SIN CONTROL

Capítulo 14

Sirius miró a su pareja, que parecía en shock. Claro que, después de la información que acababa de proporcionarle, no le extrañaba. No todos los día te dicen que el chico al que has criado es gay y está enamorado de su mejor amigo. Exactamente lo mismo que les había pasado a ellos.

.–¿Ha-Harry y Draco? –preguntó el castaño, aún incrédulo. Sirius asintió, sonriendo–. ¿Estás seguro, Paddy?

.–Sí, Moony. El mismo Harry me lo dijo. Ahora deben estar juntos, enfrascados en una de esas luchas de cama que nosotros tenemos tan a menudo –le sonrió provocadoramente, pero al ver que Remus no decía nada, frunció el ceño–. ¿No te alegras?

.–¡Claro que sí! Pero… ¡joder, es muy brusco! No lo esperaba¿sabes? –dijo, aún turbado–. ¿Cómo esperabas que me lo tomara?

.–No lo sé –repuso el hombre moreno–. La verdad es que no esperaba ninguna reacción concreta.

Se encogió de hombros y abrazó a su amante, sonriendo.

.–Es increíble –alegó éste.

.–Bueno, llevan siendo amigos 20 años¿qué esperabas? –Remus asintió, la verdad es que su pareja tenía razón–. ¿Recuerdas el día que se conocieron?

.–Claro¿cómo olvidarlo? Tendrían que haber visto sus caritas –rió–. Creí que se iban a odiar a muerte.

Ambos soltaron sendas carcajadas y asintieron, recordando.

Flash back

Habían ido al centro comercial más grande de Londres a comprar y, como se les había hecho tarde, se dispusieron a cenar allí.

Estaban entrando en un restaurante cuando un pequeño niño, rubio y de impresionantes ojos grises, se les acercó. Harry agarró con más fuerza la mano de Sirius que tenía sujeta y miró al niño, asustado. El receptor de esa mirada le sacó la lengua a la vez que arrugaba la nariz y se dio la vuelta, dirigiéndose a una pareja de rubios, sus padres.

La mujer tenía expresión de desagrado, y el hombre de superioridad, como si se sintiera superior al resto de personas que estaban allí.

Sirius se acercó a la barra y le pidió al hombre tras ella un menú. Sin embargo, él le señaló la mesa de los rubios.

.–Deben pedírselo a ellos. Tienen el último que nos queda –dijo. Sirius les dijo lo mismo a Harry y a Remus, que le habían esperado algo más alejados de allí.

.–Pues vamos a pedírselo, entonces –dijo Remus. Sirius asintió y Harry se agarró de nuevo a la mano de su padrino, miedoso del niño que estaba sentado en la mesa.

Cuando llegaron allí fue cuando Sirius reconoció a la pareja, a la que no había prestado mayor atención anteriormente. ¡Pero si era su prima!

.–¡Cissa! –exclamó. Ella pegó un respingo, pero cuando le miró su expresión de desagrado se borró para dar paso a una de inmensa alegría. Se levantó rauda y, sonriendo feliz, se lanzó a los brazos de su primo.

.–¡Sirius! –exclamó en respuesta al llamado del hombre.

.–Hola, pequeña –repuso él, esta vez con voz más suave. Cuando se separaron acarició suavemente su mejilla–. ¿Cómo has estado? –luego de un asentimiento por parte de Narcisa miró a Draco, que se escondía tras las piernas de Lucius–. ¿Quién es ese niño tan guapo?

Narcisa le tendió la mano y el crío corrió hacia ella, abrazándose a una de sus esbeltas piernas.

.–Es Draco –sonrió y miró a su marido, que le devolvió la sonrisa más tierna que habría podido imaginar–, nuestro pequeño.

Sirius se agachó frente al niño y le acarició la mejilla. El rubito sólo le miró, curioso, pero no dijo nada.

.–Hola, Draco –le dijo. El pequeño Malfoy le miró con sus enormes ojos grises, sin decir nada, hasta que minutos después habló, con una voz infantil y tremendamente tierna.

.–Hola –dijo en voz baja, vergonzoso.

.–¿Cuántos años tienes? –preguntó. El niño, tímido, alzó cuatro de sus deditos y dijo:

.–Cuatdo.

Entonces Sirius miró a su prima y exclamó:

.–¡Igual que Harry! –Narcisa asintió y, apenas segundos después, el hombre moreno sintió un tirón en la manga de su cazadora y devolvió la mirada a Draco, que le observaba con ojos curioso. Cuando le miró, el crío dejó de tirar de su manga y un gracioso tono rojizo cubrió sus mejillas–. ¿Qué te pasa, Draco? –preguntó suavemente.

