SIN CONTROL
Capítulo 4
Cuando Hermione llegó a la habitación de Harry esa mañana, ya no quedaba ni rastro de Draco, solamente la cazadora negra que el rubio había llevado y que Harry mantenía celosamente apretada contra su pecho, sujetada con su brazo sano. Y de algún modo supo lo que había ocurrido.
Supo que Harry había despertado y había visto a Draco allí, supo que le había dicho que se marchase, que no quería verle nunca más. Y estaba segura de que Draco se había ido.
No pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas. Y es que sabía que no volverían a ver a su rubio amigo por mucho tiempo. Un sollozo agudo escapó de sus labios. Harry se despertó e, inmediatamente, amargas lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas.
.-Mione… se ha ido… Draco se fue… -dijo. Un doloroso sollozo se dejó escuchar al término de esa última palabra y Harry no pudo controlar los que siguieron. Hermione se acercó a él y le rodeó como pudo, ya que los soportes y cables se lo imposibilitaban en gran medida.
.-Shhh… -susurró acariciándole parte de la cabeza, lágrimas deslizándose también por sus mejillas- Tranquilo… ya verás como volverá… tarde o temprano lo hará.
Harry no dijo nada por unos momentos. Apretó la cazadora contra su pecho.
.-No… no lo hará… Yo le dije que no volviera… -refutó el moreno en medio de su llanto- Fue culpa mía…
.-No, no lo fue Harry. La única que tiene culpa de lo que pasó es Lavender, ella le drogó.
Harry abrió los ojos en demasía y empujó levemente a su amiga para romper el abrazo. Hermione le soltó y le miró a los ojos a la vez que le explicaba lo que había ocurrido en realidad.
Harry dormía. Había llorado más de lo saludable en su estado y los médicos se habían visto obligados a suministrarle un calmante para que descansara y se tranquilizase.
Hermione, sentada a su lado, le acariciaba los cabellos y las mejillas, rojas, tersas e irritadas por las lágrimas que habían corrido por ellas.
Una idea vino a su mente y la chica cogió su teléfono móvil del bolso. Quizá Draco se había llevado el suyo con él. Marcó el número y esperó pacientemente a que diera la señal, pero ésta no llegó. En cambio se escuchó la voz de la operadora, que le comunicaba que el teléfono con el que intentaba ponerse en contacto no pertenecía a ningún cliente. La chica dejó el aparato y se llevó las manos a la cara, frotándosela a la vez que susurraba:
.-Dios mío Draco… ¿por qué te fuiste¿Por qué así?
Un gemidito se escuchó desde la cama de su amigo y ella le miró para descubrirle llorando silenciosamente en sueños.
.-Draco… -fue el susurro que salió de sus labios, varias veces repetido. Se estaba torturando interiormente, y eso, a Hermione, le dolió en el alma.
Volvió junto a él y continuó acariciándole, intentando calmar su dolor.
Las lágrimas se deslizaban por su rostro mientras él cogía una mochila y metía en ella tres o cuatro prendas de ropa y un fajo de billetes, lo justo para sobrevivir durante una temporada. Escribió a sus padres, que estaban en un viaje de negocios, una pobre y desordenada nota y se marchó.
Cuando cogió el nuevo taxi, para llegar al aeropuerto, nuevas lágrimas recorrieron sin control sus mejillas, destrozándole el alma.
Al llegar a su destino se dirigió a recepción, sabía que le darían lo que iba a pedir, a pesar de que los billetes para salir del país había que pedirlos con antelación. No por nada él era el hijo de Lucius Malfoy, el importante empresario.
.-¿Qué tal está? –preguntó Sirius ese mediodía, cuando llegó al hospital para ver a su ahijado. Hermione estaba con él, velando su sueño y acariciando su cabello. Pensó que era Draco el que debería estar allí, pero no fue hasta que vio su cazadora, aún entre los brazos de Harry, que se dio cuenta de que no había ni rastro del rubio en el lugar-. ¿Dónde está Draco?
