Holass!!
Otro capítulo, no tan largo como los que acostumbro, pero igual de interesante. Ahora, después de las pasiones vienen las acciones…. ¿Qué harán Hermione y Draco después de lo ocurrido entre ellos?
¿Se darán las cosas fáciles entre los dos?
¿Pelearán por su amor?
¡Espero les guste!
Gise.
CAPÍTULO 19 – EL PERGAMINO
El torso desnudo subía y bajaba con la respiración relajada y ella, acunada de nuevo en sus brazos con placidez, observaba silenciosa y a través de los párpados ligeramente entrecerrados. Estaba a punto de cruzar el umbral del sueño o quizás ya estuviese dormido. No lo sabía y debía esperar aún más para marcharse.
El silencio de la noche sólo era interrumpido por el mínimo crepitar de la casi apagada chimenea y la desahogada respiración de Draco que por momentos suspiraba inconciente de satisfacción. Hermione sonreía mentalmente sin atreverse a mover, sintiéndose orgullosa por ocasionar aquellas exhalaciones de gozo en Draco. Incluso ella misma era presa de un letargo delicioso, aunque le doliera cada músculo, aún le palpitaran algunas zonas del cuerpo, se hallase cubierta de sudor y otras cosas; y además estuviese consciente de que debía salir de allí.
Ya debe ser más de media noche…. Quizás alguien haya notado mi ausencia y me estén buscando…
Pero su mente y su cuerpo continuaban renuentes a dejar aquella cama mullida, al abrazo acogedor que le enlazaba la espalda libre, a estar quieta disfrutando su aroma a hombre, que decidió que luego pensaría, ahora sólo quería sentir esa sensación de felicidad que la rodeaba. Habían hecho el amor dos veces más y aunque Draco utilizó sus mejores artes para convencerla de una cuarta vez, ella tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para negarse. Literalmente le temblaban las piernas y sabía que si sucedía, ella irremediablemente no saldría esa noche de aquella habitación.
¡Vamos Hermione! – se apremiaba – utiliza tu sentido común…. Hay que irnos….
Lo más irreal de aquellas horas era el silencio que había predominado entre ellos. Fue como un compromiso tácito entre los dos, como si supieran que no eran necesarias las palabras y que tal vez si hablaban de lo que les estaba ocurriendo la magia desaparecería. El continuaba llenándola de besos delicados y atenciones enternecedoras aunque también la hacía implorar de placer cuando la torturaba exquisitamente con caricias más desvergonzadas. Ella concentrada en los sentimientos, en su amor finalmente gratificado y correspondido. Se entendían a la perfección casi sin hablar, sólo leyendo en lo profundo de sus miradas, adivinando y acertando por deseos y pedidos en una perfecta elipsis.
Luego hablarían, había sido un implícito acuerdo. Sería ilógico que no hubieran mil preguntas que formular, pero en esas horas, sólo se concentraron en el momento, en su sentimientos y deseos y lo demás… vendría después.
Al escuchar que la respiración se había vuelto más lenta e intensa, Hermione supo que era el momento de marcharse. Se levantó con cuidado extremo, para no despertarlo. Se veía tan encantador y despreocupado…casi como si no tuviera ningún contrariedad o desgracia en su vida. Pero sólo ella sabía por lo que aquel muchacho estaba atravesando, e imprecó mentalmente el no poder hacer nada para ayudarlo. No podía hablar con él, ni evitar que cometa la mayor estupidez de su vida al pensar que podía convertirse en un asesino, porque sabía que, justamente ese acto tan desesperado y cruel iba a lograr que se diera cuenta de su errado camino en un futuro.
Con el corazón apretado y despacio, como mimando a un bebé, acarició el revuelto cabello lacio mientras Draco volvía a inspirar ruidosamente y volteaba para abrazarse a la almohada junto a él, para continuar sumido en un reparador ensueño. Volvió a inclinarse y depositó un beso sobre la mejilla caliente mientras le decía:
– Siempre te amaré…
oooooooooooooOOOOOOOOOOOOOOoooooooooooo
Se alegró de no encontrar a nadie despierto en la sala común de Slytherin, inclusive la imponente chimenea estaba apagada por lo que tuvo que utilizar su varita para iluminar su camino. Salió con rapidez y haciendo el mínimo ruido. Minutos después corría con rapidez hacia el baño superior para recoger el resto de sus cosas y verificar que Parkinson estuviera bien.