.–¿Quién es Hady? –preguntó con inocencia. Sirius se giró y miró a su ahijado, que se escondía tras una de las piernas de Remus, abrazado a ella. Le tendió la mano y el niño, avergonzado, la tomó. Sirius le acercó y le colocó en su regazo.

.–Él es Harry –dijo–. ¿Por qué no vais a jugar juntos?

.–¡No! –exclamaron los dos al mismo tiempo–. ¡No quedo! –repitieron.

.–¡Draco! –regañó Lucius con tono frío.

.–Tranquilo, Lucius –intervino Remus conciliador–, si no se gustan…

Sin embargo, apenas cinco minutos después, los niños jugaban y corrían por el restaurante, mientras Narcisa los miraba con ojos brillantes.

.–Parece que se llevan bien¿eh? –preguntó Sirius, mirando hacia el mismo lugar que ella.

.–Se parece tanto a Lily y a James… –dijo la mujer, sin hacer caso aparente a la pregunta de su primo. Echaba tanto de menos a su amiga…

Por la mejilla de Sirius corrió una solitaria lágrima al pensar en James y Lily.

.–Sí… mucho –dijo–, es igual a ellos.

Fin flash back

La sonrisa de Sirius se borró al instante cuando recordó este último momento.

.–Cada vez se parece más a ella¿verdad? –su pareja le miró sin comprender, perdido como estaba en sus propios recuerdos–. Harry –aclaró–. Cada día se parece más a Lily.

Remus solo asintió, incapaz de decir nada más.

& & &

Le besó de nuevo y su amante le respondió con pasión. Una vez más se encontraban en la cama. Pero esta vez era Draco el que estaba sobre Harry, besándole, mordiéndole, lamiéndole, dándole placer y llevándolo al cielo, amándolo. El moreno solo se dejaba hacer, algo asustado quizás, pero sabiendo que el rubio quería poseerle para asegurarse de que finalmente era suyo.

El moreno gimió cuando su amante succionó sus pezones, lamiéndolos, mordiéndolos. Se dejó llevar, sabiendo que, si se relajaba, esa noche disfrutaría más que ninguna otra.

Draco continuó lamiendo, besando y succionando un largo rato, sintiendo cómo el miembro de su amigo despertaba y se frotaba contra el suyo. Era tan excitante…

Harry dejó escapar un grave grito al sentir cómo Draco llevaba su lengua desde su pecho hasta su ombligo, refrescando su piel ardiente. El moreno se arqueó hacia su amante y éste aprovechó para desnudarle completamente, dispuesto a hacerle gemir sin control.

Sopló el camino recién marcado por su saliva y sonrió al sentir que Harry se arqueaba de nuevo, jadeando. Agarraba las sábanas fuertemente con sus manos y gemía desesperadamente, clamando por más contacto. Pero Draco no se lo concedió. Le torturó largamente, hasta que sus propios deseos se lo impidieron.

Le alzó las caderas y colocó las piernas morenas y torneadas sobre sus hombros, acariciándolas luego en toda su extensión.

Se inclinó y le besó de nuevo, suavemente, con cariño y pasión. Luego colocó tres de sus dedos sobre los labios del moreno, y éste los lamió y succionó, jugando con su lengua entre ellos, sin descanso.

Cuando Draco le quitó su juguete soltó un quejido ruidoso, pero al sentir uno de esos dedos en el interior de su cuerpo no pudo reprimir un pequeño sobresalto. Era incómodo, pero cuando se acostumbró sólo quiso sentir otro más. Y Draco, viéndolo en sus ojos, le complació. Introdujo un nuevo dedo y comenzó a moverlo en círculos, distendiendo el estrecho pasaje.

Harry se retorció bajo él, sintiendo un extraño placer. Era la primera vez que le penetraban, y se sentía extraño… pero placentero. El rubio comenzó a meter y sacar sus dedos, y en un momento llegó a ese lugar tan placentero, haciendo que Harry gimiera roncamente.

.–Te quiero –dijo Draco al tiempo que introducía el tercer y último dedo y comenzaba a moverlos de nuevo. El moreno gimió con voz aguda ante este nuevo movimiento y alzó las caderas, deseando una penetración más profunda. El rubio jadeó al ver a su amante en tal estado de entrega y le penetró más rápida y fuertemente.

El moreno no lo soportó. Jadeó y movió sus caderas con más ímpetu aún, deseando sentir algo más en su interior.

.–Draco… –jadeó, apenas sin aire– Vamos… te necesito… ahora… ¡ahh!