.-Se fue –dijo la chica, y Sirius se percató de su voz nasal y del bajo volumen de la misma, y luego también percibió sus ojos rojos e hinchados. Cuando abrió la boca para hablar, ella le interrumpió-. Harry se despertó y le vio aquí, le dijo que se marchara y no ha vuelto. No puedo localizarle.
El hombre guardó silencio unos instantes y luego miró a Hermione. Nuevas lágrimas corrían por sus mejillas, dejando surcos salados y rojizos en su piel. Y Sirius supo que, aunque había sido su ahijado el que había echado a Draco, a Harry también le dolía profundamente su marcha. Cogió de nuevo su cazadora, pues la había dejado a los pies de la cama al entrar, y se dio la vuelta para irse de nuevo. Sin embargo, cuando abrió la puerta y estaba por salir, se giró y miró a la mujer.
.-Voy a buscarle –dijo.
Y salió.
Su avión salía en diez minutos. Se acomodó mejor en la silla y continuó leyendo la revista que había comprado para pasar el tiempo.
Había llegado al aeropuerto y, tras dar sus datos en recepción, había pedido un billete para Italia lo antes posible. Quería irse de allí cuanto antes, desaparecer de la vida de Harry y no dañarle nunca más, no podría soportarlo.
Estaba por subir al avión cuando una voz conocida gritó su nombre. Se dio la vuelta buscando al que le había llamado, pero no encontró a nadie. Se volvió a girar y avanzó hacia la fila que hacían los pasajeros para cruzar la pasarela que les llevaría al interior del avión.
.-¡Draco! –esta vez lo escuchó mucho más cerca, y una fuerte mano le agarró del brazo y le alejó de las demás personas.
.-Sirius… -susurró cuando reconoció a quien le había gritado. Su boca se abrió en asombro y sus ojos se llenaron de lágrimas de tristeza, se acordaba tanto de Harry en esos momentos…-. ¿Qué haces aquí?
.-Vine a buscarte. Llegué a casa y vi la nota que les dejaste a tus padres. No te irás así Draco, no puedes.
.-No tenías que haber venido, Sirius, deberías haber ido a ver a Harry.
.-¿Sabes? Ya fui –reconoció-. ¿Y sabes cómo estaba? –el rubio negó sin comprender-. Estaba abrazado a tu cazadora, llorando y susurrando tu nombre en sueños. Y en cuanto le pregunté a Hermione por ti, ella también se puso a llorar –limpió las lágrimas que corrían por el rostro del chico y continuó-. No puedes dejarlos así Draco, no puedes.
.-Sirius… no me digas esto… -susurró Draco. Su joven y bien formado cuerpo se sacudía por los sollozos-. No puedo quedarme. Harry está en el hospital por mi culpa, y no quiero volver a dañarle.
.-Vamos Harry, apóyate en mí –le dijo Sirius ayudándole a levantarse de la cama. Ese día le daban el alta, justo un mes después del accidente, justo un mes después de que Draco se fuera.
Sirius no había sido capaz de convencerle para que se quedase. Le había visto subir al avión y marcharse a Italia. ¡A Italia! No sabía cuánto habían sufrido Harry y Hermione por su huída. Había escapado de los problemas. Harry había gritado hasta la extenuación que era un cobarde, que por qué demonios le había dejado solo y que le odiaba, que le odiaba con todas sus fuerzas por haberle abandonado. Pero, sobre todo, había gritado que le echaba de menos, que le quería y que no quería alejarse de él.
Y Sirius lo único que había podido hacer había sido sostenerle en su caída en picado. Él también echaba de menos a Draco, pero no era lo mismo. Harry había compartido mucho con él y era muy duro alejarse, después de quince años de amistad, de aquella persona con la que habías compartido todos los momentos de tu vida, fueran buenos o malos.
Cuando el moreno consiguió ponerse en pie le fallaron las piernas y le tuvieron que sujetar Remus y Sirius, cada uno de un brazo, para que no cayese. La pareja había convencido a Harry para que pasara una temporada en Grimmauld Place, al menos hasta que recuperara sus fuerzas. Había estado demasiado tiempo tumbado en una cama, y sus músculos se habían resentido.