Será una bocona sin cerebro, pero aún así….
Le quitó el hechizo desilusionador y le colocó la túnica de su casa. Avanzó hacia la mochila que había escondido y procedió a sacar una botella de whisky de fuego media vacía y la colocó junto a la dormida Pansy. Quizás si ella tenía suerte, se pasaría pronto la poción para dormir y conseguiría llegar a su sala común discretamente…
Pero con todo el karma que te cargas, de seguro te encuentran y lamentarás haberme difamado…
Con celeridad, arregló su cabello y guardó el resto de utensilios en la mochila. Casi se le cerraban los ojos del cansancio. Prácticamente estaba materializando su cama frente a ella. Abrió el grifo para refrescarse un poco. Tenía que llegar a su sala común… y aún estaba el posible problema que alguien se hubiera dado cuenta de su ausencia.
Estaba cerca, a un pasillo de distancia del hueco del retrato cuando divisó a dos personas llegar por el corredor opuesto. Con la mayor presteza posible, corrió a esconderse detrás de una armadura, rogando mentalmente que quienes venían no la hubieran reconocido.
– Ve por delante – dijo una voz – debo dar un pequeño vistazo.
– Esta bien… pero no tardes, debes descansar… o mejor dicho… debemos. Mi examen será en unos días y aún siento que no aprendí todo lo que necesito
Hermione escuchó el sonido inconfundible de un beso y se pegó aún más al frío muro tratando de hacerse invisible. Quizás debería hacerse un hechizo desilusionador en ese preciso instante…. ¡Claro! Como no lo había pensado… Apenas levantó la varita cuando su muñeca fue sujetada con fuerza
– ¡Ohhh nooo!... ¿Harry? – Hermione no salía del asombro – ¡soy yo, suelta mi mano!
– ¡Rayos, Hermione! – el muchacho la soltó en el acto, no sin antes jalarla hacia la luz de una antorcha – me pegaste un susto – guardó la varita en la túnica y la observó detenidamente ¿Dónde estabas? Ron y yo estábamos preocupados.
– Yo… pues… pues en la biblioteca.
Harry la miró más acuciosamente. ¿Por qué le estaría mintiendo? El venía de estar con Ginny justamente de la biblioteca. Habían ido unas horas después de cenar y se habían pasado todo el tiempo estudiando para los TIMO'S de Ginny. ¿Dónde estaría? No les había mencionado de ningún proyecto secreto a Ron ni a él o que estuviera haciendo algo extra curricular. Y si sumaba a ello la expresión desconocida que mostraba y la forma como esquivaba su mirada, pues era para preocuparse.
– ¿Está todo bien, Hermione? – la tomó suavemente del hombro – porqué tienes la misma expresión de Ron cuando hace trampa en los exámenes…
– ¡Harry, como dices algo así! – Hermione trató de sonar divertida, pero la sonrisa graciosa se le quedó en una mueca rebuscada.
– Ya es algo tarde… sólo me sorprende que estés hasta estas horas sola por allí…
– Estaba en la biblioteca…ya.. ya te lo mencioné… – volvió a mirar al suelo.
– ¿No estarás haciendo algo indebido por primera vez en tu vida, verdad amiga?
Harry lo dijo tratando de bromear. Jamás pensaría en algo que Hermione pudiera hacer para quebrar alguna norma o algo clandestino. Por eso se asustó de la reacción que tuvo la chica.
¡Nooo! Yo jamás haría algo para perjudicarte o para dañar a mis amigos. Te juro que lo que más quiero es que las cosas resulten bien para todos… aunque no parezca de esa forma… de verdad.
