Disclaimer: Bleach y todos sus personajes pertenecen a Tite Kubo & Cía. La historia la hago sin fines lucrativos.

ADVERTENCIA:

Pues… esta continuación tiene un chiqui-mini-lemmon muy suavecito, así que no se quejen; mi menor intención es agredir la vulnerabilidad de cualquier persona que se tome la molestia de leer este mini-fic.

Simbología convencional:

- Diálogos.

"Pensamientos".

LUGARES PROHIBIDOS

Ansiedad.

Como león encerrado se sentía, nada lo calmaba, nada quitaba la ansiedad que rebosaba en su interior; la desesperación lo estaba llevando a considerar la idea de ir hasta la Sociedad de Almas por ella, ¿padecer de nuevo todo aquel suplicio que vivió tiempo atrás para salvarla de una condena injusta?; si era necesario, si, si lo haría sin dudarlo. Observó su reloj, marcaba la una de la mañana con dieciséis minutos; ignoraba el motivo del retraso y le daba mala espina. Cinco días era la cantidad que llevaba sin ver a su novia.

'Novia', una palabra extraña desde su perspectiva, más no le incomodaba; nunca imaginó que aquella shinigami que le traspasó poderes para salvar a sus hermanas, fuera a llegar tan lejos con él, no solo refiriéndose al aspecto de las continuas batallas que enfrentaron, yendo hasta lugares inverosímiles; sino que también ella, Rukia, era su mujer, literalmente. El carácter de la chica era su punto más atrayente, por lo menos para él; ese sentido combativo, firme, frío y misterioso a la vez, resaltaba a todas luces, ¿cómo no fijarse en ello? La personalidad de Rukia tenía muchos contrastes, de la seriedad a la alegría, de lo burlesco a lo alentador, de la inseguridad a la seguridad, de lo infantil a lo sensato, de la pasividad a lo intenso, de la cautela a lo pasional. Esa chica si que era un verdadero estuche de sorpresas y para fortuna propia, ella entera era suya.

Se convirtió en su vicio, una enfermedad que incluía el propio medicamento, ese alguien quien lo complementaba. Negar que terminó enamorado de esa muchacha, sería algo estúpido.

"¡¡¡Jodida mierda!!!"

Si Rukia era su vicio, eso significaba que necesitaba su dosis y lo más pronto posible, quería tan solo mirarla, olerla, sentirla, besarla, pero no podía, ya que el mentado hermano la había mandado a traer; lo más preocupante era que no supo con exactitud el motivo de ese llamado, ¿cuántos días estaría en la Sociedad de almas?, algo peor, tampoco lo sabía.

Amor ausente.

La extrañaba, quería discutir con ella, hasta eso era causa de su añoranza y de su martirio, el que ella siempre lo hiciera desatinar en su comportamiento y sentir, lo hacía feliz. Lo que estaba experimentado era una auténtica tortura. Tanto tiempo de estar dando vueltas lo cansó, al sentarse, recargó sus antebrazos en el escritorio, entrelazó los dedos de sus manos y comenzó a golpetear los dedos pulgares entre sí ¿Hasta dónde se había metido la shinigami en su vida?, la respuesta era sencilla: en todos los rincones, 'hasta la médula de los huesos', ahora comprendía a la perfección el contenido de esa frase.

Las arrugaras de su frente se marcaron, su ojos reflejaron una mirada aguda. Decidido, solo un día más daría como plazo, si Rukia no llegaba, le pediría, no, le exigiría a Urahara que abriera esa puerta que lo llevaría a la Sociedad de almas. Con ese pensamiento demostraba que la paciencia no era una de sus cualidades ni le interesaba tenerla. Los días trascurridos desde que se fue ella, casi no dormía, tampoco comía, solo que fuera obligado…

"¡¡¡Maldita sea…… hasta me siento débil!!!"

¿Ella estará sintiendo lo mismo que él? ¿Lo extrañará tanto como él a ella? Ya ninguna posición le resultaba cómoda, ahora, ya recostado, solo contemplaba la luna que de alguna manera lo tranquilizó. Una luna llena, igual como en la noche que fue su primera vez, la noche en que los dos supieron que era hacer el amor, una cosa era la teoría, pero otra diferente era la práctica

¡Qué manera de comer chocolate!

Su golosina favorita y que ella se la diera a 'probar' con esa forma no tan común, si que lo enloquecía. Lo que comenzó con un capricho que produjo ese accidente en las escaleras, fue lo mejor que pudo haber sucedido, bueno, a excepción del fuerte golpe que se llevó la pelinegra, pero al parecer, eso no le causó tanto problema, ya que él se encargó de 'borrarlo' ¿Cómo olvidar ese día, esa noche, ese momento? La habían pasado muy bien, consumar un amor no declarado, hasta ese momento, fue realmente extraordinario. Ese sabor a chocolate lo dejaba fascinado, la combinación entre ella y el dulce si que era única.

Podría decirse que esa 'dupla', lo dejó embrujado.

Pensamiento tras pensamiento lo encaminaron a un sueño profundo, su cuerpo ya lo reclamaba. Mañana sería otro día, el último sin verla.


Sorpresa matutina.

Durmió placidamente, algo muy raro después de un gran lapso de meditación con respecto a la inconformidad que tenía, la pereza de sus párpados le impedía abrir sus ojos, su cuerpo le pesaba, había algo que no le permitía moverse con libertad. Sin esperar más, abrió sus ojos y encontró la respuesta. La shinigami se encontraba a un costado de él, dormía muy placidamente, ¿ a qué hora había llegado?, ¿por qué no se dio cuenta?, ¿por qué no lo había despertado?

Menos mal que ya estaba en casa, se notaba muy cansada, la intriga por saber cual fue el motivo de su estancia en la Sociedad de Almas creció, pero esperaría hasta que ella despertara. Se reacomodó, haciendo lo mismo con el cuerpo de la chica. Sonrió, la tenía para él otra vez. Poco a poco acercó su rostro al de ella y al estar unos cuantos centímetros de distancia de los labios femeninos, hubo un detalle que lo desconcertó.

"¿Aliento alcohólico?"

