¡Hola!
¿Cómo están? ¿Qué han hecho? Espero que se encuentren bien.
Antes de comenzar con el capítulo y demás aclaraciones, les "contaré" un chiste que escuché e inmediatamente lo adapté a Ichigo y Rukia, quizá ya lo hayan leído o sepan de él, pero bueno, aquí les va…
OoOoOoOoO
- Pues en la relación que tengo con Rukia, yo soy el que dice la última palabra – Ichigo expresó muy convencido de su hombría.
- ¿En serio Kurosaki? – cuestionó Ishida.
- Completamente seguro.
- ¿Y por lo regular, cuál es la última palabra?
-'Lo que tú digas mi vida…'
OoOoOoOoO
Jajajajajajajaja………lo siento, soy mala contando chistes………o escribiéndolos……… yo me río del chiste más rojo hasta el más bobo…… jejejejejejeje…… la última palabra…- funnygirlanime cavilando- … eso fue más de una palabra…… - ¿¬¬? - ........ En fin…
Ahora si… a lo que venimos…
Disclaimer: Bleach y todos sus personajes pertenecen a Tite Kubo & Cía. La historia la hago sin fines lucrativos.
Advertencia: El presente capítulo de este mini-fic, contiene un mini-lemon, así que si este tipo de lectura te hiere o escandaliza pues… ¡¡¡aguántate y tienes que leerlo!!!... no de en balde me quebré la cabeza para escribirlo… jejejejejejeje… no es cierto… es broma…
Conciencia de funnygirlanime: ¿Qué parte es broma? ¿El mini-lemon, que tengan que leerlo a al fuerza o que te quebraste la cabezota para escribirlo?
Funnygirlanime: Todo… aunque… lo de la cabeza fue en serio… de hecho… - mirando el suelo – mis sesos están tirados……¡¡¡Ahhhhhhhhhh!!! Ya no tengo cerebro…… ni modo ya no hay más fics de mi parte :( pero me curo si me llevan a las Vegas a apostar! XD Si hay lemon, muy suavecitos, es más, es lime……
Ya no las(os) interrumpo…
Simbología convencional:
- Diálogos.
"Pensamientos".
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Capítulo 3: Conocerte.
Lo que estaba sucediendo estaba fuera de todo juicio, a cada instante todo se les escapaba de las manos, ¿en verdad querían frenar lo que ya se había desencadenado? El recorrer curioso de las manos del muchacho era agradecido por la creciente fogosidad de la pequeña shinigami; ser tocada de esa manera tan apasionada, quemante y decidida la perturbaba. Sintió como una mano delineó el espacio existente entre sus pechos, aún cuando la ropa se interponía en un contacto directo de piel a piel, ese contacto era para desfallecer, más cuando esos aventurados dedos marcaron un camino alrededor del contorno de su seno izquierdo para después cubrirlo totalmente con la palma de esa mano varonil.
Él actuando de esa manera era sorprendente, quizá demasiado fantasioso; pero era más asombroso que ella, aquella imperturbable shinigami lo recibiera sin alteración. Ya no medía las consecuencias de su comportamiento, no sabía como sería la relación que tendría después con su compañera; no había tiempo para que tuviera miedo, no había tiempo siquiera para pedir permiso por cada centímetro que avanzaba en esa cruzada de conocer el cuerpo de la chica que estaba bajo el suyo; hasta ese momento no había dejado de probar esos labios que gradualmente se habían hinchado. Su mano comprimía una y otra vez a su presa, dándose cuenta que tan pequeño no era como posiblemente lo aparentaba.
Su cuello era asaltado por los labios del shinigami sustituto, ¿qué era lo que tenía el muy tonto para poder 'acalorarla' de de esa manera? Desde tiempo atrás pudo deleitarse de la fisonomía de él, para nada era un cuerpo de un muchacho de ya 17 años y se unía al grupo de seguidoras que apreciaba a 'esa maravilla' de hombre, no obstante, jamás sacó a relucir esa admiración; pero también reconocía que era un verdadero estúpido, impulsivo e irracional; y ahora, ese muchacho la tocaba y besaba por doquier, sin ninguna restricción. Lo peor de todo, es que a ella le encantaba porque se sentía importante para el joven de cabellos naranjas.
Quería más, quería seguir descubriendo los encantos femeninos de la ojivioleta, pero para ello, debía quitar el estorboso vestido que poseía la fémina. Hubo un momento que vislumbró el lugar donde se encontraban; no era el idóneo ni el más cómodo así que, con la fuerza que poseía quiso cargarla para llevarla a su habitación; sin embargo, ella no lo permitió por segunda vez, todo indicaba que estaba dudando y él no estaba dispuesto a terminar con la situación.
