Hola

Hola!, he aquí el sexto capítulo del fic… Este si contiene escenas de violencia, y sobre todo recuerdos de cómo y dónde recuperó Sesshomaru su brazo, spoilers de un capitulo del manga, y otras cosillas. Gomen! Por la demora…la universidad es la culpable .

Spoilers (subrayado)

- texto - Son diálogos.

Texto Pensamientos/acotaciones.

--/--titulo del fanfic, o incluso un cambio de escena --/--

-- DEMONIO (II) --

El youkai respiraba agitadamente. Con sorpresa vio que Rin había sido la del ataque…y se encontraba a tan solo unos metros de él…Detrás de ella se encontraba esa mujer humana que le había confesado su amor…Sara. La hanyou le hizo una seña a Rin y ésta retrocedió.

- ¿Porqué esa mirada…lord Sesshomaru?- Sara le dirigió al youkai una ácida sonrisa, como recordándole que todo lo que había sufrido era por su culpa.

- Deberías estar muerta…- Sesshomaru no despegó la vista de Rin, en busca de una señal que le indicara que estaba bien.

- Por desgracia no lo estoy…mi odio por ti me hizo quedarme en este lugar…- Sara miró a Rin, quien tenía la mirada perdida. – Pero…ese es un asunto que podrá ser resuelto en este mismo momento…- Sara volvió a hacerle una seña con la cabeza a Rin, y ésta se desplazó con gran velocidad hasta dónde estaba Sesshomaru y lo atacó con Sounnga…Sesshomaru usó a Tokijin para defenderse. En el forcejeo estaba claro que Rin había adquirido de pronto una gran fuerza. Sesshomaru la miró a los ojos, interiormente consternado pues comprobó en ellos un gran vacío. Sesshomaru logró empujar a Rin quien retrocedió unos pasos. El Inuyoukai estaba más agitado de lo normal, ya que jamás se había imaginado que su protegida pudiera atacarlo de esa manera. No pudo detenerse a pensar más pues Rin lo atacó con mucha más fuerza por segunda ocasión, y esta vez logró hacerle daño a Sesshomaru que ya mostraba una cara de desconcierto por una profunda cortada que había traspasado su gruesa armadura. Sara a lo lejos, miraba encantada la situación; y decidida pensó en hacer algo para que su plan resultara tal y como ella lo deseaba…

- Pelea…- ordenó en tono imperativo Rin, quien ésta vez atacó con ira acumulada, hizo salir de sus pensamientos al youkai, que no podía creer lo que sucedía en ese momento. Con coraje contenido, pudo constatar que Tokijin no reaccionaba ante los ataques, y que de nada le serviría pelear con ella…la lanzó lejos y desenfundó a Tenseiga. Sara rió incontrolablemente.

- ¿Piensas usar la espada de tu padre?...¡nunca pensé verte en tal predicamento!- La hanyou siguió riéndose, al ver como Sesshomaru trataba simplemente de esquivar los ataques de Rin, como tratando de no hacerle daño. Sesshomaru por su parte recordó que a raíz de haber estado en el infierno, había recuperado su brazo, el cual había sidoposeído por Sounnga y en aquella batalla en que la vencieron; había quedado encerrado en el infierno. Recordó también que Rin por ningún motivo podía regresar a ese lugar o de lo contrario moriría…Pero Rin se encontraba viva…eso era extraño.

- ¡Muere…!- La voz de Rin volvió hacer acto de presencia, y se recordó a si mismo que debía estar más atento a los ataques. Su distracción le causó otra herida, ahora en un brazo, el cual sangraba copiosamente tiñendo de color carmín su haori. Rin se veía visiblemente agitada, exhalando por la boca, en un intento por tomar aire. Sesshomaru entendió que debía hacer algo para detener a Rin…Usó su velocidad sobrenatural e impactó con Tenseiga a la espada de Rin, lo que ocasionó que Sounnga y ella cayeran al suelo, a varios metros de distancia de su atacante. Rin se incorporó como autómata y Sesshomaru pudo ver que su protegida ya tenía varias heridas, producto del roce con suelo al caer. Sounnga brillaba intensamente. La humana agitó la espada y el mortífero Gokuryuuha de sounnga golpeó directamente a Sesshomaru. Tenseiga, al igual que otras ocasiones había resistido el ataque, sólo que ahora Sesshomaru se encontraba muy débil, al grado de que tenía una rodilla apoyada en el suelo, y respiraba dificultosamente. Logró ponerse de pie y decidió atacarla con la fuerza necesaria para detenerla.

