Oki, OKI. Aquí comienza el octavo capítulo de esta historia algo trágica pero romántica. Gracias por todos los reviews, de verdad es lindo saber que les está gustando la historia. Sigan leyéndolo que cada vez se pone mejor. Bueno… ahora sin más rodeas y "bla bla" y a leer (y tal vez llorar…)
Capítulo VIII
"Si pudiera, daría mi vida por ti"
Se quedaron así mucho tiempo. En realidad ni siquiera se dieron cuenta que permanecieron abrazados en el sofá por más de una hora. A Neji no le importó estar todo empapado por la lluvia de la mañana, ni a Tenten estar también mojada desde la cabeza a los pies. No les importaba nada. Ambos necesitaban ese instante de estar solos. El mundo se hizo lo suficientemente distante y pequeño como para querer interrumpirlos. Solo unos cuantos sollozos silenciosos se escuchaban a cada instante. ¿Cómo no estar triste en un momento así? Después de oír de los labios de la Hokage que Tenten podía morir por nada más querer hacer realidad ese sueño con el que siempre soñaron fue un golpe realmente duro para el Hyuuga, tal vez el más duro que tuvo desde la muerte de su padre. Ya la vida le había quitado un ser preciado, y ahora se empeñaba en volver a hacer lo mismo. Y esta vez no solo un ser querido. Su hijo también corría el riesgo.
-¿Tienes miedo?- preguntó una voz llorosa y femenina mientras trataba de reprimir las lágrimas que fluían con libertad por sus mejillas.
No respondió, solo apretó más contra su pecho el delicado cuerpo de su esposa, sintiendo claramente como sollozaba de nuevo. Volvió a acariciar su hombro suavemente bajando hasta su antebrazo. El cabello de Tenten que instantes antes estaba recogido en sus habituales chonguitos, ahora estaba suelto y húmedo a causa del abrazo protector del Hyuuga. No quería soltarla. Ni ahora ni nunca. Permanecer así como estaban era ahora su mayor anhelo. Sentirla tan cerca le daba esa tranquilidad que por años buscó. Y el solo hecho de perderla era inimaginable.
La lluvia seguía golpeando el cristal de la ventana, creando un aura de refrescante por toda Konoha.
-Deberías recostarte y descansar -dijo secamente junto al oído de la joven.
-Es temprano, quiero estar contigo -le contestó con dulzura pero sin dejar pasar desapercibido el shock que había sentido antes.
-Estas toda empapada, puedes enfermarte y…
Un beso calló gentilmente los labios del Hyuuga. Los ojos chocolate de Tenten miraron directamente a esos ojos nacarados que tanto conocía y amaba. Con timidez acarició la mejilla de Neji, tratando de calmarlo. Pero era inútil. Ambos ya sabían la verdad, y eso los carcomía por dentro. Un pequeño error estaba provocando todo eso. Una estúpida pelea que nunca debió pasar, y una guerra sin sentido que gracias a Dios ya estaba acabando de forma pacífica.
Dejaron fluir sus emociones y se abrazaron súbitamente.
Se abrazaron como nunca.
Acariciaba constantemente el cabello largo de su esposa, tratando de negar el hecho de que ese mundo perfecto que vivía se podía desmoronar en cualquier momento.
-Lo siento, Neji…- dijo en voz baja la joven mientras se aferraba más al cuerpo del Hyuuga. Las lágrimas se perdían en la tela blanca del traje de Neji, pero las sentía. También quería llorar, pero no quería verse débil frente a Tenten. En esos momentos quería darle todo su apoyo y fuerza para no derrumbarse. Pero ambos se sentían derrumbados.
El destino los quería ver separados. De eso no había duda.
…………
Unos lindos orbes blancos se abrían con pesadez y sueño por el ruido que había en el salón de abajo. Con su pequeña manita se restregó los ojitos para apartar el sueño. Las cortinas de su cuarto seguían cerradas, por lo que despertarse en medio de tan ameno sueño fue como un castigo. El bullicio de abajo se hacía más alto.
¿Quién hacia tanto ruido como para que no lo dejaran dormir? Un bebé siempre quiere dormir.
Las risas de la voz que reconoció como la de su padre se acercaban a su habitación. Debía ser una muy buena noticia como para armar tanto escándalo. Con algo de torpeza se aferró al barandal de su cuna para ponerse de pie, esperando que papá entrara, lo cargara y después le dijera cual era el motivo por el que lo hizo despertar.
La puerta de la habitación se abrió de golpe dejando entrar una ráfaga de luz que lo cegó por unos instantes, para luego ver a su padre con una enorme sonrisa en el rostro acercándose corriendo. Lo cargó y lo alzó en los aires con divertidos giros. Después lo besó en la mejilla y le dijo con ese tonito de ganador.
