SIN CONTROL
Capítulo 6
Un insoportable sonido resonaba por toda la casa. El teléfono llevaba sonando más de media hora, pero no tenía ganas de levantarse a contestar. Ya había perdido las esperanzas, después de cuatro años, de que fuera Draco. Y si no era él no estaba interesado en cogerlo.
Al fin el maldito aparato dejó de sonar, pero después de apenas cinco minutos comenzó de nuevo.
Harry se levantó, molesto, y se acercó a la mesita que albergaba el teléfono. Colocó el auricular en su oreja y bruscamente preguntó:
.-¿Quién?
.-Harry –repuso la conocida voz al otro lado-. Soy Hermione.
.-Lo sé –dijo el moreno, aún enfadado. Hermione parecía excitada, y eso le molestaba aún más-. ¿Qué quieres?
.-Ha vuelto, Harry –se alegró llorosa. Ahora no reía tontamente, lloraba. Y Harry no entendía lo que quería decir-. Draco ha vuelto.
El moreno se quedó mudo unos momentos, pero consiguió reaccionar prontamente.
.-No me mientas, Hermione, no juegues con eso –la reprendió con voz gélida.
.-No juego, Harry, es verdad –y de nuevo rió, seguramente entre lágrimas, sin creerse lo que decía ni ella-. Se acaba de ir de mi casa. Me ha pedido que no te diga nada, que le da vergüenza verte ahora, pero he pensado que te gustaría saberlo.
.-¿Dónde está? –preguntó el moreno ansiosamente-. ¿Dónde vive?
.-Me dijo que había comprado un apartamento por Internet, pero no sé dónde –hizo una pausa y, al ver que su amigo no decía nada, continuó-. Lo siento, Harry.
El moreno no contestó, simplemente colgó el teléfono, pero Hermione no se molestó, sabía que Harry debía estar desesperado por ver a Draco, y lo entendía de sobra.
Llamó a la puerta. Dos golpes de nudillos, tres, cuatro. Estaba ansioso por verle. Había sido tanto tiempo… tan doloroso… le había echado tanto de menos…
Abrieron la puerta despreocupadamente y, cuando le vio, no pudo hacer otra cosa que recorrer con su mirada el cuerpo de su mejor amigo. Sus músculos estaban mucho más desarrollados, lo podía ver a causa de que su torso estaba desnudo, y su pelo estaba más largo, pero no había cambiado casi nada. Únicamente sus ojos, más claros, más puros, menos amargos y apagados. Hermosos.
Y Draco le miró. En ese momento Harry sintió un deseo tan fuerte que supo que necesitaba hacer algo más que ver aquel cuerpo delicioso. Y lo hizo sin dudarlo.
Empujó al rubio hacia el interior del apartamento y le besó, con lujuria, con pasión, con algo de cariño quizás, pero nada de amor, nada de dulzura, nada. Y Draco se dejó llevar, esperando con ansia que Harry llegase a sentir lo mismo que él, que llegase a amarle tanto como él lo amaba algún día. De pronto se vio empujado contra el sofá y sintió cómo el peso de su amigo caía sobre el suyo y comenzaba a desprenderle de la poca ropa que llevaba. Los pantalones de seda de su pijama y su bóxer negro.
Le desnudó también, pronto ambos se vieron libres de toda ropa y sus erecciones se rozaron. Gimieron audiblemente y se acariciaron con manos ansiosas. Harry le dio la vuelta y, levantándole las caderas, le penetró. Draco apenas tuvo tiempo de asimilar la primera embestida cuando llegó la segunda, y la tercera. Y luego otra, y otra, y otra, y otra… y gritó, mezcla de dolor y placer, y se removió inquieto en el poco espacio que le proporcionaba el cuerpo de Harry, que embestía contra él una y otra vez.
Ambos jadeaban desesperados, ansiando una liberación demasiado anhelada. Gimiendo palabras incoherentes que el otro entendía. Sintiéndose vivos por primera vez en mucho tiempo, amándose sin ser conscientes de ello, sin saber aún que aquella unión sería más compleja de lo que ambos creían.
