Resumen: "La Sombra" se delata ante mortífagos y algunos dragones. Dos serpientes danzan midiendo fuerzas pero sin atacarse. Dos madres se confabulan para ayudar a sus hijos. Harry revela a Los Halcones y Los Dragones los secretos que aún les ocultaba. Trampa para uno en que caen seis.

Cartas sobre la Mesa

—Ya no puedes seguirnos engañando Zabini. —afirmó Yaxley con una horrible sonrisa amenazante pero llena de satisfacción en su rostro, apuntándole con su varita.

—Ni tú eres "La Sombra" ni el objetivo de aquél a quien protegen ha sido nunca hacer retornar al Señor Oscuro. —completó Travers mirando con superioridad a Pansy.

—No se puede hacer retornar a quien fue totalmente destruido —afirmó Draco avanzando tranquilamente entre el círculo de mortífagos que estaban rodeando a sus compañeros, con Daphne caminando a su lado con porte orgulloso—. Lord Voldemort hizo más de un horcrux para esquivar la muerte, creyendo que con eso conseguiría la inmortalidad, pero Harry Potter los destruyó uno a uno y luego a él.

»Al haber fragmentado su alma y cada pedazo ser destruido, sin que él los reintegrase antes que la última se desprendiese de su cuerpo físico, no existe ni en éste ni en ningún otro mundo o plano lo que algún vez existió, fue nombrado Tom Riddle por la madre bruja en honor al padre muggle y se hizo llamar a si mismo Lord Voldemort para ocultar su deshonra.

—Eso es lo que dicen sus enemigos. —saltó uno de los mortífagos rezagados.

—Esa es sencillamente la verdad y tengo pruebas de ello, que reuní bajo sus propias narices mientras fingía ser alguien inútil para salvar la vida de mi madre y la mía, pues yo sí soy un mago sangre pura y me comporto como un verdadero Slytherin. —le refutó Draco con tranquilidad, arrastrando las palabras con la soberbia que le caracterizaba cuando se sabía poseedor de algo que su contrincante carecía.

—¿Tú eres "La Sombra"? —le preguntó Yaxley serio. Siempre había sospechado que el hijo de Lucius era más peligroso de lo que había sido el orgulloso pero inútil padre.

—Yo soy quien ha armado una trampa sutil alrededor del héroe del mundo mágico, tendiendo con astucia y guantes de seda los hilos de la red que le conducirán a llevarnos a lo que realmente queremos todos los presentes. —le respondió Draco con una sonrisa despectiva.

—¿Y qué se supone qué es eso? —preguntó Rookwood mirándolo con los párpados entrecerrados, su mano derecha ajustando la varita en su mano.

—El dinero y poder que nos corresponde por derecho a quienes sabemos usar con astucia la superioridad natural que tenemos los magos sobre squibs y muggles —respondió el rubio como si fuese algo obvio—. Si vas a usar tu varita más vale que estés seguro de asesinarnos a Daphne, Pansy, Blaise y yo, porque el destino de aquél a quien serviste no será mejor del que te espera si fallas. —amenazó con fría tranquilidad.

A Yaxley, Travers, Blaise, Rookwood y los rezagados se les erizó el vello de la nuca al percibir un cosquilleo sobre su piel mientras decía eso, señal inequívoca de un flujo controlado de magia que había fluido de Draco Malfoy. Eso sólo lo habían sentido en presencia de Lord Voldemort antes, pero éste había tenido su varita en la mano mientras que Malfoy no la tenía en las suyas.

Pansy y Daphne sonrieron con malicia, pues ellas dos eran las únicas que hasta ese momento habían sabido que Draco podía hacer magia sin varita. "La Sombra" era el único además de "El Fénix" que hacían aquello. Lo habían averiguado y aprendido a controlar en la Segunda Guerra, usándolo muy pocas veces y sólo como recurso de emergencia porque les generaba agotamiento mágico duraba horas si su uso era intenso o prolongado, lo cual era peligroso si eran rodeados de enemigos mientras no podían defenderse.

Las dos estaban seguras que Potter, Granger y Weasley sabían que Draco podía hacerlo, como ellas lo sabían del héroe mágico, pero no les preocupaba porque también confiaban en que a ellos no les convenía que nadie lo supiese. Draco había decidido que ni Zabini, ni Carmichael, ni Nott, ni mucho menos los rezagados, supiesen de aquello hasta ahora y las dos habían estado de acuerdo. Era una carta bajo la manga que él jugaría cuando la situación lo requiriese y ese momento había llegado.

—Lo de los lazos entre Ginevra Weasley y Harry Potter con Lord Voldemort entonces nunca fue cierto. —afirmó pensativo Yaxley, mirando con curiosidad y respeto a Draco Malfoy, quien le acababa de demostrar que sus sospechas sobre él eran correctas y consideró que era mejor reacomodar su posición ante él rápidamente.

—No. Pero era necesario hacer creer eso a todos para que ésa fuese la información que llegase al enemigo, como efectivamente ocurrió cuando atraparon a Jugson y luego se los confirmaron Mulciber, Selwyn y los otros ineptos que han atrapado. —respondió con fría calma el rubio, sus ojos grises mirando a los dos mortífagos que habían intentado arrastrar a los otros a asesinar a los dos miembros de Los Conjurados que hasta ese día habían aparecido ante todos como líderes de los rezagados.

—A mí no me vas a manipular con trucos baratos para que siga tus órdenes, niñato —gruñó Rookwood. Había seguido las órdenes de Pansy y de Blaise porque tenían un toque de locura en sus miradas similar al de Bellatrix Lestrange, pero veía a Draco Malfoy sólo como una mala imitación de Lucius Malfoy. A él no le convencía lo que decían Yaxley y Travers de tener cuidado con el rubio—. ¡Cruc…! —intentó atacarlo con la Maldición Cruciatus, viéndose detenido a la mitad por una terrible ola de dolor mientras su garganta se cerraba impidiéndole al aire salir o entrar y la sangre en sus venas empezaba a hervir, literalmente.

Draco lo miraba fijamente, con fría calma, mientras controlaba el grado de la terrible maldición compleja que le estaba aplicando. La mantuvo sólo tres minutos para evitar agotarse en la situación peligrosa en que se encontraban Los Conjurados. No le había ocasionado un daño irreversible, si sobrevivía a la crisis inmediata, aunque le tomaría meses el recuperarse medianamente.

—¿Alguien más desea desafiar mi autoridad? —preguntó con fría calma, fingiendo estar tranquilo y estable aunque la verdad era que se sentía levemente mareado y sabía que su nivel mágico en ese momento era apenas el que había tenido cuando estudiaba quinto año—. Blaise, ponle un trasladador a San Mungo. Que las autoridades intenten mantenerlo con vida para sacarle información. —le ordenó al ver que más nadie se movía y todos los rezagados lo miraban con temor.

Comprendió el reclamo en la mirada de Zabini cuando lo miró antes de cumplir su orden, por guardar el secreto con él sobre lo que podía hacer, pero no se sentía en lo absoluto culpable. Ahora más que nunca estaba satisfecho de haberle ocultado eso y otras cosas a él, así como le había ocultado algunas a Pansy, pues había desconfiado de los dos cuando hicieron el lazo mágico al conformar Los Conjurados.

Justo antes de aquella reunión había confirmado que el último padrastro de Blaise había sabido de la cámara en Gringotts, donde Eddie Carmichael consiguió la información clave para controlar el poder tras la Puerta Sellada.

Estaba seguro que la viuda Zabini no sabía de aquello, pues aunque "la viuda negra" había ido eliminando a sus sucesivos esposos para hacerse de sus propiedades no le gustaba verlos morir, por lo que era el hijo quien había acompañado en sus últimos momentos a los tres últimos. La bruja después que asesinase al padre de Blaise había tomado por costumbre matar también a los elfos, dejando viva sólo a la vieja elfina que cuidaba del hijo.

Draco lamentaba haber desconfiado de Pansy y sabía que le debía más que una disculpa muchas verdades, pero antes tenía que resolver la situación en la que estaban.

Había logrado que Harry Potter tuviese en sus manos los siete Pergaminos de la Muerte y seis de los nueve cristales, además de haberle ya informado Eddie que había tomado posesión de la cámara en que estaban los antiguos pergaminos y uno de los cristales. Pero aún faltaba localizar tres y él había tenido que delatarse como "La Sombra" antes de lo planeado, debido a lo ocurrido en el Museo Británico.

—El objetivo es, como ya les he dicho, acceder al dinero y el poder que nos corresponde por derecho —continuó luego que desapareciese el cuerpo inconsciente de Rookwood—. El dinero puede ser obtenido de muchas maneras, pero la única forma de mantenerlo de forma segura es controlar el poder. Sin embargo, el estar en el gobierno no es la mejor forma de tenerlo, pues eso implica el tener que lidiar con muchos controles, regulaciones y reglamentos, mientras que el manipular a quienes gobiernan es lo que permite controlar el poder de forma efectiva y sin riesgos.

—Shacklebolt no es manipulable y ahora Potter es un auror, que además ha reunido de nuevo en torno suyo a un grupo importante debido a nuestras acciones. —replicó uno de los rezagados más jóvenes. Retrocedió levemente al ver a "La Sombra" posar su mirada sobre él, asustado.

