Gaining Lives
Advertencia: Es gracioso..., esta vez no hay advertencia... oh wait! Yes it is! A HUGE OOC! Or maybe it's not that huge... who knows?
Capítulo V:
Curiosamente se preguntaba si Hayes no le tendría ningún aprecio a su vida… se levantó de su cama, la cual estaba calentita y acolchadita para dirigirse sin siquiera ingerir la primera pastilla de vicodina del día, a la cocina, tomar prestado un cuchillo e irse a acabar con cierto intento de ser humano…
Abrió la puerta apoyándose del marco, puesto que no cargaba su bastón, dejando ver el filo amenazador del cuchillo.
— Buenos días, Greg… —El hombre de ojos azules no respondió—. ¿Tienes azúcar?
— Es sábado con un demonio…
— Ya lo sé. Lo siento —Se disculpó con sinceridad, lo que hizo crispar aún más los nervios del nefrólogo—. Pero, no conozco a más nadie y de verdad, necesito azúcar.
— ¿Sabes para qué tengo este artefacto en mis manos?
— Ese cuchillo también me servirá —Le contestó, arrebatándoselo delicadamente de las manos—. ¿Me podrías prestar azúcar? Luego podrás ir a tomar una cantidad desaconsejable de lexotanil y dormir otra vez. Greg, ¿Puedo pasar e ir a buscar la puta azúcar y así puedes tú seguir hundiéndote en tu condenada miseria? Quítate de allí —Le pidió ya sin tanta paciencia ni amabilidad que las cinco primeras, quitándole el mismo y yéndose a figurar dónde estaba guardada la azúcar en aquella casa y además colocar en su lugar el cuchillo con el que House pensaba arrebatarle la vida—. Greg, al menos que vengas en pos de prepararme el desayuno, no me molestes, no he desayunado.
— ¿Derek? —Murmuró una voz somnolienta que entró en la cocina, ganándose la atención de los dos hombres—. ¿Qué estás loco? ¿O no tienes el más mínimo aprecio por tu vida?
— ¡Jimmy! Qué bueno verte. Especialmente fuera del hospital… ¿Qué haces aquí hablando de todo? —House miró a Wilson con amenaza unido a ella, una promesa silenciosa de torturarlo prolongadamente si abría la boca. Sin embargo, House, en esos momentos estaba siendo ignorado, y la amanezca no llegó.
— Se me olvidó pagar mi habitación en el hotel y se la dieron a otra persona… así que le pedí a House que me dejara quedarme aquí.
— ¿O sea qué vivirás con él?
— No, eso ya lo intentamos, fue un completo desastre.
— Debí imaginármelo. Si quieres puedes vivir conmigo, no tengo ningún problema.
— Hayes…
— ¿Dime Greg?
— ¿No tienes ya la puta azúcar? ¿Por qué no te largas?
— ¿Por qué? Hacía tiempo que no hablaba con Jimmy, especialmente estando tan ocupados como están en el hospital. ¿Por qué no desayunamos todos juntos? —Propuso dejando el paquete de azúcar que había hurtado anteriormente del a cocina del nefrólogo.
— ¿Y quién cocinará? —Preguntó Wilson muy, pero muy curioso.
— Yo —Declaró como si fuera una respuesta obvia.
— ¿Ya dejaste de explotar las cocinas al tratar de calentar agua? Si es así, me pido unas tortillas.
— ¡Wilson! —Le regañó House, cada vez más molesto. El oncólogo botó en su sitio ante el regaño—. Y tú, ni te atrevas a tocar mi cocina…
— Pero que egoísta eres, Gregory.
— No me llames Gregory…
— ¿Por qué no podemos desayunar todos juntos? No es la primera vez que lo hacemos…
— Wilson puede desayunar aquí, eventualmente; tú no, intento de espantapájaros…
— ¿Oíste eso Jimmy? House te prefiere a ti que a mí…
— Amm, Derek, no me metas en esto, por favor… —Le rogó un tanto incómodo.