Y el aludido no pudo resistirse más. Jadeó levemente y sacó sus dedos de la estrechez del moreno, comenzando a empalarse él mismo, siempre lenta y cuidadosamente.

Harry gimió con dolor al sentir un pinchazo en su interior, y su expresión cambió de una de profundo placer a una de horroroso sufrimiento. ¿Tanto daño le había hecho él a Draco aquella primera vez, se preguntó. Y, para más señas, él había sido mucho más violento, no como el rubio entonces, y tampoco le había preparado. Draco estaba siendo muy gentil y avanzaba casi con miedo, horrorizado ante el hecho de dañarle. Y entonces Harry jadeó:

.–Lo… s-siento…

El rubio le miró confundido y detuvo todo movimiento. Observó la expresión de dolor de su amante y sintió una profunda y desgarradora culpa.

.–¿Por qué lo sientes? –preguntó aun así, todavía confundido–. ¿Te he hecho daño¿Quieres que pare? Si estás incómodo sólo tienes que decirlo, Harry.

El moreno negó casi imperceptiblemente, y luego suspiró.

.–No, Draco, tranquilo –dijo, con voz más calmada–. No me has hecho daño… pero yo a ti sí te lo hice, Draco. Yo… perdóname.

El rubio recordó el momento en que el erecto pene de su amigo había entrado en él tan violentamente, desgarrando su interior.

.–Ya, Harry, olvídalo –dijo, quizás algo bruscamente. El rostro de Harry se contrajo al notar el dolor y la humillación en las palabras de Draco, pero éste recapacitó inmediatamente–. Lo siento, no quería ser brusco, pero no me gusta hablar de eso.

Harry asintió y, sin ninguna palabra más, le atrajo para besarle de nuevo. Un beso húmedo y ardiente, que Draco recibió gustoso y ansioso de más. Las manos del rubio viajaron por todo el cuerpo moreno. Acariciaron las nalgas, donde toqueteó levemente el perímetro del lugar en que estaba enterrado, haciendo que su amante se retorciera y gimiera, relajándose. Sólo entonces continuó penetrándole, siempre suavemente. Cuando la mitad de su miembro estaba enterrado en ese delicioso lugar comenzó a moverse levemente, en círculos, distendiéndole con una suavidad que no creía posible en su estado. Estaba ansioso por penetrarle y deseaba derramarse en su interior, quería sentirse amado y amar a Harry como nadie lo había hecho hasta ahora. Era tan lindo…

Cuando los gemidos del moreno retumbaron en la habitación se enterró un poquito más, y más, hasta que finalmente estaba empalándole por completo. Harry se retorció, levemente incómodo, y, con ese movimiento, provocó que el pene de Draco friccionara contra sus paredes internas; y gimió.

Draco comenzó a moverse, primero despacio, y luego cada vez más rápido, haciendo gemir sin control a su amante. Harry le rodeó con brazos y piernas y se dejó llevar, sintiendo más placer del que había sentido jamás, sintiéndose más amado que nunca.

.–Te quiero –jadeó casi sin aire.

.–Yo también te quiero –contestó Draco, besándole luego con ansia.

Embistió aún más rápidamente, y Harry se retorció desesperado, haciendo que su amante se enterrase en él con más fuerza.

Poco después, el moreno se derramó entre ambos, gimiendo desesperado y retorciéndose contra su amante. Draco embistió por última vez, sintiendo los espasmos post orgasmo de su pareja, y luego se vino también, llenándolo.

Cayó derrumbado sobre Harry, y no fue capaz de pronunciar palabra alguna debido a la gran intensidad de su orgasmo. El chico de ojos verdes no dejó de abrazarle —con brazos y piernas— en ningún momento, pero cuando sintió la respiración de su amado chocando suavemente contra su pecho sudoroso, le alzó el rostro con ambas manos y, con infinito amor, le besó largamente.

Cuando sus labios se separaron por la necesidad de oxígeno, se miraron y sonrieron. Draco fue el primero en hablar.

.–Te quiero –susurró de nuevo, y fue respondido de igual manera.

Pasaron unos minutos más abrazados, pero luego, cuando la naturaleza hizo su trabajo, Draco salió del interior de Harry y se refugió en su pecho, gimiendo lastimeramente.

Harry gimió por la pérdida, pero luego se incorporó levemente, haciendo que el rubio lo hiciera también, y les tapó con las sábanas que se habían deslizado hasta el suelo con el movimiento de sus cuerpos.

.–Buenas noches –dijo el rubio, cerrando despacio los ojos, una sonrisita feliz bailando en sus labios. Se removió un poco, acomodándose aún más al cuerpo de su amigo, y finalmente se durmió.

