Uy, onegai kanin na... Puse el fic así nada más, de un tirón... Ni una explicación siquiera... XD
Bueno pues...jejeje éste fic es anterior al oneshoot que publiqué recientemente... pero no me había animado a publicarlo hasta ahora.
Y es que, en realidad voy muy atrasada. Apenas y tengo hecho hasta el capítulo 5 XD... (no me digan tonta... T_T) Espero poder seguirlo ya que también comencé de nuevo la escuela y ando justa de tiempo (POR QUÉ TODO ES MATEMÁTICAS...??!!!!! ESTOY FRITAAAA!!!!!! XD)
Ok, no hagan caso a esa especie de inner que tengo XD XD XD y disfruten de este capítulo. ^^
Capítulo 2
-Lo siento –Casi gritó Natsuki al entrar al salón deslizando la puerta con fuerza- Necesito un favor...
Nao, desde una esquina, la observó de pies a cabeza visiblemente molesta por su falta de educación. Resulta que ahora tenía que soportarla? Para colmo, estaba ahí injustamente y a punto de cumplir una condena que no se merecía. Qué podía ser peor?
Al contrario de ella, Shizuru era en ese momento la persona más feliz del mundo por ver a la peliazul en el salón a esa hora. Incapaz de seguir sosteniendo la taza de té, la dejó sobre la mesa, y observó a la recién llegada con los ojos entrecerrados. Todos sabemos de qué manera...
-Konichiwa, Natsuki –Y le sonrió más encantadoramente que nunca- Onegai, dime qué puedo hacer por ti.
Cuando Natsuki se disponía a abrir la boca para contar su historia (algo intimidada ante aquellos labios), se oyó un grito desgarrador y no muy lejano.
-KUGAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Las tres presentes se cubrieron los oídos mientras duraba el alarido. En un punto se hizo tan intenso, que no hubiera sido extraño que tooooooooodo el colegio se derrumbara. Cuando hubo pasado, Shizuru le dedicó a la peliazul una mirada de resignación. Enseguida la cambió por una de ternura y le sonrió levemente.
-Maldición, esa desgraciada!!! Primero me acusa injustamente y luego me obliga a soportar sus gritos!!! Me las va a pagar!!! –Ahora se quejaba Nao con un puño cerrado. Siguió maldiciendo en voz baja mientras volvía a su asiento.
-Ara ara, Yuuki-san! Onegai, cálmate –Pidió la presidenta. Acto seguido desvió su mirada hacia su querida Natsuki, quién más roja que esos ojos, evitó el mirarla- Souka. Así que ése es tu problema. Te cruzaste en el camino de Suzushiro-san –Al instante Natsuki abrió los ojos y la miró, aún avergonzada.
-.....oye, fue ella quién...! se... cruzó en mi camino... por poco y logra que le pase por encima con la motocicleta...!
-Vaya, pero qué tonta eres Kuga –Interrumpió Nao- Estás tan ciega que no pudiste arrollarla? Ni siquiera para eso sirves...
La peliazul casi estalla.
-Urusai!! No te metas en mis asuntos!!
- Ni siquiera vale la pena después de todo.
-Tú...!
-Yuuki-san, Natsuki. Deténganse –Ordenó Shizuru ya muy seria. Dió un sorbo a su té y las miró a punto de darles una mala noticia- Lamento decirles que no puedo acceder a sus peticiones de ayuda en este caso -Efectivamente...
Nao frunció el ceño, y Natsuki más se sorprendió de que la pelirroja le pidiera algo a Shizuru, que de la respuesta de la kaichou. Sintió algo muy extraño al saber que alguien más aparte de ella precisaba de Shizuru. Y más aún: Nao.
-Está bien Fujino, gracias de todas formas –Respondió secamente la pelirroja y abandonó el salón. Shizuru no la detuvo. Dió un nuevo sorbo a su Mandarín y miró sonriente a Natsuki.
-Bueno, no contaba con eso, pero sin duda es mejor. Entonces... volviste a entrar con la motocicleta, a pesar de que te dije que no lo hicieras? Natsuki... –Suspiró- No te preocupes. Creo tener la solución –Y cerró los ojos.
Natsuki seguía sin entender del todo. No había dicho que... entonces...? Por qué...? Pero en realidad, lo que la tenía pensativa era otra cosa. Al no poder soportarlo y aprovechando que ya estaban a solas, lo soltó.
