Thirsty II
Las piernas me temblavan mientras corría y lloraba. Pude sentir a Edward siguiéndome pero yo no me paré aunque me fuera atrapar en brebe. Sintiéndome desafallcer me tiré al suelo al lado del pié de un árbol de fuera de la casa y me hundí...Podía notar su presencia detrás mío pero no pensaba girarme...
- Bella... - Dijo en susurro. No le contesté. - No sé que decir...yo...no es lo que parece. Te lo juro! - Sonaba como si lo estuvieran ahogando con una cuerda.
Intenté levantarme, solo quería irme a mi casa y llorar sola. Mientras "caminaba" él me siguió en silencio y cuando me propuse abrir mi coche una mano más dura que la propia carrocería del Chevy me lo impidió.
- Edward...porfavor, no lo hagas más difícil... - Le rogué. No me atrevía a mirarle a la cara porque sabía que, en cuanto lo hiciera, rompería a llorar.
- No Isabella Swan. No te voy a permitir marcharte sin que me dejes explicarme. - Su voz quería sonar firme y amenazadora pero, al contrario, le salió llena de angustia. No pude evitar mirarle a los ojos y eso me descontroló.
- No quiero oir nada Edward, sé perfectamente que he visto...! - se me llenaron los ojos de lágrimas de nuevo - Mira, ya sé que no soy quien para decirte lo que debes hacer con tu vida...pero almenos podrías...! - El nudo de la garganta me impidió terminar la frase.
El mundo no ha visto jamás la imagen adecuada para la destrucción que pude ver en sus pupilas cuando dije eso. Destrucción interior y exterior, no hacía falta ser muy observador para ver que una ola de violencia le recorría las venas...Giró su cabeza en un movimiento que ha una persona le hubiera provocado una desconyuntura y fulminó las sombras con la mirada.
- Edward...me voy a casa. - No veía lo que estaba mirando él pero me quería ir.
- Espera...Bella, porfavor - Una voz femenina me llamó de entre las sombras. Edward no apartó su amenazante mirada pero me rodeó la cintura con su brazo, casi me mareo de la cantidad de emociones que provocó ese tacto. Depronto, de entre los oscuros árboles, apareció la figura que me atormentaría hasta el final de mis días. - Edward no quería...es decir: él no ha sido quien besaba...yo...bueno yo...lo siento! - Medio segundo más tarde el cuerpo de Tanya ya estaba casi en la otra punta del bosque, lo supe por el movimiento de las hojas de los árboles.
- Eh...? - Conseguí expulsar.- Tanya fue quien...? - Ups! Me sentía una completa estúpida...
Miré a Edward pero él seguía con la misma expresión de dolor, como si Tanya no hubiera dicho nada. Claro! Has desconfiado de él de mala manera Bella! Le has creido infiel...cuando él es el más exagerado del mundo en estos temas...Me sentía mal conmigo misma.
- Edward yo...bueno yo no sabía...- Cállate! Solo empeoras las cosas. Él no dejaba de mirarme fijamente y no aflojaba su expresión de dolor. El nudo de la garganta se hizo considerable...
- Vamos. Te llevo a casa. - Dijo cerrando los ojos y besándome la frente.
Me llevó hasta su Volvo con un - Luego llevaré tu coche a tu casa- y en todo el trayecto no dijo nada más, es más, creo que ni pestañeó.
Aparcó su coche a unos metros de mi casa y salió para abrirme la puerta del copiloto y acompañarme hasta el porche, como siempre que se hacía de noche. Pero con una notable diferencia: era totalmente frío conmigo, solo me tocaba lo necesario.
- ¿Te quedarás esta noche? - Quería sonar indiferente pero mi voz sonó como una desesperada súplica.
- Siempre que tú quieras, me quedaré. - Dijo sonriendo por primera vez en todo el día. Creó que casi me desmayo del gusto de volver a verlo sonreirme. Volvió a besar mi cabeza y mis labios ardieron de pura necesidad, pero sabía que no debía hacer nada.
