Hola!, he aquí el quinto capítulo del fic… Este en especial tiene varias referencias. Aquí ya van viendo el lado oscuro de Rin, y como se aprovecha Sara de eso (además de un mini lime/lemon), así que NO RECOMENDADO PARA NIÑOS.
Spoilers (subrayado)
- texto - Son diálogos.
Texto Pensamientos/acotaciones.
--/--titulo del fanfic, o incluso un cambio de escena --/--
-- DEMONIO --
"Puede más tu orgullo, tu ego y tu miedo?
Prefieres dejarlo ir, y no ser feliz…
Grito, lloro y muero…todo en silencio…
No entiendo como alguien puede amar sufriendo...solo por ti"
Estoy sola en mi habitación…acabo de despertar…me siento como si algo me hubiera golpeado con una fuerza impresionante. Lo único que recuerdo es que mi amo fue por mí a la aldea de Inuyasha, fuimos a un bosque…y…no, no recuerdo nada más. Es como si me hubiera golpeado la cabeza, y eso me hubiera afectado la memoria. Traigo puesta mi yukata, y a los pies de mi cama se encuentra mi kimono. Me incorporo y la manera tan insistente en que tocan a mi puerta me sobresalta, camino con rapidez y abro. Es Jaken, casi me ordena que baje a desayunar, porque mi amo me está esperando. Me lavo la cara y huelo mi cabello…esencias de flores…tal vez alguna de las doncellas de palacio me ayudó a bañarme, aunque la verdad sigo sin recordar. Bajo al gran comedor y Mi amo y Jaken me observan fijamente. Jaken balbucea un 'niña tonta' y sigue comiendo. Mi amo me mira de una manera intimidante, siento un leve escalofrío en la espalda y bajo la mirada. Él les ordena a los sirvientes que se retiren. Deja su puesto y sube a sus habitaciones. Jaken me indica que lo siga. Me detengo al toparme de frente con su puerta. Apenas dirijo mi mano hacia la puerta, me tiemblan las piernas…estoy muy nerviosa. Toco suavemente, y pido permiso para entrar. Él consiente y en unos segundos me hallo en su habitación totalmente en penumbras. Solo el brillo demoníaco de sus ojos me hace saber que está cerca de mí.
- Quieres explicarme porque te dirigiste a mi de esa manera, Rin?- Se acerca y caminando lentamente comienza a rodearme, hasta colocarse justo detrás de mi. Tengo mucho miedo. Mis ojos se abren por la sorpresa…¿De qué me habla?...o es que…¿Dije algo inapropiado?...Kami…no recuerdo absolutamente nada.
- No…no sé de que habla, amo…- Escucho sus pasos, el escalofrío se torna placentero, pues lo escucho respirando cerca de mi oído. Inconscientemente entrecierro los ojos…¡espero que él no lo note!
- Has cambiado mucho, Rin…si creíste que no lo notaría, te equivocas…- Su voz era ronca…no sé si era porque estaba enojado, o tal vez otra cosa mucho peor…Me dio un ataque de pánico, hice algo malo y lo peor es que no lo recuerdo. Me sujetó de la muñeca y me giró hasta quedar frente a él.
- No tolero que se burlen de mi…- Mis lágrimas evidenciaron el miedo que sentía, y él a verme, me soltó. Como en una visión, reviví algunos momentos que no recordaba. Uno en especial me hizo sonrojarme y mirar apenada hacia el suelo. ¡No era yo!...¡yo jamás me atrevería a decirle algo así!
- ¡No era yo!...¡yo jamás me atrevería a decirle algo así!- Mi boca reaccionó más rápido y alcancé a decir esas palabras entre sollozos. Vi a mi amo…tenía el ceño fruncido como si estuviera terriblemente enojado. Caminó alejándose de mí, hasta llegar al borde de su cama. Creo que quería decirme algo, pero mi miedo pudo más, porque salí huyendo, no sin antes pedirle - perdón, amo…- Jaken entró a la habitación.
- Es un espíritu…- dijo Sesshomaru, mientras Jaken se acercaba a su amo bonito, con una cara de preocupación.
