SIN CONTROL

Capítulo 19

Dos años más tarde…

Draco paseaba por la calle con los auriculares de su discman puestos. 'Two Story Town', de Bon Jovi, era la canción que sonaba en ese momento.

Llevaba las manos metidas en los bolsillos de sus pantalones y movía los labios, cantando sin emitir ningún sonido. Iba solo, paseando por los lugares por los que había paseado con Harry, recordando con nostalgia sus momentos juntos, sus peleas y reconciliaciones… cada una más bonita que la anterior y por siempre recordadas.

Estaba irreconocible. Su pelo, largo hasta llegar a los hombros, enmarcando un rostro inexpresivo y unos ojos cubiertos por unas gafas de sol. Su cazadora y pantalón de cuero —algo que siempre le había gustado pero que nunca se había atrevido a llevar— y su camisa sin mangas blanca le hacían destacar entre los demás. Su mano sujetando el casco de una moto y las llaves de la misma en el bolsillo interior de su cazadora.

Eran las doce de la noche, pero en Londres aún había mucho movimiento. Fue entonces cuando lo decidió: iría a casa, comería algo y se largaría de bares toda la noche. Al fin y al cabo nadie esperaba por él esa noche, ni esa ni ninguna de las anteriores desde que había terminado con Harry.

Subió en la moto y, cuando se puso el casco, divisó a un hermoso hombre que le miraba con lujuria. Le hizo un movimiento de cabeza y, apenas cinco minutos después, conducía hacia su casa con un completo desconocido montado tras él.

Los clubs más tarde.


Cuando despertó al día siguiente apenas recordaba lo sucedido la noche anterior.

Cada pocos minutos a su mente acudían flashes, vagos recuerdos de lo que había pasado, y en varios de estos espacios de tiempo Draco veía frente a sí los cuerpos de hombres diferentes, lo cual demostraba que no sólo se había acostado con uno, sino con varios sujetos.

Se sentía fatal. Un terrible dolor de cabeza —provocado por las drogas y el alcohol— golpeaba contra sus sienes, y él no sabía si reír por lo estúpido que había sido o llorar por lo mucho que se arrepentía.

Y todo aquello era rutina. Lo único que hacía desde que había terminado con Harry y lo único que planeaba hacer hasta que encontrara el valor de decirle al moreno que aún le quería, que nunca había dejado de hacerlo.

Claro que considerando la escenita entre él y Luca que el moreno había tenido que presenciar no creía que le agradase mucho volver a verle, y tenía motivos suficientes para odiarle.

No había vuelto a ver a ninguno de sus amigos en todo ese tiempo. De nuevo había vendido su apartamento y se había comprado otro, mucho más grande y acorde con sus actuales gustos, insolente pero elegante.

Ninguna foto de sus amigos a la vista. Sólo un cuadro en el que él, sus padres y su hermana posaban abrazados. Una foto en el rincón más oscuro, de un Harry sonriente, y otra en el último cajón de su mesilla. Una foto de cuando eran pequeños. Él posando con Hermione, Blaise, Pansy y Harry. Los cinco amigos de siempre. Tan unidos entonces y tan distantes ahora. Pansy en América y Draco desaparecido a ojos de todos. Incluso había cambiado los lugares que antes frecuentaba por otros en los que, estaba seguro, sus amigos no lo buscarían. Esperaba que tampoco Harry.

Alzó la cabeza, comprobando que estaba solo en la casa, y tuvo que apoyarla de nuevo en la almohada frente al insoportable pinchazo que atacó sus sienes. Pero no estaba solo. Alguien se acercaba a él, oía sus pasos sobre el suelo de madera.

. –¿Te encuentras bien? –preguntó un hombre de complexión fuerte, moreno, con gafas y pelo alborotado. Sólo tenía un defecto: sus ojos no eran verdes, sino grises.

.–¿Qué coño haces tú aquí? –preguntó él con el ceño fruncido, la mano izquierda en su frente y los ojos cerrados.

.–Dijiste que podía quedarme –repuso éste.

.–Pues ahora quiero que te largues.


Despertó sintiendo una suave y cálida presencia junto a él. No la que le hubiera gustado, claro está, pero sí la de alguien que le amaba y le cuidaba con devoción. Alguien a quien había llegado a querer con locura, aunque no a amar.