Después de preparar la cena y comérmela con mi padre me duché para liberar tensiones, pero lo único que conseguí fue que las imágenes de Tanya besando a Edward me dieran fuertes sacudidas cerebrales. Aunque supiera que había sido ella, en contra de la voluntad de Edward, no podía evitar sentirme dolida y...celosa...Más de lo que me hubiera gustado, yo no era así, almenos normalmente...
Abrí la ventana todo lo que pude y me dispuse a tirarme en la cama a esperar a Edward. Pero a mitad de mi caida hacia el colchón unas manos me rodearon la cintura y caí encima de algo un poco más duro, pero con más suavidad de la que pretendía caer en el blandito colchón. Enseguida reconocí los brazos de Edward y no pude evitar sonreir con ganas. Me giré sobre mí misma y me abracé a su tronco con "fuerza".
Estuvimos en silencio bastante rato, si él no iba a decir nada, si esa sonrisa que tanto me había ilusionado no significaba un cambio en su humor...entonces yo tampoco hablaría. Pero sabía que me iba a quedar dormida en breve así que lo agarré tan fuerte como pude con la esperanza de que si se movía me despertara. No pensaba dejarlo ir estando Tanya suelta por ahí...Oh! Me estoy volviendo una amargada cuarentona celosa? Noooooo....! Y con ese horrible descubrimiento, me quedé profundamente dormida.
Aunque a la mañana siguiente seguía ahí, a mi lado, eso no cambió para nada las cosas. Edward estaba simplemente distante pero a la vez atento conmigo, frío pero con una sonrisa siempre que la requería, distraido pero con una respuesta para todo, lo tenía todo básicamente...calculado. Calculado para que nadie supiera que enrealidad le daba vueltas a algo como un loco, pero no quería que nadie más sospechara.
Estará pensando en Tanya, nadie se queda indiferente después de un beso así...!
No sé exactamente de donde salió esa voz, pero hubiera jurado que una parte de mi cerebro con vida propia me chilló de golpe lo que había intentado desesperadamente no pensar durante toda la semana. Desde que encontré a Edward en esa situación, una parte de mí, se preguntó enfebrecidamente si no le gustaría más, si no se sentiría mejor con otra vampira como él, en vez que tener que contenerse a todas horas conmigo. No quería admitirlo, pero era una duda que me reconcomía por dentro, como si se tratara de una serpiente; silenciosa pero letal.
- Buenos días Bella - La voz de Mike Newton me sacó de mi ensoñación momentánea. - ¿Ya has decidido lo de la fiesta de Fin de Año? - Oh no! maldita fiesta!
- No Mike, lo siento pero no creo que...pueda ir...
- Venga Bella! Hablé con Charlie y me dijo que no tenias ningún plan para ese día. Él se va ha ir con Billy, ¿piensas quedarte tú sola en casa? - Me había pillado, pero bien pillada...
- Bueno, es que yo...
- Nada! Te veo el viernes a las nueve y media en mi casa, está bien? - Y se dispuso a irse por donde había venido. Rápido! Debía pensar en algo antes de que se fuera! - Ah! Edward...- puso mala cara al decir su nombre - Puede venir si quiere. - Me pareció que murmuraba algo por lo bajini, pero no lo llegué a entender. Y se fue sin darme tiempo a replicar.
Podría haberme hecho la loca y el día establecido apagar todos los teléfonos de la casa (y mi móbil) y encerrarme en mi habitación para no ser vista por nadie y, así, librarme del absoluto calvario que pasaría en una fiesta así... Pero enseguida deseché esa opción ya que Alice y Angela me miraban con los ojos más brillantes que jamás había visto...y no me hacía falta ser un psíquico para saber en que estaban pensando...Ay!!!
Cuando se le dije a Edward, con la intención de buscar ayuda, le pareció una idea estupenda, y como ya había dicho, me dijo que me recogería ese día a las ocho de la tarde. Alice se encargó de mi vestuario y de mi paciencia, que con el humor de Edward era mínima, y me preparó para esa noche.
Como había prometido, Edward se fue de mi casa a las cuatro de la tarde y Alice me estuvo torturando hasta bien entradas las siete. Una hora más tarde, él apareció en mi puerta elegantemente vestido con un esmoquin negro. Sí, para no faltar a la costumbre, me faltó el aire al ver su perfección y, sí también me puse intensamente colorada. Edward observó el trabajo de Alice durante unos segundos, se sonrió para si mismo y me ayudó a entrar en el Volvo. Yo estaba al borde de un ataque de alguna cosa, ¿¡porqué no me decía lo que le pasaba de una vez!? Yo quería a mi Edward, no a un chófer!