—Haciendo precisamente lo que yo quería que hicieran: quebrantar las leyes mágicas al hablarle a muggles sobre nuestro mundo, además de buscar y reunir información y objetos que son muy importantes para controlar el poder tras la Puerta Sellada —respondió Draco con frialdad, sonriendo internamente al ver las expresiones de sorpresa en los mortífagos—. Lo primero compromete al Ministro y lo segundo era importante para acceder nosotros indirectamente a ese poder al manipular a Harry Potter a través de su estúpido comportamiento Gryffindor.

—¡Brillante! —exclamó otro joven mortífago rezagado con una sonrisa, la cual se desvaneció al sentir la mirada del que ahora sabía era su verdadero líder sobre él. Soltó el aire retenido con alivio al verlo sonreír con prepotencia.

—¿Qué hacemos con los muggles que contactamos nosotros para hacer el trabajito con los pergaminos? —se atrevió a preguntar Travers, dando a entender que esperaba instrucciones e implícitamente que lo aceptaba como su líder. Había decidido, al igual que Yaxley, reajustar su posición hasta poder tomar ventaja de alguna debilidad de Malfoy.

—Eliminarlos, ya no nos son de utilidad —respondió Draco con fría calma. Aunque ya no despreciaba tanto a los muggles como antes, luego de lo que había visto que hacían los que trabajaban con Harry Potter, sabía que los que habían estado usando para sus fines eran un peligro tanto para los no mágicos como para ellos—. Blaise, organiza los grupos que dirigirán Yaxley y Travers para encargarse de los muggles a eliminar. Pansy transmitirá mis órdenes a los demás luego, cuando termine de afinar algunos detalles pendientes. Hasta entonces deberán permanecer debidamente ocultos.

Todos los mortífagos asintieron, se cubrieron sus rostros y empezaron a desaparecer de inmediato.

—Hablaremos mañana, justo ahora tenemos una cena muy importante a la que no podemos faltar. —se adelantó Daphne a la protesta de Blaise en cuanto los cuatro quedaron solos.

—Lástima que no puedan en esa cena intoxicar a mi primito Malcolm Baddock, para que pase unos meses en San Mungo y deje de molestar a mi hermana. —comentó Pansy con expresión pícara, despidiéndose con una gran sonrisa antes de desaparecer. Sabía que su amigo se sentía mal y le quiso dar a entender que comprendía lo ocurrido.

—Penny celebrará el retorno de su hermana a su lado. —comentó Daphne con una sonrisa, enarcando una ceja en dirección a Blaise que los miraba a los dos con expresión molesta.

Asintió al verlo desaparecer. De inmediato desapareció de forma conjunta con su prometido, deseando de todo corazón que consiguiesen a Narcissa en mejor estado de salud luego de la recaída que había experimentado la noche anterior.

Los dos rubios abrieron sus ojos al máximo al encontrar a Ginny Weasley, Hermione Granger, Harry Potter y Sirius Black en la sala de la casa, hablando con Narcissa Malfoy.

—Buenas tardes. —los saludaron los Gryffindor a coro. Las dos mujeres los miraron con tensión y desprecio en sus miradas, mientras los dos hombres lucían tranquilos al levantarse en un gesto respetuoso hacia Daphne. Los cuatro lucían demacrados y con aspecto tan enfermizo como el de Narcissa

—Buenas tardes. —respondieron los dos Slytherin con fingida tranquilidad, habiendo recuperado rápidamente sus expresiones "diplomáticas".

—Harry y Sirius han venido a visitarme con sus prometidas y a hablar con nosotros sobre mi salud —les explicó Narcissa con una sonrisa cansada—. Sé que tienen una cena importante a la que asistir, pero me gustaría que nos acompañasen a tomar el té antes de irse. —les pidió, preocupada porque no habían hablado aún abiertamente con ella sobre el extraño mensaje que su primo le enviase la noche antes a su hijo, que había permitido que le diesen asistencia en medimagia a tiempo y no estuviese peor en ese momento.

—Por supuesto. —asintió Draco de inmediato, preocupado.

—Sólo necesitamos unos minutos para cambiarnos de ropa y refrescarnos un poco. —completó Daphne con fingida tranquilidad, pues sabía que su novio necesitaba ese tiempo para recuperarse un poco de lo que había hecho en la reunión con los mortífagos.

—No hay problema, estamos en grata compañía. —le respondió Harry con una suave sonrisa.

Ginny y Hermione se limitaron a mirarse entre ellas al oírlo. Sólo porque querían mucho a Sirius y a Harry habían aceptado ir con ellos a "esa cueva de víboras". Anya los había ayudado a escaparse de la casa zoo con sus varitas, pues Gawain había accedido a dejarle a Hermione la de Harry.

Daphne y Draco asintieron levemente y salieron de la sala hacia la habitación de él, para ella darle una poción especial que habían preparado los dos en previsión de la posible situación con los rezagados y la cena posterior.

—¿Notaste que los cuatro se ven casi tan mal como mamá? —le preguntó Draco con los ojos cerrados, mientras le hacía efecto la poción.

—Sí, también que ellas están aquí sólo por acompañarlos a ellos —le respondió Daphne con seguridad, limpiándole el sudor del rostro con cariño—. Tú tampoco te ves bien. ¿Estás seguro que la preparamos bien?

—Sí, estoy seguro. Sólo necesito unos minutos más. —le respondió apretándole levemente la mano para intentar tranquilizarla, sus ojos aún cerrados.

—Por un momento creí que Rookwood, Travers y Yaxley echarían todo a perder —le confesó ella, todavía nerviosa por lo que habían tenido que enfrentar poco antes—. Esto se ha precipitado y ahora creo que será pertinente adelantar cierta información a Potter —siguió comentando jugando con su varita, mirando extrañada a su novio cuando le giró el rostro con un poco de brusquedad hacia él—. ¡Ay no! —exclamó al comprender que seguramente el hombre de ojos esmeralda y pelo negro la había oído, si su prometido estaba en lo correcto.

—Veamos lo de la salud de mamá y luego atendemos lo demás que haga falta —le dijo Draco serio, suspirando al verla bajar la cabeza—. Perdona mi brusquedad, mi amor, pero estoy cansado y aún nos falta mucho por hacer.

—Perdóname tú a mí. —le pidió ella con lágrimas retenidas.

—Te amo. —le sonrió él, atrayéndola hacia su cuerpo para fundirse seguidamente los dos en un beso.

Al bajar unos minutos más tarde se encontraron con unas esmeraldas que los miraron significativamente, asintiendo levemente Draco. Era evidente que la situación suscitada el día antes en el Museo Británico, lo que hubiese ocurrido para que Ragnok le entregase a Potter la cámara antigua y lo dicho por Daphne antes, cambiaban la "tensa calma" entre "La Sombra" y "El Fénix".

—Estoy seguro que al pequeño John Ted le gustará mucho el regalo —le aseguraba Sirius con una sonrisa tranquila a su prima en ese momento, colocando el paquete envuelto de mediano tamaño en la mesita junto a él. Tanto él como Harry se incorporaron nuevamente al verlos, hasta que Daphne tomó asiento con Draco en el mueble junto al cómodo sillón en que estaba Narcissa—. Estábamos esperando por ustedes para que hablemos sobre algo delicado, el problema de salud de mi prima —comenzó con tono decidido luego de mirar a su ahijado—. Lo que les vamos a decir no debe saberlo más nadie hasta que podamos resolver la situación.

—Más nadie sabrá lo que hablemos en esta habitación, a excepción de Li Tieguai y los Charaka Sushruta si deben enterarse en beneficio de la salud de mamá. —respondió Draco con firmeza.

—Con ellos tres hemos hablado anoche, cuando hemos terminado de unir las piezas faltantes para determinar lo sucedido —le aseguró Harry, asintiendo levemente al ver a su rival colegial mirarlo con sospecha—. El día de la batalla final contra Voldemort, poco antes de yo terminar con ese asesino, hice una liberación parcial del poder mágico que había reunido con la finalidad de bloquear las maldiciones asesinas que estaban lanzando Lucius y Bellatrix contra Hermione y Ginny, que no estaban en condiciones de defenderse en ese momento.

»Esto afectó también a mamá Molly y Sirius, que intentaron proteger a Ginny; a la profesora Pomona Sprout, que era blanco en ese instante de Travers; y a la señora Malfoy, que era atacada por la espalda por Dawlish. Los siete estamos enfermos desde entonces por una inestabilidad mágica que nos afecta en nuestra salud de distinta manera.

»Ésta está conectada, por lo ocurrido ese día, con un fenómeno mágico ocasionado por Voldemort al hacer su primer horcrux en Hogwarts con el asesinato de Myrtle. Esto se ha visto acelerado por la aparición reciente de unos cristales de alto poder mágico que, al haber sido reunidos e investigados sin tener suficiente información sobre ellos, han generado un incremento en dicha alteración mágica.

—¡Maldición! —exclamó Draco enojado sin poder contenerse, deseando en ese momento haber conseguido y eliminado a los hermanos Carrow antes, así como también que Blaise nunca hubiese puesto en movimiento el peligroso juego de astucia y poder que ahora los estaba precipitando hacia algo que sospechaba era muy grave.

