Resumen: Reunión de Draco Malfoy y Kingsley Shacklebolt y análisis individuales posteriores. Sirius sale a tomar aire con Anya y sus mascotas. Complot de tres hermanos y dos parejas.

Preguntas inquietantes

Draco entró a la oficina del Ministro de Magia cuando le fue indicado por Hannah Abbot, la secretaria de Kingsley Shacklebolt. Tras su máscara fría y arrogante tenía muchísima curiosidad sobre lo que le diría el ex auror moreno, uno de los mejores combatientes durante la guerra y un caballero que hasta ahora regía al mundo mágico de forma sabia y responsable.

La rubia Hufflepuff había hecho pasar al arrogante ex compañero de Slytherin a la oficina con frialdad y desprecio. Seguía sin explicarse cómo aquél petulante rubio había sido absuelto por el Wizengamot luego de haber abierto las puertas de Hogwarts a los Mortífagos en el ataque en que murió el director Albus Dumbledore, ser un mortífago y haber combatido en la última batalla de una forma totalmente inexplicable, pues desviaba los ataques tanto de un bando como de otro pero no hería a nadie. Desde su punto de vista era un cobarde y engreído que ocultaba bajo sus finos trajes y mirada indiferente la marca oscura de su brazo y su falta de poder como mago.

—El dueño de las empresas Malfoy está aquí para la reunión, señor Ministro. —lo anunció a su jefe, negándose a darle un tratamiento de "señor" o cualquier otra forma respetuosa.

—Gracias, señorita Abbot. Por favor dígale a la elfina que nos traiga el té y no permita que nadie nos interrumpa —le ordenó en tono amable Kingsley, asintiendo levemente en su dirección al ver su leve sonrisa agradecida—. Gracias por venir señor Malfoy, por favor tome asiento. —le indicó al joven rubio.

"Por lo visto los miembros del E.D. me tratarán siempre con desprecio escasamente disimulado, como lo hizo más temprano Granger y ahora Abbot. Todos a excepción de su líder Harry Potter, lo cual no deja de ser intrigante pues sigo sin explicarme cómo se enteró de todo lo que dijo en mi juicio, ni tampoco porqué parece que no lo comentó con sus amigos, ni siquiera los más cercanos", pensó Draco mientras asentía levemente en dirección a su interlocutor y tomaba asiento como le había indicado.

—He suspendido mi reunión de negocios y estoy aquí como lo solicitó. Usted dirá, señor Ministro. —planteó con tono impersonal.

—Le pedí que se reuniese conmigo para tratar con usted tres asuntos muy delicados que le conciernen directamente. —comenzó Kingsley con tono tranquilo.

Guardó silencio al aparecer la elfina con el servicio de té. Esperó a que les sirviese y desapareciese antes de continuar, pues aunque confiaba en la discreción de la criatura no quería incomodar al mago frente a él tratando temas tan delicados frente a un ser que sabía los padres le debían haber enseñado a despreciar. Aunque jamás estuvo de acuerdo con ese tipo de comportamiento sabía que era lo usual en las familias como las de su acompañante y su madre le había enseñado el arte de la diplomacia desde muy joven, lo cual conjugado con lo que le transmitiese su padre sobre análisis de personalidades y lugares lo habían convertido en uno de los mejores aurores de joven, ahora Ministro de Magia apenas terminar la Segunda Guerra.

—El primer asunto es la condena a cadena perpetua de John Dawlish —recomenzó una vez estuvieron solos, luego de los dos tomar un primer trago de la caliente bebida—. Decidí informarle que entre el listado de cargos por los cuales fue condenado está el atacar a la señora Narcissa Malfoy por la espalda durante la batalla final de la Segunda Guerra, cuando ella se estaba limitando a defenderse y buscarlo a usted, por lo que su acción no era justificable de ninguna manera. También está el que lo intentase asesinar a usted también por la espalda, pues aunque en ese momento se le consideraba a usted un mortífago activo y su comportamiento durante la batalla era dudoso, no estaba usted atacando a nadie de forma que su acción no era de forma alguna justificable.

»Sin embargo, el que matase a Lucius Malfoy ese día con la Maldición Imperdonable, aunque también fue por la espalda, no fue considerado un crimen sino un acto de guerra. Su padre estaba atacando bajo las órdenes del líder de los Mortífagos, intentando asesinar poco antes a la joven Hermione Granger.

—Lucius Malfoy era un mortífago que actuaba totalmente bajo las órdenes de Lord Voldemort y lo que él pregonaba, arrastrándonos lamentablemente a mi madre y a mí en su insensatez. Su muerte fue un acto de guerra como usted ha dicho, aunque considero cobarde que se le asesinase por la espalda. —replicó Draco con tono tranquilo al ver que el hombre moreno guardaba silencio.

—Las declaraciones de la señorita Granger sobre lo ocurrido ese día, durante el juicio a la señora Malfoy, fueron tomados en cuenta por el Wizengamot. Tiene usted razón en decir que fue una cobardía que el entonces auror Dawlish lo asesinase por la espalda y los atacase a ustedes dos de manera similar —se explicó Kingsley con calma—. El alto tribunal mágico comprendió que su madre le lanzase una maldición asesina a Dawlish, intentando salvarle la vida a usted luego que matase a su padre e intentase hacerlo con usted. Se sabe que falló sólo porque ella no es una bruja preparada para el combate.

»Lo que quería decirle es que, aunque el comportamiento de Dawlish fue cobarde e indigno de un auror, el que asesinase a su padre no está entre los cargos por los cuales ha sido condenado. Esto es porque cualquier acción que fuese llevada a cabo durante las batallas para salvar vidas humanas de manos de los Mortífagos había sido declarada por el entonces Ministro Scrimgeour como permitida, bajo la denominación de "actos de guerra". Lucius Malfoy estaba asesinando a quienes se oponían a Lord Voldemort, por lo que su asesinato está comprendido dentro de lo admitido por esa ley.

—Lo comprendo perfectamente. —afirmó Draco con semblante sereno, aunque por dentro sentía que el ir a Azkaban no era suficiente castigo para el hombre que había atacado a su madre por la espalda, generándole los problemas de salud que tenía.

—Debido a su estadía en la prisión mágica, me imagino que no le parece a usted suficiente castigo para Dawlish el que esté condenado a permanecer allí por lo que le reste de vida —continuó Kingsley, que había alcanzado a detectar un fugaz rasgo de inconformidad en los ojos grises de su interlocutor—. Actualmente la prisión es resguardada por los gigantes y las hadas de montaña y no por dementores, como usted sabe. Sin embargo el efecto de las pequeñas criaturas es distinto en cada prisionero, dependiendo de lo que ha sido su vida y forma de pensar.

»Esto que le voy a decir no es conocido por la comunidad mágica a excepción de siete brujas y doce magos. El polvo que dichas hadas de las montañas producen, el que todas las mañanas esparcen por todas las celdas, tiene la facultad de aliviar la tensión mental en aquellas personas que no han dañado intencionalmente a otras pero incrementarla en quienes sí lo han hecho —le explicó con tono pausado, analizando las reacciones del joven hombre frente a él. Contuvo una sonrisa al ver que perdía su máscara de frialdad, mostrando asombro y dejando traslucir una pregunta muda—. Sí, señor Malfoy, por eso su señora madre no se vio en una situación tan crítica de salud a pesar de no haber solicitado atención en medimagia durante un período de tiempo tan largo, ocultando su malestar durante las revisiones que los medimagos de Azkaban le hicieron.

—¿Por qué no nos fue dicho eso antes? —preguntó de inmediato Draco, frunciendo el ceño y apretando los puños.

—Porque existían dos factores muy delicados que nos impedían a las autoridades el transmitirle esa información. El primero es que esa propiedad del polvo de las hadas de las montañas no puede ser de conocimiento público para que los medimagos de Azkaban puedan colaborar adecuadamente con el Wizengamot, según la evolución de los internados allí de forma preventiva durante los juicios. El segundo es un poco delicado y si me lo permite se lo expondré cuando hablemos del tercer asunto que quiero tratar con usted en esta reunión.

—¿Y cuáles son los otros dos asuntos por los que usted me ha citado aquí? Necesito saberlo para saber si puedo aplazar las preguntas concernientes a algo tan importante para mí, como lo es la salud de mi madre. —planteó Draco con tensión evidente en su tono.

—El segundo asunto es la señorita Pansy Parkinson y el tercero es precisamente la salud de la señora Narcissa Malfoy. —le respondió con tranquilidad el moreno, analizando cada minúsculo gesto y reacción de su interlocutor.

—¿Pansy? —preguntó con muy bien disimulada curiosidad Draco—. No he sabido nada de ella en más de seis meses. ¿Qué pasa con Pansy?

