Título: Traición.
Tabla: Guerra.
Advertencias: Spoilers.
Notas: Porque esa batalla fue una guerra para Kikyo, hasta después de su muerte.


Se tardan veinte o más años de paz para hacer a un hombre, y bastan veinte segundos de guerra para destruirlo.

Ya no sabía distinguir entre el dolor que sentía por la enorme cortada sobre todo su hombro, o por el que sentía como fuego vivo en el corazón. La había traicionado, él, de todos los humanos, demonios y seres vivientes, él. La poca fuerza que le quedaba la sacó del rencor que se apoderó de su cuerpo, tomó su arco y juró matarlo. La había engañado. Se sentía tan estúpida y utilizada como cuando antes de que él apareciera. O quizá, todavía más.

La sangre escurría, espesa y caliente. El olor era repugnante, no lo resistiría por mucho tiempo. Apuntó al punto en dónde él estaría, justo en medio del enorme árbol que les había servido de punto de reunión. No podía fallar. Él, lo iba a matar a él. Todo el tiempo dedicado a esa relación tímida, todos esos instantes que a ella la hicieron sentir más humana. Sólo bastó un golpe por la espalda, unos tiros con su arco y aquello se hizo añicos frente a sus ojos demasiado rápido.

Sabía que no le quedaba mucho, sentía pesado todo su cuerpo. Exhaló como para darse ánimos, tiró de la flecha, estaba lista. La guerra estaba declarada; ella ganaría.

La flecha fue lanzada en menos de un microsegundo. Ella no vaciló, él genuinamente la odió. Su imagen elegante a lo lejos fue lo último que él vio antes de sumergirse en un sueño largo. La imagen de él clavado en el árbol fue lo último que ella recordó. Y ambos perecieron en una guerra ficticia, odiándose.

Y aún así, ella deseó poder amarlo mejor en otra vida.


Muchas gracias por leer.