—¡Draco! —lo regañó Narcissa

—Ni yo sabía lo que ocurriría por esa liberación ni quienes están haciendo esas investigaciones que esto aceleraría el problema de salud que tenemos, pues hasta anoche no supimos que los siete estábamos conectados por esto y la forma en que nos está afectando. —continuó Harry mirando a Draco fijamente, indicándole con sus esmeraldas que se controlase en beneficio de Narcissa

—Lo sé. Maldecía la situación que se está presentando, no culpaba a ninguno de ustedes o esos investigadores de los que hablan —aclaró el rubio, dándole a entender a su rival colegial que sí culpaba a alguien de la situación de su madre y buscaría la forma de hacérselo pagar—. Disculpen mi reacción.

—No te preocupes, es totalmente comprensible dado lo que te estás enterando. —le aseguró Sirius con una media sonrisa torcida, pues había comprendido lo dicho por el rubio y él también quería que pagase quien estuviese tras el problema de salud que afectaba a dos de las tres personas que más le importaban: Ginny y Harry. Agradecía que al menos Johan estuviese parcialmente al margen de aquello.

—¿Las investigaciones sobre esos cristales ya han sido suspendidas? —preguntó Narcissa con un ligero temblor en su voz que no pudo evitar.

—No, porque no pueden ser detenidas ya que no sólo nos hemos visto afectados nosotros siete, sino que se han generado otros dos problemas que deben ser resueltos. —le respondió seria Hermione. Comprendía la preocupación de la mujer, pues la noche antes se había sentido muy mal y aún estaba débil así como levemente mareada.

—¿Qué puede ser más importante que la salud de ustedes siete? —preguntó Daphne con no tan fingida preocupación. No estaba segura si le responderían con la verdad, pero siendo los cuatro de la casa de los leones consideraba probable que sí lo hiciesen.

—La vida de toda la comunidad muggle y mágica, incluidos nosotros. —le respondió con naturalidad Ginny.

—Cuando Tom Riddle aún era un estudiante de Hogwarts descubrió que Salazar Slytherin había dejado un basilisco en la Cámara de los Secretos, asesinando a Myrtle al liberarlo —comenzó a explicar Harry con tono lento y suave al ver la expresión aterrada de Narcissa, intentando tranquilizarla con su forma de hablar pues no se sentía en condiciones de ayudarla con su magia—. Usó la muerte de la Ravenclaw y su diario para hacer su primer horcrux. El problema es que lo hizo en Hogwarts, uno de los dos lugares de más alto poder mágico que existe, por lo que la maldición para generar tan terrible objeto mágico tuvo efectos colaterales que estoy seguro Voldemort no esperaba.

»Generó un desajuste mágico en los baños donde pernocta el fantasma, ya que se mezclaron el odio de Tom Riddle y la profunda tristeza de Myrtle con la fuerte magia residual del colegio. Esto se agravó con la batalla final en los terrenos de Hogwarts, interfiriendo en la primera liberación que hice y generando las extrañas enfermedades además de un vórtice mágico que sólo hasta ayer fue detectado. Ya Myrtle y Peeves han sido atrapados por este fenómeno.

—A lo hecho por Voldemort en Hogwarts se añadió el que Bellatrix me hubiese arrojado por El Velo de la Muerte, al alcanzarme con una maldición en el pecho —continuó Sirius con un tono similar al de su ahijado, apretándole levemente la mano a su prima en un gesto de apoyo mientras atraía a su prometida a su cuerpo por la cintura—. El que yo llegase vivo a aquél plano y en medio de una batalla alteró al portal mágico, generándose en el segundo sitio de más alto poder mágico otro vórtice y justo con El Velo de la Muerte.

—El problema es que ha abierto ese portal mágico en forma bidireccional —explicó Hermione al ver las mudas interrogantes de los tres rubios ante lo último dicho por el padrino de su novio—. Antes era una especie de ventana con un enrejado, permitiendo a un lado oír susurros de lo que ocurría al otro lado, pero ahora es una puerta abierta. El Velo de la Muerte está en el Departamento de Misterios desde antes de la fundación del Ministerio de Magia allí, siempre protegido y debidamente oculto por lo que desde tiempos muy remotos nadie vivo lo había atravesado.

—Ni mucho menos sobrevivido a él. —añadió Ginny sin lograr contener un escalofrío, acariciando la mejilla de su pareja con su mano izquierda mientras con la derecha apretaba su abrazo a él por la cintura.

—Lo que hay tras El Velo de la Muerte sólo lo sabemos quienes fueron a rescatarme de tan terrible lugar, los inefables que lo investigaban en ese momento y algunos amigos de Harry que nos están ayudando en este momento a buscar la forma de resolver la situación en la que nos encontramos —prosiguió Sirius luego de mirar a su ahijado y verlo asentir. No entendía porqué Harry había decidido revelarles tanta información a ellos tres, pues su intención la noche antes fue solamente hablarle a su prima de su propia enfermedad y plantearle un mayor control de los medimagos, pero confiaba ciegamente en él—. El mundo al que se llega a través de El Velo de la Muerte es un plano intermedio entre los vivos y los muertos.

»Allí se repiten situaciones críticas a las personas vivas o los espíritus que allí se encuentran, escuchándose los pensamientos de los involucrados. Esto genera altos niveles de ansiedad a quienes están ahí y no saben lo que está ocurriendo. Adicionalmente los pocos frutos comestibles y agua potable en el lugar generan alucinaciones, por lo que quienes llegan vivos generalmente mueren por mezcla de debilidad y accidentes.

»Las situaciones son bastante reales para quien las experimenta y si no se evaden se sale herido o incluso se muere. El escapar ileso de estas situaciones se dificulta inicialmente porque no se sabe lo que ocurre y luego por las alucinaciones. Por último, una terrible criatura mágica fue encerrada allí en la antigüedad y no es nada fácil evadir a "pequeño Apolo".

—Sólo tú podías ponerle ese nombre a esa cosa. —replicó Hermione mientras denegaba.

—Una leyenda griega dice que el dios Apolo fue a buscar grifos y regresó a Grecia cabalgando sobre los lomos de uno de ellos —explicó Sirius encogiéndose de hombros—. No puedes decir que ésa no es la impresión que da cuando lo ves.

—Un hombre cabalgando un grifo es lo más parecido, en eso tienes razón padrino. —sonrió Harry.

—¿Cómo sobreviviste a ese sitio? —preguntó horrorizada Narcissa, que no podía comprender la tranquilidad con que hablaban de algo como lo que estaban describiendo.

—Un poco de buen entrenamiento durante mi infancia evadiendo los castigos de mamá, sumado a mis habilidades desarrolladas como Merodeador en el colegio, mi entrenamiento como auror y el sobrevivir durante doce años a los dementores de Azkaban sin enloquecer… al menos no totalmente. —le respondió Sirius con tono bromista, encogiéndose de hombros.

—Por eso lo hemos apodado "el fénix humano" tanto en la Orden del Fénix como en el Ejército de Dumbledore, porque resurge de sus cenizas una y otra vez. —comentó Harry con tono similar, pues querían calmarla un poco.

—Ustedes dijeron que El Velo de la Muerte se ha abierto en forma bidireccional como un vórtice mágico y que en el colegio en los baños de Myrtle hay otro, siendo atrapada la fantasma y Peeves. ¿Están conectados entre ellos? —quiso saber Daphne, que estaba tan aterrada como su suegra.

—Sí, de hecho Myrtle y Peeves están ahora en ese mundo, no siendo una ventaja ni que ella sea una fantasma ni que él sea un poltergeist para que soporten lo que allí se vive.

»Obviamente Myrtle no puede ser lastimada físicamente, pero si no se logra que comprenda lo que está viviendo y lo usa como aprendizaje para salir de allí como espíritu enloquecerá y quedará atrapada allí como fantasma, reviviendo una y otra vez indefinidamente las peores situaciones de su vida sin que la locura sea una evasión que la alivie.

»Peeves está sufriendo tanto física como psicológicamente, pues sus capacidades como poltergeist allí se vuelven en su contra ya que es el blanco de "bromas pesadas" de otros entes como él. —le respondió Hermione luego de consultar con la mirada las esmeraldas a su lado.

—¿Qué relación tiene la investigación sobre los cristales que les aceleró el problema de salud a los siete con esos dos vórtices? —preguntó Draco preocupado, temiendo la respuesta.

—Sólo con los nueve cristales que existen, ubicados en la Pirámide Negra, puedo usar el poder tras la Puerta Sellada para controlar los portales interdimensionales. Tendré que actuar desde adentro para cerrar los dos vórtices, que fundirán los dos mundos en uno si no los detengo. —le respondió Harry serio, mirándolo directo a los ojos.

—El poder que demostraste cuando detuviste definitivamente a Voldemort. —musitó Daphne con una mezcla de admiración y dolorosa comprensión.

—Pero casi mueres deteniendo a ese asesino. —protestó Narcissa casi a gritos, al ver al joven hombre asentir levemente.

