No puedo creer que después de tanto tiempo aún continúe bloqueada con este fic....

T_T

No me gusta, creo que se merece mucho más de miii!!!!!! ///

En fin, gracias a todos/as los/as que leen y... nos veremos muy pronto. u_u

(GOMEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEN)


Capítulo 4

"Rayos" Atinó a pensar.
Ya no estaba tan lejos de aquel lugar. Por qué se lo habría propuesto? Porque era donde se habian conocido? Por las bellas flores que lo adornaban? Por... por la inmensa paz que irradiaba? O tantas otras cosas. El mirador que ella solía frecuentar tampoco era una mala opción... pero nunca podría decifrar qué pasaba por la cabeza de Shizuru Fujino.
Aún así el refinado gusto de la ojirubí no se había equivocado, ni mucho menos. No se le ocurría mejor lugar que ése para disfrutar de un buen almuerzo. Sólo ella, sólo Shizuru, sólo ambas...
Y ya no era tanto el castigo, sino... otra vez esa misma pregunta. Por qué? Por qué lo hacía? Por qué Shizuru arriesgaba tanto por ella? O en todo caso, por qué se acercaba tanto a alguien como Natsuki Kuga, en quien nadie confiaba? A veces esos cuestionamientos la mantenían despierta en las noches. Pero ahora tenía una oportunidad, verdad? Se lo preguntaría. No! Espera... tendría el valor...? Desonfió de su propio juicio. En cuanto quisiera hablar, de seguro empezaría con los tartamudeos. Y a eso le seguirían, claro, las bromas de Kaichou-sama.
"Maldición!" Rabió mentalmente. Se le hacía tan difícil formular una simple pregunta? Vamos, se trataba de Shizuru! La persona en quien más confiaba!
Se detuvo en seco y bajó la vista. No creía lo que acababa de pensar. Simplemente le había salido del alma... La princesa de Hielo se había derretido?? Estaba algo confundida (N/A: Algo???). Desde la muerte de su madre y la partida de su padre, su corazón había decidido JAMÁS volver a confiar en nadie, y concentrarse sólo en la búsqueda de venganza. Entonces... por qué se le ocurrían semejantes cosas??

Era normal tan repentina opresión en el pecho?