Unos fuertes brazos le abrazaron por detrás al tiempo que unos carnosos labios besaban su nuca.

.–Buenos días, amor –le susurraron al oído.

.–Buenos días, Brad –sonrió al sentir la mano de su pareja acariciando su cabello con suavidad.

.–¿Qué tal dormiste? –preguntó Brad sin dejar de mimarle. Harry se sintió abrumado por la felicidad, casi completa.

.–Como un león –repuso. El hombre rió y Harry se dio la vuelta para mirarlo. Castaño, musculoso, con unos ojos azules tan límpidos como el mar, un gran atleta al que le encantaba surfear, veintiocho años… Sólo podía encontrarle un defecto: no era ÉL.

Sin embargo, Brad Richardson sabía de sobra que Harry no le amaba. Le quería, sí, con locura, pero no le amaba. Sólo podía amar a una persona: Draco Malfoy; pero aun así había accedido a intentarlo con él, y la verdad era que no lo llevaban nada mal. Llevaban ya un año y medio juntos y Harry había aprendido a quererle como no quería a nadie más aparte de Draco. Incluso iban a casarse. Apenas en una semana. Harry había aceptado feliz. Le encantaba poder compartir su vida con él, era casi tan feliz como cuando vivía todo eso… con Draco.

Brad le besó en el centro del pecho y él se obligó a apartar al rubio de sus pensamientos. No le parecía justo pensar en él cuando estaba con su prometido, nunca le había gustado, ni siquiera al inicio de su relación. Si estaba con Brad pensaría en Brad, no en él, no en el maldito Draco Malfoy.

Rió suavemente cuando el flequillo algo largo de su amante le rozó el ombligo, y Brad se alzó para mirarle, sonreírle y besarle suavemente en los labios.

.–Te quiero –dijo, recibió la misma respuesta de Harry. Y, aunque sabía que era cierto, que Harry le quería, sabía que su sentimiento no era tan intenso como el que él le profesaba, y aun así no pudo evitar sonreír ampliamente al saber que era así, que lo tenía sólo para él, que podía amarle cuantas veces quisiera sin recibir nunca una reclamación. Y nunca la había recibido.

Acarició suavemente su negro cabello y besó su frente con dulzura, haciendo salir de sus labios rojos y carnosos un suspiro de felicidad y que Brad acariciara su cuello con la nariz, provocándole cosquillas.

El castaño comenzó besando suavemente el cuello, repartiendo luego suaves mordiscos por sus clavículas y pasando a continuación la lengua por la zona central de su pecho hasta que llegó a un pezón, el que besó y lamió con suavidad para luego desplazarse hacia el otro, al que mordió con pasión y cariño. Los labios de Harry le recompensaban con deliciosos gemidos que le volvían loco, y las manos del moreno tironeaban de su cabello con suavidad, asaltado por el placer.

Las manos de Brad recorrían todo el cuerpo de Harry con ansias, como si nunca hubiera tenido oportunidad de hacerlo.

La erección de Harry fue cubierta por una humedad caliente y estremecedora, mientras los dedos de su pareja se hundían en sus revueltos cabellos negros, volviéndolo loco. Recorrió con sus manos todo lo que tenía a su alcance del cuerpo de Brad, hasta que sus dedos se toparon con las suaves hebras de su cabello y se aferró a ellos como si con ese movimiento pudiera librarse del vacío contra el que sus ojos competían.

Intentó mover sus caderas ansioso, pero su novio, que había descubierto sus intenciones, no se lo permitió, sino que colocó las manos sobre su pelvis y le apretó contra la cama, impidiéndole así hacer algún movimiento.

Brad acariciaba sus piernas a la vez que, con su lengua, acariciaba su miembro. Harry sólo gemía con fuerza tirando del cabello de su amante, sintiendo que, si no le abandonaba, no tardaría mucho en correrse.

Sin embargo, Brad no le abandonó. Continuó dándole placer con la lengua, haciendo que pocos minutos después Harry se corriese en su boca, y no dudó en tragarse la ardiente semilla de su compañero.

Harry se quedó allí, agotado y sudoroso en los brazos de su amante, sintiendo cómo este le besaba todo el rostro y le acariciaba el pelo, intentando calmar su agitación.