—La señorita Parkinson estaba liderando a los Mortífagos que atacaron la mansión Longbottom, asesinando a Alice, Frank y Augusta Longbottom, así como también a Derek Lovegood que se encontraba visitando a la hija —le respondió con calma, notando que la mirada de su interlocutor era fría desde que la nombrase. Evidentemente bajo su pose de indiferencia estaba ocultando algo—. Según la información que se tiene en el Ministerio, ella era su prometida en matrimonio por acuerdo entre sus padres.

—Sí, así es. También fue mi compañera de estudios y amiga mientras estudié en Hogwarts. Sin embargo nos distanciamos desde que yo salí del colegio huyendo la noche en que me había sido ordenado asesinar al director bajo amenaza a mi familia. Nos vimos esporádicamente durante la Segunda Guerra. Se anuló el compromiso luego que mamá estaba libre y en condiciones de hacerlo formalmente. No sabía que había seguido con lo que le fue enseñado por sus padres. —finalizó con fingida pose meditativa.

—Ha sido ordenada su detención inmediata para llevarla a un juicio justo, en que el testimonio de la señora Luna Longbottom será muy importante, ya que estuvo bajo secuestro y tortura de los Mortífagos liderados por Pansy Parkinson —continuó Kingsley con calma—. Consideré prudente que usted supiese de la situación de su ex novia pues, como usted debe recordar, su situación especial es sólo debida a la intervención de Harry Potter. Pero si llegase usted a estar involucrado en alguna actividad irregular de cualquier índole su expediente se vería forzosamente reabierto.

—Lo sé y le agradezco la advertencia. Si llegase a comunicarse Pansy conmigo se lo haré saber a los aurores. Aunque, como ya le he dicho, tenemos mucho tiempo sin hablar y si ella está en ese tipo de actividades dudo mucho que se acerque a mí. —le respondió Draco con frialdad.

—Señor Malfoy, quiero que me comprenda usted —le insistió Kingsley en tono suave—. Harry no estaba restablecido de lo ocurrido el día de la batalla final cuando se presentó a su juicio y dio su testimonio a su favor, siendo este mucho más amplio y completo de lo que se le estaba solicitando. También fue él quien me pidió como un favor personal el que les permitiese a la señora Malfoy y a usted el reunirse, haciendo una excepción especial al reglamento de Azkaban. Esas dos intervenciones de Harry a favor suyo pesan mucho en mí, especialmente porque su recaída luego de presentarse a declarar a su favor fue considerable.

—No lo sabía. —musitó Draco sin poder contenerse.

—Yo aprendí a confiar en el juicio de Harry sobre las personas durante la Segunda Guerra, por lo que justo ahora me he saltado un procedimiento normal del Ministerio cuando se persigue un sospechoso al comentarle sobre la joven Parkinson. No lo he amenazado con lo que le he dicho, lo que le he advertido es que tenga usted cuidado con lo que habla con ella porque podría intentar usar su antigua relación con usted para lograr el fin que se esté proponiendo en este momento. —le explicó con la mayor sinceridad posible.

Confiaba en Harry ciegamente, por lo que no pedía la reapertura inmediata del expediente. Sospechaba que su amigo podría estar permitiéndole fluir al joven frente a él, para poder detener a los Mortífagos libres en el momento adecuado y seguro. Pero también podía ser que el joven Malfoy fuese totalmente inocente de lo que estaba sucediendo ahora, por lo que Harry se enojaría con él si lo investigaba sin ningún indicio que lo señalara. Recordaba perfectamente todo lo dicho por su amigo en el juicio del hombre que estaba frente a él, sin lograr entender aún cómo había sabido algunas cosas. Por eso había decidido plantear esa reunión de esa manera, para indicarle al rubio que estaba atento a sus movimientos pero de la forma más sutil posible.

Draco frunció el ceño y asintió, tomando de nuevo té mientras meditaba en lo que le acababan de decir. En un par de ocasiones había visto en la mirada de Pansy algo muy similar a lo que mostraba la de su tía Bellatrix en la Segunda Guerra. ¿La habrían llevado los padres tan cerca de la locura que había arrastrado a su tía al precipicio? Su mamá le había dicho que no permitiese que estuviese bajo presión luego que se enterase de Los Conjurados, pues después de perder a sus dos hermanas y no lograr acercarse ni a la sobrina ni al primo se sentía muy sola, temiendo que los Parkinson hubiesen llevado a la joven por el camino del odio que había destruido a la mayoría de los Black.

—En cuanto a la salud de la señora Malfoy, tengo entendido que el medimago Li Tieguai es quien lleva su caso —empezó a plantearle con cuidado Kingsley, continuando luego de verlo asentir—. Tengo entendido que sabe usted que la señora Molly Weasley tiene un muy serio problema de salud desde que su tía Bellatrix intentó asesinarla durante la batalla final. —le expuso con tono calmado, indicándole con su mano derecha que aguardase luego de verlo asentir con expresión interrogante e intentar decir algo.

»El señor Sirius Black ha conseguido traer a unos medimagos de la India para que estudien el caso de la señora Weasley. Me ha pedido que me comunique con usted hace unos días, cuando ellos llegaron al país, para que le plantee la posibilidad que los Charaka Sushruta colaboren también en el caso de la señora Narcissa Malfoy. No pude reunirme con usted antes para planteárselo debido a lo ocurrido en la mansión Longbottom.

—Agradezco la buena intención del señor Black, aunque no comprendo el porqué no se lo planteó personalmente a mi madre siendo ellos primos y habiendo ella intentado hablar con él. Si desconfía de ella por culpa de mi padre no es lógico que se esté preocupando por su salud. —planteó Draco luego de varios minutos de silencio en que intentaba asimilar lo que le acababan de decir.

—Aunque Harry y Sirius puedan comprender la presión que para Narcissa Malfoy suponían ser esposa de Lucius Malfoy y hermana de Bellatrix Lestrange, es difícil el olvidar que bajo sus órdenes Kreacher los condujo a una trampa en el Departamento de Misterios en que por muy poco no perdieron la vida. Lo han intentado, pero tienen muchos otros problemas que resolver también y, me va a disculpar, el hablar con la señora Malfoy sobre lo ocurrido no es una prioridad. Sin embargo los dos han hecho un esfuerzo por comprender su situación y ayudarla desde lejos.

»La petición de Sirius inicialmente era que nos reuniésemos nosotros dos con ustedes dos aquí, en un lugar seguro y neutral, para hablar sobre este tema. Tengo entendido que también quería que la señora Lupin, el joven Potter y él se reuniesen con ustedes dos aparte para tratar otros asuntos cuando las condiciones fuesen adecuadas. Sin embargo él fue herido de gravedad y no podía reunirse con ustedes en varios días. Por eso me pidió que yo les plantease la situación, para que no se retrasase la posible atención en medimagia adecuada a su señora madre en caso de ustedes aceptar.

—¿Él fue herido de gravedad? No sabía nada de eso. ¿Cómo se encuentra? —preguntó con no tan fingida curiosidad, pues le interesaba mucho saber cómo se encontraba el padrino de Potter.

—Sirius colaboró en el rescate de Luna Longbottom y fue herido de gravedad. Se está recuperando actualmente pero su estado de salud aún es muy delicado, por lo que le fue imposible el reunirse con usted y la señora Malfoy. Tampoco puede recibir visitas de nadie por órdenes de los medimagos que lo atienden —le respondió Kingsley con cuidado, pues no quería poner a su amigo en riesgo si sus sospechas sobre el hombre frente a él y lo que Harry pretendía eran correctas—. Se hizo una excepción conmigo porque él solicitó verme y es necesario que permanezca tranquilo.

—Comprendo. Por favor transmítale de parte mía y de mi madre nuestro sincero agradecimiento por su gestión en cuanto a esos medimagos y el deseo porque se restablezca pronto. —respondió Draco con tono formal aunque había sinceridad en sus palabras y mirada.

—Así lo haré. En cuanto a los Charaka Sushruta, el Ministerio está respaldando su presencia aquí para que atiendan no sólo a la señora Weasley sino también a otros heridos de la guerra cuyos casos son complejos debido a lo ocurrido durante la batalla final. En unos días se les habilitará una sección especial del Hospital San Mungo para que en conjunto con el medimago Li Tieguai vean a un determinado listado de pacientes.

»Cuando Sirius habló conmigo sobre incluir a la señora Malfoy en el grupo de personas a ser atendidas por ellos fue porque, además del lazo familiar que los une, sabe que ella no se ha recuperado de su salud. Ha transcurrido un considerable período de tiempo desde la batalla final y la señora Malfoy ha contado con la atención del medimago Li Tieguai desde que salió de Azkaban, que es uno de los mejores, por lo que habría sido puesta por él en los listados de pacientes por atender. Pero el procedimiento se habría tardado más por el papeleo necesario sin la intervención de su primo.