- Ichigo… - entre jadeos - …no debemos…
- ¿Acaso…- besó la piel que permitía ver el escote del vestido – tú no quieres?
Pregunta sin sentido y con mucha importancia, si debía responder a solo criterio propio, diría que si, no titubearía en ningún momento, pero había muchas cosa que impedían que ella pudiera entregarse a ese pelinaranja; entre la Sociedad de Almas, su hermano y por encima de todo; la incertidumbre de no saber cuáles eran los sentimientos que él sentía por ella
- No me hagas esa pregunta… - dijo en un murmullo – para después empujar al chico.
Lo tomó por sorpresa y no tuvo más que dejarla huir del lugar, realmente muy a su pesar. Solo fue cuestión de unos cuantos segundos para poder recapacitar, se estaba cumpliendo uno de sus sueños y no era el momento para dejar escapar esa oportunidad de desahogar ese deseo que tenía por ella, porque solo siendo un completo imbécil no se daría cuenta de que Rukia era una mujer hermosa, justamente la mujer que quería, solo para él. Con suerte, la alcanzó antes de que ella entrara a la recamara que compartía con las mellizas. Cuando estuvo cerca de ella, la abrazó posesivamente pegando la espalda femenina a parte de su dorso y abdomen.
- Rukia… - hundiendo su cabeza en el cuello de la chica - …¿no sientes nada por mí? –dejó escapar esa pregunta.
¿Qué si no sentía nada por él? Conocía la respuesta, hace mucho tiempo que sentía algo más que solo atracción y amistad, un sentimiento por el cual sería capaz de hacer todo por el bienestar de Ichigo.
- No me hagas pasar por esto… - cediendo a los besos que recibía en el cuello.
- Solo contéstame… - poco a poco la dirigía a su habitación - …por favor…
A pasos lerdos, llegaron a la alcoba, poca resistencia ofrecía la muchacha, demostrando la diferencia entre sus palabras y sus deseos, mensaje que entendió o interpretó a su conveniencia el joven. Estaba decidido, quería aclarar la situación con la shinigami, debía aclararlo porque simplemente lo necesitaba. Cuando por fin pudo cerrar la puerta, la muchacha aprovechó para intentar zafarse del varón, pero éste inmediatamente la sujetó, acorralándola entre la pared y su cuerpo, quedando los senos femeninos contra al muro.
- Déjame Ichigo… - suplicó – no es correcto…
¿Por qué no podía contrarrestar el comportamiento del shinigami sustituto? ¿Por qué sus fuerzas no respondían? ¿Por qué su voluntad no era lo suficiente como para detener al chico o, era su misma voluntad la que concedía seguir adelante? Para que hacerse más del rogar, para que resistirse si cada movimientos sobre su cuerpo la deleitaba.
- Responde Rukia… - lentamente bajó el cierre del vestido - ¿soy totalmente indiferente para ti?
¿Desde cuando la voz de Ichigo poseía tanta sensualidad para sucumbir ante ella? Uno de sus hombros, ya desnudo, comenzó a percibir caricias húmedas que eran proveídas por la boca de Ichigo, la situación a cada momento, era más difícil de dar vuelta atrás, más cuando su excitación aumentaba. El vestido cayó, ante los ojos del pelinaranja solo la cubría un par de atavíos ligeros y bastante sugerentes.
No podía detenerse, su maldito cuerpo estaba despertando de una forma frenética e implacable, actuar de esa forma y a esa magnitud era impensable, mucho menos con la mujer con la que lo estaba compartiendo. Ya no encontraba ninguna resistencia, podía ver una espalda estrecha y muy femenina. Con arrebato, comenzó a besar la piel expuesta, topándose con el sostén de la chica y que no titubeó en desabrocharlo.
- Finge quererme… - rogó – aunque sea solo esta vez…por favor… Rukia… - rodeó la cintura de la muchacha.
Estaba semidesnuda y totalmente a la merced de un hombre que le pedía fingir cuando no era necesario, ella, más que quererlo, ¿lo amaba? Si el amor era nobleza, comprensión, delicadeza, alegría, ansiedad por estar con el ser amado, disfrutar sus triunfos, querer protegerlo, desear intimar con él; si todo eso y más componían ese sentimiento; entonces, podía asegurar que lo amaba.
