Dedicado a EugeBlack: Sé que tu cumple ya pasó, pero este es mi pequeño regalito. Cuídate, nena! Te quiero!
SIN CONTROL
Capítulo 15
Le besó de nuevo, acariciando con sus manos toda la extensión de ese cuerpo hermoso, recorriendo con su lengua todos los recovecos de esa deliciosa boca. El rubio sólo vestía unos suaves bóxer verdes, y, cuando Harry rozó uno de sus pezones, Draco gimió en el interior de su boca, estremeciéndose. Llevó sus manos hasta el trasero de su novio y gimió de nuevo, fue entonces que se dio cuenta. Harry estaba desnudo.
'¡Oh, Dios¡Harry!' pensó. No pudo evitar gemir de nuevo, y esta vez el moreno rió, separando sus labios pero no sus cuerpos. Su carcajada sonó fuerte y clara, pero Draco no dijo nada.
.–¿Sabes? –dijo el moreno, su novio le miró a los ojos —había centrado toda su atención en los finos labios de su amante— y frunció el ceño, formulando una muda pregunta–. Estoy decidido a hacerte el amor en todos los rincones de este apartamento.
Draco sonrió abiertamente y guiñó uno de sus ojos claros.
.–Entonces –dijo–¿a qué esperas?
La boca del moreno cubrió inmediatamente la suya. Caliente, deseosa, pasional. Sus lenguas se juntaron y batallaron interminablemente entre ellas, con glotonería. Ellos no aguantaron más, y Draco fue estampado contra la pared sin ninguna ceremonia.
Las piernas del de ojos grises rodearon la cadera de su novio, y entonces sintió la dureza de Harry, estoicamente erguida bajo él. Ambos gimieron cuando el pene del de ojos verdes rozó contra el trasero de Draco, y el moreno dejó que su amante se deslizase por su cuerpo, solo hasta que sus erecciones se juntasen.
Gimieron de nuevo bajo el toque, y entonces Harry introdujo una de sus manos —la otra se hallaba aposentada en el trasero del rubio, rozando en excitantes toques su entrada por encima de la ropa interior— en el interior del bóxer, acariciando el suave vello rizado de su parte más íntima y enredando sus dedos en él. Draco se movió circularmente, incitante, contra la dureza de su amante, y éste dejó su cuello para rozar sus pezones.
.–Oh, Harry… –gimió, clamando por más roce con sugestivos besos en el cuello de su amante, mordiendo y lamiendo por aquí y por allá. Cuando llegó a la base del cuello con sus húmedos lametones, Harry no evitó que un jadeo saliera de su boca, un jadeo ahogado, largo y delicioso. Draco sonrió. 'Con que el cuello¿eh?' pensó. Pero sus pensamientos se fueron a pique cuando Harry besó ese lugar tan delicado tras su oreja. Ese lugar que hacía saltar a las sensaciones más placenteras en su interior.
Gimió sin control y se aferró a la espalda de su novio, rozándose contra él y clavándole las uñas en los hombros.
.–Harry, Harry, Harry… –jadeó cuando el moreno le estampó repetidas veces contra la pared, embistiendo contra su cadera–. Oh, para, para…
El aludido así lo hizo, reticente pero solícito. Le miró con los ojos desenfocados por el placer, demostrando que había estado a punto de correrse.
.–¿Qué te ocurre? –preguntó compungido.
Draco se echó hacia atrás, apoyando su cabeza en la pared, respirando dificultosamente y jadeando cada cortos intervalos de tiempo.
.–Me… me corro… –gimió finalmente. Harry le miró extrañado.
.–Ese era el plan –dijo con ceño.
Draco le miró y, al ver esa cara de infantil mosqueo, sonrió negando con la cabeza.
.–Te quiero… dentro de mí –susurró, acercándose de nuevo y hablando en su oído. Depositó un húmedo beso en su cuello y le abrazó.