»Según me dijo Sirius, los dos coincidieron en la consulta del medimago Li Tieguai y hablaron brevemente, planteándose una posible entrevista posterior que no pudo verse concretada por motivos de salud de él —continuó Kingsley con tranquilidad, comprendiendo lo que le había dicho su amigo al ver la mirada de escepticismo de su interlocutor—. Algo que no es conocido en la comunidad mágica, por razones de seguridad, es que Sirius está bastante delicado de salud desde la batalla final. Si le estoy diciendo esto es porque él me autorizó para que lo hiciese, con la finalidad que se lo transmita a la señora Malfoy.

»Yo no estaba de acuerdo con decirle esto ni a ella ni a usted, pues lo considero una ruptura en su esquema de seguridad. Pero él me ha dicho que es necesario que su prima supiese que era ése el motivo por el que no se ha reunido con ella. Según me explicó, el medimago Li Tieguai le ha aconsejado el no tener ningún tipo de actividad física en que se pueda ver lastimado ni tampoco ninguna situación que le pueda generar tensión mental y/o emotiva.

»Sirius supuso que también la señora Malfoy sufrió una recaída luego de su encuentro en el hospital, pues le envió una misiva posponiendo el encuentro. Es por ello que no se reunió de nuevo con ella hasta no tener la información sobre los medimagos para que la entrevista discurriese de la forma más saludable posible para ambos. El medimago Li Tieguai me ha confirmado que así como el polvo de hadas de las montañas la ayudó a estabilizarse hasta que fue atendida, el hablar con el primo le produjo una situación nerviosa que la perjudicó.

Draco suspiró y asintió, pues recordaba bien las dos semanas que su mamá estuvo en cama bastante nerviosa y depresiva.

—Sirius se comunicó con la señora Malfoy hace una semana para concretar una reunión, luego que llegase de su viaje con los medimagos de la India. Habían convenido verse aquí el sábado en la tarde con Harry, Nymph y usted. Sin embargo el viernes en la noche se enteró de lo ocurrido en casa de sus amigos los Longbottom y acudió a ayudar con el rescate, siendo herido de gravedad.

»Sólo hace dos días, que su salud lo permitió, pudo hablar conmigo de esto y pedirme que yo me reuniese con ustedes. Sin embargo, luego de consultar con el medimago Li Tieguai, consideré prudente hablar con usted y plantearle la situación para que se la transmita a la señora Malfoy de la forma que considere más apropiada para la salud de ella.

—Comprendo y se lo agradezco —le respondió Draco después de un par de minutos, mientras asimilaba todo lo que le acababan de decir—. ¿Cuándo podrían esos medimagos evaluar a mi madre?

—El martes en la mañana estará lista la oficina junto a la del medimago Li Tieguai, que hemos adecuado para ellos, por lo que podrían recibirla el martes a primera hora de la tarde —le respondió, ampliando su explicación para evitar inconvenientes—. Para mantener la privacidad y tranquilidad de los pacientes los medimagos atenderán sólo a tres pacientes cada tarde, día por medio, con espacio de tiempo entre uno y otro para evitar que se vean en la oficina personas que puedan tener problemas entre sí. Hasta ahora he revisado el listado de pacientes que atenderán y es poco probable que se produzca alguna situación desagradable o de tensión allí, pero estoy de acuerdo con ellos en que es mejor prevenir.

—Totalmente de acuerdo —afirmó Draco, que quería evitarle un disgusto a su madre como el sufrido en el Callejón Diagon poco después de ser puesta en libertad—. Hablaré con el medimago Li Tieguai para que nos permita el uso de su chimenea para llegar a la cita.

—De hecho, Nymphadora Lupin y Harry Potter han solicitado el escoltar a la señora Malfoy y a usted al Hospital San Mungo, luego de almorzar con ustedes en el Callejón Diagon —le dijo Kingsley extendiéndole el sobre con la nota que Harry había escrito, conteniendo la sonrisa que le produjo la reacción de sorpresa del hombre frente a él. "Definitivamente, sólo Harry logra mantener su máscara de frialdad en situaciones tan complejas como esta", pensó sintiéndose orgulloso de su joven amigo—. Según le informaron a Gawain Robards como su superior, al pedirle la tarde libre, requieren hablar con ustedes asuntos de índole personal y de negocios.

—¿Por qué en el Callejón Diagon y no en privado? —preguntó contrariado Draco.

—Aunque Harry no lo habló conmigo, cuando me entregó ese sobre para usted, lo conozco lo suficiente para saber que lo ha hecho así para ayudar, en la medida de sus posibilidades, a que no se vuelva a presentar allí ni en ningún otro lugar mágico una situación desagradable con la señora Malfoy. —le respondió con seguridad Kingsley, aunque sabía que su interlocutor había hecho una pregunta al aire, no dirigida específicamente a él.

Draco frunció el ceño al oírlo, releyendo la nota una vez más. Se había atrevido a abrirla porque en el sobre estaba su nombre y el de su madre, ambos como destinatarios, aunque el contenido iba expresamente dirigido a ella.

Señora Malfoy,

Mi padrino no ha podido reunirse con usted por motivos de salud. Sin embargo él, Nymph y yo quisiéramos que nuestra reunión con usted y su hijo no se pospusiese más. Es por esto que le escribo para solicitarle que nos veamos nosotros cuatro para hablar tanto asuntos personales como de negocios.

Como ya le había dicho Sirius, quisiéramos que esa reunión se diese en el restaurante y heladería regentado por Hestia Jones, la que antes de la Segunda Guerra fue la heladería de Fortescue.

Sabemos que usted tiene sus dudas en cuanto a reunirse en ese lugar por lo ocurrido hace un año en el Callejón Diagon, pero le pido confíe usted en mí que no se verá envuelta en ninguna situación desagradable.

Por favor hágale llegar su respuesta a esta invitación a su sobrina, ya que a mí no me llegan lechuzas por motivos de seguridad que estoy seguro usted comprende.

Atentamente,

Harry Potter.

—Ellos dos son aurores muy capacitados, pero si lo considera necesario puedo asignar a otros dos aurores para la protección de la señora durante la reunión. —le ofreció Kingsley.

—Estoy seguro que no habrá problemas mientras estemos con ellos, pero tengo que pensar en una forma de traslado seguro para mamá. —respondió Draco meditativo.

—Pueden llegar a través de la red flú a la oficina de Hestia. Estoy seguro que ella no tendrá problemas con eso. —le planteó Kingsley.

—Esa es una buena idea, gracias. Seguiré su sugerencia y hablaré con la señorita Jones luego de entregarle esta nota a mi madre y que ella me diga si acepta ir allí. —respondió con tono formal y sereno.

—Espero no haberlo incomodado en ningún momento con lo que le he planteado en esta reunión y le insisto una vez más en que tenga usted cuidado con la señorita Parkinson. —dio por finalizado el encuentro Kingsley.

—Le agradezco mucho el que dispusiese usted de su valioso tiempo para hablar conmigo sobre tres asuntos tan delicados e importantes para mí, así como la forma en que lo ha hecho. Una vez más me pongo a sus órdenes para lo poco o mucho en que puedan la familia Malfoy y sus empresas colaborar con su administración como Ministro. —le respondió Draco incorporándose, correspondiendo al breve estrechón de manos.

Kingsley se quedó mirando pensativo la puerta después que se marchase el joven rubio, que había tenido que tomar sobre sus hombros la carga que representaba una madre enferma y la fortuna familiar muy cerca de la quiebra. Sabía que había tenido una formación totalmente dirigida al odio y al poder sirviendo a un mago oscuro. Sin embargo, según el testimonio y las pruebas presentadas por Harry, había sido superada por las propias convicciones del joven Malfoy, quien discreta y acertadamente había ayudado a muchos a escapar de una muerte segura bajo la máscara de mortífago incompetente.

La expresión de serena resignación del joven de veinte años al inicio de su juicio había sido sustituida por una de genuina sorpresa cuando su ex rival del colegio se había presentado allí a declarar a favor de él y presentar aquellas pruebas. Fue para todos evidente que ni el acusado, ni el abogado defensor, ni el acusador estaban al tanto de lo que su amigo tenía entre manos. Meghan Macmillan, como jefe del Wizengamot, autorizó al joven de ojos esmeraldas a exponer lo que lo había llevado allí, así como a entregar los documentos y objetos mágicos que llevaba.

Fue después del testimonio de Harry Potter que se pudo comprender la forma en que Draco Malfoy se comportó en la batalla final, pues Lord Voldemort desconfiaba del joven y había convocado magia oscura antigua uniendo el destino de la madre al del hijo. Si Draco se enfrentaba a uno de sus hombres la marca en su brazo los mataría a Narcissa y a él. Esto se lo reveló Snape a Harry durante su agonía, según declaró el joven héroe en el juicio. Madre e hijo confirmaron la información por separado luego que su amigo revelase aquello.