Luego todo empezó de nuevo. Brad acarició de nuevo todo el cuerpo de su amado, mimándole y encendiéndole de nuevo. Harry se dejaba hacer, abrumado por las sensaciones que el castaño le provocaba. Sentía, al mismo tiempo, placer y ternura, algo que nunca había sentido con Draco, el que le daba ambas cosas pero en distinto momento.

El moreno se cansó de ser la parte pasiva y, en un ramalazo de lujuria, se puso encima de su pareja. Comenzó besando todo su rostro para luego bajar poco a poco y ocuparse de su cuello, pezones y ombligo. Las manos volaban locas por el bien formado cuerpo del castaño, que gemía suavemente, cada vez más fuerte, ante la pasión que Harry desprendía por cada poro de su piel.

Una húmeda y caliente cavidad se apoderó de su pene erecto, que ya palpitaba dolorosamente, y la acarició con labios, dientes y lengua. Harry succionaba largamente, haciendo que el castaño se desesperara y moviese sus caderas con abandono.

Cuando Brad ya gemía y jadeaba, a punto de culminar, Harry le abandonó para besar sus labios y se sentó a horcajadas sobre sus caderas, haciendo que sus hombrías se juntasen y ambos gritaran con placer.

Un condón fue colocado alrededor del pene de Brad, despacio, tan despacio que le volvía loco, por las delicadas y suaves manos de Harry.

Las manos de Brad se desplazaron hasta las caderas de su prometido y, sujetándole, le alzó para penetrarle de una suave pero certera embestida, haciendo que de sus bocas saliera un gemido torturado al sentir cómo sus cuerpos se unían por fin tanto como lo habían deseado.

Unos minutos después, luego de que Harry se acostumbrase a la invasión, las manos de Brad ayudaron al moreno a comenzar a moverse, y luego de unos minutos los movimientos del de ojos verdes eran rápidos y certeros, enloqueciendo a un frenético Brad, que clavaba sus dedos en las caderas de Harry, desesperado por el placer que éste le estaba haciendo sentir.

Las embestidas aumentaron en velocidad y número, y Brad estaba a punto de terminar sólo de ver a su amado en ese estado de total entrega, deseando que esa tortura terminase en ese mismo instante y a la vez que durase para siempre, soñando en medio de su orgasmo con su futuro, ligado al del moreno sobre él, y en su familia, pues siempre había deseado tener una y sabía que Harry también.

Dejó de soñar despierto cuando sintió que Harry se movía más deprisa y llevaba una mano hacia su pene, así que, con la poca fuerza de voluntad que le quedaba, llevó su mano hacia ese duro miembro y lo masturbó junto a su pareja, llegando ambos al clímax casi al unísono; primero Harry, que se derramó sobre el vientre de su amante y contrajo sus músculos internos, y luego Brad, que inundó el interior del moreno con su ardiente semilla.

Harry cayó derrumbado sobre el pecho de su amante, que le abrazó con infinita suavidad hasta que los espasmos post-orgasmo dejaron de sacudirle. Luego se despegó de su cuerpo y ambos permanecieron tumbados tranquilamente hasta que el cansancio les venció y Morfeo se los llevó al mundo de los sueños.


.–Draco –dijo–. Draco, contesta.

Hermione se pasó la mano por el cabello, introduciendo sus dedos entre los mechones castaños. Estaba desesperada. Había conseguido dar con Draco por segunda vez en dos años y, también por segunda vez, Draco no quería darle ninguna información sobre su paradero.

.–¿Dónde estás, Draco? –sollozó dolida–. Dime dónde estás, Draco, por favor.

.–No puedo decírtelo, Hermione. De veras que no puedo –dijo el rubio–. Lo siento.

.–¡Draco, por el amor de Dios¡No me hagas esto¡No te hagas esto¿Sabes que Harry va a casarse¿Lo sabes? –de la garganta de rubio salió un gemido torturado, y Hermione consiguió escucharlo–. ¡Se casará en una semana con otro hombre si tú no haces nada por impedirlo¿No te das cuenta?

.–No tengo que darme cuenta de nada, Hermione, es su vida y yo ya no formo parte de ella –dijo.

