LUZ DE DESTRUCCIÓN.

Capitulo 4 – Alma destrozada.

Un joven de cabellos negros y piel blanca miraba con rabia a otro joven con apariencia similar pero un poco mayor a el, ambos tenían los ojos de color rojo y tres aspas alrededor de su pupila, los dos parecían estar cansados después de una terrible lucha que aun no terminaba siendo observados por algunas personas.

Una mujer de cabello negro largo con gafas al lado de un hombre de cabello plateado corto que miraba a un hombre de piel azulada que poseía una gran espada cubierta de vendas y que vestía con una tunica negras adornada con nubes rojas que estaba del otro lado del campo de batalla.

Un hombre de cabello gris y bastante alto miraba la batalla entre los dos Uchihas sin dejar de mirar en ningún momento al líder del grupo Hebi, el lugar donde estaban luchando los hermanos Uchiha era en un templo secreto del clan ubicado dentro de una gran cueva en una montaña.

Debido a la lucha los dos habían usado buena parte de su chakra pero se notaba bastante que gracias a la edad y experiencia era el mayor el que se encontraba en mejor estado y con mas probabilidades de ganar.

Mientras eso ocurría un grupo de ninjas saltaban de árbol en árbol a gran velocidad acercándose rápidamente al lugar del combate.

- Naruto no vayas tan rápido, aun no sabemos si en realidad Sasuke esta allí. – dijo un ninja de cabello grisáceo con parte de su rostro cubierto por una mascara de tela y con el protector de su frente tapando su ojo izquierdo.

- Es la primera pista que tenemos de Sasuke en mucho tiempo, si en realidad esta allí y nos demoramos mas puede que se vaya y no lo volvamos a ver en mucho tiempo. – dijo Naruto mientras saltaba en una rama.

- Naruto tiene razón Kakashi-sensei, además recuerde que Tsunade-sama dijo que Itachi también fue visto en la zona, es mejor que lleguemos rápido antes de que pase algo terrible. – dijo una joven de cabello rozado y ojos verdes aumentando la velocidad casi tanto como la del rubio.

- Tus estudiantes no te respetan Kakashi, ah mi eterno rival, en lugar de limitarte a ser su maestro deberías convertirte en su modelo a seguir, su héroe, de esa forma algún día ellos podrían ser como mis amados y respetuosos estudiantes. – dijo un hombre de cabello negro en un peinado estilo casco vestido con una malla de color verde y cuyos dientes brillaban por el reflejo del sol.

- Si Gai-sensei, usted es todo eso y mas. – dijo un joven completamente idéntico al anterior pero menor a el.

- Ves lo que te digo. – dijo Gai mirando al peligris.

El enmascarado lo miro por unos segundos.

- ¿Dijiste algo? – dijo Kakashi mirando al pelinegro.

Ante esto tanto Gai como su clon en miniatura perdieron el equilibrio golpeándose ambos contra un árbol delante de ellos.

- Esos dos nunca cambiaran. – dijo un joven de ojos perlados que iba un poco mas atrás de ellos junto a una joven de cabello café con un pergamino de gran tamaño en su espalda y que tenia el cabello recogido en dos moños en forme de hongo.

- Es patético. – dijo la joven con lastima mientras trataba de no mirar a los dos pelinegros.

Detrás del grupo una joven de cabello negro azulado y ojos perlados iba junto a un joven de cabello castaño que iba montado en un perro de gran tamaño, los seguía un joven completamente cubierto por una gruesa gabardina que no dejaba ninguna parte de su cuerpo visible.

- Muy bien, esta es la primera vez que nos vamos a enfrentar a Akatsuki así que hay que hacerlo bien, no podemos dejar que el equipo del idiota de Naruto y el de esos lunáticos nos sigan opacando. – dijo el joven que iba sobre el gigantesco can.

- Kiba-kun, no lo digas idiota a Naruto-kun. – dijo la joven mirando al dueño del perro.

- Lo dejare de llamar así en cuanto demuestre lo contrario. – dijo Kiba mirando al rubio. – Ese idiota es demasiado descuidado, mira que no darse cuenta aun de lo que sientes por el, Hinata, no hay escusa para que semejante estupidez. – dijo molesto mientras la joven se sonrojaba furiosamente.

- En eso estoy de acuerdo Kiba, tus sentimientos por el son totalmente obvios, me atrevería a decir que toda Konoha lo sabe menos el, además, no fue capaz de reconocerme cuando regreso de su viaje, el es demasiado despistado. – dijo el joven de la gabardina.

La joven bajo la cabeza avergonzada mientras su rostro estaba exageradamente rojo, levanto un poco la mirada para ver como su amado se alejaba más y más rápido del grupo.

- Naruto-kun, tengo que mostrarte cuan fuerte me hecho, quiero te fijes en mi. – pensó Hinata cambiando la expresión de su rostro a uno que mostraba decisión.

En la cueva los dos Uchihas se miraban fija y atentamente, el mayor sonrío un poco mientras se limpiaba un poco de sangre que salía lentamente por un pequeño corte en su mejilla.

- ¿Eso es todo lo que puedes hacer?, después de traicionar a tu aldea, irte con Orochimaru y entrenar con el por estos años, ¿este es todo tu nivel?, ¿esto es todo lo que puedes hacer?, ¿es esto lo que tu odio puede lograr? – dijo Itachi mirando desafiante a su hermano menor.

- ¡Cállate! – dijo Sasuke furioso mientras realizaba una serie de sellos.

En su mano izquierda se concentro una gran cantidad de energía eléctrica, se lanzo a una gran velocidad contra su oponente levantando su espada que esta clavada en el suelo, el arma brillaba y relampagueaba a causa de la mortal carga eléctrica, la distancia que los separaba era cada vez menor pero antes de alcanzar a su objetivo este salto al aire y lanzo una poderosa bola de fuego contra el menor.

El discípulo del sannin de las serpientes no detuvo su estocada y usando mas energía en su ataque atravesó la técnica ígnea y atravesó el estomago de su rival, el cuerpo de Itachi exploto en una nube de humo mientras el menor de los hermanos buscaba al otro por todas partes con su Sharingan activo.

- Nada mal Sasuke. – dijo Itachi que estaba sentado sobre una piedra y con una sonrisa un poco burlona en su rostro. – Pero necesitaras hacer algo mejor que eso para derrotarme. – dijo mientras sacaba una katana que estaba escondida dentro su tunica.

- Bastardo. – dijo Sasuke mirando con rabia al asesino de su clan.

- Sasuke, se acercan varios tipos de chacra a esta zona. – dijo Karin al darse cuenta del grupo que llegaba.

- Eso no importa. – dijo Sasuke quien seguía mirando fijamente a su hermano mayor.

