Hola!, he aquí el cuarto capítulo del fic…Aquí en conjunto con el capítulo 3 se van aclarando poco a poco las cosas entorno a Rin, sus cambios y si Sesshomaru ya lo notó además de cuál es su reacción o que piensa hacer al respecto.
Spoilers (subrayado)
- texto - Son diálogos.
Texto Pensamientos/acotaciones.
--titulo del fanfic, o incluso un cambio de escena –
-- SECRETO --
Desde el cambio radical de Rin, hacían unos cuantos meses que no visitaba la aldea de Inuyasha; su amo se había dado cuenta que a su protegida le gustaba estar sola, por lo que cierto día logró sacarla de su ensimismamiento y le pidió que fuera a quedarse a la aldea, para que pudiera sentirse mejor. Ella asintió sin mucho ánimo y se dispuso a ir, sin saber que su amo le haría secreta compañía, y así por fin descubriría que era lo que la aquejaba.
-- EN LA ALDEA…--
A lo lejos se distinguían las rústicas casitas de madera, y varios sembradíos de extensas cosechas. Rin suspiró mientras iba montada en a-un, ya que su amo le había dado permiso de llevarlo con ella. El suspiro se convirtió en un gemido de dolor, cuyo centro se localizaba en el pecho de la humana, presionó su mano derecha contra si misma en un intento por aplacarlo, y con tristeza movió la cabeza al ver que el dolor seguía ahí. Cuando Inuyasha, Kagome y sus dos cachorros; Nami y Ryo; corrieron a saludarla notaron lo desmejorada que estaba, pero solo Kagome se atrevió a preguntarle que le pasaba. Rin solo le comentó que a veces no podía dormir bien, pero que no le pasaba nada malo. Inuyasha miró a Kagome y ésta le sonrió. Inuyasha entendió la indirecta y se llevó a los pequeños dentro de la casa. Kagome abrazó maternalmente a Rin, y se dirigió junto con ella a los linderos del bosque cercano a la aldea. Un pequeño arroyo de agua limpia cruzaba entre el bosque, por lo que Kagome decidió internarse aún más para llegar hasta ahí. Con pesar vio que al llegar, Rin miraba con tristeza el recorrido del agua. Kagome aclaró su garganta y trató de hablar con ella.
- Ahora si puedes decirme que es lo que te pasa, Rin-chan?- Escudriñó con la mirada a la protegida de Sesshomaru, para ver su reacción.
- Ya te dije que no tengo nada, Kagome!- Rin se irritó con la pregunta, pero se serenó al ver la mirada de asombro de Kagome.
- Perdón…no quise sonar grosera…es solo que…me siento muy cansada- Rin se sonrojó al ver que Kagome le sonreía como no creyéndole el pretexto recién inventado.
- Insisto en que esto no es simple cansancio Rin-chan…te noto como fuera de tu cuerpo, ida, parece que estuvieras en otra parte.- Kagome tomó a Rin de la mano y la invitó a sentarse con ella en el tronco de un viejo árbol caído, que se encontraba a unos pasos del arroyo.
- Sé que se preocupan por mi, pero en serio estoy bien…- Y Rin dio rienda suelta a sus lágrimas, mientras se acurrucaba sobre el pecho de una sorprendida Kagome.
- Sabes cómo…cómo se siente ir muriéndose de a poco?...y quedar lentamente sin ganas de vivir?...eso es lo que siento…- Dijo Rin entre sollozos mientras Kagome le decía que podía continuar platicando…pues la consideraba su amiga.
- Rin…pero…porqué te sientes así?...Sesshomaru tiene algo que ver con todo esto??- Rin abrió los ojos sorprendida al escuchar la pregunta, al tiempo que se sonrojaba y un ataque de pánico la invadía. Su llanto aumentó y Kagome se desesperó al no poder hacer nada para ayudarla.
- Porqué me preguntas eso?...- La joven se puso aún más nerviosa, y Kagome supuso que iba por el camino correcto.
- Solo quiero saber si él tiene algo que ver con todo eso que te pasa?- Kagome escuchó atenta a lo que Rin tenía que decirle.
- Él es la causa de todo, Kagome... Te juro que traté de parar todo esto que siento, de ponerle fin, de callármelo…Cuando me di cuenta, mi situación ya no tenía remedio alguno. Muchas veces trataba de hacerlo pasar por el ser más malo del mundo, ante mis ojos; para engañarme a mi misma…pero no puedo evadir lo que mi corazón realmente siente.
- Rin…- Habló Kagome con un dejo de tristeza. – ¿No has pensado en decirle…? Y trató de seguir preguntándole, a lo que Rin interrumpió con un 'No' rotundo que parecía un suspiro en el viento.
- Pero, Rin…!
- No Kagome!...Todo debe seguir igual…no hay motivo alguno para importunarlo con mis tonterías de niña…
- Creo que tienes todo el derecho, pero es importante que sepas lo que él también siente…- Rin se incorporó y caminó hasta el arroyo, tocando con las yemas de los dedos la fría superficie del agua.
- Yo se lo que él realmente siente…tal vez un poco de aprecio por quienes le siguen…solo eso. Además, yo no aspiro a nada más, Kagome…Me gusta estar a su lado, al igual que estoy decidida a quedarme con él hasta que…mi vida se acabe.- Kagome se entristeció aún más, y siguió presionándola para que hablara con el inuyoukai.
- Rin…tú tienes derecho a buscar tu propia felicidad, yo creo que él entenderá…- Rin negó con la cabeza y se dispuso a terminar con el tema y pedirle discreción.