La mujer ahogó un grito desesperado al escuchar a su amigo. ¿Estaba loco o qué?

.–No formas parte de su vida porque no quieres. Fuiste tú el que se marchó, no Harry. Fuiste tú el que desapareció de nuestras vidas, no nosotros de la tuya. Fuiste tú el que huyó –el rubio guardó silencio y ella no dijo nada.

Simplemente colgó. Draco dejó el teléfono a un lado, mirando al vacío mientras se dejaba resbalar por la pared hasta llegar al suelo.

'Harry se casa. Harry se casa. Harry se casa…' eso era lo único que martilleaba en su cabeza.

.–Harry, Harry, Harry… –murmuró desesperado. Sus manos temblaban, sus labios también, y las lágrimas corrían por su rostro inclementes, como si a su paso se le clavasen cientos de clavos oxidados y punzantes.

Deseaba detener esa boda pero… ¿cómo? Se suponía que había desaparecido definitivamente de la vida de Harry y los demás, pero no quería quedar fuera de la vida de ninguno de ellos. Era algo sumamente extraño, lo sabía, pero les echaba tanto de menos… Quizá debería desaparecer definitivamente de allí. Irse a América o algún otro lugar. Olvidarse al fin de Harry y de todo lo que tenía que ver con él. Sólo para no hacerse daño.


Sonó el teléfono y, al ser el único que se había levantado ya, contestó Brad.

.–¿Sí? –preguntó con voz soñolienta pero agradable.

.–Hola, Brad, quería hablar con Harry¿puede ponerse? –la mujer no le tenía especial aprecio, pero, ante todo, debía reconocer que, cuando Draco se había ido, él siempre había estado ahí para apoyar a Harry en los momentos de dolor y amarle en los de despecho y desesperación.

.–Está dormido, Hermione. Lo siento –de repente escuchó unos ruiditos a su espalda y calló un momento. Unos brazos rodearon su cintura por detrás y él volvió a dirigirse a la persona al otro lado del teléfono–. Espera un momento, por favor. Está aquí.

Le pasó el teléfono a su novio y éste le miró confuso.

.–¿Quién es? –susurró muy bajito.

.–Hermione –contestó el otro en el mismo tono.

Harry asintió y se colocó el teléfono en la oreja al tiempo que Brad salía de la habitación, dándoles intimidad.

.–¿Hermione? –preguntó, sorprendido por la llamada–. ¿Ocurre algo?

Ella permaneció en silencio durante unos segundos, pero pronto habló de nuevo.

.–Algo así, Harry –de nuevo silencio, pero Harry la animó a continuar hablando con un escueto "¿Qué?"–. He conseguido localizar a Draco, Harry. He hablado con él –esta vez silencio por parte del moreno, pero Hermione no tardó mucho en romperlo–. ¿Quieres su número, Harry? Podría dártelo, aún lo guardo.

.–¿Y para qué lo quiero, Hermione? –preguntó el moreno, con voz débil–. ¿Para que vuelva a despreciarme¿Para que desaparezca de nuevo y ni siquiera tú puedas localizarlo?

Ella no contestó a ninguna de sus preguntas, le dio el número de teléfono y le dijo:

.–Haz lo que quieras, Harry –no había reproche en su voz, solamente una profunda compasión–. Te quiero.

Y colgó. Harry se quedó un rato más con el teléfono pegado a la oreja, tan sólo escuchando el constante pitido del auricular. Luego lo despegó de su oído y marcó el número que su amiga le había dado. Contestaron apenas dos o tres minutos después.

.–¿Sí? –no hubo contestación alguna, pero tan sólo al escuchar la respiración al otro lado de la línea supo de quién se trataba–. Harry –dijo–. Harry, te extraño. Te quiero.

El moreno sólo colgó, sintiéndose descubierto y con múltiples lágrimas corriendo por su rostro, pensando en las palabras de su ex-novio. "Te extraño, te quiero". Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero… Esas palabras martilleaban en su cabeza constantemente, doliéndole, matándole… Se dejó caer en el sofá y, colocando sus codos sobre las rodillas, hundió la cara entre sus manos.