Rukia olía a alcohol y no creyó que haya sido por mera casualidad, ¿qué quería decir ello?, algo o alguien la obligó a beber bebidas alcohólicas, ¿quién pudo haber sido? Rangiku Matsumoto, fue la primera persona que se le vino a la mente. Sin embargo, eso no fue un obstáculo para besarla; tanta abstinencia ya era insoportable. Hasta ese beso alcohólico le fue delicioso. Ya después le preguntaría porque se encontraba en ese estado.

- Ichigo… - se escuchó el murmuro de la joven.

El pelinaranja no le contestó, prefirió dejarla descansar.

- Idiota… - volvió a llamarlo – contéstame… - aún dormitaba.

- Duérmete… - le ordenó.

- Ya llegué…

Que aviso tan más lerdo y luego más proviniendo de cierta persona.

- Si no me dices no me doy cuenta…

- (…)

- (…)

- ¿Hay alguien en casa?

Pregunta tejedora de múltiples pensamientos, ¿por qué la haría?

- Los de siempre… mi papá, mis hermanas y el fastidioso de Kon…

- Mmmhhh… que lastima… - no abría sus ojos - …no podemos hacer mucho ruido…

Que frase tan sugerente hacia la muchacha, si, en verdad que lastima que no estaban solos, pero antes de 'hacer otras cosas', quería saber que fue lo que la llevó al Seireitei.

- Descansa… cuando despiertes hablamos y hacemos lo que tú quieras… - declaró el joven.

- ¿Hacemos lo que yo quiera…? – Lo miró directamente recalcando las dos últimas palabras - ¿A poco tú no quieres?

- No lo niego… - se sonrojó – pero me debes muchas explicaciones… - dijo con determinación.

- ¿A caso me quiere regañar Kurosaki-Kun? – Preguntó con aquella vocecita tediosa.

Era indiscutible, esa Rukia aún no salía de ese estado etílico, no había otra explicación para ese comportamiento tan provocativo, no obstante, se veía encantadora.

- Depende de lo que hayas hecho… - sentenció.

- (…)

- (…)

- No te preocupes… no te fui infiel…

¿Infidelidad? ¡¡¡Qué ni se le ocurra a esa enana hacerle ese tipo de jugadas!!!

- Mas te vale Rukia… - manifestó con mucha seriedad - ¿Para que fuiste a la sociedad de Almas? – Si ya había despertado, pues que mejor momento para sacar toda la información posible.

- Fue una boda… - se colocó encima de él - …la nobleza… - aclaró - …por eso tuve que ir… - lo besó en un instante.

- ¿Y una boda tarda 5 días?

- No, pero Matsumoto organizó una pequeña fiesta entre todas las shinigamis… - comenzó a dejar besos en el cuello del chico.

- ¿Y todas terminaron como tú?

- No… yo fui la más… - dio un mordisco a la piel que tenía próxima - …decente…

- ¡¿Y Byakuya te permitió estar así?! – Cuestionó con asombro.

- Él sabe que regresé desde hace tres días… - confesó.

- ¡¡¡¿Qué?!!! ¡¡¡¿Y yo aquí esperándote como tu estúpido?!!! – Exclamó con indignación - ¿Y qué pasó con tu deber inquebrantable como shinigami?

- Para eso estabas tú… que mejor muestra de que confío en ti…

- ¡¡¡Qué fácil!!!

- Ya… no hagas una tormenta… solo me fui unos días… sirvió que descansaste de mí…

- ¡¡¡Pero yo te ex… - esa ojivioleta no se merecía saber que sufrió por su ausencia - …olvídalo!!!

- No digas nada… - lo besó con fogosidad.

¿Qué tenía esa mujer? Diferente a las demás, lo podría afirmar auque no haya conocido a otras 'de igual manera' que a ella, pero no era correcto, debía dejarla dormir.

- Rukia… - separándose – mejor… - ya no pudo concluir, pues una pequeña mano estaba masajeando una parte de su anatomía. Se alteró - ¡Rukiaaa!

- ¿Te molesta Kurosaki-kun? – Fingió una vez más esa voz tan molesta.

Por su puesto que no le molestaba, al contrario, le gustaba ese tacto en su entrepierna, pero debía actuar prudentemente.

- Rukia… - le costó hablar – lo dejamos para después… - soltó un gemido.

- No creo que te enoje… no es la primera vez que lo hago… - dijo la shinigami.

- Si, pero… - ahogó otro gemido – pero prefiero que estés cuerda… además… siento que me aprovecho de ti…

- Entonces… aprovéchate de tu novia… - unió sus labios con los del joven.

Lo está tentando, esas insinuaciones ya lo estaban haciendo perder la cabeza, ¿cómo debía controlarla?, ¿cómo debía controlarse?, ¿realmente quería controlarse?

- No… luego…

A la siguiente oportunidad que se presente para ver a la teniente del décimo escuadrón le reclamaría por haber puesto en esas condiciones a su novia, o, ¿debía agradecerle?, ya que Rukia jamás había actuado de esa manera.

- ¡Después Rukia!

Esfuerzo sobrehumano, haciendo uso de esa característica, la sujetó de su manos, pero ella se zafó de él con mucha agilidad.

- ¿Tienes miedo Ichigo? – Ese alcohol la orillaba a comportarse de esa forma, a pesar de no estar en sus cinco sentidos, su escasa conciencia si permitía darse cuenta de lo que se encontraba haciendo – Porque hemos hecho 'esto' en otros sitios peligrosos… - se colocó a horcajadas.

- No, pero…

- Anda… si lo quieres hacer… - se mareó, pero aún así, rozó su intimidad con la de Ichigo, los dos gimotearon - ¿o quieres que me embarre chocolate?

Eso fue demasiado, ya no mediría las consecuencias.

"¡¡¡A la mierda con todo!!!"

Con un eficiente movimiento la atrajo a su cuerpo y la besó con ímpetu, con su lengua recorría la cavidad oral de la shinigami ¿cómo no iba a caer en semejante tentación?

Ella le despertaba muchas cosas, la quería tener siempre a su lado; no encontraba las palabras exactas para describir esas sensaciones, no sabía como pensaba, sabía e ignoraba todo, pero lo que si tenía muy seguro es que haría todo para que ellos estuvieran juntos, eso planeó, ambos lo planearon. No quería ser cursi, pero a veces sentía que vivía un cuento de hadas, pero el carácter de ella y él, los llevaba al mundo real, algo magnifico.