Casi al instante cada uno ataco al otro con una técnica de fuego que se cancelo al chocar contra la otra solo para crear una cortina de humo que en cuanto se disipo mostró a ambos con las espadas cruzadas tratando de ejercer presión al otro, Sasuke se dejo tirar hacia atrás mientras colocaba sus rodillas sobre el torso de Itachi y luego lanzarlo por los aires y mientras este estaba en el aire lo ataco con una bola de fuego que tomo forma de un ave de fuego que salio disparada contra el Akatsuki, antes de que la técnica alcanzara al renegado el Sharingan de este cambio a otra forma y de el salio una gran llamarada de fuego negro que absorbió el ataque del menor de los hermanos y se acercaba a una velocidad incalculable a el.

Lanzándose con todas sus fuerzas a un lado fue la única forma que tubo Sasuke de esquivar por muy poco la letal técnica pero antes de poder levantarse Itachi apareció frente a el y de un golpe en la quijada lo levanto unos metros para luego darle una patada en el estomago y mandarlo contra una pared.

Con gran esfuerzo el líder del grupo Hebi logro levantarse a pesar de tener varias costillas rotas a causa del golpe de su hermano mayor.

- Este juego ya dejo de entretenerme, es una lastima hermanito pero voy a matarte ahora. – dijo Itachi mientras se colocaba en posición para acabar con su hermano.

Mientras los integrantes del grupo Hebi se preparaban para intervenir el Akatsuki de piel azulada se coloco frente a ellos con su gran espada lista para entrar en cómbate.

- Recuerden lo que dijeron Itachi y el pequeño idiota, que no intervinieran, si se mueven los matare. – dijo Kisame con una sonrisa que mezclaba arrogancia y una gran sed de sangre.

- Por mi esta bien, Karin, tu y Jugo ayuden a Sasuke, yo tengo asuntos que atender con Kisame-sempai. – dijo Suigetsu mientras se colocaba la espada que pertenecía a Zabuza en los manos y se preparaba para el combate.

Antes de que la pelinegra pudiera hablar el ninja aqua salto y ataco al espadachín de Akatsuki, las grandes espadas de ambos chocaban entre si mientras ambos intentaban acabar con su oponente, la sonrisa en el rostro del peliblanco era de emoción y la del ex ninja de la niebla era burlona a pesar de que la habilidad en el arma de su oponente era notablemente alta.

Suigetsu giro su cuerpo a gran velocidad mientras su arma que al inicio estaba al nivel del piso fue elevándose gracias a la velocidad y chocaba violentamente contra la del renegado quien ni parecía haberse esforzado al detener el ataque.

- Tan fuerte como siempre Kisame-sempai. – dijo Suigetsu con una sonrisa mostrando sus filosos dientes.

- Tienes talento chico pero eso no es suficiente, lastima que tenga que matarte ahora ya que nos podríamos divertir en otro momento. – dijo Kisame mientras empujaba con fuerza al ninja de agua contra una pared y antes de que este se recuperara del golpe lo corto en dos con su espada.

El Akatsuki sonrío complacido solo vara ver asombrado como los restos del peliblanco se convertían en agua, un látigo del liquido ataco al renegado mientras otro tomaba la espada y atacaba a la vez al ex espadachín de la niebla.

Itachi estaba en el aire esquivando hábilmente una seria de kunais lanzados por una pelinegra y en cuanto toco el suelo comenzó a eludir los monstruosos golpes que lanzaba el sujeto que antes de que acabara con Sasuke se interpuso entre el y su objetivo, la fuerza del compañero de su hermano era aterradora y casi comparable con la de Kisame y era claro que si lo tocaba le haría mucho daño.

Aun con las habilidades de los Hebi los Akatsukis mostraban habilidades superiores además de una gran experiencia, poco después de que se dieron cuenta de las habilidades de sus oponentes fueron ganando terreno y rápidamente los superaron llevándolos mas allá de sus limites.

Sasuke apenas podía ponerse de pie mientras su compañera estaba desmayada en el suelo, Jugo se mantenía frente a el haciendo un esfuerzo sobrehumano por mantenerse firme en contra del asesino del clan Uchiha, Suigetsu usaba su gran espada como apoyo para poder mantenerse de pie pero ya había usado todo su chakra y apenas podía mantener la conciencia.

- Que lastima Itachi-san, parece que estos inútiles ya no pueden mas, yo que comenzaba a emocionarme. – dijo Kisame con una sonrisa burlona.

- Era de suponerse, acabemos con esto rápido. – dijo Itachi mientras tomaba su sable y miraba a su hermano. – Este es tu fin, hermanito. – dijo mientras se lanzaba contra el con su espada en dirección al corazón del pelinegro que no podía moverse a causa del cansancio.

Cuando estaba a punto de acabarlo salto hacia un lado esquivando el Raikiri del temido ninja copia que casi lo alcanza, mientras eso pasaba vio como varios rubios lo atacaban en aire, golpeo a los que tenia mas cerca y estos explotaron en una nube de humo, salto hacia atrás al ver gracias a su dojutsu como uno de los rubios aparecía entre la neblina con una esfera de chakra en su mano.

La técnica choco una columna despedazándola en el acto, los dos renegados se reunieron solo para ver como un grupo de 12 ninjas de Konoha aparecía en el templo, la joven de cabellos rozados al darse cuenta del estado en que estaba el menor de los Uchihas se acerco a el para revisarlo.

- No te me acerques. – dijo Sasuke mirando seriamente a la joven que no se dejo intimidar y lo chequeo para ver su estado.

El menor de los Uchihas estaba demasiado cansado para detener a la joven así que dejo de forcejear mientras ellos lo revisaba.

- Que bueno que llegan, los estábamos esperando pero creíamos que iban a llegar antes. – dijo Kisame con una sonrisa macabra en su rostro.

Eso dejo algo desconcertados a los recién llegados y solo vieron como la puerta por donde estaban se cerraba y quedaban encerrados.

Por donde habían entrado estaba un hombre que mas parecía una planta al lado de otros dos con ojos grises con varias espirales, al lado de Itachi y Kisame aparecieron otros cuatro de ojos grises con espirales, una mujer de cabello azulado con una flor de papel en su oído y uno que llevaba una mascara con espirales que llegaban a un agujero que estaba sobre su ojo derecho, todos y cada uno de ellos llevaban túnicas negras con nubes rojas y se veían imponentes.

- Kakashi-sempai parece que caímos en una trampa. – dijo Yamato colocándose al lado del ninja copia.

- Así parece, por lo visto el informe que recibió Hokage-sama era solo una artimaña para hacernos llegar hasta aquí. – dijo Kakashi con una expresión muy seria que era notada aun con su mascara puesta.

- Son demasiados, si luchamos contra ellos nos mataran antes de que podamos hacer algo, nuestra opción mas lógica seria huir. – dijo Shikamaru muy serio.

