¿Cita?

Bella P.O.V

Volteé mi rostro y ya se podía ver el centro comercial, aunque un poco borroso, por la velocidad del auto.

Suspiré, cerré los ojos y me lleve una mano a mi tabique nasal.

-¿Cansada?—Sí, eso era poco.

-No, estresada es la palabra correcta. —Antes de poder abrir mis ojos, sentí como el auto se detenía y una puerta se abría.

Volví a suspirar, abrí los ojos y me bajé del auto. Alice ya se encontraba a puertas del centro comercial. ¡Vaya! Para ser pequeña es bastante rápida.-Me dije.

Caminé a paso cansado hasta llegar a las puertas donde la pequeña duende me esperaba.

-¡Vamos, Bella, hoy es una gran noche!

-No sé si te habrás dado cuenta, pero ¡tengo una cita con mi jefe!-Casi gritó la ultima parte, pero es que si arruinaba algo me despedía.

-Por eso mismo tienes que estar feliz, ¿Sabes cuán difícil fue para convencer a Edward?—Mis ojos se abrieron de par en par. No sabía si sentirme ofendida o matar al pequeño mounstro.

Mejor lo olvido y ya.

-Seré feliz, cuando terminemos la tortura del centro comercial.

-Será rápido.

-Define rápido. —A la pequeña duende se le formó una sonrisa maliciosa por todo el rostro, la cual hizo que me diera miedo; pero tan sólo un poco.

--

Después de 3 tiendas y muchas probadas, entramos a una tienda de vestidos, en la cual me probé como tres, mientras que Alice hablaba con un vendedor que parecía su amigo de toda la vida.

-Alice, querida ¿Te llevas ese?—Preguntó el joven. Señalando el vestido en el aparador al lado de ella.

-No, Mauro, creo que me pasearé por dos o tres tiendas más. Sabes lo difícil que soy. —Soltaron una risa algo falsa los dos.

Alice volteó a verme y yo quería asesinarla con la mirada, ¿Aun quiere ver más tiendas? Ella dijo que sería rápido.

-Está bien, está bien, Bella. Mauro, ¿te acuerdas de la colección que sale el próximo mes?

-¡Ay, Alice, picarona! Si, si la tengo. —En ese momento me quise matar de la risa, pero opte por llevarme la mano a la boca y mirar a las ventanas.

Después que me calme volví mi vista hacia Alice y Mauro. En la mano él tenía un pitillo de color blanco y una blusa de manga corta color negra, por otra para, Alice, tenía unos zapatos de tacón alto color negro.

Ese conjunto me gustaba, no era muy exhibicionista, pero tampoco algo muy conservador.

Alice lo pagó y le dieron la ropa en unas bolsas que tenían inscritas "Chanel".

-¡Ahora el peinado!—Dijo, emocionadísima. Salimos de la tienda, pero antes de que emprendiéramos rumbo a la peluquería me estudio con la mirada de arriba abajo.

-¿Algo está mal?—Dije preocupada.

-Sí, ¡Yo!

-¿Tú estás mal?

-No, tonta, yo te puedo peinar y hacer la manicura y todas esas cosas…-Alice dio pequeños saltitos en su mismo sitio.

-Está bien, Alice.

Salimos del centro comercial y nos fuimos directo al estacionamiento. Subimos al auto y le di gracias al cielo por sentarme. Cerré mis ojos y pensé en otra cosa que no fuera del hecho de salir con mi jefe y un posible despido.

-¿Por dónde es tu casa?—Preguntó Alice.

Le dije la dirección y diferentes avenidas y calles donde podía tomar un atajo.

El carro se detuvo y Alice bajo del auto. Yo palmeé mis bolsillos para sacar mis llaves, en el izquierdo sonaron.

Bajé del auto y nos abrieron la puerta del edificio, entramos y a la mano derecha estaba mi apartamento.

Metí la llave y abrí la puerta. Y el culpable de todas mis desgracias saltó encima mío, tumbándome y casi a Alice.