"Nuestros planes"

Planes, eso le recordaba que ese día, todos sus compañeros del Instituto habían quedado de acuerdo en ir al parque de diversiones, él aceptó porque Rukia se entusiasmo con la idea, pues cuando fue San Valentín, por ir a 'distraerse ellos solos', desperdiciaron esa oportunidad de convivir con sus amigos; pero con lo que acontecía en su habitación, dudaba mucho que fueran.

Metió su mano entre las ropas femeninas, acariciar esa piel ya era su prioridad, sin embargo, hubo algo que le cayó de extraño, percibió como todo el peso del cuerpo de Rukia reposó sobre el suyo.

- Aguafiestas… - musitó la chica.

- ¿Qué? – No recibió respuesta – Rukia… - no entendió el porque de la palabra - …¿Rukia?...

- Aguafiestas… - y lo abrazó…

"¡¡¡¿Aguafiestas yo? …… si ya cedí!!!

Fue hasta ese instante que la muchacha quedó dormida, después de todo, la joven no toleraba mucho el estado etílico. Ni modo, se quedaría con esas 'ganas'. La recostó con cuidado, aún era muy temprano, las siete con dos minutos. Rukia había llegado muy temprano.

Tres horas después, su familia había salido, ni siquiera supieron que ya había llegado la ojivioleta que todavía se encontraba dormida. Habló con su amiga Tatsuki, le comentó que no sabía si iría al parque de diversiones, pero de todos modos quedaron de acuerdo; subió a su habitación, observó con detalle a la shinigami, hasta dormida era atractiva, verla envuelta en las sábanas lo enterneció.


Despertó, descansó muy bien. Se encontraba boca abajo, abrazaba la almohada; de su cabello desordenado salía el clásico mechón que esta vez le impedía ver bien la recamara; reconoció el lugar, era la habitación de Ichigo. Se talló los ojos; todo le daba vueltas.

A su mente vinieron las imágenes de cuando llegó, para no molestar a las mellizas, decidió pernoctar en el lugar donde estaba, incluido recordó cuando besaba a Ichigo, pero no supo si concluyeron lo que habían iniciado; a juzgar de su apariencia, las ropas seguían en su lugar, entonces, no, no habían terminado; el sentarse en el borde en la cama le causó un mareo. Sus labios estaban resecos, tenía mucha sed.

- Hasta que te dignas a deleitarme con tu presencia…

Era ella o Ichigo le gritaba.

- No estoy sorda… - se quejó – habla quedito.

- Hablé con el volumen normal… - expresó el pelinaranja.

- ¡Que no hables fuerte! – Exigió, y colocó las palmas de sus manos sobre las sienes de su cabeza.

- Tomaste mucho, ¿verdad?

Ichigo se hallaba recargado en la pared, mantenía los brazos cruzados, apenas tenía unos instantes de haber entrado a la recamara.

- ¿De qué hablas?

- No te hagas la inocente Rukia…

- Solo fue un poco…

- Y ese poco te está causando estragos bárbaros…

- Ese Sake tenía algo… - se justificó.

- ¿Sake adulterado? Lo que sucede es que no estás acostumbrada… pero aprovecha este día para reponerte.

- ¡¡¡¿Qué?!!! ¡¡¡No!!! Regresé porque quiero ir al parque de diversiones… - se alteró.

Buena razón, desgraciadamente no lo incluía a él.

- ¿Así que regresaste por ir a divertirte?

Rukia cayó en cuenta de su declaración, lo que menos deseaba es que Ichigo le hiciera una escena precisamente en ese lugar y en ese instante, no ahora que sentía que todo le daba vueltas.

- Bueno… también regresé porque ya quería verte… - reveló.

- Vas a divertirte y de paso me ves… - frunció el ceño – matar dos pájaros de un tiro…

- ¡No! Te veo y de paso me divierto… - compuso.

- Eso se escucha mejor… ¿y por qué llegas hasta ahora?

- Ya te dije en la mañana… no pude decir que no a esa Matsumoto…

- Y ve como te dejó… y uno aquí preocupado…

A Rukia le causó gracia la actitud del muchacho, le encantaba cuando él expresaba un poco de su sentir.

- Es mejor que nos quedemos Rukia, así como te encuentras, no disfrutarías el día…

- ¡¡No Ichigo!! ¡¡Vamos a ir!!

- No seas terca…

- Tú no seas represor…

Diversión por diversión.

- Quiero evitarte malestares…

- ¡¡Yo puedo!! – Se mareó.

- ¿Ves?, lo más conveniente es que nos quedemos…

Tenía que convencerlo, ¿pero cómo?

- Ven… - lo llamó – no has saludado correctamente a tu novia… - extendió su brazo.

¿Rukia hablando de esa forma? En verdad que la resaca le había hecho daño, pero no se hizo del rogar. Se sentó a un lado de ella y la quedó observando.

- ¿Así me vas a saludar? Solo mirándome… - Interrogó Rukia.

- ¿Cómo quieres que lo haga?

- Pues… utiliza tu ingenio… algo…

- ¿Quieres que culminemos lo de la mañana?

Pregunta directa.

- ¿Qué cosa? – Fingió ingenuidad – No sé de que me hablas…

- ¿No recuerdas que en la mañana venías… muy… - "¿como decirlo?" - …muy… fogosa?

Rukia se ruborizó y desvió la mirada.

- Es un invento tuyo… yo no recuerdo nada – expresó la shinigami – solo recuerdo que llegué y me dormí a tu lado… eso fue todo.

- Entonces, ¿cómo si recuerdas la explicación de que a Matsumoto no le pudiste decirle que no? – Inquirió Ichigo.

- Ah… eso también lo recuerdo…

- (…)

- (…)

- Eres una mentirosa Rukia… - se levantó dispuesto a salir del cuarto.

- ¡No te vayas! – No solo lo retuvo, sino que también lo jaló, tirándolo encima de ella, quedando los dos recostados en la cama.