El beso Bella, no te hagas la tonta...
La voz perturbadora volvió a sonar en mi mente. Mientras hacía imposibles para no romper a llorar, sin darme casi cuenta ya estábamos dentro de casa de Mike y me encontraba hablando con Ángela y Ben. Edward estaba a mi lado, pero realmente parecía más una bonita estatua decorativa que mi acompañante...
- Bella, Ben y yo nos vamos ya. Verás es que en mi familia es tradición escuchar las doce campanadas con tus familiares y bueno Ben...- Ángela se sonrojó - es parte de la familia...jeje!
- Claro Ang! Tranquila! - Les saludé con la mano mientras se alejaban - Divertíos!
- Gracias!! Feliz año, Bella - Chilló Ben desde casi la otra punta del salón
Me quedé viendo como se marchaban esquivando a los bailantes antes de girarme a ver a Edward. Me daba miedo y rabia que continuara con esa expresión, o debería decir con esa inexpresión...
- Edward, porqué no me dices ya lo que he hecho, porfavor...- Lo dije en un susurro y sin girarme todavía, pero sabía que él me podía oir perfectamente. Hubo unos segundos de inmobilización por su parte.
- No entiendo a que te refieres Bella - Me susurró en mi oido. No aguanté la presión y lo encaré.
- Ah no? Entonces dime porqué llevas dos semanas con esa actitud...! - La desesperación acumulada estaba saliendo a flote...peligro!
- ...
- Edward porfavor, si no sé porqué disculparme no puedo hacerlo...dime que he hecho - O dime que sientes realmente por Tanya... La voz volvió a hacer de las suyas y me hizo soltar una lágrima que a Edward no le pasó desapercibida. Se le descompusieron las facciones en una mueca de dolor semjante a la de aquella nefasta tarde.
- Bella yo... - Se calló cerrando los ojos y mordiéndose los nudillos. Por la fuerza de su mandíbula me pareció que se los quería romper...
Sin previo aviso abrió unos ojos como platos y clavó la mirada (de total incredulidad) hacia algún lugar de la pista de baile. Rápidamente giré la cabeza para encontrarme a pocos centímetros de mi brazo izquierdo el cuerpo perfecto de...Tanya. No la había visto llegar ni acercarse, claro.
- Edward...podemos hablar un segundo porfavor? - Dijo ella sin siquiera mirarme. Edward no le apartó la mirada, cosa que me provocó nauseas y una deshidratación lacrimal inminente.
- Claro - Dijo al fin - Bella, me disculpas un momento, porfavor? - Me dijo ahora mirándome a mí. De mi boca salió algun extraño sonido en una lengua muerta que ni yo misma entendí y me giré sobre mis talones para escapar de sus miradas.
No quería ni podía estar presente si...bueno, ya saben...
Las lágrimas volvieron a mí, y el nudo del mi pecho subió como la espuma hasta colocarse salvajemente en mi garganta, cerrándole el paso al oxígeno. Busqué una silla, si no me sentaba lo más seguro era que me desmayara ahí mismo de la impresión. La única silla libre que encontré fue al lado del rincón de bar, donde pude comprobar que, efectivamente, en casa de Mike había más acumulación de alcohol que de aire propiamente dicho...
Debería largarme de aquí... - Me dije a mí misma. Pero no me dió tiempo a acatar la orden ya que, Mike se me acercó más sigilosamente incluso que Tanya, colocó una silla al lado de la mía y me puso un vaso de algo que hechaba una fortísima olor a alcohol del duro en la nariz.
- Bebe, esta muy bueno cuando te acostumbras a la quemazón. - Sonrió y pude deducir que él ya llevaba unos cuantos...
- No Mike, yo no bebo, gracias
- ¿Qué os ha pasado a tí y a Cullen? Lo he visto con una chica la mar de mona en los lavabos. - Dijo sin apartar el vaso de mis fosas nasales.
- ¿Qué? - No puede ser...