—No hay otra manera de detener lo que está ocurriendo y el tiempo se nos escapa de las manos. Los dos vórtices están creciendo rápidamente. —respondió Hermione, apretándose al costado de su novio a quien tenía abrazado por la cintura mientras él la abrazaba por los hombros.

—Les hemos explicado todo esto porque consideré justo que supiesen lo que está alterando la salud de la señora Narcissa Malfoy, pero nadie además de ustedes tres debe saberlo ya que eso pondría en peligro muchas vidas. —afirmó Harry serio.

—Nadie lo sabrá por nosotros tres —le aseguró Draco con una expresión similar, arqueando la ceja derecha al oír carraspear a la castaña—. ¿Algo que decir, Granger?

—Quienes estamos al tanto de la situación hemos hecho un Pacto de Silencio Fulminante, de modo que no podemos revelar una palabra de esto a nadie que no autorice Harry sin morir antes de poder dar la información completa. —le respondió Hermione con sinceridad pero levantando levemente el rostro y desafiándolo con la mirada.

—Daphne, Draco y yo haremos ese pacto con ustedes de inmediato —afirmó Narcissa mirando a la castaña, después al joven Potter, luego a la menuda pelirroja y finalmente a su primo—. ¿Podemos hacer algo más para ayudarlos a detener esos vórtices?

—Uno de los cristales ya llegó a la joyería y por lo que sabemos otro llegará pronto. —le respondió Sirius, sonriendo al verla parpadear confusa pero asentir en señal de aceptar ayudar mediante la tienda.

—Quisiéramos que Daphne Greengrass ayude a Amy Shacklebolt con eso. —planteó Harry serio.

—Mientras tú te mudas a Grimmauld, para que los Charaka Sushruta vigilen estrictamente la evolución de tu salud como están haciendo con Molly desde que llegaron y la profesora Sprout desde esta mañana. —agregó Sirius, explicando sus motivos a su prima al ver su expresión de extrañeza cuando habló de mudarla a la antigua mansión Black.

—Diremos a mi hermana Astoria que tú has decidido internar a tu mamá en un hospital especializado en Suiza. —le planteó Daphne a Draco de inmediato.

—Tienes razón, a nadie le extrañará que lo haga y tu hermana propagará la noticia en el mundo mágico más rápido que lo que se transmite un comentario de Skeeter. —aprobó él.

—No quiero molestar a los señores Weasley. —intervino Narcissa incómoda.

—No tiene que preocuparse por eso, señora. A mis padres no les disgusta el tener varias personas en su casa. —le aseguró Ginny sonriéndole con suavidad, desafiando en seguida con sus ojos marrones al hijo a que hiciese algún comentario hiriente al respecto.

—Los Weasley tienen fama de ser hospitalarios. Estoy seguro que estarás bien con ellos —afirmó Draco tranquilamente, sonriendo levemente por la expresión sorprendida de la pelirroja, sus ojos grises brillando con picardía—. ¿Cuándo puede mamá ir a tu casa, Ginevra?

—Cuando ella quiera, Draco. —respondió Ginny, aturdida por lo que había dicho y que además la había llamado por su nombre.

—Cuanto antes sería mejor para que los Charaka Sushruta comiencen de inmediato con el seguimiento en medimagia. —intervino Harry con una pequeña sonrisa, tanto para tranquilizar a Narcissa como por la reacción de su amiga.

—Daphne, por favor acompaña a mamá a preparar sus cosas para que vaya con ellos. —se giró a pedirle Draco.

—¿No me llevarás tú? —le preguntó Narcissa, con una mezcla de asombro y tristeza.

—Mamá, no puedo explicártelo pero yo no debo estar cerca de Harry Potter y sus amigos más allá de lo estrictamente necesario —le respondió mirándola fijamente a los ojos—. Confía en mí, resolveré el problema por el que no debo hacerlo. Luego iré personalmente a verte y estar tanto tiempo contigo como tú requieras, pero justo ahora eso crearía un problema muy grave. —agregó al ver su mirada de regaño, suspirando porque cambiaba por evidente preocupación.

—Entonces yo debería quedarme contigo —le planteó angustiada—. Por favor hijo. —le pidió al verlo denegar.

—Necesito saber que estás a salvo y atendida en lo referente a tu salud mientras resuelvo el problema. Sólo así podré estar totalmente enfocado en lo que debo hacer —le respondió él, tomándole con cariño las manos al verla denegar—. Mamá, recuerda el pacto que hicimos Severus, tú y yo. Permíteme cumplirlo.

Las manos de Narcissa temblaron entre las de su hijo ante el recuerdo, pero la mirada gris decidida de su hijo la hizo comprender que no lo haría cambiar de opinión. Frunció el ceño y controló sus nervios mientras evaluaba la situación. Sabía que si se le imponía como madre él la obedecería, pero ella estaba enferma y eso los pondría en peligro si él estaba haciendo lo que ahora sospechaba. Uniendo las reuniones secretas de Pansy Parkinson y Blaise Zabini con Daphne y Draco, aún después que los dos habían sido declarados por el Ministerio de Magia como cabecillas de los mortífagos rezagados, con lo dicho por el joven de ojos esmeralda y su primo… Tomó una decisión.

—Daphne, júrame ahora mismo sobre tu magia que pase lo que pase Draco no estará solo ni un segundo, que lo acompañarás y ayudarás en todo. —le pidió con firmeza.

—Te juro sobre mi magia que desde que somos novios no me he despegado de él ni jamás lo haré, que su destino y el mío están enlazados de manera irrompible sólo a la espera de tu bendición. —le respondió con firmeza la rubia, pues había comprendido de la mirada de su suegra hasta dónde llegaba su petición.

—Mi bendición y mis mejores deseos para los dos ya los tienen —sonrió Narcissa mientras unía las manos de los dos rubios. Besó luego en la frente primero a su nuera y luego a su hijo, transmitiéndoles con ese gesto su amor maternal—. Quédate con Draco a atender a nuestros invitados, Krazel y Kreacher me ayudará a empacar —agregó con tono suave—. Permiso. —dijo girándose hacia los cuatro Gryffindors.

—Le es propio. —le respondió respetuoso Harry mientras se incorporaba al igual que su padrino y su rival colegial, sentándose los tres al ella salir de la salita.

—Ustedes nos han dado una muestra de confianza más allá de lo que aparentemente merecemos con todo lo que nos han revelado, pues podían haberse limitado a decirnos que querían que mamá fuese a vivir bajo el cuidado de los medimagos y eso habría sido suficiente para que le pidiese que aceptase. —rompió Draco el tenso silencio y las miradas inquietas entre ellos. Al ver asentir a Harry y que a pesar de no estar ya su mamá presente no había puesto de nuevo su mirada fría y ausente suspiró y se decidió a seguir.

»La noche que no asesiné al director fui severamente castigado por ello. Cuando recuperé el conocimiento mamá me habló del juramento inquebrantable que había hecho con Severus Snape a mi favor. Inicialmente reaccioné como el niñato inmaduro que era en esa época, pero entre los dos me hicieron analizar bastantes cosas que yo había visto pero pasé por alto porque me era más cómodo. Eso fue posible por las palabras del director antes que Severus se viese obligado a matarlo. Después mamá y yo comprobamos algunas cosas que él nos hizo ver y los tres hicimos un pacto.

»Régulus Black había comprendido en la Primera Guerra lo que nosotros comprendimos en ese momento, e hizo lo posible por ayudar desde adentro. Voldemort no admitía desertores y confiaba demasiado en sí mismo, así que fingiendo que se le temía era factible ayudar desde adentro de sus filas a destruirlo.

Harry asintió, sacó del bolsillo derecho de su pantalón la medalla con las iniciales R.A.B. en una cara y la serpiente en el otro. No se preocupó por la tensión en los dos rubios aunque ninguno tomó su varita. Jugó con ella entre los dedos de la mano derecha como hiciera varias noches frente a Grimmauld mirando la casa en que Draco se ocultaba, arrojándosela al rubio al ver que abría los ojos con sorpresa.

—Tus declaraciones en mi juicio —afirmó Draco al examinarla luego de atraparla con sus reflejos de buscador, pasándosela a su novia luego de verlo asentir—. Yo soy "La Sombra", Daphne es mi mano derecha, Pansy y Blaise solamente han sido la cara visible de Los Conjurados mientras lograba descubrir cuál era exactamente el problema que tenías pendiente de resolver y quién lo estaba ocasionando.

—¿Ya lo has averiguado? —preguntó Harry, sus esmeraldas fijas en los ojos grises de su rival colegial a pesar de sentir clavadas en él las miradas interrogantes de su amiga y su padrino.

—Blaise Zabini —le respondió con seguridad Draco, continuando al ver a Harry fruncir el ceño pero asentir—. El problema es que justo después de descubrirlo con certeza hemos tenido que delatar gran parte de nuestra jugada ante los mortífagos rezagados, porque Yaxley y Travers querían matar a Pansy y Blaise manipulando a Rookwood y los otros luego de lo ocurrido ayer en el Museo Británico.

—No hubiese sido una gran pérdida. Él es el causante de todo este lío por lo que entiendo. Ella mató a los padres de Luna y Neville, salvándose mi amiga y su bebé por muy poco. —gruñó Ginny furiosa.

