Para no perder las buenas costumbres que he adquirido últimamente, no me gusta el resultado de este capítulo. Tiene… carencias.
Debo empezar a hacer las cosas mejor o, al menos, a quedarme contenta haciéndolas mal XD
Aún así, por algún motivo, me he divertido mucho escribiéndolo.
-Dame tu protector de frente.
-¿Cómo?
-Considero que el mensaje es lo suficientemente claro como para que lo hayas podido entender.
Itachi miraba a Deidara fríamente, con una mano extendida, a la espera de que éste último obedeciera y le entregara aquello que le había pedido. Por su parte, el otro estaba claramente irritado debido a la actitud del primero.
-Tú no eres quién para darme órdenes, hmm.
Hacía sólo un día que el rubio viajaba con ellos y ya había sido calificado con dos simples adjetivos en la mente de Itachi: "ruidoso y molesto". Sin embargo, había sido deseo expreso de Madara que el Uchiha menor fuera en busca de un shinobi llamado Deidara y le obligara a unirse a Akatsuki. "Asegúrate de que venga" habían sido las palabras de su mentor.
Y él, eficiente, había cumplido con ello al pie de la letra.
No le habría sido necesario ni que Kisame, su compañero dentro de la organización, ni Sasori, que se convertiría en el de Deidara, hubieran ido con él. Pero Madara también quería que el nuevo miembro se fuera haciendo al modo en el que ellos se movían y fuera conociendo a su pareja de trabajo.
En ese momento, los cuatro se encontraban en un camino, rodeados de árboles, junto a unas rocas en las que acababan de estar sentados, haciendo un pequeño descanso, hasta que había llegado la hora de retomar la marcha. Fue entonces cuando Itachi se acercó a Deidara y le habló, usando su gélido tono de voz y dando un mandato directo, con la intención de perder el mínimo tiempo posible.
De cualquier modo, el rubio no parecía dispuesto a cooperar.
-Ya que ahora estás dentro de nuestra organización y que he sido puesto al frente de la comitiva encargada de esta misión, de la que también formas ahora parte, en realidad, soy yo el indicado para darte órdenes.-dijo Itachi, inmutable.
Deidara habría contestado de alguna forma desagradable de haber podido. Sin embargo, se había quedado bloqueado. Si no hubiera sido porque ya sabía – aunque sólo le conociera de unas escasas veinticuatro horas – que Itachi jamás haría una broma, habría pensado que ahora estaba siendo víctima de una de éstas. ¿Pretendía decirle que alguien que apenas sería un par de años mayor que él había sido nombrado líder de la misión? Sin poder evitarlo, giró la cabeza para mirar a Sasori y Kisame. Este último sonrió maliciosamente.
-Yo que tú haría lo que dice.-le aconsejó, antes de darse la vuelta y seguir avanzando.
Sasori le siguió, murmurando algo que sonó como "dichosos críos" y Deidara se quedó completamente a solas con Itachi. Chasqueando la lengua, se llevó las manos a la parte posterior de su cabeza y desató su protector, el cual entregó al Uchiha.
Por el momento y hasta saber más sobre él, mejor sería no meterse en problemas.
Observó con curiosidad cómo el moreno agarraba un kunai y rallaba la pieza metálica por la mitad, dividiendo el símbolo de la Villa de la Roca. Luego, el objeto le fue devuelto.
-A partir de ahora ya no hay nada que te una a tu aldea natal. Eres parte de Akatsuki y actuarás de acuerdo a sus intenciones y objetivos.
-De los cuales aún no sé nada.-comentó Deidara, molesto.
Itachi comenzó a caminar, a unos metros de Kisame y Sasori. El rubio se quedó atrás, ligeramente desconcertado. No obstante, en ese momento, Itachi empezó a dar una explicación, con voz monótona, y Deidara se colocó a su lado para poder escucharle.
-Supongo que tienes conocimiento de lo que es un Bijuu. Los Jinchuuriki son las personas que llevan a una de esas bestias encerradas en su interior. Tu deber es encontrar y capturar a los Jinchuurikis y extraer su Bijuu. Su poder será útil a la organización más tarde.
-¿Para qué?-quiso saber el rubio.