- Cree que le pase algo grave a Rin, amo bonito?- No hubo respuesta, pero el inuyoukai asintió levemente. El pesar de Jaken se reflejaba en sus ojos. Sesshomaru le hizo una seña para que se retirara, y así tener tiempo para pensar en cómo ayudar a la humana. Jamás había pensado que un momento de debilidad de Rin, acabaría trayendo como consecuencia esta posesión, porque ya no había dudas…Rin estaba poseída por un espíritu maligno. Aquella situación en la que había puesto a su protegida momentos antes era solo una prueba…una prueba que le demostrara que Rin a veces tenía el control sobre su cuerpo, y otras veces no tenía ningún control sobre la situación, y el espíritu, podía hacerle decir y hacer las cosas más inimaginables. El inuyoukai sentía como si aquellas palabras dichas por Rin le taladraran el cerebro…tal vez muy en el fondo, el espíritu invasor había hablado con la verdad…Él por su parte, no haría ni diría nada que lo comprometiera…no deseaba manchar su reputación, y sobre todo el honor de su milenaria familia…aunque…su padre ya lo había hecho anteriormente con aquella desagradable humana Izayoi.
Se sentía cansado, como si hubiera sostenido una larga pelea con algún poderoso enemigo. Una a una se fue despojando de las prendas ceñidas a su cuerpo, hasta quedar semidesnudo. Un calor insoportable le inundó el cuerpo, y se maldijo por andar pensando en cosas tan indecentes, cuando se dio cuenta que Rin era la culpable del calor repentino. Se tendió sobre las sábanas de su cama, y fijó su ambarina mirada en el techo. Logró lo que hace mucho no conseguía…dormir; aunque solo fuera por unos momentos. Había algo que necesitaba…no sabía qué era, pero la respuesta tal vez la tendría Rin. Bufó fastidiado de ese tipo de pensamientos y lentamente se incorporó. Por primera vez, el gran Lord Taiyoukai no sabía que hacer. Se vistió y salió.
-- EN LA HABITACIÓN DE RIN… --
Se sentía rodeada de un aura maligna…El alma de esa mujer hacía que su miedo fuera incontrolable. Estaba en todas partes…como siguiéndola, esperando el momento para volver a poseerla. El ambiente se tensó y la pobre Rin miró el espejo frente a su cama. Una sombra se encontraba dentro del espejo, lo que le impedía ver su propio reflejo…retrocedió tratando de dirigirse hacia la puerta, pero una voz la detuvo.
- Espera Rin…- Habló el espíritu. Rin se quedó de piedra, porque había sentido la maldad de esa mujer. Se volvió hasta quedar frente al espejo. La mujer ya se encontraba fuera del espejo, y frente a la cama de la joven humana. Dirigió su dedo hacia el cuello de Rin, y lo deslizó con suavidad hasta llegar a su hombro. Rin cerró los ojos y un sonrojo se dibujó tímidamente en sus mejillas.
- Sé perfectamente lo que sientes…pero necesito oírlo de ti, Rin- dijo Sara, al percatarse que afuera, no muy lejos de ahí, se encontraba Sesshomaru. Rin dio un pequeño gemido, acompañado de un ardor que sentía le arrasaba la piel de todo el cuerpo.
- Q-qué es lo que…quieres?...- Preguntó con voz entrecortada, mientras se acariciaba el pecho como remedio para aminorar el ardor. No lo consiguió. Era algo fuerte que no la dejaba respirar. Sara se acercó y con un dedo cubrió los labios de Rin, como indicándole que se callara. Rin se recostó en la cama y aumentó el nivel de sus propias caricias, incluso dejando una mano aventurera recorrer su figura hasta llegar a su entrepierna. El calor se hizo sofocante, casi insoportable.
- Hmm…veo que tus sentimientos son bastante fuertes…- Replicó la mujer burlona.
- ¿Te gustaría que las manos de Sesshomaru fueran las que te recorrieran, las que te tocaran de esa forma, no es cierto?- Rin abrió la parte inferior de su kimono y comenzó a acariciarse de manera superficial, pero cada vez más fuerte; haciendo que los gemidos aumentaran de intensidad.
