preguntó tranquilamente Roxas.

- Verás, sabes el caso del doctor Collins. -empezó Xemnas, Roxas afirmó con la cabeza- Estoy empezando a temer que dentro de la organización hay alguien que está teniendo una relación amistosa con ese hombre y que por eso siempre se nos escapa -dijo Xemnas con un tono suave- ¿Sabes algo al respecto?

- Si te refieres a si tengo algo que ver en el asunto, te diré que no -dijo Roxas tranquilamente- Yo también quiero encontrar a ese hombre y ver si tiene algún estudio que pueda ayudar a encontrar un antídoto para la enfermedad. Axel lo está pasando muy mal. Y sobre los demás, no lo sé, no me fijo demasiado, pero tampoco he visto nada excesivamente sospechoso.

Xemnas se quedó mirando fijamente a Roxas, mientras este le devolvía la mirada con decisión. En cierto modo había empezado a dejar de sospechar en Roxas, por el hecho de que iba a las misiones con más ahínco, al parecer con el objetivo de encontrar una cura para la enfermedad. El compañerismo que parecía haber entre el número VIII y el número XIII lo sorprendía en cierto modo.

- Está bien -dijo Xemnas- Si te enteras de algo sólo avísame. Yo me encargaré del resto.

OoOoOoOoOoOoOoOo

Aparte del temor que en cierto modo reinaba entre los incorpóreos, se le había sumado el hecho de que ahora había la sospecha de que uno de ellos los estaba traicionando. La verdad es que no habían tenido noticias de los dos que estaban fuera del castillo, pero, por algún motivo que no alcanzaba a comprender, Xemnas no sospechaba de ellos.

- ¿Ocurre algo? -dijo Axel débilmente.

- Ah. Nada de lo que debas preocuparte -dijo Roxas y sonrió para que el pelirrojo no se preocupara. Suficiente tenía ya con soportar aquella enfermedad.

- Supongo que es justo... -dijo Axel dibujando una sonrisa

Roxas miró con cierta sorpresa mal disimulada a Axel. Aquella respuesta había sido algo ambigua pero a la vez le había dado la impresión del mensaje que quería transmitir. Era como si estuviera diciendo "Sé que no me estás diciendo la verdad, pero yo también te mentí. Así que supongo que es justo"

OoOoOoOoOoOoOoOo

Roxas pasó la mirada de Demyx, a Saïx y finalmente Xemnas. Después de la declaración de Xemnas, un silencio de ultratumba se había instalado entre ellos. Demyx miraba al suelo pensativamente y los otros dos parecían inmutables de alguna manera. Roxas no sabía como tomarse aquellas noticias. Luxord también había enfermado y ahora sólo quedaban sanos en el castillo Zexion, Demyx, Saïx, Roxas y Xemnas.

En cuanto a la manera en la que se transmitía el virus, Zexion aún no había podido determinar nada. Y no se debía a que no le estuviera poniendo ganas o algo por el estilo. Aquella situación empezaba a hacerse insostenible, era como estar en una habitación con millones de dagas colgando del techo. Al mínimo movimiento en falso caería alguna sobre ellos y lo sentenciaría.

- ¿Qué se supone que vamos a hacer? -dijo finalmente Demyx.

- Seguiremos haciendo lo que hacíamos hasta ahora -dijo Saïx.

- ¿Pero y nuestra meta...? ¿Y si todos mueren? ¿Y si nosotros también enfermamos y morimos? -dijo Demyx.

- Pues pasó y no pudimos hacer nada por evitarlo -dijo Xemnas- Pero no podemos arriesgarnos. Quizás Luxord era quien pasaba la información, entonces quizás sea más fácil encontrar al Doctor Collins o aunque sea parte de sus estudios. Además no morimos, desaparecemos.

- ¿Y si no encontramos nada en ese hombre o en sus estudios? -dijo Demyx.

- Pues tendremos que seguir buscando. Es eso o rendirte a desaparecer -dijo Xemnas.

- ¿Y Marluxia y Larxene? ¿Por qué no han vuelto aún? ¿No tendríamos que sospechar de ellos? -dijo Roxas finalmente.

- Es verdad, hace tiempo que tendrían que haber regresado y aún no sabemos nada de ellos -dijo Demyx levantando la vista con expresión de que algo empezaba a cobrar sentido para él.