Las seis largas horas en que Harry permaneció dando declaración, escuchando los nuevos interrogatorios a los dos Malfoy sobrevivientes y respondiendo los cuestionamientos del tribunal mágico, le ocasionaron una fuerte recaída. Esta había preocupado mucho a los medimagos, quienes solamente sabían que él había llevado a Harry al Ministerio por su petición. Aún recordaba el enojo con el que el anciano Li Tieguai le había reclamado el haberle permitido al chico que estuviese tanto tiempo fuera de una cama y, por la forma en que llegó al hospital, sometido a tensión nerviosa.

Sonrió al recordar que días atrás el medimago se había intentado escudar en quejarse al Wizengamot de una "venganza personal injustificada" con el fin de seguir guardándole al joven el secreto sobre el problema de salud. La firme intervención de Remus había desarmado al pobre anciano, quien finalmente cedió porque estaba altamente preocupado por Harry después de enterarse de lo ocurrido en el Valle de Godric cuando Ginny le atendió la herida en el brazo.

Frunció el ceño. Si algunos de los Mortífagos libres que estaban intentando quebrantar la paz no fuesen tan peligrosos aquél tipo de entrenamientos extremos no serían necesarios. Hasta mediados de ese año las actuaciones de los rezagados habían sido muy violentas pero desorganizadas, sin embargo últimamente eran menos agresivas y mejor planeadas. Era evidente que había surgido un líder que los estaba congregando, uno que se hacía llamar "La Sombra" según lograron sacarle semanas atrás a un mortífago arrestado por los aurores.

Gawain había interrogado personalmente a Jugson con una combinación de Veritaserum y Legilimancia, logrando así saber que un nuevo líder había surgido, uno que ninguno de los Mortífagos había visto personalmente, uno que los logró reunir a todos bajo la convicción que Lord Voldemort no estaba muerto y podía ser restaurado aún más poderoso de lo que había sido en las dos guerras anteriores, con un arma que destruiría definitivamente a Harry Potter.

Recién que se produjo el interrogatorio creyeron que alguien estaba usando esa artimaña para manipular a todos los rezagados y poder conformar un ejército para sus propios fines. Habían decidido que sólo ellos dos y Gilbert Williamson (que había sido el otro auror presente en el interrogatorio) sabrían lo dicho por Jugson hasta obtener más información. El día antes les habían dicho aquello a Los Dragones y Los Halcones, preocupándose casi todos porque aquello confirmaba lo que Luna le había oído a Parkinson.

Lo que les desconcertó fue que Anya Dyson plantease que no descartasen la teoría que "La Sombra" estuviese manipulando a los rezagados con información falsa y que en realidad no quisiese hacer retornar a Voldemort sino conseguir "el arma" para hacerse con el poder. Harry había permanecido durante toda la reunión con su máscara de frialdad, asintiendo sin embargo luego de su planteamiento con algo muy extraño en sus esmeraldas mientras miraba a la hermana, quien lo interrogó en silencio con sus ojos avellanas. Ninguno de ellos entendió la aparente comunicación silenciosa entre ellos, pues él siguió con la reunión y ella guardó silencio con expresión pensativa.

"¿Sabrá acaso Harry quién es "La Sombra" y lo está dejando actuar para saber lo que realmente pretende? ¿Quiere detenerlo sólo cuando tenga toda la información?". Era evidente para él que el joven guerrero se sentía inquieto por haber dado frente a su enemigo sin saber de los lazos, aunque el ataque de Voldemort a Hogwarts no había dejado alternativas a su amigo.

"El último horcrux fue destruido por Snape durante esa última batalla, por lo que Harry pudo detener definitivamente al asesino. Pero ahora surge la duda si está realmente muerto o si es posible que lo revivan por los lazos con Ginny y Harry. Aunque hay otra posibilidad, que la información sobre los supuestos lazos no sea cierta sino que la esté sembrando 'La Sombra' para distraernos de su verdadero objetivo".

Se masajeó el puente de la nariz. Ése planteamiento lo había hecho Daryll Conrad el día anterior, al ser interrogado por Harry sobre su opinión luego del extraño intercambio de miradas con la joven en silla de ruedas. Según el detective muggle existía la posibilidad que lo de los lazos fuese una cortina de humo, para que Harry investigase sobre Los Pergaminos de la Muerte y el Poder tras la Puerta Sellada. Explicaba que así lo obligaba a hacer todo el trabajo y en el momento en que "La Sombra" tuviese toda la información reunida atacaría.

Si eso era así, quienquiera que fuese el nuevo líder de los Mortífagos era astuto y muy peligroso, pues estaba manipulando tanto a los Mortífagos como a ellos en su propio beneficio. Las sospechas del detective se basaban en que la información inicial estaba guiándolos tanto a ellos como a los Mortífagos hacia los cristales y los papiros, no hacia los supuestos lazos. Tenía mucha lógica que "el arma" fuese la roca granítica piramidal con los nueve cristales ya unidos a ésta. El problema era averiguar si la información de los lazos era confiable o no, así como también quién era "La Sombra".

Hermione les había recordado que la información sobre los supuestos lazos la había conseguido ella antes de la batalla final, encajando con la última conversación entre Lord Voldemort y Harry Potter, que ella y Kingsley habían escuchado claramente por estar combatiendo cerca de ellos.

¿Cómo pretendes que me arrepienta de lo que he hecho de mi vida si me ha conducido al poder absoluto? Tal vez hayas destruido mis horcruxes, pero según la profecía el único que puede matarme eres tú y ahora no puedes hacerlo sin que la joven Weasley y tú mueran. Los dos están unidos a mí por el vínculo que forjaron con mi parte del alma de dieciséis años, que estaba encerrada en el diario.

Acabo de evitar que tu querida mortífaga, Bellatrix Lestrange, asesine a Ginny y aún estoy aquí listo para detenerte. ¿Qué te hace pensar que no lograré matarte y que sin embargo ella sobreviva? Arrepiéntete de tu vida para que sea reversada la creación de los horcruxes y pueda tu alma unificada buscar su camino en el más allá.

Tal vez ella sobreviviría, porque su lazo es con sólo un trozo atrapado de mi alma, pero el tuyo es mucho más fuerte porque yo estaba vivo cuando establecí el lazo contigo por medio de la cicatriz en tu frente. Desde que recuperé mi cuerpo has experimentado la fuerza de nuestra conexión. No puedes matarme sin morir.

Yo estoy listo para morir, Tom Riddle, sólo te estoy dando una última oportunidad para que te prepares tú para tu muerte.

Mentira. Nadie está listo para morir. Además no tienes lo necesario para matarme. Ni tu madre está aquí para morir por ti ni tienes ya la varita gemela de la mía, pues Bellatrix la destruyó bajo mis órdenes hace unas horas por medio del que creías era tu amigo.

¿De verdad crees que Lee Jordan me traicionó? Estás demostrando ser mucho menos inteligente de lo que pregonabas. ¿Nunca oíste hablar de las varitas falsas de Sortilegios Weasley? Aquí tengo unas cuantas "varitas gemelas" de la tuya. ¿Quieres una?

Las varitas se conectarán y esta vez la mía vencerá la que tienes en tu mano. Te destruiré.

Última oportunidad de arrepentirte y unificar tu alma. Yo estoy listo para morir si con eso te detengo definitivamente.

Lo siguiente fue el choque entre la maldición asesina de la varita de Lord Voldemort y la paralizante salida de la de Harry Potter, generándose de nuevo la esfera dorada alrededor de ellos. Pero esta vez el interior de la misma se vio inundado por una luz blanca brillante que fue vista hasta Francia, según supieron después. Al cesar la luz, que era tan extraña que no los cegó, caía Lord Voldemort, envejeciendo aceleradamente hasta convertirse en polvo mientras lanzaba un grito desgarrador, uniéndolo a los siete destruidos horcruxes rayos de fuego que los incineraron también.

Cuando él reaccionó estaban Ginny, Hermione, Sirius y Remus llegando alrededor de Harry. Los cuatro escucharon sus palabras de despedida antes que el joven ocultase sus esmeraldas, llenas de un brillo mezcla de dicha y amor, tras sus párpados al caer inconsciente. Sólo Gawain y él habían logrado detener a varios Mortífagos y hacer reaccionar a otros para evitar que todos escapasen, pero algunos alcanzaron a huir como si estuviesen preparados para que su líder fracasase.

Voldemort en realidad no estaba seguro del lazo con Ginny y sólo confiaba en el lazo con Harry por medio de la cicatriz. "¿Puede ser que uno de los Mortífagos que se dio a la fuga hubiese engañado a su amo con lo de los lazos para darle un falso sentido de seguridad?", se preguntó. Tom Riddle siempre se había creído demasiado astuto para que alguien lo engañase, por eso siempre decía "Lord Voldemort siempre sabe". "¿Se habrá dado cuenta alguno de sus hombres que ése era su punto débil y lo manipuló para librarse de él?", se planteó mientras tamborileaba sus dedos sobre su escritorio.