- Vamos Ichigo… por favor – sabía que a gritos no conseguiría nada – vamos… - posó sus manos en las mejillas del pelinaranja – porque quieras o no… yo si iré… - rozó sus labios con los suyos – vamos…- repitió.

- Me estás amenazando y no creo que sea el mejor método para hacerte caso… - la besó.

- Hay que ir… y te prometo que puedes hacer conmigo… lo que quieras… - le insinuó.

- (…)

- (…)

Eso si que le gustaba, la disponibilidad manifiesta de la ojivioleta lo conducía a pensamientos interesantes.

- ¿Quieres manipularme? – Le dio besos en el cuello.

- Es solo un ofrecimiento… - enunció la muchacha.

- (…)

- (…)

- Está bien, pero te advierto que no será fácil… puede que te sientas fatal…

- Siendo hijo de un médico… puedes darme algo para que no lo resienta tanto… - acarició la cabellera naranja.

- (…)

- (…)

- Voy por unos analgésicos… - se levantó y ayudó a Rukia a hacer lo mismo – debes comer algo primero antes de irnos… - se alejó – y si pienso hacer valer tu ofrecimiento…

- Lo que quieras… - le dijo muy segura.

- Es tu palabra…

Tenía aproximadamente dos horas para alistarse, de llegar tarde a la cita comunitaria, Tatsuki se enfadaría y la tendrían que soportar con todo ánimo temperamental. Rukia se dio un baño, eso la 'despertaría' más, como le indicó el muchacho, comió algo, pero a pesar de ello, aún tenía latente ese dolor de cabeza.

La pelinegra decidió llevar ropa ligera, con una blusa blanca de delgados tirantes con una falda azul que le llegaba a las rodillas.

- ¿Estás segura de querer llevar esa ropa? Te sería más cómo un pantalón… no sé… - propuso Ichigo.

- Sabes que no son muy de mi agrado…

¿Para que discutir?

- Como quieras… - contestó con indiferencia.

Al llegar al lugar acordado, irónicamente faltaba la persona que había organizado aquella salida, Tatsuki que después de diez minutos, se unió a ellos.

Solo había pasado una semana de haber concluido las clases del Instituto, pronto iniciarían la Universidad; ese paseo sería una especie de despedida. Felicidad y melancolía existía, ¿cuántos de ellos seguirían conservando sus amistad?, ¿cuántos de ellos se dejarían de ver? Lo importante, era divertirse, al menos, ese día.

Cuando arribaron al parque, Rukia ya se sentía mal, el ambiente se tornaba pesado para ella; sus piernas le temblaban, no sabía definir si tenía calor o frío. La ilusión de ir a ese parque se había ido, le faltaba entusiasmo que era indispensable para poder disfrutar de ese día.

- ¿Te sientes bien?

- Si… - le mintió a Ichigo.

- Te notas pálida…

- No… tu visión está errada…

- Yo creo que no… ¿quieres algo para comprarlo?

- (…)

- (…)

- Tengo sed… - manifestó muy afligida – tengo mucha sed…

Ichigo le faltó porco para soltar una gran carcajada, pero no lo exteriorizó, ya que eso le generaría un buen problema

- Voy por una bebida… los electrolitos te ayudarán…

- (…)

- (…)

- Los ¿qué?

- Yo me entiendo…

El pelinaranja le llevó dos botellas de esa bebida, aparte de una de agua simple y estaba seguro que se requeriría de más. Cuando le dio el primer envase, la ojivioleta la destapó con urgencia, temblorosa, pero lo consiguió. Se le olvidó el encanto femenino, pues simplemente se dedicó a saciar esa sed. Claramente el muchacho veía la desesperación de su novia, de un solo trago se acabó la primera botella. Respiró profundamente y exigió, si, exigió una segunda botella que tuvo la misma suerte que la primera.

¿Pues que tanto había consumido de alcohol?

Rangiku Matsumoto le debía unas explicaciones.

- Quiero más… con su mano le pidió la botella de agua.

- Esta es mía… - quería hacerla sufrir un poco.

- Desgraciado envidioso, egoísta… - en realidad, no tenía ganas de pelear con él, no tenía las fuerzas necesarias.

- Kuchiki-san, ¿te está afectando mucho el calor? – Preguntó Orihime.

- (…)

- (…)

- (…)

- Es una sed cualquiera… - rió con nerviosismo.

- ¿Segura?

- Si Inoue, no te preocupes… - observó a su alrededor - …¿me acompañas a comprar más agua?

- ¡Por supuesto!

Las dos chicas se alejaron, no estaba lejos el expendio a donde se dirigían, solo a unos pasos.

- ¡¡¡Se le ve espléndida esa blusita a Kuchiki–san!!!

Asano Keigo, ahora si se había pasado.

- ¡¡¡Maldito!!! – Con todo el enfado, Ichigo le dio un golpe en el rostro, ¿cómo se atrevía a hacer ese tipo de comentarios delante de él?

- Ichigo… es solo un cumplido – mencionó Tatsuki.

- ¡¡¡Por eso no me gusta que ella se ponga esa ropas!!!

- No exageres Ichigo… - habló con fastidio – Rukia solo enseña lo que tú te comes…

- (…)

- (…)

Lo comestible de la vida.

La declaración de su amiga lo hizo enrojecer, rápidamente olvidó su enojo.

- No sé a que te refieres… - cruzó sus brazos y escondió su rostro.

- ¡No nací ayer como para no darme cuenta que tú y ella han llegado lejos… muy lejos! – Exclamó la muchacha.

- Imaginación tuya…

- Entonces, aquellos ruidos que escuché en la bodega de la biblioteca, ¿fueron producto de mi imaginación?

- ¡¡¡¿Cómo lo supiste?!!!

Tatsuki empezó a reír, Ichigo en ocasiones es demasiado imprudente y confesaba inmediatamente.

- Mejor cuídala… no sea que otro chico te la quite…

- ¡Perra!