Una última embestida y Harry se derramó dentro de Draco, el rubio lo hizo sobre el sofá. Ambos quedaron en un revoltoso montón de brazos y piernas entrelazados, con el pelo revuelto y los ojos brillantes de alegría. Harry aún dentro de Draco, y éste sintiéndose feliz por primera vez en mucho tiempo.
Entonces la locura terminó. Harry salió del interior de su amigo y luego de vestirse precipitadamente salió del apartamento sin decir una palabra, dejando a Draco solo de nuevo, hundiéndose en su dolor.
El rubio no pudo soportarlo de nuevo. ¿Siempre iba a ser así¿Siempre Harry se iba a ir de su vida o le iba a obligar a desaparecer? Lágrimas comenzaron a correr sin piedad por su pálido rostro. Se sintió miserable, sucio y humillado. Y le odió. Odió a su amigo por dejarle solo de nuevo, por irse y llevarse con él la armonía con la que Draco había convivido esos cuatro años, su felicidad. Cuatro años sin verle, sin sentirle, sin hablarle. Y entonces reparó en que no habían cruzado ni una palabra, y se sintió aún peor. Harry… ¿sólo había ido por eso¿Sólo había ido para acostarse con él? Se había llevado su virginidad y su corazón, y encima le dolía horrores el lugar que su amigo había invadido.
Se levantó y, así, desnudo y tambaleándose, se metió en la ducha. Las lágrimas se confundían con el agua caliente, y sangre mezclada con semen se deslizaba por su cuerpo, siendo arrastrada por el tibio líquido.
Cuando salió de allí se dirigió pesadamente hasta su cuarto y se dejó caer en le cama. Cogiendo el teléfono de la mesilla de noche marcó, con dedos temblorosos, el tan conocido número de la consulta de su padrino.
Minutos después contestaron. La secretaria de Severus.
.-Quisiera hablar con el señor Snape, soy Draco Malfoy –dijo. La mujer, al ver que era el ahijado de su jefe, contestó sin demora.
.-Inmediatamente, señor Malfoy.
Apenas segundos después escuchó la voz del médico.
.-¿Draco? –preguntó preocupado. El rubio no solía llamarle a no ser que fuera una verdadera urgencia-. ¿Qué ocurre?
.-Necesito que vengas, Sev –dijo con voz ahogada. Su padrino se preocupó aún más al escucharle. Normalmente su voz era clara y segura-. Te necesito.
.-Pero¿qué te pasa? –preguntó el médico.
.-Solo… ven…
Y se desmayó. El teléfono cayó al suelo y él se desplomó completamente en el lecho, asaltado por el dolor y sangrando profusamente.
Corrió escaleras abajo, cogió el coche y aceleró al máximo, en dirección a la casa de Hermione.
Cuando llegó al lugar llamó a la puerta y, después de un rato, le abrieron. Era Blaise.
.-¿Está Hermione? –preguntó cuando el moreno le cedió el paso.
.-Se está duchando –dijo Blaise, entrando en el salón. Harry le siguió y ambos se sentaron en un sofá del centro de la sala-. ¿Qué haces aquí tan tarde? –preguntó. No le desagradaba la visita de su amigo. Pero… ¿tan tarde¿Y tan alterado?
.-Tengo que hablar con tu mujer, Blaise. Hice algo horrible –sus ojos demostraban gran preocupación, y su ceño estaba fruncido por el miedo.
.-¿Quieres algo de beber?
El moreno solo tuvo tiempo de asentir antes de que el pequeño Christian, de seis años, se abalanzara sobre la pierna de su "tío" y le abrazase con cariño.
.-¡Tío Harry! –exclamó.
El moreno lo sentó en su regazo y le abrazó también, pero no fue capaz de decirle nada. Solo lloró suavemente en el hueco entre el hombro y el cuello del pequeño.
Llamó a la puerta, primero despacio, luego más fuerte, pero nadie contestó. Entonces decidió usar la llave que su ahijado le había dado el día anterior, cuando fue a verle por primera vez luego de cuatro años.