- Esa opción es la única que tenemos pero no será nada fácil, tres de ellos bloquean nuestra ruta de escape y no hay forma de que nos dejen pasar sin luchar, si intentamos huir nos frenaran el paso y los que tenemos detrás nos atacaran, debemos crear una distracción para poder escapar. – dijo Shino mientras se ajustaba sus gafas.

- No hay problema, yo me encargare, mientras tomen a Sasuke y corran. – dijo Naruto mientras se preparaba para crear tantos clones como pudiera.

- No, ellos están tras de ti Naruto, la prioridad es sacarte a ti primero. – dijo Kakashi muy serio.

- Es increíble que el más poderoso de los Bijus este atrapado dentro de ti, una vez que te capturemos el Kyubi será nuestro, tengo que agradecerte por venir directamente hacia nosotros. – dijo uno de los hombres de ojos grises y que veía fijamente al rubio.

Los ninjas de Konoha miraron por unos segundos a su compañero que se veía molesto.

- No dejare que ustedes se apoderen de Kyubi, antes de extraerlo tendrán que matarme y créeme, no será nada fácil, soy Naruto Uzumaki y algún día seré Hokage. – dijo Naruto seriamente.

- Este niño tiene una boca muy grande. – dijo Kisame mientras soltaba una pequeña risa.

- No soy ningún niño bastardo, soy el discípulo del gran Jiraiya, uno de los tres sannin así que no deberías subestimarme. – dijo Naruto seriamente.

- Así que el discípulo de Jiraiya-sensei, en ese caso tampoco deberías subestimarme. – dijo Pein mirando al rubio.

- ¿Jiraiya-sensei? – dijo Naruto confundido por el comentario del Akatsuki.

- Así es, yo también fue estudiante de Jiraiya-sensei y como dice un famoso refrán, el buen discípulo siempre supera al maestro. – dijo Pein con el rostro mostrando una pequeña sonrisa.

- ¿De, de que hablas? – dijo Naruto al sentir como algo andaba mal.

- ¿Qué aun no lo sabes?, Jiraiya-sensei y yo tuvimos una pequeña pelea hace unos días y tuve que matarlo. – dijo Pein mirando fijamente al rubio.

Los ojos del rubio se abrieron completamente al escuchar semejante noticia, su boca estaba abierta y seca, su mente quedo completamente en blanco mientras su cerebro trataba de asimilar semejante noticia, imágenes de su lujurioso e inmaduro mentor pasaban rápidamente por su cabeza, esa noticia era demasiada para el, sus manos temblaban al igual que sus labios.

- Ero-sennin muerto, eso no, eso no, eso no puede, no puede ser verdad. – pensó Naruto muy contrariado.

- El muy estupido pudo haber huido pero se quedo a luchar, si hubiera escapado a lo mejor habría sobrevivido pero se quedo a luchar hasta el final, el muy inútil en realidad creía que tenia la oportunidad de ganarle a un dios. – dijo Pein mirando con superioridad al rubio.

Los ninjas de Konoha se encontraban furiosos, Naruto por su parte apretaba sus puños con tal fuerza que comenzó a sangrar, sus dientes estaban tan apretados que casi parecía que fueran a romperse, sus azulados ojos estaban adquiriendo una coloración rojiza mientras su cuerpo emitía una leve luz rojiza que aumentaba gradualmente.

- ¡Eres un maldito! – dijo Naruto furioso mientras algunas lagrimas salían por sus ojos. – Voy a matarte. – dijo mientras se lanzaba contra el.

- Naruto. – dijo Kakashi tratando de detener a su estudiante pero este ya se había lanzado al combate.

Sin mas opción los ninjas de Konoha se lanzaron a luchar contra los ninjas renegados para atrapar al rubio y escapar de allí sin embargo los criminales eran extraordinariamente fuertes y hábiles y en cuestión de minutos los habían superado, el nivel entre los renegados y los shinobis de Konohagakure no Sato era muy obvio, casi sin esfuerzo los habían vencido y solo el rubio permanecía de pie pero bastante lastimado.

- Será menos doloroso para ti si te rindes. – dijo Pein mientras el rubio lo miraba con rabia.

- Yo, yo jamás me rindo. – dijo Naruto mientras creaba una docena de clones.

Diez de sus clones se lanzaron al ataque mientras dos de ellos se acercaron al original, mientras los demás luchaban Naruto y sus dos copias creaban su técnica mas poderosa, el Futon Rasen Shuriken se formo en su mano y aprovecho que el asesino de su maestro estaba de espalda para lanzarse contra el, el Akatsuki esquivo el letal golpe que se estrello directamente contra una de las paredes de la cueva.

La explosión que ocurrió fue terrible y se sintió por toda la cueva, Naruto se levanto muy cansado al haber usado su técnica y no podía mover su brazo derecho mientras frente a el se aparecía otro sujeto de cabello anaranjado y de ojos grises que lo miraba directamente.

- Estas acabado. – dijo Pein frente al rubio.

En ese momento una gran roca cayo del techo de la cueva, el Akatsuki miro hacia arriba solo para ver como las paredes y el techo del lugar se agrietaban y comenzaban a derrumbarse, todo el lugar comenzó a destruirse a gran velocidad y los ninjas ahora estaban tratando de esquivar los escombros, gracias a la confusión del momento los renegados dejaron libre el camino para que los ninjas de Konoha escaparan.

- Tenemos que irnos ya. – dijo Shikamaru mientras corría hacia la puerta.

Los ninjas tomaron a los heridos junto a Sasuke y al grupo Hebi y fueron a toda velocidad hacia la salida.

- Naruto rápido. – dijo Kakashi al darse cuenta que el rubio seguía dentro del lugar.

El ojiazul se levanto del suelo y con lo poco que le quedaba de fuerza comenzó a correr hacia la salida, las rocas seguían cayendo cada vez más rápido y una de ellas cayó frente al rubio y por poco lo aplasta.

- ¡Naruto-kun cuidado! – dijo Hinata asustada al ver una gran roca sobre el joven.

Ante los ojos aterrados de todos ellos esa roca mas otras mas caían sobre el joven de cabellos dorados sepultándolo completamente, antes de que pudieran moverse vieron como los Akatsukis se colocaban frente a ellos, sin más opción salieron corriendo para evitar que los asesinaran.

- Kakashi-sensei, tenemos que volver, Naruto aun podría. – dijo Sakura mirando a su sensei una vez que se detuvieron en el bosque que estaba cerca del templo.

- Sakura, no hay forma de que Naruto haya sobrevivido a eso, aun si intentamos recuperar su cuerpo no podríamos ya que los Akatsukis aun están allí, estamos heridos y no somos rivales para ellos, lo mejor será irnos y regresar con refuerzos a recuperar su cuerpo. – dijo Kakashi en un tono de voz serio y casi sin sentimientos.