Harry asintió repetidas veces, vehemente, y luego comenzó a moverse de nuevo, esta vez más suavemente, haciendo que Draco volviese con los gemidos y jadeos, lloriqueando.
.–Harry… no aguantaré mucho más –advirtió–. Hazlo ahora.
Los bóxer volaron rápidos, unidos al ansia de Harry, que apenas pudo contenerse para no embestir contra su novio sin preparación.
Cuando comenzó a andar, con Draco aún colgado de su cintura, su primer destino fue la mesa, situada en el centro de la cocina.
Tumbó allí al rubio, dejándolo completamente expuesto, y se alejó levemente para mirarle.
Totalmente desnudo, tenía los ojos cerrados y la boca abierta, dejando escapar rápidos y trabajosos jadeos, su tórax subiendo y bajando al ritmo de su alocada respiración. Su deseo erguido estoicamente entre sus piernas, clamando atención y exudando pre-semen. Sus piernas abiertas y levemente flexionadas, mostrando parte del arrugado orificio de su ano, que palpitaba cada cortos intervalos de tiempo, pidiendo a gritos algo que él no estaba dispuesto a ofrecer, no aún.
.–Harry… –suplicó Draco cuando dejó de sentir el calor de su pareja junto a él.
El aludido se acercó lentamente, observando el pene de su amante y notando a su vez el palpitar de su propia hombría, que reclamaba la entrada a ese lugar que le pertenecía por derecho.
Sujetó los tobillos del rubio y le flexionó aún más las piernas, dejando ver, ya completamente, su entrada.
Besó cada recoveco de las piernas de su novio, empezando por las ingles y terminando por los dedos de los pies, que lamió y succionó haciendo que Draco riera.
El rubio llevó uno de sus dedos a la entrada entre sus nalgas y lo toqueteó tentativamente, clamando porque Harry lo hiciera en su lugar.
.–Harry… te quiero… aquí –suplicó sin dejar de tocarse.
El moreno no le hizo caso. Desde los pies, volvió a subir despacio por las piernas del rubio, besando el interior de sus muslos y el hueco tras las rodillas… hasta que finalmente llegó a las nalgas. Las mordisqueó suavemente y dibujó el contorno con su lengua. Y llegó a su ano. Retiró suavemente el dedo que lo invadía, lamiéndolo y succionándolo con fruición, haciendo que el rubio gimiera y que su entrada palpitase aún más fuerte.
Al ver que el rubio estaba a punto de llegar se detuvo. Subió de nuevo a sus labios y los besó con dulzura, pero no tocó el cuerpo del hombre en ningún momento. El de ojos grises alzó sus caderas para que los dos miembros friccionasen, haciendo que un gemido gutural saliera de las dos gargantas a la vez. Fue entonces cuando Harry se vio obligado a sujetar las caderas de su novio, impidiendo un nuevo movimiento y, con ello, que Draco se corriese antes de tiempo.
Cuando se separaron del beso, Harry continuó bajando por el delicioso cuerpo de su amante, besando y lamiendo aquí y allá y volviendo a acariciar cada recoveco. Draco gemía y suplicaba por más, y Harry, a su vez, sentía como su pene palpitaba sin control, dolorosamente, clamando por un alivio inmediato. Cuando la lengua del moreno se hundió en su ombligo no pudo evitar gemir con fuerza y arquearse hacia su amante. Era tan placentero…
.–Ha-Harry… –jadeó, ansioso– No puedo… aguantarme… ya… no puedo… más… ¡me voy!
Y así lo hizo nada más sentir cómo Harry se posicionaba frente a su miembro y le prodigaba un goloso lametón. Gimió con más fuerza que nunca mientras Harry se introducía su miembro en la boca y succionaba con fuerza, buscando tragarse aquella deliciosa semilla que el rubio expulsaba. Ambos gimieron ante la sensación cuando la última gota de semen fue derramaba, y Draco quedó desmadejado sobre la mesa, murmurando puras incoherencias y jadeando trabajosamente.
