Hola, he aquí el siguiente CHAPTER de mi fic TIEMPO, hago la ADVERTENCIA: Más adelante pueden haber algunos spoilers relacionados con el anime, el manga y un capitulo en especial que en lo personal me gustó mucho y me inspiró para hacer este fanfic. Otra cosa, como no quiero ser demandada (jajajaja…no tengo abogado uú) aclaro que ninguno de los personajes aquí descritos (excepto Karasu, q si es de mi invención) me pertenecen, pues como todos sabemos son obra de la genial Rumiko Takahashi. Ya con todo en orden también les confieso que en el futuro pueden haber situaciones parcial o totalmente lemon, pero no muy explícitas, así que si eres menor de edad…hmmm te sugiero que salgas y leas algo más apto, que no te vaya a dejar un trauma (no quiero llevar eso en mi consciencia, jajaja).
Spoilers (subrayado)
- texto - Son diálogos.
Texto Pensamientos/acotaciones.
--titulo del fanfic, o incluso un cambio de escena --
--- FLASHBACK ---
---- L U N A L L E N A ----
Cuán rápido pueden cambiar los humanos, pensó. En ese entonces aún tenía 13 años y ya rondaban cerca de ella, los hijos de sus sirvientes. No permitiría que nadie se le acercara con esas intenciones. Siguió recordando cuando casi la pierde a manos del amo del infierno, pues Rin tenía un alma pura, y el diabólico ser se apropió de ella. La aparente muerte de la pequeña humana le hizo perder los estribos y el control de sus acciones; y la desesperación lo invadió. La visión de una persona muerta nunca le había causado ese tipo de reacciones, excepto ella. Todo era diferente ahora.
------- FIN FLASHBACK -------
Desvió la mirada nuevamente de la luna, pues todo el tiempo que se envolvió en su mundo de memorias, estuvo observándola…y fijo la vista por segunda ocasión en su protegida de actuales 20 años, quien ya estaba despierta, y lo miraba con cara de interrogación. Cuando su mente se encontraba formulando una oración para regañarla por mirarlo de esa forma tan insistente, determinó una mejor solución: alejarse del lugar. Su protegida vio con tristeza que su amo se alejaba a paso seguro del lugar. De seguro estaba molesto con ella. Desde que lo había conocido y formaba parte de su peculiar 'grupo' había tratado de no ser un estorbo en la vida de su amo, y realmente ella no pensaba que lo fuera…pero sin duda las cosas habían cambiado desde que comenzó a crecer. A veces la dejaba sola en el castillo durante los viajes de reconocimiento, otras veces se iban con ella durante largo tiempo, como si su amo no quisiera estar en su propio palacio. Cada vez que su amo regresaba y ella le daba la bienvenida, percibía su molestia, y un escalofrío la recorría de pies a cabeza cuando él le daba una mirada más fría de lo común…entonces se sentía como si hubiera hecho algo malo, y esa era la manera de reprochárselo, de su amo. Había algo con lo que ella no podía luchar por más que lo intentara…la indiferencia de él, todo lo anterior no se comparaba en nada con esto último, y lo peor era que le dolía…le dolía que tratara de hablar con él y lograra a cambio que su amo se fuera, o que simplemente la tratara como si fuera invisible…como si no existiera, pensó. Una risita de tristeza la invadió, y suspiró con melancolía, tratando de estirar un poco sus piernas y brazos, algo debilitados, a consecuencia de acabar de despertar. Jaken seguía acomodado sobre la roca en que lo vio. Su resignación desde pequeña había sido la esperanza de quedarse con su amo hasta que su vida de humana se extinguiera, pero ahora ya no estaba segura. Y entonces recordó aquella vez en la que sintió a su amo ser sincero, a su manera.
------- FLASHBACK -------
En uno de los tantos viajes de Sesshomaru, Rin se quedó atrás de su amo, junto con Jaken; admirando los vastos campos de flores de diversos colores. La mirada de Rin se iluminó y sonriente corrió a recoger varios ramilletes de flores, mientras algunas otras flores sueltas las colocaba en su cabello. Rin tenía 10 años, y aún no se presentaba ninguno de los cambios que sufriría con el tiempo. Su vivacidad e inocencia eran increíbles, y contrastaban con el carácter frío y duro de su amo. Decidió ir hacia una parte más despoblada de flores, y ahí encontró una tumba humana. Sesshomaru caminó hacia ella para que pudieran irse, pero se detuvo cuando la vio. Su rostro reflejaba tristeza, una muy profunda, y miedo.
- ¿A-amo…cuando Rin muera…usted la recordará?- Rin estaba en cuclillas mirando fijamente la tumba, y desvió la mirada para ver cual era la reacción de su amo. Notó que la miró de forma diferente, y ella no supo que más decir. Con una sonrisa melancólica se incorporó y su amo le dio la espalda. Se dio cuenta que él veía hacia el cielo.
- Vámonos…- y volteó a verla antes de seguir su camino. Ella se sintió feliz, como si él hubiese respondido afirmativamente, pero ella no esperaba algo más, y ese simple detalle le alegró el día. Jaken de forma burlona le había dicho ese mismo día, que el amo sesshomaru no recordaría a alguien tan insignificante como ella. Siendo una niña, ese comentario por parte del youkai sapo, le dolió significativamente; pero no iba a demostrarlo; iba a ser fuerte.