El grupo asintió en silencio mientras se notaban desanimados y tristes, la joven de ojos perlados no podía evitar que las lágrimas dejaran de salir, estaba destrozada y en cuanto Kiba se acerco a ella comenzó a llorar desconsoladamente.

Sin decir ni una palabra más regresaron a Konoha y durante todo el trayecto de regreso el silencio formado entre ellos no se rompió mas solo los débiles sollozos de Hinata era lo que indicaba que el grupo estaba con vida, sus ánimos estaban por los suelos y difícilmente podrían superar semejante tragedia.

- En serio, eso no lo sabía. – dijo Naruto mientras observaba a la rubia Hokage y esta lo miraba fijamente.

- ¿Qué esperabas?, cuando todos creyeron que habías muerto quedaron devastados, todos lo hicimos. – dijo Tsunade algo triste.

- Ya veo. – dijo Naruto con una sonrisa casi cínica. - ¿Y se supone que debo creer eso? – dijo en tono burlón.

- ¿Cómo puedes decir eso?, todos en realidad creyeron que habías muerto. – dijo Tsunade mirando al joven. – Cuando regresaron a la aldea lo único que pedían era ir a buscar tu cuerpo y poderte enterrar en la aldea, todos estaban desechos, cuando moriste una parte de ellos lo hizo también. – dijo tristemente.

- Si eso es verdad entonces por que no lo permitiste, si los hubieras dejado ir a buscar mi cuerpo se habrían dado cuenta de que sobreviví a eso. – dijo Naruto con los ojos cerrados y luego abrirlos de nuevo pero esta vez con una sonrisa siniestra en sus labios. – pero debo agradecértelo. – dijo con esa sonrisa haciéndose mas grande.

- ¿De, de que hablas? – dijo Tsunade algo contrariada por esa sonrisa.

- Si no me hubieras interrumpido lo sabrías. – dijo Naruto con una sonrisa burlona. – Iba a explicártelo cuando saliste con esa estupidez de que todos estaban devastados por mi supuesta muerte. – dijo sin abandonar esa cínica sonrisa. - ¿Aun quieres saberlo verdad?, ¿como es que me uní a Akatsuki? – dijo mirando a la rubia que solo asintió sin decir nada mas.

- Imagino que el que creyeras que te abandonamos fue lo que lo causo verdad. – dijo Tsunade mirando al pelirrojo.

- En realidad no, ellos habían sobrevivido y eso en ese tiempo era lo que yo quería. – dijo Naruto con una pequeña sonrisa de satisfacción.

- Tiene algo que ver lo de tu apellido. – dijo Tsunade aunque mas que una pregunta fue una afirmación.

- En parte. – dijo Naruto sonriendo y mostrando uno de sus colmillos.

Dolor, nada mas que dolor era lo que sentía, con pereza abrió los ojos para luego cerrarlos inmediatamente, la escasa que luz que había era suficiente como para lastimarlo, trato de acostumbrarse y mirar el lugar en donde estaba.

Al inicio solo podía ver sombras sin formas que poco a poco y medida que sus ojos se lo permitían tomaban forma, intento moverse y varias descargas de dolor invadieron cada parte de su ser causándole una terrible sensación.

Sus brazos estaban encadenados a una pared al igual que sus piernas lo estaban en el piso, por fortuna estaba sentado y las cadenas no permitían que se moviera mas de lo debido. Su mente era un caos y solo podía ver imágenes confusas que no tenían relación alguna.

- ¿Dónde estoy? – dijo Naruto en un susurro pues no tenia fuerzas suficientes para hablar mas alto.

- Hasta que al fin despiertas enano. – dijo la voz de un hombre cerca de el.

Al mirar al dueño de esa voz vio a un hombre de piel azulada vestido con una tunica de color negro y nubes rojas, inmediatamente todos sus recuerdos y pensamientos se organizaron y se dio cuenta de lo que pasaba.

- Aunque hayas estado inconciente dos semanas me sorprende que hayas despertado, se nota que eres muy difícil de matar. – dijo Kisame riéndose.

- ¿Dónde estoy? – dijo Naruto mirando al Akatsuki.

- ¿En donde crees? – Dijo Kisame con una sonrisa algo malévola. – Estas en nuestra guarida, después que destruyeras la cueva con esa técnica tuya tuvimos que sacarte de esa pila de escombros, fue sorprendente que aun permanecieras con vida aunque por muy poco, si no es por que Konan es una excelente ninja medico habrías muerto poco después. – dijo mirando la cara de confusión del joven. – No te armes ideas raras, no te salvamos por gusto, si tu te mueres lo mismo pasara con Kyubi y no podemos permitir que eso pase. – dijo sonriendo. – Es mejor que descanses un poco más y te recuperes para que podamos comenzar con la extracción. – dijo mientras salía.

- Mis amigos, ¿Qué paso con ellos? – dijo Naruto con todas fuerzas que logro reunir.

- Ellos, se nos escaparon y te dejaron allí tirado, parece que no les importo lo que paso contigo, tienes buenos amigos. – dijo Kisame con burla y se fue de la habitación.

Al haberse quedado solo el rubio siguió mirando la salida de la habitación, sus manos y piernas estaban encadenadas y sentía dolor en cada parte de su cuerpo, cerro sus ojos mientras meditaba las palabras dichas por el ninja renegado.

- Ellos no me abandonaron seguro creyeron que había muerto, en cuanto se den cuenta que sigo vivo vendrán a rescatarme. – pensó Naruto mientras trataba de ignorar el dolor. – No, no puedo permitir que Akatsuki se quede con Kyubi, no puedo esperar que mis amigos vengan, tendré que acabar con mi vida antes de que lo extraigan, es la única solución. – pensó mientras trataba de liberarse pero apenas y podía moverse en parte por el dolor y también por las cadenas.

Los días pasaron lenta y dolorosamente, a pesar de que sus fuerzas regresaban gradualmente los intentos del rubio por acabar con su vida era en vano, las cadenas impedían que usara el poco chakra que aun le quedaba, lo único que podía hacer era evitar alimentarse pero los Akatsukis con el fin de que se curara en el menor tiempo posible le inyectaban directamente los nutrientes y medicinas necesarias.

- Hasta cuando vamos a tenerlo allí. – dijo Zetzu mirando al pelianaranjado que estaba sentado en una silla con los ojos cerrados.

- Hasta que su cuerpo pueda soportar el ritual de extracción hasta el final. – dijo Pein seriamente.

- Tenia entendido que ese chico se cura en un día de lo que sea que le pase, ya han pasado casi tres semanas y aun esta en mal estado. – dijo Itachi mirando al líder.