El moreno volvió a besarle, esta vez suavemente, y cuando los latidos del corazón de Draco volvieron a su ritmo normal se separaron.
.–¿Por qué lo hiciste? –preguntó el rubio con el ceño fruncido–. Te dije que te quería dentro de mí. ¿Tanto te cuesta follarme?
Harry rió y besó suavemente la frente de su novio.
.–¿Quién ha dicho que no vaya a hacerlo? –preguntó divertido–. Es lo único que quiero ahora pero¿tienes que ser tan impaciente?
Draco le miró molesto.
.–¡Hazlo! –casi gritó, atrayendo a Harry hacia él y besándole con ansia.
.–Quiero que te corras conmigo –dijo el moreno como una explicación.
.–Vamos a ver, Harry. Acabo de tener un orgasmo, dudo mucho que pueda conseguir una erección.
Harry no dijo nada, solo volvió a besarle con ardor y le cogió de nuevo en brazos. Esta vez, en vez de quedarse en la cocina, se dirigió al dormitorio. Sería más cómodo allí.
Cuando Draco estuvo tumbado en la cama, abierto y expuesto para él, se levantó. Se dirigió al armario de su amante y abrió uno de los cajones, cogiendo un par de bufandas de allí y acercándose de nuevo al rubio, que le esperaba curioso, sin saber muy bien qué iba a hacer.
Harry se sentó a horcajadas sobre sus caderas, y los ojos de Draco se perdieron en la entrepierna de su novio, observando ese miembro erecto, con la punta enrojecida que exudaba pre-semen. Alargó la mano hacia él y lo tocó con la punta de uno de sus dedos, sintiéndolo duro y sudoroso, además de palpitante. Ambos gimieron cuando la mano del rubio rodeó completamente ese miembro erecto y dispuesto, pero Harry no tardó mucho en sujetar esa mano con una de las suyas.
.–Si lo haces olvídate de que te penetre –dijo entonces–. No aguantaré mucho más.
Draco asintió y, cuando Harry se inclinó sobre él para besarle, se dejó hacer, abandonándose a ese contacto y olvidándose de lo que ocurría a su alrededor. Las lenguas se enredaban juguetonas, primero en la boca de Draco y luego en la de Harry. Los dientes mordisqueaban cariñosos, tan suavemente que apenas eran notados, inocente pero excitantemente. El rubio alzaba las caderas con salvajismo, embistiendo contra la cadera de su amante y notando cómo su pene comenzaba a despertar de nuevo.
Cuando Harry rompió el beso, Draco gimió, dolorido por la separación pero, cuando sintió cómo los labios del moreno bajaban por su pecho, se olvidó del anterior beso y se concentró en las nuevas sensaciones que le asaltaban. No se movió ni un ápice, se dedicó solamente a disfrutar hasta el final.
.–Ha-Harry… –gimió cuando la punta de una lengua chocó contra su pezón. Dura, húmeda, dispuesta a dar placer. El moreno sonrió y, esta vez, pasó toda la extensión de su lengua por el lugar, aunque apenas fue un leve toque. Una serie de mordisquitos siguieron a este movimiento, haciendo que el rubio gimiera, y la succión de ese duro y erecto botón tuvo unos resultados espléndidos. Draco gimió sin control, clamando por más y alzando sus caderas ansioso, buscando más contacto, haciendo que su pene chocase contra el de Harry, mandando sensaciones desconocidas a todo su sistema nervioso.
El moreno continuó bajando; lamiendo, besando y mordiendo aquí y allá, hundiendo la lengua en su ombligo y haciéndole jadear de puro placer. Mordisqueó levemente los bordes y lamió el contorno, para luego depositar pequeños besos por todo el lugar y hundir su lengua en él, haciendo que Draco casi gritara enloquecido, pidiendo más, con una estoica erección ya erguida entre sus piernas.