-¡Te tengo una gran noticia!- dijo animadamente mientras el pequeño reía tal cual bebé.
-Naruto…- dijo la voz de su madre desde el borde de la puerta captando la atención del pequeño.
El Sannin se acercó para también abrazarla junto con el pequeño. Y mientras más risas y algunas lágrimas de felicidad aparecían Naruto por fin dejó el misterio para Minato.
-¡Tus sueños se hicieron realidad, Minato!- el pequeño lo miró desconcertado, ¿Cuál sueño? El Uzumaki volvió a sonreírle, aunque seguía sin entender.
Pero después sus dudas se disiparon al oír y entender claramente lo que quería decir. – ¡Tu hermanito viene en camino!
A pesar de tener un año de edad entendió perfectamente lo que su padre le dijo, y un abrazo y una risita contagiosa lleno la habitación del pequeño.
-Naruto, no tan fuerte. Como tú dices, las paredes tienen oídos.- dijo la Señora Uzumaki en voz baja mientras también abrazaba a su hijo.
-¡Quiero que me oigan! ¡Es una gran noticia!- le respondió con ese usual tono de voz vivaz y alegre que lo caracterizaba.
Esta vez fue Hinata quien recibió el beso amoroso de su esposo, convenciéndola de que tan grata noticia la tenían que saber.
-Me haces el hombre más feliz del mundo.- la familia Uzumaki se unió en otro gran abrazo, respirando la tranquilidad del momento. Un nuevo pequeño venía en camino, o pequeña…
……………
El viento húmedo ondeó los rosados cabellos de la Señora Uchiha. Recostada sobre la cama matrimonial leyendo varios documentos del hospital. Sentía como sus pequeños se movían constantemente. Al principio se preocupaba por eso, pero luego entendió que desde antes de nacer los hermanos ya tienen sus diferencias, por no decirlo de otra forma. Pero con solo posar su mano sobre su vientre los calmaba al instante. La puerta del cuarto de baño se abrió dejando que una nube de vapor saliera y se esparciera por todo el cuarto, para después dejar ver la silueta de Sasuke acercándose a Sakura.
Se sentó en el borde de la cama y con un beso en la mejilla hizo desconcentrar a la kunoichi.
-Estás algo tensa.- le dijo al oído viendo como no reaccionaba a sus caricias.
-No es eso. Hay algo que me preocupa.- le respondió mirándolo y respondiendo al beso que anteriormente no había prestado atención.
-Olvida el trabajo por un momento -esta vez sintió como los labios de Sasuke acariciaban su cuello con gentileza, mientras que con las manos apartaba todos los papeles que tenían Sakura en su regazo. Volvió a besar sus labios mientras daba pequeños masajes en el delicado cuello de la joven. –Necesitas relajarte.
Sakura volvió a sentir como sus pequeños se volvían a mover. Juraba que podía sentir como los gemelos se alegraban de que sus padres fueran tan unidos, hasta podía sentir como saltaban de felicidad al saber que su padre se quería tanto.
-Sabes, ¿estaba pensando en como los llamaremos?- dijo la joven mientras acariciaba su pancita. Sasuke también había pensado en eso, pero hasta ahora se le ocurrían los nombres.
-¿Y has tenido algún nombre en mente?
-Aun no, pero tú eres el papá ¿no? ¿Qué nombre te gusta?
-Sabes que no soy bueno en esas cosas.- dijo con tonito arrogante que hizo molestar un poco a Sakura. Algunas cosas nunca cambian.
-Me gusta Renge para nuestra hija.- dijo después de minutos de silencio.
-¿Renge?- preguntó algo incrédulo, como diciendo si era en serio.
-Hai, Renge ¿No te gusta?-
-No si, claro. Es bonito.- en esos casos es mejor no hacer enfadar a Sakura. Ya tuvo una fea experiencia cuando discutieron sobre porque en ves de preocuparse por ella y por sus hijos prefería estar metido en el cuartel ANBU durante los primeros meses de embarazo, todo porque sin querer el Uchiha había olvida una consulta médica que tenía que hacerse la joven. Después de eso no había día que no estuviera con Sakura, y de vez en cuando pasaba en el cuartel porque también ser capitán requería su atención.
-Prefecto, entonces Renge y Ryoga.- respondió con entusiasmo y también mencionando el nombre que quería para su hijo.
-¿Ryoga?- volvió a preguntar como la vez anterior.
-Hai, también me gusta ese nombre.- contestó dedicándole una dulce sonrisa.
Un minuto de silencio inundó la habitación de la pareja.