- No me obligues, Rin…- trató de hablar con ella, pero Rin solo se apartó el cabello que caía sobre su hombro, y sonrió. Volvió a avanzar con rapidez, y en unos segundos tenía el filo de sounnga justo en el cuello de Sesshomaru. Afortunadamente el youkai contraatacó y tenía a tenseiga apuntándole al abdomen de la humana. Rin miró hacia abajo, sonrió descaradamente y apartó a sounnga. Sesshomaru aprovechó el momento y con su látigo de luz trató de alejar a Rin, con tan mala suerte que esta vez la hirió en una parte del hombro y su rostro. Ella cayó pesadamente al suelo, pero inmediatamente volvió a levantarse. Se tocó el hombro herido, y barrió con la lengua la sangre que brotaba de su labio inferior. Después rió como si sus heridas le produjeran satisfacción. Sesshomaru estaba perplejo…era como si estuviera peleando con un youkai poderoso…pero ella era una simple humana, y le estaba costando demasiado contener sus ataques…que irónico.

- ¡Basta de juegos Sesshomaru!- y otra vez una simple seña de Sara hizo que Rin descargara toda la furia que traía dentro. Una y otra vez golpeaba con sounnga a la tenseiga de Sesshomaru, haciendo que estas emitieran un ruido agudo, producto de las vibraciones que emitían cada vez que chocaban entre si. Rin retrocedió dando unos cuantos saltos en el aire, y volvió a agitar la espada para producir nuevamente el gokuryuuha. Sesshomaru se preparó para tratar de detener el ataque, pero al momento en que Rin lo lanzó, una luz proveniente del camino los encegueció a todos por unos instantes…

Se oyó el estruendo que provocó el impacto, pero Sesshomaru no estaba herido. Reaccionó y se enfureció sobremanera al ver que Inuyasha había detenido el ataque con tetsusaiga. Le reprochó airadamente a su medio-hermano porqué razón se encontraba ahí, y que él no necesitaba ayuda.

- Ya cállate!…yo vine para ayudar a Rin- y dicho esto corrió hacía Rin, con la intención de quitarle a sounnga para lograr que volviera en si. Sara a lo lejos miraba con coraje como sus planes se venían abajo, pero no tardó en solucionar el inconveniente; deteniendo a Inuyasha con una melodía tocada por su flauta, y dejándolo sin poder moverse. Rin caminó a paso lento hasta encontrarse cara a cara con Sesshomaru.

- ¡Te dije que pelearas!- y en seguida trató de hacer el ataque con sounnga, pero la mano de Sesshomaru en su cuello la detuvo.

- Basta, Rin…- y el Inuyoukai la soltó, dejándola caer con fuerza. Rin se incorporó con lentitud mirándolo fijamente a los ojos, y sin dudarlo atravesó con sounnga la armadura de Sesshomaru, atravesando también su cuerpo. Sesshomaru se desvaneció de pronto, por el dolor de la herida, mientras la sangre no dejaba de brotar. Pudo ver a su protegida de pie, con esa gélida mirada. Sintió a tenseiga palpitar, y en un instante la hemorragia se detuvo y la herida comenzó a cerrarse.

- ¡Maldito!...tendré que usar otros métodos para poder matarte…- Rin le habló con un rencor sorprendente a su amo, que hasta el mismo Inuyasha no creía que esas palabras vinieran de Rin. Para esos momentos, las heridas de Rin eran profundas y sangraban copiosamente. La joven humana volvió a empuñar a sounnga, y a atacar a Sesshomaru, pero él pudo notar que la mirada de Rin era diferente…ella estaba llorando.

- Máteme…por favor…- le dijo con voz queda antes de atacarlo como las veces anteriores. El youkai estaba pasmado. Sara le ordenó a Rin que ya dejara de jugar, pero se dio cuenta que la humana ya no estaba del todo bajo su control. Sonrió triunfante, y se dispuso a decirle a Sesshomaru unas cuantas cosas que le servirían de mucho.