— Yo te conocí primero —Le lanzó infantilmente el angiólogo al nefrólogo.
— Hayes, lárgate…
— Está bien. James.
— ¿Qué sucede? —Cuestionó un poco alterado el oncólogo.
— Vente —Le jaló del brazo para levantarlo—. Vamos a desayunar en mi casa.
— ¡Vete tú sólo! Nadie te dijo que podías llevarte a Wilson —Le gruñó sosteniéndolo del otro brazo.
Él de cabellos oscuros comenzó a sentirse un tanto extraño, en aquel mundo surrealista en el que había caído desde que por una de esas vueltas del destino, Derek Hayes, había regresado a sus vidas. Al parecer estos dos habían tenido una regresión y ahora se comportaban como niños…, trataba de no pensar que estaba siendo comparado con un carro de juguete. No sabía a ciencia cierta si Hayes y House se llevaban como perros y gatos cuando todavía jugaban… pero su cabeza podía fácilmente figurarlos de esa manera.
— ¡Suelta a James, Derek! —El oncólogo pensó que realmente había regresado mentalmente a los cinco años de edad.
— ¿Qué te parece si los dos lo soltamos y volvemos a tener nuestra edad correspondiente? —Negoció como siempre Hayes. House gruñó, sin embargo lo soltó y en son de retirada se fue a buscar su bastón y a embucharse con vicodina—. Lo siento, James.
— No importa —Restó importancia, sentándose de nuevo ya más tranquilo. Estaba por rogarle con la misma intensidad que Cuddy ponía para que se quedara a hacerle a su amigo de niñero. Era impresionante la capacidad de negociación que tenía Derek para con el nefrólogo. No que lograra que el infantil ojiazul hiciera lo que quisiera, pero, cuando menos detenía momentáneamente cualquier ataque.
Observó sumiso y curioso como Derek iba a la cocina, agarraba un vaso, abría la nevera, y lo llenaba con agua. Se levantó para saber el final de ese vaso con agua... se estaba temiendo lo peor...
— House.
— ¿Ahora que tripa se te reventó? —Le preguntó osco el nefrólogo, con tono vencido. Suspiró con desgana al ver que ya Derek venía a perseguirlo con el vaso lleno de agua. Se metió la pastilla y se la tragó.
— Gregory Edward House... —Regañó con voz dura, instándole a tomarse el vaso. James estaba sorprendido. ¿Qué trataba de hacer Derek? Lo que más le sorprendió fue ver a su amigo tomar el vaso y vaciarlo en su estómago.
— ¿Sabes que eres como una pústula en todo el medio del culo?
— Sí, Greg, lo sé, sólo estoy tratando de mantenerte lo más sano posible mientras esté aquí, ya que nadie se preocupa por hacerlo —Ahora era James el ignorado. Aquel comentario había sido una simple dialéctica en el día a día de su complicada y prácticamente reencontrada relación. Sin embargo, al de cabellos chocolates le cayó como una patada en el estómago a pesar de saber que no estaba dirigido hacía él en particular—. Ahora, ¿podría dejar de ser un Estúpido Bastardo y hacernos el desayuno?
— ¿Qué te hace pensar que te voy a hacer el desayuno, teñido? —Curioseó con interés el nefrólogo, una pregunta parecida corría en esos momentos por la mente del oncólogo. Aquella sonrisa macabra que se instaló en los labios de angiólogo no le dio buena espina a ninguno de los restantes en aquella casa. Derek iba a comprar a House ¿Qué carta usaría?
— Si tengo el desayuno cubierto por una semana, tienes cubierta tus horas de clínicas.
— Hecho... —Contestó su lengua antes de que su cerebro pudiera negarse.
La cara de James Wilson sólo era un poema indescriptible de sorpresa y consternación.
— ¿Así como así? —Derek y Gregory posaron su vista en el oncólogo. Oh, oh... ¡Houston, tenemos un problema!
— ¿Qué? —Se defendió a pesar de no tener una retórica lo suficientemente buena para su desliz—. El tipo me quiere cubrir todas mis horas en la clínica.