.–¿Quién era? –preguntó Brad entrando en la sala de nuevo, atándose el nudo de la bata. El moreno no respondió–. ¿Harry? –Cuando alzó el rostro y vio el aspecto devastado de Harry se asustó–. ¡Harry¿Qué ha ocurrido¿Quién era? –preguntó preocupado.

El moreno le miró con los ojos llenos de lágrimas y enrojecidos.

.–Draco… era Draco… –sollozó antes de abrazarse a su novio y llorar hasta quedarse dormido.

.–Maldito… –murmuró Brad sin dejar de acunar al moreno y con los labios pegados a su negra cabellera.


Hermione arropó a su hijo y le besó suavemente en la frente, con los ojos llenos de lágrimas, debido a la pena que le provocaba la desdicha de sus dos mejores amigos. Le dolía profundamente que se hubiesen separado, pero ella tampoco podía hacer nada más de lo que había hecho antes.

Unos brazos la rodearon desde atrás y ella colocó las manos sobre ellos y la cabeza sobre el hombro de su marido, permitiéndole que la besara en el cuello.

.–¿Qué te pasa, preciosa? –preguntó suavemente.

.–Nada… –Blaise emitió un gruñidito de disconformidad, y Hermione suspiró– Son Harry y Draco… no sé. ¿Recuerdas que había localizado a Draco? Le di el número a Harry pero… ni siquiera sé si le llamó. ¿Y si no lo hizo¿Y si solamente no lo apuntó? No lo sé, Blaise. No me gustaría que Harry se casara con Brad estando enamorado de Draco.

El moreno permaneció en silencio unos segundos, como sopesando una posibilidad, luego le hizo una pregunta a su esposa.

.–¿Y tú crees que… Draco impedirá la boda? –preguntó Blaise.

Hermione negó con la cabeza, simplemente no lo sabía.

.–¿Draco? Draco, necesito verte –habló Hermione medio desesperada. El rubio no le contestaba, aunque estaba casi segura de que había cogido el teléfono, y en apenas dos días sería la boda.

Draco no deseaba contestar. Se pasaba el día junto al aparato, fumando y bebiendo, esperando que Harry volviera a llamarle. No quería que se casara, pero si era feliz… él no podía hacer nada. Había cogido el auricular, pero no había pronunciado palabra. Solamente deseaba que su amiga le dejase en paz, que no le atormentase, que no le torturase.

.–Por favor, Draco, necesito verte y saber que estás bien y que eres feliz. Necesito tener noticias tuyas –susurró la chica.

El rubio, finalmente, sólo pronunció una frase, una dirección y una hora, ese mismo día.

.–Gracias, Draco –pronunció la castaña antes de sonreír y colgar el teléfono, feliz.

Tres horas más tarde, los dos amigos se reunían en una cafetería de la calle del rubio. Hermione corrió a abrazarle, con los ojos llenos de lágrimas, apenas le vio, y él la abrazó también, con cariño pero sin esa locura que guiaba a la mujer.

Pero Hermione no podía contenerse. Hacía dos años que no veía a su amigo, que le echaba de menos, y él había cambiado tanto… Su forma de vestir y su comportamiento no eran los mismos. Ni siquiera sus ojos, más oscuros ahora; estaban opacados, tal vez por la tristeza, tal vez por el dolor… eran dos lagunas de hielo insensibles y sin el brillo de antaño.

.–¿Qué te ha pasado, Draco? No eres… tú –dijo Hermione, después de que se separaron, mirándole de arriba abajo.

.–No digas estupideces, claro que soy yo –pero no lo era, y él también era consciente de eso.

Hacía dos años, si Hermione se hubiera lanzado a sus brazos como esa noche, él la hubiese apartado y dicho: "Estate quieta, Mione, que me arrugas el traje" con una sonrisa, pero no había sido así; la había abrazado también esperando que no se notase que estaba tan desesperado como ella por tener contacto con su vida anterior y con sus amigos de siempre.

Sin embargo, la castaña no ahondó más en el tema. Se quedó callada, mirándole con los ojos anegados en lágrimas, y luego le dijo:

.–¿Por qué no vuelves, Draco? Te echamos de menos. Todos lo hacemos –dijo.

.-No voy a volver, Mione, no insistas –dijo–. Apuesto a que algunos no me echan tanto de menos como dices.

