Mi enfermero predilecto
Chokehold
Libros paranormales
Yacía acostada — Como todo el resto de la maldita semana — leyendo tranquilamente el cuento infantil de 'los tren chanchitos' por que Emmett, se le había ocurrido la genial idea de que le ver si podía conciliar el sueño que había perdido hace una eternidad.
— ¿Cómo decías que se llamaba el de rojo?
— ¿El chanco color rojo?, no tiene nombre — Suspire, exasperaba — Es solo un cuento infantil Emmett, no tiene ninguna regla para que sea coherente y tenga cohesión, ¿Acaso puede botar una casa de paja con un soplido?
Emmett lo pensó.
¡Dios, lo pensó!
Cerré el libro en un amango de que Emmett entendiera la indirecta, pero fue imposible, lo siguió pensando. ¡Dios, paciencia dame paciencia!. Cuando levanto la vista y vio el libro cerrado me miro interrogante.
— ¿Por qué cerraste el libro? — Pregunto, con aire inocente.
— Es obvio que no te vas a dormir con algo tan infantil, Emmett, es imposible te que duermas, ¿Lo entiendes?, te he leído todo el maldito libro y cualquiera se hubiese quedado dormido, ¡Pero no tú!.
— ¿Y si te paso uno… ya sabes, de esos? — Pregunto, infantilmente.
— ¿Qué tipo de libros son esos exactamente, Emmett? — Le devolví la mirada. La verdad me hacia una idea, pero no creía que Emmett… se volaba un poco con esto de los cuentitos.
— De los triple x, ¿Quizás? — Susurro, bajito.
— ¡Que cosas dices, Idiota! — Le golpe con el librote, aun que sabia que era en vano; No dañaría nada importante, al menos, si es que seguía con mi teoría de que Emmett no tenia ninguna neurona en su cerebro – o con el paso del tiempo se extinguieron – y por otra, por que era indestructible frente a mi.
— ¿No… no podré dormir nunca más? — Pregunto, de nuevo, con el labio inferior levemente sobresalido del superior.
— Así parece Emmett, lo lamento — Asentí triste.
— ¡No, Dios, por que! — Lloriqueo, levantándose de la cama, botando la jungla de sabanas alrededor — ¡por que, por que!
— ¿E…Emmett?
Pero el seguía absorto gritando y pataleando – y rompiendo – todo a su alrededor, tal como un bebe, solo que este era gigante, gigantote, y hacia retumbar todo el piso con sus gigantes piezotes y sus musculosos brazos.
En un tiempo determinado, los gritos cesaron y deje de taparme los oídos con mis manos. Abrí los ojos y Emmett yacía parado en medio de la habitación con la vista puesta en el piso, meditando algo de suma importancia. Después de un momento levanto la vista y me miro con una gran sonrisa.
— ¿Qué? — Le pregunté.
— Seré emo
— ¿¡Qué!? — Grite, escandalizada.
¿Emmett, como Emo?. Si. Primero un Edward punk, un Emmett de emo y yo gótica. Genial. ¡Por Dios!, Emmett era todo un teletuvi, era Macabeo con Rosalie y aún así quería ser Emo, jop, solo le faltaba la ropa negra – y ¿para que detallar que su ropa era completamente de color blanco? – y cortarse las venas
— Por supuesto Emmett, tu estás perfecto para el papel de un emo, con esa vestimenta y esa chasquilla que te tapa los ojos — Ironicé — Deberías, también, ver MTV.
— ¿Tu sabes como son? — Preguntó emocionado.
Me golpeé fuertemente la cabeza.
Dios, dame paciencia.
— Chasquilla larga, ojos delineados a más no poder — Recalqué — vestimenta negra con calaveras, converse…
— ¡Más lento, más lento! — Pidió, mientras salía de la habitación y entraba rápidamente con un cuaderno que mostraba 'Diario de vida de Alice Cullen' — Ahora si.
— ¡Emmett!
¿Solo sentí que mi cabeza iba a explotar o fue Alice quien grito desde la habitación de al lado por que Emmett se había escurrido en su pieza para sacar su cuaderno personal donde anotaba cada maldita visión que tenía?.
— Espérame… solo un momento. — Anuncio, con la voz un poco entrecortada.
Asentí.
Emmett — por alguna extraña razón — ya no uso su rapidez vampirica para salir de la habitación, si no más bien, fue caminando — a paso extremadamente lento — como un humano más.
Apenas el se fue, Esme entro, con una extraña expresión en su rostro.
— Hola Bella — Saludo, apenas entro a la habitación.
— Hola — Saludé
— ¿Cómo te encuentras? — Me pregunto, con cierto toque maternal.
— Mejor, gracias — Le sonreí.