.–Que descanses –contestó Harry, besando el rubio cabello del de ojos grises y cerrando los ojos también.

& & &

A la mañana siguiente, una carta bastante inusual en su correo matutino llamó la atención de Draco. Parecía una invitación pero… ¿de quién¿Y para qué?

La abrió con curiosidad para observar una fotografía de Pansy Parkinson junto a un hombre muy apuesto, pelirrojo y de ojos azules. Junto a la invitación había una carta, que leyó antes sin dudarlo.

Querido Draco:

¡Hola¿Qué tal estás? Espero que bien. ¿Has visto la invitación? Es de mi boda. ¡Me caso! A él le conocí en el trabajo (ahora lo hago en una empresa Inmobiliaria). Somos pareja desde hace cinco años y todo nos ha ido genial. Imagina mi felicidad cuando el otro día me pidió que me casara con él. ¡Pensé que me daría un síncope!

Bueno, pero ya dejemos de hablar de mí y hablemos de ti. ¿Qué tal te va todo¿Te casaste¿Cómo están los chicos? Espero que todo les vaya bien, sería fabuloso que pudieran venir a la boda.

¿Y Harry¿Cómo está? Él sí se casó¿verdad? Me llegó una carta suya en la que decía que le pediría matrimonio a Lavender, pero luego no me invitó.

'No te invitó porque no se ha casado' pensó Draco con el ceño fruncido. Maldita Lavender…

¿Sabes? En realidad me hubiera gustado que Harry y tú acabarais juntos. Hacéis una pareja preciosa, de verdad.

'Si tú supieras, amiga…' pensó de nuevo el rubio, ésta vez con una sonrisa radiante.

Y bueno, esto es todo. Espero que vengáis a mi boda y que, a partir de ahora, nos mantengamos en contacto.

Te quiero,

Pansy.

Sonrió radiante mientras dejaba la carta sobre la mesa de la cocina y cogía la invitación. Sonrió al verla. Rosa. 'Cómo no' pensó. Pansy y el rosa.

La foto era de su amiga y un pelirrojo —como ya he dicho— bastante apuesto, de ojos azules y pelo largo recogido en una coleta baja, con un extraño colmillo de Dios sabe qué animal —o cosa— colgado de la oreja. Aun así, ese hombre le causó una buena impresión. Parecía simpático y… cariñoso, o al menos eso le decía el modo en que abrazaba a su amiga.

Leyó el texto junto a la foto.

Estimado amigo: Estamos orgullosos de invitarte a nuestra unión, el próximo 25 de Mayo. Esperamos que te alegres por nosotros y accedas a asistir.

Con todo nuestro cariño,

Pansy Parkinson y Bill Weasley,

futuro matrimonio Weasley.

Draco sonrió cuando unos brazos rodearon su cintura desde atrás, y se dio la vuelta para recibir a su novio con un húmedo beso.

.–Buenos días –dijo. Harry sonrió y le besó de nuevo.

.–Pretendo que sean mejores –contestó.

Y la invitación quedó abandonada en el suelo cuando el receptor decidió dedicarse a tareas más placenteras con su novio.

& & &

Ola! Os gustó? Jejeje xD Qué final, eh? Jajaja. Espero que no os perdáis el desenlace de esa… escena guay (qué mal he sonado, por Tom), en el siguiente chap. Bueno, espero que os haya gustado y dejéis coment. Ah! Por cierto! Norita y Euge, absteneros de matarme por dejaros en lo mejor, jajaja. Os quiero a todos! Gracias de nuevo por leer!

Reviews?

Contestaciones:

Zephyrpotter: Ola! Me alegra que te gustase, para eso lo hice, no? Jajaja xD La escena de los dos durmiendo juntos me gustó incluso a mí, así que imagina ;D Bueno, muchas gracias por leer y escribir y espero que te haya gustado también este chap. Mil besos!

Amarissima: Jajajaja, me alegro que te sientas importante porque, sabes? LO ERES. Todos lo somos, y todos en igual medida, nadie es superior (bueno, Voldie sí, pero ya xD) Y para mí la gente que confía en mí es lo más importante, da gusto sentirse querida, eh? Bueno, vamos al fic. Me alegra que te guste todo eso, me has dejado a punto de un soponcio (a mí, personalmente, no me gusta mucho el fic, pero odiaría dejarlo). Jajajajaja! Harry? Leoncito enfadado? De veras da esa imagen? Jajajaja! Increíble! Bueno, pos eso, que me alegra que te haya gustado y demás pero te tengo que dejar, que si no, no termino nunca, jeje. Mil besos y gracias por leer y escribir! TKM!

·PaddyPau·

Miembro de muchas órdenes