La marca tenebrosa de los brazos de los Mortífagos se había convertido en una mancha oscura luego que el líder falleciese, variando desde la casi transparente de Draco Malfoy a la renegrida de Jugson, pero sin magia inherente a ellas. "¿Sabría acaso 'La Sombra' que sólo así se libraría de Lord Voldemort? ¿Y si 'La Sombra' no es tan poderosa como cree ser sino solamente otro más manipulado por quien ha urdido todo esto? Si manipuló a Lord Voldemort bien puede estar manipulando también a quien ahora lidera a los mortífagos", pensó mirando la silla en que poco antes había estado el rubio.

"Cuando Albus Dumbledore detuvo definitivamente a Grindelwald ya Tom Riddle se hacía conocer como Lord Voldemort entre sus seguidores en Hogwarts, antes de graduarse. ¿Habrá surgido un nuevo Señor Oscuro en las filas de Lord Voldemort sin que éste se diese cuenta? ¿Quién es? ¿Es 'La Sombra' o alguien más? ¿Sabe Harry quién es la nueva amenaza? ¿Sabe quién es 'La Sombra'? ¿Tiene algo que ver Draco Malfoy en todo este problema que magos y muggles tenemos frente a nosotros o es sólo un fantasma?".

No pudo evitar sonreír al recordar lo que le contó Daryll sobre la forma en que habían apodado en su grupo a Harry antes de saber la verdad, "El Fantasma Esmeralda". Ahora que conocía mejor a cada uno de Los Halcones comprendía la confianza que el hijo de Lily y James había depositado en ellos. Si los doce detectives fuesen brujas y magos no dudaría ni un segundo en entrenarlos como aurores. Habían investigado y protegido a Katherine aún dentro de sus limitaciones, sin presionar tampoco a Harry de manera inadecuada, tendiéndole sutiles trampas para saber quién era y cuáles sus intenciones.

Antes de saber la verdad habían ayudado y protegido a Sirius, Ginny y Harry de forma muy efectiva, así como hicieron lo que pudieron para respaldar a los miembros del E.D. y la O.D.F. luego del rescate de Luna. Luego afrontaron de una forma admirable el conocimiento sobre la magia y las dos guerras en que sumió Voldemort al mundo mágico, así como el problema en que ahora estaban y requería de la ayuda de ellos.

En cuanto a los seis médicos que formaban parte de Los Halcones, le asombraba su preparación y agilidad para desempeñarse tanto con heridos graves como con pacientes difíciles de temperamento, como Molly y el propio Harry. Pues aunque Johan era tan impulsivo como lo había sido y seguía siendo Sirius, se controlaba mucho mejor, tal vez por la influencia de Johana o posiblemente por su preparación como médico.

Suspiró al pensar en la joven en silla de ruedas. Había sufrido un fuerte shock al verla, el cual apenas si pudo disimular. Fue sólo gracias a que la vio cuando estaba en medio de las presentaciones el detective que casi nadie se dio cuenta de la fuerte impresión que sufrió él, así como también Lancelot y Gawain. Madeleine, Johana y Danielle habían estudiado el mismo año que Lily, Los Merodeadores, Lancelot y él, mientras Gawain era un año mayor. "Si le hubiese correspondido a Madeleine y no hubiese terminado con nuestro noviazgo esa chica sería mi hija, no de James Potter luego de una noche de embriaguez".

Tragó saliva al pensar que los tres jóvenes que se habían criado como hermanos sabían toda la verdad sobre su concepción, el que las madres se habían visto obligadas a abandonar sus estudios sin terminar por sus embarazos y el repudio al que Johana y Danielle se vieron sometidas por los Hawking y los Groombridge. Había sido gracias a los Dyson que no corrieron una suerte peor ellas con sus hijos. Comprendía que Madeleine no hubiese insistido en enviar a su hija al colegio cuando no pudieron ir los de sus amigas, pues la situación de la chica no hubiese sido fácil siendo hija de una madre soltera.

Le daba una mezcla de rabia y dolor saber la forma en que ella había muerto, pues aunque no la había amado le tuvo mucho cariño y le dolió la ruptura. Madeleine quiso que mantuviesen una amistad pero él quiso evitarle el dolor de estar cerca de él, pues sabía que ella sí lo amaba y también que no le podía corresponder porque él estaba enamorado de Marlene McKinnon. Recordaba bien el dolor profundo que sintió cuando la asesinaron con toda su familia. En ese momento hubiese querido tener a su amiga Madeleine a su lado para que le ayudase a superarlo. Fue entonces cuando comprendió su error y quiso averiguar lo ocurrido con ella pero la Primera Guerra lo absorbió, al igual que a todos.

Siendo Madeleine tan independiente y bonita cuando estudiaban, pensó que su extraña desaparición se debía a algún rápido matrimonio arreglado por los padres para sacarla de la tristeza en que se sumió luego de la ruptura de los dos. Fue ésa la razón para que la buscase entre las parejas que se habían casado durante la Primera Guerra y abandonado Inglaterra, cuando si se hubiese atrevido a acercarse a preguntarle a los padres la hubiese conseguido a ella, a las amigas y a los hijos de las tres.

Pero entonces se hubiese unido a ella por cariño, ayudándola a formar a Anya. Eso lo habría alejado definitivamente de Amy, su actual esposa, a la que amaba aún más de lo que había amado a Marlene. Suspiró y denegó. Recordó la forma en que lo había mirado varias veces la joven en silla de ruedas y se sintió incómodo. "¿Sabrá ella acaso lo ocurrido entre su mamá y yo? ¿Debería hablar con ella? Según me dijo Amy la chica fue muy agradable con ella en Grimmauld, mientras esperaban a que llegasen con el hermano del acto de graduación como auror".

A su esposa él le había contado ya toda la verdad, pues no le gustaba tener secretos con ella. Amy había sido muy dulce y comprensiva con él, aconsejándole además que hablase con Anya cuando pudiese. Después de pensarlo varios minutos decidió que el sábado intentaría tener esa conversación con ella, después de la hora del desayuno y antes que llegasen los demás para las prácticas conjuntas de Los Halcones y Los Dragones.


Draco se sentó pensativo tras su escritorio en la oficina desde la que dirigía las empresas Malfoy. A esa hora de la noche no había nadie en el edificio, por eso había ido allí. Necesitaba analizar con fría calma todo lo hablado en la larga reunión con el Ministro Kingsley Shacklebolt.

La condena de John Dawlish le producía profunda satisfacción, no importándole el que no lo incriminasen por la muerte de Lucius Malfoy. Su padre les había generado mucho dolor a su mamá y a él, pues los repudió a ambos por "débiles" luego de saber que él no había asesinado al director y que lo había hecho Severus Snape, cumpliendo el Pacto Inquebrantable que hiciese con Narcissa Malfoy. Si bien no los dañó físicamente tampoco los ayudó. Según él, les había mantenido con vida su fidelidad a "El Señor Oscuro" y que sus siguientes tareas fueron cumplidas a cabalidad.

Pero Draco se dio cuenta que la verdadera razón por la que Voldemort no los había matado a su mamá y a él era para que ellos siguieran siendo la fachada de "la familia honorable". Pues, a pesar del tiempo en prisión de su padre y la fuga gracias a la cual fue libre de nuevo, el dinero de los Malfoy había silenciado a muchos. Por eso la Mansión Malfoy, su casa, era la guarida perfecta para el asesino y sus secuaces.

Fue gracias a las palabras y actitud de Albus Dumbledore antes de morir que él empezó a analizar con cuidado lo que ocurría a su alrededor.

Pansy se había visto obligada a madurar cuando vio a su padre asesinar a una prima suya, que quería mucho, por haberse casado con un hombre que era hijo de una bruja con un muggle.

Los Greengrass habían mantenido prudente distancia de Lord Voldemort, escudándose en que tenían dos hijas mujeres y la supuesta enfermedad de la señora para no unirse a los Mortífagos.

La señora Zabini se había casado y enviudado siete veces, convirtiéndose en una mujer sola y con mucho dinero con un hijo único joven. Blaise se salvó de ser integrado totalmente al grupo de asesinos porque "tenía que velar por su madre viuda", aunque no se escapó de llevar la marca tenebrosa y prestar algunos "servicios especiales".

Fue así como los cuatro jóvenes que habían sido formados en las costumbres y creencias de las ancestrales familias de magos de sangre pura repudiaron en secreto al heredero por sangre de Salazar Slytherin. Pansy y él por convicción propia con el apoyo de sus madres. Daphne por las enseñanzas secretas de sus dos padres que sabían que Tom Riddle se había formado en un orfanato muggle y, por lo tanto, no lo consideraban con derecho a hacer lo que hacía en nombre de la pureza de la sangre. Blaise porque la mamá le había enseñado que el poder estaba en la información y en no servir a nadie que no fuese a si mismo.