Ichigo deslizó los tirantes del brassiere tirándolo y dejándolo junto con el vestido. Con pasos cortos, pero firmes, la condujo hacia a la cama, no obstante, en un andar fallido llegaron al pequeño escritorio. Con la brusquedad de sus movimientos, tiraron unos libros y lapiceros que yacían sobre la mesa. Sin perder la oportunidad, volteó a la chica que se encontraba entre sus brazos y fue así que pudo contemplarla. La piel blanca aparentaba una suavidad que rápidamente confirmó, aunque no de gran tamaño, pero los senos que veía eran perfectos y deslumbrantes para él. Era la primera vez que tenía enfrente de él a una mujer en semejante condición, la primera vez que podía disponer de ella sin ningún remordimiento o recato.
Avergonzada por encontrarse en una situación comprometedora, pero deleitante, sus mejillas enrojecieron con gran intensidad, agachó la mirada, ¿en verdad nunca imaginó estar en esas condiciones de ese shinigami testarudo?, mentiría si respondiera que no, de alguna forma lo anheló y esa era su oportunidad para vivirlo, pero estaba presente esa indecisión que la amedrentaba. Con sutileza fue sentada en el borde de ese escritorio, en ningún momento refutó el hecho, pero no se envalentonaba a mirar directamente a su compañero, era mucho para ella. Advirtió una caricia naciente en la parte media de su clavícula derecha que fue descendiendo hasta llegar a su pecho donde se detuvo.
Verla con morbosidad no era su intención, lastimarla menos, pero tener esa oportunidad de poder explorar cada rincón de la joven no era despreciable; una sensación enfermiza de poseerla y hacerla su mujer lo doblegaba a utilizar sus bajos instintos, sin miramientos, besó la piel que anteriormente recorrió con su mano, trazando el mismo camino; inclinó el cuerpo de la chica para poder mimar aquella parte del busto. Con la curiosidad de un niño y la impulsividad de un hombre, lamió cada centímetro de esa protuberancia, la succionó con suavidad y con rudeza, maravillándose con las reacciones que tenía el cuerpo de la shinigami y el suyo, pues el botón rozado que estaba próximo a su boca ya se encontraba muy endurecido y su miembro viril aumentaba de tamaño.
No se sentía utilizada para satisfacer las inquietudes de un joven de 17 años, por cada caricia, cada roce, cada beso; percibía la transmisión de un sentimiento, no solo de un éxtasis hormonal; ¿era correspondida?, algo le gritaba que si. El muchacho se había acomodado, obligándola a abrir sus piernas para que éste quedara en medio de ellas; sus manos hacia atrás, eran la base de apoyo que tenía para conservar un equilibrio, cosa que facilitaba que el chico degustara de sus pechos. Su respiración y la de él eran vertiginosas; o que estaba experimentando era un tormento, un afable tormento placentero.
- Quiéreme… quiéreme… Rukia…
Esa demanda que le hicieron motivó que sus manos se posaran en las mejillas del joven y éste la sostuviera de su espalda baja.
- Si no te quisiera… - respiró profundamente - …no te permitiría siquiera tocarme… – declaró la ojivioleta.
¿Esa fue una declaración? Lo que haya sido, pero eso le bastó para besarla en los labios con fervor, con entusiasmo, sin desasosiego. Eran un par de inexpertos que no los limitó a responder y cooperar en esa diminuta pelea que mantenían sus lenguas; Rukia prácticamente envolvió el cuello del pelinaranja con sus brazos para tener un mejor contacto oral.
Con un pequeño esfuerzo, cargó a su futura amante para depositarla en su cama. Su estorbosa ropa era molesta, con la mayor agilidad, se despojó de su camisa y playera, se aflojó los pantalones y al hacerlo, sintió un gran atenuante cuando su hombría estuvo en mayor espacio. Quedó en boxer negro y procedió a reiniciar con ese juego de caricias intrépidas
Se encontraba prácticamente encima de ella; recibía esos masajes cadenciosos en cualquier parte de su cuerpo, principalmente en sus senos, pero los besos ya estaban en su abdomen plano y engañosamente frágil. Una humedad invadió paulatinamente su intimidad, era tórrida. El cuerpo falso se preparaba para una inevitable intromisión por parte de Ichigo. Ingenua no lo era, esta ocasión sabía que si ella no ponía ningún freno, indiscutiblemente fusionaría su cuerpo con el del chico, ¿por qué habría de resistirse a ello?, no encontraba causa alguna.