— Por una semana... ¿Y crees que me voy a molestar por tu irreverente idea de llamarme "Tipo"? Tendrás que esforzarte más. Anda a hacer el desayuno y no tendrás que pisar la clínica hasta que sea el único lugar en el que la pobre de Lisa no te buscaría...
— ¿Por qué tanta con condescendencia y pleitesía con Cuddy, si eres gay? —Volvió al ataque el de ojos azules. James alzó una ceja ante aquello... eso había sido rudo inclusive para House.
— ¿Celoso? —Averiguó con una sonrisa ambigua bailoteando en sus labios y un brillo truncado en sus pupilas.
— Jódete —Le escupió de mala gana y... había caído de nuevo en la dimensión desconocía en la que House parecía medianamente incómodo con aquel juego de palabras que el mismo House había comenzado.
— Puedes estar tranquilo Gregory, sólo tengo ojos para ti —James tosió como queriendo disimular algo, decidiendo que aquello era demasiado para tales horas en la mañana. Especialmente luego de que el nefrólogo, siguiendo la línea de la extrañeza, le mostrara el dedo del medio.
— Primero muerto... —Molestia e incomodidad.
— Yo no lo apostaría... —Satisfacción e irreverencia.
James corrió a tomar asiento, ¿Qué había sido todo aquello? Lo olvidaría. House iba a cocinar y sabía que cocinaba muy bien, eso era lo único en lo que debía pensar. Hotcakes, Mapple y jugo de naranja... aquella conversación ambigua y tremendamente fácil para malinterpretar dejaría de existir en sus recuerdos cuando contara tres. Uno... Dos... T...
— ¡DEREK LARGO DE MI VISTA ANTES DE QUE DECIDA ASESINARTE!
Eso estaba mucho mejor... pensó calmándose de una vez por todas el de cabellos chocolates. Su cerebro lo había llevado a recorrer caminos sinuosos y depravados, pero sólo eso, su desbocada imaginación...
1
James jamás podría acostumbrarse a eso, es más, nunca lo repetiría. Era lunes y se encontraba traspasando las puertas del HTTP, junto con House y Hayes quienes discutían por una banalidad que ni siquiera merecía ser mencionada. Derek le había ofrecido con su consabida buena voluntad un sitio en donde quedarse y él había aceptado. Pero, regresaría inmediatamente a su hotel. Esos dos lo superaban con creces..., o trataba con uno al tiempo o posiblemente caería en una crisis histérica. Y dado que esos dos vivían juntos... perdón, vivían en el mismo edificio. Tenía que rechazar políticamente el generoso ofrecimiento de estadía gratuita en casa del angiólogo.
Dejó a esos dos peleando todavía por su banalidad mientras se adentraba en la tranquilidad de su oficina..., sin dejar de escuchar la pelea. House estaba condenadamente cerca de la máquina de café y lo que daba al otro lado de aquella pared era... su oficina.
— Ni siquiera Foreman ha llegado ¿Qué coño hago yo aquí?
— Haciéndole honor a Cuddy...
— ¿Honor? ¿Estás loco? ¿Se te fundieron las neuronas o algo?
— No. Estoy perfectamente, es cruel inclusive para ti, torturar de esa manera a la única persona que te mantiene en nómina.
— Aboga porque me despida, si crees que soy tal ingrato con Cuddy —Ironizó molesto, ¿Qué el angiólogo tenía que estar a cada rato, mentándola?
— Sí... claro, eso sólo lograría que me ahogara en la culpa en caso de que Cuddy decidiera despedirte y luego tuviera que contratarte yo. Lo siento, Greg, no te haría nunca eso...
— ¡Ha! —Ladró el nefrólogo—. Cameron... —Saludó con una ceja alzada—. Está un poquito temprano para que estés dándome lata.
— Tengo un caso.
— No me interesa, puedes largarte.
— ¿Qué te puso de tan mal humor?
— Lo tienes en frente y es un teñido de ojos decolorado.
