Mi Enfermero Predilecto
Chokehold
La extraña Michelle
Su piel era exquisitamente fría, perfecta para mi capa membranosa caliente y afiebrada. Su tacto era grácil, suave, tersa, de mármol, lo suficientemente fría como para acallar la fiebre inmensamente dolorosa que azotaba mi cabeza esta noche. Sus besos, ¡Dios!, sus besos, cualquier hombre con demasiados espermatozoides se haría un maldito gay por uno de sus besos. Uno de sus tantos y fogosos besos.
Estaba predestinado a vociferarlo por todo el mundo.
Tenia por pretendiente al mejor/excelente/insuperable/perfecto hombre (y posible vampiro) que una frágil y estúpida humana pudiese tener la suerte de tenerlo y (si quiera) conocerlo en su estúpida y humana vida. ¡Já!
— Bella — Susurro, con un poco de tristeza, sabiendo que quedaban cinco minutos más de puro y calentito cuchi-cuchi — Hay que parar — Advirtió.
Me dio la leve impresión de qu esas palabras eran destinadas más para él que para mi, ya que yo, por todos los lados que me miren, no tengo ninguna fuerza de voluntad cuando se trata de sus fugases besos.
— Hm — Gruí, poniendo toda mi fuerza (y lo que quedaba de ella) en acercarlo a lo que más podía de mi cuerpo caliente. Solo un poco. Solo un poco más, hoy no insistiré toda la noche como otras veces.
— Bella.
¡Ya esta!
¡Adiós dulce y hermoso beso de 'Buenas noches'!
Como odiaba aquel vació tan frió.
— Podría haber durado un poco más — Me queje, haciendo cariño a sus fuertes y fríos brazos — Estoy enferma, tengo menos fuerza que antes, ¡No es justo! — Volví a gruñir.
— Por suerte que no tienes fuerza, ¿He? — Dijo picaron, acostándose al lado mió, envolviéndome en la estupida sabana de la estupida cama estupidamente gigante. — Creo que esta enferma te afecta mucho más, pareciera que hoy tenías más fuerzas para…
Me sonrojé.
— De todos modos, te ves adorable así — Dijo, trayendo su hermosa mano de modelo de anillos, con dedos de un excelente pianista, a mi humana y frágil mejilla. Bufé con ganas.
Tome su antebrazo para que dejara de hacerme cariño, esta era otra faceta de mi nueva enfermedad, evitar que Edward me tocase, me daba una repulsión asquerosa que después de un atrancamiento cuchi-cuchi se hiciera el tierno y con su voz extremadamente sexual y aterciopelada me digiera 'Oh, cariño, no tienes la culpa de esto…'
Palpe todo su ante brazo, hasta llegar a un…relieve, por muy extraño que parezca. Encendí la lámpara para ver que era, dudo mucho que fuese una picazón de araña o cualquier bichito raro, Edward era algo parecido a 'todopoderoso' nada malo le podría pasar, excepto, que Emmett viniera por quinta vez esta noche a preguntarle sobre su virginidad.
— ¿Qué es eso? — Le pregunte, mientras encontraba el interruptor de la lámpara que se posaba en la mesita de noche, con un intento fallido de encontrar el bendito interruptor.
— ¿Qué cosa?
¡Hay estas, pedazo de cosa china mal construida-barata!. Encendí el bendito interruptor y me volví al brazo de Edward, que por cierto, ya no estaba sujeto a mis manos.
— Edward — Llame — Muéstrame tu brazo.
—¿Po…por qué? — Pregunto.
¿Edward, titubeando?
Nah.
— Edward, el brazo — Rodé los ojos en el aire.
— ¿Pero…para qué? — Volvió a insistir.
Mi paciencia, por más que sea humana, tiene sus límites.
— ¡El maldito brazo, Edward!
— ¡Si Edward, el maldito brazo!
Estupido Emmett que aparece en la puerta con la maldita cámara fotográfica.
— ¿Otra vez vienes a preguntar sobre…'ese tema'? — Le pregunte, con cierta irritación.