—Sé que es difícil comprenderlo, Ginevra, pero Pansy no pudo hacer más por ellos luego que los rezagados no consiguieron atraparte a la salida del hospital y fueron a la mansión Longbottom. —le respondió Draco, rompiendo el cruce de miradas con su rival escolar para mirarla a ella.

»No era fácil reunir a asesinos bien entrenados, suficientemente enloquecidos por la sed de generar dolor y derramar sangre, bajo el liderazgo de quienes consideraban débiles y renegados porque fingieron ese papel en la Segunda Guerra para sobrevivir. En el caso de Pansy incluso contra los dictados de su propio padre, al igual que yo. Ella tenía que "demostrarles" que había llegado a un nivel similar al de Bellatrix Lestrange, la única mortífaga que había obtenido un nivel de respeto casi igual al de Tom Riddle.

—Harry Potter lo ha dicho hace un momento, la vida de muchos depende de que cada uno de nosotros juegue su papel en esto lo mejor posible. Así salvamos la vida de varios de manos del demente que se hizo llamar Lord Voldemort. —agregó Daphne al ver la expresión enojada de la menuda pelirroja, sin ocultar esta vez el asco al pronunciar el nombre de quien estuvo tan cerca de destruir a su familia.

—No creo que contuvieses la rebelión de los rezagados sólo con decirles que "La Sombra" eres tú y no Zabini. —planteó Sirius acariciando a su novia en el hombro opuesto a él para tranquilizarla un poco.

—Tuve que demostrarles que conmigo no se juega dando un castigo ejemplar con Rookwood, que me enfrentó luego de decirles que soy "La Sombra", usando magia sin varita. —le respondió el rubio serio.

—¡Pero eso te pone en un riesgo grave al darse cuenta la forma en que te afecta luego de hacerlo! —exclamó preocupada Hermione, tragando saliva al ver la forma en que Ginny y Sirius se giraban a mirarlos a Harry y a ella.

—No llegaron a saberlo, pues sólo lo hice unos minutos y logré mantener las apariencias mientras los despachaba a todos y venía aquí. —le aseguró Draco, que entendía que estaba preocupada por la repercusión indirecta que tendría eso en el de ojos esmeralda.

—Si sólo le aplicaste una maldición durante unos minutos y eso los aplacó a todos me imagino que no fue una precisamente sutil. —comentó Sirius con los ojos entrecerrados.

—Él pretendía divertirse aplicándome una Maldición Cruciatus cuando lo detuve y no podía prolongar mucho aquello porque no sólo hubiésemos estado en peligro Los Conjurados, sino también la otra única persona que puede hacer magia sin varita hasta donde unos pocos sabemos —le respondió Draco mirándolo con tranquilidad, luego de mirar fugazmente a Harry. Asintió al verlo respirar profundo y asentir—. En el hospital San Mungo tendrán trabajo con Rookwood por varios meses antes que puedan sacarle una sílaba.

—Por lo que veo Severus te explicó muy bien como se sobrevive entre serpientes mientras te ves obligado a vivir entre ellas —acotó Sirius—. Yo he demostrado mi interés por el bienestar de Narcissa, así que te haré llegar una lechuza con las indicaciones de un hospital en Bulgaria, pues en ninguno de Suiza existe el tipo de atención que requiere y la mentira sobre su desaparición debe ser muy precisa para evitar problemas.

—Gracias —le agradeció sinceramente Draco, girándose a mirar a Harry—. Blaise no sabe que lo hemos descubierto y yo voy a seguir comportándome con él y Pansy como he hecho hasta ahora, mientras resolvemos la situación que tenemos entre manos. Además del cristal que llegará a la joyería, he llegado a sospechar donde se encuentra otro a partir de las primeras investigaciones que ellos dos hicieron con Anya Dyson y Anthony Bennett, intentando ubicar los Pergaminos de la Muerte y algo más. —agregó señalando a la pareja conformada por la menuda pelirroja y su primo.

—¿Qué saben Blaise y los rezagados sobre Anya, Anthony y los demás? —preguntó Harry preocupado.

—Anya Dyson es hija de Madeleine Dyson, que estudió con Sirius Black, Remus Lupin, Kingsley Shacklebolt, Lily Evans y James Potter en Hogwarts, así que ése sea posiblemente la conexión entre la mujer en silla de ruedas y Harry Potter. Anthony Bennett y los otros muggles deben ser conocidos de ella, ya que no se formó como bruja sino como muggle. Esa es la información que tienen Pansy y Blaise. Los rezagados sólo saben que es un grupo contactado por el Ministro de Magia para acceder a los Pergaminos de la Muerte, lo que nos permitirá manipularlo luego pues rompió la ley. —le respondió Draco con tranquilidad.

—¿Cómo se supone que me manipularán a mí? —preguntó Harry serio, con el ceño fruncido luego de oír lo último.

—Tu comportamiento Gryffindor, pero aún no se ha establecido el blanco. —respondió el rubio.

—Harry ha demostrado varias veces arriesgarse por mí, así que yo seré el blanco —intervino con tono decidido Sirius—. Los quiero lejos de Anya Madeleine Dyson y sus hermanos. —agregó con voz firme y su mirada gris acerada.

—Quien hubiese dicho que el primer nieto de Walburga Black sería un squib del que no sabría su propio padre y que se formaría en el mundo muggle —comentó con aparente tranquilidad Draco, reteniendo la mano de Daphne que se había movido rápido en busca de su propia varita al ver al hombre sacarla rápidamente y apuntarle con ella a su novio—. Ni siquiera se lo había dicho a mi novia y a mi madre, primo.

»Tu hijo, el de Remus Lupin y la hija de James Potter están a salvo porque el único que sabe de esos parentescos de Los Conjurados soy yo, y ahora Daphne. Además que ya Harry ha eliminado al imbécil que había averiguado sobre el paradero de Johana Hawking desde que fue repudiada por su familia y no pudo casarse con ella como la había comprometido su familia.

—Herbert Rosier. —masculló con desprecio Sirius, guardando la varita y sentándose al ver a Draco asentir.

—Según le saqué, logró ubicarlas luego de la desaparición de Voldemort al intentar matar a Harry cuando era un bebé —explicó el rubio—. Estuvo chantajeándolas por un par de años con informar a otros mortífagos sobre ella, sus amigas y sus hijos, pero se vio acosado por Alastor Moody y se fue de Inglaterra. Volvió durante la Segunda Guerra pero no era bueno con la varita y era usualmente usado por Voldemort para otra clase de torturas a las mujeres que capturaba. Eso lo divertía así que se guardó el secreto para usarlo cuando lo creyese más conveniente para sus fines.

»Creyó que ese momento sería cuando tuvieron a Harry Potter, Hermione Granger y Ronald Weasley prisioneros en las mazmorras de Voldemort, pero cuando lograron huir le dio pánico y decidió esconderse. Lo hizo dos días después, en cuanto pudo escaparse con una buena excusa sin despertar sospechas. Le perdí la pista un par de meses y cuando lo encontré Rabastan Lestrange se lo estaba arrojando a tu ahijado para poder huir. —explicó Draco con calma.

—Momento en que lo eliminé para cerrarle la boca. —afirmó Harry apretando los puños.

—Para que no estuviese hablando de lo que no había hecho pero creía que sí —completó Narcissa, que desde la puerta los miraba—. ¿Por qué nunca me dijiste del hijo de mi primo y los otros dos jóvenes? —le preguntó a su hijo.

—Porque supe de ellos durante una borrachera de ese imbécil, pero cuando me iba a decir dónde ubicarlos se acercaron los tres Lestrange al lugar en que estaba con él. Tuve que desmayarlo y hacer creer que había perdido el conocimiento por el alcohol. Estábamos en plena guerra y teníamos muchos problemas. Al salir de Azkaban intenté averiguar sobre lo que me había dicho estando ebrio, pero Pansy me informó de otro problema y consideré que era más urgente resolver ése. —le respondió él con sinceridad.

Hermione había estado respirando muy agitada y con sus ojos castaños llenos de lágrimas desde que nombrase Sirius a aquél mortífago. Había parpadeado confundida por lo dicho por Narcissa, interrogando con su mirada a las esmeraldas a su lado por lo dicho por él, abrazándose a su novio sollozante al verlo asentir.

Aquél maldito había estado diciendo que… Ella sabía que no era cierto, su cuerpo era su mejor evidencia, pero lo dicho por otras chicas durante el juicio de Narcissa Malfoy… ¡Por Merlín! Ahora entendía el porqué Harry había pronunciado con tanta facilidad y odio la Maldición Asesina cuando mató a Herbert Rosier, también que le pidiese que dijese todo lo que supiese sobre Narcissa y la ayudase en el juicio.

Harry la abrazó con cariño, susurrándole al oído el secreto que tan celosamente había guardado durante esos años para no lastimarla. Sonrió al ella agradecerle en susurros por hacerlo así, pues no habría soportado en su momento saberlo. Él le había hecho creer desde que escaparon de aquellas mazmorras hasta poco antes que el mortífago decía aquello de todas las prisioneras, que era un bocazas que sólo intentaba cubrir su inutilidad como mago.

—Si te lo dijo a ti en una borrachera pudo decírselo a alguien más. —planteó Ginny preocupada.

