Only Everything

Capítulo 2:

Disclaimer: No me pertenece Harry Potter es de J.K. Rowling.

01: 15 PM

Viernes 10 de setiembre.

Inglaterra, Londres.

Grosvenor Square, Mayfair.

Finalmente había regresado de su misión en Rusia, la que le había tomado más de lo previsto debido a unos graves ataques mortífagos en Siberia.

Estaba molida. Se había quebrado el brazo izquierdo y dislocado el hombro del mismo lado, todo gracias a un Crucio mal dirigido. Los medimagos habían hecho lo posible en el poco tiempo que Chelsea había logrado permanecer en la enfermería, antes de volver a ser llamada a combate.

Cerró la puerta y subió las escaleras, haciendo muecas cada vez que movía la zona dañada. Deberían haber hecho el comedor en la primera planta, pensó al detenerse un momento para descansar, ¿por qué le costaba tanto subir?

Apenas entró al mentado comedor, sintió un mareo. Eso no era nada nuevo, pero mejor llamaba a M. Si se moría, prefería que alguien se enterara.

"¡M!- la voz le salió más ronca de lo normal, volvió a sentir náuseas.

Todo alrededor se puso de un blanco inmaculado. Eso no podía ser nada bueno…

"Bienvenida a casa, ama. ¿Le sucede algo?- inquirió el elfo al verla sostenerse contra el vano de la puerta- ¿Ama?

Chelsea se desmayó antes de golpearse contra el piso.

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07:15 PM

Sábado 11 de setiembre.

Inglaterra, Londres

Cuarto piso, Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas.

Se encontraba acostada en una habitación privada, rodeada por un montón de ramos de flores y por una muy irritada castaña, la cual era su posible próxima víctima.

Después de pasar un día en observación, sin poder tomar un solo sorbo de café, Chelsea estaba sopesando la idea de torturar a Hermione hasta la locura.

"...fue debido al fuerte estrés que has sufrido- Hermione miró a su mejor amiga pensativa- ¿Cuándo fue la última vez que dormiste correctamente?

"¿Te refieres a la calidad del sueño o a la cantidad de horas?- inquirió Chelsea prestándole más atención al jugo de frutas que sorbía.

"A la cantidad de horas. Y no hagas ese ruido molesto.

"¿A qué te refieres?- volvió a sorber de la cajita vacía.

"¡A que dejes de sorber, hombre!

"Ah, ser más clara- desvaneció la cajita- En cuanto a eso de dormir, creo que no he dormido más de tres horas seguidas en el último año. No tengo tiempo…

"Porque no quieres tenerlo- miró frustrada la nueva cajita de jugo que la chica había aparecido. ¡Había creado un monstruo!

"Claro que sí, pero mi trabajo me exige mucho. No por nada soy la mejor Auror del Ministerio- bromeó.

"Y la persona más humilde del mundo- comentó sarcásticamente Harry Potter mientras entraba. Chelsea chasqueó la lengua y siguió sorbiendo su jugo ruidosamente- Vine a por los informes de ayer, ¿los tienes en casa?

Hermione los miró incrédula antes de encogerse de hombros y salir de la Sala, ella no pensaba meterse en los líos de esos dos.

Harry la miró divertido y se sentó en una silla junto a la cama. Chelsea seguía dando cuenta de su jugo, ignorándolo de plano.

"Luces terrible- dijo él como para iniciar una conversación.

La chica miró fijamente a la pared de enfrente y volvió a sorber su jugo. Después de diez minutos y de otra cajita, ninguno había emitido palabra, sólo el tic-tac de un reloj rompía la monotonía del ambiente.

El moreno suspiró y jugó con un anillo de oro muy antiguo que llevaba en su mano derecha. Nunca sabía qué hacer cuando ella se comportaba así.

Se removió incómodo en la silla. Por Merlín, hacía tres años que se conocían, habiendo entrado a trabajar al Ministerio el mismo mes y, después de pasar por tantas misiones juntos, debería de saber manejarla. Tal vez, si no fuera tan bipolar, las cosas serían más fáciles. Clavó sus ojos verdes en ella. Se palmeó la espalda mentalmente para darse ánimos.

"No sabes cómo te extrañé, nena- comentó mirando por la ventana.

Ella no contestó, pero lo miró indignada. Esto causó la risa masculina, Chelsea bufó.

Harry se puso en pie y sacó la varita del bolsillo. Hizo aparecer un paquete y fue a mirar por la ventana. Escuchó el golpe seco de la puerta del baño al cerrarse.

Diez minutos después, Chelsea volvió a la habitación luciendo tan elegante como siempre. Harry la miró indiferente y le abrió la puerta de la habitación, aprovechando a mirar el panorama.

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07:41 PM

Sábado 11 de setiembre.

Inglaterra, Londres.

Grosvenor Square, Mayfair.

La llegada de su ama puso a M. tan contento que el elfo doméstico casi inunda el recibidor con sus lagrimones.

Después de agradecerle su ayuda y de tranquilizarlo, Chelsea subió con cuidado al tercer piso, algo malhumorada por ser tan intensamente vigilada por el moreno.

"Estoy bien, "papá"- dijo entrando a la habitación principal y quitándose los zapatos con no poco alivio.

"Y por eso estuviste en observación, ¿no?

"¡Qué gracioso, Potter!- se burló quitándose los corchetes y el moño.