— Si, ya no estas tan ojerosa — Comento feliz —. Por cierto, se me olvido decirte que Charlie va a venir un pequeño rato para verte.
— ¿Oh, enserio?.
Aquello me molesto.
De repente mi padre se acordaba que había puesto su única hija en manos de vampiros psicópatas/desquiciado y se le ocurría visitarme por que no tenia nada mejor que hacer o se había olvidado momentáneamente del ESPN..
Jum. Muy bien.
— Gracias Esme — Agradecí.
— No hay de qué — Respondió —. Por cierto, ¿No tienes hambre?, supongo que mi hijo te ha despertado con sus berrinches.
— No, tranquila, estoy bien…
— Te traeré algo de comer —Interrumpió, con voz ¿pesada?, mientras se iba de la habitación y me dejaba sola.
¿Es que en esta casa nadie conoce el significado de NO?
Suspire.
Me pase una mano por los cabellos, me dio asco en el proceso. Estaban pegajosos ya que, obedientemente, como le había prometido a Edward, no me había levantado de la maldita cama más de dos segundos, solo en excepciones para ir al sanitario, pero por lo demás… estaba asquerosa.
Quizás por eso Edward se tardaba tanto con el sushi, sencillamente no aguantaba tanto mi olor.
La idea me escandalizó.
Tire las sábanas a un lado y corrí al baño, casi como si tuviera peste negra. Adentro, me encerré, le puse llave al cerrojo, tratando de impedir a cualquier intruso que entrase. Me desvestí fugazmente y llene la tina de agua – en un principio fría, pero después – caliente, e inevitablemente mis músculos se relajaron.
Cuando me relajé totalmente, abrí mis ojos y empecé mi búsqueda del shampoo y el bálsamo, junto con todos los útiles de aseo existentes en esa ducha, que era demasiado, también.
Estire mi mano para alcanzar el shampoo, pero en vez de tomarlo, se me resbalaron todos de las manos. Estúpidamente los recogí leyendo el anuncio que salía en cada tapa de los productos.
Crema depiladota.
Hm bueno, me gustan los lampiños
Shampoo
Mi vampiro siempre tiene que oler bien.
Viagra
Bueno…
— ¿¡Qué!? — Volví a leer la etiqueta del frasco, rogando que haya leído mal.
Pero nah. Nah señor, las letras estaban perfectamente escritas. V I A G R A.
Encima con azul, quizás por eso es el color favorito de Edward.
Doble ¿Qué?
EL frasco que sostenía en mis manos se resbalaba lentamente con el roce del agua, lo sostuve entre las mías sin soltarlo, creando a pasos agigantados alguna hipótesis para creer que el frasquito – Diminuto – que tenía frente a mi…
Una, no le pertenecía a Edward – y posiblemente Emmett lo dejó allí como posible garlito -; y dos, que en su contenido tenga…vitamina C.
¿Por qué diablos un vampiro tomaría vitamina C?
Rayos Bella, no estas pensando muy bien.
Pero si los vampiros… ¿Para que necesitan viagra?. Oh vamos, Edward no necesita de un medicamento humanoide para que…eso funcione. Es completamente incoherente, el es perfecto en todos los sentidos.
Hm.
Es mejor revisarlo solo por precaución.
Gire la tapa con fuerza bruta, saque el pequeño algodoncito que protegía las pastillas y luego resbale el frasco en la palma de mi mano para que salieran las pastillas.
Azules.
¡Eran azules!
— ¿Bella? — Llamo Esme. Las pastillas resbalaron a mis pies y por el sobresalto resbale en la tina cayendo bruces al suelo. El golpe retumbo en la habitación, y por lo tanto, en los odios de Esme — ¿Estas bien cariño? — Pregunto, con voz preocupada, girando la perilla.
— Si Esme — Gemí, mientras cerraba la ducha — En un minuto salgo.
— ¿Segura que estas bien?
— Si, no te preocupes.
Esme dejo de insistir en abrir la puerta pero sabia a ciencia cierta que estaba detrás de la puerta por cualquier cosa. Tome la toalla que estaba colgada y trate de recoger el desastre de las malditas pastillas azulinas del suelo jabonoso, producto del shampoo.
Coloque todas las pastillitas en el endemoniado frasco y salí de la ducha con sumo cuidado de no cometer una tontería, como caerme con lo resbaloso del piso. Mi suerte esta vez me halló, ya que un nuevo pijama yacía en la tapa de retrete, seguramente obra y gracias de Alice.
Cuando salí, no me había equivocado, Esme estaba afuera, con sus fracciones preocupadas aguardándome en la puerta.
— ¿Estas bien, Bella?, escuche una caída. — Explicó
— Si, bueno, me resbale con el jabón, pero no fue nada serio — Aseguré, tratando de evitar la mamones de Esme.