—No —negó Draco de inmediato, que comprendía perfectamente el que Harry y Sirius se tensasen—. El licor contenía Veritaserum y por eso me lo dijo, también que a más nadie se lo había dicho y yo me aseguré de borrarle eso de la memoria luego que lo llevé a su cuarto por órdenes de Rodolphus, que disfrutaba dándome el trabajo sucio en mi propia casa. —completó con calma.

—Gracias. —agradecieron Harry y Sirius a coro, más tranquilos.

—Quiero a cambio que mamá no sepa nada de lo que tendré que hacer desde este momento hasta que podamos resolver la situación en que estamos. —dijo con tono firme el rubio luego de denegar.

—¡Draco! —exclamó Narcissa

—Eso lo vamos a hacer aunque no lo hubieses pedido —afirmó Sirius—. Necesita tranquilidad al igual que mi suegra, así que en Grimmauld no se habla de ciertas cosas más allá de lo necesario para que Molly no sospeche que los demás le estamos ocultando algo.

—Entonces tendrán que decirme lo que no puedo decirle antes de llevarme allá. —pidió Narcissa, con evidente disgusto porque la separarían de su hijo no sólo físicamente.

—Mamá Molly sabe lo que usted sabe, señora Narcissa. Lo único que Draco y yo les diremos de lo que está ocurriendo a quienes nos han dado afecto materno, usted desde que él nació y ella desde que me recibió por primera vez en su casa. —le respondió en tono suave Harry, sonriendo al verla hacer una mueca de disgusto pero asentir.

Todos se incorporaron, asombrándose Daphne, Narcissa, Ginny, Hermione y Sirius ante lo que ocurrió a continuación.

Draco avanzó hacia Harry y le tendió la mano diciendo:

—Draco Malfoy una vez más ofrece su amistad a Harry Potter. Sólo que ya no como el chiquillo de once años que veía el mundo según las creencias que le había inculcado su padre, sino como el hombre que ha aprendido a golpes muchas verdades.

—Y Harry Potter esta vez la acepta y entrega en esta mano su amistad, pues con once años había recibido demasiados golpes para aceptar como amigo a alguien que se creía superior a los demás. Pero ahora como hombre ha aprendido que leones, serpientes, águilas y tejones somos todos iguales, siempre que nuestro corazón se mantenga en su sitio y nuestra mente tenga la claridad e información completa para actuar.

—Me debes un juego de Quidditch en cuanto todo se resuelva. —bromeó Draco con una sonrisa sincera en su rostro mientras estrechaban sus manos.

—Tendrás que buscarte un buen equipo para ganarme y no los inútiles que te acompañaban en el colegio. —le correspondió Harry con una sonrisa igual.

—Quidditch. —dijeron con fastidio Daphne y Hermione, soltándose a reír Narcissa, Ginny y Sirius al oírlas.

Una vez que los cuatro Gryffindors hicieron con los tres Slytherin el Pacto de Silencio Fulminante, viajaron a Grimmauld con Narcissa Malfoy por medio de un trasladador hecho por Harry.

Draco les dio órdenes precisas a los dos elfos que trabajaban para él sobre el silencio que debían guardar sobre lo ocurrido aquél día. Luego viajó con Daphne a la cena de gala a la que estaban invitados, sirviendo ella de excusa con una sonrisa diplomática para la demora de los dos.


—Tú sabías que puede hacer magia sin varita. —le reclamó con seguridad Blaise a Pansy, furioso.

—Somos amigos desde que teníamos uso de razón, mientras que Daphne y tú lo conocieron en el colegio, así que tengo ciertos privilegios. —replicó ella con expresión de diversión y superioridad.

—Pero no es novio tuyo sino de Daphne. —le devolvió él con saña, queriendo herirla.

—Si hubiese estado interesada en él nos hubiésemos casado según el compromiso que hicieron nuestros padres, las mujeres tenemos armas que ustedes los hombres desconocen. —respondió ella con malicia, riéndose a carcajadas al verlo bufar y empezar de nuevo a caminar de un lado a otro frente a ella.

—¿Qué más me está ocultando Draco? —preguntó enojado en voz alta.

—Supongo que bastantes cosas, al igual que a mí me oculta otras —respondió Pansy con tranquilidad mientras empezaba a jugar de nuevo con las fresas y el helado en la copa frente a ella—. Somos Slytherin, no confiamos ni en nuestras sombras. —completó encogiéndose de hombros al ver que detenía su deambular y la miraba interrogante. Sabía que la pregunta no había ido dirigida específicamente a ella, sino que la había hecho al aire. Si le respondió fue porque le divertía molestarlo.

—Eso es cierto, pero nos estamos jugando demasiado en lo que estamos metidos justo ahora. —masculló Blaise con mirada fiera luego de caminar con furia y detenerse frente a ella, frunciendo el ceño ante el toque de locura en los ojos negros de la bruja al oírlo.

—Precisamente ahí está la diversión, Blaise, en lo que nos estamos jugando. —replicó Pansy con malicia, ocultando el odio que le tenía desde que Draco había empezado a desconfiar de ella por culpa de él.

Con mucha dificultad había logrado acercarse a quien amaba sin que el maldito ante ella se diese cuenta. Sabía que Theodore podía defenderse bien y también que le tenía ganas, pero Blaise Zabini era suyo. Tenía que pagarle que ayudase a la madre a asesinar a su tío materno, pues él había sido para ella el padre que no supo ser el que lo era por sangre.

—Eso es cierto, esto se está poniendo más divertido. —afirmó Blaise con una sonrisa malévola. Las piezas en el tablero de ajedrez no estaban donde él las hubiese querido, pero aún le favorecían si jugaba bien su juego y él era un experto.

—¿Te divertiste bastante en el trabajito que te ordenaron hacer? —le preguntó Pansy con malicia, pues sabía que él detestaba que le diesen órdenes aunque fingiese que no le importaba recibirlas de Draco.

—Yaxley es una compañía inmejorable cuando se trata de divertirse con estúpidos muggles que creen tener el control de algo —replicó Blaise con una sonrisa torcida—. Travers no es tan divertido, pero es eficiente. Tan sólo hemos comenzado, mañana continuaremos. Estaba pensando que Laura y Eddie Carmichael son tan prescindibles como esos inútiles, al igual que Theodore Nott, no veo el porqué negarme el placer de eliminarlos.

—Te podría responder que Eddie aún nos puede ser de utilidad en Gringotts y que la poción que prepara Theodore no está todavía lista, pero la respuesta a tu planteamiento es más sencilla que eso —le respondió Pansy con una sonrisa de suficiencia. Se detuvo a comer helado mientras veía exasperarse a Blaise, lentamente, saboreando más que el helado la furia creciente de él—. Draco no lo ha ordenado y él es nuestro líder. —completó luego de comerse la tercera cucharada y la segunda fresa, riéndose a carcajadas al ver que explotaba arrojando la silla que había estado sosteniendo contra la pared cercana.

»Estás un poco alterado, Blaise, tal vez deberías ir a distraerte un rato. No es normal que te dejes llevar por tus emociones. —le comentó con falsa preocupación, riéndose de nuevo al oírlo mascullar una protesta entre dientes antes de desaparecer.


—Es usted bienvenida a mi casa, señora Malfoy. —le aseguró Arthur con semblante tranquilo, de pie al lado de la silla mágica de su esposa.

—No malinterprete mi expresión. Estoy enojada con ellos porque deberían estar de reposo, no por traerla a usted —le aclaró Molly al ver que la miraba nerviosa—. Mi esposo tiene razón en que es usted bienvenida —le aseguró con tono suave. Luego se giró a mirar a su hija, los dos que siempre querría como hijos suyos y su yerno—. En cuanto a ustedes cuatro, no vuelvan a atreverse a reñirme por incumplir con mis descansos luego que llevan horas desaparecidos, sin avisar dónde estaban y preocupándonos a todos.

—Perdona mamá Molly, pero teníamos que hablar con la señora Malfoy y explicarle algunas cosas para traerla aquí. —le pidió Harry con tono meloso, arrodillándose frente a ella.

—Eres un dulce pícaro que siempre sabe como convencerme —denegó la matrona sonriente—. Será mejor que vayas al lugar donde se supone que estás de reposo y aplaques las cosas allá —le aconsejó alborotándole el pelo en un gesto cariñoso—. Dobby, por favor sube el equipaje —le ordenó al elfo, mirando significativamente a Harry cuando vio a la pequeña criatura mirar con desconfianza a la mujer rubia, asintiendo al ver que suspiraba y cumplía sus órdenes—. Sígame señora Malfoy, le mostraré su habitación. —le indicó con suavidad, movilizando su silla con su varita.

—Necesitamos saber qué le han dicho y cuáles son nuestras limitantes por tenerla aquí. —planteó Arthur cuando creyó que ya no lo oían.

—Sabe tanto como mamá Molly y los límites son los mismos que tenemos con ella. —le respondió Harry, cerrando los ojos y tomando una respiración profunda al sentirse mareado.

Arthur se apresuró a sostenerlo y sentarlo en la silla más cercana, frunciendo el ceño al ver que los otros tres también se sentaban con expresiones cansadas en sus rostros demacrados y preocupados.