— No soy teñido House, soy albino, pensé que habías estudiado eso en la escuela de medicina...
— No, lo siento, me salté la parte en la que enseñaban como distinguir a los latosos teñidos de los albinos.
— House... —Le retó Cameron con suavidad.
— A ver la maldita carpeta a ver si así desapareces de mi vista —House vio el folio azul y alzó una ceja, soltando una risa incrédula—. ¿Me has traído un caso de LUPUS? ¿Puedo saber que le pasa al cerebro de todo el mundo hoy?
— Tú siempre dices que NO es Lupus...
— Sí, cuando no es lupus.
— ANA mostró no signos de autoinmune.
— Hazlo de nuevo y deja de querer copiar a Thirteen... no te hace ver más sexy... —La cara de Cameron le hizo inferir a House que no entendió ni el chiste ni la metáfora—. Olvida.
— House, ya rehicimos la prueba. Sus pulmones y corazón están comprometidos la erupción está, pero ANA dio negativo al igual que el conteo de los glóbulos blancos, es normal... —House miró a Hayes.
— Es LUPUS —Reafirmó con seguridad sarcástica el angiólogo.
— Por supuesto que lo es...
— NO es SLE... y apúrate porque el paciente ya colapsó una vez mientras tratábamos que agarraras el teléfono... son órdenes de Cuddy —Le hizo saber, yéndose de allí con las manos en las caderas.
— So... ¿alguna idea de Lupus que no sea Lupus?
— ¿Eso es conmigo? —Preguntó Derek señalándose al mismo tiempo que se llevaba la taza de café que anteriormente el nefrólogo había preparado, a los labios.
— ¿Ves a alguno de mis boyscauts por aquí?
— No me jodas, Greg. Es Lupus, lo grita por todos lados...
— ¿Y...? —Miró el archivo—. ¿Los esteroides no están funcionando desde... anoche?
— Bue... nos días... —Ese había sido Foreman, quien caminaba sorprendido hacia la sala de diferenciales.
— Foreman —Saludó con su tono característico, lanzándole uno de los archivos. Lo cual hizo que el neurólogo soltara el maletín y la chaqueta para atajarlo—. Lupus que no es Lupus.
— Tu siempre dices que NO es lupus... —El afroamericano comenzaba a sentirse un poco fuera de lugar. House era quién estaba dándole los detalles de un caso, alegando que era Lupus. ¿Que fuerza desconocida estaba actuando en el universo? Miró el archivo—. Podría ser Sarcodiosis...
— Sí, también igual podría ser Amiloidosis o cualquiera de las millones de enfermedades autoinmunes que conocemos... por eso odio el Lupus...
— Tienes un angiólogo a tres paso de ti...
— ¡Oh! ¿¡NO!? ¡¿De verás?! No sabía que Hayes fuese uno... él también piensa que es Lupus —Le respondió sin ganas de ponerse a crear dialécticas verbales, masajeándose la frente. Eric miró a Derek.
— Tienes que ser Lupus. ANA es la prueba más inconclusa que conozco.
— ¡Thirteen! ¡buenos días! ¡Nos alegra que te nos unas a estos pobres hombres desamparados! —Eso había choqueado a la pobre doctora—. Lupus que al parecer no lo es tanto. ¡Go!
— Ahh...
— House, creo que acaba de entrar en trauma... —Foreman.
— Ya, ya... aburridos todos.
— Pu... ede ser... ¿Alergias? —Tiró a la buena de Dios, luego de que House le tirara el archivo de la misma manera que lo había hecho con Eric.
— ¡Oh! ¡Maravilloso! Nos has resucitado y traído de vuelta la misteriosa enfermedad de Hayes. Por favor, omitamos que esa cosa existe. No quiero tenerlo respirándome en la oreja porque es Lupus.
— No es Lupus, House y no te estoy respirando en la oreja...
— ¿Y por eso decidiste tratarlos por Lupus?
