Gomen gomen gomen gomen gomen gomen GOMEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEENNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNN!!!!!!!!!!!! (continúa hasta el infinito XD)
Mil disculpas por la tardanzaaaaaaaaaaaaaaaaaa pero es que... yo.. *juguetea cabizbaja con sus dedos índices*
...waaaaaaaaaaaaaa!!!!! No, no tengo excusas....!! TT_TT
En fin, espero que disfruten este capítulo más que yo (no me gustan algunos detalles de la redacción y eso... u_u)... u^^
Matta ne! ;)
Capítulo 3
Agitada, salió a los jardines tras encontrar la cafetería cerrada. Le estaba costando demasiado.
-Qué raro... es que acaso Yukino-chan olvidó que la cafetería no abre sino hasta la hora del almuerzo...?? u¬¬ Ahora no tengo ni idea de dónde pueda estar Mikoto... –Agudizó la vista y consiguió abarcar casi todo el terreno con la esperanza de divisarla. Nada. Espera... nada...? Escuchó algo a lo lejos. Algo así como gritos.
"No... no puede ser... Mikoto..." Rogaba Mai, ya bastante preocupada. Corrió hacia su derecha y se encontró con miles de estudiantes quejándose, pues la niña gato había pasado como un huracán, destruyendo todo a su paso. El motivo...? Se peleaba con uno de sus felinos amigos, por un trozo de sushi. La pelinaranja sintió de pronto, que era su completa responsabilidad. Y lo peor, era que no sabía como detenerla.
-....grrrrrr.... ezzhhh míohhh..... dáhhmelo.... –Refunfuñaba Mikoto tirando de uno de los extremos del sushi. Al igual que su contrincante, se encontraba en cuatro patas.
-Meehhhhooowwww..... –La imitaba el gato tirando del otro lado. La pelea parecía igualada, cuando de pronto... éste levantó una de sus patas y enseñó las poderosas garras. Se alzaron peligrosamente sobre la cabeza de la niña. Cuando ésta evaluó la situación y quiso reaccionar, ya presentaba a lo largo de todo el rostro una serie de cuatro ardientes y rojas líneas.
-Mikoto...! –Alcanzó a gritar Mai. La pequeña comenzó a soltar algunas lágrimas con lentitud, y tras dejar ganar a su oponente, se llevó las manos al rostro. Luego reanudó la carrera mientras lanzaba gritos desesperados. El carececer de semejantes garras fue el motivo de su derrota.
-Mai! Pero qué le pasa a Mikoto-chan...? –Preguntó desconcertada Chie, en cuanto llegó junto a ella.
-Ah, Chie....! Lo que pasó fue que...! Oh no... luego te lo cuento, ahora tengo que alcanzarla antes de que... Gomen...! –Y volvió a correr por detrás de Mikoto.
-Mmhhh... Tokiha-san tiene problemas... –Supuso Chie y volvió rápidamente a su móvil.
Minutos después, la pobre Mikoto se encontraba sentada en una banca junto a la pelinaranja quien, pacientemente, le colocaba un par de banditas sobre la nariz.
-Gomen ne... Mai... –Susurró cabizbaja. Y pues, qué le podía reclamar Mai?
-Ya olvídalo. Pero tienes que dejar de hacer estas cosas y lo sabes. El pelearte por un trozo de sushi fue algo verdaderamente tonto, Mikoto.
-Lo sé... pero... era mío... –Mai comenzó a sentir ternura.
-De acuerdo. No te preocupes más, está bien? Mmhhh, tienes suerte de que siempre cargo con éstas.
-Arigatou, Mai! ^^ -Y se restregó cariñosamente contra sus pechos, como de costumbre.
-Ya... Mikoto...! Ya...! Definitivamente eso también es algo que debes abandonar...! –Se separaron- Cielos... mhh...? Qué sucede...? –Preguntó al notar los curiosos ojos de su compañera observándola.
-.... –Babeando- Mai... almuerzo... *¬*...
-....eehhh...?! Aún tienes hambre tras haberte comido todo eso...? –La pequeña sólo continuó babeando- ... qué remedio... sí, no te preocupes. Traigo tu almuerzo.
-Siiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!! –Y en un segundo ya estaba saltando por los alrededores.
La pelinaranja soltó un ruidoso suspiro. Y todavía tenía que "pedir ayuda con los exámenes" a Natsuki.
**************
-.... qué... qué dijo, Kaichou...?! –De verdad no daba crédito a lo que acababa de oir- ... es eso cierto...?
Shizuru sólo bebía su té junto a Reito.
-Así es, Suzushiro-san –Respondió ante la atenta mirada de cierta peliazul- Es imposible imponerle un castigo a Kuga-san en estos momentos, pues su agenda se encuentra totalmente cubierta debido a que todos los días debe asistir a clases extra por dos horas.
-...pero... cometió una falta grave... tiene que pagar por ello...! –Protestó la rubia, ya sin importarle demasiado el golpe de su nuca, cubierto por dos banditas iguales a las de Mikoto –Es que no va a hacer nada al respecto...? –Miró con impaciencia a Reito- ...Kanzaki...?
-Gomenasai. Pero eso es correcto, Haruka-san –Respondió tranquilamente el vicepresidente. La rubia ni siquiera consideró el preguntarle también a Yuuichi.
-Es inaceptable! Exijo que se haga algo al respecto! Kaichou, sinceramente espero que Kuga reciba lo que merece. Por el bien de su estabilidad en el cargo –Sentenció. Y muy molesta, abandonó el lugar. Yukino la seguía de cerca.
-Vaya... hoy sí que está muy alterada... –Comentó Yuuichi un segundo después. Reito se sirvió más té.
-Bien, supongo que yo me voy –Dijo Natsuki, y se acercó hasta la puerta –Gracias, Shizuru- E intentó abrirla, pero la castaña no iba a perder la oportunidad de hacerle uno de sus impertinentes comentarios.
-No olvides asistir a tu 'verdadero castigo', Kuga-san –Bromeó sonriente. La ojiverde comenzó a temblar nerviosamente al imaginársela. Finalmente salió, casi azotando la puerta para disimular esos sentimientos. Reito las miró durante un segundo.
"Naru hotto" pensó entre divertido y sorprendido. Ahora entendía el por qué de muchas cosas.
-.... eh, Sempai... –Preguntó curiosamente Yuuichi-... qué está sucediendo...? –Se encontró con una tranquila expresión.
-No te preocupes, Yuuichi-san. Te apetece una taza de té? –El rubio lo miró con desgano. Ya estaba comenzando a disgustarle un poco esa manía- Tú también bebe un poco más, Shizuru-san.
-Hai.
-Haruka-chan... tranquilízate... –Le pidió.
-Cómo quieres que me tranquilice...??? –Rezongaba sin dejar de caminar- Esa bubuzuke de Fujino no hace más que perdonar a los delincuentes...! Y en especial...
-Pero al menos conseguimos el castigo de Yuuki-san, Haruka-chan...
-Si, pero no es suficiente. En estos momentos Kuga debe estar burlándose de mi... de cómo frente a todos Fujino succiona mi criterio...!
Silencio momentáneo.
-No es que lo 'cuestiona', Haruka-chan...? ¬///¬ –Alegó levantando el índice.
-Eso mismo dije! Pero esto no va a terminar así... SUZUSHIRO HARUKA NO LO PERMITIRÁ!! -Con mirada de fuego- Andando, Yukino! Tenemos que encargarnos de que Yuuki reciba su sigilo!
-...ay...
**************
Fin de la segunda clase, hora del almuerzo. El revuelo se extendía incluso fuera de la cafetería. Dos muchachos altos y de buen atractivo físico, caminaban por los jardines demasiado ensimismados en su conversación como para prestar algo de atención a lo demás. Uno de ellos iba ataviado con los ropajes característicos del club de kendo.
-Dime Takeda-kun, cómo te está yendo en el doyo? Parece que has avanzado mucho.
-Así es, Reito-sempai. Y los alumnos nuevos también la están llevando fácil –Empuñó su espada con mucho orgullo. A cambio, recibió una confianzuda mirada.
-Me alegro de oír eso. Y... pues, he estado pensando en lo de Yuuichi-san... Me temo que no puedo hacer nada contra su decisión, Takeda-kun.