-Así que.... ella... te pidió ayuda...?
Muy extraño. Por qué le preguntaba esas cosas??? Por qué tenía necesidad de saber...? Casi se arrepintió.
-Sí, así es Natsuki. Al principio planeaba ayudarla proponiendo una investigación más profunda de su caso, pero al ver la forma en que te atacó de la nada decidí no hacerlo. Mmhhhhh..... ahora que lo pienso, creo que tampoco te ayudaré a ti.
Ahora si, Natsuki no supo qué decir ni qué pensar. Arqueó las cejas y por un mínimo instante consideró la idea de abandonar el salón tal como Nao, pero...
-... p-por... qué...? –Se le escapó inocentemente. Shizuru ya había adoptado esa pícara mirada.
-Pues... –Y se detuvo a pensar con un dejo de ironía- ...bueno, ya sé. Ayudaré a Natsuki... siempre y cuando ella me conceda el comer juntas hoy. Está bien? –Selló con su sonrisa más sincera.
Natsuki no supo hasta qué punto se sonrojó. Por qué esa chica era así...? Por qué tenía esa increíble capacidad de incomodarla? No le quedaba otra opción, en ese caso. Supuso que DEBÍAN comer juntas si quería salvarse del misterioso castigo que tenía planeado Haruka. (Claro, como si fuera una tortura...) Se percató de que la castaña continuaba esperando por una respuesta. La observó.
-Shi... Shizuru... –La mencionada sintió una extraña punzada, como cada vez que oía su nombre salir de esa boca- No tienes remedio, verdad?
-Creo que no –Sonrió más la presidenta interrumpiéndola descaradamente.
-...oye...! Si, supongo que... está bien. Es un trato.
Shizuru abrió mucho los ojos.
-...trato...? Natsuki yo no...
-Shizuru! Maldición, siempre haces lo mismo! –La regañó. Esos profundos ojos carmín quedaron cubiertos por el flequillo. Parecía querer llorar, ante lo cual Natsuki se preocupó -... hey... qué...?
-Para Natsuki sólo es un trato... y... atashi wa... –Murmuró Shizuru con una mano en la mejilla, en un acto muy tierno (N/A: LA AMOOOOOO!!!!!!! XD). El rostro de Natsuki ya parecía un volcán a punto de hacer erupción. Sin embargo y, siguiendo un impulso, se dispuso a arreglar las cosas de otra manera esta vez. Hizo lo imposible para calmarse, se le acercó de repente y se arrodilló a su lado sonriéndole.
-Hey Shizuru, sólo bromeaba. Tú sabes que me encantaría comer contigo... supongo que así por fin podría comer realmente en paz. Siempre lo hago sola de todos modos así que... –Y se detuvo al no saber qué más decir.
Para la presidenta del Consejo era un sueño, lo más parecido al paraíso, pero en la Tierra. El tener esos ojos esmeralda posados tiernamente sobre ella... y esa voz susurrándole con dulzura... Qué más podía pedir? La miró y le correspondió la sonrisa más intensamente todavía.
-Soy feliz... a Natsuki le gustaría comer conmigo... demo... –Su expresión cambió a la de falso desconcierto- Natsuki está muy cerca de mí...
La peliazul, en cuanto comprobó que se había acercado a Shizuru más de la cuenta y que sus rostros eran separados sólo por escasos centímetros, retrocedió asustada y avergonzada. Se quedó mirándola en silencio como si se disculpase. Shizuru por su parte, sentía ganas de golpearse por haber sido ella misma quien rompiera esa magia que tanto le gustaba sentir, pero era prudente y sabía que... mejor dicho tenía que alertar a Natsuki de que estaba haciendo algo que en realidad no quería.
-Natsuki –La tranquilizó- Todo está bien, no te preocupes.
-...de... de qué hablas...? Yo... no estoy... tú...
-Ara ara, Natsuki nunca admite que se avergüenza.
-Ya párale! Si sigues diciendo esas cosas, lo del almuerzo se cancela –Afirmó con algo de dureza, dureza que sólo logró que Shizuru siguiera actuando de esa manera tan infantil y volviera a simular querer llorar. Esta vez volteó el rostro.
-... Natsuki quiere cancelar...
-No de nuevooooooo!!!!!