— Sí Greg, me descubriste, sólo vine aquí para alimentar mi masoquismo a tu lado porque te extrañaba, —Ironizó, revirando los ojos, cansado del infantilismo de su amigo—. Y dije que iba a tratarlos COMO si fuera Lupus... y siéntate ya me estás poniendo nervioso y no son ni las doce del mediodía...Lupus ya es de por sí una alergia, doctora Remy... pero, podría ser otro millón de cosas como ya bien estaba apuntado Gregory cuando Eric abogó por Sarcoidosis...
— ¿Se inyectó a sí mismo clorexidina?
— Thirteen, idiota... —Eso había sido cortesía de House.
— Deja de insultar a las personas, joder, que molesto eres —Hayes, tratado de volver objetivo al nefrólogo. ¡Ja!
— ¿Por qué no te pierdes? Ya llegaron mis boyscauts... shu-shu... —Le despachó, moviendo las manos.
— No me voy a ir —Le hizo saber, acomodándose aún mejor en la silla y cruzando los brazos.
— Podría ser también arteriosclerosis.
— No sin arritmia —Le recordó Hayes.
— ¿Dónde demonios están Taub y Kutner? —Recordó de pronto House en voz alta. Thirteen y Foreman se alzaron de hombros.
— Ah, allí está Kutner... pasa, chiquito... Lupus que no es Lupus y si me hacen repetirlo de nuevo, vomitaré...
— Ergh... —Hadley le pasó amablemente el archivo, lo ojeó rápidamente y lanzó lo primero que se le vino al ver el archivo—. ¿Embolia arterial?
— Por favor, no hagas que Gregory empiece a insultarte tan temprano —Pidió por clemencia, Hayes—. ¿De donde sacas esa ridícula idea? —House sonrió.
— Niños, ¡Buenas Nuevas! Quién haga molestar al Doctor Hayes se gana un premio de papi...
— No seas mierda, Gregory.
— Lárgate entonces.
— Todavía están en mis manos tus horas de clínica con pacientes cada uno más estúpido que el otro, así que te recomiendo volver a tu caso de Lupus que quiere ser Mastocitosis cuando sea grande... —Eso calló completamente a House.
— Hagan de nuevo todos los Test... busquen a Taub y pónganlo al corriente, largo —Les despachó, sin embargo, nadie se movió—. ¿Qué les pasa? Oh... sí... Derek chantajeándome. No quiero hacer mis horas en la clínica. ¡LARGO! —Eso bastó para sacarlos pitando de la sala—. ¿Eres feliz?
— Inmensamente...
— Me alegra —Satirizó, saliendo de allí.
2
— ¿Qué haces aquí? Estoy en medio de una consulta...
— Prosigan... —Les ordenó House, dirigiéndose al sofá en la oficina de Wilson, mientras un paciente y el dueño de la oficina lo miraban incrédulos.
— House... fuera... —Le botó sin derecho a réplica, aunque, por puesto, el nefrólogo lo ignoró, disponiéndose a echarse una siestecita.
3
— ¡House! —Cuddy malhumorada, entró de golpe en el consultorio 1 en dónde supuestamente tendría que estar cierto M.D. Con tendencias misántropas y antisociales. Sorpresa, sorpresa... Se encontró con un sonriente doctor de cabellos rubios y ojos grises hablando animadamente con la paciente mientras le hacía un examen pélvico; de tendencias demasiado amables y candorosas...
— ¿Lisa?
— ¿Derek? ¿Qué haces aquí?
— ¿Gregory cocina para mí toda la semana, yo me evito explotar mi propia cocina y en cambio, hago sus horas de clínica...?
— Ah... ya... —Shock.
— No tengo ni la menor idea de dónde está. Búscate en la morgue, o en dónde haya una gran, gran pantalla de televisión...
— Siento la interrupción... —Media vuelta, puerta cerrada, shock. Derek y paciente se miraron consternados.
— No te preocupes, siempre hace eso...
— Ya...
4
Hadley y Taub observaban cada vez más molesto a House dormir, mientras que ellos estaban allí de pie como los mismos idiotas sin poder despertarlos por más que trataran.
