Gaining Lives
Notas de autora: XD algunos de sus comentarios me dan tanta risa... no es que ya digo yo, la diversidad humana es un caso serio. Lo de siempre :D, cuidado con mi Stu que se los come, House no es mío, no soy capaz de crear algo tan rematadamente bueno, y ¿Disfruten? n.n Porque yo aún no le encuentro ninguna advertencia a esto XDDD.
Capítulo IV:
Si algo caracterizaba a Gregory House era el hecho de que su curiosidad; batía con creces a las del ser humano promedio. Y, al escuchar un alboroto moderado fuera de su apartamento, por más que se esforzara en ignorarlo. No podía, lo llamaba como a los odiosos mosquitos les llamaba la sangre dulce. Agarró su bastón el cual había dejado parcialmente olvidado mientras veía la televisión y se fue a saciar sus necesidades de información. Abrió la puerta, y salió estando apenas lo suficientemente vestido para hacerlo.
— ¿Hayes? —Preguntó casi sonando a imprecación. El aludido botó en su sitio, mientras dejaba de hablar con un hombre que tenía una horrible camisa, de esas que usaban los que mudaban a las personas, o cuando menos el dispositivo gráfico en su pecho lo decía, y volteaba a ver quién le odiaba de tal forma, como para pronunciar su nombre con tal saña.
— ¿House? —Devolvió en completo shock.
— ¿House? —Se burló molesto el nefrólogo—. ¿Qué demonios haces aquí?
— Pues, no mucho, ya que nos está tomando demasiado tiempo averiguar que estamos haciendo mal, decidí no seguir el ejemplo de James de dormir en hoteles mientras no esté casado y comprar una casa ¿Por qué? ¿Y tú qué haces aquí?
— ¿Cómo que, qué hago aquí, imbécil? ¡Vivo aquí! —Derek observó la puerta abierta, luego de la aseveración de su compañero de trabajo.
— Oh… no tenía ni la menor idea. Vaya, parece que aún tenemos la desagradable tendencia a escoger las mismas cosas.
— No me parece gracioso, Hayes…
— No estoy intentando parecerlo, House.
— Disculpe, Doctor Hayes ¿Le importaría firmar aquí para poder irnos? —Preguntó el de la mudanza, interrumpiendo la apasionada conversa.
— Lo siento, ya se lo firmo —Se disculpó, tomándole la carpeta y el bolígrafo para despacharles—. ¿Por qué me miras con esa cara que me dice "¿De verdad estás pensando en vivir aquí?"? Ya lo he comprado House, por lo tanto, sí, tengo pensado vivir aquí.
— Me niego —Le rebatió testarudamente.
— Lo siento, Greg, no vivo exclusivamente para cumplir tus caprichos… y, al menos de querer ayudar a meter todo esto en mi casa, te agradecería que te fueras a dormir… o a seguir ingiriendo cantidades insanas de alcohol y vicodin, hasta terminar en el baño vomitando —Espetó, dándole el ultimátum, mientras agarraba la primera caja y la adentraba en su nuevo apartamento.
— Tú no PUEDES vivir aquí.
— Ajá… —Le dijo, siguiendo el ejemplo de James, llevarle la corriente—. Eres bienvenido a entrar… —El ojiazul hizo un gesto de desesperación y lo siguió.
— Te haré la vida imposible si no cambias de opinión.
— Llevas a en eso desde que nos conocemos…
— ¡Yo lo vi primero! —Le soltó al acabársele todos los argumentos válidos.
— House, crece. ¿Me pasas la cuchilla amarilla que dejé en la mesa, por favor?
— ¿Cuchi…? —Volteó y allí, en la única mesa desempaquetada, encontró lo que le pedían—. ¿Por qué demonios escogiste este lugar contando con que es una casualidad que es probable en 1 en 1.000.000?
— No lo hice apropósito. Mi vida no gira alrededor de ti, pásame el maldito cutter… joder —House hizo un suspiro resignado y le pasó lo que le estaba pidiendo—. Gracias…, y no es imposible, tú mismo lo has dicho, una en un millón.
— Me voy a mi casa —Gruñó.
— Buenas noches…
— Que te den… —Fue la despedida que, al contrario de la reacción general, de irle a golpear, Hayes, simplemente sonrió.