Ese cuerpo que en primera instancia aparentaba ser el de una niña, era solo una idea errónea, pues, aunque baja de estatura, la joven tenía rasgos de inocencia en su neta expresión y los de una mujer, una mezcla fortuita y demasiado excitante para él. Percibió un aroma muy particular, proveniente de esa cavidad que moría por ocupar, pero había un impedimento. Dibujando el contorno de las caderas de la muchacha, llegó hasta las pantaletas de ésta, metió sus manos entre la prenda y la piel y comenzó a bajar la única vestimenta que le quedaba a la shinigami. Una vez logrado deshacerse de la diminuta ropa, detalló la zona que cubría, le resultaba intrigante, ¿cómo debía conocerla?, pues con los mismos elementos que utilizaba: rozó con sus dedos la hendidura por la cual entraría su masculinidad causando un fuerte gemido por parte de la pelinegra.
Esto era insoportable y aún así, deseaba prolongar y acrecentar ese auténtico agasajo en donde era la víctima. Arqueó su espalda en el mismo instante en que recibió un beso en la parte interna de su muslo, demasiado cerca de su intimidad; su exaltación aumentó cuando recibió otro en los labios de su vulva; no pudo acallar el gritó que lanzó. Ya toda sudorosa, con una taquicardia muy pronunciada, los jugos de su interior se exteriorizaron.
El muchacho seguía estimulándola de esa misma forma, la fragancia dulce que distinguió con anterioridad lo incitaba a continuar con el siguiente paso; sus boxer corrieron con la misma suerte que el resto de ropa de ambos shinigamis. Ya en iguales condiciones; Ichigo colocó su rostro a la misma altura de su compañera, logrando visualizar un rubor permanente en los pómulos femeninos; con suavidad, retiró unos delgados mechones de cabello que cruzaban la cara de la chica, haciendo que ésta abriera los ojos que hasta ese momento, mantenía cerrados.
Un silencio lleno de mensajes que eran enviados y recibidos por medio de sus miradas, los empujó a besarse con devoción, ternura, con un apego que nunca antes se habían demostrado.
La virilidad de Ichigo estaba muy endurecida, la paciencia se le agotaba a cada segundo, el instinto animal nublaba todo raciocinio, ¿cómo era posible que esa chica lo llevara a ese extremo?, ¿sucedería lo mismo con otra?, no, solo con ella, con una entera certeza lo podía afirmar. Sus intimidades comenzaron a rozarse, causado una vibración que viajó todo el trayecto de la columna en cada uno. El pelinaranja soltó un gemido un tanto estruendoso, no tenía que esperar más, así que se movió justamente para colocarse en la entrada vaginal de la shinigami. Su intuición le indicaba que al igual de él, Rukia era la primera vez que tenía esa clase de encuentros; así que debía evitarle el menor dolor que fuese posible.
La joven comenzó a percatarse de la intrusión lenta del miembro de Ichigo hasta que éste no avanzó más, de pronto, la fulminante acometida del chico desgarró de un solo tajo aquella barrera muestra de su virginidad; el dolor era profuso, en un intento de mitigarlo, se aferró de la espalda del muchacho. Un lapso medio de tiempo quedaron inmóviles.
- Lo hice… - vio como una gota de su sudor cayó sobre la sábana de la cama – para que no fuera… - le costaba hablar – muy agudo el dolor…
El malestar que tenía se iba conforme también se acostumbraba a la presencia de la hombría del pelinaranja, pensó que si hubiera lenta esa penetración, indudablemente el dolor hubiera sido mucho más potente, agradeció que por 'primera vez razonara' el shinigami sustituto. Salió de ella tan solo para dar una arremetida más fiera. El compás de las penetraciones en un inicio fue lento, ambos requerían asimilar su acto, su entrega.
Progresivamente, la necesidad de llegar más profundo, motivó a que Ichigo aumentara la velocidad de las embestidas. El hombre se sentía en un mar de emociones que no tenían igual, la cálida estrechez de Rukia, permitía que su hombría fuera oprimida regalándole una increíble sensación que lo conducía a la locura; ¿por qué había perdido tanto tiempo entre prejuicios y dudas que lo alejaban de alguna manera de sus propios sentimientos, sentimientos que eran solo para una persona y que afortunadamente era aquella que jadeaba bajo su cuerpo?
Una embestida más, con un dejo más salvaje, esa actitud de Ichigo le estaba fascinando; para acrecentar esa satisfacción, acercó más su pelvis a la del joven quien comprendió muy bien su mensaje. Ella solo vio como el muchacho se arrodilló, y no protestó cuando éste elevó sus piernas para apoyarlas en los hombros masculinos. Después, Ichigo sujetó la cintura de la mujer para poder allegarse nuevamente a la intimidad de ésta. Un incontable número de penetraciones a un ritmo veloz, consiguieron que el placer en cada uno fuera más vivaz.
