H: Si te digo la verdad, no sé porqué no pude. –Le miré sorprendida. Me esperaba cualquier cosa, menos esa-. Estaba enfadado y un poco… desilusionado. –Sonrió amargamente-. No es que sea normal ver a la mujer que pensabas sería la madre de tus hijos en la cama con otro.
M: Lo siento.
H: No te disculpes, al fin y al cabo la culpa era mía. A causa de mi trabajo no nos veíamos muy a menudo y ella… buscó en otro lo que yo no le daba.
M: Ah… -De golpe, acuden a mi más preguntas y suspirando, le miré a los ojos-. Tengo más preguntas.
H: Puedes preguntar lo que quieras.
M: Pero no me parece justo que solo tu contestes. –Me pongo a pensar una solución, y al encontrarla, sonreí-. Hacemos una cosa. Una pregunta tú, y otra yo. Así, al igual que yo sé de ti, tú podrás saber de mí.
H: ¿Lo que quiera? –Asentí-. Ok. Entonces, me toca. ¿Dónde naciste?
M: En Arizona. –Le sonreí-. ¿A qué te dedicas?
H: Bueno… soy piloto naval. ¿Cómo es qué estabas en Washington?
M: El prestamista me trajo. Así que, llevas uniforme blanco, ¿no?
H: Exacto. ¿En que trabajabas tu?
M: Camarera. –Suspiré-. ¿Ahora estás de vacaciones?
H: No. Estoy de baja. –Agachó la cabeza-. No tengo más preguntas, al menos, de momento.
M: Yo sí, pero no estoy segura de que vayas a responderme.
H: Inténtalo.
M: ¿Por qué… por qué estás de baja?

Noté que eso era algo bastante duro, porque sin decir nada, se levantó y no me dirigió ninguna mirada. Comenzó a recoger el desayuno y a fregarlo. Le seguí hasta la cocina y pensé en alguna forma para hablar, cambiando radicalmente de tema.

M: ¿Está lista mi ropa de ayer?
H: Creo que sí. Debe de estar aún dentro de la secadora.
M: ¿Tienes secadora? –Le pregunté, sorprendida-.
H: ¡Claro! No me atrevía a colgar mis… mi ropa interior en la ventana. –Terminó la frase, sonrojándose-.
M: Ajá… ¿Alguna perdida grave? –Sonreí en mis adentros-.
H: Si, más de una.
M: Cuanto lo siento, Harm… Te acompaño en el sentimiento. –Fingí apenarme-.
H: Muy graciosa, Mac. Creo que me voy a morir de la risa, ja, ja, ja.

Fui a la secadora y busqué mi ropa. Cuando la cogí, caminé hacia el dormitorio y empezé a vestirme. Escuchaba a Harm silbar una melodía, que reconocí inmediatamente. Me reí interiormente. La canción parecía especialmente diseñada para los marineros. "In The Navy". Yo siempre he sido más partidaria del cuerpo de marines, pero… teniendo en cuenta que mí tío Matt es coronel de los marines, pues… Soy un poco parcial. Aunque, no tengo nada contra los calamares. Es más, creo que desde que sé que Harm es piloto de la naval… Voy a empezar a ser "fan" del cuerpo.

Cuando terminé de vestirme, salí al encuentro de Harm, quien me dijo que iba a ducharse. Para pasar el rato, ojeé los cd's que él tenía al lado del reproductor y me quedé asombrada. Prácticamente teníamos los mismos gustos musicales. Pensé en poner algo de música, pero el cierre del grifo me avisó de que Harm iba a salir ya de la ducha.

A los cinco minutos, él salía totalmente vestido y con una sonrisa que me hacía temblar las rodillas. Se acercó lentamente a mí y cuando estaba a un palmo de distancia, me habló.

H: Entonces… ¿Qué tienes pensado para hoy?
M: Puede aburrirte… -Susurré-.
H: Si estoy contigo no creo que me aburra. –Me contestó, en el mismo tono de voz-.
M: De compras. Mi tío me ha prestado dinero para poder comprarme ropa, cepillo de dientes, colonia,…
H: Uhm… No suena tan mal. –Me cogió por la cintura-. ¿Nos vamos?
M: ¡Claro!

Continuará…