- No están aquí porque yo les he avisado -dijo Xemnas. Al ver la cara de confusión que ponían el número IX y el número XIII añadió- Estamos ante una especie de epidemia, de momento la mayoría de los que están dentro del castillo han ido enfermando. Así que si todos caemos enfermos, alguien podrá seguir buscando. Les he dicho que si alguno de los dos presentan síntomas, que regresen, pero de momento no han dicho nada.

- ¿Y si los tienen y mienten y no regresan? -dijo Demyx.

- Estás siendo excesivamente negativo -dijo Saïx- Si nos engañan no lo sabremos, pero si están realmente enfermos, lo encuentro una estupidez.

OoOoOoOoOoOoOoOo

Cada vez se le hacía más difícil aguantar con tranquilidad las grandes fiebres de Axel, que se acompañaban con unos tremendos ataques de dolor. Según le había explicado Axel en una ocasión, era una sensación muy extraña, como si todo su cuerpo doliera a la vez, como si le estuvieran retorciendo los músculos al máximo. Intentó imaginarse el dolor que debía producir aquello y se estremeció con la idea.

- R-Roxas... -murmuró Axel a media voz.

- ¿Qué ocurre? Tranquilo, la fiebre te bajará un poco pronto, Axel. Zexion te ha dado algo para que baje -dijo Roxas.

Porque ni la medicina funcionaba ya igual. Sus organismos se estaban acostumbrando a los medicamentos y cada vez les hacía menos efecto. Zexion se lo había dicho: el medicamento empezaría a bajarle cada vez menos la fiebre y el sedante cada vez le calmaría menos el dolor. Se llevó una mano al pelo en un gesto cansado. Aún no podía acabar de asimilar lo que Zexion le había dicho. En uno de los días que había estado visitando a Axel, miró los papeles que tenía por la mesa y leyó algo acerca de las fases de la enfermedad. Después de unos días, finalmente se atrevió a preguntarle sobre ese tema y preguntarle cuál sería la próxima fase. Pero aún no había podido asimilar la respuesta a esa última pregunta, sobretodo recordó la reticencia a decírselo y como luego le había dicho que si seguía así Axel desaparecería al mismo tiempo que los primeros que enfermaron. Y él seguía sin poder hacer nada al respecto.

- Roxas... -insistió Axel- Viene...

- ¿Qué? -preguntó desconcertado Roxas- ¿Qué viene?

- Él viene... Q-quiere apoderarse de todo... -dijo Axel- Al principio no lo entendía pero ahora lo oigo claramente... Viene.

- ¿De qué estás hablando, Axel? -preguntó Roxas. Entonces recordó los delirios de los que Zexion le había hablado- Tranquilo, no va a pasar nada, tú solo descansa. Todo esto es por la fiebre.

- No me jodas Roxas... Piensas que estoy delirando, ¿verdad? -dijo Axel mirándolo firmemente

Roxas lo miró sin saber qué hacer. ¿Por qué, si estaba delirando, su mirada era tan firme? Axel estaba diciendo todo aquello en serio... Pero nada de aquello tenía sentido. Axel vio como Roxas lo miraba indeciso, demasiado. No lo creía. No podía pararse a explicarle ahora todo. Intentó incorporarse y trastabilló un momento, haciendo que Roxas lo agarrara con cierta dificultad para que no cayera.

- No puedes levantarte -dijo Roxas.

- Tengo que detenerlo... -dijo Axel poniendo de nuevo sus fuerzas en levantarse- Si no me quieres ayudar, tendré que hacerlo solo.

La indecisión no desaparecía del rostro de Roxas. Si la fiebre le estaba provocando aquello no podía dejar que se marchara solo a deambular por el castillo. Podría acabar inconsciente o sufriendo otro ataque a mitad del camino y nadie lo podría ayudar. Axel se llevó una mano a la cabeza mientras cerraba los ojos con fuerza y se quejaba por el dolor. ¿Adónde pretendía ir en ese estado? El dolor cesó y Axel se incorporó finalmente, cogió su túnica y se la abrochó. Roxas lo seguía de cerca, atento a cualquier movimiento en falso.

A un paso no muy rápido, pero aún así decidido, Axel caminó por el castillo en dirección a la sala de los sillones. Abrió la puerta con decisión para encontrarse con unos desconcertados Saïx y Xemnas.