Se refería, obviamente, a Harry, pero no se atrevía a pronunciar su nombre por el miedo que sentía a que éste muriera finalmente entre sus labios mientras su amor se casaba.

.-Harry te extraña, Draco, lo sé; así que no te molestes en decir que no es así porque te equivocas, y tú lo sabes tan bien como yo –Draco no dijo nada–. ¿Qué es lo que quieres¿Qué se case con Brad y lo vuestro haya terminado para siempre¿Es eso? Pues entonces sigue así, porque a este paso vas a conseguirlo.

La chica se dio la vuelta bruscamente y se fue, pero, con el movimiento, una pequeña tarjeta cayó al suelo, y cuando la chica se alejó, consciente de lo que se le había caído, Draco la tomó y la leyó.

Estimado amigo:

Estamos complacidos de invitarte a nuestra ceremonia de matrimonio, que se celebrará el día 20 de Agosto en la capilla de St. Michael, a las 7:30 de la tarde.

Con todo nuestro cariño:

Harry Potter y Brad Richardson

Futuro matrimonio Richardson

'Se va a casar…' pensó, sintiendo que se moría del dolor que le oprimía el corazón. Quizá Hermione tenía razón. Quizá debía detener la boda y decirle a Harry que aún le amaba, que le echaba de menos y que volvería con él más enamorado que nunca, si él le daba la oportunidad. Quizá no debía sacrificar su vida y su felicidad por el despecho de lo que había ocurrido dos años atrás.


A cada día que pasaba Harry tenía menos esperanzas de que Draco llegase para impedirle llevar a cabo su boda con Brad. Se sentía dolido, enfadado y confuso. Desde que había hablado con Draco —o desde que le había llamado para escuchar su voz— se sentía terriblemente vacío, como si hubiera algo que le faltase, y ciertamente así era.

Le faltaba Draco, le faltaba su amor y le faltaban sus caricias. Le faltaba todo él.

Y aun así se sentía culpable por Brad, porque estaba pensando en Draco a apenas dos días de su boda con el castaño.

Pero tampoco podía hacer nada. Era inevitable que pensase en él, eso ya lo tenía asumido, solo lo dolía que todos sus sueños, en lugar de llevarlos a cabo con la persona a la que amaba, tuviera que realizarlos con una persona por la que no sentía ni la cuarta parte del amor que le profesaba a Draco.

Brad entró en la sala y le sacó de sus cavilaciones, y él le agradeció que lo hiciera.

.-Harry… no tenemos que hacerlo si no quieres.


Hola!!!! Bueno, vale, sé que me he pasado. Tardé algo más de lo acordado, pero es que… toda esta semana he estado enferma (de hecho aún lo estoy) y con el ordenador estropeado, así que… no sé. Aun así espero que os haya gustado ;D Mil besazos y hasta el próximo chap., que no sé si estará para dentro de dos semanas. Muackkkkk!!!

Vamos con las contestaciones a los rr's:

Zephyrpotter: Ola!!! Bueh… tuve que separarlos, ya sabes. no se valen tantas infidelidades, así que verás cómo espabilan, por listos ;) Harry, en cierto, modo, se merece lo que le pasó, aunque Draco tampoco fue muy sensible pero… se trata de causar el mayor daño posible en pago al que han recibido, me entiendes¿?¿? Es eso

Muchos besos y gracias por escribir. Nos vemos .

Hotaru Snape Riddle: Eres nueva¿?¿? Creo que no te vi antes por aquí, pero teniendo la cabeza como la tengo ya ni lo sé. Bueno, en todo caso, bienvenida Me alegra que te guste el fic y eso y muchas gracias por leer y escribir, Besos!!!!

Amarissima: Ola!! Pobre Harry, sí, pero en el fondo se lo merece, aunque no debe ser muy agradable que alguien te haga eso. Por dios, claro que no me lo han hecho, si me lo hubieran hecho no lo escribiría, sería horrible rememorarlo y compartirlo con otras personas, no crees¿?¿:'( Bueno, lo de la violencia no te lo puedo asegurar porque el chap ya está escrito, pero bueh. Besos y cuídate!!!! Muackkkkkk

Yeire

Miembro de muchas órdenes