Sería que...??
"... Shizuru Fujino... qué... qué quieres de mí...?" Pensó con un atisbo de deseperación en su mirada.
Se estaría dejando llevar? Sus pensamientos se tornaron más confusos y desconfiados. La asaltó la idea de que quizás Shizuru le ocultaba sus verdaderos propósitos para con ella. Y si acaso era una infiltrada del primer distrito en Fuuka Gakuen? O una espía de su padre? O alguien interesada en los poderes de las HiME??
"... Shi...zu..."
Y todo era una trampa... y ella, al estar sola y necesitar de alguien.... tal vez se había dejado engañar... y...!!!
"... ru..."
... había creído todas sus mentiras.... y...... quién sabía de que era capaz... ¡!! ... y... ahora mismo iba a ver a esa 'extraña' a solas... y......!!!!!
-Natsuki, viniste.
O_O
Esas insignificantes dos palabras llegaron a sus oídos justo cuando iba a sufrir un colapso nervioso. Ese Kyoto-ben inconfundible (aparte de tomarla por sorpresa) la hizo respirar de nuevo... y sus dudas se disiparon casi en un segundo. Increíble, pero real.
-Sh... Shizuru... –Musitó en cuanto se dió la vuelta. Y no se podría describir lo que sintió cuando sus ojos se encontraron con el delicado y tranquilo rostro de la Kaichou... simplemente ya no pudo dejar de mirarlo. Sus tensos músculos se relajaron contemplando esa escena... y al recordar lo que había estado pensando unos segundos antes, tuvo ganas de arrancarse la cabeza. Se maldijo mentalmente todo lo que pudo.
"Kuga Natsuki... eres despreciable... cómo pudiste...?" Pensaba con fuerza mientras volvía a apretar los puños. Esa dulce sonrisa no podía ocultar semejantes propósitos! Shizuru Fujino fue la única persona que la había apoyado y tratado con respeto. Respeto que quizás... ni siquiera se merecía. Acababa de llamarla 'extraña'?!
-Pensé que llegarías un poco más tarde, como es tu costumbre. Me alegra que no haya... Ara...? Natsuki, te sientes bien...? –Preguntó entonces una maravillada Kaichou. No estaba tan preocupada, ya conocía esa expresión. Supuso que estuvo bien haberle hablado en ese momento, a pesar de que la había visto caminando desde hacía un buen rato. Francamente le sorprendió que su amada se detuviera a mitad del trayecto, y más aún, que no se percatara de su presencia en cuanto estuvo a sus espaldas. Ahora, esas esmeraldas la cautivaban más que otras veces y ese leve sonrojo se le hacía tan embriagador...
"Por qué sería...?"
Siguió esperando por esa respuesta que no llegaba.
Y pues, la peliazul no sabía si responder, sonreír, golpearse o pedirle disculpas. Pero debía hacer algo antes de que la hora del almuerzo llegara a su fin. Incapaz de articular palabra alguna, dejó que sus acciones hablaran por ella. Inesperadamente se acercó, tomó suavemente de la mano a Shizuru, y se dispuso a caminar hasta la banca donde habían acordado, y que se encontraba a sólo unos metros de su actual ubicación. Apenas entraron en contacto, la ojirubí se sonrojó violentamente mientras una oleada de sensaciones la sacudía por dentro y por fuera. Estaría soñando? Al parecer las sorpresas no terminaron con la asistencia de Natsuki al colegio, también acababa de suceder algo que nunca antes... Para su suerte, la ojiverde no descubrió el salvaje color carmín de sus mejillas, pues se encontraba mirando al frente (ocultando las propias). Así le dió tiempo a la respetable Fujino-kaichou para serenarse y volver a la normalidad, aunque muy lentamente.