—Les avisaré a los Charaka Sushruta. —afirmó intentando incorporarse, deteniéndose por la leve presión del joven de ojos esmeralda en su brazo.

—No, ninguna de las dos debe sufrir preocupaciones. Sólo necesitamos unos minutos antes de viajar por polvos flú, pues ninguno de los cuatro está en condiciones de hacer un trasladador. —le pidió Harry en voz baja, sus barreras abajo porque estaba agotado más psicológica y anímicamente que físicamente.

—El trasladador se los hago yo y vamos los dos con ustedes para ayudarlos con la situación allá. —afirmó Charlie, que los acompañaba de mano de su esposa.

—Gracias amigo. —aceptó Harry en nombre de los cuatro.


Molly y Narcissa, que se habían devuelto en silencio por indicaciones de la primera hasta quedar tras la puerta para oír lo que hablarían, se miraron preocupadas. La rubia asintió ante la indicación de la matrona de subir ya por las escaleras, siguiéndola rápido y en silencio. Una vez que las dos estuvieron en el cuarto Molly le ordenó a Dobby que las dejase a solas y, luego que el elfo salió, le empezó a plantear a la mujer rubia con expresión seria lo que sabía, preguntándole a la recién llegada lo que le habían dicho y lo que sospechaba. Al verla dudar la presionó con:

—Usted es madre al igual que yo. Necesito una aliada para salvar la vida de mis hijos, tanto los de sangre como los que lo son por afecto, al igual que la necesita usted para salvar al suyo.

Narcissa dudó una vez más, brevemente, pero accedió. Estaba muy preocupada por Draco y apreciaba sinceramente a Harry Potter, Hermione Granger y Ron Weasley.

Arthur subió a hablar con ellas, pero Molly lo despachó sutilmente diciéndole que estaban bien y quería hacer sentir a su invitada cómoda como sólo una mujer lo podía hacer. Luego estuvieron horas encerradas a solas hablando, completaron entre ellas información con lo que no les habían dicho pero sospechaban y armaron un bosquejo sobre la forma en que confirmarían algunas sospechas e investigarían lo que no sabían.

Molly se exasperó al entrar Dobby para avisarles que los Charaka Sushruta estaban llegando del hospital San Mungo y subirían a examinarlas, al igual que a Pomona Sprout, pero Narcissa la tranquilizó en susurros, apenas despachar la matrona al elfo a la cocina, recordándole que tendrían tiempo para afinar su plan y ponerlo en ejecución.


—¡Míralos como han llegado! Espero que estés feliz ahora por ayudarlos a escaparse. —gruñó Johan a su hermana en cuanto aparecieron Harry, Hermione, Ginny y Sirius con Jessica y Charlie en la casa zoo.

—¡Johan! —exclamaron a coro Anthony y Robin, arrodillándose rápido el detective rubio a abrazar a su prometida que había empezado a llorar.

—No la vuelvas a tratar así. —lo regañaron a coro Sirius y Harry.

—Se ve que no los conoces, cuando se les mete algo en la cabeza es imposible detenerlos. —agregó Ron con firmeza, apresurándose con su novia, Nataly, Robin, Maggie y Daryll a ayudar a Jessica y Charlie a sentarlos en las sillas cercanas.

—Perdona hermanita, estoy demasiado nervioso. Ron tiene razón en que se hubiesen ido igual sin tu ayuda —se disculpó Johan sinceramente, arrodillándose junto a ella y acariciándole la cabeza—. Ya están aquí y los ayudaremos a recuperarse, estarán bien, cálmate.

Anya se despegó del pecho de su novio y asintió con sus ojos avellanas aún llenos de lágrimas, señalándole con su mano temblorosa que fuese con ellos porque no se sentía con fuerzas para hablar sin empezar a llorar de nuevo. Había estado muy estresada esperándolos y comprendía perfectamente la reacción de su impulsivo hermano por afecto.

Johan le sonrió y asintió, desplazándose hacia ellos luego de darle un beso en la frente. Escuchó en silencio el regaño de la menuda pelirroja mientras la examinaba y le colocaba un suero, al cual le aplicó un complejo vitamínico especial para ayudarla a recuperarse. Le preguntó en silencio a Robin con su mirada el estado de su padre y la castaña, luego de darle la poción que indicase Li Tieguai a la enojada Ginny, antes de desplazarse a ayudar a su novia y el anciano medimago con Harry. Se tranquilizó por la expresión de los ojos miel de éste, suspirando pues apenas callarse la menuda pelirroja comenzaron Sirius y Harry a regañarlo, con acotaciones de Hermione.

Robin apenas pudo limitar la risa que se le quería escapar a una sonrisa cuando lo vio rodar los ojos por tercera vez al Harry decir:

—Ella sólo nos ayudó. La idea fue mía así que si vas a reclamar algo te diriges a mí.

—De acuerdo. No vuelvas a tener ideas fantásticas sobre escaparte entonces, hermanito, porque yo no era el único preocupado y a ella le hace más daño estar preocupada por ti, por papá y por ellas dos que mis regaños. —replicó Johan con tono tranquilo.

Harry, Sirius, Hermione y Ginny gruñeron pero no le dijeron más nada, mascullando protestas entre dientes al verlo sonreír con expresión de triunfo.

—Vamos a llevarlos a los cuartos a descansar. Cuando estén recuperados terminan de hablar sobre lo que hicieron y el porqué. —dictaminó con firmeza Li Tieguai, sonriendo al ver que todos suspiraban aunque evidentemente por diferentes motivos.

En horas de la noche se reunieron en la casa zoo todos Los Halcones y Los Dragones. Molly Weasley dormía en Grimmauld, al igual que Narcissa Malfoy y Pomona Sprout, por poción para dormir sin soñar.

Harry intentó dar una versión superficial y resumida de lo ocurrido en casa de los Malfoy en la mañana, pero él estaba aún un poco débil para poner sus barreras por la fuerte recaída sufrida y Los Halcones lo bombardearon con preguntas concisas y directas, especialmente Daryll.

—En este momento compadezco a los delincuentes que detienen y someten a interrogatorios. —protestó frotándose la cicatriz, un viejo hábito adquirido por la forma en que continuamente le molestaba luego de Voldemort recuperar su cuerpo.

—Harry James Potter Evans. —dijo con tono amenazante Katherine.

—De acuerdo, pero tendrán que tenerme paciencia mientras explico algunas cosas que puedo hacer y que ni siquiera mis amigos saben, así como también intentar comprender el porqué no hablé antes a pesar de lo ocurrido en la mansión Longbottom. —les pidió resignado.

—Te escuchamos. —dijo serio Neville cruzándose de brazos, destensándose al sentir el apretón de su esposa en su brazo.

—Pero de antemano te decimos que comprendemos si tenías que ocultarnos algo sobre quienes mataron a nuestros padres. A veces es necesario hacer cosas que nos disgustan, o que sabemos los demás no comprenderán con facilidad, si con eso conseguimos lo que nuestro corazón nos indica que es correcto. Y el tuyo siempre te ha llevado a salvar la mayor cantidad de vidas posible. —completó Luna con seguridad, sonriendo suavemente al ver parpadear a Harry sorprendido y asentir.

—No sé cómo has hecho siempre para decirme justo lo que necesito en el momento preciso, aún sin saber muchas cosas. —afirmó el de ojos esmeralda que no salía de su asombro.

—Los Wrackspurts le dicen siempre lo que quiere saber. —afirmó Neville con tono cómplice, sonriendo al ver a Hermione rodar los ojos.

Harry les sonrió con agradecimiento, tomó una respiración profunda y empezó a explicar a todos los presentes las "capacidades mágicas extras" que recibió con su mayoría de edad. Suspiró al ver las expresiones de sorpresa de Los Dragones y las de incredulidad de Los Halcones, que sin embargo le hicieron señas que continuase al notar las de los otros y comprender que no eran los únicos que no sabían de aquello.

Luego siguió con lo que no le había dicho a nadie de la Segunda Guerra, sobre lo ocurrido la noche en que fueron él, su novia y su mejor amigo prisioneros de los mortífagos; otras cosas que se enteró de los Malfoy, explicándoles las que había dicho en el juicio de Draco para ayudarlo a salir y cuáles no porque se delataba en sus capacidades si las decía; la verdad sobre "La Sombra", lo que había logrado oír y lo que sospechaba antes del ataque a la mansión Longbottom.

Esperó unos minutos pero al no haber ninguna protesta, aunque sí gestos de frustración y molestia contenida, continuó con lo ocurrido después por las señas que le hizo Neville para que continuase. Le agradecía de corazón a su amigo castaño que a pesar de su dolor confiase en él. Estaba seguro que no sólo lo hacía por Luna, sino porque Neville Longbottom siempre había confiado en él aún sin tener la información completa, o incluso muchas veces teniéndola pero sin comprenderla.

—Mi esposa y mis dos hijos sobrevivieron a ese ataque gracias a Harry Potter —afirmó Neville cuando su amigo terminó y todos se giraron a mirarlos a él y a Luna expectantes—. No me gusta ni entiendo el comportamiento de los Slytherin, pero comprendo que tienes razón en que Pansy Parkinson no podía hacer más en su posición. Yo estaba allí, luché con quienes estaban lastimando a los míos y puedo asegurarles luego de lo que vivimos en la guerra que de no ser por las órdenes que dio habríamos muerto todos al igual que ella.