- ¡Vaya!...la chiquilla es mucho más fuerte de lo que creí…y tú que te esmeras en despreciarla mi lord…- Sesshomaru frunció el ceño. No estaba de humor para esas palabrerías.

- Cállate…- acto seguido Sesshomaru volteó a ver a Inuyasha, que lo miraba con una cara de interrogación.

- ¿Cómo crees que ella me dejó poseerla?...Fue su amor no correspondido por ti, lord Sesshomaru…mírala ahora…está bajo mi control y va a morir…- Sara vio a Rin y pudo notar que Rin lloraba aún más al oír todo lo que le decía a su amo. La hanyou nuevamente le ordenó algo a Rin, y le dijo a Sesshomaru que éste sería el último ataque. Sounnga brilló al máximo y Rin tomó impulso para poder atacar a su amo. El tiempo pareció detenerse y Sesshomaru sabía que Rin se disponía a atacarlo…El silencio se hizo presente…Sesshomaru vio que Rin se clavaba a sounnga en el abdomen, y él no pudo evitarlo. Ella cayó inconsciente al piso.

Sara supo que sus planes se habían arruinado y decidió tomar el control de la situación. Se aproximó a Rin, y le ordenó a sounnga dejar ir a la humana; le arrebató la espada a Rin y guardó su flauta, mientras la joven permanecía inmutable, igual a un títere. Inuyasha miró horrorizado como en la mano de Sara, sounnga incrementaba notablemente su poder. El hanyou pudo librarse del hechizo y pudo moverse. Sesshomaru le dio una mirada de medio lado a Rin, pero ésta seguía sin volver en si. Sara comenzó a agitar nuevamente la espada con intención de liberar un ataque mucho más destructivo esta vez. Con un ataque conjunto de tetsusaiga y tenseiga lograron derrotar a sounnga, hasta que esta desapareció por completo. Sara se encontraba ya en el suelo, agonizando. Sesshomaru la miró con odio mientras guardaba en su funda a tokijin y empuñaba a tenseiga.

- No te atrevas, Sesshomaru…- y esas fueron las últimas palabras de la hanyou, pues con un solo movimiento de tenseiga, le dio muerte y desvaneció su espíritu. De inmediato fue a ver a Rin…quien por su semblante parecía estar ya muerta. Sesshomaru pareció escuchar una voz conocida que le decía: ¿tienes algo que proteger?, nuevamente tenseiga palpitaba, y un gran haz de luz cubrió totalmente el infierno.

-- VARIOS DÍAS DESPUÉS --

Kagome se encontraba en su choza. Toda la noche había sido de continuos desvelos para reestablecer la salud de Rin. Y es que a pesar de que aparentemente al término de aquella batalla, ella estaba muerta, cuando Inuyasha le comentó que Rin había desaparecido en un instante; ella no lo creyó del todo. Su sorpresa fue mayúscula, cuando un par de días después; al dirigirse rumbo al pozo para volver a su época, encontró a Rin vagando sin la menor idea de dónde se encontraba. Se desmayó en sus brazos y tuvo que pedir ayuda a unos campesinos para poder llevarla a la choza. Sus heridas seguían abiertas, tenía sangre seca sobre el kimono, el cual prácticamente quedó destrozado y tuvo que ser sustituido por uno de la propia miko. A Kagome le preocupó el hecho de que Rin no despertara, su altísima fiebre; pero sobre todo el hecho de que a Inuyasha se le ocurrió la genial idea de ocultar completamente a Rin de Sesshomaru. Eso seguramente despertaría la ira youkai…una incontrolable. Le cambió el paño húmedo que la joven tenía sobre su frente, y se dispuso a salir para volver a tratar de razonar con su necio esposo. Un débil quejido la hizo volver a acercarse a Rin.

- ¿D-dónde…estoy?- A pesar de su debilidad trató de levantarse. Kagome la tranquilizó, y le dijo que reposara. En seguida le volvió un dolor de cabeza muy extraño que la hizo quejarse fuerte. Kagome le dio un poco de té, y eso logró que Rin se calmara.