— ¡HOUSE! —Le gritó la mujer, dándole con los papeles que tenía, en la cabeza. El hombre botó y se despertó desorientado. El de cabellos oscuros se escondió, no quería recibir la ira del hombre.
— Ah, es sólo Thirteen... —Dijo a la nada, restándole importancia y volviéndose a dormir.
— House... —Siguió la mujer, amenazándole con darle otro carpetazo.
— ¿Qué? —Gruñó, con un ojo medio abierto.
— Es Lupus...
— No, no lo es...
— ¡¿Pero que te pasa?! ¡Si esta mañana decías que SÍ era Lupus! ANA dio positivo para Lupus...
— Exactamente por eso es que NO es lupus —Le explicó, corrigiendo su postura en la silla y mirando los exámenes—. Emergencia hizo repitió los test varias veces. Es imposible que de la nada, diera positivo.
— ¿Cuddy te encontró? —Preguntó curioso Hayes, entrando en la oficina del nefrólogo. Todos le prestaron atención a angiólogo. House arrugó el ceño.
— Ni siquiera me estoy escondiendo de ella... He estado todo el tiempo aquí.
— Pues, andaba bastante molesta cuando me increpó creyendo que eras tú.
— Oh sí, porque somos dos gotas de agua. Especialmente por tu color rubio teñido.
— Está bien, Gregory, tú ganas, me decoloro el cabello... ¿Hablaste con Cuddy?
— No...
— O sea que... me estás queriendo decir que por primera vez en tu vida no tienes ni idea de qué estoy hablando.... ¿no?
— ¿Parezco saberlo?
— Creepy... —Soltó, fingiendo un escalofrío y disponiéndose a salir de allí. Hasta que sintió una mano, sosteniéndole el brazo. Miró a la persona que lo había sostenido.
— Es Lupus...
— Disculpa, preciosa. ¿De qué estamos hablando?
— Ella es igual que tú, Hayes... olvídalo...
— Cierra la boca, Greg...
— El caso de esta mañana. Volvimos a realizar los test y dieron positivo para Lupus.
— Definitivamente no es Lupus...
— ¿Ah? —¿Pero? ¿Se lo hacían apropósito? ¿Hayes y House se habían sincronizado o se llevaban entre manos un plan macabro? Nadie podía estar tan sincronizado...
— La doctora Allison dijo que urgencias había hecho los test varias veces, aunque fueran unos incompetentes como a Gregory le gusta pensar, no pudieron haberlo errado... ¿Qué pasa con sus glóbulos blancos?
— No nos hemos fijado en eso —Respondió el cirujano.
— Entonces, vayan y fíjense... me voy a almorzar... —Le hizo saber, soltándose con la delicadeza con la que se debía tratar a una mujer y salió de allí. Hadley y Taub miraron a House.
— Me quitó la palabra de la boca... ¡rayos!
— Deberías casarte con él.
— ¿Debo reírme?
Remy sólo se fue de allí molesta. El cirujano se quedó allí mirándole.
— ¡Boo!
Taub reviró los ojos y se fue a decirle al resto del equipo que House y Hayes ya no creían que era Lupus porque las pruebas habían dado positivas. ¿Quién los entendía?
5
— ¿La doctora Hadley es Gay? —Preguntó Derek, sentándose al frente de House, quién almorzaba tranquilamente.
— ¿A qué viene la pregunta?
— Curiosidad...
— ¿Curiosidad? ¿Quieres saber si puedes formar una relación con mujeres? —Se burló—. Podría ser tu hija.
— No, no podría ser mi hija, y claro, que prudente y caballeroso sería irle a preguntarle semejante cosa.
— Como si te importara.
— Ummm —Comenzó, frotándose la barbilla—. Creo recordar que hay algo que nos hace ser humanos... ¿Qué era eso? ¡Ah sí! ¡Sentimientos! ¿Algunas vez los has tenido?
— Ja, ja...
— Espera, creo recordar que esos cosos insignificantes para ti, están en el fondo de una caja. Creo... ¿Todavía están allí?