------- FIN FLASHBACK-------
Movió la cabeza de manera negativa, y se dispuso a levantarse. Extrañaba a su madre, a su padre y a su hermano. No se le había enseñado a vivir con un ser tan frío, ella solo quería serle útil y agradable, pero no servía de nada. No pudo contener más el nudo en su garganta y las lágrimas que ya brotaban de sus ojos. Echó a caminar sin rumbo fijo, pero asegurándose del camino por el que iba. Se encontró de pronto con una pequeña laguna, y cerca de ahí un árbol de sakura, con sus cerezos en flor, y una mullida alfombra de pétalos sobre el pasto verde. Se sentó ahí, y ante la belleza y majestuosidad del árbol, las flores aminoraron en algo el dolor que sentía. De más pequeña, los sentimientos hacía su amo eran de agradecimiento y lealtad, pues ella deseaba llegar a ser tan grande y poderosa como él. Al crecer se dio cuenta que aspiraba a mucho más de lo que estaba hecha para hacer como humana. Entonces fue cuando se dio cuenta. Esos sentimientos eran más profundos de lo que pensaba, y eso le hacía daño, porque las ilusiones que ella se creaba eran peligrosas y amenazaban con dejar a un lado su timidez de mujer, y confesarle sus sentimientos. Se alarmó por ese pensamiento, a la vez que sus mejillas enrojecían por la pena de siquiera tratar de intentarlo. Rompió en llanto nuevamente cuando imaginó que su amo se enteraría de lo que ella sentía por él, y considerando la confesión una estupidez; la mataría por su atrevimiento, o peor aún…la echaría del castillo. No advirtió la presencia de su amo a escasos metros de ella. Tal vez antes de morir pueda…decirle lo que siento. Murmuró en voz apenas audible, pero que atrajo a sesshomaru que la observaba fijamente, tratando de encontrar la razón por la que lloraba. Levantó la cara al ver el par de pies y la vestimenta blanca de su amo, y aterrorizada comenzó a disculparse.
- ¿Por qué lloras?- Preguntó Sesshomaru, al tiempo que se inclinaba para ver mejor a su protegida. Para él sonó como una simple y llana pregunta, desprovista de emoción. Realmente no le interesaba saber, solo era curiosidad. Ella encontró la pregunta como un interés y preocupación reales. El youkai no esperó alguna señal por parte de su protegida, y comenzó a caminar de regreso al lugar donde se encontraba Jaken. Rin lo siguió en silencio y asegurándose de que, sintiera lo que sintiera, todo eso debía quedar enterrado en su memoria y como un recuerdo más en su vida.
Desde aquel día en que su amo la viera llorar en ese árbol de sakura, la actitud de Sesshomaru para con Rin se tornó aún más distante. Incluso le ordenó a Jaken que regresarán inmediatamente al palacio, sin razón alguna. Cuando llegaron, su amo salía desde el amanecer, y llegaba al castillo hasta ya entrada la madrugada. El inuyoukai procuraba ver o estar con su protegida el menor tiempo posible, y cuando ella insistía en quedarse un poco más de tiempo cerca de él, su amo la miraba con hastío…y con odio. Esa mirada le indicaba que no era bienvenida y rápidamente salía de sus habitaciones, lugar donde a él le gustaba pasar tiempo descansando, y revisando algunos mapas antiguos. La soledad se hizo asidua compañera de Rin, y le dio la oportunidad de entender -a su manera- que ya no ocupaba ningún lugar –si es que alguna vez había ocupado alguno- en la vida de su amo, ni le importaba en lo más mínimo, lo que la hizo cambiar radicalmente. Los kimonos que antes le gustaban ahora le parecían inmaduros y hasta infantiles, y empecinada con esa idea absurda, comenzó a ponerse kimonos en colores más obscuros como negro y azul marino. Ahora su cabello lo llevaba suelto, y sus actividades diarias también habían cambiado. Los sirvientes y hasta Jaken habían comentado alguna vez que desconocían el porqué de tan extraño cambio. Su manía con las flores no fue la excepción. La joven que gustaba de hacerse coronas y ramilletes de flores, ahora solo las admiraba como si tuvieran algo que ella jamás hubiese visto, con una melancolía tal, que un sirviente esa vez aseguró verla llorar en silencio mientras se alejaba del jardín de palacio. Sesshomaru recién se había dado cuenta que Rin estaba muy cambiada, pero no le dio ninguna importancia, excepto el hecho de que cuando la mandaba llamar a sus habitaciones, y ésta lo miraba, sus ojos parecían vacíos y sin vida, realmente había logrado despertar la inquietud en su amo; pero ella no lo notaba. Era como si otra persona estuviera frente a él, y no Rin. Tenía el cuerpo de Rin, sus modales y su actitud, pero no parecía ser ella. El cambio de su protegida, –sin él saberlo- por una parte, era consecuencia de los sentimientos que la seguían atormentando durante días, pero por otra, también eran producto de la oscuridad que deseaba apoderarse de su corazón, la misma oscuridad que alguna vez Sesshomaru llegó a sentir, pero que con su característica fuerza, se encargó de vencer. Rin sabía que no tenía ese nivel de fuerza y se resignó a dejarse consumir lentamente por la oscuridad, hasta que acabara con su vida. Karasu ya lo intuía, él había observado que unas extrañas sombras parecían acompañar a Rin desde que había vuelto a palacio, y esas sombras, tal y como él lo sospechaba, tenían una forma y nombre para Sesshomaru; el fiel sirviente solo esperaba que no fuera demasiado tarde para recuperar a Rin.
GRACIAS!!
Muchísimas gracias a los que se han tomado el tiempito de dejarme reviews, no había podido agradecerles, y ahora encontré espacio entre mis horrorosas actividades universitarias para actualizar el fic y mencionarlos, y volver a agradecerles por enésima vez su apoyo y sus consejos:
La Hanyou de Inuyasha
RinKo InuKai
okashira janet
CaritoAC