— No me doy por vencido tan rápidamente — Sonrió, mostrando todos sus perlados dientes — Era de esperarse que yo estuviese aquí ahora con…esta cosa, que por cierto — Agrego, y luego, llego al lado de la cama a velocidad vampirica — ¿Sabes como se prende esto?, esta es de Alice, Rosalie no me dejo usar la nuestra, ya que dijo que había gastado toda la memoria en video educativos para mayores de dieciocho.
— ¡Tú y Rosalie graban sus…rela…!
Emmett me tapo rápidamente la boca.
— ¡Sh!, Esme esta abajo cambiando la mesa de centro por quinta vez en el mes, ¡Te puede escuchar! — Susurro fuerte.
— ¡Dios Emmett!, vete de aquí — Rogó Edward, levemente enojado y cansado.
— ¡No! — Negó Emmett — Primero que Bella me diga como se prende esta cosa.
Suspiré.
— Queridísimo y amado y por supuesto respetable y honrado hermano, brother, Emmett — Gruñí, el rió — ¿Ves ese pequeño botón que dice 'On'?, por si no sabias significa 'Prender' en Inglés, ¿Qué te parece?, apuesto que si apretar allí, esa preciosa camarita rosada se prendera.
Emmett dejo de reírse.
— Eres dura — Asintió, apretando el maldito botón.
— Aprendí del mejor — Sonreí, tomando el brazo de Edward para levantarlo como gesto de triunfo, pero en vez de eso, sentí de nuevo el relieve, esta vez, afirme el brazo contra la pantalla de la lámpara, la piel de Edward brilló y gruño sonoramente.
Emmett rio con ganas.
— ¿Es que no le has contado de Michelle, Edward? — Sonrió su hermano, luego de prender la cámara y apuntarnos con el lente a nosotros — ¡Dios!, esto lo tengo que grabar, Alice me va amar.
Pasé es estupido comentario por alto y me volví hacia Edward.
— ¿Quién es 'Michelle', Edward? — Le pregunte, soltando su brazo con odio.
— No Bella — Negó Emmett — No es 'Quien', es 'Que'
— ¿Qué?, ¿Michelle es una cosa? — Grité.
— Mejor me voy — Anuncio Emmett, después de cerrar la puerta.
Momento de un leve silencio.
Un segundo.
Dos segundos.
¡No permitirás que espere tres segundo más!
— ¿Y bien? ¿No dirás absolutamente nada? — Le dije.
— Si, tienes que guardar reposo…
— ¡Al diablo el reposo! — Me crispe — Dime en este mismo instante quien diablos fue 'Michelle'.
Edward rodeo los ojos en el aire y se levanto la manga de la camisa, para mostrarme, exactamente, un tatuaje con el nombre 'Michelle' en él. ¡Dios!, hasta el nombre era horroroso.
— Tienes exactamente un minuto para explicarme como es que te hiciste eso — Apunté.
Edward tomo una bocanada de aire demasiado extensa para ser un vampiro que no necesita aire para vivir.
— Primero, debes ponerte en mi lugar, Bella, hace muchos años, muchos años atrás, me sentía realmente incomprendido. Habían pasado cinco años después de mi transformación y aún no conocía a nadie parecido a mi, nadie que compartiera mi misma naturaleza, exceptuando Carlisle, por supuesto.
'Fue entonces cuando me dio la locura de salir por la noche, ya que la soledad se sentía demasiado cuando la luna se asomaba'
— Ugh — Gruñí — ¿Tu, saliendo de noche?, ¿Y que se supone que hacías exactamente?
— Eran fiestas, Bella — Prosiguió Edward — Generalmente iba adolescente… no eran tan alocadas como en estos tiempos, pero se aplicaba muy bien el termino de 'Sexo, drogas y Rock 'n' Roll'. — Sonrió — Recién empezaba a emerger la tribu de los Punk y a los chicos le gustaba cada vez más el Rock.