Afuera Sesshomaru se encontraba totalmente sorprendido por todo lo que ahora sabía. En un momento deseó estar dentro de la habitación con Rin…pero finalmente el raciocinio lo dominó y sólo siguió escuchando.
- N-no…es cierto!- Rin se acariciaba con rapidez mientras unas gotas de sudor se iban formando en su frente y cuello. No podría controlarse por mucho tiempo, y es que había caído en la trampa de ese espíritu malvado. La trampa era una mera ilusión, que le hacía ver a Sesshomaru como el dueño de esas enloquecedoras caricias. Sintió como si estuviera a punto de explotar, pero justo antes de que se presentara tan ansiado momento para su cansado cuerpo, pudo detenerse y eliminó la ilusión de Sara. Respirando agitadamente se incorporó, y Sara se quedó sin habla al verla. Rin estaba llorando.
- Es increíble que te detuvieras…- Espetó Sara sardónicamente.
- Yo…yo me detuve porque se que esta ilusión jamás se hará realidad- Rin agachó la cabeza, y los sollozos se hicieron plenamente audibles para el youkai que se encontraba afuera.
- Yo podría ayudarte, Rin…para que fuera tuyo de alguna forma…- Miró a Rin con una sonrisa diabólica, pero que encubría los tremendos celos que en ese momento sentía.
- No…yo se realmente cuales son tus motivos…sé quién eres...aquella princesa que se enamoró de mi amo…Sara…¿cierto?- Sara cerró los ojos. Rin no espero a que ella le contestara.
- No puedo creer en algo que no existe, por eso es que pude eliminar la ilusión que preparaste para mi…Yo…en verdad LO AMO. Tal vez no lo entiendas, pero mi única felicidad es permanecer con él, a su lado. Él no sabe lo que siento, y si se entera o no, mis sentimientos seguirán inalterables…Habrá algún día, tal vez un momento muy lejano en que él lo sepa todo, y apiadándose de mi me permitirá permanecer en sus brazos…aunque ese momento sea el de mi muerte…no me importa…yo moriría feliz.- Rin encaró a Sara y esperó a que dijera algo.
- Tonta…¿tú que sabes?...eres solo una chiquilla…no sabes lo que dices- Sara se rió en la cara de la joven humana. Rin le dijo que ya sabía cuál era su destino, y que si Sara pretendía hacer algo, lo hiciera en ese momento.
- Está bien…gracias por ayudarme tanto…- Rin cerró los ojos, y minutos después los abrió. El cambio era espeluznante. Sus ojos adquirieron un tono rojizo que le dio a su humana apariencia un aura sobrenatural. Rin había permitido la posesión completa, ahora solo era un títere a merced de Sara. El espíritu, ahora en el cuerpo de Rin, tocó el espejo y este se amplificó como si fuera una serie de ondas acuáticas. Sara le indicó que entrara y Rin se quedó viendo fijamente a la puerta, mientras una solitaria lágrima caía como poniendo el sello de su destino…la joven humana se desvaneció dentro del espejo junto con Sara.
Al otro lado de la puerta, Sesshomaru se quedó estático. La habitación de Rin había quedado en silencio. Sesshomaru aún no creía todo lo que había oído. Su protegida había pronunciado aquellas palabras…AMOR…ella lo AMABA. Sesshomaru hizo una rabieta mental, ya que no deseaba para nada aparecer dentro de ese enunciado. Nunca como ahora se había sentido tan humillado y sobre todo ser reducido hasta ser el 'amor secreto de una humana'. Él podía fácilmente prescindir de esas tonterías, pues estaba claro que no las necesitaba…siempre había sido un youkai poderoso, y jamás dejaría de ser así…al menos hasta que su existencia sobrenatural se lo permitiera. De eso se encargaría él…de hacer notar porque era el primogénito de Inu no taisho, y el señor de las tierras del oeste. Realmente le resultaba una acción sin sentido la cobardía de Rin…pero su honor le impedía quedarse de brazos cruzados. O tal vez algo más…
-- EN EL INFIERNO… --
"Mi voz no te alcanza…siento que te perdí…
Se escucha el eco…
De un silencio que habla de ti…"
Sara salió de Rin, mientras ésta continuó caminando detrás del espíritu…Rin parecía un ser sin alma, el resplandor rojizo seguía presente en sus ojos, y miraba fijamente a través del ente incorpóreo.