Lo aventura inició, corrían de un juego a otro, de la rueda de la fortuna, a la montaña rusa. El rostro de Rukia era fiel representante del sufrimiento, pero del sufrimiento que uno mismo se busca; sin embargo ahí estaba, mostrando la 'mejor cara', en serio que estaba haciendo un esfuerzo, debió reconsiderar la propuesta de Ichigo, lo mejor hubiera sido quedarse en casa, pero le hacía mucha ilusión ir a divertirse con sus amigos en ese lugar; lo hecho, hecho estaba. Vio a su lado izquierdo, al lado derecho, en frente de ella; en todos lados miraba lo mismo, gente sonriendo, niños corriendo, todo un mundo de alegría; se topó con las pupilas color miel de Ichigo, éste solo la miró con un mensaje implícito: 'te lo dije'.

Se prometía que ahora si le haría caso más seguido, pero por esta ocasión, tendría que padecer el tormento de resaca.

- ¡¡¡Vamos al túnel del amor!!! – Sugirió Inoue.

Más vueltas no, eso si que ya no lo toleraría, por esta ocasión, rechazaría esa oferta, propuesta, lo que fuera.

Irónicamente todo el grupo de amigos formaron parejas y los únicos que realmente lo eran, no fueron. Ichigo fue a comprar una botella de agua, su novia la pedía a gritos silenciosos.

- Tomas otras dos pastillas, te harán bien…

- Gracias… - obedeció al pelinaranja.

- Te dije que…

- Si, si, ya lo sé… que no viniéramos, por primera vez tuviste razón… - le dio otro sorbo a la botella del líquido.

- Varias veces he tenido la razón, pero tú simplemente me ignoras… - vio hacia otro punto que no fuese Rukia.

Eso sonó a un reclamo, para nada le gustó; no obstante, tuvo la corazonada de que como pareja de él, en ocasiones debía aceptar que lo que escuchó era serio y justamente cierto. Tenía que seguir el consejo de todas las mujeres shinigami, confiar totalmente en el muchacho.

- Perdón si lo he hecho… - tomó la mano del chico – haré todo lo que esté a mi alcance para no cometer ese error – le sonrió.

- (…)

- (…)

- Me parece perfecto…

- Pero tú también debes hacer lo mismo Ichigo… -advirtió la pelinegra.

- De acuerdo… - se aproximó a ella con la firme intención de besarla, pero la pelota de unos de esos tantos niños que se encontraban a su alrededor los interrumpió.

El pelinaranja frunció más el ceño, asustando de esa manera al pobre infante que se acercó y alejó inmediatamente por temor a ser reprendido por el joven, no ofreció disculpas, no hizo el menor ruido.

De tanto caminar, ambos ya estaban cansados, así que ocuparon una banca bajo la sombra de un árbol frondoso. Contemplaron el panorama, en nada difería con los vistos anteriormente.

- Ichigo… ¿y si vamos a la Mansión de terror?

¡Qué tontería!

- ¡¿Estás loca?! – Exclamó – apenas puedes caminar bien y quieres correr… - recriminó - ¿Qué nos puede asustar de esa casa? Hemos visto cosas peores… - Eso era cierto, pero las condiciones actuales de la chica, no eran las mejores, el menor trabajo físico sería lo más conveniente. - No Rukia… nos quedamos aquí sentados, cuando vengan los demás… nos despedimos para irnos…

- Ichigo…

- Acuérdate de lo que acabamos de pactar… - expresó el joven interrumpiéndola – así que este es el momento de comenzar a hacerlo…

- Solo esa Mansión y ya…

- Dije que no…

- Anda… - inició con un enojo.

- ¡No!

- (…)

- (…)

- Dame el ejemplo Ichigo…

- Ejemplo, ¿de qué?

- Dijimos que debíamos hacernos caso, es decir, llegar a acuerdos; solo entramos a esa Mansión y después nos vamos.

Que entusiasmo para contradecirlo.

- Eres una tramposa…

- Solo está vez…

- Está bien…

Los dos jóvenes fueron a formarse; la dinámica de ese entretenimiento era básica, consistía en formar conjuntos de diez personas que irían caminando todo el recorrido que duraba poco más de 20 minutos; recibieron todas las instrucciones y para suerte de ellos, les tocó ir con un grupito de chicos de secundaria, el mayor a lo mucho tendría 14 años.

Por ser los mayores y por decisión democrática, se decidió que Rukia e Ichigo fueran lo que vigilaran la retaguardia del grupo, un puesto que no tuvieron más remedio que aceptar, aunque ello tendría sus beneficios. Como cualquier juego que tiene la intención de asustar, los pasaron a un vestíbulo totalmente oscuro; una voz macabra les dio unas cuantas instrucciones y fue así que inició el recorrido.

Como era de esperarse, los jovencitos fueron los que fácilmente se asustaron con todo el ambiente que existía, personajes, sonidos y reflejos luminosos; algo muy típico de esa dispersión. Los shinigamis se sentían patéticos, era una pérdida total de tiempo, pero no les quedaba otra que seguir.

- Te lo dije… - Ichigo farfulló al oído de Rukia.

Otra vez, el muchacho tuvo la razón, debió hacerle caso. En su andar se atravesó un escalón de cuarenta centímetros de altura, fue un milagro que lo haya visto. La muchacha se arrepintió por esa mala decisión.

- Espero que a la siguiente si me hagas caso…

Ese comentario del pelinaranja la irritó, ¿a cada rato le saldría con esa cantaleta?, de acuerdo, se equivocó. Se giró para enfrentar a su novio quien aún no subía ese escalón y justamente cuando le iba a reclamar…

- ¡¡¡Ahhhhhhhhh!!!!! – El grupo de chicos que iba delante de ella prácticamente se le fue encima, indudablemente había algo que los obligó a retroceder. Solo la empujaron, pero lo suficiente como para tirarla, no obstante, estuvo ese alguien para auxiliarla.

Ichigo al verla dar ese paso en falso la sujetó inmediatamente, la abrazó, dejando suspendida en el aire a la chica. La inercia del movimiento hizo que los dos quedaron pegados; Ichigo agachó la mirada y se encontró con dos prominencias suaves, esa blusita si que tenía su encantó. Solo era cuestión de acercar sus labios un poco distancia y así depositar un beso.

Era increíble que cada uno de ellos ya conociera muy bien el cuerpo del otro y toda existía la clase de pudor que los orillara a sonrojarse.