-Las intenciones posteriores no es algo que nos incumba ni a ti ni a mí.
Deidara sonrió de medio lado, de forma sarcástica.
-Entonces, ¿por qué los miembros cooperan?
Itachi respondió con otra pregunta.
-¿Por qué ayudabas tú a aquellos terroristas si sus motivaciones no te interesaban?
-Lo importante es poder practicar mi arte, hmm.
-Para cada uno de los integrantes de Akatsuki hay algo que significa lo mismo que para ti ese arte que tanto adoras. Ellos tampoco se preocupan por nada más mientras les sea permitido dedicarse a sus pasiones.
El más joven frunció el ceño. Itachi se estaba atreviendo a comparar su arte con fueran cuales fueran los estúpidos motivos para hacer lo que hacían que el resto pudieran tener. Aún así, había sido una explicación muy clara. Aquello, Akatsuki, no sonaba tan desagradable, después de todo.
Dibujó una sonrisa traviesa.
-Tú no pareces una persona que se mueva por pasiones, Itachi, hmm.-aseguró, tratándole con esa confianza de modo premeditado.
El aludido le dirigió una fría mirada.
-Tampoco eso te incumbe.
Deidara no se molestó ni en enfadarse esta vez: ya había supuesto que el moreno diría algo así. Además, por algún motivo, el otro parecía dispuesto a responder a todas sus cuestiones y el artista no tenía la más mínima intención de dejar pasar aquella oportunidad, aunque supusiera aguantarle.
Al menos, le estaba dedicando algo de atención por primera vez en todo el día. Hasta ese momento, sólo había podido charlar un rato con Kisame y cruzar alguna palabra con Sasori, del cual había aprendido que era altamente irritable. Sin embargo, Itachi se había mantenido en silencio durante todo el tiempo.
Estar ahora caminando junto a él mientras mantenían una conversación le parecía todo un logro.
-¿Por qué no me cuentas algo más sobre el resto? Hmm.
-¿Qué quieres saber?
-Algo. Estoy harto de todo ese absurdo secretismo que mantenéis. Si voy a tener que trabajar para alguien, al menos quiero saber en qué condiciones y junto a quiénes lo voy a hacer.
El Uchiha se tomó unos segundos antes de empezar a hablar. Le contó, con escasas palabras, acerca del líder y los demás miembros, y también acerca de los anillos, la técnica de sellado y los Bijuus que ya habían sido obtenidos por la organización.
Cuando hubo acabado, el silencio se hizo entre ellos. Parecía que Deidara estaba digiriendo la información y el moreno se sintió agradecido por este hecho. Si hubieran sido otras las circunstancias, sería Kisame el que estuviera respondiendo a aquello. Pero, por algún motivo, Madara parecía considerar al joven rubio especial, e Itachi pensaba que era más conveniente hacerse cargo él mismo.
Además, estaba intentando descubrir qué era lo que tanto había llamado la atención de su maestro. Era cierto que Deidara era un shinobi con gran potencial y una buena técnica, pero, si sólo fuera eso lo que quería, ya habría encontrado a alguien adecuado hacía tiempo.
No, Itachi conocía lo suficientemente bien al mayor como para saber que había algo más.
Sin embargo, él aún no había logrado verlo. En su opinión, Deidara era demasiado impulsivo, egoísta y despreocupado. Tal vez esa reticencia fuera causada por la falta de costumbre de tratar con adolescentes, cuando llevaba la mayor parte de su vida lejos de éstos, y él nunca había tenido la oportunidad de ser uno. De cualquier modo, la actitud del artista le resultaba muy lejana a la ideal y a la que el propio Madara creía la adecuada para un ninja. Al fin y al cabo, era su mentor quien siempre le estaba instando a él a que reprimiera sus emociones y mantuviera su cabeza fría y despejada.
Miró a Deidara otra vez y descubrió que éste había abierto la boca, dispuesto a formular una nueva pregunta. No obstante, en ese momento, tanto ellos como sus compañeros sintieron una presencia rodeándoles y el rubio no tuvo oportunidad de decir nada. Si Itachi consideró este hecho afortunado o desafortunado es algo que ni él mismo supo.