– Calma, Hermione, tranquilízate… sólo era una broma… – la tomó de las muñecas mientras las halaba suavemente para despegarlas de su túnica – sé que tú nunca harías nada incorrecto y que mucho menos nos lastimarías de modo alguno. Perdóname… fue un chiste tonto. Pero te veo tan extraña y sé que no fuiste a la biblioteca. Ginny y yo estuvimos hasta hace unos instantes.
Hermione levantó el rostro ahora si pálido ante la pillada de su mentira. Clavó sus ojos castaños en los asombrados ojos verdes a través de las gafas de su dueño. Tragó saliva. Nerviosa.
Justamente ésa era una de las razones por las que no le gustaba hacer nada a escondidas…. No era buena para las mentiras….
– Harry… yo…
Harry le dedicó una última mirada. Confiaba en ella. Pondría en sus manos su propia vida si fuese el caso. Y si ella no quería decirle nada, pues él no insistiría ni trataría de averiguar que era aquello que la ponía en esa postura.
– Vamos, amiga. Es algo tarde… – levantó los brazos ostentosamente y bostezó – ya otro día me lo contarás o tal vez no… no importa. Sólo entremos que mañana será un día algo pesado. Aún tengo mañana castigo con Snape… ya empiezo a odiar coger la pluma.
– Si… vamos
Hermione suspiró agradecida por no tener que continuar mintiendo. Caminaron en silencio por la sala común e inmediatamente ella subió a su habitación. Con el mayor sigilo posible tomó un baño y casi se queda dormida parada. Definitivamente había mucho en que pensar en lo que quedaba de la noche. Subió a su cama dispuesta a dormir…. Pero fue lo último que haría…
No puedo llevar una relación paralela con Draco y con mis amigos…
Harry es demasiado listo para que pueda engañarlo….
Tampoco deseo traicionarlo y eso sentiría Harry si lo adivinara…
Además no puedo hacer que Draco cambie con ellos de la noche a la mañana…
Obviamente él no cambiaría su manera de pensar aún…
Tampoco puedo pretender andar a escondidas por allí…
No puedo estar con él, sabiendo lo que está tramando…
Porque me siento con las manos atadas…
Y nada puedo hacer porque el mismo Dumbledore me lo prohibió…
¡Maldición!
oooooooooooooooooOOOOOOOOOOOoooooooooooooooooo
Draco decidió saltarse el desayuno y quedarse un rato más en su cama. Era sábado y el día estaba algo nublado. No había un motivo aparente para su vacilación, aunque interiormente la idea de ver a Hermione le intranquilizaba, pero no quiso confirmarlo y volvió a sumergirse bajo las sábanas.
Aún guardan su aroma
Hundió el rostro sobre la suave tela y cerró los ojos. Jamás hubiese imaginado, ni en sus mejores sueños o quizás pesadillas, que lo ocurrido horas atrás fuese real. Allí había estado ella, junto a él, gimiendo, disfrutando y viéndolo a los ojos con aquellos ojos castaños brillantes por la pasión. El rostro arrebolado de Hermione llenó su mente de improviso. Su forma perfecta, enmarcado por sus rebeldes cabellos marrones, sus ojos apasionados, las cejas arqueadas y oscuras. Su pequeña nariz que solía levantar cuando peleaban, las redondeadas mejillas encendidas y los labios carnosos y sonrosados que lograban desconectarlo de la realidad. Recordó su sabor… dulces… nunca hubiese imaginado que ella sabía tan bien.
Su memoria continuó delineando con exagerada perfección el recuerdo del cuerpo de Hermione. Casi podía jurar que la estaba sintiendo de nuevo bajo su cuerpo. Todo había comenzado tan mal, para terminar en el mejor acontecimiento de su vida.
No podía negar lo evidente. Algo fuerte lo conectaba a ella. No podía identificar bien qué, pero sabía que era algo que no se daba todos los días. Pero, no era un imbécil y fuera lo que fuera aquello, jamás podría llegar a ser….
