TT_TT
Sé que de seguro ya nadie lee este fic... por mis tardanzas, y todo el rollo...
Pero de todas maneras lo continúo y... al menos espero un par de tomatazos... (o muchos...)
Ok... estoy en campaña para darle el rumbo que se merece y... en marcha con el capítulo 6...
T_T
Minna-san...gambatte y... matta ne.
P.D.: AGUANTE EL SHIZNAT!!!! XDDDDDDDDD
Capítulo 5
Ya no se le ocurría qué hacer para mantener sus ojos alejados de ella. Ni el paisaje que tenían enfrente, ni los pájaros a su alrededor, ni siquiera su almuerzo (que se suponía era lo más importante en ese momento) lograban distraerla de ese tierno y cabizbajo semblante que tenía junto. Normalmente se mantenía muy (MUY!) al margen con respecto a eso, pero desde que sus manos se habían unido, sus sentimientos se salieron de control. O, en otras palabras, intentaron mostrarse tal cual eran. Rayos, supo que se estaba ilusionando por cosas que sólo tenían lugar en su mente. El amor de Natsuki era tan inalcanzable después de todo... Dónde se suponía que estaba su 'determinación' ahora? La que todos incluído Reito-san, le atribuían? Soltó un suave bufido.
"Mmpfh! Parece que nadie conoce a la verdadera, insegura y soñadora Seito-kaichou. Al menos no detrás de sus múltiples máscaras" Pensó con una peculiar amargura. El que todos tuvieran una imagen errónea de ella le resultaba un tanto frustrante. Pero con el tiempo se había acostumbrado; después de todo fue ella misma quien dió a conocerse ante todos como lo contrario de lo que era.
Hacía tan sólo un momento que estaban sentadas una junto a la otra. Simplemente se soltaron en cuanto llegaron a la banca, y se dispusieron a hacer lo que habían planeado temprano en la mañana. Pero sólo se dispusieron, pues ninguna se dignó a comenzar. Tal vez el silencio que las inundaba era suficiente alimento para ambas... o tal vez no. La verdad era que Shizuru se estaba muriendo por escuchar la voz de la peliazul, dijera lo que dijera, más ésta se negaba a soltar palabra alguna. Aún no era capaz de articular más de dos sílabas juntas, y sufría enormemente a causa de ello.
"... qué... qué demonios su... qué demonios ME sucede...?"
Sin mover su cabeza, observó a la castaña de reojo. Se encontró con una débil sonrisa, y unas manos delicadamente entrelazadas sobre su regazo. No se atrevió a mirar también ese par de famosos rubíes. Le intrigaba el significado de aquel característico bufido que pudo percibir momentos atrás y, por supuesto, también se preguntaba el por qué de su propia apresurada reacción. Por qué tomarla de la mano tan a la ligera? Sólo por no poder hablar? Mierda! Muy en el fondo, sentía que aquella chica se merecía eso y mucho más de su parte.
O.O
"NANI??"
Otra vez. El no poder creer lo que se le ocurría, la estaba volviendo loca. El indeseado pero insistente rubor no se hizo esperar y ocupó sus blancas mejillas otra vez. Seguramente sí explotaría en esta ocasión... pero... cómo...? Gritando...? Escapando de allí...? B...??
Tenía la sensación de que su pecho se abriría. Necesitaba hacer algo pronto! Al parecer hablar continuaba estando fuera de sus posibilidades.
"... qué estúpida..."
Volvió a mirarla y...
Shizuru... Era ella! SHIZURU la estaba enloqueciendo...! Con esa sonrisa, con esa tranquilidad que mostraba, con ese silencio. Ese infernal silencio. De seguro sentía deseos de decir algo, pero siempre hacía lo mismo: quedarse en silencio pues 'a Natsuki podría molestarle'. Se enfureció.
"... tú.... tú y tu maldito silencio me molestan... por qué no abres la boca...? No se... supone que sería de este modo..." Irónico, las dos esperaban por alguna palabra de la otra. Más irónico, Natsuki empezaba a extrañar esas pesadas bromas de la mañana.
Encandilada en su propio mundo, la chica de Kyoto era muy consciente de lo que sucedía. A hurtadillas descubrió que el rostro de la ojiverde se había transformado, y ahora denotaba desconcierto y algo de pena. Sin contar que también todo su cuerpo parecía temblar. Y ella sentía también tantas cosas... incluyendo un familiar inmenso amor.
"... si tan sólo... me dijeras... qué debo hacer Natsuki... tú eres la única que tiene esa respuesta..." Suplicó mentalmente.
"... mierda... si... si no vas a hacer nada, entonces tendré que hacerte reaccionar yo misma... Shizuru... además..."
Como si nada, la peliazul abandonó la caja de su almuerzo a un costado mostrándose un poco más seria. El furioso volcán se había calmado, aunque no por completo. De esta manera atrajo la ahora sorprendida mirada carmesí hacia su dirección, y por fin decidió volver a cruzarla con sus propios ojos una vez más. Con confianza.