-¡Ay, es la cosa más linda que he visto!—Dijo Alice, dándole unas palmaditas en la cabeza.

Después que logró quitarse de encima de mí, me incorporé de manera rápida. Alice me jaló hasta mi dormitorio y tiró las bolsas en mi cama.

-¿Cómo sabías donde….?—Dije atónita.

-Tengo un don. —Dijo encogiendo los hombros.

-Bueno…

-¡No hay tiempo que perder, anda a bañarte!—Le hice caso y me metí al baño.

Me desnudé rápido y entré la ducha con el agua algo fría para mi gusto. Shampoo, re acondicionador, jabón y listo.

Al salir me enrollé en una toalla e hice lo mismo con mi rebelde cabello. Abrí la puerta del baño y ahí sentada estaba Alice, haciendo zapping con el control.

-Listo. —Dije, haciendo notar mi presencia en la habitación.

Se incorporó rápido y sacó la ropa de las bolsas, me miró con un ojo analítico, y supe que en este instante comenzaba el makeover.

Me tendió la ropa y me ordenó cambiarme, mientras se iba por algo a la cocina, y es que comprar le deba hambre y más si es un makeover.

Observé la ropa por un largo tiempo antes de ponérmela. ¿Qué demonios hago? Si hubiera estado pensando esto hace como dos meses, estoy completamente segura que me mataría de la risa. Pero visto de una diferente perspectiva, no hay nada de que reírse.

-¡Bravo! Ahora a maquillarte. —No noté cuando Alice había llegado. Es mas, es demasiado difícil si noto a alguien cuando estoy ensimismada en mis pensamientos.

Me obligó a sentarme enfrente del espejo del tocador y que cerrara los ojos. Y es que no pueden ver su obra de arte hasta que esté terminada.

Sentí como los delgados pinceles recorrían mi rostro y me daban una especie de "masaje".

Después de unos cuantos minutos, Alice, terminó su obra maestra y la verdad es que me dejo irreconocible.

Me hizo unos rizos en las puntas de mi cabello, un broche en este; el maquillaje no era muy cargado, era una fina capa de una escala de grises.

Un brillo labial de un color cereza suave, y por ultimo pero no menos importante una cartera que hacía juego con todo.

-¡Wow! —Fue todo lo que pude decir, y era la palabra que resumía lo que había hecho.

--

Me mire al espejo del auto por enésima vez, y me pregunté si estaría correctamente vestida para la ocasión. La palabra novia falsa resonaba en mi cabeza, y me tranquilizaba diciendo que solo es un trabajo más para mi jefe.

Traté de relajarme pensando en la vida de cualquier otra persona, pero da por casualidad que por mi mente estaba la vida de Edward, es decir, ¿Por qué su novia falsa? ¿Es que acaso no le podía decir a la chica que no estaba interesado en ella?

Esto de hacerse la noviecita falsa es demasiado trabajo, es decir tenemos que abrazarnos… ¿besarnos?

Me congelé en ese mismo instante, nunca se me había pasado por la cabeza ese mínimo detalle

-Estás perfecta, Bella. —Me dijo Alice.

Me bajé del auto y caminé con cuidado hasta el porche de la casa, era sorprendente que aún no me hubiera caído, ni siquiera una pequeña tropezada.

Alice tocó el timbre y de la nada se le dibujo una gran sonrisa en el rostro. Entonces me congelé en cuanto abrieron la puerta.

Edward, digo, mi jefe en unos pantalones negros un polo blanco y un blazer negro.

Sr . Cullen—Dije bajito. En ese momento quise darme una bofetada. Sonrió.

-Bella, mientras no estemos en el trabajo me puedes decir Edward.

-Cl-claro. — ¡Por Dios! ¿Qué me está pasando?

-Por cierto, te ves hermosa. —Sentí mis mejillas arder.