Una hora después, el golpeteo en la ventana lo apartó de sus pensamientos. Una lechuza manchada aporreaba el vidrio con el pico, urgida por entregar el pergamino atado a su pata. Por unos breves segundos, Draco se mantuvo impasible en su cama. No quería arruinar su estado de ánimo con una posible carta proveniente de…sus amigos. Finalmente se levantó y fue hasta la ventana. De nada servía esconderse o negarse a lo evidente. El haber tenido horas de felicidad completa, no iba a desaparecer los tormentos de su vida.
Rasgó el sobre y se sentó con desconfianza sobre el escritorio para comprobar de quien era la carta. La abrió y comprobó que era extensa y la letra no era familiar. No había manchas de sangre o marcas o calaveras. Nada. Sólo palabras y más palabras. Empezó a leer cuidadosamente:
Draco:
Me pasé el resto de la noche pensando en lo que debía hacer. Era necesario que tú y yo hablemos. Debemos decirnos tantas cosas, pero debe ser honesta contigo y conmigo misma; jamás podría explicarte cara a cara todo lo que diré en este pergamino. No tengo el valor suficiente a pesar de ser una Griffyndor. No puedo simplemente.
No puedo tampoco rechazar lo evidente, sería como tapar el sol con un dedo. No puedo ocultar lo que siento ni borrar y olvidar lo ocurrido. Ni tampoco quiero. Fue lo más maravilloso que he vivido en mi vida, Draco y eso no podría discutirlo jamás.
No podría negar tampoco, que me convertí en mujer en tus brazos, que conocí sensaciones extraordinarias y nunca imaginadas, que disfruté cada segundo a tu lado, que tuve que esforzarme al extremo para no quedarme y despertar junto a ti. Pero no es suficiente y me duele reconocerlo.
¿Qué podríamos pretender después de lo sucedido? Tal vez volver a repetirlo… a escondidas, furtivamente como dos fugitivos. Mis principios y mi amor propio me protegen de semejante locura, no quiero convertirme en aquella chica que tú mismo pensaste por un momento que yo era.
¿Enfrentar a todos y volvernos una pareja?, yo misma no puedo evitar sonreír ante ese pensamiento. Somos tan distintos, nuestro entorno es tan distinto… Harry y Ron jamás aceptarían vernos pasear de la mano por los jardines, creerían que sólo me engañas y te aprovechas de mí. O quizás se sentirían traicionados o que yo misma me he traicionado al iniciar una relación con alguien que me insultó y me hizo blanco de burlas por muchos años. Tus amigos tampoco serían la excepción. Asumo que jamás te perdonarían que te enredaras con… con una sangresucia. Aunque me duela, debo decirlo para que entiendas este pergamino. Y esto no es todo, sólo es lo que nos rodea…. Pero faltamos nosotros ¿no Draco?
He dado mil vueltas en la cama, pensando como hacer para no dejar de verte, para no tener que vivir sólo del recuerdo de la noche de ayer, imaginando mil planes, cada uno de ellos más irreal que el anterior. No quiero terminar con algo que no ha empezado aún. No quiero pero soy consciente que no tenemos alternativa.
Soy una impura, Draco ¿recuerdas? Hija de muggles, una extraña, una paria para tu gente y para ti. Tal vez hayas cambiado con respecto a mí, pero ¿Qué hay de los demás hijos de muggles en este colegio o en la vida misma? Tu forma de vernos continúa intacta, porque así te enseñaron, porque así te han criado ¿podría estar a lado de una persona que piensa que alguien vale menos sólo por la sangre que corre en sus venas?