Harry le sonrió con agradecimiento.

—Cuando estuvimos en la Abadía de Westminster notó Anthony un par de irregularidades en la arquitectura, pero como estábamos enfocados en conseguir los Pergaminos de la Muerte no las analizamos con detenimiento. Es posible que Draco Malfoy se refiera a eso con lo que te dijo. —comentó Anya pensativa mirando la hoja en que había tomado algunas notas apresuradas mientras su hermano hablaba.

—Si están de acuerdo, Tania, Nymph, Lancelot y yo iremos allí con Anthony ha investigar esa pista. —planteó Gawain, sonriendo al ver que Harry asentía de inmediato mientras le apretaba levemente la mano a su hermana.

—La información contenida en los Pergaminos de la Muerte es muy completa y nos ha ayudado bastante a perfilar el tratamiento adecuado para estabilizarlos totalmente a los siete en poco más de dos semanas —afirmó Li Tieguai cuando Harry se giró a mirarlo interrogante, como jefe del equipo conjunto de médicos y medimagos—. No se puede reversar los problemas de salud hasta que no sean anulados los vórtices mágicos, pero si llevarlos a un estado muy cercano a la normalidad.

—Ya he organizado el material de los papiros antiguos, comenzando con su traducción de inmediato. —informó Katy cuando se giró a preguntarle con sus esmeraldas.

—Tengo una buena idea ahora de lo que pretende Blaise Zabini y sé como llevar esto para hacerle "jaque mate". Pero necesito que hagan lo que les diga sin preguntas y que de alguna forma nos comuniquemos con Draco Malfoy para evitar errores. —le aseguró Ron a su mejor amigo en cuanto se giró a mirarlo.

—Yo me encargo de eso por medio de Daphne. —afirmó de inmediato Amy Shacklebolt, apretándole levemente el brazo a su esposo para tranquilizarlo.

—También necesitaré la ayuda de Los Halcones para crear algunas "cortinas de humo". —continuó el alto pelirrojo luego de asentir en dirección a ella.

—Dalo por hecho. —le aseguró Daryll.

—En cuanto al tercer cristal que nos faltaría ubicar, si la pista de Anthony nos lleva a uno y el otro llega a la joyería como tenemos previsto, ya tengo ubicada la persona adecuada para hacerlo "aparecer" si está en el mundo muggle —afirmó serio Michael—. El Ministro Shacklebolt se saltó las normas de su mundo para resolver este problema, no veo porque no pueda yo saltarme un poco las del mío. —se defendió de las miradas que le dirigieron varios Halcones y Dragones, especialmente la de su novia.

—Tienes razón, procede. —lo autorizó Daryll.

Kingsley suspiró y asintió en señal de estar de acuerdo también.

Él había autorizado a Harry a decirles la verdad sobre los verdaderos rangos de cada uno de Los Dragones a Los Halcones unas semanas antes, pues no quería malos entendidos y los detectives muggles habían confiado en ellos ciegamente ayudándolos con la situación tan difícil. Una vez más confirmó en ese momento que su amigo no se había equivocado al confiar en ellos, pues les dijeron que ya lo habían deducido así como sus razones para no haberles dicho la verdad, sin mostrar molestia alguna por aquello.

Durante casi dos meses Ron logró mantener a Blaise totalmente confundido, mientras Draco ordenaba ataques feroces y puntuales "contra los amigos de Harry Potter para buscar el punto débil preciso para manipular al Gryffindor". Los Dragones y varios de Los Halcones fingían ser blancos móviles y adecuados para ello.

Anya permaneció aislada en la casa zoo en compañía de Li Tieguai, a pesar de sus protestas, permanentemente acompañada de uno de Los Halcones y uno de Los Dragones. Johan y Robin tuvieron que resignarse a "la escolta" permanente de Fred y George que les impusieron Harry, Sirius y Remus para que se siguiesen desenvolviendo con "normalidad" en el mundo muggle, en cuanto Katherine terminó con la traducción y estabilizaron a los siete con la información de los Pergaminos de la Muerte. Generalmente su protección era reforzada por Madox y Jerry.

Por su parte Molly y Narcissa ya habían logrado averiguar casi toda la verdad a través de Arthur, que desesperado le tuvo que pedir ayuda a Harry agobiado por las preguntas que le hacían y no lograba evadir con efectividad por temor a alterarlas. Fleur y Bill se mudaron entonces a Grimmauld para ayudarlo con ellas a petición del joven hombre de ojos esmeraldas que se los pidió, pues sabía que el mayor de los Weasley era el que mejor sabía contrariar a la mamá sin alterarla.

Ya tenían los nueve cristales y habían traducido los pergaminos antiguos, por lo que en sólo tres días Hermione y Harry atravesarían la Puerta Sellada. Lo harían siguiendo las investigaciones de Tania y Steve Hart, bajo la guía de Lancelot White, en cuanto estuviese lista la poción que estaba terminando de preparar Theodore Nott. Todos se dieron cuenta que la fecha coincidía con el día que había investigado Johan Hawking meses atrás, con su estudio astrológico sobre Harry Potter, pero ninguno dijo nada.

—Voy a ir en mi auto a visitar a la señora Weasley. —planteó Anya con firmeza a Daryll y Sirius cuatro horas después de almorzar con ellos, sus ojos avellanas desafiantes, aprovechando que el anciano medimago estaba en el hospital San Mungo atendiendo a las víctimas del último ataque.

—No. —le respondieron los dos a coro, en automático.

—Me parece que no me han comprendido. No les estoy pidiendo permiso, les estoy informando lo que voy a hacer para que les avisen a los otros a dónde vamos los tres. —replicó ella enojada.

—No podemos permitir que salgas de esta casa y lo sabes. —afirmó Daryll.

—Ustedes no la van a ayudar a escaparse porque eso la pondría en peligro de morir —completó Sirius al gruñir Stormer tras ella. Se mantuvo firme y tranquilo ante el gorila mientras éste demostraba que aquél era su territorio. Se giró a mirar a la hija de quien consideró siempre su hermano en cuanto el animal se calmó—. Tal vez no sepa comunicarme con ellos, pero haré venir a Hagrid o a tu amigo Chase si es necesario para que se los hagan entender. Tú de esta casa no sales.

—¡No es justo! A Johan y a Robin los dejan salir de aquí. —protestó Anya, intentando infructuosamente contener las lágrimas.

—Por favor hija, comprende que es vital para Harry el saberte aquí a salvo —le recordó Sirius arrodillándose frente a ella y secándole el rostro con cariño, sonriendo al verla suspirar y asentir—. Además, Remus y yo hubiésemos querido retener a Robin y a Johan aquí contigo, pero eso hubiese despertado sospechas al cambiar su rutina.

—En estas fechas yo iba a casa de mi primo y tampoco se debe alterar mi rutina —recordó Anya por sus palabras. Sonrió con expresión de triunfo cuando vio al detective moreno golpearse la frente con la mano derecha, suplicándoles en seguida—: Vayamos a casa de Daryll, por favor. Ya no aguanto más estar encerrada aquí, por favor.

—Se van a quedar roncos de tanto gritarnos. —comentó el aludido mientras denegaba levemente al ver en los ojos grises de su acompañante que le pedía su opinión.

—Por favor, me portaré bien. Iremos en el auto de uno de ustedes y nos escoltará quien tú digas. Lo que quieras Daryll, por favor. —insistió Anya.

—Anthony y Nymph nos acompañarán para reforzar su seguridad. Además tu casa queda cerca y estaremos ahí en pocos minutos desplazándonos al modo muggle, para que nadie pueda detectar magia ahí. —planteó Sirius, que comprendía cómo se sentía la chica.

—Kingsley tiene razón en que ustedes dos unidos son peligrosos —refunfuñó Daryll—. De acuerdo, voy a llamarlos. —se dio por vencido al ver las expresiones suplicantes de los dos.

Se dio la vuelta hacia la puerta mientras marcaba en el teléfono, pensativo. Tenía un muy mal presentimiento desde temprano y no le gustaba nada que justo ese día tuviese que acceder a aquello. Siguiendo una corazonada llamó primero a Ginny, que de inmediato apareció frente a él denegando asustada, explicándole en voz baja que ella también tenía un mal presentimiento desde que se despertó.

Intentaron en vano nuevamente convencer a la joven en silla de ruedas para que lo dejasen hasta el día siguiente, claudicando luego de una hora. Nymph pasó buscando a Anthony, uniéndose los dos a los intentos de la menuda pelirroja y el detective moreno para hacer desistir a la chica. Al ver que era inútil decidieron viajar en la camioneta de Sirius para ir cómodos.

—¡Maldición! —exclamaron los seis a coro cuando un par de minutos después de estarse desplazando en la camioneta a la casa del detective sintieron el efecto de un trasladador, tragando saliva al aparecer la camioneta con ellos adentro de un espacio encerrado y totalmente a oscuras. Sirius no logró detenerla a tiempo y chocaron contra algo.