Cuando Pansy y él supieron lo que aún tenía pendiente Harry Potter decidieron que debían ayudar a detener el peligro desde adentro, como lo había hecho Severus Snape antes. Daphne se les acercó y ofreció ayudarlos luego que el imprudente Jugson se acercase a los padres de la rubia para "convencerlos de unirse a la causa a tiempo". Fue también este mortífago quien habló con la mamá de Blaise, quien de inmediato se comunicó con Draco. Fue así como nacieron Los Conjurados, encargándose Pansy y Blaise de la parte operativa directa mientras Daphne y él tenían que tender la sutil red en que envolverían a todos para lograr sus fines.

La idea de Blaise hasta ahora venía funcionando perfectamente, pero… No sólo Harry Potter parecía estar tejiendo su propia red, sino que ahora tenía la impresión que el Ministro sabía algo. El enorme problema era que los dos habían sido extremadamente cautelosos con lo que decían y hacían, por lo que le era imposible deducir lo que sabían o sospechaban. Él sabía que su posición era delicada, por lo que la "advertencia" de Shacklebolt tenía un doble mensaje: "Soy amigo de Harry y por respeto a él no le he reabierto ya su expediente con una investigación, pero no crea que eso lo hace inmune".

Se sintió mal al saber de la recaída de Potter luego del juicio, la cual había confirmado así como también se había informado que fue muy severa. "¿Por qué arriesgó su salud de esa manera para evitar que fuese a Azkaban?". Su mamá le había dicho que la razón para que los ayudase a los dos era muy sencilla: Sirius Black. Era lógico que su espíritu Gryffindor no admitiese que fuesen a dar a la cárcel dos personas que no habían hecho daño luego que Sirius, el padrino del joven de ojos esmeralda, hubiese estado detenido injustamente en el peor de los lugares durante doce largos años. Eso tenía mucho sentido.

Miró una vez más la nota que Harry Potter le había dirigido a su madre. "¿Qué asuntos de negocios querrán tratar con nosotros?". Los personales podía imaginárselos, lo cual le hacía temer una recaída de la mamá luego de la reunión, pero no entendía qué más podrían querer la esposa del ex licántropo y el héroe del mundo mágico aparte de reclamarle a su madre lo ocurrido con Andrómeda Black y con Kreacher.

La mamá estaba tan intrigada como él, pero había accedido a ir al local de Hestia Jones porque confiaba en Harry Potter, quien desde su punto de vista había pasado de ser el niño que se podía despreciar por no tener los orígenes adecuados al gran guerrero admirable.

Narcissa Malfoy decía que más que la transformación de el niño que vivió a el guerrero que venció el cambio se había producido en ella misma, luego que viese el comportamiento de Lord Voldemort con el esposo y la hermana después del fallido intento por recuperar la profecía. Había empezado a cuestionarse muchas cosas que le enseñaron, analizando con frialdad y ojo crítico su propia vida y las de sus dos hermanas.

El que Bellatrix no la hubiese apoyado, cuando intentaba salvarle la vida a Draco del cruel castigo que suponía la tarea impuesta por Voldemort, la había hecho reaccionar y buscar ayuda en Severus Snape. Luego intentó comunicarse con Andrómeda, quien para su sorpresa le respondió. No fue cálida ni amorosa, pero tampoco un caudal de rencor. Narcissa le confió a su hijo, luego del primer encuentro entre la metamórfaga y él en un campo de batalla en que la prima lo había intentado detener sin lastimarlo, que la hermana había prometido ayudarla a sacarlo de allí. Pero Rodolphus Lestrange se había interpuesto ese día y Draco se había negado a abandonar a Narcissa a su suerte.

La actitud de su prima con él había sido distante luego que su tía muriese. Sin embargo había habido agradecimiento en su mirada cuando su mamá la protegió con el niño recién nacido de un mortífago errante, antes de entregarle su varita y la de ella al profesor Lupin. Su mamá y él hubiesen podido huir aquél día, pero Narcissa se había negado a abandonar a su sobrina y el pequeño mientras no tuviese a alguien a su lado en condiciones de defenderla. Madam Pomfrey y Luna Lovegood yacían inconscientes al lado de la metamórfaga y el bebé por el ataque del asesino que su mamá había desmayado.

Eso lo había declarado la metamórfaga en ambos juicios, lo cual los había ayudado mucho. Aunque primordialmente sus libertades se debían a las declaraciones de Hermione Granger y Harry Potter, pues ellos hablaron de las actitudes de los dos antes que cayese Lord Voldemort, lo cual tenía más peso que lo hecho por ellos luego que el líder de los asesinos muriese. La actitud de la auror desde la batalla final con su mamá había sido de amable respeto y con él de fría cautela.

"¿Habrá ella intervenido en el acercamiento de Sirius Black a mamá? ¿Lo habrá hecho Harry Potter? ¿Acaso los dos?". Su mamá le había dicho que la actitud del primo era sólo debida a si mismo, pues era y siempre sería un Gryffindor. Según ella su joven primo siempre había tenido la arrogancia de los Black pero el corazón de un león, demasiado impulsivo, franco y directo para hacer algo de lo que no estuviese convencido. Narcissa le había contado que la joven Andrómeda y el niño Sirius se habían llevado muy bien, llevándole su tía al primo siete años. También le dijo que entre ella y el primo siempre hubo distancia porque ella se plegó a lo que le enseñaban mientras que él se rebelaba.

Su mamá casi no le hablaba de su tía Bellatrix luego que terminase la guerra y él la comprendía, además que se imaginaba perfectamente cómo había sido la relación de su tía mayor con el primo. Bellatrix había arrojado a Sirius al Velo de la Muerte al golpearlo con una maldición, sin sentir el más mínimo arrepentimiento por ello. No sabía dónde había ido a dar el padrino de Potter, pero no debía ser un bonito lugar cuando a la macabra tela le seguían diciendo el Velo de la Muerte. Además, por lo que su tía Andrómeda le había dicho a su madre, el hombre había estado más muerto que vivo durante un par de meses luego que lo rescatasen.

Se podría considerar que alguna clase de justicia divina había intervenido el día de la batalla final, pues fueron Neville Longbottom y Sirius Black quienes detuvieron para siempre a Bellatrix Lestrange. Ella los había combatido con el respaldo de los hermanos Carrow, quienes se desaparecieron tan pronto la vieron caer muerta. No podía negar que le había dado cierta satisfacción eliminar a esos dos con Pansy, que también los odiaba porque asesinaron a la mamá frente a ella durante una sesión de castigo mal llevada.

"Pansy, Blaise… Han sido tocados en forma demasiado profunda por el odio. No desconfío de ellos, pero… ¿Por qué mis instintos me dicen que tenga cuidado desde que hicimos el lazo mágico Daphne, Pansy, Blaise y yo, cuando conformamos Los Conjurados?".

Las campanadas de la catedral de Londres lo sacaron de sus pensamientos. Era mejor que volviese a la casa para que su mamá no se preocupase por él. En el transcurso del día que acababa de empezar tenía que entrevistarse con Theodore Nott y Ernie Carmichael, dos piezas fundamentales en los planes de "La Sombra".

—Yo también estoy fastidiada de estar aquí adentro, Sirius, pero tú tienes estrictamente prohibido levantarte de tu cama. —le recordó exasperada Anya.

—Anoche nevó y el sol invernal hoy está hermoso. Quiero ver como se derrite la nieve allá afuera. —insistió él con tono meloso.

Dian le preguntó en gruñidos a la chica lo que pasaba, asomada por la ventana. Anya giró los ojos y le explicó, suspirando y denegando al oír la respuesta.

—¿Qué dijo? —le preguntó Sirius a la chica con mucha curiosidad.

—Te ha dado la razón y ha propuesto una solución que no te va a gustar. —le respondió ella con sinceridad.

—¿Cuál solución? —preguntó él, que con tal de salir estaba dispuesto a arriesgarse a uno de los disparates de la hija de su fallecido mejor amigo.

—Ella dice que te saquemos con todo y cama al jardín. —le explicó Anya mientras denegaba. Eso le parecía una locura.

—No es mala idea. —opinó Sirius y se encogió de hombros. Ya tenía tres días encerrado en esas cuatro paredes y no lo soportaba.

—Debes estar desesperado por salir para aceptar eso —afirmó la chica con sus ojos abiertos al máximo, bufando al verlo asentir—. De acuerdo. —aceptó, girándose a decirle en gruñidos a su amiga que él había aceptado su proposición.

—¿A dónde va Dian? —le preguntó a la chica al ver a la gorila alejarse de la ventana—. ¿Qué haces? —la interrogó en seguida al ver que se acercaba a él y le examinaba el brazo en que tenía la extraña goma amarilla, en la que pinchaban para ponerle los medicamentos, retrocediendo levemente de forma instintiva.