Yo no podría estar a tu lado justamente ahora ¿sabes el porqué? Me importas demasiado para arriesgar tu seguridad. Tu entorno…. No podrías explicar una relación conmigo y menos justificarla. Podrían hacerte algo… No puedo explicarte exactamente de que hablo, pero creo que te traería más problemas a tu vida. No necesitas decirme ni contarme nada para saber que algo te ocurre, y como te dije una vez, no voy a pedirte que lo hagas. Y esa exactamente es una razón más para no poder estar juntos en este momento. No puedo estar a tu lado porque no puedes confiar en mí y yo no debo pretender que lo hagas. Círculo vicioso…
Daría lo que fuera por cambiar todo, pero a la vez se que no debo hacerlo…
Lo lamento, si no logras entender algunas partes de esta carta pero… creo que lo importante y el principal motivo es pedirte que recuerdes que agradezco el haber pasado el momento más feliz de mi vida junto a ti, que me duele, me destroza por dentro alejarme aunque sé que debo hacerlo. Y que siempre estaré a tu lado, no físicamente, pero en pensamiento, a pesar de no poder ayudarte ni compartir, ni estar de acuerdo en tus actos y decisiones; jamás estarás sólo Draco Malfoy. Nunca.
H.G.
Draco se levantó bruscamente, tirando la silla de madera hacia atrás. Arrugó el papel y lo arrojó al otro extremo de la habitación. Como un animal enjaulado se movió por la habitación, pasándose la mano por la cabellera rubia y maldiciendo una y otra vez. Pateó la cómoda varias veces y arrojó todo lo que estaba sobre el escritorio de madera. Terminó sentándose sobre la cama, con la respiración agitada y los ojos grises insondables fijos en un punto. Después de varios minutos en los que su pecho volvió al ritmo normal de movimiento se levantó decidido y recogió el arrugado pergamino. Volvió a sentarse y lo alisó lo mejor que pudo. Las siguientes horas se quedó en el mismo lugar, callado y con la certeza que todo lo que había que expresar ya estaba dicho.
oooooooooooooooooOOOOOOOOOOOoooooooooooooooooo
– Es el segundo día que tienes los ojos enrojecidos y la nariz roja… ¿de verdad tomaste toda la poción para el resfrío, Hermione?
Ron la miraba preocupado. El semblante hecho trizas de Hermione unido a sus ojos llorosos lo alteraban. Ella les había dicho a Harry y a él que sólo era un resfrío, pero le extrañaba que la poción no hubiese hecho efecto.
– Vale, Ron, no la inoportunes más. Suficiente con estar en ese estado y tener que asistir a clases. Aunque creo que no debiste venir hoy. El fin de semana no fue suficiente para que descanses.
– Pronto estaré bien – Hermione evitó mirarlos a los ojos – y aún no existe una momento en mi vida para dejar de asistir a clases. Eso me distrae.
Mentiras. Otra vez mentiras. ¿Pero cómo iba a explicarles que no tenía ni una cepa del virus del resfrío si no el corazón partido? Que sus ojos enrojecidos se debían a que llevaba ya dos noches llorando por lo que, al menos de momento, no podía ser. Sacó un pañuelo desechable, él último que tenía y disimuladamente se limpió las incipientes lágrimas que empezaron a brotar al recordar.
Los tres iban caminando por el pasillo rumbo a la clase de DCAO con sus mochilas. Ella se había quedado un poco relegada a propósito para evitar dar más explicaciones. Sabía que tarde o temprano aquel dolor menguaría, pero imaginar que ese día tendría que ver a Draco por primera vez después de hacer el amor con él, la hacía estremecer y desconsolarse nuevamente.
– Hermione apura el paso – volteó Ron preocupado – si llegamos tarde, Snape nos echará una maldición o nos dejará una kilométrica tarea… y ya no sé cual es peor…
Ambos chicos se detuvieron para esperar a Hermione, mientras ella se había detenido para buscar otra caja de papel desechable en su mochila. Ron la observó y con turbación extrajo su pañuelo bordado del bolsillo. Acortó la distancia entre ambos de unos pasos. Ella seguía buscando infructuosamente algo con que esconder sus lágrimas y no se percató que Ron levantaba la mano con cautela, pañuelo en mano, directo a enjugar las lágrimas del rostro de Hermione.
– No es necesario, Ron… – Hermione tomó la mano de su amigo para alejarla de su rostro.
Todo ocurrió en un segundo. Ron yacía en el suelo, desorientado al sentir un súbito empujón. Hermione dejó caer su mochila de asombro mientras observaba a Harry y a Draco ambos frente a frente y taladrándose con la mirada. Harry tenía la varita en mano dispuesto a luchar.