"Ya sé que adoras tenerme aquí, nena, así que no inventes- se descalzó y se echó en la cama. Era bueno estar en casa.

"Obvio, casi no puedo creer el honor que me concedes- terminó de peinarse el cabello y se desmaquilló.

"¿A quién no le gustaría tener a alguien tan famoso como yo en su casa?- bromeó sacándose la camisa- O mejor, en su cama.

"Pues no lo sé, ¿a mí?- aventuró con sorna.

"No lo creo- la observó fijamente mientras Chelsea se desnudaba y se ponía el camisón. Sonrió de oreja a oreja. Un almohadón le dio en pleno rostro.

"¿Te crees que después de haberte borrado del mapa, te voy a dejar tocarme como si nada? ¡Estás rayado!- se metió en la cama y se tapó hasta la cabeza.

Chelsea sintió que él se levantaba y terminaba de quitarse la ropa.

"Que duermas bien, nena- Harry se acostó y la abrazó estrechamente.

"Ya te mataré mañana a primera hora, Potter- sonrió mientras olía su perfume. Antes muerta que admitir que lo había extrañado.

"Promesas, promesas- sonrió besándole la cabeza- Te amo, nena.

"Apuesto que yo más- replicó antes de quedarse dormida.

Por primera vez en más de un año, volvió a dormir como un bebé.

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07: 29 AM.

Lunes 13 de setiembre

Inglaterra, Londres mágico.

Cuartel General de Aurores, Ministerio de Magia del Reino Unido.

La noticia de que Potter y sus amigos habían aparecido y que volvían a trabajar ese mismo día recorrió todo el Ministerio de Magia. Era una buena noticia.

Aunque no la mejor que Harry Potter había recibido en su vida, considerando que cuando la lechuza llegó a la casa, él estaba muy ocupado teniendo su usual pelea mañanera con Chelsea. La noticia le había hecho olvidar la línea de la discusión y había perdido miserablemente.

Con el mismo mal humor, salió del ascensor en el piso indicado y se dirigió a su cubículo, que ya había sido re-acondicionado. Saludó a sus amigos y varios conocidos por el camino. Otra vez al trabajo, cómo lo había extrañado.

"¡Señor Potter!- la voz chillona de Bridget le perforó los oídos.

Haciéndose el que no había oído nada, cosa imposible, Harry fue hasta la máquina de café y se sirvió uno bien cargado, escondiéndose detrás del artefacto.

"¡Señorita Vaughan!- exclamó Bridget al ver salir a Chelsea del ascensor.

La Auror la miró un momento antes de dirigirse a la máquina de café. A mitad de camino se volvió y convocó un jugo de frutas, con mucho hielo según observó el divertido moreno.

"¡Señorita Va...!

"¡Cállate, Bridget!- miró a Harry un buen minuto antes de meterse en su cubículo.

Harry sonrió, pero un segundo después lo obvio lo golpeó: ¡Chelsea le había señalado a la secretaria dónde estaba! ¡Maldita tramposa!

Pero eso no se quedaría así, se prometió malicioso.

Entró a su cubículo y miró a su alrededor. TODO estaba lleno de pergaminos con cintas rojas, señal de que eran trabajos pendientes. ¡Cómo odiaba el papeleo! Si antes Voldemort no lo había molestado lo suficiente, ahora sí que era personal.

Recién a medianoche pudo terminar la mitad, no con poco esfuerzo. Seguro era el único pobre diablo que tenía trabajo hasta tan tarde. Si sería triste, que hasta Chelsea se había ido.

Se puso su capa y desapareció las decenas de vasos de café que había tomado ese día, junto a los restos del pollo frito que había almorzado, el croissant que no había terminado en la merienda y la mitad de un sándwich de la cena. Con razón Ron se quejaba de la mala comida de la cantina.

Apagó la luz y salió al pasillo, como había sospechado, no quedaba nadie.

Con un suspiro, se marchó a casa. Si llegaba más tarde, Chelsea lo iba a matar.

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00:21 AM.

Martes 14 de setiembre

Inglaterra, Londres.

Grosvenor Square, Mayfair.

Chelsea dejó de hacer zapping y se levantó del sofá. ¿Dónde rayos estaba?

El sonido de un coche estacionándose frente a la casa respondió su pregunta. Abrió la puerta de la salita y miró como su esposo cerraba la puerta detrás de él.

"Hola, extraño- saludó mientras que se le acercaba.

"Hola, bonita- le sonrió mientras se sacaba la capa- ¿Vas a matarme ahora o no?

"Supongo que ahora es tan bueno momento como cualquier otro- sacó la varita y se puso en posición de combate.

Harry resopló y también sacó su varita. Esperaba no estar demasiado oxidado.

"Si gano, me perdonas por no avisarte antes de irme a esa misión"

"Lo pensaré"- Ya lo había perdonado, pero eso no quería decir que fuera a admitirlo, ¿sino dónde quedaba su orgullo Slytherin? Levantó su varita- "Avada…"

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Nota de autora:

Un capítulo corto porque el siguiente es largo. Espero que les guste.

Gracias a amy_malfoy, Alejandro Potter, tukuchi y Dark Treat por sus reviews y/o agregar Only Everything a sus favoritos o alertas.

De nuevo, trataré de poner en práctica lo recomendado…