Puso su brazo alrededor de mi cintura y así entramos a la mansión. Era de un color blanco, tenía algo como tres pisos y unas grandes ventanas.

La sala era espaciosa y en ella se encontraba, un chico bastante musculoso y grande, un chico de cabello rubio no tan musculoso como el que estaba a su costado, una chica de cabello rubio, la mujer más hermosa del mundo; y otra chica alta de cabello rubio rojizo.

Volteé mi cara y estaban los— que creo— padres de Edward. Era bastante parecido a su papá, pero sin embargo había sacado los ojos de su mamá. Sus padres tenían un aspecto bastante joven.

La madre de Edward se acercó y me abrazo maternalmente.

-Hola, soy Esme, la madre de Edward. —Me dijo gentilmente.

-Hola. —Dije algo bajo y algo nerviosa. Edward me apretó mas contra él, dándome más confianza. El padre de Edward se acercó a su esposa y la abrazó, justo como Edward y yo estábamos.

Me causo algo de gracia esa escena.

-Soy Carlisle, el padre de Edward; tú eres la famosa Bella. Edward nunca deja de hablar de ti. —Me sonrojé al instante.

¡Malditos reflejos!

-Cosas buenas espero. —Solté pequeña risa nerviosa.

Edward me besó en la coronilla y me abrazó con cariño.

-Claro que cosas buenas. — ¿Por qué tengo la impresión de que esta va a ser una larga noche?

Tan solo sonreí.

-¿Esta es mi nueva hermana?—Dijo una voz masculina bastante fuerte.

-Emmett, no la vallas a romper, eh. —Dijo la duendecilla.

-Tendré cuidado, lo prometo. —Aún no le veía el rostro, pero a juzgar por lo que Alice y el estaban conversando debía ser bastante fuerte.

Cuando Edward me soltó de su presa, me volteé y vi al chico de cabellos negros, hoyuelos y musculoso. Emmett.

Se acercó a mí y me abrazó hasta levantarme del suelo. Poco a poco me quedaba sin aire.

-M-m-e q-quedo s-sin a-a-ire. —Dije a duras penas. Emmett soltó una risotada, mientras que Edward algo parecido a un gruñido.

Emmett me bajó cuidadosamente y Edward me cargó antes de tocar el suelo. Con cuidado, y fijándose si ya estaba respirando normalmente.

-Estoy bien, Edward, en serio.

-Emmett, ¿No crees que más de veinte kilos de musculo como tú, debería abrazar a la gente con cuidado?—Lo regañó Edward.

-Lo siento, Bella. —Dijo como un niño pequeño.

-No hay problema, Emmett. —Dije con una leve sonrisa.

Edward P.O.V

Hasta ahora todo estaba saliendo de maravillas, pero no recuerdo bien por que acepte esto. ¡Oh sí! Mi querida hermana, Alice.

Claro, ella había dicho:

- ¡Vamos Edward, así Tanya sabrá que estas con alguien más y te dejará en paz! Estoy segura que matarás dos pájaros de un tiro.

-¿De qué hablas, Alice?—Le respondí.

-Todo a su momento. —

A veces mi hermana y su "poder" me asustaban, tan sólo a veces.


¡Ahhhh! Lo sé, algunas de ustedes de hecho me tienen con amenaza de muerte. Lo siento mucho, en serio he comenzado las clases y tengo montones de tareas.

Estoy haciéndome un espacio entre tanto , en fin agrandezcanle a las dos grandes amenazadoras que me obligaron a actualizar hoy no quiero decir nombre pero cough Laura cough Estefanía cough Taniiah Darcy cough , enserio no quiero hacerlo.

Espero que les haya gustado el capi de hoy , espero estar colgando "Como si fuera cierto" Entre mañana o pasado.

Bueno eso es todo.

PD: ¡Muchas Gracias a todas las chicas que leen el fic! En serio gracias por el tiempo que se toman.

Bueno eso es todo

Besotes estilo Edward combinado con Robert Pattinson (¡Me muero!)

Cuídense