1
— Hayes se mudó a donde yo vivo…
— Buenos días, House —Dijo Wilson aún un tanto atontado, al ser interceptado por su mejor amigo; ¿Qué hacía House a las nueve de la mañana allí, de nuevo? Trató de tomar un poco de su café, pero, el vaso le fue arrebatado—. House… si quieres café… allí hay una máquina.
— Hayes se MUDO a donde YO vivo.
— ¿De verdad?
— No te voy a devolver el café.
— ¿Qué quieres que haga? ¿De verdad se mudó contigo?
— No, se mudó a dónde Yo vivo. Mismo edificio, diferente apartamento…
— Ah, no me sorprende. Ustedes tienen la tendencia a elegir todo igual, ahora, dame mi café. ¿Qué haces aquí tan temprano?
— Hayes tocándome la puerta a la jodida hora que se despierta, alegando que Cuddy era una persona demasiado buena gente y que merecía que yo llegara temprano para variar de vez en cuando…
— Pues, a Cuddy le encantará que Derek, viva contigo —Al ver la mirada que le lanzó el nefrólogo—. Perdón, a dónde tú, también vives… —Remendó, quitándole la taza y apurando el paso para perderlo.
2
— ¿House? —Preguntó totalmente sorprendido Foreman dejando unas cosas sobre el escritorio, al verle allí.
— Sí, ya sé, cuidado, el apocalipsis viene, ¡llamen a la wambulancia! No te importa que hago aquí tan temprano, puedes irte largando…
— Prefiero que llegues a las dos de la tarde si vas a estar con este humor.
— Díselo a Hayes —Gruñó desfigurado comenzando a lanzar su pelota, contra la pared.
3
— ¿House está aquí? —Preguntó interrumpiendo el desayuno de James, Cuddy.
— ¿Te enteraste? —Devolvió el oncólogo estrella, dejando su sándwich a medio camino.
— ¿Cómo sucedió eso? —Siguió con total incredulidad.
— Hayes…
— Voy a encenderle velas a ese hombre y a ofrecerle un cheque en blanco. ¿Qué hizo? ¿Se fue a su casa a despertarle?
— Casi, casi… Por casualidades que uno casi no se cree, Hayes, se mudó una puerta más allá de dónde House vive.
— ¿House y Hayes, viviendo juntos?
— Si le dices eso así a House, te asesinará…
— Voy a clavarle directamente en la clínica. Hoy hará sus consultas hasta que le salga un caso que nadie más pueda resolver. Ni siquiera su Equipo, si necesito meter a Cameron y a Chase, temporalmente, con tal de no necesitar a House, lo haré… —El de cabellos chocolates tenía la boca abierta y el sándwich dónde lo había dejado anteriormente, observando como la mujer se iba a de allí. Movió negativamente la cabeza y volvió a su desayuno, les daba una semana hasta que el equipo de House, le rogara a Cuddy que volviera legalmente el horario de entrada del nefrólogo, a las doce del mediodía. Nadie sabía cómo era realmente House, de mala leche… y el que no le dejaran dormir, uff… era mejor el comenzarle a rogar a Hayes que dejara dormir en santa paz a House.
4
— ¿House? —Preguntó sorprendido Chase. Entrando en el Consultorio I. Cerró la boca rápidamente al ver el aura de háblame y te asesinaré de la manera más despiadada y criminal que exista, que despedía el hombre—. Me… me dijeron que alguien estaba aquí para intervenir en cirugía —House no medió palabra, no hizo un solo chiste, no se burló de nada. Simplemente señaló con el dedo la paciente desmayada en la camilla. El rubio de acento presuntuoso, llamó a las enfermeras para que le ayudaran con la paciente para ponerla en la camilla que definitivamente no cabía en el cuarto. Y salió pitando de allí, evitando a toda costa encontrarse a House.
5
Doce del mediodía, cafetería; Hadley, Taub, Kutner, Cameron, Foreman, Chase, en una mesa.
— ¿Se han topado con House? —Preguntó Chase, mirando algo frenético hacia los lados.
— ¿Para qué? Las enfermeras no quieren acercarse al consultorio y dos niños han salido corriendo asustados… —Les contó Thirteen.