— ¿Quieres que me vuelva a reír? Aún sigues siendo un dolor de muelas...
— Pues, genial, cuando menos ahora estoy en las muelas.
— Sigue soñando.
— ¿A qué viene eso? —House se mordió la lengua.
— Lárgate...
— Acabas de dejarme en el aire ¿A qué viene eso, House?
— A nada. De verdad, piérdete... eres una molestia.
— Okey... me voy...
6
— ¿Lisa? —La mujer saltó asustada. Suspiró, tratando de bajar el ritmo de su corazón al ver quien era—. ¿Estás bien?
— Sí... es sólo que... la llanta...
— Oh... ¿Tienes otra?
— Sí... —Murmuró frustrada. Tratando de darle la vuelta a los tornillos con la llave. Hayes extendió una mano, dándole a entender que le diera la llave—. Gra... gracias...
— ¿Dónde está la llanta de repuesto?
— Espichada...
— ¿Qué?
— Encontré que tenía un hueco...
— Dejemos esto hasta aquí —Dictaminó, dejando la llave en la maleta del carro, mientras sacaba su celular y marcaba el número.
— ¿Qué haces?
— Llamo a una grúa para que venga a buscar el carro y lo lleve a un taller, no te preocupes, yo te llevo a tu casa.
— Umm... gracias, es muy... amable de tu parte...
— ¿Qué clase de ser humano sería si dejara a una mujer en medio de la noche en medio de una carretera? Aún peor, a una amiga... —Hayes escuchó a Cuddy bufar y decir algo ininteligible, rió, sabiendo los pensamientos de la mujer. Luego de terminar de hablar por teléfono—. Si quieres entras al carro, el clima está enfriando, los de la grúa están en el camino.
— Vale.
— Y con respecto a tus palabras pasadas, estoy seguro de que Gregory tampoco te hubiese dejado en medio de la calle. ¿Todavía estás molesta con él?
— Más o menos...
— Hablé con él, ni siquiera tenía idea de que lo estabas buscando.
— ¿Y tú le creíste?
— De verdad, tengo la misma capacidad de mi tía, puedo decir si Gregory está mintiendo o no.
— ¿Tu tía?
— Lo siento, es la mamá de Greg.
— ¿Son primos? —Preguntó con curiosidad.
— Casi, desgraciada o afortunadamente no tenemos correlación sanguínea. Mi madre y su madre eran muy amigas, todo lo demás es historia. Casi que fuimos obligados a convivir... yo la llamo tía, Gregory evita lo mejor que pude a mi madre a mi padre a mi hermana, a su madre, a su fallecido padre, a sus primos... y a cualquier persona que pueda desestabilizarlo emocionalmente. Hecho curioso, no lo hace con James. Lo siento, desvarío...
— No... sigue... House no es muy dado a decir nada de él...
— Sí, lo sé... —Le respondió, recostándose del asiento del piloto, cerrando los ojos—. Te diría en un intento vano de esperanza que él no era así. Otra vez lo siento, siempre ha sido así...
— ¿Un bastardo desconsiderado? —Concedió Lisa. Hayes la miró soslayado y con los ojos semi abiertos.
— No, lo de bastardo desconsiderado lo ganó después. Y si se entera que estamos teniendo esta conversación somos humanos muertos.
— No hay que ser un genio para saberlo...
— Tienes toda la razón...
— Ustedes... se parecen mucho —Aventuró la endocrinóloga.
— ¿Te parece?
— Bueno...
— Yo entendí lo que quisiste decir, sólo estaba molestándote un rato... —La mujer rió.
— Ya veo que sí te pareces mucho a él...
— Crecimos juntos... algo se nos tiene que haber pegado el uno del otro además del sarampión y los piojos... —Le confesó, mirándole, con una sonrisa llena de sentimientos de remembranza.
— Vaya...
— Procura que esto jamás se te salga en frente de él... —Le avisó preocupado—. Me temo que no sabría decirte la magnitud del desastre...
— Soy una tumba. ¿Estás casado?