- Es por el Kyubi, esta tratando de retrasar todo lo posible la extracción pero con las habilidades de Konan el chico debería estar en condiciones para la extracción en dos días mas. – dijo Pein un poco serio.

- Eso espero, estar aquí encerrado y esperando que un mocoso se recupere comienza a desesperarme. – dijo Kisame aburrido.

- No queda de otra, ya capturamos a los demás Bijus y solo nos falta el de el, tranquilo, en dos días tendremos todo lo que necesitamos para cumplir nuestras metas y nadie podrá detenernos. – dijo Itachi un poco serio.

- Solo es cuestión de tiempo, ya no falta mucho para que todas las aldeas ninjas estén bajo nuestros pies. – dijo Pein mientras miraba al enmascarado que asentía en silencio.

Los dos días pasaron rápidamente y como esperaban ya el joven había salido de peligro y estaba en un estado de salud considerablemente bueno, los Akatsukis estaban reunidos frente a una estatua y cada uno de ellos estaba sobre unos dedos, en frente de ellos estaba Naruto flotando en medio de una extraña aura mientras pequeñas luces salían de sus ojos y boca.

- ¿Que esta pasando? - dijo Zetzu al notar que algo no andaba bien.

- Se esta resistiendo. - dijo Itachi un poco serio.

- De nada le va a servir. - dijo Pein mientras incrementaba un poco su chakra.

Los demás Akatsukis hicieron lo mismo y el brillo del aura aumento en intensidad, casi un día después a pesar de los esfuerzos de los renegados el chakra del Kyubi que habían logrado extraer era muy poco, casi nada y lo peor para ellos era que el joven Jinchuriki estaba debilitándose rápidamente.

- Paren el ritual. – dijo el enmascarado de Akatsuki con lo cual el pelianaranjado y la peliazul se detuvieron inmediatamente seguidos de los demás que lo hicieron segundos después.

- ¿Qué pasa?, ¿Por qué nos detenemos? – dijo Kisame mirando con rabia al enmascarado.

- A este paso ese chico morirá antes de completar la extracción, el Kyubi se este resistiendo demasiado y no hemos podido extraer nada de su chacra, será mejor hacerlo en otra ocasión. – dijo el enmascarado con un tono de voz serio.

- ¿Y tu desde cuando eres el líder para andar dando ordenes? – dijo Kisame molesto.

- Tobi tiene razón, lo intentaremos en unos días, debemos recuperar nuestro chakra, lleven a ese niño a su celda y déjenlo allí para que se recupere. – dijo Pein mirando al joven y luego mirar a su compañera. – Konan, asegúrate que este en mejor estado para la próxima extracción. – dijo muy serio a lo que ella solo asintió.

- Así que el Kyubi no se dejo extraer. – dijo Tsunade muy impresionada.

- No, se resistió mucho y cada vez que intentaban extraerlo fallaban. – dijo Naruto con los ojos cerrados.

- Eso quiere decir que lo intentaron varias veces. – dijo Tsunade mirando asombrada al joven.

- Tres para ser exactos y en todas fallaron, esa sensación que tienes cuando están haciendo el ritual es horripilante, es, indescriptible, sentía como mis fuerzas se iban y como mi vida era arrastrada fuera de mi cuerpo, no se como describirlo. – dijo Naruto mientras se quedaba callado unos segundos y luego soltó un suspiro para luego sonreír. – Pero bueno, eso solo nos lleva a la parte más interesante de la historia. – dijo con una sonrisa algo escalofriante.

- ¿Cuál? – dijo Tsunade mirando asombrada al joven.

- Bueno, cuando se dieron cuenta que no podrían extraer al Kyubi de mi interior tuvieron que buscar otras alternativas, deberías haber visto la frustración al darse cuenta de que no podían realizar la extracción ya que cada vez que lo hacían me debilitaba hasta el punto que si seguían yo iba a morir antes de que Kyubi fuera de ellos, finalmente se les ocurrió una idea y fueron por ella. – dijo Naruto mirando a la rubia.

- ¿Cuál? – dijo Tsunade mirando atenta al pelirrojo.

- No te la imaginas, la idea que se les ocurrió era que si no podían extraer a Kyubi me usarían a mi en su lugar, idea que por cierto se los agradezco mucho. – dijo Naruto mientras soltaba una pequeña carcajada.

La rubia se quedo muda de la impresión y ni una sola palabra salio de sus labios por lo cual lo único que pudo hacer fue quedarse callada y escuchando atenta el resto del relato del pelirrojo.

El joven Jinchuriki del Kyubi estaba nuevamente encadenado en su celda, a pesar de no dolerle nada su cuerpo se sentía muy pesado, sus energías estaban casi agotadas y no tenia fuerzas ni para mirar hacia la puerta que se había abierto y dejaba pasar a un visitante.

- Hola Naruto-kun. – dijo la voz de un hombre y en tono de voz suave pero firme.

Por mas que intentara recordar el rubio no distinguía el dueño de esa voz y al no poder subir su rostro no podía averiguar quien era, como si este leyera sus pensamientos se acerco a el y levanto su rostro, frente al ojiazul estaba un hombre con una mascara en espiral que tenia un agujero en el lugar donde debía estar su ojo derecho y vestía con el uniforme de Akatsuki.

- Permíteme que me presente mi nombre es Madara Uchiha y es un placer conocerte. – dijo Madara en un tono de voz amigable.

- ¿U, Uchiha? – dijo Naruto en un suave susurro al escuchar el apellido.

- No intentes hablar ahora, espero puedas disculparnos por la forma tan descortés como te hemos tratado hasta ahora. – dijo Madara mientras liberaba de las cadenas al joven.

El cuerpo del rubio cayo al suelo sin fuerzas mientras el Akatsuki lo tomaba entre sus brazos y lo llevaba cargado hasta una habitación, lo llevo hasta una cama y lo acostó en esta.

- Allí hay un poco de comida. – dijo Madara señalando un plato tapado en una mesa cerca de la cama. - En cuanto te recuperes espero que podamos hablar tranquilamente de un asunto que nos interesa mutuamente. – dijo mientras salía de la habitación.

El joven miraba confundido hacia la puerta pero al estar tan cansado y con lo cómoda que se sentía la cama quedo dormido en cuestión de segundos. Cuando al fin despertó habían pasado casi dos días y ya sentía sus fuerzas renovadas, al intentar levantarse vio al Akatsuki renegado sentado en una silla frente a su cama mirándolo fijamente.

- Me alegras que hayas despertado al fin, he querido hablar contigo desde hace mucho. – dijo Madara en un tono de voz alegre.

- Dijiste que tu nombre era Madara Uchiha ¿verdad? – dijo Naruto mirando atento al pelinegro.

- Así es, me complace que hayas recordado mi nombre. – dijo Madara soltando una pequeña risita.