La noción de tiempo y de lugar se perdió en sus pensamientos, se encontraban disfrutando y nada ni nadie les arrebataría ese momento. Hundimiento y sumergir, proceso que se repetía una y otra vez, el cansancio no se presentaba, el hambre de estar dentro de ella; de sentir a ese hombre en su interior; progresaba. Posturas retorcidas sostenía esa pareja con el único afán de aumentar la sensación sumamente agradable.
Llegaron a un punto que el calor interno de sus cuerpos no tardaría en estallar; las paredes interna de la shinigami estrujaron con gran intensidad a miembro viril de Ichigo, pero no fue todo, ya que de esa primera compresión, le siguieron una secuencia interminable de constreñimientos que desquiciaron al pelinaranja. Rukia flotaba en ese instante en un ambiente de agobio y complacencia. Los dos emitían gemidos proporcionales a su gozo; esa habitación no existía el concepto del mutismo.
Lejos de parar, las embestidas aumentaron más en ritmo y rapidez, si, lo habían logrado; con la poca, pero suficiente oxigenación, obtuvieron un regodeo mayor que fue coronado con otra serie de multiorgasmos por parte de la fémina y que se vio culminado con la dispersión de la semilla del varón. Los dos gritaron, señal que el climax había llegado.
Con respiraciones aún agitadas, ambos se dejaron caer por completo a la cama, para ser su 'primera vez', la experiencia fue digna de recordarse por el grado de satisfacción que alcanzaron, una forma subliminal de demostrarse sus sentimientos, algo que les dejaría una huella para siempre. Cuando lograron aterrizar sus pies a tierra, que sus conciencias midieron la importancia de aquel acto sublime en que los dos habían participado, tanto uno y el otro giraron para poder encontrar sus miradas.
- Tu y yo hicimos el… - no supo como concluir su frase. Rukia conocía sus sentimientos, pero lo de él no.
- Hicimos el… amor… - confesó con un notorio rubor en su rostro.
- (…)
- (…)
Los shinigamis cavilaban la idea, desde luego que les alegraba desmedidamente esa aclaración; pues había una tremenda diferencia en solo 'tener relaciones sexuales' y' hacer el amor'.
- (…)
- (…)
- ¿Qué sientes por mí… Ichigo? – Se atrevió a preguntar.
Seguir negando lo innegable, le era imposible y sobretodo, no quería continuar con ello.
- ¿No te diste cuenta?... yo… te amo – expresó en un susurró.
Una consternada felicidad, algo contrastante, pero lo más cercano a su sentir. Rukia olvidó todos sus temores e incertidumbres.
- Y de una buena vez te advierto que nada de ver a otros hombres – manifestó con voz ronca - ¿Me di a entender Rukia?
Si, si, si; adiós a los temores e incertidumbres, aunque no las obcecaciones inoportunas de ese idiota de cabellos naranjas.
- Estúpido e idiota…
- Enana tonta… - mucha 'mermelada' entre ellos era incompatible, sin embargo, no dudó en besarla.
Ya que se estaban animando a repetir aquel acto de entrega, no faltó quien les cortara la inspiración.
- ¡¡¡Ichigo!!! – Isshin Kurosaki había llegado - ¡¡¡Rukia-chan!!!
Los dos se levantaron rápidamente de la cama para comenzar a vestirse, si no actuaban con sagacidad, el mayor de los Kurosaki se daría cuenta de lo que sucedió y no se librarían de él por un buen rato.
El esperado día para muchas chicas había llegado, una oportunidad de externar sus sentimientos de amistad y de amor por medio de un chocolate. La ojivioleta, no porque fuera tacaña, solo se limitó a comprar unas sencillas barras del dulce de un tamaño mediano, pero no por ello dejaban de ser sabrosas para obsequiarlos a los amigos que había hecho en ese mundo. Un enojado Ichigo Kurosaki se mantenía de pie a lado de ella.
- ¿Segura que dijeron a las 10:30am?
- Ya te repetí hasta el cansancio que si – dijo con fastidio.
- Ya van a dar las once de la mañana y ninguno aparece…
- Entonces son una bola de impuntuales…- trató de calmarlo.
- Si, pero mientras, nos tienen como tarados esperándolos…
- No te enojes – le dio un trozo de la golosina en la boca – solo se han retrasado unos minutos…
- Mejor no hubiéramos venido… - meditó a la vez que comía el chocolate que Rukia le dio – ¿y si nos vamos?