Era su imaginación, o todo se estaba poniendo de acuerdo para someterlo a diferidas tentaciones, extrañaba convivir con la ojivioleta, discutir con ella, pero también añoraba hacer el amor con ella. Todo se acumuló, un incentivo más y ya no sabría como responder.

- Bájame… - Rukia dijo al oído del chico.

La voz de la joven fue demasiado provocadora; fue una simple palabra, una palabra quizá sin el sentido que nacía en los pensamientos de Ichigo, pero ese tonito que empleó la muchacha fue determinante. Después de dejar en el suelo a la chica, caminó por inercia, lo que sucedía a su alrededor ya no le importaba; no veía la cara de susto de los jovencitos que acompañaba, no escuchaba sus gritos; se concentró en una sola persona que lo llevaba de la mano, Rukia.

Alcanzó ver como en instantes sonreía la chica, producto de ver a los aterrorizados muchachos, mientras seguían su recorrido hasta que llegaron a una parte donde prácticamente no se lograba distinguir absolutamente nada. Los chicos que encabezaban el grupo, nuevamente retrocedieron, empujándolos, él solo sujetó a la fémina, casi la atrapó por el repentino movimiento que hicieron; sin embargo, perdió un poco el equilibrio, recargándose toscamente en la pared, que extrañamente se movió.

Dio un paso hacia atrás, pero aún así no consiguió apoyarse, por ello, se vio obligado a dar otro; definitivamente eso no era una pared, era una puerta que lo llevó junto con la muchacha a un pequeño cuarto pequeño de área reducida donde apenas cabían los dos, dio otros pasos en falso hasta que ahora si topó con pared auténtica.

- ¡¡¡Idiota!!! – Reclamó la pelinegra.

- ¡¡¡¿Pues que quieres que haga?!!! – Respondió con otro cuestionamiento – ¡¡¡Di que no nos caímos!!!

- ¡Me lastimaste!

- ¡No te quejes! – Le ayudó a ponerse de pie.

- (…)

- (…)

- ¿Y dónde estamos? – Cuestionó la shinigami.

- Pues no sé… - trató de examinar el sitio – quizá es de esos lugares donde los actores esperan a la gente para asustarla… ¿dónde te lastimaste?

- Creo que es un rasguño… en mi pierna… - respondió la joven.

- ¿Por un rasguño te quejas?

- ¡¡¡Me arde baboso!!!

- ¡¡¡Idiota!!! Todavía que me preocupo… A ver…siéntate aquí… - a pesar de estar en medio de la penumbra total, Ichigo halló una repisa donde ubicó a la chica - ¿dónde?

- En la parte lateral de mi pierna derecha…

Con la luz de su celular visualizó la herida, era superficial, nada de cuidado; de su pantalón sacó un pedazo de papel con la que limpió la lesión. El problema estaba resuelto, llegando a casa se le haría una ligera curación, por lo pronto, saliendo de esa estúpida mansión irían a lavarla.

Esa forma tan delicada de tratarla la desarmaba, por mucha rudeza que el muchacho quisiera expresar y que ella misma externara, esos 'detallitos' eran lo que le hacían recordar la importancia del personaje de Ichigo en su vida, más que recordarlo, confirmarlo. Tomó el cuello de la camisa del chico y lo acercó a su rostro, después de regalarle una sonrisa le susurró al oído.

- Gracias…

Nuevamente ese tonito se dejó escuchar. Una mezcla de frío y calor sintió por todo su cuerpo, pocas veces escuchaba esa voz, y cuando lo hacía, siempre desencadenaba en una entrega mutua. Sin pensarlo dos veces, la besó con frenesí, quería saborear esos labios, adentró su lengua para reconocer aquella cavidad. El destino o quien fuere la puso en su camino, sería un estúpido si despreciara todas las oportunidades para hacerla suya.

Había ido a la Sociedad de Almas por el cumplimiento de un deber social, pero no hubo algún momento donde ese testarudo pelinaranja no ocupara sus pensamientos, todo lo que veía o acontecía a su alrededor, se encargaba de traerlo a su mente. Las manos inquietas de su pareja dibujaban trazos por su espalda. Si que también extrañaba ese tipo de caricias.

- Deberíamos ir a otro lado… - sugirió la muchacha.

- Tú quisiste venir aquí…

Por privacidad no tenían que sufrir, pues la puerta estaba cerrada.

- ¿Estás pensando que aquí…?

Lugares prohibidos.

- Ni que fuera la primera vez que lo hacemos en lugares como éste… - la besó nuevamente.

No eran un par de tontos, el ser autodidactas les iba bien y apoyado por su instinto, conocían de la necesidad de un toque especial e interesante que le diera la esencia y hasta el morbo necesario para conseguir un resultado satisfactorio; no siempre estarían jugando o peleando.

- Es mejor ir a un lugar más privado… - las jugarretas de las ideas de la shinigami, con esa frase, su intención no era la de frenarlo, por el contrario, incitarlo a continuar.

- Aquí solo estamos tú y yo… ¿qué más quieres?… - procuraba conservar un volumen bajo, lo necesario para que ella lo escuchara.

- Ichigo…

La ojivioleta pronto advirtió como su pareja escurría sus manos por debajo de su blusa, un simple tacto, le causaba un gran estremecimiento, ¿debía seguir con estos actos descabellados?

- ¿Ya te diste cuenta… - le habló al varón – …que no traigo sostén?

En otras circunstancias quizá le hubiera objetado por ese hecho, pero ahora se lo agradecía, incluso también lo hacía por llevar esa blusa que, luego de mirarla por unos instantes, prosiguió por deslizar los tirantes de dicha prenda. La poca luz que había dentro le permitía ver la imagen de la chica, se veía virginal, ella mostraba una falsa virginidad porque desde hace mucho que ya no lo era; sin embargo, esa visión seguía teniendo el efecto de encender ese salvajismo que ansiaba por poseerla.

Aún no la desnudaba de su pecho, pues quiso degustar la piel del hombro izquierdo de la pelinegra ¿Cuál era el motivo por el cual se comportaba así y en un lugar inusual? Simplemente los ojos violeta lo invitaban a probarla como mujer; resistencia para ello no existía.