-Estamos llegando a la frontera del País de la Tierra-informó Kisame-. Seguro que, con lo del incremento del control, han logrado detectarnos.
El Uchiha se adelantó, resignado a tener que luchar. Ya había sido bastante el haber conseguido entrar en el país sin problemas, como para pretender tener la misma suerte también al salir.
-Aguardaremos a que hagan aparición-ordenó-. Quedaos atrás y no hagáis ningún movimiento innecesario. Encargaos de que no le pase nada a él-señaló a Deidara-. Yo me ocuparé del resto.
Kisame y Sasori se acercaron al rubio y se colocaron a su alrededor, dejando a Itachi algo alejado y solo.
Los shinobi de la roca no se hicieron de esperar. Sabiendo que sus oponentes ya les habían descubierto, no tenía ningún sentido seguir ocultándose. No eran una gran cantidad: unos diez. Sin embargo, se mostraron bastante confiados al ver que ellos se reducían a dos parejas.
-¿Quiénes sois?-preguntó uno de ellos, sin que ninguno de los aludidos se dignara a dar respuesta alguna, lo que no pareció gustarle-¿Es que no…?
Al hombre no le dio tiempo a acabar antes de que, de pronto, una réplica de Itachi situada a su espalda le diera un certero golpe con la parte posterior de un kunai en la nuca, dejándolo inconsciente.
-¡¿Cómo…?!
Todos parecieron confusos. No se lograban explicar en qué momento había podido realizar el moreno una copia, ya que ni siquiera habían tenido ocasión de apreciar el sello correspondiente. Cuando se giraron a ver al original, aún parado delante de ellos, pudieron observar que sus ojos, los cuales les devolvían la mirada con total calma, se habían vuelto rojos.
-Así que Sharingan, ¿eh?-comentó otro, un hombre más bien corpulento-Espero que todos recordéis el modo de hacer frente a este tipo de técnicas oculares.
El resto asintió y, rápidamente, se dispersó, ocultándose en diferentes lugares. El que había hablado se quedó allí y se fue aproximando lentamente hacia el Uchiha. La estrategia era clara: pretendía que, mientras él luchaba contra Itachi, los demás pudieran atacarle por la espalda. Además, así también podrían mantener vigilados a los otros tres desde distintos puntos.
Deidara, por su parte, observaba la escena con gran atención. Aquella era una pelea que no quería perderse. Los dos contrincantes ya estaban uno delante del otro y el rubio pudo reparar en que el del la Roca evitaba posar su vista en los ojos de Itachi. Seguramente, por ello, cuando empezó a lanzar ataques contra él, éstos resultaron poco precisos y fueron esquivados sin demasiada dificultad por el moreno, quien tampoco tuvo problema alguno para detectar y encarar al ninja que acababa de salir de entre los arbustos y se dirigía hacia él velozmente. Mientras tanto, un segundo atacante aprovechaba este momento para acercarse a él por detrás.
El artista no podría haber dicho muy bien lo que ocurrió, pero, de repente, ambas personas se encontraban en el suelo, e Itachi usaba el kunai que había arrebatado a uno de ellos, rompiéndole el brazo sin ningún tipo de compasión, para amenazar al hombre de gran tamaño contra el que había luchado en un principio, manteniendo el arma presionada contra su cuello. Deidara tampoco tuvo apenas tiempo de parpadear antes de que unos shurikens lanzados desde algún lugar entre la espesura atravesaran el aire y golpearan al Uchiha de pleno.
Sin embargo, el rubio ya no resultó sorprendido cuando la figura de Itachi se convirtió en un tronco, revelando su técnica de sustitución. El verdadero apareció un instante después, desde un lateral del camino, llevando con él el cuerpo inconsciente del que había arrojado los shurikens, quien, al fallar, había descubierto su posición; lo cual, sin lugar a dudas, había sido la intención de su oponente desde el comienzo.
El shinobi corpulento que aún se mantenía delante de ellos miró incrédulo cómo su compañero derrotado era tirado a sus pies.
-No es posible…-murmuró. ¿Cómo podía ser el moreno tan rápido?