- ¡¡¡¿Qué?!!! – Lo vio con sorpresa - ¿Y que voy hacer con tanto chocolate?
A lo lejos observó que no era la primera en llegar, su amiga shinigami y la causa de su esmerada elaboración del chocolate tan especial que llevaba en su bolsa, ya se encontraban en el lugar acordado para la reunión de todos sus amigos y compañeros del grupo escolar.
Inoue Orihime, por fin se había decidido a declararse a Ichigo, decirle que lo amaba desde hace mucho tiempo y que no quería desperdiciar más el tiempo, que le diera tan solo una oportunidad para demostrarle que él y ella podían ser una excelente pareja; su corazón comenzó a palpitar conforme más se acercaba tenía una esperanza, solo faltaba que se volviera realidad.
Llegó un momento que se detuvo en seco, su ojos se abrieron sin medida.
- ¿Qué puedes hacer con esos chocolates? – Preguntó Ichigo – Bien puedes tirarlos que no creo que sea la mejor opción, o… - la estrechó entre sus brazos – …los podemos comer de una manera particular…
- ¿Y qué manera particular sugieres? – Sin proponérselo, inquirió muy coquetamente.
- Siempre dices que soy un idiota, pues que mejor momento para que tú demuestres tu inteligencia con alguna originalidad… - la besó con ímpetu.
Ese fue su acabose, todas sus ilusiones se fueron a la deriva. Ichigo, el chico al cual le profesaba un amor desde hace mucho tiempo, besaba efusivamente a la que consideraba una de sus dos mejores amigas; ¿sentirse traicionada era lo coherente?; no, Rukia no había fallado a la lealtad que tenían ambas. Unas lagrimas salieron por las comisuras de sus ojos; un vacío enorme se apoderaba de su ser; con dos paso hacia atrás, haciendo un gran esfuerzo, dio media vuelta para irse de ese lugar que la martirizaba.
Una salida nada gloriosa tuvo, ese día fue cuando se encontró con la realidad que no la beneficiaba y le mostraba los verdaderos deseos de ese pelinaranja, y en esos deseos, ella no estaba incluida.
- Sé muy bien lo que quieres Ichigo – insinuó la shinigami – pero… - aún se encontraba en los brazos del joven - …tú eres el que conoce mejor la ciudad…. así que tú sabrás que lugares son los 'propios' para 'comer chocolates'.
Esa fue una buena respuesta, la mejor, Ichigo se regocijó y supo que lugar sería el ideal.
Un mes después…
Estúpida y ridícula se sentía, ¿pero qué podía hacer?, después de todo no era malo que ese muchacho le despertara un 'deseo' en ella, más si eran novios, aunque no lo hayan manifestado concretamente, ¿o se equivocaba?; él, muy a su manera, le confesó que la amaba y ella le correspondía, ¿qué más daba las palabras para formalizar su relación?, lo importante eran los hechos y los sentimientos. Aún así cedía ante inseguridades femeninas, debía confirmar lo que había entre ellos con palabras, porque simplemente no quería ser solo un entretenimiento, un pasatiempo que se abandona cuando ya perdió su encanto.
Tenían solo unos minutos de haber llegado del Instituto, no había nadie en casa de los Kurosaki, la vivienda estaba muy silenciosa, algo muy extraño. Como en nada en el mundo la distanciaría de saborear el helado de habían comprado camino a casa, sirvió una porción en una pequeña copa.
- Dejaron una nota – llegando de la pequeña clínica de la familia.
- ¿Qué pasó? ¿Dónde están? – Interrogó la pelinegra.
- En el recado dice que fueron al cine y después irían a cenar, por eso iban a llegar tarde.
- Mmmhhh…
- ¿Qué sucede?
- No nada Ichigo… - aclaró – ¿quieres cenar algo?
- ¡¿Más?! Con la hamburguesa que comimos con los demás chicos y las golosinas que se compraron tú e Inoue… estoy lleno…
- Bueno… ¿quieres helado? – Le ofreció.
- No gracias… - la miró con sorpresa - ¡¿vas a tomar helado?!
- Ya estoy tomando… - le respondió con inocencia.
- Rukia... si sigues tragando de esa forma, si que engordarás… - advirtió.
- Eso nunca pasará… entre los hollow… - lo vio con perspicacia – y tú… no creo que engordé – probó el helado.
- ¿A qué te refieres? – Ya se encontraba sonrojado.