- Nos invaden -dijo Axel decidido.

- ¿Cuánta fiebre dices que tienes? -dijo Xemnas.

- Bastante... -contestó Roxas. Axel le miró con reproche.

- ¡Perfecto! No me creáis. Cuando os patee el trasero después lloraréis por no creer al moribundo de Axel -contestó exasperado Axel.

- Está bien. -dijo Xemnas después de un tenso silencio- ¿Por dónde nos llega esa supuesta invasión? ¿Y cómo tienes conocimiento de ella?

- E-esta voz... Nos está llamando. Va a venir, por la puerta principal. -dijo Axel llevándose la mano a la cabeza, con una expresión turbada.

- ¿Voz? -dijo Saïx con cierta incredulidad en su mirada- Es una voz muy osada. Tenemos incorpóreos que custodian la entrada.

- No harán nada... -dijo Axel- Pasará. No habrá nadie para impedírselo... ugh.

Roxas ayudó a Axel ante su repentino tambaleo. Xemnas se quedó pensativo un rato. Lo que Axel decía no tenía sentido alguno. Pero parecía ser que si le decía lo contrario no regresaría a la cama para descansar.

- Está bien, Saïx y yo iremos a mirar que no haya entrado por ningún otro lado. Tú... -empezó Xemnas.

- Voy a la entrada -dijo Axel soltándose del agarre de Roxas y empezando a caminar hacia fuera.

Roxas miró con cierta súplica a Xemnas, para ver si lo detenía, pero la reacción de Axel lo había desconcertado. ¿Qué demonios estaba pasando por su cabeza? Le hizo un gesto a Saïx para que lo siguiera, y empezó a dirigirse a otra parte del castillo. Por su parte Roxas intentaba (con menos frecuencia que antes) disuadir a Axel de seguir andando en el estado en que se encontraba. Ya estaban a punto de llegar a la entrada, allí verían que no había nada y acabaría por disuadir al pelirrojo. Repentinamente éste invocó sus chakram con más dificultad que nunca, Roxas miró alarmado el hecho. Empezó a correr y a los pocos segundos Roxas detrás de él.

- Vaya, vaya. Me viene a recibir quien no esperaba -escuchó decir a una voz que no era la de Axel.

Cuando llegó a la altura del pelirrojo su cara mostró el asombro que no podía asimilar.

- ¿Doctor Collins? -dijo Roxas.


(Aparece Miru equipada con todo tipo de equipo de protección.) No me matéis o.o!!! Este acaba peor que los capítulos que he ido haciendo últimamente. ¿Pero a que mola? =D …. NO ME MATEIS T.T Me ha costado mucho empezar a escribir el siguiente capítulo, pero ya estoy en ello ù.úU Esta es mi actualización de esta semana.. Iba a subirlo el miércoles pero… Como no había empezado el ocho decentemente me daba miedo ù.ú lol xD Paso a comentar vuestros reviews.

Izulina, Poxo Axel u.ú Si hombre, antes muere Xaldin, ya te lo digo yo xDDDD Ala, ya no hay teoría que valga. Seeeeh Silence traitor for the win. Jajajaja… No me mates xD

Mystic1Dark, Sii con dolores no sé muy bien dónde va a huir xD. Gritará y lo escucharán xD Todo el mundo quiere a Dem xD Ala, siguiente capi… xD

, wowo, no pasa nada, me alegra que me dejaras review. Ya dicen, más vale tarde que nunca xD Huy… herida… xDDDD me gusta tu razonamiento Tendrá respuesta xD Ala, esta también es rapidilla ù.ú

Crazysnakelover, Hehe, I'm uploading faster than I ever thought. Yeah, I would hate it to ;_; I have a cold now a days and sometimes I think: wow this might be a little part of how Axel felt (Lol so silly xD)

Miru Fuyu, Juas, da la sensación que me pongo review a mi misma, me hace gracia ver otra Miru jajaja xD Demyx serio existe y es smexy (todos recordamos ese "Silence traitor" xDDD) He leído tu fic (supongo que lo sabes xD)

Bueno y eso es todo por esta vez. Espero que os guste y os interese este capítulo. En el siguiente explico definitivamente algo que llevo desde el primer capi con ganas de contar xD

Bye, byeee

Miruru.