— ¿Saben que fue lo que sucedió? —Curioseó Kutner, acercándose más al círculo que se había formado.
— No se sabe, todo el mundo comenta que Cuddy le negó alguna cosa.
— Vamos —Dijo Cameron—. Si Cuddy le hubiese negado algo a House, éste hubiese comenzado a hacer una huelga estúpida, pero destructiva…
— Yo creo que algo grave sucedió. House usualmente no te mira como si te fuera morder y te señala con el dedo… fue… escalofriante.
— Miren, Hayes… —Soltó Taub de repente.
— ¿Creen que el sepa lo que le sucede a House? —Sugirió Hadley. El hombre estaba hablando con una señorita que parecía coquetearle, pero, éste se venía inusualmente incómodo y trataba, a simple vista, de deshacerse de ella, lo más educado posible.
— ¿Lo llamamos? —Preguntó Kutner.
— ¿Sólo yo veo que parece querer salir corriendo? —Preguntó Foreman quién había estado inusualmente callado.
— ¿Lo salvamos? —Allison.
— Mejor que no… y mejor yéndonos nosotros también —Eric.
— ¿Por qué? —Chase.
— Allí viene House —Soltó por lo bajo, Remy, levantándose para ver si podía evadir al hombre.
— Mierda —Profirió Chase, tomando las mismas medidas que Hadley.
— Por favor… House no los va a comer —Se burló Cameron.
— Nos puede despedir —Puntualizó inteligentemente, la segunda mujer del Equipo de Diagnóstico.
— Cuddy no lo dejará, tranquilícense…
— Bueno, sólo Hayes puede estar lo suficientemente loco, como para saludar casualmente House —Expuso Taub.
— El Doctor Hayes no le tiene miedo a House, eso es todo.
— Claro, él no va a terminar sin trabajo por gritarle sus cuatro verdades… —Le siguió Kutner.
— House no es tan ogro —Lo defendió Cameron, sorprendida.
— ¿En serio? —Salieron al unísono Foreman y Chase.
— ¿Soy la única persona aquí que piensa que House, a pesar de todo no es tan mala persona?
— Cameron ¿Te golpeaste la cabeza? —Habló el rubio, totalmente consternado.
— ¿Estás de alguna manera interesada en House? —Inquirió indiscretamente Hadley, sin poder creerse que la mujer defendiera al nefrólogo.
— ¡No! —Alegó a la defensiva.
— Sí, claro. Cameron-estoy-enamorada-de-House —Se metió Foreman.
— ¿Estás enamorada de House? —La cara de Hadley era todo un poema.
— ¡Claro que no!
— Por Dios, Cameron. Hasta las enfermeras saben de tu amor platónico por House… —Llegó Chase, aunque no precisamente a salvarle, dejando entrever un poco de celos en sus palabras.
— La última cosa que se podría sentir por alguien como House, sería amor… —Le hizo saber Taub a Cameron.
— No soy la única que ha estado enamorada de House…, Cuddy y Stacy también lo estuvieron… es más, inclusive Cuddy parece estar todavía enamorada de él.
— Ajá… admitiendo abiertamente que House te gusta —Atajó Chase en el aire con tono sugestivo, pero, en vez de sus ojos transmitir algún tipo de sentimiento negativo. Denotaban un aire burlón. Después de todo. Gregory House, no era un potencial rival. Aunque estuviese delirando por la Inmunóloga de ojos verdes, jamás le pediría salir. Es más, tenía la plena certeza de que House no podía sentir más que deseo carnal y algo cochino por otra persona, especialmente si dicha persona, tenía la capacidad de vestir falda y lucirla. Inclusive era difícil discernir lo que sentía por su mejor amigo James Wilson.
— ¿A Cuddy le gusta House? —Repitió Thirteen, con una mueca aún peor que la anterior.
— No —Respondió una persona ajena al grupo, que hizo a todos saltar—. O eso dice ella. Particularmente, no estoy interesado por los momentos en entrar en las piernas de Cuddy, no importa lo buena que esté. ¿Divirtiéndose a mi costa, niños?