– ¡Maldición Malfoy! Acaso no tienes ojos para fijarte por donde caminas – gritaba Harry furioso mientras ayudaba a levantarse a Ron con una mano, sin dejar de apuntar a Draco con la varita. Ahora eran dos los que desafiaban a Draco con las varitas, mientras que él sólo se limitaba a observar.
– ¿Crees que voy fijarme en un pedazo de nada parado en medio del corredor? – respondió altivo.
Las risas de los slytherins que lo acompañaban hicieron que a Ron se le encendieran las orejas y apuntaran con más decisión a Draco.
– ¿Qué te has creído pedazo de m–
Pero no terminó la frase porque Hermione avanzó hacia ellos con resolución y tomando de las muñecas a Ron y a Harry hizo que bajaran las varitas. Los abucheos de parte de los Slytherins continuaron.
– Vámonos, ya casi empieza la clase de DCAO, y Snape nos retará si llegamos tarde.
Ella no había volteado para nada hacia donde se encontraban la mancha de slytherins. Sabía que así sería más fácil para ella. Empujó a Harry y a Ron y los hizo avanzar a pesar de sus protestas. Casi había llegado a su lugar en el aula cuando se percató que no había recogido su mochila. Murmuró por lo bajo, mientras que con el rabillo del ojo, esperaba que el grupo de Slytherins tomara sus asientos. Cuando lo hicieron, partió con rapidez hacia la salida. Mantuvo la vista fija en el umbral para no ver a Draco sentado en su carpeta. Salió veloz y dio la vuelta al corredor para divisar su mochila. Con alivió la vio, se inclinó para recogerla y ya empezaba a regresar hacia el aula cuando en un recodo sintió que la tomaban del brazo para halarla hacia un oscuro rincón.
No fue necesario que ella lo viera o que él hablara. El aroma varonil que despedía, el calor del cuerpo contra ella, las manos ávidas moviéndose con intimidad y posesividad sobre su cintura y caderas para estrecharla contra él fue suficiente. El sabor de los labios y la manera en que la lengua se movía dentro de ella no dejaban ninguna duda.
Cuando se separó finalmente de ella, a regañadientes y a pesar de su respiración entrecortada la contempló con los ojos, como acero en ebullición.
– Dile a la comadreja que no vuelva a ponerte un dedo encima, ¿entendiste, Hermione?
Y apresó la mandíbula de Hermione para clavarle los exigentes ojos grises, levantar aún más el rostro desconcertado y ahondar, por unos segundos más, en el posesivo pero adorable beso.
Lo último que vio Hermione, fue la altiva figura dar media vuelta y caminar hacia el aula de DCAO con la mayor tranquilidad del mundo, mientras ella a duras penas, lograba mantenerse en pie.
Siempre me imagino a Draco vestido con un Armani negro, impecable y súper varonil, inclusive cuando está en el colegio, y justo veo unas fotos del rodaje de la nueva pela HP6 y lo veo ¡Tal y como lo imagino! Jajajajaj! Más candela para mi imaginación jjajaaja
Así que en esta última escena del capítulo, imagínenselo así, con su cabello rubio y lacio cuidadosamente peinado, la camisa negra al igual que el elegante sastre de diseñador, los zapatos impolutos y envuelto en un aroma a Dolce y Gabbana de muerteeeeeee!
Y bromas aparte, quiero agradecer a los reviews y mails que me han hecho llegar. A cada uno de ellos. Inflo mi pechito de orgullo al saber que mis horas robadas de sueño o descanso sirven para alegrarles el día, hacerles removerse en el asiento, suspirar y soñar como a mí. Muchas gracias chicas. De verdad, es un gusto tenerlas como lectoras.
Apapachos mil!
Gise.
PD. En el sgte capítulo hace su ingreso…. La suegra, ups, digo la señora Narcisa Malfoy jajajaja. ¿A qué, o para qué? No dejen de entrar a esta página, o activen la alerta de autor para estar informados!!
Ahora sí, hasta el sgte cap!