El propio Harry gimió cuando se alzó sobre sus brazos para observar a su novio y aquél pene apareció ante sus ojos alzado en todo su esplendor, con ese suave vello rubio cubriendo su base y esa punta enrojecida que exudaba pre-semen. No pudo evitar introducirla en su boca de nuevo, y cuando Draco intentó aferrar sus manos a los cabellos de Harry, fue cuando se dio cuenta de que estaba atado a la cama con las bufandas que había cogido su amante. Se retorció enloquecido cuando Harry mordió con cuidado la punta de su miembro y succionó suavemente. Deseaba hundirse con mayor profundidad en esa húmeda cavidad, pero a la vez deseaba que Harry dejase su erección y le penetrase de una vez. Gimió y, sin poder contenerse más, gritó:
.–¡Harry, para!
El moreno paró al instante y le miró, temeroso de haberle hecho daño aún sabiendo que aquello era imposible. El miedo debió reflejarse en su rostro, porque Draco sonrió suavemente y le dijo que le besara.
.–Quiero tenerte dentro de mí, Harry. Ahora –dijo cuando se separaron. Harry sonrió, asintió y bajó de nuevo por su cuerpo, quedando, esta vez, entre sus piernas entreabiertas. Las separó totalmente y, colocando un cojín bajo sus caderas, separó sus nalgas con las manos y descendió hasta tener frente a él ese lugar tan oculto.
Draco sólo alcanzaba a ver su revuelto pelo negro, pero aun así intuía lo que deseaba hacer. Entonces lo sintió. Un suave toque en su entrada, húmedo, tímido y tentativo. Harry no sabía cómo hacerlo, pero eso a Draco no parecía importarle, pues gimió y se retorció ansioso, deseando sentir de nuevo ese toque tan placentero. El moreno volvió a hacerlo, alargando más el contacto y moviendo tentativamente su lengua. Un gemido ahogado salió de los labios del rubio, seguido de un fuerte jadeo.
A partir de ahí Draco no obtuvo más que placer. Los gemidos abandonaban sus labios sin dejarle apenas respirar, mientras la lengua de Harry entraba y salía de él sin problemas, abandonado todo miedo y timidez. Los gemidos de Draco le excitaban aún más, y su pene palpitaba fuertemente entre sus piernas, ansioso. El cuerpo de su amante se sentía caliente y resbaladizo, al igual que su entrada, que palpitaba cada vez más rápida y fuertemente.
Los gemidos de Draco llenaban su cabeza, y su entrega le embotaba los sentidos. Apretó la base del pene del rubio, impidiéndole llegar antes de que le penetrara, y llevó tres de sus dedos a la boca de su amante, instándole a lamerlos.
Draco tardó una décima de segundo en darse cuenta de la presencia de los dedos de su novio sobre sus labios. Abrió la boca y los lamió rápidamente, succionándolos después y haciendo que Harry se sintiera como si la lengua del rubio lamiera su pene. Gimió y retiró los dedos para hundir uno en su ano. Comenzó a moverlo, en círculos, para luego comenzar a meterlo y sacarlo con suavidad.
.–Vamos… deja eso… –gimió Draco, suplicante– No me dolerá…
.–Draco… –Harry jadeó sorprendido cuando su amante contrajo los músculos de su ano– Ya te hice daño una vez… yo…
.–¡Hazlo ahora¿quieres! –gritó el rubio, ansioso– No me harás… ¡Ahh!… daño…
El moreno, sin saber por qué —quizá porque su pene dolía ya más de lo necesario— sacó los dedos de ese estrecho pasaje que lo enloquecía y se introdujo en él con cuidado.
Draco gimió con fuerza, sintiéndose, después de mucho tiempo, lleno al fin. Rodeó la cintura de Harry con sus piernas e hizo que sus caderas se juntasen, provocando que el moreno le empalase completamente, haciéndole gemir sin control alguno.
.–Ah… Harry… –jadeó. El aludido le miró, temeroso de haberle hecho daño de algún modo, pero al ver su rostro desfigurado de placer y sus ojos desenfocados, con sus pupilas dilatadas, suspiró con alivio.