- Es difícil no hacerlo en especial con alguien que tiene un nombre tan famoso. – dijo Naruto mirando al enmascarado.

- Es verdad, en Konoha soy muy famoso, como no lo seria ya que yo fui uno de sus fundadores. – dijo Madara mirando al rubio que no le quitaba la mirada de encima.

- Eso no es posible, ese sujeto murió en el valle del fin a manos del Shodaime Hokage y aun si viviera tendría casi cien años. – dijo Naruto mirando al enmascarado.

- No es imposible, mi Sharingan es diferente y me da algunas habilidades únicas y muy especiales aunque no creo que eso te interese. – dijo Madara al ver la expresión de seriedad del rubio.

- No en realidad, quiero saber que esta pasando, por que eres tan amable conmigo si hasta hace unos días estaban bastante ocupados tratando de extraer a Kyubi. – dijo Naruto muy serio.

- Itachi y los demás tenían razón, eres muy impaciente, bueno, no importa, eso me agrada, tienes carácter. – dijo Madara mientras se levantaba de su silla y la acercaba un poco mas a la cama para luego sentarse nuevamente. – Veras es que la situación que tenemos entre manos es un poco complicada, Kyubi se resiste demasiado durante la extracción y a causa de eso tu cuerpo se debilita mucho y si no nos detenemos corremos el riesgo de que mueras y que Kyubi se valla contigo, como te imaginaras ese es un precio que nos podemos permitir por lo que llegamos a la decisión que la única solución es que tu te unas a nosotros y nos ayudes en nuestros planes. – dijo Madara mirando divertido la expresión del joven.

- ¡Estas loco!, yo jamás me uniría a ustedes. – dijo Naruto furioso.

- Oh vamos, no digas esas cosas tan a la ligera después de todo este honor no se lo damos a cualquiera. – dijo Madara mirando la cara de furia del rubio.

- ¿Honor?, ¿Cómo un grupo de matones a sueldo como ustedes pueden tener honor?, solo son asesinos y criminales que matarían a quien fuera sin importares nada, solo son basura. – dijo Naruto molesto.

- ¿Parece que en realidad nos odias verdad? – dijo Madara conteniéndose una risa.

- Ustedes han causado mucho dolor y destrucción, por su culpa muchos de mis amigos han sufrido mucho, Asuma-sensei, Ero-sennin, ustedes los mataron, yo prefiero morir a tener que unirme a ustedes. – dijo Naruto muy serio.

- ¿Amigos? – dijo Madara mientras soltaba una gran carcajada que por alguna razón hizo que el ojiazul enfureciera.

- ¡¿Qué te causa tanta gracia?! – dijo Naruto furioso.

- Que tu llames amigos a personas que solo te han utilizado para su propio beneficio. – dijo Madara mirando al rubio.

- Ellos jamás me han utilizado. – dijo Naruto molesto.

- ¿Estas seguro de eso? – dijo Madara con cierto tono de burla en su rostro.

- Completamente. – dijo Naruto muy serio.

- Tu confianza hacia ellos es asombrosa pero patética, eres tan idiota para no darte cuenta que para ellos no eres mas que un arma que solo han utilizado a su antojo. – dijo Madara muy serio.

- Eso es mentira, ellos jamás harían algo así. – dijo Naruto mirando con rabia al enmascarado.

- En serio, veamos, si no estoy equivocado tu compañera de equipo se llama Sakura Haruno, ella te ha utilizado para poder llevar a Sasuke de regreso a Konoha. – dijo Madara mirando atento al joven.

- Sakura-chan nunca haría algo así. – dijo Naruto molesto.

- No me digas, entonces por que cuando la cueva se destruyo y tú quedaste sepultado ella se fue inmediatamente a Konoha con este Sasuke y te dejo allí sepultado para que murieras. – dijo Madara un poco serio.

- Eso, eso fue por. – dijo Naruto pero el enmascarado no lo dejo terminar de hablar al levantarse de la silla.

- Ella te utilizo para llegar hasta Sasuke y una vez que lo consiguió te dejo allí tirado a morir pues ya no les eras de utilidad, lo mismo para el resto de tus amados "amigos", ni siquiera se tomaron la molestia de ir a recuperar tu cuerpo y eso demuestran lo poco que se preocupan por ti. – dijo Madara mientras se colocaba frente al joven.

- Eso no, eso no es verdad, ellos. – dijo Naruto muy consternado por las palabras del renegado.

- ¿De verdad creíste que ellos te considerarían realmente un amigo?, a ti, que guardas en tu interior a la bestia que destruyo esa aldea y acabo con las vidas de muchos de sus amigos y familiares, acéptalo pequeño, para ellos tu no eres nada mas que un monstruo, ellos al verte solo ven a Kyubi y no importa lo que hagas o cuanto te esfuerces jamás lograras ser algo mas, no hay ni una sola persona en esa aldea que no te odie, abre los ojos y ve la realidad, jamás, jamás te respetaran en ese lugar, para ellos tu siempre has sido, eres y seguirías siendo un monstruo, nada mas. – dijo Madara muy serio.

- Eso no, eso no es verdad, Iruka-sensei, Ero-sennin, Tsunade-baa-chan y Shizune-nee-chan, ellos, ellos me consideran de su familia. – dijo Naruto muy agitado.

- ¿De verdad crees eso? – dijo Madara con un tono de voz cargado de burla. – Si eso fuera verdad no crees que entonces no te habrían ocultado la verdad sobre tus padres. – dijo mirando y sonriendo al ver la expresión del joven.

- ¿Mis, mis padres? – dijo Naruto casi sin voz.

- Si, así es, todos en Konoha saben quienes fueron tus padres en especial tu padre, el fue muy famoso en Konoha. – dijo Madara en un tono de voz cargado de ironía y al ver la expresión del Jinchuriki una sonrisa retorcida se formo debajo de su mascara. - ¿Quieres saber quienes fueron tus padres? – dijo en un tono de voz tranquilo y relajado.

El joven estaba demasiado impactado y no podía moverse ni un milímetro, solo podía mirar fijamente al hombre frente a el que seguía sonriendo bajo su mascara.

- Su nombre era Minato Namikaze mejor conocido como el Yodaime Hokage, el hombre que sello al Kyubi dentro de ti, su único hijo. – dijo Madara mientras seguía mirando el rostro impactado e incrédulo del joven. – Si no me crees piensa en esto, ¿por que tu?, de todos los bebes de Konoha fuiste tu el escogido para ser el carcelo de esa bestia, era mas que obvio que el no iba a sacrificar al hijo de alguien mas sin hacerlo el primero, el parecido entre los dos es innegable. – dijo sonriendo. – Todos en esa aldea lo sabían menos tu, eso debería demostrarte que no confían en ti, que no eres nada para ellos. – dijo mirando como el rubio mantenía los ojos cerrados obviamente tratando de negarse lo que escuchaba.