Abrió la puerta de su apartamento y dejó las bolsas sobre la encimera de la cocina antes de dirigirse a su dormitorio, quitándose la camisa por el camino. Estaba muerto de cansancio, nunca hubiera pensado que trabajar en uno de los restaurantes de los ricos fuera tan agotador. Pero, aunque no le gustase, tenía que hacerlo. Aún le quedaba algo del dinero que se había llevado desde Inglaterra, pero no le duraría toda la vida, y en "La Travista" pagaban muy bien.
Había tenido que trabajar muy duro para llegar a donde estaba. Había trabajado en todo tipo de tugurios, desde repartiendo pizzas hasta vendiendo en la calle, pero finalmente había conseguido asentarse en algo que merecía la pena.
Y, a pesar de que todo iba bien, aún echaba de menos a sus amigos, sobre todo a Harry. No había día que no pensara en él y, mucho menos, que no quisiera volver a Londres. Había pasado todo un año desde la última vez que le había visto y aún lloraba todas las noches, añorándole.
Entró en su habitación y se dejó caer sobre la cama. Habría estado dormido cinco minutos después si no hubieran llamado al timbre. Se levantó pesadamente y abrió. Segundos después, cuando se le colgaron del cuello, supo que era Vanessa. Se había acostado con ella medio año atrás, en un momento de debilidad, y desde entonces ella no se le despegaba, pero ese día no tenía ganas, estaba cansado y lo único que quería hacer era tumbarse en la cama para recordar todos los momentos vividos.
.-¡Hola Draco! –exclamó la chica alegremente. Tenía dieciocho años, dos menos que el rubio, y una vitalidad impensable. Podía estar horas y horas de fiesta, bailando sin parar en algún garito de moda y nunca se cansaba de acostarse con él.
.-Hola Vanessa –la chica le besó en los labios y, empujándole hacia el interior del apartamento, comenzó a acariciar su pecho desnudo, para luego meter una mano bajo los pantalones y apretar esa parte tan sensible de su anatomía. Draco rompió el beso y la alejó de su cuerpo-. Vete a casa, estoy cansado.
.-Pero Draco… yo…
.-He dicho que te vayas a casa, Vanessa, estoy cansado y molesto. No insistas, no te trataré bien –dijo Draco.
.-Yo… venga Draco…
.-¡He dicho que te vayas, joder!
Ella agachó la cabeza y se dio la vuelta, alejándose con rapidez. Draco se dirigió al salón y se sirvió una copa, la apuró de un solo trago… y continuó bebiendo.
Dos horas más tarde se levantó y se dirigió tambaleante hacia su habitación. Bastó que se dejase caer en la cama para que se quedase profundamente dormido.
Esa noche soñó con Harry y con todos los momentos que habían pasado juntos, buenos y malos. De repente, una de las imágenes pasó a otra que le horrorizó, un sueño que se había repetido todas las noches en el último año.
Soñó con Harry, subido en el coche, conduciendo a la vez que las lágrimas se deslizaban por sus mejillas. Y luego… Harry estrellándose contra un frondoso árbol y saliendo despedido por la luna delantera del vehículo, cayendo desmadejado en un espacio entre dos árboles y quedándose inconsciente al instante.
Las lágrimas se deslizaron por las pálidas mejillas de Draco mientras él lloraba horrorizado Era culpa suya… Harry había estado a punto de morir por su culpa…
Su cuerpo comenzó a sacudirse en violentos sollozos mientras susurraba su nombre.
.-Harry… Harry…
Bueno qué? Os gustó? Un poco dramático, jajaja! Bueno, ya no sé ni qué deciros. Que sois geniales, que os quiero mucho y que espero que dejéis miles de reviews! Mil besazos a todos!
Y ahora contestemos a los reviews:
ornella: yo… ehhh… yo… perdón… buahhh :'( No quise hacerte llorar, de verdad d la buena. Pero aún así me alegra que te guste y espero que sigas leyendo por muuuuucho tiempo, jeje xD Mil besos y gracias por tu rr! Muackk!
·PaddyPau·
Miembro de muchas órdenes