— ¡Ja!, ¿Tu como Punk? — Reí — Okey, eso si que sería una ocurrencia de Emmett, ¡Pero por Dios!, ¿Tu como Punk? — Volví a reír — ¡Es comos si yo fuera Gótica!
— Si, como te decía, en ese tiempo no conocía a absolutamente nadie de mi especie y Carlisle no estaba como un ejemplo paternal en mi vida cotidiana, apenas si era un neófito que apenas controlaba su sangre.
— Esta bien, entiendo — Deje de reír — Es que es tan difícil de…creer.
Nos quedamos un minuto el silencio. Mi risa se apago completamente y fue remplazada – de nuevo – por aquel odio a ese estupido tatuaje.
— ¿Y bien? ¿Dónde esta Michelle en esta historia?
Edward suspiro.
— Conocí a Michelle en una de las tantas fiesta que fui, y para mi suerte, era de mi especie, un vampiro — Asintió — No era como los demás, no gritaba, ni bailaba como los demás, aquello fue extraño, también, por que siempre yacía en el fondo del salón sin nada que hacer, viendo a los demás bailar, casi al igual que yo, solo que yo me sentaba y trataba de aparentar.
— Esta bien, chico autista, prosigue.
— Salimos, me llevo a varias partes, recorrimos bastante y la conocí bastante bien, me dijo que sabia tatuar y pues, me hizo el tatuaje, como muestra de 'amistad' según ella.
— Hm, claro — Rodé los ojos — Y por que ya honestas con ella he?
— No sabia que era travestí.
Silencio.
Un amargo y prolongado silencio.
— ¡Dios! — Grito Emmett — En ese tiempo el pequeño Eddie recién conocía los estilos de vida de los habitantes en este planeta — Entro por la puerta principal, con la camarita en sus gigantes manotas — La verdad que hasta el día de hoy se pregunta que es un Gay.
— ¡Dios Edward! — Le grité, tirándole un cojín — ¿Cómo no te diste cuenta?.
Pero Edward ya no estaba al lado mió, si no en el piso riéndose como loco.
— ¡Hu…Hubiese visto tu cara! — Dijo, entre risas — ¡Estuvo tan bien!
No entendía nada.
— ¿Qué significa esto? — Le pregunte a Emmett, quien chocaba la palma de su mano junto con la de Edward. — ¿Edward, Emmett, me podrían explicar que significa esto?.
— Ocurrencia de Emmett — Apunto Edward — Fue quien creo tan macabro plan, en serio, Bella, no me mires así, Emmett creo el plan, ¡Lo juro por Dios!
— ¡Tu eres agnóstico! — Le grite, apuntándolo.
— ¡Bells, Bells!, cálmate — Rió Emmett — Solo fue una bromita pequeña, es una… 'bienvenida' oficial a la casa Cullen, todos hemos pasado por una. — Sonrió finalmente. — Yo creí que Jasper y Edward eran gays, y Rosalie con Alice lesbiana, ¿¡Sabes lo que es eso!?.
— Sigo sin…entender.
Los dos suspiraron de manera sincronizada. Al mismo tiempo.
— ¿Has visto alguna vez Miami Ink? — Pregunto Emmett, sentándose en la cama — Es un programa de la televisión, estuve viendo largas temporadas, son varios chicos que tatúan demasiado bien…
— Y el tonto de Emmett — Siguió Edward — Quería saber que se sentía hacer un tatuaje; se lo pregunto a Rosalie, Esme, Carlisle, Jasper, Alice y todos dijeron no, a mi ni siquiera me pregunto, si no que dijo 'Voy a tatuar a Bella' — respondió, haciendo una perfecta imitación de su voz — Entonces le dije, obviamente, que no te podía tatuar, ya que no tenia experiencia alguna.
— Entonces le dije que si no eras tú, sería él — Rió Emmett — ¡Fue todo fantástico!, sabia que tenia talento innato, pero él tonto no sabia que estaba escribiendo 'Michelle' en vez de 'Bella'.