—Tranquilo. Tal vez no recuerdas todo lo que les contamos, pero yo empecé a estudiar medicina con mis hermanos y tengo algunos conocimientos básicos. Esta aguja intravenosa ya se ha tapado hoy dos veces, así que es mejor que te la quite y dejemos descansar esa vena. Toma aire profundamente y estate muy quieto —le dijo mientras humedecía con alcohol una pelotita de algodón y preparaba una curita—. Listo. —le sonrió luego del procedimiento.

—Se sintió extraño, pero no me dolió. —le planteó mirándola con curiosidad.

—Maggie no es la única con manos suaves —le respondió ella guiñándole un ojo—. Te voy a quitar los electrodos mientras Dian y Stormer te preparan allá afuera un picnic.

—¿Los qué? —preguntó inquieto, mientras veía a la chica manipular algo en las máquinas raras a las que lo había unido su hijo esa mañana antes de irse.

—Las gomitas a las que van unidas estos cables. —le explicó ella con paciencia y una gran sonrisa, empezando en seguida a quitárselos con otra bolita de algodón empapada en alcohol y mucho cuidado.

—Esa se quedó con mis vellos. —se quejó entre dientes Sirius.

—Lo siento. No debo usar alcohol aquí porque te aflojaría la cinta que te sujeta esta gasa —le explicó ella—. Listo, cierra la camisa del pijama y ponte esta chaqueta. Déjame buscarte una frazada más abrigada para las piernas y estarás preparado. Nos llevaremos la portátil y el libro ése para continuar allá afuera.

—¿Te meterás en problemas con tus hermanos por esto? —le preguntó Sirius un poco inquieto ahora por eso, mirando como la chica se desplazaba con su silla de ruedas a la puerta de madera tras la cual estaba la ropa y lencería.

—No te preocupes por eso, ya están acostumbrados a que no los obedezca totalmente y luego tengan que reparar los daños que haya hecho —le contó con una sonrisa—. Anakin, por favor ayúdame a bajar la manta abrigada —le pidió al perro Collie, que los acompañaba con la pareja y los otros dos ese día—. No amiguito, esa no, la que se parece a las que tienen ustedes en sus cuartitos desde hace unos días. Sí, esa misma. Gracias amiguito. —le frotó con cariño la cabeza y tras las orejas en cuanto la puso sobre su regazo.

—Podrías haberla bajado con tu varita, o pedirme que te enseñara con la mía cómo hacerlo si no sabías. —tanteó Sirius mirándola fijamente, preocupado.

—No lo pensé. Estoy acostumbrada a que mis amigos y yo nos ayudemos. —le respondió ella encogiéndose de hombros.

—No te vayas a molestar, pero me comentó Remus que tienes problemas con hacer magia, incluso más que Robin. —le planteó con cautela, sus ojos grises notando como los avellanas de ella le evadían la mirada.

—Sí, no se me da bien. —le contestó Anya evasivamente.

—También me dijo que había notado miradas de extrañeza de Johan y de Robin. —decidió presionarla un poco.

—Antes tenía cierta habilidad innata con la varita y volar en escoba, pero supongo que la falta de práctica me hizo torpe —le explicó ella encogiéndose de hombros mientras cerraba la portátil y la ubicaba en sus piernas—. Gracias Calypso, gracias Atlantis. —les sonrió ampliamente a la pareja de perros Terranova que le habían llevado de su cuarto la manta a cuadros que tanto le gustaba y su chaqueta, abrigando sus piernas con la manta.

Sirius iba a decirle algo más cuando vio entrar a los dos gorilas a través de la puerta, decidiendo que mejor se quedaba callado y tranquilo. El macho era distinto a la hembra y él ya lo había visto rugirle de forma poco amistosa a su hijo por reñir a la chica.

Anya sonrió y le guiñó un ojo cuando notó que se tensaba ante la presencia de Stormer. Aunque Johan y ella les habían asegurado a Ginny y él que se había molestado el gorila porque la protegía demasiado, pero que no había habido peligro, tanto la menuda pelirroja como el hombre de ojos grises le tenían desde ese momento desconfianza. Los dos decían que si por protegerla a ella había amenazado a Johan, al que tenía tiempo de conocer, era mejor que ni ellos ni ninguno de Los Dragones se le acercasen demasiado. Sólo Harry se le había acercado al gorila luego de eso, para acompañar a Anya.

El gorila macho se desplazó hasta la cabecera de la cama y la gorila a los pies, levantando entre los dos el mueble con su ocupante y sacándolo con cuidado, avanzando frente a ellos los dos perros Collie mientras los dos Terranova acompañaban a Anya que se desplazaba con su silla tras ellos.

Sirius no podía dejar de sentirse nervioso y asombrado por la facilidad con que lo estaban transportando. Tomó una respiración profunda y sonrió ampliamente, cerrando sus ojos, cuando sintió el calorcito del sol en su cuerpo y rostro. Los abrió de inmediato al oír al gorila macho gruñir bajo algo, conteniendo la respiración.

—Tienes razón, Stormer, el sol es mejor medicina para él que las aguas de colores que mis hermanos le ponen. —afirmó Anya sonriéndole al hombre de ojos grises, ampliándose su sonrisa al ver que se destensaba y los ojos le brillaban con alegría.

—¿A dónde vamos? —se atrevió a preguntar Sirius luego de un par de minutos, extrañado porque se seguían desplazando hacia los árboles.

—Te han preparado una especie de picnic hacia allá, cerca de su hogar. —le respondió Anya señalándole hacia la derecha.

Sirius tuvo que admitir cuando bajaron la cama y Dian le acomodó la manta que el lugar era perfecto, pues recibía el sol pero los árboles cercanos evitaban corrientes de aire frío. Con un asentimiento y una sonrisa les agradeció a los gorilas sus atenciones, luego que le diesen unas manzanas y muchas fresas silvestres. Observó con curiosidad como se desplazaba el macho hacia lo que le pareció una enorme tina hecha de ramas, hojas y musgo, pegada a un hueco en el tronco del enorme árbol. Siguió luego con la mirada a la hembra, que se subía a una conformación ligeramente diferente en una rama del mismo árbol.

—Son sus nidos. Allí descansan de sus periplos y duermen —le explicó en tono suave Anya, ampliando su exposición al ver la expresión de curiosidad de su acompañante—. A ellos les gusta salir a explorar el bosque cercano. De ahí traen su propia comida y también algunos regalos para mí.

—Este sitio tiene muy buena vista de toda la casa. —comentó Sirius, que había notado que subían levemente mientras lo desplazaban y ahora comprendía que estaban en una pequeña planicie de la colina cercana, semiocultos por los árboles.

—Estoy casi segura que fue por eso que lo escogieron como su hogar. Según me explicó Chase, los gorilas de montaña acostumbran buscar sitios altos desde los que puedan observar el territorio cuando hay humanos u otros grupos de gorilas cerca de ellos. —le explicó Anya con una sonrisa, agradada por el interés que estaba mostrando por sus amigos.

—Definitivamente son muy listos. No puede acercárseles nadie sin que lo sepan. —comentó Sirius analizando el lugar.

—Sí. Son muy inteligentes y, aunque tienen aspecto feroz, realmente son cariñosos y amables. Cuando se golpea el pecho Stormer y gruñe de manera amenazante lo que está haciendo es definir que es el macho y éste es su territorio. Si te quedas quieto y calmado no sólo no te atacará sino que te respetará.

—Ahora entiendo la reacción de Johan el otro día. —asintió Sirius.

—Ginny se ganó el respeto de Dian cuando defendió su presencia a tu lado, recién llegaron aquí. Dice que es una lástima que no hubiese desarrollado más la corpulencia propia de su especie. Me preguntó si la mamá no la había alimentado adecuadamente. —le contó entre risas suaves Anya.

—Que Molly no llegue a escuchar eso o se enfadará. —replicó de inmediato Sirius.

—No te preocupes, ya le explique a Dian que en nuestra especie los hay altos y fuertes así como también bajos y menuditos, sin importar la forma en que las madres los alimenten. Me dijo que tal vez fuese cierto en cuanto a tu pareja, pero que a mi hermano si lo habían alimentado mal —le contó mirando interrogante al padrino de su hermano, bajando la mirada al ver una mezcla de rabia, dolor e impotencia en sus ojos grises—. Por lo que veo no se equivocó. —comentó con tristeza.

—Una de las cosas que más lamento de no haber evitado el que me llevasen a prisión fue el no haber formado yo a Harry, luego de enterarme la forma en que los Dursley lo trataron mientras estuvo con ellos. —le confesó Sirius con la misma mezcla de emociones en su tono de voz que había en su mirada.

—Pero apenas lo supiste en peligro hiciste hasta lo imposible por ayudarlo —afirmó Anya apretándole levemente la mano, sonriéndole con dulzura cuando se giró a mirarla—. ¿Te parece si seguimos buscando traducir las extrañas runas?