- Ya te dije que el estar junto a él, es mi felicidad…sé que mi concepto de felicidad es algo tonto, pero no pretendo nada…sólo poder vivir y morir tranquila sabiendo que está a mi lado. Por favor no hablemos más del tema…te suplico que no digas nada a nadie!- Rin esperó a que la sacerdotisa afirmara la respuesta a su petición y comenzaron a caminar sin prisas, de regreso a la aldea.
-- EN LA ALDEA…--
Inuyasha olfateaba el aire, mientras sus sentidos le indicaban que algo se aproximaba hacia la aldea. Una esfera de luz brillante descendía del cielo, a escasos metros de la entrada a la aldea, al tiempo que se desvanecía, adoptando figura semi-humana. Sesshomaru recuperó su forma normal, y comenzó a caminar hacia donde Inuyasha se encontraba.
-¿Qué haces tú aquí?- Preguntó Inuyasha desenvainando a Tessaiga.
- Vengo por ella…pero creo que eso no debería importarte…- Sesshomaru repitió el movimiento, desenvainando a Tokijin.
- Por Rin??...y ahora porqué tanta preocupación?- Inuyasha se calmó y guardó a Tessaiga, mientras Sesshomaru hacía lo propio con Tokijin.
- No tengo por que responderte…¿dónde está?- Inuyasha señaló el camino hacia el bosque, donde Rin y Kagome venían caminando. Rin apresuró el paso, y comenzó a correr para alcanzar a su amo. Kagome no cambió su paso.
- Amo Sesshomaru!...- La humana llegó jadeante hasta el lugar donde se encontraba Sesshomaru. Kagome vio que los ojos de Rin se iluminaron…El solo hecho de encontrarse al lado de la persona que más amaba la hacían transmitir cuan enamorada estaba, a través de su mirada. Súbitamente la actitud y la mirada de la joven se transformaron. Parecía otra persona. Sesshomaru notó algo raro y le preguntó con su temida frialdad, que le pasaba…
- Nada, amo…- Rin habló con una voz muy diferente a la suya, y se alejó de ellos, caminando con lentitud de regreso al bosque, donde el youkai la siguió.
-- EN EL BOSQUE…--
Rin se encontraba sentada en el tronco de aquel árbol caído, su mirada permanecía fija en el suelo y de pronto su mirada había adquirido ese tono sombrío, característico de la posesión de Sara. Sesshomaru se detuvo a unos metros de ella, y la observó de pies a cabeza. El olor de la humana había cambiado, y no lo reconocía…definitivamente no era como otras veces cuando sabía que sucedía con Rin, ahora éste olor era distinto…olía a cadáver. Rin sintió que alguien la observaba y levantó la vista hacia su protector. Sus ojos no tenían el mismo color marrón oscuro de siempre, ahora tenían un color violeta que les daba un toque demoníaco. Sesshomaru se sorprendió, pero no haría nada hasta saber que era lo que pasaba.
- ¿Estás bien?...- Sesshomaru de la misma manera fría, le hizo esa pregunta; pero no estaba preparado para lo que acontecería después.
- Me siento mejor que nunca, mi señor…- La humana se incorporó y camino lentamente hacia donde el youkai se encontraba.
- Ve a despedirte…regresaremos al palacio…- Sesshomaru se sintió algo perturbado por la penetrante mirada de Rin, pero no se molestó en hacerlo notar. Rin se acercó a la espalda de Sesshomaru, y comenzó a acariciarla suavemente. El youkai se alejó un poco, y Rin se quedó inmóvil pero algo conmocionada. Sus labios dibujaron una sonrisa perversa; algo nunca visto en su protegida. Sesshomaru la miró sonreírle de esa manera, y se preguntó si sus sospechas eran correctas.
- No me mire de esa manera, amo…la verdad es que siento como si a usted no le gustara mi presencia…¿le soy tan indeseable y detestable acaso?- La humana hizo esa pregunta de una forma que simulaba inocencia, y la cara de desconcierto de Sesshomaru le brindó una respuesta que la llenó de satisfacción.
- ¿Entonces soy todo lo contrario?...- Sesshomaru evitó la mirada de la mujer, y comenzó a caminar de regreso a la aldea. La posterior contestación de Rin lo dejó impávido por unos segundos, pero no afectó de ninguna manera su andar pausado.
- Sé que me deseas, Sesshomaru…desearías que no fuera tu protegida ¿cierto?... desearías no recordar que aún soy joven…Podría ser tuya en cualquier momento, si tu te lo propusieras…si me tuvieras a la fuerza…¿o es que has perdido tu excesiva confianza?...- Rin le habló de forma fría, mientras que Sesshomaru le daba una mirada sobre su hombro. La humana no pudo evitarlo y le sonrió sardónicamente esperando alguna agresión. Nada. Sesshomaru solo se detuvo.
- Tú no eres Rin, así que deja ya de fingir…- Rin hizo una mueca de enfado, y apretó los puños.
- Claro que soy Rin...la misma Rin de siempre- Y Rin se tocó el pecho y se desvaneció sobre el suelo. Sesshomaru la cargó y se la llevó en brazos a la aldea. Ahora algunas partes estaban claras para el youkai, pero aún así, todavía no descubría a quién pertenecía el espíritu que cada vez se apoderaba más y más de Rin. Por desgracia él sabía que si no lograba detener la posesión a tiempo, su protegida moriría; no por que fuera débil, sino porque ella misma había perdido la fuerza para vivir.
