Dedicado a Aykasha-peke por ayudarme tanto con él. Muackk
SIN CONTROL
Capítulo 5
Se miró en el espejo. Desde que Draco se había marchado su buen aspecto había disminuido notablemente. El color dorado de su piel había bajado de tono, dejando en su lugar una palidez horrorosa; el llamativo verde esmeralda de sus ojos se había apagado, dejándolos opacos, sin brillo ni vida, de modo que tras el cristal redondo de sus gafas parecían más oscuros de lo normal. Le extrañaba, y en el fondo sabía que no era para menos, aunque aún estuviese enfadado con él. Los suyos habían sido 15 años de amistad, y no podía pasarlos por alto, por mucho que quisiera hacerlo.
Su rubio amigo había desaparecido dos años atrás, y él no tenía ni idea de dónde se había metido, pues Sirius no lo había encontrado, o eso decía. Harry llevaba todo ese tiempo lamentándose por la pérdida de su compañero. Hermione le había contado la verdadera historia de lo ocurrido entre Lavender y Draco y, aunque el moreno aún no había sido capaz de perdonarle, a pesar de que lo había intentado, había deseado olvidarlo… sin éxito. Era consciente de que Draco había sido drogado por Lavender, pero es que Harry aún recordaba el momento en que había llegado al apartamento que compartía con su ex novia y los había descubierto a ambos, semi desnudos, besándose con desespero. Se había sentido muy dolido, primero con Lavender, y luego con Draco, y su furia había ido directa contra él.
No se había dado cuenta de que las lágrimas habían comenzado a resbalar por sus mejillas. Se las limpió con furia. ¿Tan importante había sido esa chica para él? No, lo sabía, sabía que no lloraba por ella, que lloraba por Draco, pero no quería aceptarlo. ¿Por qué siempre tenía que ser él el débil? No era justo. De hecho, se odiaba a sí mismo por serlo. Él siempre había sido valiente y cabezota, y había sobrevivido a un accidente casi mortal sin sufrir ninguna lesión permanente.
Por fin, después de casi medio año, volvía a vivir en su propia casa, aunque esta vez en el apartamento que sus padres le habían dejado en el centro de Londres. Era bastante sencillo y a la vez elegante, como lo había sido Lily, y a Harry le gustaba.
Sirius y Remus habían intentado persuadirle para que se quedara en Grimmauld Place una temporada más, alegando que se sentían solos en una casa tan grande, pero Harry había respondido, bromeando, que ya había tenido suficiente con escuchar sus gritos en la noche durante todo ese tiempo y que no quería escucharlos más. Los dos adultos se habían ruborizado en exceso y sonreído tímidamente, causando que, por unos minutos, en la habitación que ocupaban en ese momento sólo se escuchasen las estruendosas carcajadas de Harry, tan estentóreas que la pareja se había alejado de él y se había tapado los oídos disimuladamente.
Su revuelto pelo negro, mojado, escurría agua por su rostro y cuello como una esponja, mojando el pijama que acababa de ponerse, un pijama verde que le había regalado Remus cuando salió del hospital. Dejó de observar su reflejo y salió del cuarto de baño. Fue a la cocina y se preparó una café con leche calentito. Y dulce, como a él le gustaba.
Cinco minutos después, sentado en su cama y apoyado en los cojines que había colocado tras su espalda se tomaba el reconfortante líquido, sonriendo suavemente al notar que el calor se extendía gratificante por todo su cuerpo.
Cuando se terminó el contenido de la taza dejó ésta sobre la mesilla y, quitándose las gafas, se acostó cómodamente y se tapó con las mantas, uno de sus brazos sobre ellas y el otro bajo la almohada, dispuesto a descansar plácidamente toda la noche.
Su último pensamiento coherente y consciente fue dirigido a Draco Malfoy.
Se derramó con un grito ahogado y se dejó caer sobre el cuerpo que había poseído. De piel dorada, pelo negro y alborotado y ojos verdes. Hombre. Extrañamente la descripción a la que respondía su mejor amigo. ¿Por qué tenía que ocurrirle eso a él¡No había hecho nada malo! Parecía que no bastaba sólo con sentirse culpable por el accidente de Harry, no, también tenía que desearlo de esa manera.
Hacía varios meses que mantenía una relación con ese chico, pero él no era homosexual, se repetía una y otra vez; solo era un hombre atormentado por el deseo, como muchos otros antes. Pese a todo, el chiquillo le estaba exasperando, no era como Harry.
Él quería a un hombre valiente y cabezota, justo y protector y, sobre todo, dulce y dominante. Sin embargo, ese niño, Luca, no lo era. Estaba enamorado de Draco y hacía todo lo que quisiera casi sin meditar en las consecuencias. Por eso el rubio ya no lo deseaba como antes. Al principio había sido divertido, como un simple juego; el chiquillo tenía 17 años y experimentaba de todas las maneras, pero cuando Luca se había enamorado todo cambió.
.-Te amo –susurró el moreno. Se había apoyado en el pecho del rubio y lo acariciaba suavemente, trazando círculos descendentes por la sudorosa piel hasta llegar al vientre.
Cuando llegó allí, Draco le detuvo sujetándolo, con fuerza pero sin dañarle, con su mano.
.-Para, Luca –dijo. Le empujó suavemente para separarle de su cuerpo y se levantó.
Así, desnudo, salió de la habitación para dirigirse al baño. Cinco minutos después se duchaba. Pensaba en Harry y en todo lo que estaba sintiendo, que sin duda era inapropiado. 'Dios Harry… ¿por qué yo?' pensó apesadumbrado. Sabía que estaba haciendo mal al pensar en su amigo como lo hacía. Lo echaba de menos, sí, pero también deseaba sentirle como había sentido minutos antes a Luca, y eso era lo peor de todo.