- Pues… - recordó el pensamiento que tenía antes de que el chico la alcanzara en la cocina – tú ya sabes… a 'ciertas' actividades 'ajetreadas' que hacemos tú y yo… - el carmín de sus mejillas ya era visible – Ichigo… - titubeó – tú y yo… ¿exactamente que somos?
- (…)
- (…)
- ¿Cómo? No entiendo…
- Si tonto… que somos aparte de amigos… compañeros…
El pelinaranja se atragantó, ¿por qué tenía que ser tan difícil esa enana?, era obvio lo que eran ellos.
- Más que amigos, pero menos que amantes… eso – expresó la chica de ojos color violeta - … ya no cuadra con nosotros…
- Por supuesto que no… - el muchacho ya estaba nervioso – tú y yo somos… - murmuró – tú y… yo… somos… - ¡¡¡Puta suerte!!! … ¿Qué le respondo?" – Tú y yo somos… - Rukia lo observó con expectativa - ¡¡¡Tú y yo somos novios!!! ¡¡¡Somos una pareja!!! ¡¡¡Tú eres mía y yo soy tuyo!!!
No fue tan difícil aclarar ese 'punto', hasta él mismo quedó satisfecho con esa revelación. Para la muchacha, escucharlo de labios de SU novio fue muy regocijante, esa pequeña incertidumbre que tenía se disipó.
- Ya lo sabía Ichigo… - sonrió levemente.
- Entonces, ¿para que me preguntaste? – Cuestionó algo irritado.
- Solo quería escucharlo de ti – caminó hacia la sala con su helado y una botella de chocolate líquido – es normal.
- Pues que idiota eres – se sentó en el mismo sofá que la joven ocupó – creí que eso ya había quedado más que claro.
- Quizá sea una idiota, pero eso si… mucho menos idiota que tú… - sentenció.
- ¿Y yo por qué? – ya indignado.
- Porque quiero – contestó muy fresca y saboreando el helado – y porque esa idea me encanta.
- Que fácil para ti – decidió ignorarla, no quería pelear con ella – 'Mas que amigos, pero menos que amantes…', ¿dónde escuchaste eso?
- Lo dijo un mangaka… el autor de 'El caso X' – dijo la chica.
- ¿¡Tú también eres fan de esa historia?! – Preguntó asombrado.
- Si, ¿tú no? – Otra cucharada de helado – hasta ya la hicieron anime… es el colmo… que no sepas…
- Pues es que hablan mucho de eso que un día de estos la veré o la leeré – hizo una pausa - ¿de qué trata?
- Pues trata de un agente policiaco que investiga un caso de asesinato y por azares del destino una noche se topa con una chica que no tiene nada que ver con el trabajo de él y es ella la que ayuda a descubrir al asesino, después de ese gran resultado, ellos comienzan a congeniar mucho al grado de entenderse a la perfección con una sola mirada. A lo largo de toda la historia se vislumbra una creciente atracción entre los protagonistas, solo que son par de tontos que no quieren reconocer que se han enamorado el uno del otro…
- Se ve que te gusta… sería bueno que así fueras en la escuela…
- ¡¡¡Imbécil!!! – Propinó un golpe en el abdomen de Ichigo – ¡¡¡A ti te consta que he mejorado mucho en mis calificaciones!!!
- Ya lo sé, ya lo sé… - se sobaba la zona donde recibió el porrazo – y… ¿por qué dijo esa frase el mangaka? – se escuchaba quejumbroso.
- Pues porque eso son los protagonistas – obvió – todos estamos esperando a que el autor oficialice a los protagonistas como una pareja y para calmarnos un poco, en una entrevista dijo que ellos eran 'más que amigos, pero menos que amantes', aunque también ha reiterado que no va a negar esa presunta 'relación', pero que tampoco lo va a confirmar… es algo muy tonto – meditó – a esos dos – refiriéndose a los personajes principales de la historia – se les nota a leguas que se aman…
- Eso solo pasa en el anime, manga y telenovelas… lo utiliza para atraer más publico – manifestó con sarcasmo – seguramente al final hará referencia de esa 'relación'…
- Solo esperamos eso… porque si concluye el manga de otra manera… yo me encargo de mandarlo al infierno – dijo muy segura.
- Si que eres fan – impresionado – olvidemos eso – prestó atención a los actos de la shinigami - ¡¿Vas a poner chocolate líquido a tu helado de chocolate?! – Recalcó su última palabra – eso ya es gula…
- Si… ¿algún problema 'lujurioso'?