Todos balbucearon incoherencias, levantándose de las sillas que ocupaban y huyendo de allí sin conservar ningún tipo de dignidad, bajo la mirada divertida de House. Estaba molesto, fúrico, completamente mosqueado. Pero la ira, era un estado pasajero y ya tenía varias horas buscando como vengarse de Cuddy y de Hayes. El primero por despertarle, la segunda por tenerle toda la mañana, encerrado y vigilado, para que hiciera sus horas en la clínica. Por suerte, no había mandado a la plaga de Hayes a hacerle de niñera.
— De verdad, no sé cómo puede gustarte el hacer sufrir de esa manera a los demás.
— Lárgate Hayes…, y el que me hayas levantado esta mañana, te costará bastante caro.
— ¿Literalmente? Creo que puedo costearlo… porque lo seguiré haciendo, cuando menos hasta que me des mi diagnóstico.
— Si no te he dado tu maldito diagnóstico es porque no sé qué le pasa a esos miserables, además de tener Lupus…
— Bueno, entonces me tendrás de vecino y despertador, hasta entonces. Deberías tener un poco de respeto por las normas, o cuando menos un poco de decencia por Cuddy…
— ¿Cuánto te está pagando ella para que hagas todo esto?
— Nada… aunque me ha ofrecido diez veces mi salario con tal de que me quede aquí indefinidamente cuidando de su bebé más costoso…
— ¿Si tanto me detesta por qué no me despide? —Preguntó sin estarle prestando atención a lo que decía, viendo que Wilson había entrado hablando con una mujer… hablando, demasiado confidentes y demasiado cerca.
— Humm… Jimmy al ataque. ¿La cuarta señora Wilson? —Investigó colocándose a la altura de House, quién estaba recostado en sus brazos, en la posición perfecta de cotilleo.
— Eso trato de averiguar. ¿Quién demonios es ella? ¿Una enfermera?
— No creo…
— ¿Qué sabes tú?
— Sólo digo lo que pienso. ¿Quieres ayuda para sabotearle?
— No gracias, puedo solo… ¿Por qué no te pierdes?
— Porque también tengo curiosidad de saber quién va a ser la otra zorra que destrozará el corazón de Jimmy ¿O es al revés? Como sea… tengo tanto derecho como tú.
— Vale, quédate —Dijo, viéndose derrotado y aceptándolo, por primera vez.
— Eso hago… y, no debería decirte esto, pero, vales todo lo que le haces perder al hospital —House se volteó a mirar directamente al rubio—. Espero que mantengas tu ego y narcisismo a raya. Eres el mejor Médico Diagnóstico del mundo…, Cuddy no es idiota, tú eres como un mal necesario, cada caso que resuelves es usualmente millonario, si no fueras rentable, no estarías aquí, y la mitad de las personas en el campo médico que aún te soportan… toleran… saben que eres bueno —Decidió al final—. No tratarían de contratarte. Ushh… tiene lo zapatos lustrados, mala señal…
— ¿Acabo de escuchar bien todo aquello? ¿O comienzo a alucinar? —Preguntó tomándose su dosis respectiva de Vicodin.
— Sí, acabas de escucharme decir que eres un mal necesario, House —Le quitó el vaso de agua sin usar, a un tipo que estaba sentado en una mesa, y le dio el líquido—. Por favor… —Rogó, insistiéndole. El nefrólogo aceptó de mala gana el agua, y se la bebió casi toda, sin dejar de curiosear al oncólogo.
— Es horrible… —Catalogó el ojiazul.
— No doy opinión.
— Oh, se me olvidaba que eras Gay…
— Ja, ja…
— Mierda, nos vio —Advirtió, bajándose para darse a la retirada antes de que Wilson llegara con su discurso moralista de tener una vida y tratar de no joder la de los demás. Hayes le guiñó un ojo a James, totalmente descarado, siguiendo a House en su huida.
— Creo que esas es una de las razones por la que me gustas entrar en tu 'espacio personal'.
— ¿De qué hablas? Deja de seguirme.
— Me haces sentir como si tuviera veinte años, de nuevo.
— Lástima que no los tienes. Largo, voy a ver mi novela…
— Te acompaño.
— Ni lo sueñes…
— ¿Por qué no?
— Cómprate tu propio televisor, y si Cuddy te pregunta dónde estoy, di que te diste un golpe en la cabeza que hizo desaparecer tu genialidad.