El enmascarado salio de la habitación dejando al ojiazul sentado en la cama con los brazos sosteniendo su cabeza y quien seguía sin poder reaccionar.

- Eso, eso es mentira, mis amigos, ellos, ellos nunca. – pensó Naruto desesperado.

- Deja de llorar inútil. – dijo una voz monstruosa y escalofriante dentro de la mente del joven. – Eres patético, sabes lo que inútil te dijo es verdad ahora ya deja de lamentarte porque al fin sabes de donde saliste. – dijo con voz burlona.

El ojiazul cerró los ojos y al abrirlos vio a jaula cerrada que mantenía en cautiverio al más poderoso de los nueve Bijus.

- Dijiste que es verdad, lo que ese sujeto dijo es verdad, el Yodaime Hokage era mi padre. – dijo Naruto mirando a la bestia que asintió de forma afirmativa sin decir nada.

- Entonces lo demás es cierto, ellos nunca me quisieron, solo me utilizaron para su beneficio. – dijo Naruto completamente destrozado.

En un abrir y cerrar de ojos estaba nuevamente en la habitación mas eso no le importo, sus ojos estaban vacíos y sin vida, acerco sus piernas hasta su pecho y las abrazo mientras se colocaba en posición fetal.

- ¿Tienes idea de lo se siente? – dijo Naruto quien mantenía los ojos cerrados mientras la rubia lo miraba sin saber que hacer o decir. – Que todo en lo que crees sea una mentira, que todos tus sueños, todas tus esperanzas e ilusiones sean despedazadas de raíz. – dijo sin abrir los ojos y su voz sonaba algo vacía. – Ese día lo perdí todo, mi sueño de convertirme en Hokage, la esperanza de que algún día Sakura se fijara en mí y que la gente de la aldea me respetara, supongo que la vida tiene formas bastante efectivas de hacerte ver la realidad y mostrarte lo poca cosa que eres, después de esa pequeña charla con Madara me daba igual lo que hicieran conmigo, ya no tenia deseos de vivir, después de todo no tenia por que hacerlo, ya nada tenia sentido. – dijo sin mucho animo.

- Na, Naruto yo. – dijo Tsunade pero fue incapaz de seguir hablando al ver como el abría los ojos y la miraba con una frialdad que sintió un escalofrío recorrer cada parte de su cuerpo.

- Sabes, enterarme de quien fue en realidad mi padre fue algo extraño, no fue lo que esperaba, fue un poco doloroso pero no tanto como por como me entere, el simple hecho de que un criminal como lo era el supiera mas de mi de lo que yo mismo sabia era imperdonable pero que ustedes, en las personas en quien yo confiaba y por quienes habría dado mi vida sin dudarlo las veces que fuera necesario lo supieran y no me hayan dicho nada, eso fue peor. – dijo Naruto mientras nuevamente cerraba los ojos.

- Naruto, eso, eso fue por. – dijo Tsunade pero el pelirrojo alzo la mano para impedir cualquier comentario.

- No vine hasta aquí para escuchar más mentiras, querías saber por que me uní a Akatsuki y eso vine a hacer, así que cállate y escucha. – dijo Naruto en un tono de voz serio y que no daba lugar a ningún alegato. – Durante toda mi vida siempre quise saber quienes eran mis padres, cada vez que veia a algún niño caminando con sus padres no podía evitar pensar que pasó con los míos, si estaban muertos o si vivían y me habían abandonado, el miedo por la segunda opción me impedía investigarlo, tu, Ero-sennin, Kakashi y los demás, todos ustedes siempre supieron la verdad y me la ocultaron. – dijo seriamente.

- Era necesario, el Yodaime tenia muchos enemigos y si sabían tu identidad te habrían matado en venganza a el, solo hicimos lo que creímos era correcto. – dijo Tsunade sin poder evitar que lagrimas salieran de sus ojos.

- ¿De verdad esperas que crea semejante estupidez? – dijo Naruto con una sonrisa algo siniestra. – Si eso fuera verdad no habría habido razón para no decírmelo a mí, yo jamás habría dicho nada y estaría mas que dispuesto a ocultarle el secreto al mundo entero pero para ustedes yo no era nada mas que un demonio, una herramienta, un títere en sus manos que manipularon a su antojo hasta que ya no les fue útil. – dijo seriamente.

- Naruto, eso no, eso no es verdad. – dijo Tsunade prácticamente llorando.

- Por favor, sabes algo que me resulta irónico, puedo recordar cuando Mizuki me dijo lo del Kyubi, en ese momento me dijo que durante toda mi vida me habían ocultado cosas, que siempre me mentían y que todos me odiaban, quien fuera a creer que todo lo que dijo era verdad. – dijo Naruto con una sonrisa algo macabra. – Pues bueno, como iba diciendo luego de que Madara me contara lo de mi padre y me dijera todo ese quede muy consternado, ya nada tenia sentido, había perdido todo y la verdad no tenia intenciones de seguir viviendo. – dijo mirando al techo. – Luego el vino con una oferta interesante. – dijo con una sonrisa algo maliciosa.

- ¿Qué te dijo Madara? – dijo Tsunade atenta a lo que el ojirojo decía.

- ¿Quién dijo que la propuesta fue de Madara? – dijo Naruto sonriendo perversamente dejando a la Hokage confundida. – La propuesta fue de Kyubi. – dijo mientras sonreía aun mas al ver el rostro de la mujer.

En la habitación que los Akatsukis le habían asignado estaba el joven Jinchuriki en un estado deplorable, tenia días sin comer, dormir o bañarse, su mente estaba apagada y sus ojos sin vida.

- Inútil, hasta cuando vas a estar así. – dijo una voz sumamente siniestra dentro de la mente del joven.

El rubio ni siquiera se tomo la molestia de responder frente a esa voz, de un momento a otro se vio a si mismo otra vez frente a la jaula de la gigantesca bestia que lo veía furioso.

- Que demonios te pasa imbecil, piensas quedarte toda tu vida en esa cama sin hacer nada. – dijo Kyubi molesto.

- ¿Qué es lo que se supone que tengo que hacer? – dijo Naruto sin animo. – Ya no hay nada que hacer, nada. – dijo sin ningún tipo de animo.

- Los de Akatsuki no dejaran que te quedes aquí tirado como un simple despojo humano, si no haces algo entonces comenzaran de nuevo la extracción y no estoy muy seguro de poder resistir mucho tiempo, esa cosa que usan para extraernos es muy poderosa, pude resistirme por que estabas lastimado pero ya estas completamente curado y ante eso no se detendrán. – dijo Kyubi muy serio.