- Lo primero que necesito es…que busques mi cuerpo, Rin…mi espíritu fue el que abandonó este lugar…y mi cuerpo se quedó aquí…- Sara se sentó sobre una pila de cadáveres mientras esperaba que la joven humana hiciera algo. Rin cerró los ojos, y en seguida a lo lejos un brillo grisáceo hizo que los abriera. Sara se desvaneció, y el cadáver comenzó a moverse...señal de que la hanyou había encontrado su cuerpo. Sara caminó hasta encontrarse con Rin.
- Ahora ya me siento mejor…tal vez mi presencia dentro de ti, despertó alguno que otro poder oculto en tu interior…eso si que es sorprendente…- Sara se rió. Rin parecía una estatua…no se movió ni dijo nada.
- Hmm…vaya! te has vuelto menos comunicativa…tendré que arreglármelas para poder realizar mi plan…- Se dio cuenta que en su mano derecha llevaba aún su flauta. Tocó una melodía suave, que logró despertar a otros cadáveres.
- Búsquenla!...sé que tiene que estar aquí!- Los muertos caminaron torpemente, alejándose de Sara. Transcurrió algo de tiempo, pero su objetivo se cumplió. El cadáver de un viejo samurai traía en sus manos una espada. Sara sonrió complacida. Todos los cadáveres a los que había despertado, cayeron inertes.
- Asi que…ésta es Sounnga…- Sara tomó la espada. La joya incrustada en el mango de la espada tenía una luz roja intermitente. La hanyou miró a Rin.
- Tendré que darte algo de mi poder sobrenatural y mi sangre, para que te vuelvas más fuerte…- Tomó la mano de Rin, y con el filo de Sounnga, le produjo un corte profundo. Hizo lo mismo con su propia mano. Juntó ambas manos, y un destello violeta se intensificó, cambiando por completo la apariencia de Rin. Su cabello oscuro adquirió unas suaves ondas, sus ojos tomaron definitivamente un color rojizo, y su cuerpo se hizo más definido y resistente. Sounnga brilló y en un instante se aferró a la mano de Rin. El aura que despedía la joven protegida de Sesshomaru era sobrenatural y completamente maligna. Sara le dijo a Rin que estuviera lista, pues pronto empezaría la diversión. La joven humana no opuso ninguna resistencia, pues dentro de ella, su espíritu se encontraba a las órdenes de la hanyou.
Mientras en el mundo de los vivos, Sesshomaru tomaba la decisión de ir a rescatar a Rin. Tenseiga había reaccionado hacía unos instantes, cuando la presencia de Rin desapareció del castillo; así que Sesshomaru se dirigió a la habitación de su protegida con Tenseiga y Tokijin. Al encontrarse frente al espejo, Tenseiga comenzó a moverse en dirección a éste, como indicándole a su amo, que esa era la dirección correcta. Al acercar la espada al espejo éste se amplificó e hizo nuevamente unas ondas en su superficie, Sesshomaru no perdió tiempo y se introdujo en él. Al cruzar por el espejo, se encontró en un lugar que ciertamente recordaba…estaba en el infierno. Caminó lentamente por el estrecho camino, observando con frialdad a su alrededor en señal de algún posible ataque por parte del espíritu maligno. Lo que ocurrió después, era algo que Sesshomaru no esperaba…no al menos de la manera en que lo preveía. Al estar avanzando, un destello violeta le dio de lleno con tal fuerza que tuvo que usar a Tenseiga para ayudarse a repeler el ataque. El destello se desvió de su trayectoria y se impactó en unas rocas del camino. El youkai respiraba agitadamente. Con sorpresa vio que Rin había sido la del ataque…y se encontraba a tan solo unos metros de él…