El moreno bajó la vista. Ya se lo esperaba.
-Si... yo también pensé lo mismo.
-Insisto, deberías hablar con Shizuru-san sobre eso –Se detuvieron cerca de la entrada del doyo, y se sentaron al pie de un árbol.
-Tal vez lo haga... aunque... –Pareció pensarlo con detenimiento- No, Reito-sempai. Descuida. Supongo que... lo único que me queda es esperar a que Tate lo haga por su cuenta. No puedo presionarlo como si se tratara de mi discípulo a algo similar... él es una persona completamente capaz de decidir lo que quiere y lo que no. Verdad?
Reito asintió, y lo observó durante largo rato. Takeda ni se percató, hasta que el peso de aquellos ojos castaños ya se le hizo demasiado evidente.
-... sucede algo, Reito-sempai...?
-Te gusta demasiado Kuga-san, no es así?
No supo cómo, pero de alguna manera consiguió retener la hemorragia nasal. Aún así, el color carmín en sus mejillas lo delató. Reito no podía estar más divertido contemplando aquella escena.
-... p-pero... por qué me... preguntas eso, Sempai...??! –Balbuceó nerviosamente. El vicepresidente no pudo sino seguir riendo.
-Vamos, Takeda-kun. Es bastante obvio y además, no creo que sea tan malo el contárselo a un amigo. O si?
El ojiverde comprendió que tenía razón. No por nada era Kanzaki Reito-sempai... Decidió dejar a un lado el nerviosismo, sin embargo su lugar lo ocupó pronto una pesada tristeza. Apretó con fuerza los puños sobre sus piernas y sonrió... vacíamente. Reito dejó de hacerlo al notarlo tan decaído de repente.
-... pues sí... es verdad... demo, Kuga...
-Takeda-kun...
-No es como que le agrade mucho mi presencia... sabes...? y yo...
-Takeda-kun, no has pensado que... tal vez... Kuga-san sienta algo por otra persona? –Sentenció desviando la vista. Takeda al principio no entendió bien, pero luego lo miró inquisitivamente. La verdad, ni siquiera se le había cruzado por la mente esa idea.
-Sempai...
-Sólo lo digo porque... bueno, sería lo más...
-Sempai –Lo interrumpió- ... sospechas... de alguien...?
Reito ya no pudo contestar. Se sintió estúpido. Pero qué estaba haciendo...? Confundiendo a Takeda con una tonta suposición. Ni siquiera él estaba lo suficientemente seguro de lo que pensaba... por qué había tenido que abrir la boca? Uffff! Si hubiese seguido hablando, habría conseguido que Takeda comenzara a odiar a Shizuru. Y quizás por nada! Volvió a mirarlo con la misma seguridad de antes.
-No, Takeda-kun. No tengo ni idea, simplemente es una conclusión a la cual llegué, tras reflexionar acerca de su comportamiento para contigo. Es más, puede que esa persona no asista a nuestro colegio, puesto que nunca he visto a Kuga-san intimar con alguien de aquí.
El moreno pareció decepcionarse.
-Souka. Tal... tal vez tengas razón Reito-sempai...
-...
-En fin, no importa mucho. Después de todo, hay muchas otras pececitas en la pecera, verdad? –Sonrió de pronto. A Reito le pareció increíble el cambio que su rostro presentó. Y se dió cuenta de que fingía.
-... si tú lo dices...
-Pues sí! Tú me presentarás a alguna de tus admiradoras, no es así Sempai?
El cambio de ánimos logró afectar también al vicepresidente, cuyo rostro se vio iluminado por las risas una vez más.
-Claro, Takeda-kun. Con total seguridad le agradarás a cualquier chica.
-Bueno, entonces ya debo marcharme –Agregó levantándose- Los nuevos necesitan que alguien les dicte las lecciones básicas.
-Por supuesto.
-Sayonara, Reito-sempai –Tomó su espada y se fue lentamente. En cuanto estuvo a unos metros de la entrada del doyo, Reito también abandonó su asiento y se dispuso a regresar al salón del Consejo, sin haber almorzado.