Ella no bajo la guardia en ningún momento.
— ¿Estas segura?
Asentí con los labios aplastados, tratando de infundir confianza en su persona. Ella me miro de nuevo con instinto maternal pero se dio por vencida. Camino a paso humano hacia la puerta peor antes de salir se dio media vuelta.
— ¿Qué esperas?, ¡Métete a la cama!, haré pasar a Charlie… — Comento efusiva — Si te ve de pie no me lo perdonaría nunca.
Corrí hacia la cama y me envolví de nuevo en todas esas grandes extensiones de sabanas, cubrecamas, frazadas y demases.
Una vez que estaba lo suficientemente escondida en la cama, Esme asintió feliz y salio de la habitación en búsqueda de mi padre. No tardo demasiado en llegar, seguramente estaba afuera esperándome al igual que Esme.
— Hola Bella, ¿Cómo te sientes? — Pregunto mi despreocupado padre, sacándose la gruesa chaqueta de policía, sentándose a los pies de la cama.
— ¿No sería mejor 'Bella, Hija, ¡Perdona a este viejo tonto por no venir a verte en más de tres días!, no? — Murmure, haciendo una perfecta imitación de su gruñona voz — Creo que, un ¿Cómo te sientes? es muy pobre, ¿hm?.
— Oh vamos Bella, no te pongas como Renée después del divorcio — Rió amargamente — Después se quejaba de '¿Por qué no me vienes a ver?' — Imito la voz nasal de mi madre — ¿Por qué ya no me llamas?... ¿Por qué…?
— Entendí papá — Puse los ojos en blanco — Bien y tú.
— Ya sabes, oso polares, Jacob convirtiéndose en lobos, de verdad, ya le he dicho que no se transforme frente a humanos pero sigue sin hacerme caso, es un lió — Dijo disgustado — la otra vez se transformo frente a una anciana de 85 años y le dio un paro cardiaco.
— Jacob…es Jacob — Dije, pero sentí aquello tan frase celebre de famoso descerebrado — Es solo un niño, no pidas que madure, detrás de esa masa musculosa todavía vive su espíritu juvenil.
— Por supuesto que no puedo pedir lo imposible, Jacob, a pesar de todo, sigue siendo un niño, y Billy no hace nada al respecto.
— ¿También tienes problemas con Billy?
— Ya sabes, no le gusta ni los fríos, ni vampiros..
— Charlie — Aterricé — Los fríos y los Vampiros son lo mismo.
— ¿Lo mismo? — Pregunto en voz alta, meditando — ¿De verdad?
— Si, Charlie, son exactamente lo mismo… es como un sinónimo.
— Ah bueno… — Murmuro, y comenzó a murmurar otras cosas pero por mi estado mental, no logré identificar sus palabras hasta que se quedo completamente en silencio, mirando un punto fijo del piso.
— ¿Charlie?
El levanto la cabeza y revivió al mundo de los humanoides.
— ¡Cierto!, tengo un regalo para la enferma. — Canturreo, buscando mi regalo en los bolsillos
— Genial, ahora si me siento como un Kurt Cobain internado en un hospital psiquiátrico totalmente drogada. — Ironicé. De verdad que Charlie era muy malo expresándose con palabras. ¿Por qué simplemente no podría cambiar la palabra 'Enferma' por 'Hija?
— Si, bueno, toma — Comento, ignorándome anteriormente — Lo compre en el camino, te mantendrá ocupada.
Abrí la bolsa de plástico y saque el libro de adentro, Era pequeño, azul con letras doradas donde salía 'Como tener relaciones con un vampiro'
— ¡Papá!
— Lo siento, era el único que había en la biblioteca paranormal — Asintió — De verdad que quiero ahorra la charla de la abeja con el polen.
— ¿No era la abeja y la miel?
— No, hija, es la abeja y el polen por que la abeja pincha con su aguijón…
— ¡Basta, basta! — Grite, sofocada.
Mi padre calló ante mi aturdimiento, gracias a Dios, y antes que recobrara el habla, me abalancé sobre él con millones de palabras inexactas, sin ninguna cohesión entre ellas.
— ¿Cómo te ha ido en el trabajo?, ¿Jacob esta bien?, hace tiempo que no lo he visto… ¿Te has cocinado algo rico últimamente?, recuerda que sin mis artes culinarias tu solo comes huevo frito…
Callé repentinamente al entrar Edward a al pieza.
— ¡Edward! — Grite, emocionada… y también muy acalorada. Sentía el rubor en mis mejillas expandirse por lugares incosedibles. El pareció asombrado por mi… notable alteración.
— Hola Edward — Saludo Charlie, más que pacifico.