- Entonces quieres que me una a ellos. – dijo Naruto sin mucho animo.

- Claro que no, es obvio que esos solo intentan utilizarte nuevamente como un arma, solo quieren utilizarte es por eso que te contaron todo eso. – dijo Kyubi mirando al rubio.

- Entonces que hago. – dijo Naruto mirando a la bestia.

- ¿Imagino que no quieres que te sigan utilizando verdad? – dijo Kyubi mirando atento al joven.

- En estos momentos todo me da lo mismo, ya no se ni en quien confiar ni lo que tengo que hacer. – dijo Naruto mientras se sentaba en el suelo.

- Dime que ganas quedándote así en ese estado auto compadeciéndote a ti mismo mientras los que destruyeron tu vida están muy cómodos, levántate de esa cama y haz algo. – dijo Kyubi molesto.

- ¿Como que? – dijo Naruto mirando a la bestia.

- Dime, no les tienes algo de rabia a tus viejos amigos. – dijo Kyubi mirando al joven.

- No me los recuerdes, yo quiero olvidarlos. – dijo Naruto sintiéndose un poco triste.

- No te atrevas a sentirte triste, deberías estar molesto. – dijo Kyubi mirando al joven con rabia.

- Quien dijo que no lo estoy. – dijo Naruto mirando a la bestia.

- ¿Entonces por que no te vengas de ellos por lo que te hicieron? – dijo Kyubi mirando al joven.

- ¿Y hacer lo mismo que hizo Sasuke?, no gracias, no tengo ningún interés en eso, no tengo interés en hacer nada, si me vengo de ellos no voy a ganar nada, solo seria un objetivo vacío y una vez que lo cumpla volveré otra vez a estar así, solo quiero que todo termine. – dijo Naruto mirando a la bestia.

- Eres patético, no vas a cobrar venganza sino que harás justicia. – dijo Kyubi logrando llamar la atención del joven.

- ¿Justicia? – dijo Naruto algo curioso.

- Exacto, quieres que todos aquellos que te usaron queden impunes, no permitas que queden libres de castigo, únete a Akatsuki. – dijo Kyubi mirando al joven.

- Dijiste que no me uniera a ellos. – dijo Naruto mirando fijamente a la bestia.

- En estos momentos ellos deben creer que estas en tal estado de vulnerabilidad que harás lo que ellos digan así que únete a ellos, aprende todo lo que puedas y cuando el momento llega acábalos, no debes permitir que nadie mas controle tu vida, desde ahora en adelante debes ser tu y nadie mas el que tome las decisiones. – dijo Kyubi mirando al joven.

- Tienes razón, ya es hora de que deje de ser el títere de todo el mundo. – dijo Naruto decidido mientras la gran bestia soltaba una pequeña risita.

- Así se habla. – dijo Kyubi viendo como el joven se levantaba del suelo.

Al abrir los ojos se levanto de su silla con la mirada de nuevo viva pero sin el brillo que tenia antes, se sentía diferente, miro el baño y entro en el, al salir después de haberse limpiado se coloco una ropa que había dejado la mujer de los Akatsukis y salio de la habitación, al pasar por el pasillo vio al espadachín de los ninjas renegados mirándolo con burla.

- Veo que al fin te dignas a salir. – dijo Kisame sonriendo perversamente.

El rubio ni siquiera le dirigió la mirada y siguió caminando hasta que se encontró con el pelianaranjado que había acabado con la vida se su lujurioso sensei hablando con el enmascarado, estos al verlo lo miraron mientras el ojiazul los miraba fijamente.

- Aun esta la propuesta de unirme a ustedes. – dijo Naruto con una voz seria.

- Si. – dijo Madara mirándolo fija y atentamente.

- En ese caso acepto, quiero unirme. – dijo Naruto mirando al enmascarado.

- ¿Por qué debemos confiar en ti? – dijo Pein mirando al rubio.

- Si confían o no en mi no me importa, solo quiero algo y después de conseguirlo pueden hacer lo que quieran conmigo. – dijo Naruto de forma seria.

- ¿Y eso es? – dijo Madara mirando al joven.

- Las vidas de cada habitante de Konoha, eso es todo lo que quiero. – dijo Naruto muy serio.

Kisame que había visto todo no pudo evitar soltar una carcajada mientras Madara sonreía por debajo de su mascara.

- Entonces bienvenido a Akatsuki. – dijo Madara levantándose y colocando su mano en el hombro del rubio.

- Fue así como termine metido en esa banda de criminales. – dijo Naruto mirando a la consternada Hokage.

Ella no parecía tener suficiente aliento para hablar, lo que el joven le había contado era demasiado y aun no podía asimilarlo.

- Una vez me uní a ellos comenzaron a entrenarme duramente para que alcanzara su nivel, lo que logre rápidamente gracias a Kyubi pero eso ellos no lo sabían, para ellos yo aumentaba mis fuerzas a un nivel que consideraban bueno mientras en secreto Kyubi iba modificando mi cuerpo fortaleciéndolo sin que se dieran cuenta, casi dos años después y cuando creí que el momento había llegado acabe con todos sin dejar a nadie con vida, después busque nuevos miembros que me fueran leales y ahora que ya nadie puede detenerme voy a hacer lo que ellos no pudieron hacer, conquistare todas las aldeas ninjas y tomare el control del mundo. – dijo Naruto sonriendo.

- ¿Por que haces eso?, ¿por que? – dijo Tsunade mirando conmocionada al joven.

- Es simple, por que el mundo esta corrupto, lleno de guerras y personas que usan a otras por su propio beneficio, cuando tome el control ya no habrán mas guerras, habrá paz y me encargare que nadie tenga que pasar por lo que yo pase. – dijo Naruto muy serio.

- Pero por que matar a tanta gente, hay otras formas de hacer eso. – dijo Tsunade mirando al joven.

- Quizás pero mi forma es mas rápida y no muy complicada, además es imposible que no hayan muertos, así es la vida. – dijo Naruto mientras se levantaba de la silla. – A todo esto toma. – dijo mientras le lanzaba un pequeño cristal azulado que cayo en la cama de la rubia. – Mas te vale que te prepares por que te juro que la próxima vez que te vea, las cosas no serán tan tranquilas. – dijo mientras desaparecía en las sombras. – Y pensar que alguna vez llegue a considerarte como una madre. – dijo mientras una pequeña explosión de humo se escuchaba.

La rubia tomo el pequeño cristal entre sus manos y lo llevo hasta su pecho y comenzó a llorar de forma desconsolada mientras afuera de la torre cerca de las cabezas de los Hokages Naruto miraba en dirección a la habitación de la rubia.

- Interesante reacción, quizás te deje vivir Tsunade-baa-chan. – dijo Naruto mientras desaparecía en un pequeño resplandor. – Quizás. – dijo en un susurro.