"Natsuki..." Pensó enternecida y más sorprendida. Pero ese nombre no salió de sus labios.
Ya en este punto, la ojiverde inclinó también su cuerpo, con un movimiento que a cierta castaña le pareció perfecto. La distancia entre ambas se vió de pronto mucho menor y, cuando ninguna de las dos se lo esperaba, Shizuru Fujino se encontraba entre los brazos de Natsuki Kuga.
"... déjame... saber..."
**************
Ya no importaba nada. Eso era lo que necesitaban. Todo lo que necesitaban. Sentir a la otra, sentir esa calidez, confirmar cada una lo que quería. Después de todo, así se perciben los sentimientos de los demás. Esa sensación de "cuenta conmigo, te quiero" sin palabras, era merecida por las dos.
Por un momento de extrema confusión Shizuru dudó acerca de si debía corresponder a ese abrazo con todas sus fuerzas, como locamente deseaba desde hacía mucho. Pero finalmente y tras darle muchas vueltas al asunto, estiró sus brazos más que lentamente, y la rodeó por la espalda con algo de prudencia. Se propuso disfrutar esos escasos momentos con la peliazul, en vez de sentirse sorprendida, confundida, o desesperanzada. La tenía como amiga, no? Eso debía bastar.
Con los ojos entrecerrados, Natsuki apoyó gentilmente su mentón en el hombro de la castaña y se sintió tan protegida... además de que pudo percibir con claridad las intenciones de aquella chica. Pudo, sí. Volvió a sentirse estúpida por haber desconfiado. La tenía ahí, a su lado, y por fin supo que ya no volverían a asaltarla dudas de ningún tipo. Casi no lo podía creer, pero llegó a la conclusión de que nadie podía estar completamente solo. Todos necesitaban sentir eso alguna vez, que podían contar con alguien, que tenían la ayuda de alguien. Tal como ella tenía ahora a Shizuru...
Seguían en la misma posición. El viento comenzó a soplar meciendo suavemente las copas de los árboles más cercanos, y alborotando algunos mechones oscuros y castaños. Una de las muchachas sintió cómo su lengua se movía de pronto, y tras un largo rato.
-Y-Yo... no soy ninguna Diosa... –Balbuceó torpemente- Así que no quiero que me trates como tal, Shizuru...
Por fin. Ese susurro casi afónico provocó que la ojirubí saliera de su trance y le prestara la debida atención. Natsuki realmente había dicho eso? Entonces, por supuesto que estaba en desacuerdo.
"Pero si tú eres la Diosa de mi corazón..."
La tristeza hizo el intento de apropiarse de su rostro, pero no tuvo éxito. Fue reemplazada por lo contrario. De dónde sacaba ésas sonrisas? Ojalá lo supiera. Fue una lástima que no haya tenido un espejo cerca, habría notado con sorpresa que ésta no era falsa.
-Ara, acaso hay algo que te está molestando, Natsuki? –Susurró con tono comprensivo, e ignorando semejante comentario. Al contrario de la ojiverde, ella tenía mucha facilidad para soltar, espontáneamente, palabras de sus labios. Apenas lo dijo intentó zafarse un poco, creyendo que era lo correcto. Pero dió con que esos delgados brazos, sin intención de dejarla ir todavía, continuaban apresándola con fuerza y necesidad a la vez.
-.... no... espera... –Otro susurro. Quiso rogarle que dejara de emitirlos, su piel se erizaba un poco más con cada uno de ellos. Sin siquiera sospecharlo, Natsuki lo empeoró- ....sólo un... momento más...
Aquello terminó de disgustar a Shizuru. No confiaba tanto en su poder de autocontrol.
"... Natsuki... si no paras soy capaz de hacer cualquier cosa... y estoy segura de que no te gustará..." Pero no tuvo otra opción. Sin responder ni replicar volvió a acomodar sus brazos tras ella, rogando que no se prolongase mucho más ese estado durante el cual se tornaba tan débil y vulnerable.
Su mente le dió el alerta más que de prisa: por qué no quería separarse de ella? Por qué sus brazos no cedían? Definitivamente algo extraño le estaba sucediendo ese día. Sintió cómo Shizuru accedía a su petición y la rodeaba nuevamente. Satisfecha por aquella acción, sonrió. La verdad, le estaba gustando mucho estar así. Quizás porque no se atrevería nunca a abrazar a nadie más (supuso), quizás porque necesitaba un breve lapso para relajarse. Como fuere, no era realmente importante. Estaba tan concentrada disfrutando de esa calidez, que incluso no se percató de que otros sentimientos comenzaban a aflorar dentro de ella. En ese momento, Natsuki creía haber encontrado a su mejor amiga, en la persona que únicamente podía mirarla con ojos repletos de amor y pasión. Sólo el tiempo revelaría la verdad...