— ¿Cómo querías que 'adivinara' si cada vez que quería ver mi brazo me gritabas 'No', y me trabas de nuevo a la maldita camilla? — Respondió Edward, enojado — ¡Al final Alice tubo que decirme que rayos tenia tatuado en mi brazo!.
— Si, básicamente eso fue 'Michelle', no un travestí, como te dijo Edward.
Los dos me miraron después de un lapso de leves segundos, finalizaron por fin su relato. Edward se acerco rápidamente a mi, limpiando las salinas lagrimas de mis mejillas.
— ¿Por qué lloras, Bella? — Me preguntó, preocupado.
— ¿De…de verdad — Pregunte, entre lágrimas — que trataste de hacerte un tatuaje…con mi nombre?
— ¿De verdad que por eso lloras? — Pregunto, asombrado.
Asentí.
¡Estupida enfermedad con sus estupidos síntomas extraños!
— ¡Aw!, que hermosa pareja — Rió Emmett, sarcásticamente. — Hermoso — Aplaudió, con fingida debilidad emocional.
Emmett se fue y de nuevo éramos yo, Edward y la gigantota cama King. El me abrazaba, olvidando por completo nuestro diferente tacto y nuestras muy diferentes temperaturas. Mis sollozos se fueron apagando, hasta quedar de nuevos hundidos en aquel silencio placentero.
— ¿Y bien? — Pregunté
— ¿Y Bien qué? — Preguntó
— ¿Te vas a quedar con ese maldito nombre en el brazo? — Aspeté — No creo que sea bonito estar con 'Michelle' en el brazo cuando en realidad están con una chica que se llama Isabella y tiene un nombre completamente diferente.
— Prometo sacármelo, lo juro — Levanto su brazo, y colocando su mano en su pecho – específicamente en la parte que 'supuestamente' debería estar su corazón – lo juró.
— Perfecto, ojala los Japoneses sepan hacer una 'Eliminación' de tatuajes — Asentí — No quiero que Michelle este en tu cuerpo, en absoluto, me desagrada esa idea.
— ¿Japoneses? — Pregunto él, sentándose en la cama — ¿Por qué Japón esta involucrado con mi tatuaje si se puede saber?.
— ¿Es que no escuchaste lo que te dije anteriormente? — Aspeté — Te dije que hoy quería sushi de Japón, de paso, te borraras ese asqueroso tatuaje y te tatuaras 'Bella', creo que con eso me sentiría mucho mejor.
— ¿Por qué no los cocina mejor Jasper? — Pregunto, haciendo énfasis al excelente don culinario de su hermanastro — Va hacer el mejor Chef que pueda conseguir a un radio de veinte mil kilómetros a la redonda, además, lo comerán en un santiamén… aparte — Cambio su tono de voz, levantándome de la barbilla con su pianístico dedo — Todavía huelo a 'Mangos' en la habitación, ¿Estas segura de que te comiste todos?
Me puse notablemente nerviosa, el sabia que no sabia mentir, aparte, sus ojos, sus malditos golden eyes me podían, si no fuera por que fuese tan perfecto, si solo fuera categoría 'Mike Newton' podría mentirle cuando quisiera sin que se diese cuenta.
Pero estamos hablando de un vampirito con ciento siete años de experiencias en sobornos humanos.
Suspire. A esto se le llamaba estar entre la espada y la pared.
En otro contexto.
Entre La king y un vampiro sexy.
— Me comí solo la mitad — Admití — Te demoraste demasiado con los mangos y se me había quitado el antojo brasileño, pero, ahora estoy dispuesta a esperar un día completo con tal de tener un poco de sushi. Lo prometo.
Edward bufó con notorio cansancio, besándome la frente y diciendo un casado 'Esta bien'.
Notas Autora:
+ ¿Ven lo que hace cuando uno no pone atención en clase de matemática?. Un Edward que conoce a Michelle, un chica-chico travestido, y malas notas en dicha asignatura. ¿Rewies?.
+ ¡Gracias por los que se molestaron en dejar uno :), ustedes rocks lml
Chokehold