6
— ¿Dónde está House? —Preguntó la directora del hospital, llegando al salón de diferenciales, en dónde estaban, cuatro personas, sin hacer nada en particular.
— Me voy a arrepentir de decir esto, pero, ¿Le has preguntado ya al Doctor Hayes? —Respondió Foreman—. ¿Qué? Es la manera más fácil de encontrarle. Tienden a pensar igual… —Se defendió ante la mirada de sus compañeros de trabajo.
— Tampoco me lo he encontrado —Respondió la mujer, con un deje de molestia.
— ¿Has buscado en todos los sitios dónde haya una buena señal de televisión o una televisión en general? —Preguntó Thirteen, luego de mirar su reloj.
— ¿Por qué?
— Porque, si no me equivoco a esta hora pasan la horrible telenovela que ve House.
7
— De verdad, no puedo creer que te escondas en el cuarto de los pacientes en coma…
— ¿Y qué importa? ¿Tengo que repetirlo siempre? ¡Están en coma! Aunque, no es lo mismo sin mi amigo el comático…
— ¿Qué le sucedió?
— Murió dándole su corazón al hijo. Amo a esa familia… o lo que queda de ella.
— Estás loco House.
— Que original —Fue la tranquila respuesta que recibió en angiólogo, mientras el ojiazul le metía otro mordisco a su almuerzo.
— Me sorprende que estas novelas tan malas, no lo sean después de todo.
— Oh, bueno, puedes comprarte un televisor, o buscarte otro cuarto…
— ¿Por qué? Cuddy me comenzará a regañar también por solaparte esto…, mientras menos me la encuentre, mejor para ti. ¿Y qué mejor que estar contigo para que no nos encuentren? —Preguntó lógicamente, quitándole una papita y rápidamente retirando la mano para evitar el golpe.
— ¡Cómprate tu comida!
— Cuando pagues tu deuda por haberme dejado sin almuerzo toda mi vida, dejaré de robarte la tuya.
— ¿Estás seguro que tus pacientes no tienen Lupus?
— No House, NO tienen Lupus… soy Angiólogo, ¿Recuerdas? —Le comentó con tono sarcástico, subiendo las piernas a la cabecera de la cama, en busca de más comodidad—. Deberíamos estar haciendo diferenciales, no perdiendo el tiempo, viendo televisión.
— ¿Acerca de qué? ¿De cómo es ambiental o autoinmune? Diagnostícales por Lupus… si mueren, mala suerte.
— ¿Tú no tienes ni la remota idea de lo que es la negligencia médica, verdad?
— Pues ¿no? Además, a mí me pueden acusar de ello. Tanto a ti como a Wilson, matan a un paciente por un mal diagnóstico y la gente es capaz de llevarles flores.
— Vaya, gracias…
— No fue un cumplido… —La puerta se abrió justo después de terminar ese comentario. Era Cuddy… totalmente molesta.
— House —Le regañó en voz baja la decano—. Creo que esta mañana fue bastante específica.
— Cuidado despierta a los pacientes, Cuddy —Le timó divertido.
— ¡Sal de aquí! ¡Vamos! ¡A la clínica!
— ¿No vas a regañar a Hayes? —Cuestionó con un puchero.
— ¡Hayes no trabaja aquí! ¡Largo! —Le agarró por la oreja, y le jaló. Hayes soltó una risilla divertida—. Y Doctor Hayes, ¡podría haberlo detenido!
— Pero, House tiene razón. Cuddy; están en coma… —La doctora lo miró sorprendida, y luego se dio a la tarea de seguir arrastrando a su M.D.
8
Knock, knock, knock… House miró el reloj, y sopesó todas sus posibilidades de visita. Y, en segundos sólo quedó uno…, su adorado vecino. Lo ignoraría, en algún momento tenía que cansarse de tocar la puerta.
— House…, abre la puerta, sé que estás allí, te ves desde la ventana… Greg… vas a agarrar un vaso con un líquido de alto contenido alcohólico….
— ¿Qué carajos quieres? Y no me digas Greg… —Le regañó luego de abrir la puerta de mala gana.
— Todavía me debes mi cena.