—Claro que sí —aceptó él con una sonrisa—. ¿Me explicas de nuevo el funcionamiento del aparatito?

Anya se rió y comenzó de nuevo a explicarle sobre el computador y el programa que estaban usando para comparar gráficamente las runas de la extraña profecía con las de los libros especializados de Sirius. Ya habían conseguido traducir una. Considerando la dificultad de interpretar runas tan antiguas sin conocer el contexto eso era un avance enorme, como les insistió Hermione cuando los vio desanimados la noche antes. Les había insistido en que ella ni siquiera había podido identificar que eran runas de las ya olvidadas, mucho menos interpretar ninguna. Eso los hizo sonreír y retomar la labor con entusiasmo.

—¿Saben el susto que nos dieron cuando no los conseguimos en la casa? —llegó preguntándoles enojado Johan tres horas más tarde—. Y tú no te atrevas a gruñirme que estoy seguro que eres cómplice de mi loca hermana. —se giró a retar al gorila al ver que se incorporaba para acercarse a ellos.

—Johan, calma. Ellos están bien y no es buena idea que retes a Stormer. —le aconsejó Robin apretándole levemente el hombro.

—¿No te das cuenta que Dian y Stormer tuvieron que ser quienes trasladasen a Sirius con todo y cama aquí? —protestó el de ojos azules.

—Tú lo has dicho hermanito, con todo y cama. No hemos incumplido lo que nos ordenaron. Él no ha salido de su cama. —le replicó Anya.

—¡Eres imposible! —exclamó enojado Johan.

—Eso lo sabemos. —comentó con tono divertido Robin mientras examinaba a Sirius.

—Ya no te enojes. Estamos bien y fue mi idea, no de ella —intentó interceder el de ojos grises, sonriendo y corrigiéndose al oír los gruñidos de la hembra—. Bueno, en realidad fue idea de Dian luego que le insistí varias veces a Anya para que me permitiese salir del encierro en el cuarto.

Johan frunció el ceño al oírlo y se le oscureció la mirada, tomando una respiración profunda antes de hablar.

—No fue nuestra intención encerrarte ni traerte malos recuerdos. Sólo queríamos que no te agitaras para que te recuperes bien —le explicó con evidente tono de disculpa—. Fue una buena idea el sacarte con todo y cama. Gracias Dian, Stormer. Por favor sáquenlo todos los días a ratos mientras se recupera y puede salir por si mismo —les pidió en seguida a los gorilas, sonriendo al oír sus gruñidos suaves—. No les entiendo como Anya pero creo que han aceptado.

—En realidad han dicho que disculpan tu rabieta porque estabas preocupado, pero te sugiere Stormer que no le levantes la voz de nuevo. Y Dian dice que lo seguirán sacando, con o sin tu permiso, ya que le ha hecho mucho bien al macho de ojos grises. —le tradujo Anya con los brazos cruzados frente a su pecho.

—Perdóname hermanita, pero nos asustamos mucho cuando no los conseguimos. Si tan sólo nos hubieses dejado una nota diciéndonos que venían aquí me habría enojado pero no angustiado. —le pidió Johan arrodillándose frente a ella.

—Tú también eres imposible. —le respondió ella sonriendo y agitándole el pelo, riéndose al ver que protestaba entre dientes y se lo acomodaba con las manos.

—Dian tiene razón en que te ha hecho mucho bien el salir a tomar aire fresco —le confirmó Robin a Sirius palmeándole el hombro—. ¿Tú le quitaste la aguja intravenosa? —le preguntó a su hermana—. Excelente trabajo. Veo que no has perdido tu toque. —la felicitó guiñándole un ojo antes de inclinarse a besarla en la mejilla.

—¿Nos ayudan a llevarlo adentro, chicos? —les pidió Anya a los gorilas, permitiendo que Johan llevase su silla mientras regresaban con Sirius en la cama a la casa—. Hemos identificado otra de las runas.

—Excelente trabajo. —los felicitó el joven de ojos azules.

—Nosotros también tenemos buenas noticias. La médula ósea de Katherine es totalmente compatible con la de Hermione. El domingo en la mañana tendré todo listo para hacer aquí el trasplante. —les contó Robin.

—¿Funcionará siendo irregular la enfermedad de ella? —preguntó Sirius inquieto.

—No la curará como sería si el caso fuese el normal entre los muggles, pero la ayudará muchísimo. Además es muy posible que al anular el problema mágico que tienen ustedes cinco su recuperación sea inmediata, pues al ser Hermione hija de muggles tiene una gran aceptación el organismo a este tipo de procedimientos. —le respondió con seguridad Robin.

—¿Alguna idea del porqué es distinto lo que pasa con Hermione y con Harry de lo que pasa con Ginny, con Molly y conmigo? —quiso saber Sirius, mirando interrogante a los tres hermanos al ver que intercambiaban miradas nerviosas—. ¿Qué han deducido?

—No estamos seguros. Tenemos que investigar más. —intentó evadirlo Robin.

—¿Tiene algo que ver que ellos dos estén enamorados? —preguntó Sirius frontalmente, incorporándose levemente en la cama al ver que los tres se congelaban—. Supongo que eso responde a mi pregunta.

—La alteración proviene es de Harry, pero sin saber qué es lo que la ocasiona y cómo es que afecta a Hermione no podemos hacer nada aún. —se atrevió a decirle Johan.

—Por favor no les comentes nada mientras ellos, Katherine y Ron se aclaran. No es prudente que justo nosotros tres que los acabamos de conocer intervengamos. —le pidió Anya.

—Además que no sabemos qué fue lo que hizo Harry ese día y ocasionó todo esto. —insistió Robin al ver su expresión pensativa.

—Precisamente porque sospecho qué fue lo que ocurrió hace dos años es que debo intervenir. —le replicó Sirius, despidiéndose con un gesto amistoso de su mano de los dos gorilas que ya le habían dejado en el cuarto acomodado y salían.

»Tom Riddle jamás conoció ni sintió ningún tipo de afecto, mucho menos amor. Harry es todo lo opuesto. A pesar de la infancia y adolescencia que vivió su corazón es puro y lleno de buenos sentimientos, ocultos bajo esa máscara de frialdad para poder hacer frente a la guerra —empezó a explicarles al ver sus miradas de incomprensión—. No estoy seguro, ni siquiera Harry lo está, pero Lily salvó a Harry por el gran amor que le tenía y el día de la batalla mi ahijado lo que hizo cuando la esfera dorada lo aisló con su enemigo fue permitir que explotase desde su corazón todo el amor, cariño, afecto y deseo de protegernos a quienes él quería, mezclados esos sentimientos con su gran magia y poder.

—La maldición asesina se basa en el odio, el deseo de destruir, y Lord Voldemort no se arrepintió de haber destruido su alma. Lo que ocurrió es lógico si estás en lo correcto. —comentó pensativo Robin.

—¿Pero por qué los sigue afectando a ellos cinco? —preguntó Anya.

—Porque Harry, el centro de todo, no estaba unido en ese momento con Hermione que es su verdadero amor —respondió con seguridad Johan, sonrojándose levemente al ver que sus dos hermanos lo miraban con expresiones de evidente sorpresa en sus rostros—. Ginny y yo tuvimos una conversación interesante —explicó, removiéndose incómodo en la silla al ver que ahora también su padre lo miraba interrogante—. Lo cierto es que si estamos en lo correcto el que se haya acercado a Katherine para alejarse de Hermione va a empeorar las cosas.

—Sí. De hecho desde que Ron retomó su noviazgo con Hermione nos hemos estado sintiendo peor Molly, Ginny y yo, creo que Hermione y Harry también. —les reveló Sirius, tanto porque era importante la información como para ayudar a su hijo a salir de la situación incómoda. Ya luego le preguntaría a su novia sobre esa conversación.

—Lo bueno es que al parecer Katy y Ron están enamorados el uno del otro, aunque aún no se han dado cuenta. Tal vez con unos pequeños empujoncitos en la dirección correcta esos cuatro aclaren sus sentimientos y se dejen de evasivas. —les planteó Anya con una sonrisa pícara y sus avellanas brillando decididos.

—Buena idea. —aceptaron a coro Johan y Sirius.

—Nada de eso. Ustedes no pueden meterse ahí o lo empeorarán todo. —se opuso con rotundidad Robin.

—¿De qué hablan? —entró preguntando intrigado Remus.

Media hora más tarde Ginny, Nymph y Julie ayudaban a convencer a los dos castaños de ojos miel de ayudar a un sonrojado Johan con Nataly, así como también a intervenir en las parejas de Katherine, Hermione, Ron y Harry. Robin y Remus seguían pensando que si no tenían cuidado aquello podía llegar a ser contraproducente, pero claudicaron cuando Anya les dijo que precisamente sería la función de ellos dos el evitar que se les fuese de las manos el proyecto "Amor Verdadero", como bautizó Ginny la operación.