— Buenas tardes
La habitación quedo en silencio unos segundos, ¡que parecieron minutos, horas, siglos!
— Hm — Carraspeo Charlie, mientras se levantaba — Me tengo que ir Bells… quizás, quizás mañana venga a darte otra de mis visitas Express — Rió — Nos vemos… pronto. Adiós bells.
Me dio un paternal beso de la frente como despedida, asintió la cabeza hacia Edward de forma de despendida y se perdió por la puerta principal.
— ¿Cómo te fue en china? — Le pregunte, alegre.
El rodeo los ojos en el aire.
— Japón — Recalco, con acento sarcástico — Bien, gracias… te traje tu sushi…
— Oh, gracias, déjalo encima de la mesa, por favor — Pedí, mientras me volvía a acostar.
El suspiro pero me hizo caso, después de todo, era yo la que mandaba, por esta semana. Sonreí para mis adentro. No sabía que tenía la capacidad de ser mala.
— ¿Y el tatuaje?
Edward trago pesado.
— Quedo…. Mejor
— ¿Quedo mejor?
Curve mi boca a una línea fría y recta, Edward lo notó.
— No encontré ninguna clínica decente para que quitaran el tatuaje — Contesto, cansado — Pero logre ir donde un japonés para que… arreglara el tatuaje, creo que hizo un trabajo bastante bueno.
Se levanto la manga de su camisa y pude ver con más claridad su blanquecina piel, y en medio de su ante brazo, otro tatuaje más. Y si, de verdad estaba bastante bueno, estaba adornado con una calavera al medio.
— ¿Calavera?
El sonrió
— Le da un aire más rockero, ¿No lo crees? — Asintió, pero puesto que yo no decía nada, sus fracciones se acentuaron aún más — Era esto o una flor con una mariposa rosada en el ante brazo, no quería parecer un gay.
— Esta bien — Le sonreí — ¿Y que es lo que esta escrito con esa letra rara?
— No le entendí muy bien al japonés — Dijo divertido — pero era algo asé como 'siempre estas en mi corazón'
— ¡Pero esta con el nombre de Michelle!
— No bells, esta con el tuyo.
— ¡Aw…!
Nos besamos después de ese momento tan tierno. Solo bastaron unos minutos para volver a ser de nuevo 'Bella'. Recobrar la conciencia y de paso, recobrar el incidente en la bañera, las pastillas azules.
Los colores se me vinieron a la cara otra vez.
— ¿Bell?, ¿Estas bien? — Pregunto Edward.
Bueno, era ahora o nunca.
— yo… te extrañe mucho, Edward…
Genial.
Sencillamente genial.
Ahora las pastillas serán un misterio de por vida, ya que, Edward, en vez de sacarme en cara mi mala escenita de amor puro, me besa locamente.
Esto no debería pasar.
Al menos no en los libros de mi mentora.
Pero ya que, tengo que aprovecharlo mientras la otra psicópata escribe esto. La cama se hizo más blanca a medida que Edward se encaramaba encima mió y su boca se perdía con la mía en un beso demasiado rápido para mi gusto. Usualmente las cosas no se le salían de control tan rápido.
Trate de respirar pero el seguía totalmente desquiciado. Por una vez en la vida me gusto que fuera así. Aguante la respiración lo que más pude mientras me hacia cosquilla con sus delgados cabellos revueltos en mi frente.
— ¿Y esto?
— Te extrañé — Murmuro, impasible. — ¿Acaso tu no?
Rodee los ojos al cielo. ¿Hablaba en serio?¿De verdad?
— ¿Qué clase de pregunta es esa, chico viagra?
Deje de reír cuando comprendí que la había cagado. Como siempre, y par rematar, Emmett al lado de nuevo con una camarita grabando todo. ¡Dios!, ¡tierra, trágame!.
Notas Chok ;)
+ Bueno. Si, acepto todo tipo de torturación animal/salvaje/humana. Me lo merezco, es verdad, pero ustedes saben que la inspiración – ajá – no se puede forjar por que o si no quedan cosas feitas :B, no me maten, si no esta historia no tiene final (¿)
+ Lamento que el comentario sea tan corto pero aquí traigo una aclaración: Como esta historia no esta basada netamente en crepúsculo – o sea, los personajes si y toda la cosa, pero no los hechos – se aclara el asunto de por que Charlie sabé que Edward no es un humano si no un pequeño vampiro y Jake el licántropo. Okey?
+ Se cuidan de las personas – por que ahora la h1n1 no esta en los cerditos, si no en las personas x___x – y sigan leyendo. ¡Ah!, y si, tengo una nueva historia, lo sé, no me aburro, Esta vez es Psychosocial, si van a mi perfil ahí esta. ¡Saludos!
Chokehold. BITCH!