— ¿Y qué?
— Y si me cocinas, la consideraré pagada.
— Vete a la mierda —Espetó, lanzándole la puerta, pero, Derek fue bastante rápido y la sostuvo.
— No sólo me debes la de la suplencia en la clínica, sino también por haberte escondido de Cuddy.
— ¿No puedes buscarte un amigo?
— Sí, todos están al otro lado del océano… ¿Tienes algo mejor que hacer?
— No.
— ¿Entonces?
— Eres una molestia, Hayes.
— Ya lo sé. Sólo reclamo lo que es mío.
— No puedo creer que me vaya a hacer cocinar.
— Claro que lo haré…, y espero que no trates de envenenarme.
9
— He decidido tratar a los pacientes por Lupus —Le dijo Hayes, haciendo que House dejara de remover la olla y le mirara, un tanto despistado.
— ¿En qué momento decidiste eso?
— Hace, cinco horas. Después de todo, Lupus es una enfermedad crónica y se trata por síntomas… eso haremos.
— ¿Entonces te irás? —Preguntó casi esperanzado.
— No. Eso evitará que los matemos más rápido… aún quiero mi diagnóstico.
— Eres una patada en el estómago…
— Y aún así lo disfrutas.
— Ni esperes que te lo sirva.
— No importa. Yo puedo sólo, ¿Quieres que te sirva a ti también?
— No —Respondió cortante.
— Que amargado eres.
— ¿Me puedo ir ya a mi casa, mami?
— Dime una razón coherente por la que quiera estar en tu casa, y entonces, corres…
— Porque tu compañía es non-grata.
— A mí me gusta tu compañía. Eres divertido, y cocinas de muerte…
— Espero que no le digas eso a nadie.
— ¿Cómo a quién? —Gregory lo miró con amenaza—. ¿Aún sigues siendo tan buen pianista como siempre? —Preguntó aludiendo el tema anterior.
— Que pregunta tan ridícula.
— Se llama tema de conversación casual, House.
— Para lo que estoy yo interesado en temas de 'conversaciones casuales'. Por favor, cómprate una vida…
— Sí, ya lo hice, está cruzando el atlántico.
— Vas a comenzar a tratarlos por Lupus, tienes amigos y tu vida cruzando el atlántico… ¿qué demonios haces aquí?
— Tú equipo de diagnóstico, incluyendo a la Simpática doctora Cameron y al doctor Chase, me caen muy bien. Liza me parece interesante y aún quiero un diagnóstico serio de tu parte.
— ¿Y si me rehúso a darte el maldito diagnóstico?
— Entonces aceptaré el trabajo que me está ofreciendo Cuddy y me quedaré aquí, indefinidamente. A mí jamás me llegan diagnósticos tan divertidos como los tuyos, además, mi equipo de diagnóstico, son unos pelmazos que lo único que saben es lo que dice el libro de medicina… no me culpes por querer tener tu trabajo.
— Yo no tengo que pagar tu mal gusto para escoger trabajos.
— Creo que tú también aplicaste para ese trabajo. Que no te escogieran por ser un bastardo, es otra cosa.
— Y menos mal… me hubiese muerto de un ataque crónico de aburrimiento.
— O, hubieses aprendido algo de responsabilidad y comedimiento.
— ¿A quién le importan esas cosas?
— Greg.
— Joder, Hayes, no me digas Greg…
— ¿Por qué decidiste tirar tu vida así? No creo en la felicidad plena, ni siquiera en la realización personal pero, te había visto otro futuro… Te veo…, y me pareces destruido…
— ¿Entonces cuál es tu maldita insistencia de tratar con alguien como yo? Hayes, te agradecería que me lo explicaras porque no lo comprendo…
— Estoy tratando de entenderte maldita sea, Greg. Te considero mi amigo, el que a ti te importe una mierda, y no respondieras ninguna llamada o intento de comunicación que tuve, no significa que no me sigas importando. Tuve que llamar a James para preguntarle como estabas luego de enterarme que Stacy te había dejado, sin importarle nada… ¿Por qué no respondiste? ¿No puedes dejar tu orgullo cuando menos con las personas que saben realmente como eres…? Oh claro… eso es lo mejor que puedes hacer, huir…
TBC