La excitación de ambos acrecentaba más con la idea de que existiera la posibilidad de que la gente los sorprendiera; adrenalina, temor, algo insólito, extravagante; ¿había algo perverso por querer fomentar y llevar a cabo esa fantasía?

Posiblemente.

La monotonía no era buena, innovar era lo mejor.

Mientras que con una mano era sostenida en su espalda baja, percibió como la otra mano masculina subía la falda, acariciando su muslo.

- Me gusta lo me haces…

Esa Rukia si que lo estimulaba, esa confesión lo jactó, ¿cómo no desear a esta mujer?, ¿cómo no caer rendido ante ella? Enfatizó el masaje que proporcionaba en el muslo, iba de la parte externa a la interna, dando roces en la parte íntima femenina. Ichigo sintió como Rukia abandonaba la pasividad, ya que en ese momento, ella desajustaba sus pantalones con desesperación. Descontrol total, su respiración agitada era muy similar a la de su amante. Le fascinaba la suavidad de la piel de la chica, tocarla era su objetivo, sentirla era su necesidad.

El muchacho bajó por completo los tirantes de la blusa, con ello, éste confirmó lo que antes le dijo. Rukia era escudriñada esmeradamente, de la observación pasó a ser palpada, sus pechos eran las víctimas, Ichigo se los oprimía o solo los sobaba. Para 'comodidad' de él, Rukia se recargó en su brazo izquierdo, inclinándose hacia atrás y así poder exponer con mayor facilidad su desnudez. Lo que forjaba en ese momento solo tenía una explicación: amaba a ese shinigami sustituto.

- Eres única…

Hacerla sentir especial era un ingrediente primordial que aumentaba sus sentimientos hacia él. Siempre la protegía, hasta del menor peligro, velaba por su bienestar a pesar de estar conciente que ella no era una chica del todo inofensiva. Cuidar de los demás era una de sus grandes virtudes, pero también era un defecto, en ocasiones, ella notaba que Ichigo se olvidaba de sí mismo. No quería que esto siempre fuera de esa forma, también deseaba que él se supiera importante para muchas personas, en especial con ella.

Decir que Ichigo era su vida entera quizá sonaría pretencioso y cursi, pero era totalmente cierto.

Ahora besaba la tez de los senos de su mujer, para él la exquisitez de esa piel, fomentaba la idea de lamerlos, no tardó en hacerlo, un leve gemido oyó salir de la boca de Rukia, sinónimo de que le cautivaban esos mimos, cuando llegó a uno de los botones que se encumbraba en la parte central del pecho izquierdo, lo mordió sin llegar a lastimarlo, lo hizo de una forma sutil, con gentileza; y no se conformó, pues sin escatima, comenzó a succionarlo de igual manera en que lo mordisqueó.

No se hizo espera una reacción, Rukia inmediatamente arqueó más su espalda, no solo por que uno de sus pezones era presa de los labios de su pareja, sino que también porque éste mismo metió sus dedos por debajo de la pantaleta que cubría su ya húmeda vulva. Un sin fin de matices imaginó, diferentes sensaciones intensas experimentó; Ichigo tenía el don de transportarla a algún lugar ajeno al que se encontraba, y eso que faltaba lo mejor.

Gritos mudos, gemidos ahogados; se estaba convirtiendo en todos unos expertos para conservar la discreción de sus goces. Ichigo, con la mejor destreza quitó la única prenda interior que llevaba su novia; pues ella, como pudo liberó su miembro de toda aprehensión; con el espacio reducido, sus cuerpos pegados y lo que acontecía, el sudor impregnaba sus respectivas anatomías.

No diferenció el otro seno que estaba abandonado, pues éste también recibió caricias húmedas por parte de la lengua masculina. Era el momento idóneo y acorde a las condiciones que vivían, ¿para que esperar? La virilidad de Ichigo ya se encontraba sumamente rígida y erecta;.una última mirada se dirigieron, y a diferencia de las caricias y roces febriles e intensas, se besaron con ternura, sin dejar a un lado esos roces insinuantes y provocadores.

Ichigo, al estar de pie, penetró a la chica que estaba sentada sobre el borde de esa repisa. Rukia jadeó, el miembro del chico estaba caliente y palpitante, pronto sintió la salida y la nueva intromisión que fue brusca, ahora si, todo el miembro del joven se encontraba totalmente adentro de ella.

La ojivioleta estrechó sus piernas alrededor de la cintura del pelinaranja, su intención: dar una mayor profundidad a las embestidas del muchacho. Una salida más con su regreso, inició el chico con un vaivén lento, pero no simple. Paulatinamente ese ritmo lo aumentarían.

Esta posición permitió a la pareja abrazarse; la muchacha comenzó a pasear sus manos con suaves masajes por los espacios de la camisa del chico para después llegar a la espalda de éste, esos sencillos movimientos incrementaban el placer del muchacho.

Ella era para él.

Él era para ella.

Perdieron la inocencia uno con el otro.

Era ambicioso querer estar juntos, incluso arriesgado, pero bien valía la pena correr ese riesgo, solo estando juntos se sentían bien, si bien era cierto que la mayoría del tiempo discutían, ello era la forma de comunicarse, pero no siempre era pelea, también tenían el tiempo para conversar de sus miedos y alegrías; los dos se comprendían a la perfección; en ocasiones, las palabras no eran necesarias, solo bastaba una mirada para que el otro captara el mensaje.

Las arremetidas ya eran más seguidas y profundas, sus respiraciones ya más sonoras era lo único que se escuchaba en ellos, el varón tuvo la oportunidad de lamer los senos de Rukia. Ni siquiera tomaban en cuenta los gritos de las personas que estaban cerca, ellos se dedicaban a lo suyo.


- Hideki…¿esos son lamentos?

- Pues…

Ese par de muchachos se encontraba justamente al otro lado de esa puerta que encubría a Ichigo y Rukia.

- Pues…creo que si…

- Pero como que se escuchan muy raros…

- Seguramente son solo los efectos de sonido… mejor sigue caminado, ya nos dejó el grupo…


Más embestidas un tanto brutales, esa chica lo enloquecía y no podía evitar llegar a esa característica, ser un salvaje; la calida y lubricada entrada de la shinigami lo estimulaba a continuar de esa forma.

