DESTINO OSCURO.

Capitulo 18. Confrontación mortal.

Un joven vestido completamente de negro con una espada cubierta de vendas amarrada sobre su espalda caminaba junto a una pequeña niña de cabello negro y algo largo, ella parecía bastante alegre mientras el algo pensativo, mientras ellos caminaban todas las personas los miraban asombrados.

- Kyubi-sama va a regañarme cuando regrese. – pensó Naruto sin mucho animo. – Debería ser menos amable con los niños. – pensó mientras miraba hacia atrás.

Atrás del rubio de ojos azules y de la pequeña niña habían al menos una docena de niños que los seguían sonrientes y emocionados, todos tenían las ropas viejas y gastadas y se veían un poco sucios, a lo lejos vio como el local de Ramen estaba abierto, afuera de este se veía a la joven cocinera de cabello castaño hablando con un shinobi de cabello negro y que ocultaba su rostro tras una mascara.

- ¿Por que Ayame? – dijo el shinobi mirando a la joven.

- Tarou-kun, ya te lo dije, me di cuenta que no te amo, no hagas esto mas difícil de lo que ya es. – dijo Ayame algo seria.

- Como quieras. – dijo el ninja un poco serio mientras se retiraba del lugar.

Mientras caminaba vio al rubio que iba en dirección al restaurante seguido por el ejército de niños. El grupo llego hasta el restaurante y entraron en el, la joven apenas vio al rubio sintió como su corazón latía fuera de control y sus mejillas enrojecían.

- Hola Ayame. – dijo Naruto con una voz algo maliciosa y a la vez seductora.

- Ho, ho, hola. – dijo Ayame nerviosa.

- Necesito varias órdenes de ramen. – dijo Naruto mirando al dueño del negocio.

- ¿Cuántas? – dijo el hombre mirado al rubio.

- Bueno, veamos, son diecinueve así que serian unos dos platos bien grandes para cada uno más lo que yo me voy a comer, unos ochenta. – dijo Naruto mirando al hombre frente a el.

- O, ochenta. – dijo el hombre un poco sorprendido.

- Si y que sea rápido. – dijo Naruto algo serio.

Después de un duro trabajo y de unos casi infinitos minutos tanto el dueño del negoció como su hija estaban sentados en unas sillas muy cansados mientras los niños comían como si no hubiera un mañana aunque nada comparado como comía el rubio que prácticamente terminaba cada plato en milésimas de segundo.

Mientras eso pasaba en la torre Hokage, la actual líder de la aldea, su antecesor, los miembros del consejo, Danzou, los líderes de los clanes y uno que otro shinobi de renombre estaban sentados en una gran mesa.

- Estoy seguro. – dijo Danzou mirando a los demás.

- Si es verdad que el chico ha demostrado algún tipo de simpatía por mi hija pero no por eso puedo ofrecerle la mano de ella en matrimonio. – dijo Hiashi un poco serio.

- No creo que sea tan descabellado, ya habíamos contemplado la posibilidad de que podíamos integrarlo a algún clan y cual mejor que el Hyuga, Hinata-sama parece mostrar cierto tipo de gusto a la compañía de Naruto-san, podríamos usar eso como una ventaja a nuestro favor, si logramos conseguir que el se enamore de ella o al menos que consiga la amistad de el estaremos a un paso mas cerca de lograr su colaboración. – dijo Danzou muy serio.

- Entiendo su punto pero tengo una mejor idea. – dijo uno de los lideres de los clanes.

- ¿Cuál? – dijo Sarutobi mirando al hombre.

- Bueno, ahí varios ninjas en esta aldea de su edad, ellos podrían tratar de ganarse su amistad y ver que se puede lograr, si son mas hay mayores posibilidades de éxito. – dijo el hombre un poco serio.

- No lo se. – dijo Sarutobi un poco serio.

- No hay muchas opciones. – dijo otro igual de serio.

Mientras tanto en el restaurante los niños habían terminado de comer al igual que el rubio al que muchas personas lo miraban pero a pesar de su fama o lo que sabían de el había algo que llamaba la atención de ellos en esos momentos.

¿Como rayos podía comer tanto sin engordar?, miro a la joven que atendía el lugar y esta se estremeció un poco al sentir su mirada en ella. Sus ojos rojos ahora eran azules pero eso no le quitaba el atractivo que tenían.

- ¿Tienes algo que hacer esta noche? – dijo Naruto mirándola de forma maliciosa y algo perversa.

- N, no, na, nada. – dijo Ayame muy nerviosa.

- Perfecto, paso por ti a las nueve. – dijo Naruto levantándose del lugar dejando varias monedas y sin esperar respuesta salio del local seguido por el batallón de niños que lo miraban impresionados.

El dueño del local vio como el joven de cabellos dorados desapareció de su vista y miro a su hija la cual estaba completamente pasmada y atónita, no parecía reaccionar hasta que dio un pequeño grito y salio a toda velocidad a su casa.

- Padre, voy a cambiarme, encárgate tu del local. – dijo Ayame corriendo muy rápido.

- Que diablos. – dijo el hombre un poco serio. – Ella acaba te terminar con su novio por el, pero si llego aquí hace solo unos días. – dijo un poco confundido.