Le vio tan dulce y entregado y feliz que no pudo evitar acariciar ese rostro con dulzura, deleitándose con su tersidad. Draco le miró dulcemente para luego, sin dejar salir sonido alguno, pronunciar un cariñoso "Te quiero".
Harry respondió con las mismas palabras. Segundos después sintió un incitante movimiento de cadera por parte de su novio y, gimiendo, salió despacio de su cuerpo, entrando luego de nuevo, igualmente lento.
Las embestidas se hicieron cada vez más rápidas y duras, y los gemidos más altos y agudos, alcanzando la categoría de gritos. Las bufandas que ataban las manos del rubio volaron, desatadas por las temblorosas manos del de ojos verdes.
Harry salió de Draco cuando ambos estaban a punto de llegar al orgasmo. Se tumbó boca arriba en la cama y miró a su novio sugerente.
.–Haz conmigo lo que quieras –susurró lujurioso. Draco no necesitó oírlo dos veces. Se sentó a horcajadas sobre él y, procurando que sus penes no rozasen bajo ninguna circunstancia, se inclinó para besarle. Harry abrió su boca entregado, y cuando la lengua del rubio invadió aquella húmeda cavidad se dejó hacer, gimiendo suavemente al sentir los delicados mordiscos en sus labios.
Harry le tomó de las caderas y, con un rápido movimiento, le empaló de nuevo, haciendo que ambos gimiesen. Draco clavó sus uñas en los brazos que aún le mantenían sujeto y gimió como nunca, sintiéndose morir de placer. Nunca lo habían hecho así, pero esa postura le atraía más que ninguna otra, era increíblemente erótica y excitante.
.–Vamos, Draco, muévete –le apremió el moreno. Draco no dudó en hacerlo. Estaba demasiado excitado como para sentir vergüenza. Era pecaminoso, sí, pero en ese momento no parecía importarle.
Se movió levemente, en círculos, y arrancó un profundo gemido de la garganta de Harry. Envalentonado, volvió a moverse, esta vez hacia arriba y, cuando bajó de nuevo, sintió cómo el pene de su novio entraba en él y no pudo evitar gemir, de nuevo satisfecho, al sentirse empalado tan profundamente.
Poco a poco, su ritmo fue aumentando, y cuando Harry abrió los ojos, que había cerrado minutos antes, se encontró con la imagen más excitante que había visto jamás. Draco se movía rápidamente sobre él, empalándose profundamente sobre su miembro erecto, gimiendo incoherencias una detrás de otra y arqueándose en una postura increíble.
.–Dra-Draco… –gimió. El rubio no fue capaz de decir nada, simplemente se arqueó aún más y jadeó ahogadamente, llegando a un punto donde todo el placer se acumulaba y estallaba en una vorágine de sensaciones, llevándole al orgasmo más intenso de su vida.
Harry terminó también. Le bastó simplemente ver la semilla de su amante en su estómago y sentir sus músculos interiores contraídos para hacerlo, escuchándole gemir satisfecho y verle luego caer exhausto sobre él, suspirando y aún sin dejarle salir de él, aunque al cabo de unos minutos lo hizo.
Pocos segundos después ambos dormían, cansados del tremendo ejercicio realizado durante esa semana.
Ola! Qué tal? Os gustó? Lemon largo, eh? Jajaja xD Pa' que luego algunos se quejen, aunque no sé si seré capaz de hacer otro como este, me agotó como nada xD Bueno, espero que os haya gustado y que sigáis leyendo, ok? Mil bikos a todos y gracias por leer!
Reviews?
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Amarissima: Ola! Me alegra que te gustase. Y eso de que eres importante es cierto, pero no, no soy psicóloga, jeje ;D Dije que lo iba a dejar? Pos no, si lo hice no me acuerdo, pero no lo voy a dejar, en serio ;D Mil besazos y cuídate mucho, sí? Tkm!
·PaddyPau·
Miembro de muchas órdenes