- Más… - la ojivioleta pidió casi en un sollozo.

Esa solicitud fue suficiente para que acelerara las acometidas, una y otra, frío y calor, resguardo y libertad.

Que forma de acoplamiento tenían, quizá envidiable para otras parejas.

Las penetraciones pronto se hallaron en medio de rudas contracciones del interior de Rukia quien solo hundió su cabeza en el cuello del shinigami sustituto para evitar gritar; diferentes choques eléctricos se dejaron sentir por todo su cuerpo; era presa de un orgasmo.

La manera en que era ceñido su miembro, lo invitaba a aliviar esa pesantez, pero no quería hacerlo aún, solo un momento más.

Otra serie de embestidas, gotas de sudor por doquier, la muchacha apenas recuperaba su conciencia después de ese lapso de letargo; sin embargo, pronto volvería a caer en ese estado, no sin antes recibir ese liquido viscoso por parte de Ichigo.

Los dos alcanzaron el tan esperado y apreciado orgasmo, como pudieron, no gimieron fuertemente; como Rukia ya lo había hecho anteriormente, Ichigo respiraba al ras del hombro de la chica. Las exhalaciones e inhalaciones era agitadas, el pecho de ella, el torso de él se movían agitadamente; requerirían de más tiempo para poder recuperarse.

El buscar y encontrar sitios nuevos para hacer el amor, les permitió desarrollar la espontaneidad sexual, hacerle caso a su instinto, impulsaba a crear y llevar a cabo las fantasías que como pareja poseían; gracias a ello, el anhelo de otro encuentro íntimo era siempre tan ansiado.

- Debemos salir…

-Si… - replicó Ichigo.

- Considéralo mis disculpas por llegar con días de retraso…

- Falta que yo las acepte…

- (…)

- (…)

- ¿No estarán buscando?

- No creo, están tan emocionados que es muy posible que ni se han de dar cuenta de nuestra ausencia.

Ichigo salió del interior de Rukia, pero no la dejó de abrazar.

- Espero no te equivoques…

- Hazme caso…

Con un poco de deseo, del uso de una mente liberal y el apoyo de su imaginación que generaba su creatividad, utilizaron el riesgo, el juego, la aventura, lo que fuese necesario para demostrar la pasión que sentían el uno por el otro. Con esto, acumulaban un momento más, algo inolvidable.

- Vámonos… - puso en su lugar la blusa de su novia.

- Si… - dejándose vestir por el muchacho.


Afuera varios jóvenes buscaban a dos compañeros suyos, hasta ahora los consideraban como perdidos en acción, un estatus muy exagerado. Inoue Ishida y Chad, eran los únicos que no iban de un lugar para otro, no les preocupaba el hecho de la desaparición de Ichigo y Rukia.

- Voy a alcanzar a Tatsuki… - dijo Orihime.

- Si… - le respondió Chad.

- Ahorita nos vemos… - se encaminó hacia el sitio donde vio por última vez a su amiga Arisawa.

- (…)

- (…)

- ¿Cómo decirles a nuestro compañeros que no tiene caso desperdiciar tiempo y esfuerzo en esta búsqueda? – Cuestionó Ishida.

- Es normal su preocupación…- respondió Chad.

- ¿Tú sabes dónde están?

- Pues…no…

- (…)

- (…)

- ¡¡¡Vamos Chad!!! ¡¡¡Como si no lo supieras!!! Esos dos están… - se ruborizó - …su reiatsu… me indica…que… así…

- Mejor no digo nada… prefiero… - también rojo – dejarlos ser…

- Si… es mejor.

- (…)

- (…)

- Vamos a comprar algo para comer, ¿no? – Sugirió Uryu acomodando sus lentes.

- De acuerdo.

Una cómplice amistad.

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FIN


Notas de la autora: Con Ichigo…… donde él quiera!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Jajajajajjajajajajajajajajajajjajaja

Bueno, ahora si, este es el final, ya no habrá más.

Fue un 'chiqui-mini-lemmon' porque recuerden que fue en un 'lugar prohibido', ya tendrán su espacio acorde para que éstos muchachos nos deleiten con un mega lemmon (creo que se los he hecho… bueno… - funnygirlanime pensando – eso creo…), si quieren aventarme piedras… pueden hacerlo…

De antemano agradezco las lecturas hechas a esta choco-historia, espero no haber decepcionado, y un agradecimiento más por los mensajes recibidos en los tres capítulos anteriores, y espero que me expongan su opinión con respecto a este OVA.

Respondiendo a una pregunta de varios mp, me inspiré en la letra de A contre-Courant, porque si la lees, es lo que Ichigo y Rukia sienten en el fic, aunque no dudo que en el anime y manga también; no soy fan de Alizée, pero cuando estudié la lengua madre de esa artista, muchas veces nuestra profesora utilizó sus canciones para diferentes ejercicios; no niego que eestuve tentada a emplear 'Moi.. Lolita', pero para ser honesta, creo que exponer a Rukia como una 'Lolita', ameritaría otra historia más larga y por supuesto, Rukia sería una lolita sarcástica y demás atributos, apegada al estílo de como la conocemos.... ay Dios... ya me tentaron... ¬¬

Quiero avisarles, que si sigues mi historia de 'Locura de una noche', les aviso que actualizaré hasta el viernes primero de mayo, ¿por qué tanto tiempo?, pues la escuela y el trabajo me absorberán por completo; cada vez estamos más cerca de la época de las elecciones y el miércoles de la siguiente semana (29 de abril) es el día del juicio final… la fecha de mi examen profesional!!!

(Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!.... ando con los nervios a flor de piel).

Antes de irme… para los que leen el manga de Bleach, ¿cómo notaron el capítulo?; el inicio me gustó, pero el final me desconcertó, incluso, como que me dejo con algo de preocupación….

Bueno, ahora si me voy…

Cuídense mucho!!!!!!!!!!

Para lo que ya entraron de las hermosas vacaciones…..jajajajajajajjajajajajaja….. vuelvan a la realidad!!!!!... No es cierto… se siente muy feo regresar a las actividades… ¬¬