— ¿Que? ¿Yo? ¡No! —Revocó, nerviosamente. Le mostró las manos libre de anillos—. Nadie es capaz de aguantarme por tres meses seguidos... además de insoportable, soy médico. Nada peor para arruinar la vida en pareja... lo que me sorprende es que alguien como tú; esté sola... sin ofender...
— ¿Cóm...? ¿Hous...?
— Es difícil decir de quién realmente salió de afición obsesiva detectivesca... creo que fui yo quien creó el trauma paranoico en House... te pido disculpas por eso... —Observó la mirada de la mujer. Quería bombardearle con preguntas acerca del nefrólogo. Suspiró...—. Pregunta lo que quieras, aunque, posiblemente, en algún momento, te diré que no.
— ¿House siempre quiso ser médico?
— Eh... buena pregunta. House jamás quiso ser nada hasta que llegó de ese estúpido viaje de japón, se la pasó hablando compulsivamente de este señor que ya ni me acuerdo como se llama. Si su trauma ya era malo, no te imaginas como fue luego de aquello.
— ¿Cómo que no quería ser nada?
— Me sorprenda que lo preguntes. Es Gregory, es perfecto, no hay nada que Él no pueda hacer y estoy siendo literal, es un genio... un genio que no está loco, ¿Dime donde se consigue eso? Sus padres lo sabían, sus profesores lo sabían y aún así, vivía empeñado en no ser nada más que un dolor de cabeza y utilizar todo sus dones para el mal...
— ¿Qué House no está loco? —Incredulidad por parte de Lisa.
— Gregory quiere ser loco. Desgraciadamente su sueño no se le cumple, ponlo en tres y dos y te aseguró que tendrás más racionalidad que tú y yo juntos...
— Eso sí que está difícil de creer...
— El mundo para Él es aburrido sólo está tratando de superarlo lo mejor que pueda, aunque, hace un pésimo trabajo.
— ¿Para ti el mundo también es aburrido?
— ¿Por qué lo dices?
— Tengo casi quince libros en mi biblioteca escrito por ti...
— ¿Y eso que tiene que ver? —No captaba la metáfora...
— Tú también tienes una mente parecida a la de él. ¿Para ti el mundo también es demasiado simplón?
— Más o menos... sólo que yo no trato de buscar un culpable de ello. Gregory busca incansable a quién echarle la culpa de su genialidad, él sólo quiere ser normal pero ya que no puede entonces, sólo le queda ser miserable y seguir su camino por donde ya iba. Yo maduré primero que él, gran cosa..., Greg piensa que es mejor ver a todos como una cosa o una rata de laboratorio, ya que, no importa cuanto lo intente nadie lo entiende realmente. Es como sino tuviera opción porque él va en una línea diferente a la de todos los demás... duele menos. Yo también tengo esa filosofía, casi... estoy ya un poco cansado de tratar de buscar confort en la humanidad misma...
— Estoy sin palabras, jamás pensé...
— Ya lo sé. Es mejor decir que está loco y echarle la culpa por eso ¿no? —La ojiverde bajó la vista apenada—. Tú eres la última persona que debería sentir culpabilidad, eres el único ser humano que le da lo que quiere. Eso sonó terrible... —Se miraron unos momentos y luego rieron, para ver como una grúa se estacionaba a su lado—. Soy hombre muerto, pero, aunque no lo creas, Gregory te tiene en alto aprecio... ahora ¿Derecha o izquierda? —Soltó de súbito dejando a Cuddy tratando de procesar aquellas palabras. ¿El nefrólogo realmente le tenía algún aprecio? ¿Cómo podía decir eso, si siempre se la pasaba jugándole bromas de mal gusto o haciéndole la vida imposible de alguna manera—. ¿Lisa?
— Derecha... —Respondió aún ida, pensando en las palabras de Derek.
Respondieron algunas de las preguntas del conductor de la grúa y luego de eso, Hayes se dedicó a manejar en silencio, para llevar a la mujer a su casa, sana y salva.
TBC