Cuando salió de la ducha se dirigió a su dormitorio, el italiano le esperaba arrodillado sobre la cama, desnudo, mientras sujetaba una bandeja con el desayuno entre sus doradas manos. Draco le miró con ternura, a pesar de que era un crío enamorado podía llegar a ser muy maduro y a la vez dulce, y Draco tenía su corazoncito.
.-Te hice el desayuno –sonrió el joven. Estaba radiante. Desnudo, con las pequeñas gotitas de sudor que aún recorrían su cuerpo y con esa sonrisita enamorada.
Y Draco no pudo evitarlo. Se acercó al dulce chico sobre su cama y le besó levemente, un simple roce, pero que el chico sintió como una descarga eléctrica. Luego le acarició el cabello suavemente y le susurró:
.-Gracias, pequeño.
Y Luca sonrió aún más radiante.
Se despertó agitado. Tener esa clase de sueños podía llegar a ser terrible, y más aún si siempre los protagonizaban las mismas personas, sus padres.
Estaba convencido de que ese sueño representaba el accidente de coche que sus padres y él habían tenido cuando apenas contaba con un año de edad, y en el que Lily y James habían muerto.
Recordaba la colisión del coche contra aquel puente, la sacudida del vehículo y el grito ahogado de Lily antes de morir. James se había lanzado sobre su hijo, asegurándose de que no sufriera ningún daño. Por eso Harry no había muerto. El asiento del conductor se mantuvo casi intacto, pues el golpe se lo había llevado en mayor medida al asiento del copiloto y, por lo tanto, el del pequeño niño que había allí sentado.
El hombre recibió varios golpes por todo el cuerpo al ponerse frente al crío y, al achatarse el morro del automóvil, una de sus rótulas se partió bajo la fuerte presión y su cuello se fracturó debido al repentino movimiento defensivo. Pero, sin duda lo peor de todo, fue que una barra de acero de las vigas del puente estaba rota y apuntada hacia ellos se acercaba peligrosamente. James no pudo hacer nada, la acerada barra se clavó limpiamente en su nuca, provocándole una muerte inmediata y que la sangre comenzara a manchar la frente de Harry y resbalara por su carita, uniéndose a sus lágrimas.
Su pequeño cuerpecito se estremecía con violentos sollozos cuando su padrino llegó y, quitándole a James de encima, le tomó en brazos y le abrazó fuertemente, mirando a su amigo. Las lágrimas se resbalaban inclementes por cara, y su rostro se contorsionaba en un rictus de dolor. Sirius tenía que pasar por debajo de ese puente para ir desde su trabajo a Grimmauld Place y viceversa, pero desde aquel incidente no había vuelto a pasar por allí él solo. Le suplicaba a Remus que le acompañase y que luego fuera a buscarle.
El pequeño niño se estremeció y, por primera vez en su corta vida, dijo una palabra:
.-Pa…
Y Sirius le abrazó con más fuerza aún, enterrando su cara en el blanco y terso cuello del niño y sollozando compulsivamente.
Cuando consiguió calmarse llamó a su pareja y a la policía, y ninguno de los dos tardaron mucho en llegar.
Desde ese día los dos hombres se habían hecho cargo de Harry y le habían cuidado como si fuera su hijo.
Las lágrimas del chico de 21 años, que recordaba lo sucedido en su sueño, comenzaron a deslizarse por sus mejillas, más ardientes de lo que pensó jamás que serían.
Miró las fotos sobre su mesilla y las lágrimas aumentaron inclementes.
Dentro de uno de los marcos aparecían él y sus padres. James mantenía a su hijo en brazos, mientras Lily les abrazaba a ambos por detrás, asomando su pelirroja cabellera detrás de la cabecita de Harry. La pareja miraba con dulzura a su niño, mientras James besaba la frente del pequeño con los ojos cerrados. El crío también tenía los ojos fuertemente cerrados y sonreía feliz, con los diminutos puños apretados con toda a fuerza que tenía, que no era mucha.
En el otro marco aparecían dos fotos, una encima de la otra. En la primera salía el mismo niño pero una pareja distinta, Sirius y Remus. Harry ya se mantenía de pie y cogía las manos de ambos hombres, que le miraban contentos, seguramente dando su primer paso, pues tenía un pie levantado y la rodilla de la pierna contraria levemente flexionada. Sirius tenía una gran sonrisa y Remus guiñaba un ojo, pero Harry tenía el entrecejo fruncido y los labios apretados, seguramente porque iban varios intentos del primer paso y aún no lo había conseguido. Y en la segunda salían otra vez los tres, pero esta vez Remus estaba en cuclillas en el suelo, junto a un Harry sentado de culo y sin duda enfadado, y un Sirius tumbado, seguramente riéndose a carcajadas debido a la mano que mantenía sobre su estómago. Otro intento fallido al andar. Remus colocaba una mano sobre el alborotado pelo del niño, sonriendo, y Harry se mordía el labio con los ojos brillantes, al borde del llanto de desesperación, y tenía los bracitos cruzados, enfurruñado.
La foto del primer marco la había tomado Sirius, y él mismo le había contado que esa noche sus padres habían muerto. Era, en consecuencia, la última foto de Lily y James.
La última foto de sus padres…
Hola a todos! Aquí tenéis ya el quinto capítulo… os gustó? Sé que es algo corto pero... espero que sí. Sé que es un poco dramático, sobre todo el accidente de Lily y James, pero es que lo imaginé así y no pude evitar escribirlo. Realmente este es la reproducción de uno de mis tantas pesadillas, pero cambié caras y nombres y espero que haya quedado bien ;)
Bueno, muchos besos a todos y espero que dejéis miles de reviews!
•PaddyPau•
Miembro de muchas órdenes