El joven miro al grupo de pequeños que lo seguían y haciendo unos sellos creo un clon de sombra que antes de decir nada salio a toda velocidad a la torre Hokage mientras el se sentaba en una silla.

- ¿Están seguros que quieren venir conmigo al país de las olas? – dijo Naruto mirando a los pequeños que asintieron animadamente.

A los pocos minutos el se levanto con una sonrisa mientras recibía la información de su clon, caminaron hasta una zona de entrenamiento abandonada, estaba llena de piedras, trocos destrozados y mucha basura, la miro de un lado a otro y creo una docena de clones, a los pocos minutos la zona estaba completamente limpia y los clones fueron desechos.

Naruto hizo una serie de sellos y coloco ambas manos en el suelo, en ese instante cientos de ramas salieron de la tierra, eran muchas y fueron tomando forma de una gran casa de madera.

Los niños se miraron maravillados al tiempo que el rubio hacia cerca de un centenar de clones, estos salieron hacia la aldea mientras el se sentaba junto a los niños, al poco tiempo los clones regresaron junto con una gran cantidad de muebles y demás aparatos, en poco tiempo el lugar era como una especie de hotel con varias habitaciones y completamente equipado.

- Muy bien, con eso será suficiente. – dijo Naruto un poco serio.

El mini ejército entro corriendo a su nuevo hogar entre gritos y risas mientras el Jinchuriki los miraba, al cabo de un par de minutos en los que mas clones llegaron con ropa y demás el fue hasta el patio de la casa y creo una piscina para que ellos se bañaran y se fue directo a una habitación y se acostó a descansar un poco.

Al anochecer el rubio dejo un par de clones vigilando la casa y salio a su cita con su cocinera predilecta, aunque no se podía considerar una cita como tal fue mejor de lo que la castaña esperaba en especial cuando paso la noche en la nueva casa del mercenario.

Cuando llego a su casa se acostó en la cama con una sonrisa y un agotamiento que en cuanto se acostó quedo profundamente dormida.

En la mañana el rubio ya se había levantado y se había terminado de colocar su ropa habitual mientras en la aldea las cosas estaban muy tranquilas hasta que una terrible explosión en medio de esta desencadeno el terror.

Sus ojos se abrieron ante los estallidos y se asomo por la ventana, la cantidad de explosiones era abrumadora y podía sentir una gran cantidad de chacra extremadamente alta en ese lugar.

De repente seis figuras aparecieron frente a su casa, todos estaban cubiertos por capas negras con nubes rojas, solo pudo reconocer a uno de ellos y al ver los ojos de los demás pudo darse cuenta de quien era.

- Pein. – dijo Naruto mirando al usuario del Rin'negan frente a su casa.

- Naruto-niichan. – dijo Kaori entrando en la habitación de su protector con algunos de los niños.

- Quédense aquí y no salgan bajo ninguna circunstancia, yo me encargare de el. – dijo Naruto saltando por la ventana y quedar frente a frente con el Akatsuki.

Un gran número de ninjas se reunieron alrededor de los ninjas renegados y los miraban esperando la oportunidad de atacar.

La mayoría de los shinobis de la aldea se dieron cuenta de que los Akatsukis ni siquiera los miraban, era comos i no estuvieran allí y solo miraban fijamente al mercenario.

- Es increíble que hayas sobrevivido al veneno. – dijo uno de los Pein mirando al rubio.

- No soy fácil de matar. – dijo Naruto con una sonrisa algo maliciosa.

- Esto va a estar muy complicado, sin Kyubi-sama mi chacra esta a la mitad y antes me costo bastante trabajo vencer a este tipo, esto no va a ser nada fácil. – pensó Naruto mientras miraba a sus oponentes.

- ¿Qué tal si luchamos por allá atrás?, no hay nadie por esa zona y no nos van a interrumpir, ¿Qué dices? – dijo Naruto señalando hacia una montaña cercana.

- Como quieras. – dijo otro de los Pein mientras todos desaparecían.

- Naruto espera, no tendrás problemas con ellos, aun no estas completamente recuperado. – dijo Sarutobi el cual acababa de llegar al lugar.

- Esta es mi misión anciano así que es mejor que no te metas, lamento decirlo pero nadie en este lugar el rival para ellos así que si envías a alguien va a morir, deja que yo me encargue de ellos, tengo algo que arreglar con ese sujeto. – dijo Naruto mientras desaparecía.

Al aparecer frente a sus oponentes miro el lugar, era un valle completamente desértico, no había árboles ni nada, solo unas cuantas piedras y rocas de gran tamaño.

- Este sujeto no es ningún ninja normal, si voy a luchar contra el debe ser en serio, si me descuido puede que me mate, bueno, así es mejor, ya esperaba poder tener algún combate contra alguien muy fuerte, esto será entretenido. – pensó Naruto mientras miraba fija y atentamente a los seis ninjas frente a el.

Hola a todos, en primer lugar lamento enormemente la demora pero es que he estado muy ocupado, la universidad, mi trabajo y el hecho de que no tengo computador ha hecho que no tenga mucho tiempo libre, se que este capitulo no quedo muy bien que digamos pero para el próximo les prometo una gran lucha, lo juro.

Gracias a todos los que dejaron reviews en el capitulo anterior, espero que este capitulo les haya gustado aunque sea un poco, tratare de actualizar todos mis fics a la brevedad así que por favor tengan un poco de paciencia.