- Sí, de verdad. Estaban como discutiendo por algo y él parecía disgustado. - "Los borrachos y los niños no mienten". Sonó la voz de mi difunta abuelita recitando ese sabio refrán... Ni siquiera tenía ganas de llorar, no entendía nada. ¿Qué estarían discutiendo? ¿Qué quería Tanya? ¿Porqué Edward se comportaba así conmigo?...
El trozo del cerebro que llebava torturándome dos semanas se apoderó de mis brazos y cogió el vaso con esa extraña substancia que sotenía Mike, el qual había comenzado a tararear alguna canción. Ante la atenta mirada de Newton llevé el vaso a mi boca y engullí el líquido sin pensármelo mucho, por no decir nada. Mike respondió con una sonora carcajada que la estridente música amortiguó. Mi garganta comenzó a arder provocándome escalofríos por la sensación. Sentí en mis ojos lo mismo que si estuviera cortando cebollas y un gusto amarguísimo me recorrió la lengua, ahora abrasada.
Mike volvió a reir y me rodeó los hombros, pero no me importó en absoluto. Miré dentro del vaso como esperando encontrar algo pero solo identifiqué el hielo semi fundido.
- Te dije que el 43 estaba buenísimo! - Dijo él volviéndome a llenar el vaso. Sin ser consciene me lo volví a llevar a los labios ahora con mayor cuidado, ya que sabía los efectos abrasadores. En tres sorbos más volví a acabarme su contenido, que frustrante...
- Mike ponme más que me hechas muy pocooooo...- Mi voz sonó como si de una niña pequeña se tratase. Que gracioso! No pude evitar reirme de mi misma.
Prové diferentes sabores y también colores: verde, azul, con limón, con fanta, con otros licores...Todos eran chupitos pequeños, no entendía como la gente podía acabar perdiendo la consciencia. Eso era que no controlaban...yo sí que podía parar cuando quisiera...Pararía en cuanto la silla se estuviera quieta, y el elfito verde me dejara volver a sentarme, claro...
- Bella creo que nos hemos pasado un poquito, no crees? - Dijo Mike riendo como un imbécil
- Cállate Newton! Ja ja ja! - Yo solo me reía de él, eh? - Y sujétame la silla!
Mike, que en ese momento no recordaba si se llamaba así, se puso muy serio depronto, apartó la silla haciendo rodar el elfito y me rodeó la cintura con un brazo. Mi mente se retorció de dolor al recordar que eso era lo que solía hacer Edward antes de besarme, almenos hacía dos semanas lo hacía...
- Mike apártate de mí - Todo el buen humor se me fue de golpe y me sentí desorientada, malhumorada y depresiva. Haciéndome caso omiso Mike siguió acercando su cara a la mía y yo luchaba por apartarlo, pero me comenzaba a sentir súbitamente mareada y casi había olvidado donde estaba. - Mike no, déjame porfavor... - Depronto la cara de Mike se transformó en la de Edward y gruesas lágrimas comenzaron a inundar mis ojos, pero él ahora debía estar con esa bruja rubia y yo no podía hacer absolutamente nada...
Mike no hizo ningún caso a mis lágrimas e interpretó mi debilidad como una aceptación; bajó su mano hasta donde mi espalda pierde su nombre y...
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Y QUÉ??
que le pasará a Bella? 0.o
Y al pobre elfito!? ajajajja xDD
aclaracióN ; "el elfo verde" y "las sillas que se mueven" que ve Bella, son fruto de la cantidad de alcohol que ha ingerido. Además, sabemos lo que pasa normalmente en ese tipo de fiestas, con ese tipo de compañías (Mike) si dejas tu vaso de la bebida por ahí y luego vuelves a beber...Yo os recomiendo que no lo hagáis nunca, ya que puede ser muy peligroso. Si alguien os quiere mal, o le parece divertido, es muy fácil que os echen algo que no sea exactamente alcohol en vuestra bebida. =S
Bueno, es un consejo! :)
Hasta la próxima!! Y siento el retardo!! xO
xDD
un besazoOOOoOo!
ya sabeis, si os gusta un GO o bien un REWIEW !
ejej =D
os kierOoooO!
:)