-Uchiha Ryoga y Renge…- dijo por fin Sasuke pensando en voz alta mientras Sakura esperaba sonriente como siempre. –No se oye tan mal.
Un beso dulce afirmó la idea, Uchiha Ryoga y Uchiha Renge. Los nuevos herederos del clan que se creía extinto. Sin duda el futuro del clan estaba en muy buenas manos.
………………
Se había quedado dormida en sus brazos. Su rostro se notaba intranquilo y a la vez relajado. Retiró con cuidado un mechón de cabello que cubría su rostro para después contemplarla. En esos instantes se veía tan frágil y delicada, como una delicada hoja. Sintió el palpitar de su corazón sobre su pecho. Se lo sentía tan tranquilo. La levantó con mucho cuidado de no despertarla y fue directo a su habitación. Empujó la puerta y la recostó en la cama. La miró por unos segundos antes de ir por una toalla y ropa seca; y sin despertarla secó sus mejillas y su frente que estaban húmedas por el anterior abrazo. Después de secarle el rostro desató el lazo de su blusa y la apartó, dejando al descubierto su pecho cubierto por un delicado brasiere negro. Volvió a coger la toalla y comenzó de nuevo a secar cada parte de su cuerpo. Notó como la joven se temblaba con cada roce, tal vez por frío o por cosquillas. Se detuvo un instante para verla otra vez. Sentía que tenía que aprovechar esos pocos momentos de paz que la vida le daba, porque podían ser los últimos.
Terminó de quitarle la ropa y pasó la toalla por el resto de su cuerpo semidesnudo. Al terminar no pudo evitar tocar el vientre de la Kunoichi, esta vez con la mano desnuda. Bajó la vista mientras apretaba las mandíbulas en señal de ira. Tenten le había enseñado que sentir ira era como darse una puñalada en el pecho, te destruía poco a poco y te hacía olvidar lo que realmente es importante. Pero ahora lo que más sentía era ira. Ira consigo mismo. Sentía odio de él y de lo que había pasado. Una simple pelea le estaba desgraciando la vida justo cuando creía que estaba renaciendo de una infancia dura y cruel. Su paraíso se estaba derrumbando poco a poco.
Tomó las ropas secas y la vistió. Levantó su espalda y colocó la blusa sobre sus hombros. La recostó de nuevo y cerró la blusa, no sin antes quitar el brasiere para mayor comodidad para la chica. Cogió las cobijas y la arropó sin hacer ruido, pero luego sintió su respiración agitarse un poco.
-Estas molesto ¿verdad?- dijo una voz suave al aire tomando por sorpresa al Hyuuga, pero su respiración seguía sonando agitada y cansada.
No la miró, pero sentía que esos ojos achocolatados estaban puestos en él fijamente esperando una respuesta.
-¿Cómo no voy a estar molesto?- respondió con una voz que parecía denotar ninguna emoción, pero hacía notar su ira, por muy minúsculo que fuera.
Un silencio inundó el cuarto. Por una parte tenía razón y tenía todo el derecho de estar molesto. Pero por otro lado ese sentimiento en si estaba afectando a Tenten. Se sentía culpable por lo que pasó aquel día. Si no hubiera estado allí o si hubiera echo caso de las advertencias que tenía en frente nada de eso estuviera pasando. Sentía que el sufrimiento por el que estaban pasando Neji y su bebé era toda su culpa.
-Neji, por favor…
-No quiero hablar de eso, Tenten. Mejor duerme que es lo que necesitas –estuvo a punto de parase y salir de la habitación cuando una mano lo detuvo. Giró el rostro y la vio. De pronto las imágenes de cuando estaba en el hospital luchando por ella y por su hijo regresaron a su mente como un terremoto.
-Neji, en verdad. En estos momentos necesito de ti más que nunca.- Sus ojos se cristalizaron levemente, mientras Neji bajaba la mirada evitando verla directamente. No soportaba verla así, y no soportaba que lo viera así. Se sentía débil. Se sentía la escoria más miserable del mundo.
Se liberó de su agarre y caminó hasta la puerta. Se detuvo cuando escuchó de nuevo la voz de Tenten suplicándole que se quedara. Pero no podía seguir ahí. Necesitaba estar solo sin que nadie lo molestara.
-Neji, por favor… quédate conmigo – susurró débilmente mientras Neji abría la puerta y desaparecía tras ella.
Se quedó sola en aquella gran habitación. Su corazón comenzó a palpitar fuertemente al tiempo que más lágrimas bañaban sus mejillas. ¿Cómo podía ser tan insensible? ¿Qué acaso no sabía que ella sufría tanto como él?