- ¡Yo no soy lujurioso! – Se levantó del sillón y cerró una ventana por donde entraba una corriente de aire.
Rukia dejó los restos de su helado en la pequeña mesa de centro que se encontraba cerca de ella; y con toda la intención manchó sus muslos y piernas que estaban cruzadas con el jarabe de chocolate. Para que lo iba a negar, ese pelinaranja la enloquecía, tanto que provocaba en ella actitudes que jamás en su vida llegó a imaginar.
- Ichigo… – lo llamó.
- ¿Qué quieres? – Interrogó molesto.
- ¿Puedes – el pelinaranja volteó a verla – limpiarme? –Señalándole con su mirar la zona donde estaba chorreado el dulce.
Ichigo sonrió con picardía y se acercó a la mujer, con absoluta seguridad, en un arranque, abrió con brusquedad el saco y la blusa de la chica de una sola vez, agarró la botella del chocolate y esparció el liquido en el casi descubierto pecho de Rukia; ésta en ningún momento reclamó ese hecho, ya que presintió lo que venía y prometía ser demasiado bueno para ella y él.
- No me queda otro remedio… – musitó al oído de su novia – …que limpiarte… - besó los labios de la chica con una intensidad descomunal para luego separarse y comenzar a lamer el chocolate que estaba en lo senos de la pelinegra.
Ichigo y Rukia, dos seres que difícilmente dejaban ver sus sentimientos y necesidades, incluso ellos mismos reprimían esa faceta, pero de ahora en adelante, todo indicaba que jamás volverían a caer en ese error; solo Ichigo sabría como era Rukia, solo Rukia sabría como era Ichigo, solo ellos se conocerían completamente, ¿a quién deberían de agradecerle por ese auténtico milagro? Por un insignificante dulce terminaron por confesarse lo que sentían, por un simple accidente, por solo caer bajo la tentación de un chocolate.
"Huye de las tentaciones… despacio, para que puedan alcanzarte"
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FIN
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De
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BAJO LA TENTACIÓN DE UN CHCOCOLATE
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Por
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Funnygirlanime
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Notas de la autora: Si Ichigo es la tentación… seré una tortuga para que me alcance!!!!!!!!! Jajajajajajajaja
Bueno, con esto concluyo el mini-fic que se suponía que era enmarcado en la fecha del día de San Valentín y casi terminó en el Día Blanco.
Lillytownparis, este es la última entrega sobre la apuesta. Y no, no apostaré en cuestión de fútbol porque mi equipo esta de la patada…
Estuve leyendo con más detenimiento sus mensajes, que son demasiado importantes, y agradezco todas su palabras, me llena de alegría saber que mis historias o solamente este fic les haya gustado; en verdad me halaga que muchas de ustedes consideren que soy buena escribiendo y esto es un aliciente para mejorar cada vez más ¡¡¡MUCHAS GRACIAS!!!
Si mis recuerdos no son erróneos, hubo personitas que me "invitarían" a las Vegas, para estimular mi inspiración, así que espero que cumplan….jejejejejeje (aunque no me lleven, la intención es la que cuenta).
Les dije que este lemon era mini y suavecito; pienso que era lo mejor, ya que traté de narrar lo que yo creo que sería la 'primera vez' de esos testarudos; yo imagino (ah que mente perversa la mía) que con el tiempo irán perfeccionando eso 'encuentritos'.
¿Quieren otro chiste malo y adaptado a Bleach?
OoOoOoOoOoOoO
Descansando en Hueco Mundo…
- ¿Qué hace Orihime viendo una hoja en blanco? – Pregunta Aizen.
Ulquiorra Schiffer lo mira seriamente y después contesta…
- Leyendo sus cualidades…
OoOoOoOoOoOoO
Jajajajajajajajaja… que simple soy ¬¬
Dios y el cielo entero son testigos que yo no he tratado mal a Orihime, incluso ustedes se han dado cuenta (los que le destrozan el corazón son Ichigo y Rukia… jejejejeje), pero honestamente, después de leer el manga 347, me entró un coraje en contra de ella y tenía que descargarlo de alguna manera… hay de tan solo acordarme…… - funnygirlanime forcejeando con la gente - ¡¡¡No me detengan!!!...¡¡¡a ella yo si la mato!!! – Forcejea más - ¡¡¡Suéltenme!!!
Bien, ¿pues que les pareció este último capítulo?, ¿estuvo feo?... díganme, es importante para mí saber su valiosa opinión.
Me despido de ustedes y de este fic ¡¡¡No lo olviden!!!