**************

-TÚ AQUÍ??!!! –Resonaron ambas voces al unísono. Se señalaban como si el otro fuera un asesino, o algo parecido.
-Mai...
-Onii-chan...
Ambos chicos se miraban con cara de pocos amigos. Se encontraban de pie, frente a frente, mientras Mikoto y Shiho los observaban desde la mesa. Chie y Aoi decidieron alejarse en cuanto comprobaron la magnitud del encuentro. Ya comerían con las chicas otro día... u
-Oye tú, ustedes están en nuestra mesa! –Exclamó Yuuichi.
-De qué hablas?! Nosotras somos las que ocupamos esta mesa desde que ingresamos a Fuuka! –Respondió Mai, acechando de cerca al rubio.
-Nani?!
-Eso fue lo que dije!!!
-Pues está mal!!
-No lo creo...! –Un rayo entre sus miradas. Mikoto, despreocupada, abandonó a Miroku en una esquina y se dispuso a comer.
-Onii-chan... no vamos a comer...? –Preguntó Shiho con cara de perrito abandonado. Si bien Yuuichi no hacía más que pelear con Mai, le desagradaba bastante que estuviera cerca de ella. Trató de fingir cortesía-... estoy segura de que podemos compartir la mesa... verdad, Mai-san...?
Ésta la miró de reojo, abandonando el enfrentamiento de rayos por un momento. No le pareció lo más adecuado. Compartir la mesa con... Tate...??
Mikoto sintió una prescencia en particular, y se volteó repentinamente con la boca llena, al mismo tiempo que una peculiar voz se hacía presente.
-Oi oi, Yuuichi-san, Mai-san. Peleando de nuevo?
La pelinaranja se sonrojó levemente. Olvidó al rubio por completo y se volteó con ojos de quien está frente a una estrella de cine.
-...Re...Reito-san... –Articuló.
-Sempai... –Exhaló Yuuichi. Podía adivinar lo que diría: "Tengo una idea. Por qué no nos sentamos todos juntos y bebemos una taza de té?"
El vicepresidente no tenía remedio.
-Estoy seguro de que no tienen problema en compartir la mesa, verdad? –Sonrió Reito. Entonces se dirigió a la pequeña de ojos dorados que devoraba todo cuanto alcanzaba a sostener en los palillos- Tú qué dices, Mikoto-chan?
Con la boca rebosando de fideos, apenas y pudo asentir. Mai se le sumó pronto.
-C-claro… Reito-san…
-…eehhh...?! –Exclamó Yuuichi, que hasta hacía sólo cinco segundos tenía confirmado el 'NO' de la pelinaranja.
-Si! Onii-chan, ven siéntate! –Ahora lo imitaba Shiho, y lo obligó a sentarse tirándolo del brazo. Un minuto despúes, ya estaban todos comiendo tranquilamente. Yuuichi, a la fuerza.
-Bueno, ahora se ve mejor. Por favor discúlpenme, tengo cosas que hacer así que no podré quedarme con ustedes. Pero nos veremos luego –Dijo Reito, e instantáneamente ya tenía a Mai de pie mirándolo.
-......ah, es una pena... Reito-san... entonces... supongo que nos veremos luego... –Repitió.
-Es un hecho. Nos vemos, Mai-san –Y se alejó lentamente. Mai volvió a su asiento, pero no pasó mucho tiempo antes de que reanudara el duelo visual con Yuuichi.
-Por qué me estás mirando?
-Qué? Estás soñando? Tú eres el que no me quita los ojos de encima!
-Ah, qué fastidiosa eres –Perezosamente separó los palillos- Ese Reito-sempai... no entiendo qué se trae haciéndonos sentar juntos –Yuuichi en verdad se veía molesto.
-Eso debería decirlo yo –Contraatacó Mai cerrando los ojos. Volvió a su comida, pero no la tocó. Adquirió pronto un semblante pensativo (N/A: No es común en ella, o si...? )- Debí preguntarle a Reito-san acerca de... –Terminó murmurando.
-Quhhféee offcrurrre Maoi...? –Inquirió Mikoto sin poder tragar la doble ración de ramen que, con mucho esfuerzo había logrado introducir en su pequeña boca.
-...ah...? No, nada. Mejor concéntrate en tragar todo eso, Mikoto –Entonces advirtió algo extraño- ...Mi... ko...?? MIKOTO!! ESPERA, NO TE MUEVAS!!! –La tomó por el pecho desde atrás y presionó repetidas veces con sus puños hasta que Mikoto expulsó un trozo de comida, anteriormente atorado en su garganta. Tosió un poco y finalmente volvió a la normalidad. Mai suspiró aliviada, pero descubrió que Yuuichi las observaba sonrojado y con cara de pervertido. Probablemente sus pechos le habían jugado una mala pasada, en semejante posición. Instintivamente se cruzó de brazos, y se sonrojó también.
-... que... qué rayos estás mirando???!! –Gritó al mismo tiempo que Shiho se ponía de su parte, adoptando cara de malvada. Ambas se disponían a castigar al rubio.
-... ma... matteeeeeee!!!!!!! –Alcanzó a gritar éste antes de que se le abalanzaran y lo golpearan con fiereza. Minutos después, se encontraba adolorido debajo de la mesa mientras que las tres chicas ya habían abandonado el lugar. Nao, cumpliendo su castigo como asistente de la cafetería, se dirigió de casualidad a limpiar esa mesa bajo la atenta mirada de Haruka y ni siquiera lo vió. Estaba más concentrada en quejarse.
-... na... nande...? –Susurró el pobre lleno de golpes y moretones, sobresaltando a la pelirrroja.

Mientras tanto, el vicepresidente continuaba absorto en sus pensamientos ya bastante lejos de la cafetería y distante del encuentro con Mai y compañía. Ocupaba su mente un suceso anterior. Tras haber pasado de casualidad por una de las áreas desiertas de Fuuka Gakuen y observado una escena cuidadosamente, comenzaba a confirmar sus sospechas.
"Vaya, Shizuru-san. Parece que has pescado un pez difícil. Te felicito una vez más por tu determinación".