Tomó las sábanas y se cubrió el pecho adolorido, le dolía a montón. Un dolor que no era físico, pero era más dolorosa que cualquier herida que hubiera experimentado. Sin pensarlo dos veces se levantó de la cama arrojando las almohadas al piso. Abrió la puerta y la cerró de golpe. Bajó las escaleras corriendo tratando de divisar a Neji, lo encontró sentado en el sofá de la sala en el que anteriormente habían compartido un momento de paz, con la cabeza gacha apoyado en sus manos como reflexionando.
-Neji… - dijo plantándose firmemente frente a él pero con una expresión que denotaba que se podría desmoronar en cualquier momento. Neji levantó la vista sorprendiéndose de lo que vio. Una Tenten hundida en un enorme llanto tratando de contener la calma.
-Tenten, ¿qué haces? No debes sobre-esforzarte o…
-¡Me cansé de todo eso, Neji, me cansé!- gritó desahogándose de todos los sentimientos reprimidos durante mucho tiempo. -¡Me cansé de que me trates así! ¡¿Qué acaso no entiendes que también me duele tanto como tú?!- su expresión lo denotaba todo. Gruesas lágrimas que no paraban eran la prueba más visible que lo que rondaba su corazón. - ¡¿Acaso crees que el accidente fue mi culpa?!
-Yo nunca dije que…
-¡La forma en como me tratas me hace sentir culpable! –volvió a gritar interrumpiéndolo por segunda ocasión. -¡Tu insensibilidad y tu trato me dicen que yo soy la única culpable de que casi nuestro hijo haya muerto antes de nacer! –El llanto le impidió continuar, tuvo que parar un poco para recuperar la respiración no dejar que todo el estrés de la escena le afectara más de lo que le estaba haciendo, secó las lágrimas con el borde de su manga mientras volvía la vista a Neji. Estaba completamente desconcertado con lo que estaba escuchando. -Créeme que si pudiera cambiar el pasado lo primero que haría sería alejarme de ese maldito lugar y de esa maldita batalla para que no tengas que pasar por todo esto. –dijo más calmada mirándolo directamente a los ojos. Neji estaba atónito, todo su rostro parecía que no dijera nada. Pero sus ojos reflejaban culpa, amargura, tristeza y desesperación. Puedes tener cualquier expresión, pero los ojos nunca te mienten. Mirando a una persona a los ojos puedes descubrir sus más profundos miedos. Y eso era lo que denotaban los ojos de Neji. Miedo, mucho miedo.
De pronto el miedo creció al ver como el cuerpo de su esposa flaqueaba y caía. Por suerte los brazos de Neji la sostuvieron para que no cayera contra el piso. Rozó su mejilla con su mano tratando de hacerla reaccionar, pero no funcionó. La recostó en el sofá con cuidado y fue a buscar algo de alcohol para despertarla.
Pasó la mota de algodón impregnada de alcohol por su nariz y la vio reaccionar levemente.
-Tenten… ¿estás bien?- dijo en un susurro cerca de su oído mientras acariciaba la pálida mejilla de Tenten.
La joven giró el rostro para encontrarse con los ojos perlados de Neji, y una mueca de preocupación en su rostro.
Neji a si mismo vio los achocolatados ojos de la kunoichi. Se veían cansados y tristes, pero de una cierta forma, aliviados por haber liberado todo lo que tenía atrapado en su corazón.
-¿Cómo te sientes?- le preguntó el Hyuuga acariciando la pierna de la joven suavemente.
-Estoy bien, solo sentí un leve mareo, nada más -le respondió sin mirarlo a los ojos.
-Tenten, mírame.- le dijo levemente mientras tomaba la mano de Tenten. –Por favor, mírame.
Tenten reaccionó a sus palabras y giró su rostro, viéndolo pero desviando la mirada de sus ojos.
-Tenten, mírame a los ojos –le dijo de nuevo Neji al notar como la joven evitaba su mirada.
Le tomó unos segundos tomar valor pero después lo hizo. Sus ojos cafés penetraron en esos ojos color nácar con algo de dificultad, pero lo hizo. Y se dijeron con la mirada cuanto se amaban. Ese lenguaje que no se puede descifrar tan fácilmente. Se tiene que tener un corazón abierto para amar y ser amado, y ambos lo tenían. Y se amaban como nunca.
-Tenten, yo…
-No digas nada. Por favor… solo… abrázame.
La abrazó fuertemente contra su cuerpo, sintiendo como las manos de la joven recorrían su espalda libremente produciéndole leves cosquillas. Tenten se aferró fuerte, recordando en como añoraba un abrazo así de cálido que hace ya tiempo no recibía.
-Trataré de cambiar… lo prometo.
…………
To be continued…