Entró en el apartamento y se dirigió al salón, pero allí no había nadie, aunque sí había una gran mancha de sangre en el sofá y varias en el suelo, de camino al cuarto de baño. Cuando entró allí encontró un pequeño, pero vistoso, charco del espeso líquido, aún húmedo seguramente por haber sido mezclado con agua, en la ducha. Aún más preocupado que cuando su ahijado le había llamado, siguió de nuevo las huellas encarnadas hasta llegar a la habitación del joven. Cuando entró, la visión del lugar le horrorizó. No era la peor escena que había presenciado en su carrera, pero esta vez había implicado alguien muy importante para él, casi de su familia.
Draco estaba tumbado en la cama, bocabajo, cubierto de sangre su trasero y la sábana bajo él, inconsciente. Se acercó presuroso y le examinó con todo detalle. La sangre derramada provenía de su ano que, aunque herido, ya no sangraba. Sentenció que lo mejor sería llamar a una ambulancia para llevarle al hospital, ya que allí podría tratarle mejor. Llamó a su secretaria desde el teléfono que había en el suelo, manchado de sangre seca, y le pidió que mandaran una ambulancia, dándole luego la dirección de Draco.
.-¡Harry! –exclamó la chica cuando salió del baño, cubierta únicamente por un albornoz azul-. ¿Qué haces aquí?
Blaise la miraba preocupado mientras abrazaba a Harry suavemente; Christian estaba dormido sobre el pequeño sofá de dos plazas junto al que estaban su esposo y su amigo, y Harry… Harry lloraba compulsivamente en el hombro de Blaise, murmurando palabras que ellos no entendían.
Cuando la castaña le llamó alzó la cabeza hacia ella, sus ojos rojos y sus mejillas sonrojadas por las lágrimas que habían corrido por ellas.
.-Blaise, lleva a Christian a la cama y déjanos a solas por favor –el hombre le cedió su sitio a su esposa y cogió a su hijo en brazos para llevárselo. Hermione entonces abrazó fuertemente a Harry, dejando que se desahogara todo lo que quisiera.
.-¿Qué pasó, cariño? –preguntó dulcemente.
Harry se abrazó aún más a ella y hundió su rostro húmedo en su cuello.
.-Yo… hice algo horrible –susurró él con voz ahogada.
La chica se estremeció, Harry nunca decía que había hecho algo horrible. Principalmente porque Hermione sabía que su amigo no era capaz de hacer algo excesivamente malo. Pero cuando se lo dijo así, llorando compulsivamente contra su cuello, supo que era verdad esta vez.
.-¿Qué ha ocurrido? –preguntó, ésta vez preocupada.
Entre balbuceos, Harry comenzó a explicarse.
.-Yo… fui a ver a Draco –dijo-. Y estaba tan guapo… -Hermione le miró extrañada. Sabía que al moreno le gustaban las mujeres. ¿Desde cuando Draco era guapo a ojos de su amigo? Nunca lo había sido y Hermione pensaba que nunca lo sería. Ahora se daba cuenta de lo equivocada que había estado a ese respecto-. Nos acostamos y… cuando terminamos… yo… yo salí de él y… ¡Dios mío Hermione! –exclamó asustado-. Estaba… estaba tan lleno de sangre… yo… no sé lo que me pasó… yo…
Volvió a derrumbarse, y Hermione le abrazó de nuevo con ojos desorbitados, comprendiendo por fin su estado.
Aún estaban abrazados cuando sonó el teléfono, pero Hermione no contestó. Continuó abrazándole como si le fuera la vida en ello, tan asustada como él. Apenas dos minutos después, Blaise asomó la cabeza por la puerta, con el teléfono inalámbrico en la mano y una cara entre asustada y sorprendida.
.-Hermione… -dijo con voz ronca. Ella le miró, la preocupación reflejándose en sus ojos color caramelo-. Es Draco… está en el hospital.
Bueno qué, os gustó? Sé que vais a matarme… y lo merezco :$ Pero… por fin se liaron! Aunque… no sé… quizás le haga sufrir un poco más, que me hace ilusión ;D Bueno, espero que os haya gustado y que me dejéis muuuuuuuuuuchos reviews, que sería genial. Bueno, muchas gracias por leerme. Ah! Por cierto, este cap. Se lo dedico a todos aquellos que me hayan estado siguiendo en los cinco anteriores. Muchas gracias!
•PaddyPau•
Miembro de muchas órdenes