Kisame rió divertido ante la confusión del hombre y Deidara alzó la vista hacia él. El de pelo azul mantenía una sonrisa complacida y segura, mientras observaba el espectáculo. Para él, nada de eso era nuevo. Tampoco Sasori, aunque la marioneta en la que estaba encerrado le impidiera asegurarlo del todo, parecía lo más mínimamente impresionado. Se comportaban como si ellos tuvieran que pasar por aquel tipo de situaciones todos los días.
Así que eso era Akatsuki.
Deidara volvió la mirada al frente.
Así que ése era Itachi.
El Uchiha se encontraba completamente erguido, aunque en una actitud más bien relajada, esperando a que sus oponentes hicieran el siguiente movimiento. Ni siquiera estaba algo agitado.
El rubio apretó las mandíbulas y dio un paso al frente.
-¿Estás intentando lucirte o algo así? Hmm.-exclamó, enfadado.
Daba igual que aquellos ninjas no hubieran posado sus ojos ni una sola vez sobre los de Itachi: él los había logrado dejar fuera de combate sin apenas esfuerzo. El hecho de no tener ninguna limitación a la hora de mirar a sus rivales a la cara, a diferencia de ellos, le daba una gran ventaja, después de todo.
Fue en ese momento cuando Deidara se prometió a sí mismo que descubriría el modo de luchar contra un Sharingan sin necesidad de apartar la vista como si fuera un sirviente sumiso. Avanzó un paso más.
-He dicho que no os mováis.-repitió Itachi, volviéndose hacia él.
-Impídemelo.-le retó el artista.
En ese momento, varias cosas ocurrieron a la vez. Al considerar el movimiento de Deidara una amenaza, un shinobi se lanzó contra él, al tiempo que otros dos tomaron ventaja de la distracción del Uchiha y se le echaron encima, seguidos un segundo después por su enorme compañero, que saltó sobre aquellos que ya habían sido vencidos para derribar a Itachi e inmovilizarle contra el suelo. Los dos ninjas restantes salieron de sus respectivos escondites y se colocaron a su alrededor.
Deidara se quedó mirando el rostro desencajado del que había ido a por él, a escasos centímetros del suyo. La mueca era de indudable dolor. No obstante, no pudo adivinar qué era lo que había pasado – él ni siquiera le había tocado – hasta que vio la puntiaguda cola de escorpión de Hiruko atravesando el estómago de aquella persona.
-Eres un niñato muy molesto, ¿lo sabías?-comentó Sasori.
El marionetista y Kisame se habían colocado a su lado. Este último asía su espada delante de él y recorría el lugar con la vista.
-Parece que va a haber que ponerse serios.-dijo.
-¿Es que hasta ahora era una broma?-preguntó Deidara, con algo de sarcasmo.
Ya estaba bastante irritado como para que, encima, le insinuaran que, para Itachi, aquello era poco más que un juego de niños. El rubio se giró hacia él. De alguna manera, el Uchiha había logrado zafarse del agarre de sus contrincantes y se mantenía ahora algo alejado de ellos. El artista llevó una de sus manos a su bolsillo, dispuesto a tomar algo de arcilla con intención de, pese a todo, ayudarle.
Sin embargo, el moreno posó entonces su mirada sobre él y, de pronto, Deidara se sintió ser transportado. Genjutsu. La voz de Itachi resonó en su cabeza:
-Por última vez: no te muevas.
Luego, cayó en un profundo sueño. Si aún tenía algo que decir o preguntar, tendría que esperar.
No, no ha ocurrido mucho T.T
Tenía que haber algo así, pero… Dah, no sé x.X
Soy horrible e indecisa XD Podéis odiarme (sólo un poco)
No me gusta escribir escenas de acción (aunque luego me encante leerlas). Me parecen complicadas y difíciles de explicar. He hecho mi mejor esfuerzo… Y bueno, al menos, estoy medianamente satisfecha con esa parte.
Y parece que nunca puedo dejar de hacer referencia a la escena en la que Itachi y Deidara se enfrentan (fue la que me inició en el ItaDei, después de todo… Es como un homenaje a ese momento :P)
Otra cosa en la que supongo que habéis podido reparar es el hecho de que Itachi habla demasiado. Era necesario XD Me hizo mucha gracia mientras lo escribía.
Espero que el siguiente capítulo sea más completo.
